Foro del colectivo Desiertos Lejanos.

Lugar de debate de las teorias de conspiración del 11-M.

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#261 10-02-2011 15:40:52

Rasmo
Cenista oficial
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

morenohijazo wrote:

Cuando acabe la serie-si le parece a Rasmo y no quiere hacerlo él- reuniré todos los artículos en un documento PDF que colgaré para su distribución.

Por lo que voy siguiendo, se trata de unos documentos cuya cohesión interna es altísima, y sería una pena no disponer de todos en un formato fácil de guardar e imprimir.

Gracias por las apreciaciones.
No te preocupes. Cuando acabe (¿cuándo?) tengo intención de reunirlo todo en un solo documento. De hecho, ya he ido retocando algunas partes en mi manuscrito de base y habrá que pulir la estructura y modifcar aquí y allá, pero descuida, que pretendo redondearlo adecuadamente.


Wars not make one great

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#262 10-02-2011 17:01:40

larean
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Buena idea, Moreno. De hecho, deberíamos tener una especie de biblioteca con estos documentos... Como Wikisource.


[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.

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#263 10-02-2011 21:41:53

lejianeutra
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

¿Libro a la vista? smile


La verdad no está siempre en el fondo de un pozo. En realidad, yo pienso que, en cuanto a lo que más importa conocer, es invariablemente superficial. La profundidad se encuentra en los valles donde la buscamos, pero no en las cumbres de las montañas, que es donde la vemos

                                  Auguste Dupin, detective

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#264 10-02-2011 21:59:35

dosporcuatro
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

larean wrote:

Buena idea, Moreno. De hecho, deberíamos tener una especie de biblioteca con estos documentos... Como Wikisource.


No se a que te refieres con "esos documentos" pero como sea creo que deberia existir una Wiki con el blog completo de Desiertos Lejanos.
Que cada etapa de la conspiracion sea facil de ubicar y recorrer, que cada mito de la conspiracion sea facil de rebatir, que cada aporte contra la conspiracion sea facil de recuperar. En estos momentos encontrar un tema o una referencia en el blog es muy complicado, tedioso y largo.
La conspiracion va muriendo (si es que no esta muerta) y no creo que haya que dejarles a ellos la posibilidad de que la Historia se escriba solo con sus documentos. La necesidad del trabajo de ordenacion, recopilacion y distribucion del material del blog creo que es indiscutible.

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#265 10-02-2011 22:49:39

ronindo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

¿Y qué fue de nuestra Wiki?


"Os equivocaís: Yo no estoy encerrado aquí, con vosotros. Vosotros estáis encerrados aquí, conmigo." (Rorschach)

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#266 11-02-2011 00:52:52

larean
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

En efecto, tenemos que revivir la wiki...


[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.

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#267 12-02-2011 16:25:41

larean
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Moreno:

Estos documentos, para mí, incluyen capítulos de un libro malogrado, los trabajos de Rasmo, los tuyos, etc.


[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.

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#268 13-02-2011 09:53:22

GAVILAN
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

larean wrote:

Moreno:

Estos documentos, para mí, incluyen capítulos de un libro malogrado, los trabajos de Rasmo, los tuyos, etc.


Hay tiempo. En un aniversario, se puede presentar una importante y documentada  obra  sobre "EL FRAUDULENTO TRATAMIENTO MEDIÁTICO DEL 11-M" o sobre las "Manipulaciones periodisticas para inventar una "CONSPIRACIÓN".
Con lo que hay en DL es más que suficiente. No puede quedar perdido este trabajo, lo más razonable (y es posible) es publicitarlo de alguna manera. Esto le haría feliz a PJ y a CGA..., no os parece ( ja,ja,ja....)

RASMO, MORENO.... "espectacular" lo vuestro.  Que nivel de esfuerzo, acojo.... De las capacidades, ni hablamos.

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#269 14-02-2011 11:59:13

Rasmo
Cenista oficial
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XXIII)

En el contexto de la presente discusión, merece la pena detenerse unos instantes a comentar la declaración, mencionada brevemente en la anterior entrega, de la jefa de laboratorio de los Tedax ante el juez Del Olmo, el 18 de julio de 2006. Se trata, en efecto, de un episodio bastante ilustrativo.

Recordemos que, a raíz de los aspavientos de El Mundo iniciados el 11 de julio de 2006, el juez instructor citó a declarar tanto a Sánchez Manzano como a la perito Tedax, los siguientes días 17 y 18 de julio, respectivamente. Recordemos también que, en su comparecencia, la agente de los Tedax entregó al Sr. Del Olmo copia del informe S/N del 11 de marzo, en el que el día anterior (17 de julio) se había apoyado García Abadillo para cuestionar la honradez de Sánchez Manzano.

Dicho informe S/N (primeras dos páginas del enlace), como también se ha indicado, era una especie de versión limitada y previa del posterior informe 173-Q1-04 de 12 de marzo. Pues bien, la perito no tuvo un tratamiento precisamente suave en los medios buscadores de la verdad tras su visita a los juzgados.

El editorial de El Mundo de 19.7.2006 criticaba “la nada convincente explicación de la inspectora de los Tedax” y se permitía dudar igualmente de su veracidad:

La sospecha de que la inspectora de los Tedax no ha dicho toda la verdad al juez se incrementa por el hecho de que en lugar de acreditar su versión con el informe inicial elaborado a las 14.00 horas sobre el explosivo hallado en los focos -que es el asunto por el cual Del Olmo la llamó a declarar-, facilitó al juez un documento distinto: el que se refiere al análisis de los restos del explosivo supuestamente localizados en la furgoneta Kangoo.

Esta opinión editorial acompañaba a un artículo del vicedirector del diario (EM, 19.7.2006) del mismo tenor (donde siempre se asume apriorísticamente la existencia, no acreditada, de un documento que nadie ha visto nunca):

Para avalar sus afirmaciones, la inspectora aportó al juez un informe fechado precisamente el 11 de Marzo. Y aquí es donde empiezan a surgir las dudas sobre su -en apariencia- contundente declaración. En lugar de entregar al juez el informe o nota informativa al que hizo referencia Sánchez Manzano en su comparecencia parlamentaria y que se realizó a las 14.00 horas del 11-M sobre los restos encontrados en los trenes, la agente de los Tedax respaldó sus afirmaciones con el informe que se hizo sobre los restos de la Renault Kangoo y que, lógicamente, debió de concluirse sobre las 18.00 horas de ese mismo día […]. ¿Por qué la funcionaria no le dio al juez el informe que se hizo sobre los focos, que es justamente donde surgió la confusión sobre la existencia de nitroglicerina?

Sospechas que, por cierto, reiteró el editorial de El Mundo del día siguiente (20.7.2006), junto con la exigencia de que Sánchez Manzano fuera destituido.

Y también ese mismo día 20 de julio, desde los micrófonos de la Cope, se acusaba a la inspectora Tedax, como mínimo, de faltar a la verdad:

Pedro J. Ramírez: [0:45] … lo que ocurrió anteayer. Por la mañana advertíamos que la cuestión de la nitroglicerina era muy seria, que la situación del jefe de los Tedax era límite […], y entonces esa misma mañana sucedieron cosas. Declaró la química, la inspectora del laboratorio, corroborando el criterio de su jefe […].

Susana Moneo: Y una deducción, Pedro, muy clara de obstrucción, ya que se le piden unos documentos y entrega otros.”

Pedro J. Ramírez: Ahí vamos, ahí vamos. Entonces, el magistrado, lo que quiere saber es qué dijeron los Tedax a las 14 horas, sobre cuál fue el explosivo que estalló en los focos de los trenes. […] Bueno, pues […] esta señora adjunta a su declaración un informe por escrito fechado el día 11. Y cuando se habla de eso, cuando ves fecha del día 11, dices, ‘por fin, por lo menos vamos a saber cuál es el informe que hicieron sobre los focos de los trenes.’ ¡Nanay del Paraguay! Lo que le entrega esta señora al juez es el informe que necesariamente tuvo que ser hecho tres, cuatro, horas más tarde, sobre los restos de explosivo que se encontraron en la furgoneta Kangoo. Bueno, deberíamos poner entre comillas lo de que se encontraron […]

Sin embargo, y aun admitiendo que los periodistas de que se trata no tuvieran entonces todos los documentos pertinentes, la mera lectura de sus propias crónicas del momento, la descripción de los hechos tal como ellos mismos los narraron, me suscita una obvia objeción.

En efecto, la comparecencia de la inspectora de los Tedax, de 18 de julio, fue objeto de un artículo de Manuel Marraco en El Mundo al día siguiente (19.7.2006). Sobre la cuestión que nos ocupa, incluye dos pasajes relevantes. En primer lugar, un antetítulo en el que se señala: “El informe que aportó de manera voluntaria al Juzgado de Del Olmo no analiza los restos de los trenes.” Dejémoslo por el momento ahí. En segundo lugar, un párrafo del siguiente tenor:

Por otra parte, la tedax llegó al despacho de Del Olmo con un «informe pericial». Estaba fechado el mismo 11 de Marzo, pero no hacía referencia al asunto que le había llevado ante el juez. Recogía los resultados del análisis del explosivo encontrado en la Renault Kangoo, pero no del que apareció en los focos de los atentados. La furgoneta empleada por los terroristas llegó a la sede policial de Canillas más de una hora después de que se conociesen los primeros análisis de los focos.

Pues bien, sin más información complementaria, leyendo lo anterior cabía concluir que, efectivamente, en el acto de la comparecencia, la declarante aportó un determinado documento. Podemos partir de que eso es un “hecho”. Pero obsérvese que de ese hecho no se deduce necesariamente su propósito. Es decir, cuando El Mundo, a través de su dirección y editoriales, afirma que la inspectora de los Tedax presentó ese documento “para acreditar su versión” o “para avalar sus afirmaciones”, está haciendo una atribución de intenciones que no se deduce ineludible y forzosamente del “hecho” en sí.

¿Caben interpretaciones no necesariamente malévolas? ¿Alguna razón más o menos objetiva por la que hubiera podido ser oportuno que la compareciente facilitara al Juez ese informe S/N del día 11? Por supuesto que sí. Para empezar, ese escrito no constaba en el sumario y, aunque sólo fuera a efectos de completar la documentación obrante en autos en materia de explosivos, no estaba de más ponerlo en conocimiento de su señoría. Me apresuro a aclarar que su ausencia previa tampoco era una omisión censurable, de la que deducir nuevos designios ominosos por parte de los Tedax. Ese documento urgente del día 11 no contenía una información nueva o distinta (al contrario, contenía menos información) de la que figuraba en su ampliación del día siguiente, que sí constaba y era de sobra conocida por el instructor. No se estaba engañando a nadie.

Recordemos también que el día anterior a la comparecencia de la perito Tedax (que se produjo el 18 de julio), el vicedirector de El Mundo había invocado precisamente (por partida doble) ese informe del 11 de marzo, cuyo contenido no se conocía en ese mismo momento (aunque sí su existencia por la alusión a él que hacía el informe 173-Q1-04 de 12 de marzo), para arrojar dudas sobre la actuación de este cuerpo policial y, en particular, de su Jefe. No tendría nada de sorprendente, por tanto, que la declarante decidiera aportar ese informe hasta entonces desconocido para disipar sospechas: no hay ningún informe de 11 de marzo sobre los focos; éste es el informe de 11 de marzo a que algunos han hecho referencia y, como puede verse, no tiene nada que ver con los focos. En suma, nada que ocultar aquí.

Todo lo anterior podría haberse planteado simplemente leyendo la propia información fáctica de El Mundo, pero despojándola de sus gratuitos y habituales aditamentos, normalmente muy poco amables. Sin embargo, como ya he repetido alguna vez, no hay por qué hacer suposiciones (ni benignas ni malévolas) cuando podemos tener certezas. Y, en este caso, las tenemos. Para ello sólo hay que consultar el acta de la comparecencia de Sánchez Manzano ante Del Olmo el 17 de julio de 2006, es decir, justo el día anterior a la propia comparecencia de su subordinada, y coincidente con las referencias de El Mundo a ese informe S/N [por alguna razón que desconozco, el archivo me aparece ahora muy poco legible, algo que no ocurría al principio]. García Abadillo hace referencia a esta acta en su “Pólogo” y consta que la conoce al menos desde enero de 2007, cuando hizo referencia expresa a su contenido en un artículo firmado por él y Manuel Marraco (EM, 21.1.2007), que merecerá su correspondiente comentario más adelante.

Si uno acude a los últimos párrafos del acta, se encuentra esto:

Se le pregunta [a Sánchez Manzano] si obra en su unidad copia original del informe emitido por el laboratorio químico toxicológico que se menciona en el informe 173-Q2-04, de fecha 12 de marzo de 2004, en el que se menciona que este informe es ampliatorio al que se contestó en el día de ayer con carácter urgente, sin número de registro, manifestando que debe obrar una copia allí en la unidad.

Se le requiere para que en término de 24 horas sea presentado en este juzgado el informe sin número de registro de fecha 11 de marzo de 2004.

En este acto se cita al miembro del Cuerpo Nacional de la Policia núm. 17632, Inspectora mencionada en la declaración del Comisario Jefe y también en la Comisión de Investigación del Congreso de los Diputados, a fin de que comparezca como testigo el día 18 de julio a las 10,00 horas, quedando citada la señora Inspectora en este acto a través del declarante [Sánchez Manzano] como Comisario Jefe de la Unidad.

Es decir, lejos de pretender engañar a nadie, cuando la señora Inspectora entregó al día siguiente, 18 de julio, el tantas veces citado informe S/N, se estaba limitando a dar estricto cumplimiento a lo preceptuado por el Juez instructor. Este “detalle”, capital para entender cabalmente la realidad del episodio en cuestión, jamás lo habríamos conocido por El Mundo y compañía. Lo que estos medios transmitieron a media España, por el contrario, sin rectificación alguna, es que la Inspectora de los Tedax era una obstructora de la justicia y un testigo mendaz, cuando, repito, en realidad estaba cumpliendo rigurosamente con su deber. El mundo al revés, literalmente. Nada que pueda sorprendernos a estas alturas.

De cuanto antecede cabe deducir que la continua referencia a un primer informe supuestamente oculto no ha dejado nunca de ser una alegación sin sustento fáctico. Pero, exista o no un primer escrito, la relación de los análisis de los Tedax (y sea cual sea su vía de transmisión) con la referencia al Titadyn, en particular, o con las sospechas hacia ETA, en general, a partir de la propia mañana del 11-M se presta a un estudio más detallado, aun a riesgo de incurrir en cierta repetición.

Para tratar de disipar definitivamente las dudas en este sentido, por tanto, procede aclarar dos cuestiones básicas. Por un lado, las circunstancias relativas a la alusión al Titadyn durante la reunión de la cúpula policial al mediodía del 11 de marzo de 2004, y sus implicaciones. Por otro lado, las circunstancias relativas a los primeros análisis de los Tedax sobre muestras de los focos de explosión de aquel mismo día.

Pues bien, en páginas posteriores se analizarán minuciosamente ambas cuestiones, no sin antes poner de relieve su importancia contextual y teórica. Adelanto aquí, sin embargo, de manera sumaria, las principales consideraciones que cabe realizar al respecto. En realidad, como ya se ha visto, no consta que existiera ningún informe escrito sobre el análisis de los focos de explosión el mismo día 11 de marzo de 2004. La información se transmitió verbalmente por vía jerárquica. A fortiori, no existió ningún informe escrito que hablara de la nitroglicerina y, sobre todo, no existe la menor relación, ninguna en absoluto, entre los análisis de los focos realizados a primera hora de la tarde del 11-M y la referencia al Titadyn que se produjo en la reunión de la cúpula policial celebrada en esa misma fecha, al mediodía. De hecho, que algún Tedax hubiera comunicado originalmente que el explosivo empleado en los trenes era “Titadyn” es en sí mismo objeto de controversia entre los protagonistas del incidente. Sin embargo, aun cuando la referida comunicación se hubiera producido en esos términos, no cabe la menor duda de que esa primera información sobre el tipo de explosivo era una conjetura que no se basaba en ninguna prueba analítica y, por tanto, es de todo punto irrelevante a efectos de acreditar la presencia de nitroglicerina.

Todas las constataciones anteriores surgen de manera obvia al analizar la documentación pertinente. Me parece francamente imposible llegar a ciertas conclusiones que expone García Abadillo en su prólogo de “Titadyn” (y anteriormente desde las páginas de El Mundo) si no es demostrando una pavorosa incompetencia documental e investigadora o, lo que es peor, una intención deliberadamente mendaz. De hecho, espero acreditar, hasta donde es posible en estos casos, que el vicedirector de El Mundo manipula la descripción de los elementos fácticos en algunos aspectos fundamentales para hilvanar su relato conspiracionista. Manipulaciones dolosas sin las cuales sería imposible mantener sus insinuaciones y afirmaciones. Pero todo a su debido tiempo.

Ahora mismo, antes de abordar las dos grandes líneas que he señalado (y su extenso envoltorio narrativo), podemos empezar a despejar el panorama expositivo dando por zanjado uno de los asuntos colaterales más sencillos: las declaraciones del entonces Ministro del Interior, Ángel Acebes, en la propia jornada de los atentados, a las que tanto se remitía Jiménez Losantos, argumentando que si el Ministro (y por extensión el Gobierno del PP) se empeñó en culpar a ETA fue porque contaba con un análisis de los Tedax (o incluso del propio Sánchez Manzano).

En un contexto parecido, ya expuse anteriormente cómo, pese a lo sugerido por El Mundo y la estrella de la Cope, entre otros, no hay ningún motivo razonable para creer que, en su comparecencia parlamentaria ante la Comisión del 11-M, Acebes hubiera aludido a la nitroglicerina por haber visto mencionada esa sustancia en algún informe policial en la misma mañana de los atentados. Complementando mi argumentación de entonces, en lo que atañe ahora a las declaraciones y actitudes del ex Ministro durante el propio día de los atentados, no me cansaré de señalar que no hay por qué suponer cuando se puede tener la certeza. Y, si lo que se está discutiendo precisamente es la existencia o no de ese fantasmagórico documento (que algunos dan por segura), la cuestión obvia surge inmediatamente: ¿por qué no le preguntan a él directamente, es decir, al propio ex Ministro?

No estoy diciendo nada sorprendente. Hasta su retirada de la vida pública, el Sr. Acebes, como Secretario General del PP, no se mostró en absoluto inaccesible a los medios más cercanos a su órbita política (en su mayor parte, coincidentes con los que propugnaban visiones alternativas del 11-M). Sin ánimo de ser exhaustivo, una distraída ojeada a mis archivos me ofrece, sólo en la Cope, al menos siete entrevistas protagonizadas por este cargo político entre marzo de 2006 y junio de 2007. En El Mundo, aparentemente, no sintieron necesidad de comentar con él mismo su propia referencia a la nitroglicerina en la Comisión del 11-M, ni sus intervenciones durante el día de los atentados, antes de lanzarse a conjeturas variopintas.

Pero recordemos que “Titadyn” se publica en mayo de 2009 y, para entonces, cualquier periodista sagaz habría podido comprobar que los años dan para algo más que un recopilatorio de viejos apuntes. Algunos datos pueden y deben ser actualizados.

Así, Jiménez Losantos entrevistó al Sr. Acebes en la Cope el 16 de abril de 2007 y, finalmente, la cuestión que nos ocupa fue objeto de comentario explícito.

De modo que, cuando el Sr. Ministro del interior “se lanzó a la piscina”, cuando habló del explosivo de ETA, ¿era porque realmente había visto un informe de los Tedax en el que se hablaba de nitroglicerina? El mismo protagonista nos saca de dudas, en una intervención que merece una cita extensa, pues incorpora elementos muy ilustrativos en muy diversos aspectos:

Losantos: [16:10] ¿Quién hace esos análisis? Porque alguien tuvo que hacer análisis, para saber que es Titadyn con cordón detonante y para desmentir que es Titadyn con cordón detonante. ¿Usted lo sabe? […] [17:07] Usted ha tenido que pensar muchas veces: ‘alguno de estos…’ –yo diría algo que termina en ‘ones’– ‘me ha engañado. ¿En qué momento me empiezan a engañar?’ […]

[Acebes narra la secuencia conocida y que abordaremos en detalle más tarde: reunión de la cúpula policial en la sede del Ministerio del Interior, conversación telefónica entre Cuadro Jaén (Comisario de Seguridad Ciudadana) y Díaz Pintado (Subdirector General Operativo)]

Acebes: [18:50] ¿Quiénes lo habían dicho al principio? Pues, efectivamente, a través, al parecer, por lo que se ha sabido a posteriori, a través de Santiago Cuadro, los Tedax, la impresión que habían tenido los Tedax, que no era fácil que se hubiesen equivocado. […] [19:15] Dudar en aquel momento de […] los Tedax… [que] se puedan equivocar, era impensable. Claro, es que, permanentemente nos estamos colocando con lo que sabemos tres años después, pero había que estar en aquel momento. Si los Tedax dicen ‘oiga, es titadyne con cordón detonante’, quién va a decir: ‘a ver, oiga, ¿qué análisis se han hecho?’ Pues, la verdad es que a nadie se le ocurre en aquel momento decir ‘oiga, la verificación del análisis’. Si te dicen todos los mandos policiales ‘ha sido titadyne’, pues titadyne, pues te lo tienes que creer.

Está claro, por tanto, que el entonces Ministro del Interior no vio ni pidió ningún análisis. Y está claro que seguir insistiendo en lo contrario a estas alturas y seguir utilizando sus palabras tratando de apuntalar las referencias al Titadyn o a la nitroglicerina es, como mínimo, un error de hecho manifiesto. A este respecto, no parece que pueda subsistir ninguna duda legítima.

Pero las palabras de Acebes también son interesantes respecto a un asunto que ya mencioné en pasadas entregas y que merece un breve comentario incidental. Me refiero, concretamente, al uso anacrónico de los datos para sustentar un relato de intrigas golpistas. Como bien dice el ex Ministro: “permanentemente nos estamos colocando con lo que sabemos tres años después, pero había que estar en aquel momento.” Esta observación se hace más patente en otro momento de la entrevista radiofónica aludida:

Losantos: [19:52] ¿Por qué no se encargó, aunque ya fuera un Gobierno en funciones, un peritaje científico, un análisis científico minucioso […]? ¿Por qué no se encarga un análisis a la Policía Científica? ¿Por qué tenemos que esperar a que venga tres años después el juez Gómez Bermúdez a pedir que los trenes sean analizados, los fragmentos de los trenes, y mire por dónde, se encuentra que no es Goma 2 ECO?

Acebes: [20:34] Federico, porque las dudas surgen mucho después. A nosotros nos dicen: ‘ha sido titadyne’. Después, cuando aparece Goma 2 por primera vez es con la mochila, con la famosa mochila de Vallecas […] y los restos de la Kangoo. […] Claro, en aquellos momentos, no dudábamos que la mochila de Vallecas… bueno, todas las dudas que ahora hay sobre la misma. Ha habido una mochila, que ha aparecido en una de las estaciones, no ha explotado, hemos hecho el análisis y es Goma 2 ECO. Pues ya está. Es que no había ninguna duda. Claro, usted me está formulando una pregunta con las cosas que sabe tres años después. […] ¿Qué motivo había para, en aquel momento, sospechar todas las dudas que hoy tenemos? Ninguna. [...] Ahora ya tenemos muchísima información que no teníamos en aquellos momentos.

No me interesa ahora discutir la veracidad de estas “dudas” (que, obviamente, considero nula). Lo que deseo destacar es que, con independencia del uso ventajista que quiera hacerse de determinados elementos, la reflexión de Acebes (“ahora ya tenemos muchísima información que no teníamos en aquellos momentos”) es en principio igualmente válida a la hora de valorar la actuación de determinados policías continuamente denigrados. Los conspiracionistas, pese a sus reiteradas declamaciones, no han conseguido demostrar que los Tedax violaran protocolo alguno no enviando las muestras de los focos a la Policía Científica (sobre esto se discutirá en su momento). Pero, como bien subrayan las declaraciones del ex Ministro, lo que ahora parece a algunos conveniente (y más bien inexcusable) parte de unas sospechas que nadie tenía por qué albergar en el momento de los hechos.

No sólo Acebes puede alegar inocencia: “Ha habido una mochila, que ha aparecido en una de las estaciones, no ha explotado, hemos hecho el análisis y es Goma 2 ECO. Pues ya está.” Efectivamente: “pues ya está.” ¿Cuántas veces en la historia de las investigaciones policiales ha ocurrido que un artefacto recuperado en el lugar de un atentado contenga un explosivo distinto al realmente utilizado en dicho atentado? ¿Qué razones tenía, no ya Acebes, sino cualquier policía (incluyendo a Sánchez Manzano y a su jefa de laboratorio) para pensar que pudieran estar ante un “señuelo” y para adoptar un comportamiento acorde con ese tipo de extravagantes e inusitadas suspicacias sobrevenidas?

Obsérvese que esta reflexión seguiría siendo válida aunque finalmente la mochila hubiera sido declarada prueba falsa a posteriori. ¡Tanto más cuanto que se trata de una prueba real! Aunque, sólo a efectos discursivos, estuviéramos de acuerdo con la insuficiencia de los análisis de los Tedax y echáramos de menos (siempre a posteriori) que no se hubieran utilizado técnicas más finas al alcance del laboratorio de la Policía Científica, la cuestión sigue siendo la misma. Si se ha recuperado explosivo entero (escenario ideal desde el punto de vista de la investigación), ¿por qué ha de insistirse en trabajar exhaustivamente con unas muestras (restos de explosión de los focos) que, según la experiencia de los (auténticos) especialistas están bastante limitadas en cuanto a la información que pueden ofrecer?

La imputación a los Tedax de un comportamiento doloso no hace sino retrotraer unas sospechas (para colmo infundadas) que ninguna persona razonable tenía por qué albergar en aquel momento. No se les puede reprochar no haber previsto el cúmulo de abigarradas hipótesis a las que habrían de enfrentarse con el paso de los años y haber actuado, en cambio, conforme a lo que dictan la lógica y la experiencia más elementales. Nos enfrentamos de nuevo a la pintoresca consistencia del razonamiento conspiracionista: postulo que unos policías han actuado maliciosamente porque no se comportaron como deberían haberlo hecho si fueran inocentes y mis sospechas de hoy fueran ciertas; por tanto, su comportamiento de entonces confirma que son culpables y mis sospechas de hoy son ciertas.


Wars not make one great

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#270 16-02-2011 19:36:54

morenohijazo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Publicados los dos últimos trabajos de Rasmo.

Mientras los releo, pienso que quien no esté muy familiarizado con el asunto del 11-m, puede pensar que Rasmo (o yo, o cualquiera que escriba sobre esto truhanes) exagera a la hora de encontrar defectos (mentiras, falsedades, calumnias) en todas y cada una de las afirmaciones de esta gente.

De hecho, yo también estoy asombrado. Pero de que, verdaderamente, no soy capaz de encontrar casi ninguna verdad en lo que dicen.


La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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#271 02-03-2011 13:58:03

Rasmo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XXIV)

Señalé en la anterior entrega las dos cuestiones básicas que deben dilucidarse cumplidamente en el marco de mi presente discusión (que se inició tiempo atrás con la cuestión de la nitroglicerina mencionada por Sánchez Manzano y los elementos aducidos por los conspiracionistas para creer que no fue un simple error): Por un lado, las circunstancias relativas a la alusión al Titadyn durante la reunión de la cúpula policial al mediodía del 11 de marzo de 2004, y sus implicaciones. Por otro lado, las circunstancias relativas a los primeros análisis de los Tedax sobre muestras de los focos de explosión de aquel mismo día.

Indiqué también que ambos aspectos tenían una gran relevancia contextual y teórica dentro de la narrativa conspiracionista. Ello es particularmente cierto respecto de la “hoja de ruta” que supuestamente constituye el prólogo de “Titadyn”. Por consiguiente, haré una larga exposición preliminar de dicha narrativa. El objeto de esta (sólo aparente) desviación argumental es precisamente poner de manifiesto (y en todo su impúdico esplendor) el vasto entramado de falacias a las que habrá de enfrentarse mi posterior análisis. En otras palabras, el detallado examen de los dos aspectos antes mencionados se presentará como una refutación cabal de una de esas historietas que forman parte del núcleo del argumentario conspirativo. Conviene, por tanto, prestar atención al relato que se habrá de impugnar.

Si hubiera de elegir una sola pieza, sólo una, de la producción mediática que nos ocupa como ejemplo y compendio de las malas artes periodísticas en materia de 11-M, el episodio que empiezo a abordar en esta entrega sin duda ocuparía un lugar destacado entre mis candidatos.

Se trata de la exposición que hace Casimiro G. Abadillo, en las páginas 22 a 25 de su prólogo, bajo el epígrafe “El dato que llevó al Gobierno a la tumba”. Ya la mencioné con cierta amplitud en una entrega anterior (concretamente, la VIb), pero ahora debo volver sobre mis pasos para completar en su justa medida, aun con alguna redundancia, el escrutinio de los alegatos que se incluyen en esa narrativa. Como digo, es una referencia bastante prolija y que me ocupará más de una entrega. Imploro la paciencia del lector, pero el asunto es francamente enjundioso. En lo sucesivo, aludiré igualmente a estos pasajes como “el texto de referencia”.

Para el vicedirector de El Mundo, “El dato que llevó al Gobierno a la tumba”, se habrá adivinado, no es otro que el dato del explosivo y, más concretamente, la referencia al Titadyn.  De este modo, el propio título de su exposición encierra en sí mismo una simplista (y característica) asunción de relaciones causales.

Pues bien, esto es lo que escribe el vicedirector de El Mundo en el Prólogo de “Titadyn” (pondré de relieve algunos pasajes que luego merecerán particular atención):

[D]esde el primer momento, hubo enormes dudas sobre la autoría […]. La sensación que casi todos teníamos a primera hora del 11 de marzo es que Al-Qaeda o alguno de sus grupos afines había castigado a España por el apoyo de Aznar a la guerra de Iraq. […]

Si al final el atentado era obra de los islamistas, estaba claro que eso iba a actuar como revulsivo en contra del PP. Pero si el atentado era obra de ETA, Rajoy podía estar seguro de su triunfo frente a Zapatero. […]

Aunque parezca obvio, no se puede desligar esta percepción (la seguridad de que la autoría, según fuera islamista o etarra, determinaría un triunfador en las elecciones del 14 de marzo) para entender todo lo que ocurrió durante las horas previas a ese día. Porque también ese mismo análisis se lo hicieron todos y cada uno de los policías que intervinieron en la investigación. Mejor dicho, todos los jefes policiales, cuyos puestos podían depender de que la victoria electoral fuese del PP o del PSOE.

El 11 de marzo, el entonces ministro del Interior, Ángel Acebes, convocó en la sede del ministerio una reunión de toda la cúpula policial antiterrorista que dio comienzo a las doce del mediodía. Acebes se tuvo que marchar a La Moncloa convocado urgentemente por Aznar, y por ello dicha reunión estuvo presidida por el entonces secretario de Estado de Interior, Ignacio Astarloa. En ella estuvieron presentes Agustín Díaz de Mera (director general de la Policía); Santiago López Valdivielso (director general de la Guardia Civil); Vicente Fautino (subdirector de Operaciones de la Guardia Civil); José Manuel García Varela (Jefe de Información de la Guardia Civil); Jesús de la Morena (comisario general de Información de la Policía); Miguel Ángel Fernández Rancaño (Jefe superior de Policía de Madrid); y Pedro Díaz Pintado (subdirector general Operativo de la Policía).

Se debatió en profundidad sobre la posible autoría del atentado. Los máximos responsables de los cuerpos de seguridad tenían muchas dudas. […] Era prácticamente imposible que ETA hubiera metido en Madrid a diez o quince de sus miembros para llevar a cabo esa acción. […]

Sin embargo, poco antes de que concluyera la reunión, sobre las dos de la tarde, Díaz Pintado recibió una llamada del comisario de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén, en la que éste le informó de que, según los Tedax, el tipo de explosivo utilizado por los terroristas era «Titadyn con cordón detonante». Díaz Pintado se lo comunicó a los allí presentes. El sub-director de la Policía y De la Morena apuntaron este dato crucial en un papel.

Decir Titadyn era como afirmar que la autoría era de ETA. […]

Según me confirmó posteriormente un alto funcionario del CNI, ése fue uno de los elementos de peso que llevó a los analistas de los servicios secretos a concluir, en la nota que el centro remitió al Gobierno sobre las cuatro de la tarde del día 11 de marzo. Ese dato fue también el que llevó a Ángel Acebes a apuntar sin duda como responsable a ETA en una rueda de prensa que se celebró sobre las tres de la tarde del 11 de marzo.
Según una fuente de toda solvencia, el mismísimo juez Garzón estaba seguro de esa misma tesis hasta bien entrada la tarde del día 11. Por la mañana, según declaró ante la comisión de investigación parlamentaria, cuando se encontraba en la estación de Atocha, un oficial de los Tedax le dijo que el explosivo utilizado había sido Titadyn.

A las 16.45 de la tarde de ese mismo día Garzón llamó por teléfono a Juan del Olmo, que ya se había hecho cargo de la investigación. Del Olmo se encontraba en esos momentos en uno de los pabellones del Ifema que fue utilizado para depositar los cadáveres. Garzón le aseguró al juez instructor que la autora de la matanza era ETA. Conociendo los contactos de Garzón con la Policía, esa afirmación era casi como una garantía de veracidad.

Sin embargo, […] después todo cambió radicalmente. A las cinco de la tarde, […] Santiago Cuadro le dijo a Díaz Pintado que el explosivo utilizado era una dinamita, no Titadyn. El subdirector operativo de la Policía montó en cólera, porque esa información era justo lo contrario de lo que le había dicho unas horas antes. Cuadro Jaén declaró después ante el tribunal que él nunca había dicho que el explosivo fuera «Titadyn con cordón detonante». Pero tanto De la Morena como Díaz de Mera ratificaron la versión de Díaz Pintado.

[…] Lo más increíble de todo es que quien le había dado esa información a Cuadro Jaén no era otro que Sánchez Manzano, el mismo que le había transmitido, según Díaz Pintado, que el explosivo era «Titadyn con cordón detonante» justo tres horas antes.

Como ya indiqué en su momento, esta narrativa carga las tintas sobre la responsabilidad personal del propio Sánchez Manzano, al que se acusa prácticamente de haber propiciado casi por sí mismo un vuelco electoral que ha cambiado la historia de España.

Se trata, sin embargo, de una falsificación notable de los hechos.

Antes de continuar, creo que debo hacer explícitos los principales criterios que considero razonables a efectos de atribuir algún grado de responsabilidad a un autor, ya sea por inexcusable negligencia o por más que presunta mendacidad. Criterios que de un modo u otro han guiado mis apreciaciones hasta ahora y que seguirán haciéndolo en lo sucesivo.

En todo momento debe recordarse que Casimiro García Abadillo no sólo es un periodista en ejercicio y considerablemente activo. También ocupa el cargo de vicedirector (antes denominado director adjunto) de su diario.
Sin perder de vista lo anterior, he aquí una rudimentaria aproximación a lo que podríamos denominar “escala de impugnabilidad” del desempeño periodístico.

1) En un periodista, más incluso que en cualquier ciudadano de a pie, es de esperar una mínima capacidad de observación e interés hacia la realidad. Hay que admitir que, cuando un reportero publica datos de hecho inexactos sobre el entorno que le rodea, aunque la inexactitud sea fácilmente comprobable, no tiene por qué estar forzosamente mintiendo. Puede simplemente haberse equivocado y creer honestamente que lo que ha publicado es cierto. Ahora bien, no se me negará que, para alguien que pretenda hacer de la información su carrera profesional, no enterarse de nada, no ser capaz de aprehender correctamente los datos más elementales, es un defecto que muestra una incapacidad o una negligencia preocupantes.

Cuando a la inexactitud de hecho le añadimos la incompatibilidad entre lo que un autor escribe en un momento dado y otras publicaciones anteriores que le son cercanas, empezamos a entrar en el terreno de las sospechas de juego sucio.

2) En este sentido, puede despertar nuestra suspicacia comprobar que una información contradice (o ignora flagrantemente) lo publicado previamente en el mismo medio (lógicamente, siempre y cuando no se ofrezca ninguna explicación plausible, ni ésta pueda deducirse de consideraciones contextuales). Ciertamente, en determinadas circunstancias, podría entenderse que un periodista no tiene la obligación (o la capacidad) de leerse todo lo que su propio medio ha publicado. Esta atendible matización, no obstante, se debilita cuando se trata del vicedirector de un periódico (por responsabilidad institucional) y, sobre todo, en una materia en la que él mismo es uno de los máximos “expertos” de la casa y de cuya evolución ha sido protagonista indiscutible. Como mínimo, estaríamos hablando ya de una negligencia significativa.

[A este respecto, procede recordar que, en efecto, El Sr. García Abadillo ha sido presentado por El Mundo como un “experto del 11-M” (EM, 9.6.2006: “Cuatro expertos del 11-M advierten de que las pruebas clave han sido manipuladas”; según este diario, completaban el cuarteto Luis del Pino, Fernando Múgica y Jaime Ignacio del Burgo). Y su protagonismo en la línea informativa de El Mundo en este ámbito está fuera de toda discusión.]

3) Dando un paso más, parece todavía menos excusable ignorar o contradecir lo que se ha publicado en el propio periódico, aunque lo firmen otros, tratándose de noticias que han recibido honores de portada y, en particular, cuando vienen acompañadas del correspondiente comentario editorial. Entre otras cosas, las piezas editoriales encarnan la opinión oficial del periódico, de cuyo conocimiento no puede sustraerse justificadamente un vicedirector merecedor de tal nombre. Y si éste tampoco tiene tiempo de leerse la portada del día…

4) Más graves y claramente sospechosas resultan las inexactitudes, omisiones y contradicciones, cuando éstas se producen respecto de textos previamente firmados por uno mismo. Es decir, cuando para salir del “error” no había más que leerse sus propias publicaciones. En estos casos, la conclusión de que nos hallamos ante un farsante es casi ineludible.

Pues bien, aclarado lo anterior, para evaluar la labor informativa del Sr. García Abadillo, puede empezarse por su afirmación según la cual, a primera hora del 11 de marzo, “casi todos” pensamos que la autoría era de “Al-Qaeda o alguno de sus grupos afines”. Es un aspecto al que ya aludí hace tiempo, pero merece la pena volver a comentarlo con cierta extensión.

En su día introduje como contraste, entre otras, las siguientes citas:

Todo el mundo pensó al principio que había sido ETA. En ese sentido, los primeros en atribuir a ETA la masacre fueron Llamazares, Zapatero e Iberreche (creo recordar que ése fue el orden cronológico) (Luis del Pino, blog, LD, 19.11.05).

En el primer momento creí, como todo el mundo, que había sido ETA. [Rajoy, entrevistado en El País, 6.3.08]

Pero es preciso elaborar este aspecto con referencias más significativas. Porque, en efecto, ¿quiere decir lo anterior que don Casimiro está mintiendo en el prólogo de “Titadyn” cuando afirma que casi todos pensamos en los islamistas? No necesariamente. Siendo estrictos, cabe la posibilidad de que quienes se equivoquen o recuerden mal sean los otros y no él. En rigor, menoscabar la credibilidad del coautor de “Titadyn” requiere al menos dos pasos. En primer lugar, acreditar que es él quien yerra (como mínimo) de hecho. En segundo lugar, indagar si su inexactitud es excusable u obedece, por el contrario, a un propósito mendaz. Esto último es lo que pretendo mostrar.

El primero de los individuos antes citados apenas necesita introducción. “Nuestro colaborador Luis del Pino” (PJ, EM, 16.7.06), es uno de los comentaristas que El Mundo considera “expertos del 11-M”; un autor de cuyo último título ("11-M. Golpe de Régimen") "el director de El Mundo destacó el acierto" en el acto de su presentación (EM, 2.3.07). Esa presentación, al menos en la edición de Madrid de El Mundo, en la sección “Agenda”, se publicitó el día 1.3.2007 como un evento “recomendable”. Al día siguiente, la oportuna y laudatoria reseña en el diario de Unidad Editorial venía acompañada de una empalagosa columna de Jiménez Losantos (otro de los que arroparon al autor del libro en su presentación).

Por cierto, en este sentido, no me resisto a señalar un detalle exquisito. El Mundo tiene la costumbre de incluir en sus portadas, bajo la cabecera del rotativo, una cita de algún personaje célebre, que no parece estar despojada de toda intencionalidad. Ese día 1 de marzo en que se recomendaba la presentación de “11-M. Golpe de Régimen”, la cita elegida, de Fénelon, era la siguiente: “Si queréis formar juicio acerca de un hombre, observad quiénes son sus amigos”.
Eso hago, ciertamente. El caso es que Luis del Pino, una de esas amistades peligrosas de El Mundo, en su mentado libro, incluye un extenso capítulo 16 dedicado a exponer sus exóticas reflexiones al hilo de la exposición cronológica de lo ocurrido entre el momento de las explosiones y la fecha de las elecciones generales.

Puesto que el análisis de las muestras de los focos de explosión por parte de los Tedax no se completó antes de las 14 horas del día 11 de marzo, ése habrá de ser nuestro límite temporal. Es obvio que cualquier posible referencia a ETA anterior a ese momento no puede ser resultado de unos análisis aún inexistentes. Pues bien, el colaborador de El Mundo nos cuenta en su libro (p. 233) lo que sucedió en las primeras horas:

Todos los españoles pensaron lo mismo: ETA había vuelto a irrumpir en una campaña electoral.

A esa observación sigue, con referencias horarias, un listado de personajes e instituciones que atribuyeron a ETA la autoría de los atentados inmediatamente después de la masacre. Sin ánimo de exhaustividad, Del Pino incluye los siguientes: Iñaki Gabilondo; Ibarreche (con esa grafía); Zapatero; Gaspar Llamazares; Enrique Barón (presidente del Grupo del Partido Socialista Europeo en el Parlamento Europeo); Duran i Lleida (Secretario General de Convergencia i Uniò); Eduardo Zaplana (Ministro Portavoz del Gobierno); Joaquim Nadal (portavoz de la Generalitat de Catalunya); Joseba Azkárraga (de Eusko Alkartasuna y Consejero de Justicia, Empleo y Seguridad Social del Gobierno Vasco); la Diputación de Guipúzcoa; ERC; el Parlamento Vasco; Jorge Dezcallar (Director del CNI); Rafael Simancas (Secretario General del Partido Socialista de Madrid); UGT; Jordi Pujol; Josu Jon Imaz (Presidente del PNV); Sindicato Unificado de Policía (SUP); Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUCG); la Conferencia Episcopal.

De modo que, en resumen, según Luis del Pino (p. 241):

Todos los líderes políticos, todos los medios de comunicación y la inmensa mayoría de ciudadanos españoles dieron por sentado, desde el primer momento, que la matanza era obra de ETA.

También cité las palabras de Mariano Rajoy. Sus recuerdos (“creí, como todo el mundo, que había sido ETA”) parecen sustentarse en bases de cierta solidez. Así, el Partido Popular, en su propuesta de dictamen para la Comisión del 11-M (Boletín Oficial de las Cortes Generales, Congreso de los Diputados, VIII Legislatura, Serie D, n. 241, de 13.7.2005, pp. 548-549), luego convertida en voto particular del dictamen finalmente aprobado con su oposición (Boletín Oficial de las Cortes Generales, Congreso de los Diputados, VIII Legislatura, Serie D, n. 242, de 14.7.2005, pp. 440-441 ), manifestaba lo siguiente:

En las primeras horas tras la comisión de los atentados, su atribución a la organización terrorista ETA es unánime por parte de los medios de comunicación y de todos los responsables políticos. Concretamente, el primer líder político que atribuye los atentados a ETA es el secretario general del Partido Socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, en una declaración realizada tan sólo una hora después de la masacre, exactamente a las 8,50, en una importante emisora de radio de ámbito nacional. Esa atribución es reiterada por otros responsables políticos a lo largo de esa mañana: la formulan por ejemplo el presidente del Gobierno vasco, Juan José Ibarretxe, en una declaración institucional leída a las 9,35; el secretario general de Esquerra Republicana de Catalunya, Josep Lluis Carod-Rovira, a las 11,14; y el coordinador de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, a las 11,48.

De hecho, en las páginas 495 y siguientes de su voto particular, el Partido Popular incluye un Anexo I que se presenta como “una cronología, lo más precisa y completa posible, de los hechos sucedidos y las declaraciones públicas realizadas entre el 11 y el 14 de marzo” y que “ha pretendido ser exhaustiva en todo lo acontecido del 11 al 13 de marzo”. Con independencia del uso último que quiera darse a los datos de dicho Anexo, debo admitir que constituye uno de los listados más minuciosos de los acontecimientos inmediatamente posteriores al 11-M que he podido observar.

A los presentes efectos, dicha cronología es a priori interesante. Digo esto porque, como es sabido, al Gobierno del PP se le acusó reiteradamente de haberse aferrado a la hipótesis de ETA más allá de lo razonable. No necesito valorar lo justo o injusto de dicha acusación. Lo que deseo señalar es que resulta comprensible que, en sus conclusiones para la Comisión del 11-M, el PP tuviera especial interés en subrayar cuántas y cuán diferentes personalidades también dieron por sentada la autoría de ETA. Esto parece hallar su reflejo en la mencionada cronología, que contiene un listado especialmente prolijo de pronunciamientos al respecto, en diferentes medios, indicados al minuto.

El lector interesado en todos los detalles puede acudir a la fuente original. Aquí me limitaré a recoger algunas de las principales referencias de la relación aportada por el PP en lo que atañe a la imputación a ETA de la autoría de la matanza durante las primeras horas: Iñaki Gabilondo; Rodríguez Zapatero; Duran i Lleida; Gaspar Llamazares; Patxi López; Jesús Caldera (Portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso); Joaquim Nadal (portavoz de la Generalitat de Catalunya); Juan José Ibarretxe; Iñaki Anasagasti (portavoz parlamentario del Partido Nacionalista Vasco); José María Aznar (da la autoría por sentada); Josep Lluis Carod-Rovira (secretario general de ERC); Igor Irigoyen (cabeza de lista de EB-IU); Iñaki Irazabalbeitia (vicecoordinador general de Aralar); Manuel Huertas (secretario general del PSE-EE de Guipúzcoa); Enrique Barón (presidente del Grupo del Partido Socialista Europeo en el Parlamento Europeo); Rafael Simancas; Mariano Rajoy; Javier Madrazo (líder de EB-IU); UGT; Manuel Chaves (presidente de la Junta de Andalucía); Sánchez Fornet (secretario general del Sindicato Unificado de Policía); la Xunta de Galicia; el Comité Ejecutivo del Consejo Superior de Cámaras de Comercio; Enrique Múgica (Defensor del Pueblo); El Secretariado Confederal de Comisiones Obreras; Anxo Quintana (portavoz del Bloque Nacionalista Galego); Paulino Rivero (presidente de Coalición Canaria); La coalición Aralar/Zutik; y un largo etcétera.

Diríase que lo anterior coloca las apreciaciones de García Abadillo en una posición, como mínimo insegura. Pero, tal vez a guisa de divertimento, podemos exigirnos más y plantearnos la (casi ridícula) posibilidad de que las referencias que acaban de examinarse sean, de algún modo, erróneas o estén manipuladas o se basen en una investigación defectuosa o sesgada…

Por tanto, la mejor forma de salir completamente de dudas es acudir a fuentes originales y, sobre todo, contemporáneas. ¿Y por qué no incluso escucharlas directamente? En efecto, si lo que se afirma es que en las primeras horas “casi todos” pensamos esto o lo otro, nada mejor que acudir a las fonotecas de un par de emisoras de radio representativas y comprobar de primera mano qué opinaban los diversos personajes públicos en el momento mismo en que transcurrían los hechos.

Supongo que, en este sentido, nadie me discutirá la conveniencia de examinar los archivos de la SER y de la COPE, principales cadenas generalistas y con líneas de opinión notoriamente contrapuestas. Los primeros están disponibles en su página oficial. Los segundos, no, pero tuve la prudencia de descargármelos en su momento.

Empecemos por la Cope. Casualmente, el día 11 de marzo de 2004 a Jiménez Losantos lo acompañaban en antena el director de El Mundo y Luis Herrero (además de José Raga, columnista habitual de Libertad Digital). Lucía Méndez, periodista de El Mundo, vivía en la calle Téllez, paralela a las vías del tren cerca de la estación de Atocha y, a los pocos minutos, llamaba a Jiménez Losantos para dar cuenta de lo que estaba observando (un artículo suyo aparece publicado en su diario al día siguiente). Nadie en el estudio, Pedro J. Ramírez incluido (hasta que abandona los micrófonos, supongo que para dirigirse a su redacción), duda un solo instante de la autoría de ETA durante las  primeras horas.

Lo anterior es reseñable y creo que merece un mínimo comentario incidental. Tanto la ya mencionada cronología presentada por el PP en su voto particular en relación con las conclusiones de la Comisión del 11-M, como la de Luis del Pino en su libro “11-M. Golpe de Régimen”, sin olvidar las acusaciones de El Mundo contra la SER, a la que reprochaba haber puesto en marcha una maniobra de “agit prop” en los momentos y días posteriores a la tragedia (EM, 21.3.2004), se refieren casi exclusivamente a las atribuciones de la autoría a ETA realizadas desde la cadena del grupo PRISA. Siendo cierto que tales atribuciones se produjeron (como enseguida veremos), me llama la atención el olvido sistemático de las reacciones de periodistas tan señalados como Jiménez Losantos y el propio P. J. Ramírez.

En efecto, el locutor de la Cope, tras escuchar el relato en directo de Lucía Méndez, indica que “esto es lo que se venía buscando ya desde navidades” y “a la tercera parece que los criminales lo han conseguido”, especificando que “no ha habido ninguna llamada de aviso de los etarras.” Opinión inmediatamente secundada por el director de El Mundo y Luis Herrero.

Es decir, lo primero que pensó el jefe directo del Sr. García Abadillo es que se trataba de un atentado de ETA. Quizá en los cinco años transcurridos hasta la publicación de “Titadyn”, el vicedirector de El Mundo no tuvo ocasión de intercambiar pareceres con su superior. Y tal vez el Sr. Ramírez, que canta las alabanzas del libro en cuestión y dedica elogiosos comentarios al prólogo escrito por su colega, no creyó necesario sugerirle a éste una pequeña corrección. O es que tal vez el director de El Mundo ni siquiera recordaba lo que a él mismo se le había pasado por la cabeza. Tal vez.

No me resisto a incluir aquí algunas observaciones de cierto cariz político, pero que considero oportunas a efectos de reivindicar la necesaria ecuanimidad tan ausente en determinados analistas.

Mucho se ha discutido sobre la actuación de tal o cual personaje de la entonces oposición o tal o cual medio de su órbita ideológica en cuanto a los intentos de obtener réditos electorales de la masacre, imprimiendo a sus comentarios un tono con marcadas implicaciones políticas. Incluso quienes no comparten expresiones como “golpe mediático” o “golpe de Estado postmoderno” (muy del gusto de Jiménez Losantos), han afeado en sus contrincantes el uso torticero de los medios para llevar el agua a su molino en función de las propias querencias e intereses ideológicos. No deseo emitir juicio alguno al respecto, que escapa del objeto de mi estudio. Sin embargo, creo que muchos de quienes así opinan adoptan una postura de dignidad vulnerada que pasa por alto ciertos hechos. Y la verdad de los hechos es algo que sí me interesa.

En este sentido, escuchar las grabaciones de la Cope inmediatamente posteriores a los atentados resulta una experiencia bastante aleccionadora. Permítanme una breve digresión para situarnos en antecedentes.

El 26 de enero de 2004, el diario ABC publicó que Josep Lluís Carod-Rovira, secretario general de Esquerra Republicana de Catalunya y ‘conseller en cap’ de la Generalitat, se había reunido con representantes de ETA para obtener de la banda un cese de las acciones terroristas en Cataluña. La reunión tuvo lugar en la región francesa de Perpiñán. Y, en efecto, el 19 de febrero de ese mismo año, ETA anunciaba una tregua limitada a los territorios de Cataluña.

La actuación del político catalán fue objeto de notable polémica y contribuyó a encrespar los ánimos de ciertos comentaristas políticos. Tras la detención en Cañaveras (Cuenca) de miembros de ETA con una furgoneta cargada de explosivos en la madrugada del 29 de febrero de 2004, El Mundo llevó a su portada del día siguiente (1.3.2004) el titular: “ETA pretendía realzar la tregua en Cataluña con una masacre en Madrid”. Acompañaba a la noticia un artículo de García Abadillo (“ETA vuelve a mirar el mapa”; puede encontrarse aquí) que comenzaba con las siguientes palabras:

Naturalmente, ETA no se ha conformado sólo con recuperar un protagonismo mediático tan impropio como inesperado gracias a la irresponsabilidad de Carod-Rovira. La organización terrorista ha pretendido culminar su reaparición pública con un gran atentado, con una masacre, cómo no, en Madrid, lugar donde se concitan todos los odios de los que sueñan con destruir España.

A las que seguían apreciaciones reprobatorias de los nacionalismos de ERC y PNV y una interesante valoración (sobre todo teniendo en cuenta lo que escribiría después; espero que este punto quede claro más adelante) sobre las repercusiones de la operación policial:

El partido que puede sufrir las peores consecuencias de este nuevo intento de ETA de cometer un asesinato en masa en plena campaña electoral, es el Partido Socialista. […] La aparición de ETA, una vez más, perjudica enormemente al PSOE. Pero no porque el PP utilice electoralmente el terrorismo, sino porque Maragall tiene en su gobierno a un partido cuyo líder recomendó a la banda que, antes de matar, mirase bien el mapa.

Pues bien, nada más tener noticia de las explosiones en los trenes, el director de El Mundo, que, como ya he indicado, se encontraba junto a Jiménez Losantos, manifestó en los micrófonos de la Cope:

Esto pone de relieve, trágicamente, pues que la advertencia que hicimos en ese momento [refiriéndose al mencionado titular de El Mundo de 1.3.2004] ha quedado materializada. […] Entonces, el aventurerismo que supone, en unas circunstancias así, proporcionarle a ETA la oportunidad de declarar una tregua en una parte del territorio, sin lugar a dudas, y aquí están los hechos, supone acrecentar el riesgo para los demás habitantes del territorio. Estoy seguro de que […] el Sr. Carod-Rovira […] es una buena persona, pero ha cometido un error político de tal calibre, su falta de criterio, su falta de juicio, y la falta de criterio y la falta de juicio del Sr. Maragall y del Partido Socialista de Cataluña, al mantener esa coalición de Gobierno, al no obligar a pagar un precio político por ese error político, insisto, son elementos, no voy a decir que coadyuvantes de esta tragedia, pero sí, desde luego, que hay que examinar en el contexto de lo sucedido hoy en Madrid.

Y esa fue sólo la primera de una larga serie de invectivas contra los partidos nacionalistas. Tras la valoración de Ramírez, el locutor de la Cope señala:

Yo no sé si son buenas personas, yo tengo bastante peor opinión de Carod-Rovira y de su partido, creo que llevan seis años buscando, bueno, más años, buscando precisamente eso:  […] como dijo Carod-Rovira, si quieren atentar contra España, que miren primero el mapa.

Pocos minutos más tarde, Jiménez Losantos preguntaba a Luis Herrero si creía que los partidos políticos iban a resistir la tentación de utilizar electoralmente la tragedia. El interpelado manifiesta su esperanza de que no sea así, pero acto seguido, irónicamente, el conductor del programa insiste:

¿Qué va a decir, Pedro, el Gobierno catalán? Porque, claro, ahora, el que tiene que hablar es precisamente el que firmó en Perpiñán, el que acordó en Perpiñán, y el que ha respaldado, manteniendo a Esquerra en el Gobierno de Cataluña, ese pacto. Y es una situación delicada, sin pretender convertir esto en un crimen de quien no lo ha cometido, pero es evidente que las responsabilidades políticas cuando uno ocupa un cargo de representación de millones de personas son las que son y son muy graves.

El director de El Mundo, entonces, da nuevos bríos a sus alegatos, pidiendo la retirada de la vida pública de Carod-Rovira y sugiriendo a los votantes que castiguen en las urnas a las formaciones nacionalistas, catalanas y vascas. Disculpen la extensión, pero quiero que el mensaje se refleje con toda claridad:

Yo espero y deseo que […] la próxima legislatura sea una legislatura de mucho más diálogo, sí, entre quienes pueden complementarse dentro de la democracia […], frente a quienes, en definitiva, están contribuyendo a una dinámica que alienta las expectativas de los terroristas. Y me refiero tanto al Plan Ibarretxe como a aquellos sectores del independentismo catalán, entre los que, desde luego, está […] la Esquerra de Carod-Rovira, que lo que desean es destruir el actual Estado constitucional. […] Desde luego, la situación de Pascual Maragall […] va a ser una situación difícil […] en la medida en que ha tenido que recurrir a un pacto antinatural. […] Yo creo que éste es un error tremendo que han cometido Maragall y el Partido Socialista […]. Yo creo que esto es tremendamente grave, que si no se hubiera producido el encuentro de Carod con ETA la banda no hubiera encontrado un estímulo en el que cometer una salvajada pudiera presentarlo como su contribución a lo que ellos contemplan como un proceso político. […] Y está claro que, en parte, las personas que han fallecido hoy, o que puedan haber fallecido, los heridos, pues, eh… han sido atacados para darle virtualidad y para darle contenido a lo que, a partir del encuentro y de todas las desafortunadísismas declaraciones anteriores, ETA ha podido disponer para Cataluña.

[…] Yo creo que la inmensa mayoría de las personas […] deberían encontrar la manera de decirles a sus políticos y al Gobierno tripartito en Cataluña, que desde luego no es aceptable que haya un partido que haya formado parte de la escenificación de lo que ha tenido por ahora su epílogo terrible hoy en Madrid. […]

Teniendo en cuenta los numerosos documentos en los que hay una coincidencia de objetivos entre ETA y ese llamado Plan Ibarretxe, yo creo que un mínimo de sensibilidad democrática […] debería llevar al Partido Nacionalista Vasco [a] suspender la tramitación […] de ese llamado Plan Ibarretxe, que coincide en sus objetivos con los de la banda terrorista. […] Los demócratas nacionalistas vascos tendrían que reflexionar, hacer un alto en el camino y decir: ‘por aquí, con estos, no, de ninguna manera, a ningún sitio’. Ojalá esto sirviera para hacerles abrir los ojos. […]

Yo creo que los demócratas de Esquerra Republicana deberían pedirle hoy a Carod-Rovira que abandonara la vida pública, […] a costa incluso de dañar sus posibilidades electorales del domingo. […] Es decir, este señor no puede venir al Congreso de los Diputados a Madrid. […] Yo creo que el Sr. Maragall tiene que pedir hoy públicamente el abandono de la vida pública del Sr. Carod-Rovira y, por supuesto, su destitución como Secretario General del partido con el que está coligado, o tiene que pedir a Esquerra Republicana que salga de su Gobierno. […] ¿Cómo no se van a exigir responsabilidades políticas porque se haya contribuido a crear un escenario en el que esta masacre ha tenido un valor adicional, un valor político para la banda terrorista ETA? Y lo mismo digo en relación al Plan Ibarretxe. Y a mí me gustaría escuchar al Secretario General del Partido Socialista [Zapatero] […], a mí me gustaría escucharle en la recta final de la campaña, que él le pida al Sr. Maragall que exija esas responsabilidades políticas. […]

Si el Sr. Ibarretxe no supedita el desarrollo del Plan que lleva su apellido al cese total de la actividad armada de la banda terrorista es que su valoración, su consideración política, no merece un real, es que es una persona indecente. […] Yo creo que estamos en el momento en que hay que exigir las consecuencias políticas. Por muchísimo menos se habla de responsabilidades políticas. Yo creo que se equivocaron aquellos partidos que acusaron al Gobierno de magnificar, de dramatizar, de utilizar electoralistamente la denuncia de lo que había ocurrido con la visita de Carod-Rovira a Perpiñán. Cualquiera que conociera la dinámica de funcionamiento de ETA podía imaginar […] que desde luego iban a poner en valor […] su tregua en Cataluña asesinando en algún otro lugar. Y, entonces, Carod-Rovira tiene que dejar la vida pública, Esquerra Republicana tiene que salir del Gobierno de Cataluña, Ibarretxe tiene que congelar su Plan soberanista […].

Por cierto, esta línea de opinión expresada por Pedro J. Ramírez fue asimismo mantenida vigorosamente por Jiménez Losantos incluso cuando ya había comenzado a perfilarse la hipótesis islamista. Sólo hay que leer su columna del día 12 de marzo de 2004 en El Mundo (“Madrid-Perpiñán”) y escuchar su programa de ese mismo día (una transcripción parcial aquí). Con no menos ardor se sumó a estas apreciaciones la también locutora de la Cope, Cristina López Schlichting, en una columna igualmente del 12 de marzo en La Razón (“Hipocresía satánica”):

ETA ha marcado una raya, a un lado estamos unos; al otro, los asesinos y sus cómplices. […] Mi programa radiofónico de ayer terminó con una desagradable discusión con Alfredo Pérez Rubalcaba, responsable de la lucha antiterrorista del PSOE. Lo acusaba yo de connivencia con ETA, por mantener en el Gobierno de Cataluña a quienes dialogan con la banda. […] Es hora de llamar al pan, pan y al vino, vino. El PNV está con ETA porque apoya la permanencia de Batasuna en el Parlamento Vasco. IU está con ETA porque apoya al PNV y a Batasuna. ER está con ETA porque comparte fines con los asesinos y porque Carod Rovira, su jefe espiritual, habla de medios para conseguir esos fines comunes con Josu Ternera en Perpiñán. El PSOE está con ETA porque permite que Maragall sostenga a Esquerra en el Gobierno de Cataluña. […]

En suma, lo que pretendo sugerir es que, si se acepta que algunos medios (y no pocos políticos) de una determinada tendencia pudieron haber realizado valoraciones electoralistas con ocasión de la actividad terrorista, no podrá negarse que en esa liga también jugaron, desde el primer momento, otros periodistas (y no pocos políticos) que después pondrían el grito en el cielo por el desempeño informativo de un “poder fáctico fácilmente reconocible” (en referencia al grupo PRISA; si alguien piensa que estoy defendiendo a este último es que no se ha enterado de nada).

No deja de ser curioso a este respecto, y con esto termino mi presente excurso, lo que el propio García Abadillo escribió en su libro “11-M. La Venganza”, publicado en septiembre de 2004. Son sus palabras, no mis opiniones (pp. 132-33):

La convivencia entre [Jorge] Dezcallar [director del CNI] y el Gobierno [del PP] fue relativamente cómoda durante algún tiempo. Sin embargo, esa discreta buena sintonía se rompió bruscamente en el mes de enero de 2004. […] Tras semanas de esfuerzo, [el CNI] logró captar el 5 de enero de 2004 una reunión en el sur de Francia entre […] Carod-Rovira y dirigentes de la banda terrorista ETA […]. Evidentemente, se trataba de una información de suma importancia que debía ser conocida por el Gobierno. […] En torno al 22 de enero, Dezcallar transmitió a Aznar […] todos los datos referidos a la entrevista secreta entre Carod-Rovira y los jefes etarras. El lunes 26 de enero el diario ABC tituló en su portada: “Carod-Rovira ultima un pacto con ETA para que no perpetre atentados en Cataluña.” La noticia iba firmada por Jesús Molina, el pseudónimo que suele utilizar el director del periódico, José Antonio Zarzalejos, a la sazón hermano del secretario general de la Presidencia y hombre de la máxima confianza de Aznar, Javier Zarzalejos. Dezcallar no podía salir de su asombro. La noticia había sido filtrada sin su conocimiento y con un objetivo claramente político. El director del CNI comunicó al presidente del Gobierno su total desacuerdo […]. Sin embargo, los asesores de Aznar vieron en la reunión del líder de ERC con ETA una oportunidad de oro para que Mariano Rajoy consolidara su ventaja en las encuestas […].

De hecho, García Abadillo es bastante explícito en sus consideraciones (p. 134):

El PSOE […] consideró la publicación de esa noticia como una “deslealtad” del Gobierno. Al fin y al cabo el CNI era un servicio del Estado y la filtración se había hecho con el fin primordial de favorecer los intereses del PP. […] [L]a estrategia a seguir, en opinión de los fontaneros de la Moncloa, era relativamente sencilla. Si el PSC no rompía con ERC, eso significaba que respaldaba su estrategia de negociación con ETA. Si, por el contrario, se deshacía la coalición de gobierno en Cataluña, se abría una oportunidad para que CiU recuperase el gobierno con el apoyo del PP. La ofensiva política y mediática contra Carod-Rovira, Maragall y, por ende, Rodríguez Zapatero estuvo a punto de romper el tripartito. Pero el coste fue muy alto. […] Además, la filtración y su posterior utilización política provocaron un fuerte malestar en el CNI […].

Supongo que las ofensivas políticas y mediáticas las conoce el citado autor de primera mano, teniendo en cuenta que él mismo fue uno de los primeros en hacer ese tipo de valoraciones en el ya referido artículo de 1 de marzo de 2004, tras la detención de los etarras en Cañaveras. Y acabamos de ver cuál fue la primera reacción en antena de su jefe directo nada más conocer la noticia de los atentados del 11-M.

Insisto: no estoy tratando de reprochar a nadie en concreto el haber realizado ciertas conjeturas sobre la autoría de los atentados y haberse dejado llevar por sus primeras impresiones para expresar en un sentido u otro su opinión en cuanto a diversos asuntos conexos de la actualidad política. Simplemente entiendo que una apreciación cabal y equilibrada de los hechos (y sus circunstancias) requiere más elementos de juicio que los habitualmente proporcionados por algunos comentaristas raudos en señalar en los demás debilidades que quizá no les sean muy ajenas a ellos mismos.

Llegados a este punto, hagamos una breve pausa, antes de continuar.

Last edited by Rasmo (07-03-2011 14:28:07)


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#272 02-03-2011 23:06:06

morenohijazo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

La entrega de la serie de Rasmo está tan acertada como siempre, y me mueve a una reflexión:

La labor propagandística de los Jiménez Losantos y compañía ha machacado durante siete años sobre la manipulación de PRISA en cuanto a los suicidas, los calzoncillos, etc.

Han transmitido a sus semi-informados seguidores que sólo PRISA manipuló, y éstos han tragado hasta la bola.


Sin embargo, el trabajo de nuestro amigo deja claro -con difícilmente rebatible documentación- que durante el 11-M y días posteriores hubo noticias, rumores, interpretaciones, etc, más o menos discutibles.


Y los conspo¡iracionsitas, desde luego, no pueden reclamar el galardón de la ecuanimidad, ni muchísimo menos.


Y yo añadiría una información clave: la SER pidió perdón por su información no contrastada suficientemente. Aún estoy esperando que el campo contrario haga la décima parte de ejercicio de humildad.

Enhorabuena, Rasmo


La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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#273 02-03-2011 23:21:50

viana
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Más, más, más,...

Una cosa Rasmo. ¿Vas a comentar la insidia vertida por Casimiro al inicio de la cita que pones sobre que los policías investigarían una u otra autoría según sus propias preferencias políticas?

Moreno: no sólo es que la Cadena SER pidiera disculpas por su error sino que en todos los comunicados que hizo sobre el "suicida" finalizaba diciendo que el Mº del Interior desmentía la información, es decir, habían contrastado la noticia y daban cuenta de su resultado.

Igualito que El Mundo cuando dijo que 40 policías habían oído por la emisora interna que en el salpicadero de la Kangoo habían encontrado una tarjeta de un inexistente formalmente "Grupo Mondragón" No preguntaron ni a uno solo de estos policías.

O recientemente la Gaceta cuando afirmó que Leire Pajín había tenido un incidente en Horcher. Ni lo confirmaron con Horcher ni con el ministerio de sanidad ni con nadie.

Y así, cienes y cienes de ejemplos.


"Sin lugar a dudas, a estos tíos se les ha ido definitivamente la olla" Luis del Pino - 24.11.2007

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#274 03-03-2011 09:49:52

Rasmo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Gracias, amigos.
Viana, sí, voy a comentar eso que dices. Paciencia. Voy a destripar lo que denomino "texto de referencia" casi frase por frase. Como digo, es uno de los relatos que me parecen más execrables (y eso que hay donde elegir).


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#275 17-03-2011 15:17:06

Rasmo
Cenista oficial
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XXV)

Estábamos comentando la afirmación de Casimiro G. Abadillo según la cual lo primero que “casi todos” pensamos el día de la masacre fue que era obra de islamistas. Me propuse confrontar dicha aseveración con los datos extraídos de las fonotecas de la Cope y la SER del mismo día 11 de marzo de 2004. Acabábamos de ver cómo, desde los micrófonos de la primera cadena citada, Jiménez Losantos y el propio director de El Mundo no dudaban en atribuir inmediatamente la autoría a ETA. Además, partían de esa consideración para realizar una serie de valoraciones electoralistas que, a mi juicio, no se diferencian demasiado de las que ellos mismos achacan a la competencia.

Aclarado lo anterior, podemos proseguir nuestro análisis principal con la relación de personalidades que, en la cadena Cope, asumieron la autoría de ETA durante los primeras horas posteriores a la matanza y antes de que existiera análisis alguno de los focos de explosión por parte de los Tedax. Son los siguientes:

Rodríguez Zapatero; Rouco Varela (Arzobispo de Madrid; no alude a ETA por su nombre, pero se remite a la condena de la pastoral de 2002, que lleva por título: “Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias” y se refiere al terrorismo de ETA); Juan Antonio Martínez Camino (Portavoz de la Conferencia episcopal); Ibarretxe (se reproducen sus palabras); Loyola de Palacio, vicepresidenta de la Comisión Europea; Mariano Rajoy; Gaspar Llamazares; Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao…

Y cabe añadir que, pasadas las 12:30, Maribel Sánchez informaba desde la Puerta del Sol de Madrid:

Sorprendentemente, sin que nadie los haya convocado, la Puerta del Sol está ahora mismo abarrotada [de gente gritando]: ‘asesinos, ETA NO’.

Cambiando ahora de emisora, más nutrido parece el número de personalidades de la cadena SER (pueden consultarse algunas transcripciones útiles aquí). El listado de quienes atribuyeron en las primeras horas la autoría a ETA en dicha cadena de radio (incluyendo tanto a quienes entraron en comunicación directa con la emisora como a aquellos cuyas palabras simplemente se reprodujeron o refirieron en ella) comprende los siguientes:

Iñaki Gabilondo; Rodríguez Zapatero; Javier Rojo (diputado autonómico vasco del PSE); Eduardo Zaplana (portavoz del Gobierno); Ibarretxe; Gaspar Llamazares; Patxi López; Josep Piqué (sin nombrarla por su nombre); Carod-Rovira; Rodrigo Rato (vicepresidente primero del Gobierno, sin nombrarla directamente); Artur Mas (presidente de CIU); Ana Palacio (ministra de Asuntos Exteriores); Ruiz Gallardón (Alcalde de Madrid); Luis Portero, (presidente de la AVT).

Así pues, tras consultar los registros contemporáneos de cadenas como la SER y la COPE, cabe concluir que, como sospechábamos, la primera apreciación de García Abadillo en el texto de referencia que venimos comentando (recuérdese: el relato contenido en el prólogo de “Titadyn” que se ha reproducido extensamente en la entrega anterior), según la cual casi todos pensamos en un primer momento que se trataba de terrorismo islamista, es de hecho inexacta.

Esta constatación, extremadamente fácil de realizar, deja en sí misma en muy mal lugar las dotes periodísticas del vicedirector de El Mundo. Alguien que no se entera de lo que para casi todos es obvio difícilmente puede reclamar para sí especial crédito como profesional de la información.

Pero quizá haya algo más que una gigantesca ineptitud. A este respecto, pueden aducirse algunos elementos interesantes a lo largo de la escala de impugnabilidad que perfilé en páginas anteriores. Vayamos de menos a más, empezando por lo casi irrelevante.

El Mundo, en su edición del País Vasco de 13 de marzo de 2004, incluía en particular un artículo (“Ibarretxe pide explicaciones 25 horas después”) cuyo primer párrafo indicaba lo siguiente:

[La] comparecencia [de Ibarretxe] ante los medios de comunicación, a las 9.30 horas, fue la primera de una larga jornada que se inició con la certeza de un atentado etarra y acabó con las dudas sobre la autoría de la masacre y la hipótesis de la participación de Al Qaeda.

¿De modo que la impresión inicial fue la certeza de un atentado etarra? Vaya, vaya.

En fin, entiendo que no pueda exigirse de un vicedirector que conozca y recuerde cada pieza publicada en las ediciones regionales de su diario. Podemos dejarlo pasar.

Sin embargo, diez días después del atentado, Lucía Méndez, la periodista que había telefoneado inmediatamente a Jiménez Losantos en la mañana de la matanza para dar cuenta de lo que veía desde su casa, firmaba junto a Cayetana Álvarez de Toledo y Fernando Garea un muy extenso artículo en El Mundo (21.3.2004, “una tragedia en cuatro actos”) en el que se indicaba:

11.05: complejo de La Moncloa. […] [Reunión del] gabinete de crisis. […] El ministro del Interior se incorpora cuando la reunión ha comenzado. Encima de la mesa se amontonan datos, informes, cifras, declaraciones y documentos de la Guardia Civil, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y la policía con una misma conclusión: ha sido ETA.

Ese mismo día 21 de marzo de 2004, El Mundo incluía un artículo de acerbo reproche a la actuación de la SER, que sentó las bases de una opinión recurrente entre determinados comentaristas. En lo que ahora nos concierne, se exponía la siguiente apreciación en la entradilla:

[…] Gabilondo comentó que «aparentemente» ETA estaba detrás de los atentados y ésa fue la tesis (la más obvia para todos los españoles) defendida en la emisora […] durante las primeras horas […].

Tampoco deberíamos pasar por alto un documento esencial. Me refiero nada menos que al artículo que podríamos denominar “acta fundacional” del conspiracionismo en este asunto: la primera entrega de Los agujeros negros del 11-M, de Fernando Múgica, publicada el 18 de abril de 2004 con el germen de casi todo lo que vendría después. En lo que ahora nos interesa, esto es lo que indicaba el Sr. Múgica:

En la mañana del 11 de marzo se produce un enorme desconcierto. Es importante la coordinación entre las Fuerzas de Seguridad y el Gobierno en funciones. Llegan las primeras noticias del atentado y con ellas los datos de que, al parecer, se han empleado teléfonos móviles para hacer estallar al menos 10 o 12 mochilas y bolsas en los trenes próximos a la estación de Atocha. Por los datos aportados anteriormente, todos piensan en ETA.

[Dicho sea de paso, el propio Fernando Múgica, muy recientemente (esradio, sin complejos, 12.3.2011, min. 59 aprox.) rechazaba sin ambages la postura defendida por su antiguo colega:

Será un grupo incontrolado de ETA […].  Eso es lo primero que todos piensan. Y los que están en la lucha antiterrorista en Francia, de la Guardia Civil, todos piensan que es ETA, digan lo que digan ahora. Todos piensan que es ETA. Y el servicio de inteligencia oficial, el CNI, piensa que es ETA al noventa por ciento. Yo hablo con muchísimas fuentes, que como podéis comprender, después de tantos años, tengo; y todos me dicen: ‘Fernando, tírate a la piscina, es ETA. No sabemos muy bien cómo, pero es seguro que es ETA.’ Eso de que al principio todos creían que era, los policías, que creían que eran los musulmanes… pero, ¿de dónde? O sea, no. Había alguno, un coronel muy importante de la Guardia Civil […] que dijo ‘esto son los musulmanes radicales’, […] pero la gente de calle estaba convencida de que era ETA.

Como simple curiosidad: este periodista retirado estuvo sólo cuatro días antes en el estudio de VEO7 con el coautor de “Titadyn”.]

Se trata de artículos con la suficiente relevancia como para requerir cierta atención de un vicedirector, aunque él mismo no los haya escrito.

Pero el asunto se complica cuando acudimos a la edición (nacional) de El Mundo del 13 de marzo de 2004. Concretamente, examinemos su principal editorial del día. Como ya he señalado, los editoriales de un periódico reflejan la opinión oficial de éste, la postura institucional del medio ante el asunto que se comenta. Por si hubiera alguna duda, dicho texto lleva explícitamente por antetítulo: “El Mundo ante las elecciones del 14-M”. No creo que ese día su vicedirector (entonces denominado “director adjunto”) estuviera de vacaciones. ¿Y qué decía El Mundo? Entre otras cosas, lo siguiente:

Formaciones como el PNV, EA y ERC mantienen una ambigüedad hacia ETA y comparten sus objetivos. A nuestro juicio, no merecen el voto de los ciudadanos. Especialmente repudiable ha sido estos días la conducta de Carod-Rovira, líder de ERC, que con los cadáveres aún calientes insistía en el diálogo con la banda cuando todo el mundo daba por hecho que ETA era la responsable de la masacre de Madrid.

Me apresuro a puntualizar que esas declaraciones de Carod-Rovira se habían producido a las 11:14 de la mañana de los atentados (según la detallada cronología incluida en el voto particular del PP en la Comisión del 11-M). Es decir, antes de que nadie le dijera nada a ningún ministro sobre un hipotético Titadyn y cuando ni siquiera se habían trasladado las muestras de los focos de explosión al laboratorio de los Tedax. Y era entonces cuando, según la postura institucional sostenida por el diario de García Abadillo, “todo el mundo” daba por hecha la autoría de ETA. Significativo, ¿no?

Ese editorial, por cierto, aludía a una información que El Mundo había publicado ya el día antes (12.3.2004) y que comenzaba con las siguientes palabras:

El líder de ERC se ratificó ayer en que el diálogo, combinado con la acción policial, es la única vía para acabar con ETA, después del salvaje atentado que ayer reventó la vida de más de 180 personas en Madrid y cuando todos pensaban que la banda estaba detrás de las muertes.

Pero no acaban aquí las sorpresas. Hay un testimonio que he omitido al referir las opiniones expresadas en la SER durante las primeras horas posteriores a la matanza. Un testimonio que, en circunstancias normales, debería ser definitivo y demoledor para la credibilidad del vicedirector de El Mundo. Pues, ¿qué mejor manera de saber lo que pensaba el Sr. García Abadillo inmediatamente después de los atentados que escuchar sus propias declaraciones inmediatamente después de los atentados? En efecto, resulta que, entre las numerosas y breves entrevistas telefónicas que se sucedieron en la SER en la mañana del 11-M, encontramos nada menos que la del mismísimo don Casimiro, concretamente, en torno a las 11:51. Recordemos que, para entonces Iñaki Gabilondo y sus colaboradores (como casi todo el mundo) llevan varias horas dando por supuesta la responsabilidad de ETA. García Abadillo entra en antena y se produce el siguiente diálogo:

Iñaki Gabilondo: En los periódicos se trabaja de una manera, pues frenética. Casimiro García Abadillo es el director adjunto de El Mundo, Casimiro buenos días.
[…]
Casimiro: Bueno, una mañana terrible, una mañana que nos ha conmocionado a todos […]. Nosotros, la decisión que hemos tomado esta mañana a primera hora ha sido poner en marcha una edición extra que vamos a sacar a la calle.
[…]
Iñaki: No se ha conocido nada igual, ¿qué titular de la portada sacáis?

Casimiro: Estamos en ello, la verdad es que, bueno, cuando oía aquí en el teléfono esas conexiones que estabas haciendo, realmente hay algo extraordinario y es la respuesta que está teniendo Madrid. Madrid, ese Madrid al que muchos se refieren como una especie de símbolo del centralismo, símbolo del despotismo y de tantas cosa malas, pues realmente hoy está dando una lección de solidaridad, de saber estar, la gente se ha echado a la calle, la gente está dando sangre, está dando sus mantas, está dando todo. O sea, realmente hoy estamos viviendo en Madrid nuestro 11 de septiembre particular. Estamos en una situación, a mi me recuerda mucho al Nueva York del 11 de septiembre, donde junto al terror, al drama, a la sangre, al miedo, pues hubo esa respuesta ciudadana que nos hizo a todos los ciudadanos del mundo solidarios con los ciudadanos de Nueva York. Yo… a mí me gustaría que ese sentimiento se trasladara hoy a todos los ciudadanos de España y que vieran realmente qué es Madrid, Madrid es esto que estamos viendo en las televisiones, Madrid son estos trenes llenos de trabajadores a las siete y media de la mañana y Madrid  es una ciudad que no se merece lo que le ha ocurrido hoy.

Bien, es evidente que la palabra “ETA” no aparece como tal, pero ello no nos impide utilizar el sentido común de manera sensata. Para empezar, García Abadillo admite haber escuchado a Gabilondo. Y éste ha pasado las últimas horas atribuyendo los atentados a ETA, algo en lo que, como hemos visto, coincidió con las primeras impresiones del director de El Mundo expresadas ante los micrófonos de la Cope. Si en el momento de hablar con Gabilondo se estaba preparando una edición especial de El Mundo, resulta casi inconcebible que sus dos principales directivos no hubieran intercambiado el menor comentario al respecto. Es decir, García Abadillo, a menos que habitara un planeta de otra galaxia, no podía no saber que se hablaba de ETA, que casi todos daban por sentada la autoría, en particular, su interlocutor de la SER y su propio jefe directo.

De lo que no se habla, lo que no se menciona, es precisamente lo que se da por sentado, lo que se asume implícitamente. Lo que don Casimiro pretende hacernos creer cinco años más tarde, con la pintoresca afirmación de su prólogo según la cual casi todos pensamos en los islamistas, es que, al hablar en una cadena de radio donde no paraba de mencionarse a ETA (como en casi todas partes), él, que pensaba otra cosa diametralmente opuesta, no consideró oportuno hacer el menor comentario del estilo: “bueno, se está aludiendo continuamente a ETA, pero quizá convendría ser prudentes, esperar y ver” o “debo decir que no tengo nada claro lo que ha ocurrido…”

Ya. No digo que sea imposible, pero sí francamente inverosímil. Sin embargo, lo que me parece más revelador de su intervención en la SER es la referencia al concepto que algunos tienen de Madrid, a la solidaridad de los madrileños frente a la imagen de Madrid como “símbolo del centralismo, símbolo del despotismo y de tantas cosa malas”; y su deseo de que “todos los ciudadanos de España […] vieran realmente qué es Madrid”. Creo que estas alusiones no se entienden si no es precisamente en el tradicional contexto del terrorismo nacionalista autóctono. De hecho, son muy similares a la reflexión del mismo García Abadillo tras la detención de los etarras en Cuenca, el último día de febrero anterior, tal como ya se indicó en la entrega anterior:

La organización terrorista [ETA] ha pretendido culminar su reaparición pública con un gran atentado, con una masacre, cómo no, en Madrid, lugar donde se concitan todos los odios de los que sueñan con destruir España (CGA, EM, 1.3.2004).

Por otro lado, para no descuidar ningún detalle, su alusión al 11-S no tiene nada que ver con la autoría islamista de ese atentado en suelo estadounidense. Es obvio que el periodista establece la comparación con la valerosa reacción y las muestras de solidaridad de la población, no con la responsabilidad del crimen. De hecho, esa figura, la comparación con el 11-S, fue común en aquellos momentos y días posteriores al atentado, sin constituir forzosamente una referencia al origen islamista de la masacre. Así, por ejemplo, minutos antes de la intervención de García Abadillo en la SER, Jiménez Losantos, entrevistando brevemente a Mariano Rajoy en la Cope, señaló, con la aprobación de este último, que “Madrid hoy parecía Manhattan”,  al tiempo que mencionaba la “aberración moral” de negociar con ETA en Perpiñán. Igualmente, el propio editorial de El Mundo del 12 de marzo de 2004 llevaba por título “Nuestro 11-S”, sin que ello implicara una toma de postura en cuanto a la responsabilidad (“sea quien sea su autor”, se decía).

No, estoy convencido de que el vicedirector de El Mundo pensaba lo mismo que casi todos los demás.

“¡Pero no menciona a ETA!”, podría rezongar con insistencia algún impertinente. Vale. Actuemos con García Abadillo como él nunca ha actuado con los demás. Apliquémosle, no ya el beneficio, sino el premio gordo de la lotería de la duda. Olvidemos lo que acabamos de ver.
Sin embargo…

Llega el momento de sacar la artillería pesada. De lo que no puede escapar uno es de su propia firma.

Una de las características del fabulador habitual consiste en narrar en diferentes ocasiones la misma historia de manera variable, en función de los volubles intereses de cada momento, añadiendo o quitando detalles, interpretando o reinterpretando hechos o intenciones a conveniencia. De eso sabe mucho el coautor de “Titadyn”.

Así, el 29 de marzo de 2004, con la memoria todavía fresca y sin tiempo apenas para apaños y reelaboraciones imaginativas a beneficio de inventario, Casimiro García Abadillo publicó en su periódico un artículo en el que imputaba al Gobierno del PP y a su presidente, Aznar, un “pecado de soberbia” en la gestión de la crisis del 11-M, por motivos parcialmente espurios. A los presentes efectos, resulta imprescindible el siguiente párrafo:

Los indicios, las primeras impresiones, el primer pálpito, todo apuntaba a ETA. Nadie creyó a Arnaldo Otegi cuando excluyó a sus amigos de ETA de la responsabilidad de la terrible matanza.

Han leído bien: “todo apuntaba a ETA”.

Pero no fue un momento aislado de transitoria confusión. En septiembre de 2004, el mismo García Abadillo publicó su libro “11-M. La Venganza”, precedido de la esperable autopromoción lisonjera en El Mundo. Su lectura, dicho sea de paso, con la perspectiva de los años, es una experiencia casi lisérgica: salvo las dos o tres patochadas intrigantes de rigor (sobre todo en lo que atañe a la posible implicación de Marruecos) y su frecuente alusión a las malas artes de la SER (aspecto en el que sus citas me parecen francamente endebles para sustentar su opinión, sin entrar a juzgarla), su relato de los hechos podría haberlo firmado cualquier malvado defensor de la versión oficial. Me encantaría entretenerme en ello si no temiera agotar la ya resentida paciencia de mis lectores. Aun así, como pequeña nota al margen, no puedo evitar referir la opinión que en aquel entonces, cuando la mitología conspirativa todavía no había tenido tiempo de prosperar, le merecía a don Casimiro el juez instructor del sumario del 11-M (p. 27):

Del Olmo, encargado de dirigir el levantamiento [de los cadáveres], es bien conocido por su meticulosidad. Gracias a la diligencia de su actuación en un proceso que tenía evidentes complicaciones, a las dos de la tarde ya se habían levantado todos los cadáveres a excepción de los de la calle Téllez.

Meticuloso y diligente. Caramba, quién le ha visto y quién le ve.

En lo que ahora nos concierne más directamente, “La Venganza” es de particular interés, pues relata casi los mismos hechos que se recogen en nuestro texto de referencia (extraído del prólogo de “Titadyn”) casi cinco años más tarde. Veamos, por tanto, lo que en 2004 nos contaba García Abadillo acerca de las suposiciones sobre la autoría de los atentados. La extensión es necesaria:

[p. 30] Eran las nueve y media de la mañana cuando el lehendakari Juan José Ibarretxe compareció públicamente para hacer una declaración institucional sobre el atentado. El jefe del Gobierno vasco no dejó ninguna duda sobre su autoría: “No son vascos, son alimañas” […]. “ETA está escribiendo sus últimas páginas […]”.

Minutos después fue el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, quien atribuía también a ETA la responsabilidad. […]

A los pocos minutos fue Carod-Rovira quien, en intervención radiofónica, condenó los atentados e insistió en la necesidad del diálogo para acabar con el terrorismo.

[p. 31] Casi nadie dudaba de que era ETA la causante de la masacre en ese momento, aunque algunos expertos fueron escépticos desde el principio. […]

[p. 33] Probablemente, si alguien no dudó sobre la autoría de la masacre en los primeros momentos, ése fue el presidente del Gobierno. Un mazazo así en ese momento sólo podía provenir de ETA […]. [Aznar] convocó una reunión urgente del Gabinete de Crisis a las once de la mañana en el búnker del Palacio de La Moncloa. […] [p. 34] En realidad se trataba de una minicumbre que el presidente circunscribió a sus hombres más cercanos […] para dar una respuesta política a los atentados y capitalizar la indignación ciudadana.

Antes de llegar Acebes, Aznar dio por sentado que la responsabilidad de la matanza correspondía a ETA, por lo que el asunto de la autoría apenas si se abordó. […] [p. 35] Cuando apareció Acebes […] el ministro […] expuso al resto de los convocados las líneas que apuntaban a ETA. […] Para Acebes [las] palabras de Otegi [en las que responsabilizaba de los atentados a la “resistencia árabe”] eran sólo una excusa, una cortina de humo. En su opinión, ETA se había dado cuenta de la barbaridad que había cometido y trataba de desviar la atención hacia otros grupos. […]

Cuando ya se había levantado la reunión del Gabinete de Crisis, alrededor de la una de la tarde, […] Aznar llamó por teléfono al líder de la oposición. […] Informó a Rodríguez Zapatero de la decisión del Gobierno de convocar [p. 36] una manifestación al día siguiente (lema de la pancarta incluido) y le insistió: “Espero que no haya dudas de que se trata de un atentado de ETA.” […]

Aznar [telefoneó] a los directores de los periódicos de Madrid y Barcelona. En dichas conversaciones el Presidente fue taxativo a la hora de señalar a ETA como responsable de la masacre […].

[p. 37] Sobre las 13.30 compareció Acebes ante los medios [y] adjudicó sin duda la autoría de los atentados a ETA. […]

A esas alturas la convicción de la inmensa mayoría de los españoles era que la responsabilidad del atentado correspondía a ETA. Incluidos los que […] fueron escépticos acerca de la autoría en los primeros momentos. […]

[p. 38]Aznar apareció, por fin, ante las cámaras a las 14:30 horas. […] Mientras Aznar hacía esa declaración en La Moncloa, se había filtrado ya a los medios de comunicación un dato muy relevante: el explosivo utilizado en los atentados era el habitualmente empleado por ETA. ¿De dónde había salido esa información?

La respuesta estaba en la reunión que, a instancias de Acebes, había convocado el secretario de Estado de Interior, Ignacio Astarloa, en la sede del ministerio y que había comenzado a las doce de la mañana. […]

[p. 39] A nadie […] le cabía la menor duda sobre la autoría de ETA. En la “tormenta de ideas” que se desató en la sala, la hipótesis de que pudiera tratarse de terrorismo islámico, barajada por De la Morena, se desechó casi inmediatamente.
Los antecedentes apuntaban claramente a ETA. […]

Etc., etc. Y, como estrambote, no quisiera olvidar la fotografía de una manifestación que Don Casimiro incluye entre las páginas 64 y 65 de su libro, con el siguiente texto: “Unas dos mil personas se concentraron espontáneamente el 11-M por la mañana en la Plaza Nueva, ante el Ayuntamiento de Sevilla, para mostrar su rechazo a los atentados.” En la imagen se observa perfectamente una pancarta con el mensaje: “ETA – NO”.

¿NO ES ALUCINANTE? Disculpen la insistencia, pero algunas iniquidades merecen ser expuestas una y mil veces.

Casimiro García Abadillo, el vicedirector de El Mundo, el coautor de “Titadyn”, escribe en mayo de 2009:

La sensación que casi todos teníamos a primera hora del 11 de marzo es que Al-Qaeda o alguno de sus grupos afines había castigado a España […]. [En] una reunión de toda la cúpula policial antiterrorista […] [l]os máximos responsables de los cuerpos de seguridad tenían muchas dudas. […] Era prácticamente imposible que ETA hubiera metido en Madrid a diez o quince de sus miembros para llevar a cabo esa acción.

El mismo Casimiro García Abadillo que, en 2004, había escrito:

Los indicios, las primeras impresiones, el primer pálpito, todo apuntaba a ETA.

Y

Casi nadie dudaba de que era ETA la causante de la masacre en ese momento.

Y

A esas alturas la convicción de la inmensa mayoría de los españoles era que la responsabilidad del atentado correspondía a ETA.

Y también

A nadie [en la reunión de la cúpula policial] le cabía la menor duda sobre la autoría de ETA.

¿A quién hemos de creer? ¿Al García Abadillo que pergeña apresuradamente una torpe y maliciosa filípica en 2009 para restregar por el fango a algún policía, coincidiendo con un procedimiento judicial dirigido por éste contra el periodista y su diario? ¿O al García Abadillo que en 2004, sin obvios intereses creados en urdir oscuras tramas policiales, recordaba lo mismo que casi todo el mundo?

En realidad, a estas alturas me temo que al Sr. García Abadillo quizá convenga no creerle nunca. Pero, puestos a elegir entre lo malo y lo peor, lo tengo claro.

Podría pensarse que he dedicado demasiada atención a un aspecto relativamente menor, pero no es así. Se trata de un elemento esencial dentro de un relato conspirativo donde todos los elementos esenciales han sido adulterados para encajar entre sí. Postular que casi todo el mundo pensó al principio en el terrorismo islámico es necesario (pero no suficiente) como primer paso para acusar personalmente a Sánchez Manzano [quien, según García Abadillo, actuó “como en los golpes de Estado” (La Hora de Federico, LDTV, 28.5.2009, min. 17:20)] de haber sido el culpable casi por sí solo de que media España cambiara de opinión y, más concretamente, de engañar al Gobierno del PP haciéndole picar el anzuelo de la autoría etarra para luego hacerle quedar como mentiroso y propiciar el vuelco electoral.

En cambio, si lo primero que casi todos pensaron espontáneamente fue que había sido ETA, como el mismo García Abadillo escribió en 2004, nada de lo que hubieran podido hacer los Tedax en general y su jefe en particular podría tener la culpa de esa primera impresión, como se quiere hacer ver ahora. Acto seguido, el Vicedirector de El Mundo complementa en su Prólogo la superchería atribuyendo a Sánchez Manzano la referencia al Titadyn del mediodía del 11 de marzo y sugiriendo que los análisis químicos de los Tedax estuvieron detrás de ese dato. Pronto lo veremos en detalle.

En cualquier caso, teniendo presente cuánto han dado de sí las primeras líneas de nuestro texto de referencia, lo mínimo que puede decirse es que empezamos mal.

Y lo que sigue es aún peor.

Last edited by Rasmo (17-03-2011 15:20:48)


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#276 29-03-2011 17:07:27

Rasmo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XXVI)

Recordemos una de las reflexiones de García Abadillo en su prólogo, dentro de la amplia cita que he denominado “texto de referencia”:

Si al final el atentado era obra de los islamistas, estaba claro que eso iba a actuar como revulsivo en contra del PP. Pero si el atentado era obra de ETA, Rajoy podía estar seguro de su triunfo frente a Zapatero. […] Aunque parezca obvio, no se puede desligar esta percepción (la seguridad de que la autoría, según fuera islamista o etarra, determinaría un triunfador en las elecciones del 14 de marzo) para entender todo lo que ocurrió durante las horas previas a ese día. Porque también ese mismo análisis se lo hicieron todos y cada uno de los policías que intervinieron en la investigación. Mejor dicho, todos los jefes policiales, cuyos puestos podían depender de que la victoria electoral fuese del PP o del PSOE.

¿“Aunque parezca obvio”? ¿“Obvio”? Esta es una de esas afirmaciones campanudas que el vicedirector de El Mundo se permite proferir con la despreocupada suficiencia de quien se considera exento de ofrecer nada parecido a una justificación.

Hay varias maneras de abordar este punto. Podríamos, por ejemplo, observar la evolución del pensamiento de su autor a este respecto, lo cual, estrictamente hablando no nos dice gran cosa sobre su contenido, pero al menos permite hacerse una idea de la consistencia intelectual del comentarista.

Esa disyuntiva (si es ETA, gana el PP; si son los islamistas, gana el PSOE) tiene una larga tradición. El editorial de El Mundo del día posterior a la masacre, ya perfilaba esta cuestión, señalando que:

A nadie se le escapa que las consecuencias políticas varían radicalmente en función de quién sea el responsable de los atentados.

Y el director de El Mundo, en su carta dominical de 21.3.2004, se expresaba en términos semejantes:

[A]l tomar decisiones tan extremas y arriesgadas como las referentes al apoyo activo de la invasión de Irak en contra del criterio de la inmensa mayoría de los ciudadanos, Aznar estaba sentando las bases de una fractura entre gobernantes y gobernados que los terroristas han sabido explotar […]. Si la autora del atentado hubiera sido ETA, la nación habría cerrado filas en torno al partido del Gobierno porque su política antiterrorista ha contado con un amplísimo respaldo […].

Sin embargo, en un primer momento, se trataba más bien de una reflexión atribuida y circunscrita a los políticos (y/o sus medios afines), sin que se asociara a ninguna supuesta manipulación de la investigación por parte de la propia Policía. El mismo García Abadillo, en un artículo ya citado de 29 de marzo de 2004, hacía unas consideraciones ciertamente interesantes:

Si el 11 de Marzo no hubiera estado tan cerca de las elecciones, probablemente Aznar se hubiera comportado de otra manera. Hubiera actuado como un profesional, es decir, como un presidente que sólo tiene un objetivo prioritario: ayudar a las víctimas, descubrir a los culpables y ponerlos a disposición de la Justicia. Pero no. Las elecciones estaban a la vuelta de la esquina. Y entonces alguien se dedicó a hacer las cuentas. Alguien en Moncloa (probablemente algún fontanero de pacotilla) dejó a un lado el drama que estaba viviendo el país y se dedicó a cuantificar la catástrofe en forma de escaños. «Si es Al Qaeda, perdemos las elecciones». ¡Dios nos libre de los que en situaciones así son capaces de llegar a tales conclusiones! Por eso, se tomó la determinación, no de mentir, sino de mantener la duda hasta el final. Aguantar la tesis de ETA hasta el 14-M. Porque, a sensu contrario, si había sido ETA la responsable de la masacre, aún se podían salvar los muebles. […] No se dio la orden de mentir. De hecho, no se mintió. Tan sólo se decidió dar la información mezclada con el wishfull thinking de que la tesis de ETA «seguía siendo la más probable».

En julio de ese mismo año, su opinión no parecía haber cambiado demasiado, salvo para incluir en ese reproche electoralista también al PSOE (CGA, EM, 5.7.2004):

No hay que ser un experto para darse cuenta de que el Gobierno gestionó pésimamente su política informativa. Aunque, probablemente, lo peor en su proceder fue la forma en que abordó el mayor atentado de la Historia de España, pretendiendo capitalizar la repulsa ciudadana y dejando a toda la oposición y, en particular, al PSOE, al margen de la estrategia para afrontarlo. […] La torpeza y la arrogancia del Gobierno ya fueron castigadas sobradamente por las urnas el 14 de marzo. Sin embargo, la oposición no debería presumir demasiado de su comportamiento en esos días. Es posible que el PP tratara de utilizar políticamente los atentados, pero los socialistas intentaron hacer lo mismo. La diferencia es que al PSOE le salió bien y al Gobierno le salió mal.

En septiembre de 2004, en su libro “11-M. La Venganza”, el vicedirector de El Mundo aludía nuevamente a este aspecto (p. 55), al narrar una conversación entre Eduardo Zaplana (ministro Portavoz en el momento de los atentados) y Pedro Arriola (sociólogo al que califica de “muy cercano a Aznar”), en la que este último le indicaba al primero:

“Pues mira: yo creo que si se confirma la autoría de ETA, el PP va a barrer, pero si al final los atentados los han cometido los terroristas islámicos, entonces gana el PSOE.”
Esa reflexión caló profundamente en los hombres que tenían la responsabilidad de llevar el timón del país en un momento difícil y doloroso. Y probablemente fue la causa de muchos de los errores que se cometieron en las horas siguientes.

Seguimos moviéndonos, por tanto, en esa línea de manejos políticos e intrigas de la corte que no trasciende al ámbito de las fuerzas de seguridad. Pero la fecha de publicación de este libro que acaba de citarse (septiembre de 2004) es importante, porque para entonces ya hacía cinco meses que un compañero de redacción, Fernando Múgica, había iniciado su serie de “Agujeros Negros”, perfilando con toda claridad la tesis complementaria de unos servicios de seguridad desafectos que engañan al Gobierno del PP y teledirigen a la opinión pública: lo que él mismo denominaba el “cuento de Pulgarcito” (que,  por cierto, fue estupendamente refutado en su día por Areán, aquí y aquí):

Lo que el Gobierno no conoce es que ya en esos momentos [en la mañana del 11-M] se han puesto a trabajar duramente un grupo de mandos policiales y algunos agentes del CNI, de la cuerda más dura y leal al partido socialista, para informar a sus dirigentes de todos los detalles que puedan conducir la situación en beneficio propio. Son los mismos que consiguen que cambie de manos la investigación y que la controlarán desde ese momento. Se forma un equipo hermético que deja de lado a la Guardia Civil y que ralentiza las informaciones que se pasan al CNI. Llaman, sin embargo, cada pocos minutos a una célula del PSOE que obtiene así información privilegiada, lo que les permite montar una estrategia eficaz contra el Gobierno. Saben que éste sigue empeñado en la tesis de ETA y permanecen callados para que Aznar, Rajoy y Acebes se metan ellos solos en la trampa.[F. Múgica, EM, 18.4.2004

Y es indudable que a Múgica se le entendió perfectamente en El Mundo, pues unos días más tarde, el propio director de dicho diario resumió la idea básica del primer agujero negro en un texto titulado, precisamente, "Las piedras del cuento de Pulgarcito" (EM, 2.5.2004):

En su extenso y valioso trabajo que abrió hoy hace dos semanas la caja de Pandora de los enigmas del 11-M, Fernando Múgica incluyó una referencia metafórica a las «piedras del cuento de Pulgarcito» para referirse al reguero de pistas -en su opinión esparcidas de forma deliberada a lo largo del camino que necesariamente habían de recorrer los investigadores- que permitieron identificar y detener al comando de Lavapiés, justo a tiempo de que la constatación de la autoría provocara un efecto previsible en el resultado electoral del 14 de marzo.

En estrecha relación con ese planteamiento, y siguiendo a Jiménez Losantos, podríamos hablar de la “tesis del Gobierno (del PP) zombi”, esto es, una pobre víctima noqueada y manejada como un pelele:

[13:43] Ahí sucedió una cosa que yo creo que dijo Zaplana y que nunca se me ha olvidado […]: ‘iban siempre una o dos horas por delante de nosotros’. Es decir, fueron encaminados y el Gobierno fue engañado por la Policía… del Gobierno, en principio, la Policía del Reino de España, por las fuerzas del Estado, de confianza del Gobierno, que algunas venían ya del PSOE y que siguieron siendo del PSOE, pero ascendidas. […] [18:42] El gobierno [del PP] estuvo zombi todo el tiempo y nunca supo nada. [Jiménez Losantos, entrevistado por García Abadillo, 13.11.2011]

Jiménez Losantos mencionaba a Zaplana y, en efecto, no han faltado representantes del PP que han acogido esta tesis en un momento u otro, al menos en la parte en la que muestra a un Gobierno desvalido y burlado, aunque sin incriminar necesariamente a ningún funcionario público (de hecho, a veces se considera que las fuerzas de seguridad también podrían haber sido engañadas, lo cual es bastante menos coherente de lo que podría pensarse, pero resulta comprensible por consideraciones de elemental prudencia política).

Así, el referido Zaplana, en su comparecencia en la Comisión del 11-M (de 28.7.04, p. 104), señalaba: “yo tuve la sensación de que alguien estaba jugando con nosotros”.

Ignacio Astarloa, el que fuera Secretario de Estado de Seguridad, en la misma Comisión (18.11.2004, p. 13), coincidía: “yo tuve una sensación que es que alguien […] me iba llevando a un sitio, al que ese alguien me quería llevar”.

El ex ministro del Interior dijo algo parecido en otra ocasión:

Lo más importante es que se conozca […] los que diseñaron ese atentado, quienes lo ejecutaron de una manera pormenorizada detalle a detalle y minuto a minuto en la aparición de las pruebas para ir en una dirección, al llevar en una dirección al Gobierno, a la opinión pública, todo eso es lo que tiene que conocerse. [Acebes, entrevistado en la COPE, 26.6.06, 4:50]

Y fue una idea que encontró su reflejo en el voto particular del PP al dictamen de la Comisión del 11-M (pp. 407 y 408):

[E]l hecho de que una parte de la sociedad española creyera la tesis de que el Gobierno mintió se vio favorecido por la circunstancia de que el Gobierno y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado fueron recibiendo las pistas relevantes para la investigación de los atentados de forma muy paulatina, da la impresión de que con la deliberada intención de confundirles, lo cual no sería ajeno a la intencionalidad política de los atentados […]; pistas que, por lo demás, no dejan de presentar algunos interrogantes […]. Así pues, el día 11 de marzo no sólo se comete un atentado, sino que todo indica que se juega con el Gobierno y con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

En realidad, la imagen de un Gobierno desarmado ya había sido sugerida por Aznar en su última entrevista como presidente para la Cope (30.3.2004), en la que afirmó que España fue atacada por “una mente diabólica y maldita, para dejar a un Gobierno sin capacidad de reacción”.

En este sentido, por cierto, resulta irónico que el mismo periódico que consideró al día siguiente "un indicio de la impotencia de Aznar el que responsabilice de la masacre a «una mente diabólica y maldita» cuyo supuesto fin sería «dejar a un Gobierno sin capacidad de reacción»" (editorial de El Mundo de 31.3.04), no haga otra cosa que alimentar esas mismas hipótesis durante años.

Sea como fuere, lo que me interesa destacar es que García Abadillo ya conocía las bases de esa versión del Gobierno inerme, de las pistas preconstituidas, de la manipulación policial, cuando publicó su libro “11-M. La Venganza”. Y, salvo para indicar que el PSOE también recibió información de algunas fuentes policiales, no parece que el vicedirector de El Mundo hiciera mucho caso a su insigne colega y “agujerólogo”.

[Es importante destacar que, salvo inadvertencia por mi parte, en ningún momento su autor da a entender en dicho libro que la actuación policial fuera delictiva o que manipulara la información o facilitara datos deliberadamente falsos al Gobierno del PP. Esto tiene una consecuencia importante en el contexto de su narrativa. Si lo que algunos policías pudieron haber transmitido al PSOE era la misma información (auténtica) en manos del Gobierno, entonces la imputación no pasa de ser una constatación de que los grandes partidos políticos tienen contactos en todas las esferas; algo que, sin entrar a juzgarlo, no puede sorprender de hecho a nadie: también el Partido Popular y periódicos como El Mundo han hecho uso de sus contactos policiales bajo gobiernos del PSOE. En cambio, si la información (auténtica) que recibía el PSOE no coincidía con la que daba el Gobierno del PP, difícilmente podría recriminarse al entonces partido de la oposición que albergara sospechas de juego sucio por parte del Gobierno. Quisiera subrayar que no me estoy pronunciando al respecto, sino tratando de elaborar alguna consecuencia lógica.]

De hecho, la situación que narraba entonces Don Casimiro era muy distinta, incluso sorprendente. Recordemos que Fernando Múgica había afirmado la existencia de un grupo de individuos dentro de la Policía y de los servicios secretos que, de algún modo, hacen que “cambie de manos la investigación y que la controlarán desde ese momento”.
Pues bien, en lo que atañe a la Policía, lo que García Abadillo contaba en la página 84 de su libro de 2004 no se ajusta precisamente a esa imagen de investigación secuestrada por fuerzas ignotas y marginación del Gobierno:

Mariano Rajoy, que había sido ministro del Interior desde febrero de 2001 hasta julio de 2002 y seguía manteniendo buena sintonía con el comisario general de Información de la Policía, Jesús de la Morena, también quería saber la verdad. Por eso, en la mañana del día 12, le llamó por teléfono para conocer su opinión sobre la autoría de la masacre. El hombre que estaba llevando el peso de la investigación, un profesional sin afinidades políticas conocidas y respetado por todos, tampoco estaba ya seguro, pero aún seguía pensando que podía tratarse de ETA y así se lo dijo al candidato del PP.

Pero la discrepancia es mucho más notable en lo que atañe a los servicios secretos. En “La Venganza”, García Abadillo relata en detalle la espinosa relación de Aznar con el director del CNI. Resultan particularmente interesantes los siguientes pasajes, que cito extensamente:

[p. 131] Sobre las 17:30 [del sábado 13 de marzo de 2004] el director del CNI [Jorge Dezcallar] llamó a Acebes para pedirle una cita urgente. A las 18.00 Dezcallar apareció en el edificio del paseo de la Castellana para transmitirle al ministro un dato que consideraba relevante. Se trataba de una pista que habían localizado los agentes españoles y que conducía a un súbdito iraquí que podía haber colaborado en la comisión de los atentados. El ministro le escuchó con atención. Acebes, que estaba en el ojo del huracán, tenía las mismas dudas que la mayoría de los ciudadanos. Por ello, al finalizar la conversación, se quedó mirando fijamente al jefe de los espías y le preguntó cuál era su opinión sobre la autoría de los atentados. ‘En mi corazoncito yo creo que se trata de terrorismo islámico, aunque todavía no se puede descartar del todo la hipótesis de ETA’, le respondió con sinceridad Dezcallar.

Cuando el responsable de los servicios secretos llegó a su despacho se enteró de que la Policía había detenido a las 15.00 a tres marroquíes y a dos indios presuntamente relacionados con la matanza. El ministro, que cuando estuvo con él ya conocía esa información, ni siquiera le había dicho una palabra. Dezcallar estaba indignado.

En realidad el director del CNI no era un hombre del PP. […]

[Se narra a continuación el enfriamiento de las relaciones con el Gobierno a raíz de la filtración, por parte de este último, y de manera interesada, según el autor, de la reunión de Carod-Rovira y ETA en Perpiñán]

[p. 134] Dezcallar interpretó su marginación de las reuniones de los cuerpos y fuerzas de seguridad tras los atentados del 11 de marzo como una consecuencia de ese enfriamiento. O, peor aún, como una prueba de falta de confianza. El hecho de que Acebes no le comentara en la tarde del sábado la detención de los cinco implicados en la masacre era una muestra más de esa mala sintonía arrastrada desde la filtración a ABC de la entrevista de Carod-Rovira con ETA.

Realmente la situación era incomprensible. En España se había producido el mayor atentado de la historia y el Gobierno había dejado al margen de la investigación a sus servicios de información. O bien es que se consideraba inútil su colaboración, o bien es que su participación podía ser incómoda para el Gobierno.

[…]

[Cuenta García Abadillo que el PP, ya como Gobierno en funciones, desclasificó determinados documentos para justificar su gestión informativa de la masacre, lo que disgustó una vez más a Dezcallar, que pensaba que la maniobra trataba de usar al CNI como chivo expiatorio (pp. 136-7)]

Aznar no cedió […]. [Esto] no contentó al director del CNI, que pensaba que el Gobierno quería utilizar a los servicios secretos para justificar una política informativa que había resultado nefasta. Era como echar las culpas al CNI de que el Gobierno se hubiera equivocado por pensar que había sido ETA la autora de los atentados.

La conversación fue muy tensa, y al final de la misma Dezcallar puso su cargo a disposición del presidente del Gobierno […]. El director del CNI habría presentado su dimisión irrevocable si el PP hubiera ganado las elecciones. Sin embargo, tras el mazazo del 14 de marzo, marcharse, a pesar de que tenía razones para hacerlo, le pareció una deslealtad inasumible.”

¿No es fantástico? Lejos de ser un Gobierno de inocencia casi virginal, ninguneado y desinformado (cuando no directamente engañado) por unos desleales servicios secretos, lo que el vicedirector de El Mundo narraba con los acontecimientos aún frescos era un escenario donde, antes del atentado, el Gobierno ya había hecho uso (incluso abuso) de la información del CNI con fines electorales filtrando interesadamente la reunión de Perpiñán; un escenario donde el propio ministro del Interior oculta información al jefe de los espías y donde “el Gobierno había dejado al margen de la investigación a sus servicios de información”, hasta el punto de que el director de éstos habría tenido “buenas razones” para dimitir y no lo hizo por lealtad. ¿No es exactamente lo contrario de lo que luego nos han venido a contar?

Quiero aclarar de nuevo que no estoy defendiendo a unos u otros. Únicamente pretendo indicar que no resulta ecuánime reescribir la historia para mostrar sólo como manipuladores a unos pocos cuando es obvio que fue un juego sucio disputado a varias bandas. Y es obvio, no porque lo diga yo, sino porque así lo pensaba y así lo escribía en su momento de manera explícita e inequívoca quien ahora señala en exclusiva al lado que menos le gusta. Los periodistas Manuel Marlasca y Luis Rendueles, en “Una historia del 11-M que no va a gustar a nadie” (2007, p. 53), citan a un miembro del gabinete de Acebes recordando: “los manipuladores del PSOE fueron mucho más inteligentes y más sutiles que los manipuladores del PP”. No es muy distinto de lo que escribía García Abadillo en el artículo ya referido de 5 de julio de 2004:

Es posible que el PP tratara de utilizar políticamente los atentados, pero los socialistas intentaron hacer lo mismo. La diferencia es que al PSOE le salió bien y al Gobierno le salió mal.

Cuando un comentarista hace diferentes manifestaciones sobre un mismo hecho: 1) unas, con la memoria reciente y sin tiempo de haber consolidado intereses adquiridos, potencialmente “contaminadores” y 2) otras, después de haberse comprometido en profundidad con una línea de opinión muy específica que “colorea” intereses muy específicos y sospechosamente espurios… tiendo a desconfiar de las segundas.

Se me podría objetar que en un primer momento no se conocía el alcance de las manipulaciones posteriores. Sin embargo, aparte de que ya estaban en gran medida perfiladas por Fernando Múgica desde su primera entrega, creo que estamos viendo sobradamente la escasísima consistencia de hecho de las tradicionales imputaciones conspirativas. Obviamente, esto incide sobre la propia esencia de la discusión de fondo y quienes no quieran dejar de creer en la mitología de las tramas negras de interior dudo que cambien de opinión a estas alturas.

Pues bien, pasada esa primera fase en la que todos parecían estar de acuerdo en que el Gobierno del PP había hecho, al menos, los mismos cálculos electorales que sus oponentes y no se había comportado precisamente como una ingenua caperucita, el cuento evoluciona rápidamente adaptándose a las intrigas editoriales de turno.

De este modo, en su “radiografía” del atentado “ante el juicio del 11-M” (2.11.2007), García Abadillo rejonea a uno de los sospechosos habituales de su redacción, atribuyéndole una importancia que me atrevería a calificar de patéticamente exagerada:

¿Quién se percató desde el primer momento de las posibilidades que ofrecía el atentado si se utilizaba convenientemente la información?: Rafael Vera, el ex secretario de Estado para la Seguridad […]. Vera trasmitió a algunas personas de la dirección del PSOE, ya en la mañana del 11 de marzo, las enormes posibilidades que ofrecía el atentado desde el punto de vista electoral. La tesis de Vera era tan simple como eficaz: si los responsables del atentado habían sido los islamistas y no ETA, el fantasma de la guerra de Irak se volvería contra Aznar. […] Ese mensaje podría movilizar a centenares de miles de personas que, hasta ese momento, daban por segura la victoria del PP y no pensaban ir a votar. La estrategia consistía en utilizar la información disponible antes que el Gobierno.

¿“La tesis de Vera”? No deja de ser graciosa la preeminencia que se le da a la supuesta opinión de este señor, cuya información se supone fundamental para iluminar la estrategia del PSOE, teniendo en cuenta que el propio García Abadillo señaló muy recientemente (Veo7, 8.3.2011, min. 11):

Yo creo que todo el mundo, esa mañana, todos, todos, nos hicimos esa reflexión. Internamente. Probablemente nadie la queríamos expresar porque era como banalizar algo tan terrible como ese atentado, pero todos pensábamos que si era ETA el Partido Popular iba a ganar por mayoría absoluta y si no era ETA ye era un atentado islamista el PP podía pasarlo mal porque podía producirse un efecto como consecuencia de la guerra de Irak. Eso estaba en el subconsciente yo creo que de todo el mundo.

En fin…

El caso es que, metidos de hoz y coz en la caza de agujeros y enigmas, la disyuntiva ETA/PP, islamistas/PSOE se empieza a predicar con más frecuencia (de forma expresa o como trasfondo implícito) de oscuras tramas de los servicios de seguridad y espionaje, relacionados de algún modo, directo o indirecto, con el PSOE, al tiempo que al Gobierno del PP se lo representa casi con una piruleta y recogiendo flores por el campo. En suma, la anterior disyuntiva se asocia normalmente, de manera prácticamente ineludible, a la manipulación de las pruebas para encaminar a un mansurrón Gobierno desorientado y confundido. Que es de lo que ha ido todo en realidad durante mucho tiempo…

Como hemos visto, los políticos del PP no se atrevían en general a dar ese paso explícitamente (en lo que atañe concretamente a las fuerzas de seguridad, quiero decir). Pero los periodistas (o asimilados), a diferencia de quienes han ejercido responsabilidades de gobierno, no necesitan ninguna prudencia. Se trata, pues, de una tesis que Luis del Pino, por ejemplo, ha repetido en numerosas ocasiones en todas sus facetas. Como simples ilustraciones:

[A] partir de aproximadamente las nueve y media de la mañana del 11-M, el gobierno del Partido Popular no se enteró de nada, no le llegó ninguna información que no quisieron que le llegara. Le llegó información manipulada que le quisieron enviar, y desde luego, los llevaron por donde quisieron, los torearon como les dio la gana, y al final, se volcó las elecciones, que era lo que se quería. [LdP, Conferencia en Vigo, 31.1.07; min. 33 aprox.]

[E]n la mañana del 11 de marzo, menos de cuatro horas después del atentado, las estructuras del Ministerio del Interior, las estructuras policiales, dejaron de existir y […] se establecieron canales paralelos de información. El Partido Socialista tuvo información minuto a minuto de lo que estaba sucediendo y, por tanto, entre el 11 de marzo y la explosión del piso de Leganés, el 3 de abril, quien manejó la información a su antojo y quien pudo controlar la marcha de los acontecimientos fue el Partido Socialista, no el partido que estaba en ese momento en el Gobierno, que era el PP. [LdP, Cope, 12.3.06, Entrevista, 18:56]

Planteamiento similar al que provocaba en el director de El Mundo la siguiente observación:

[E]n los aparatos del Estado hay gente que no ha jugado limpio, gente que ha tenido otros objetivos y otros criterios que la obediencia al gobierno democrático emanado de las urnas […]. Es que sigue habiendo un gobierno en la sombra, sigue habiendo un Estado dentro del Estado. […] Que eso se mantiene así desde los tiempos del franquismo. [P. J. Ramírez, Cope, 27.6.06, Tertulia]

En efecto, bien se ve que ya no son sólo los políticos los que sacan la calculadora electoral. Los policías también echan cuentas:

Claro, como que estaban todos pensando ‘a ver quién gana y a ver cómo me coloco. Y a ver a quién le vende [sic] el favor, y a ver quién me asciende.’ La imagen de la policía, después del juicio 11-M es pavorosa, es mexicana. […] Gente capaz de tapar los datos de una masacre, qué, qué no hará, de qué no será capaz. [F. J. Losantos, Cope, 29.5.2007, Federico a las 6]

Esta formulación, con variantes más o menos genéricas, tiene una larga trayectoria. En este sentido, hace ya mucho tiempo que el director de El Mundo enunció sus conocidos postulados en una infame carta dominical de sugerente título (“La conspiración de la pólvora”, EM, 5.3.2006):

[L]o que a estas alturas sí me atrevo a afirmar es: 1) Que tengo el convencimiento de que la realidad ha sido manipulada mediante la introducción de pruebas falsas destinadas a engañar tanto a la opinión pública como al juez instructor. 2) Que tanto la mochila de Vallecas, como la furgoneta Renault Kangoo, como el coche Skoda Fabia forman parte de ese montaje. 3) Que ello implica la participación de miembros de los aparatos policiales y servicios del Estado si no en la comisión del atentado, sí desde luego en su distorsión al servicio de objetivos políticos.

Podemos ahorrarnos una prolija documentación cronológica saltando directamente al último aniversario del atentado. Concretamente:

[C]ada vez está más claro que hubo una trama policial que diseminó pruebas falsas para contribuir a que la percepción de que se trataba de un atentado islamista hiciera perder al PP las elecciones. [P. J. Ramírez, el mundo en 2 minutos, 10.3.2011]

Y con más detalle:

No tengo duda de que existió una trama policial o bien para colocar pruebas falsas o bien para manipular lo encontrado. Ese fue el caso del explosivo hallado en la Kangoo, de la mochila de Vallecas, del Skoda Fabia o de los falsos terroristas suicidas. Sanchez Manzano es la punta del iceberg de esa trama. […] La conducta de Manzano va destinada a cambiar la percepción sobre el atentado y es imposible que actuara por su cuenta. […] [L]la torpeza en la gestión política del atentado por parte de Aznar facilitó que enseguida se percibiera que si había sido ETA el PP arrasaría y si habían sido los islamistas el PSOE podía lograr un vuelco electoral. Bien por ideología, bien por oportunismo esos policías trataron de ayudar al PSOE y perjudicar al PP. [P. J. Ramírez, encuentro en elmundo.es, 11.3.2011]

Y es que, en efecto, ese análisis sobre las consecuencias de la autoría que, según el prólogo de “Titadyn”, “se lo hicieron todos y cada uno de los policías que intervinieron en la investigación” o “mejor dicho, todos los jefes policiales, cuyos puestos podían depender de que la victoria electoral fuese del PP o del PSOE” (p. 23), se atribuye con particular saña a la actuación del fementido Sánchez Manzano. En efecto, la reflexión  incluida en el texto de referencia que venimos comentando, dentro del prólogo de “Titadyn”, no tiene otro objeto que presentar al ex Jefe de los Tedax como el gran protagonista de los mayores “errores” del Gobierno del PP y, por ende, como el principal agente de un artero vuelco electoral.

En este punto, el vicedirector de El Mundo tiene un historial pertinaz. Me permito aquí reproducir una cita suya particularmente significativa que ya ofrecí en anteriores páginas. Se trata de su artículo de 16.12.2006, titulado “El hombre que apostó por el caballo ganador”:

Juan Jesús Sánchez Manzano […] actuó desde el primer momento a sabiendas de la trascendencia política que iba a tener la investigación de la matanza. Sánchez Manzano […] no sabe mucho de explosivos, pero es lo suficientemente ambicioso como para adivinar lo que se estaba jugando entre el 11 y el 14 de marzo. Tuvo el olfato de moverse más como un político que como un técnico. Y, por ello, actuó con los aprioris que estaban sobre la mesa en esas horas fatídicas: si ha sido ETA, gana el PP; si han sido los islamistas, gana el PSOE. Tan tremendo como real. Imagínense las consecuencias de esa reflexión para un hombre de cuya información iba a depender en gran medida que una de esas dos hipótesis se impusiese. Todo o nada. La derrota o la victoria. El ser o no ser. […] Sánchez Manzano jugó a ganar, pero su ambición fue pareja a su torpeza.

Vaya, Don Casimiro, que, como hemos visto, parece no ser capaz de leer correctamente un simple documento, no tiene reparo, sin embargo, en ejercer de lector de mentes para atribuir aviesas intenciones a determinados policías. Perdón: “a todos y cada uno” de ellos, aunque el Jefe de los Tedax ejerza de malo supremo. No puedo evitar volver a preguntarme: ¿Cómo demonios pretende saber el vicedirector de El Mundo lo que pasaba por la cabeza del Sr. Sánchez Manzano?

Entiéndase bien. Soy perfectamente consciente de que existen policías corruptos, jueces corruptos… incluso periodistas corruptos. Pero dudo que en nuestras circunstancias de tiempo y lugar pueda asumirse con normalidad, como punto de partida no necesitado de mayor justificación, que “todos y cada uno” de los policías (incluido Sánchez Manzano) tengan como prioridad falsificar pruebas (es decir, cometer graves delitos) en beneficio de sus simpatías electorales antes que detener a los culpables de la mayor matanza terrorista de nuestra historia. Y eso, con los cuerpos aún calientes.

Quizá es que algunos, resabiados en la escuela del cinismo, se dedican a proyectar en los demás sus propios esquemas mentales… no lo sé.

Y aquí pasamos ya a la cuestión de fondo. Porque, por muy “obvio” que pueda parecerle a García Abadillo, no consigo comprender el motivo por el que el entonces Jefe de los Tedax (o, para el caso es lo mismo, cualquier otro policía) se jugaba “el ser o no ser”.
Ideología u oportunismo, apuntaba el director de El Mundo. Sus puestos de trabajo, sugiere el coautor de “Titadyn” en su prólogo. Pero esta argumentación no sólo me resulta profundamente insatisfactoria. Es que no tiene ningún sentido.

En principio, cualquier policía con un puesto funcionarial fijo no tiene nada que temer de ningún cambio de gobierno. Pero centrémonos en la cúpula policial, los más altos mandos cuyos cargos son de confianza y pudieran estar sujetos a eventuales vaivenes electorales. El 11 de marzo de 2004, dichos altos mandos sólo podían hallarse en una de dos situaciones: o habían sido nombrados por el PP o habían sido mantenidos por el PP. En el primero de los casos se encontraba Sánchez Manzano. Y la pregunta que me hice en su momento y ahora repito sí que es “obvia”: ¿Qué razón podía tener un alto mando de la policía nombrado por un Gobierno del PP para derribar a dicho Gobierno? ¿Qué se estaba jugando él mismo? En efecto, aun suponiendo que un policía con décadas de servicio no tenga nada mejor que hacer inmediatamente después de una masacre como la que sufrió España (y ya es suponer), ¿no sería más lógico a priori pensar que su tendencia natural, si es que se le ha de atribuir alguna, sería la de ayudar a quienes lo habían colocado al frente de los TEDAX?

Estoy seguro de que el propio García Abadillo estaría de acuerdo conmigo si sus prejuicios o compromisos no empañaran su criterio. En efecto, es una observación bastante frecuente que la mayoría de las personas son capaces de ejercer cierta sensatez y sentido común en asuntos en los que no tiene ningún apego o interés claramente reconocible. O, también, cuando lo razonable y lo conveniente coinciden.

Digo esto porque el mismo García Abadillo ha mostrado que sabe, muy en el fondo, que la reflexión vertida en el prólogo de “Titadyn” es absurda. Tan en el fondo que ni siquiera  parece darse cuenta de ello.

Efectivamente, en cierta ocasión (EM, 20.11.2006), el coautor de “Titadyn” narra la discrepancia entre lo declarado por Cuadro Jaén y Díaz Pintado en la Comisión del 11-M a cuenta de la información sobre el tipo de explosivo de los trenes. [Veremos los detalles en breve, pero para situarnos rápidamente, el primero dijo haber comunicado al segundo que los Tedax le habían dicho in situ desde El Pozo que el explosivo podía ser dinamita con cordón detonante, información que le confirmó más tarde desde el laboratorio de los Tedax al recibir los primeros resultados de los análisis. Díaz Pintado, en cambio, aseguraba que Cuadro Jaén le había transmitido que se trataba específicamente de Titadyn con cordón detonante; el mismo Díaz Pintado lo comunicó a su vez a Garzón]:

Según la versión que el propio Cuadro Jaén dio en el Congreso, de los Diputados, cuando se produjo el análisis sobre las sustancias halladas en los focos de las explosiones, él estaba presente en el laboratorio de los Tedax. Fue desde allí desde donde llamó a Díaz Pintado para decirle que se trataba «de dinamita». Dicha versión, absolutamente contradictoria con la de su jefe, no tiene mucho sentido. ¿Qué interés tendría Díaz Pintado en mentir a la cúpula policial y al ministro sobre el tipo de explosivo? ¿Con qué fin transmitió esta información en teoría falsa a Garzón?

Reflexión acertadísima pero, por desgracia, unilateral y arbitrariamente limitada. En efecto, me permito completar: ¿qué interés tendría, no ya Díaz Pintado, sino cualquier alto mando, en mentir a la cúpula policial y al ministro sobre el tipo de explosivo? ¿Por qué al Sr. García Abadillo le parece absurdo atribuir una intencionalidad espuria a Díaz Pintado, pero no a los demás mandos policiales? ¿Se debe tal vez a que la versión del primero sí le conviene y la de los otros no? Una posición intelectual realmente sólida. Por no mencionar la falta de sutileza tan característica del conspiracionismo, según el cual sólo existen la verdad y la mentira, pero no los errores de buena fe, pero eso es otro cantar.

Puestos a examinar apreciaciones periodísticas, a mí me parece bastante más verosímil lógica y psicológicamente la referencia que hacen Marlasca y Rendueles en su libro ya citado (p. 47):

“¡Qué más hubiésemos querido muchos de nosotros que ETA estuviese implicada!, pero ya no había ninguna posibilidad. Pasamos mucho rato buscando una txapela en los trenes, pero todo apuntaba a los musulmanes”, recuerda un comisario, hombre de confianza del ejecutivo de Acebes y artífice de las investigaciones.

Policías con preferencias políticas, que no por ello dejan de hacer su trabajo.

Lo más irónico de todo es que el mismo García Abadillo que ahora predica insidias gratuitas defendía en su día la actuación policial cuando era el otro bando el que manejaba la “teoría de la ocultación” para atizar al Gobierno del PP:

Si no hubiera habido elecciones el 14 de marzo, la investigación policial no se habría instrumentalizado. Al contrario, todo el mundo estaría de acuerdo en reconocer que la policía hizo un buen trabajo deteniendo a los primeros sospechosos en poco más de 48 horas de los atentados (CGA, EM, 5.7.04).

¡Quién lo diría!


Wars not make one great

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#277 03-04-2011 21:32:59

morenohijazo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Publicado el XXV de Rasmo, en breve seguirá el XXVI.

El retraso es debido a que me hice un lío con el orden y casi los publico al revés.


La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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#278 13-04-2011 16:13:46

Rasmo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XXVII)

Dado que mi exposición incurre a menudo en prolongadas digresiones, puede resultar útil dedicar unos momentos a recordar el hilo argumental y centrar el examen que nos ocupa.

Una vez analizado en lo fundamental el asunto de la metenamina (en particular, entregas VII a XI), abordé la cuestión de la nitroglicerina (a partir de la entrega XIII), sustancia a la que se había referido Sánchez Manzano en su comparecencia en la Comisión del 11-M.

Señalé que los conspiracionistas dan una importancia capital a ese dato, porque la Goma 2 ECO no lleva nitroglicerina en su composición. Por tanto, si lo expuesto por el ex Jefe de los Tedax era cierto (en los análisis de los focos de explosión de los trenes se había hallado nitroglicerina), el explosivo utilizado no podía ser el que la versión oficial daba por seguro. Además, se recordaba, el Titadyn usado por ETA sí lleva nitroglicerina.

Repasé cómo se había llegado a ese “descubrimiento” y las enormes consecuencias que de él extraían los dudantes, destacando su inconsistencia lógica, sus inexactitudes y anacronismos.

Sánchez Manzano aclaró en repetidas ocasiones que su referencia a esa sustancia no había sido más que un simple error, pero la prensa suspicaz no se conformaba con las explicaciones de ese policía, ni con las ofrecidas por el Gobierno. El Mundo utilizó este episodio para pedir de forma insistente la destitución de Sánchez Manzano, al que además se atribuían todo tipo de fechorías dirigidas a propiciar el “vuelco electoral” del 14-M.

En particular, para reforzar ese retrato envilecedor, se resucitó y exageró la cuestión de la metenamina hallada en la muestra de Goma 2 ECO de la Kangoo y en la enviada por los Tedax a la Policía Científica como cotejo de la anterior. A la luz de la importancia concedida a las declaraciones del ex Jefe de los Tedax en el Congreso, lo que se argumentaba era que Sánchez Manzano había decidido “desmontar” la tesis de que en los trenes hubiera estallado Titadyn (que lleva nitroglicerina), colocando restos de un cartucho de Goma 2 ECO en la Kangoo y enviando como muestra de cotejo una parte de ese mismo cartucho, que estaba contaminado por la reveladora metenamina, razón por la que ésta aparecía en ambos casos.

Traté de demostrar que esa acusación era absurda. Existían datos objetivos (continuamente soslayados por El Mundo y compañía de forma inexcusable) que permitían suponer de manera razonable que lo hallado en la Kangoo podía ser Goma 2 ECO. Es más, sobre la base de la textura y el color de los restos recogidos en dicha furgoneta, así como del explosivo que contenían las dos bombas que estallaron en los intentos de desactivación por parte de los Tedax (una en Atocha y otra en El Pozo), aduje que para lo que no había ningún motivo razonable era para pensar que los restos de la Kangoo fueran Titadyn; es más, que era incluso improbable que fuera Titadyn lo que explotó en los trenes.

Para ello, expuse las diferencias que existen entre ambas marcas de dinamita (en los referidos aspectos de textura y color), según la información que se podía extraer de las declaraciones de diferentes testigos y de un estudio de la jurisprudencia pertinente. De este modo, señalé que todos los testimonios relevantes apuntaban a las características de la Goma 2 ECO, tanto en la mochila de Vallecas, como en las otras dos que no habían hecho explosión en un primer momento.

Hechas las anteriores objeciones genéricas, pasé a analizar la argumentación que se esgrimía en concreto para sostener que el dato de la nitroglicerina supuestamente detectada en los focos de explosión de los trenes era cierto (pese al desmentido de su protagonista). Se trataba de las declaraciones del ex Ministro del Interior, Ángel Acebes; de un par de notas de agencias informativas; y de la alusión al Titadyn en una reunión de la cúpula policial celebrada en la mañana del propio 11-M. A lo anterior se unía la exigencia de que se presentara el supuestamente oculto primer informe de los Tedax, que presuntamente recogía la presencia de la nitroglicerina y, también presuntamente, servía de base a las demás fuentes.

Acredité que el Sr. Acebes no era una referencia independiente, sino que se limitaba a repetir lo declarado por Sánchez Manzano en la Comisión. Entre otras cosas, el ex Ministro había reconocido explícitamente en un medio amigo que no había consultado o visto informe alguno a ese respecto.

Subrayé cuán endebles eran los teletipos de las agencias para sustentar la presencia real de nitroglicerina en los primeros análisis de los Tedax.

Mostré igualmente que no había ningún indicio sólido para afirmar que existiera un primer informe por escrito del laboratorio de los Tedax elaborado ese mismo día 11 de marzo a las 14 horas, como pertinazmente aseguraba García Abadillo, entre otros, mediante una manipulación flagrante de lo manifestado por Sánchez Manzano.
Como la postulada existencia de ese primer informe se relacionaba explícitamente con la mención del Titadyn en la reunión de la cúpula policial a mediodía del 11-M (se decía que la detección de la nitroglicerina era lo que había llevado a deducir que el explosivo era Titadyn), indiqué la conveniencia de aclarar las circunstancias de ambas cuestiones: cómo se produjeron los primeros análisis de los Tedax y cómo se produjo la supuesta comunicación relativa al Titadyn.

Esos dos aspectos tienen una gran relevancia dentro del relato más general que elabora García Abadillo en su prólogo de “Titadyn”. Por eso motivo pospuse el análisis de dichas cuestiones para exponer ese relato, que considero plagado de falsedades, contenido en lo que he denominado “texto de referencia” (páginas 22 a 25 del libro que nos ocupa). Ese texto del vicedirector de El Mundo plantea un panorama dirigido a presentar a Sánchez Manzano como el protagonista estelar de un vuelco electoral (prácticamente un golpe de Estado), basado en la manipulación dolosa de las pruebas, a partir de la premisa de que la autoría de ETA beneficiaría al PP y la de los islamitas, al PSOE. Supuestamente, todo el mundo pensó en un primer momento que había sido un atentado islamista, pero fue el dato del Titadyn, de cuya transmisión se acusa directamente al entonces Jefe de los Tedax, lo que hizo que se pensara en ETA, para luego dar el cambiazo, introducir la Goma 2 ECO, desviar la atención de esa hipótesis de terrorismo nacionalista autóctono y dejar al PP como un mentiroso ante la opinión pública. Por lo demás, algún sospechoso habitual, como el juez Baltasar Garzón, también se deja ver en la narrativa del vicedirector de El Mundo.

He rebatido las afirmaciones según las cuales todos pensamos inmediatamente en terrorismo islamista y discutido la presunción de que todos los policías se dedicaron a hacer cálculos electorales en la misma mañana de los atentados. Llega ahora el momento de abordar finalmente, en éstas y sucesivas entregas, las cuestiones de los primeros análisis de los Tedax y de la reunión de la cúpula policial en la que se aludió al Titadyn. Espero mostrar que ambos aspectos, pese a lo mantenido por García Abadillo y otros, no tienen nada que ver entre sí y que las imputaciones a Sánchez Manzano son falaces. Mostraré asimismo que el coautor de “Titadyn” basa sus afirmaciones en datos claramente manipulados y no simplemente erróneos, pues él mismo conocía o no podía ignorar la realidad. Y, sin esas manipulaciones, es sencillamente imposible mantener en pie el relato conspirativo en aspectos esenciales.

Empezaré por el asunto más breve: los análisis realizados en el laboratorio de los Tedax.

1) Los primeros análisis de los focos de explosión

Según los datos conocidos, los primeros análisis de los focos de explosión fueron realizados por la agente 17632 en el laboratorio de la Unidad Central de los Tedax, y comunicados por ella a su propio jefe (Sánchez Manzano) y al superior inmediato de éste (Cuadro Jaén, Comisario General de Seguridad Ciudadana).

Por lo tanto, puede acotarse la documentación necesaria con facilidad. Basta consultar la declaración de la perito ante el juez Del Olmo, el 18 de julio de 2006; la declaración de ella misma en el juicio del 11-M (28 de mayo de 2007); la declaración de Sánchez Manzano en la Comisión de investigación del 11-M (de 7 de julio de 2004; en particular, pp. 2, 4, 12, 14 y 15); la declaración de Sánchez Manzano en el juicio del 11-M (de 14 de marzo de 2007); la declaración de Cuadro Jaén en la Comisión del 11-M (de 14 de julio de 2004; en particular, pp. 55, 61, 69, 71 y 75); y la declaración de Cuadro Jaén en el juicio (18 de abril de 2007).

Pues bien, de las fuentes que acaban de citarse puede extraerse el siguiente relato:

En la mañana de los atentados, Santiago Cuadro llegó a Atocha “sobre las 8:10 u 8:15 aproximadamente” y allí se entrevistó con Sánchez Manzano, entre otros  (Comisión, p. 54). Posteriormente se dirigió a la estación de El Pozo, a la que llegó “aproximadamente sobre las 10” (ibíd.). Posteriormente, “sobre las 13:00 horas” se dirigió a la estación de Santa Eugenia, regresó de nuevo a El Pozo y desde allí fue a Canillas, a la sede de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos [aquí hay una pequeña divergencia con su declaración en el juicio, donde dijo que fue a Canillas desde Santa Eugenia], “y en esos momentos es cuando están haciendo las pruebas analíticas de los restos encontrados en El Pozo” (Comisión, p. 55). Este mando policial añade (ibíd):

[E]l resultado de ese análisis lo tendremos más tarde, en torno a las 14:30, 14:40, cuando la responsable del laboratorio del TEDAX, en presencia del jefe de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos [Sánchez Manzano], y estando yo en el mismo TEDAX, me dice que los restos analizados de la muestra de El Pozo apuntan a que hay restos de componente de dinamita. Esa información yo se la transmito al subdirector operativo [Díaz Pintado] sobre esa hora aproximadamente, él lo recibe y no me hace ningún comentario al respecto.

Lo manifestado por la propia jefa del laboratorio y por Sánchez Manzano coincide en lo esencial con lo que acaba de exponerse, con algunas fluctuaciones menores en cuanto a las horas y algún que otro detalle irrelevante.

Así, el entonces Jefe de los Tedax, recordaba en la Comisión de investigación (p. 2) haber llegado a Atocha “a las 8,05”, donde permaneció hasta que:

Sobre las 12:30, entre 12:15 y 12:30 empiezan a llegar al laboratorio de la unidad central los primeros restos recogidos en los lugares de las explosiones. Se empiezan a realizar los análisis correspondientes, que duran una hora y pico, que es lo que vienen a durar ese tipo de análisis. Yo llegué a la unidad a las 12:15 con los restos de Atocha, que ya se incorporaron al laboratorio para análisis […]. Sobre las 14:00 horas es cuando se obtienen los primeros datos fiables sobre los restos que se han hallado en el lugar de las explosiones. El primer resultado fiable que da es que es dinamita.

En las páginas 4 y 14 de su comparecencia parlamentaria, Sánchez Manzano repite que los primeros resultados se obtuvieron “en torno a las 14:00 horas”. Señala, como ya vimos en anteriores entregas, que la transmisión de esos resultados se produjo “sólo verbalmente” (p. 15) y, tal vez con un punto de vanidad intrascendente, se atribuye la comunicación a sí mismo (ibíd.):

Mi inmediato superior es el comisario general de Seguridad Ciudadana [Cuadro Jaén], al que se lo comunico yo personalmente porque se encontraba en la unidad, delante de la inspectora responsable del laboratorio de la unidad. Justo al tener el resultado de las pruebas que se le estaban haciendo es cuando se le comunica.

En el juicio, aclara cualquier posible malentendido al respecto, en coincidencia con lo declarado por los otros dos testigos:

A las doce, doce y cuarto, empiezan a llegar los primeros restos. Trabaja la perito química con ellos y a las dos horas, a las 14 horas, se obtienen los resultados, los primeros resultados, que es dinamita. Ahí estaba el Comisario General de Seguridad Ciudadana, estábamos en el despacho contiguo, juntos, al lado de donde está el laboratorio del Grupo de Investigación, y la Inspectora fue a comunicarlo... lo comunicó a los dos, al Comisario General y a mí. […] El resultado de los análisis se los dio directamente la jefa de laboratorio al Comisario General de Seguridad Ciudadana. Con lo cual yo no trasmití ninguna información.

Por su parte, la inspectora de los Tedax, en su declaración de 18.7.2006 ante el juez instructor, confirma que los primeros análisis empiezan a dar resultados “sobre las 14 horas” y añade que:

[F]ue la declarante precisamente la que comunicó el resultado de los análisis efectuados al Comisario Jefe de la Unidad [Sánchez Manzano] y al Comisario General de Seguridad Ciudadana [Cuadro Jaén] alrededor de las dos de la tarde […].

En el juicio, indicó asimismo:

Eran sobre las dos o dos y cuarto. No recuerdo exactamente la hora, pero sobre esa hora era.

Casimiro García Abadillo, en diversas ocasiones y, en particular en lo que he denominado “texto de referencia”, opta por el límite inferior (las 14 horas), que parece más adecuado para sus propósitos, como veremos más adelante. En cualquier caso, se deduce con claridad de lo declarado por los tres testigos que, antes de esa hora, es decir, antes de las dos de la tarde, no había ningún resultado analítico. Recuerden ese dato. Es importante.

De lo anterior también se desprende de manera diáfana que esos primeros resultados no se transmitieron por escrito. En el juicio, lo volvieron a confirmar expresamente la inspectora Tedax (“se da esa noticia, se da verbalmente a mis superiores”) y Sánchez Manzano (“El 11 de marzo no se hizo ningún escrito sobre los análisis”).

La cadena de transmisión parece bastante clara: de la analista (agente 17632) a su jefe (Sánchez Manzano) y al superior inmediato de éste (Cuadro Jaén). A su vez, Cuadro Jaén corrobora este punto y, tanto en su comparecencia en el Parlamento como en el juicio, declaró que inmediatamente habló por teléfono con su propio superior (Díaz Pintado) para trasladar la información (por cierto, un artículo de García Abadillo de 20.7.2006 incluía las palabras de Cuadro Jaén al respecto en la Comisión del 11-M).

Igualmente, en el juicio, Díaz Pintado confirma la ausencia de toda comunicación escrita, ya sea en lo referido a la supuesta información sobre el Titadyn (“me la dan vía teléfono… oralmente. […] No, no [hay] ningún informe”), que analizaremos en detalle más adelante, o en lo que atañe a la comunicación de que es simplemente “dinamita” (“es una información verbal del Comisario General [Cuadro Jaén]”).

Debo aclarar inmediatamente dos cuestiones. En primer lugar, la llamada telefónica que, en sus declaraciones ante la Comisión y ante el tribunal del 11-M, Cuadro Jaén afirma haber hecho desde la sede de los Tedax en torno a las 14:30 horas y dirigida a Díaz Pintado no es la famosa comunicación entre ambos donde se produce la confusión sobre el “Titadyn con cordón detonante” [esta última, como veremos, tuvo lugar en un momento anterior, durante la reunión de la cúpula policial en el Ministerio del Interior].

En segundo lugar, no estaría haciendo una exposición cabal de los hechos si no señalara que Díaz Pintado, en sus declaraciones ante la comisión (pp. 55 y 61) y en el juicio, no confirma esa llamada que Cuadro Jaén dice haber realizado desde la sede de los Tedax nada más recibir la información de la perito sobre los focos de explosión pasadas las dos de la tarde. Díaz Pintado tampoco la niega explícitamente. Sin embargo, de su relato se desprende que, al menos, no la recuerda. Díaz Pintado sitúa en un momento posterior (sobre las 17 horas) la transmisión por parte de Cuadro Jaén, en persona, del dato de que se trataba simplemente de dinamita (sin saber la marca). Esto no significa que alguno de los dos tenga que estar mintiendo forzosamente, planteamiento que parece difícil de asumir para algunas simplistas mentalidades conspiracionistas. Por razones que expondré cuando aborde el incidente de quién dijo (si se dijo) “Titadyn con cordón detonante” en algún momento del día, creo que es perfectamente posible que ambos testigos alberguen recuerdos distintos sin necesidad de poner en duda la honestidad de ninguno de los dos.

En cualquier caso, fuera a las dos y media o a las cinco de la tarde, es obvio, según declaran todos los interesados, que la comunicación se hace en todo momento verbalmente. Nadie ha manifestado jamás haber visto escrito alguno.
Como señaló Sánchez Manzano en el juicio:

Se obtienen los resultados, pero no se elabora el informe hasta que no lo solicita la autoridad judicial, como se hace habitualmente, cuando lo solicita la autoridad judicial se elabora el informe pericial.

Ese informe escrito sobre los focos, de 26 de abril de 2006 (con fecha de salida al día siguiente), consta en los folios 10916 a 10918, Tomo 38, del sumario, como anexo de un informe más amplio que se inicia en el folio 10887 del mismo Tomo (también se refiere en el auto de procesamiento, por ejemplo, p. 157). Las supuestas deficiencias de este informe sobre los focos de explosión se discutirán con más detalle en otro momento. Aquí procede señalar que la fecha de salida no coincide con la de su redacción física. Así lo aclararon tanto Sánchez Manzano como, sobre todo, su autora (la agente 17632), en su declaración ante Del Olmo (18.7.2006) y en el juicio (28.5.2007).

Comento lo anterior porque las filas conspirativas no dejaron pasar la oportunidad de sacarle punta a este asunto de la fecha del informe de los focos. Para los suspicaces de siempre, resultaba extraño que (supuestamente) no se hubiera dejado constancia escrita de los análisis de los focos hasta seis semanas después de los atentados. Con frecuencia se añade la observación (con tintes insidiosos) de que dicho informe ni siquiera se envió motu proprio, sino a requerimiento del juez instructor. García Abadillo recoge esta apreciación en la página 29 de “Titadyn”, pero resultaba especialmente llamativa en un artículo suyo de 20 de noviembre de 2006:

La actitud de Sánchez Manzano respecto a los análisis de los focos ha sido sospechosa desde el primer momento. De hecho, el jefe de los Tedax ni siquiera remitió la información de que disponía de forma voluntaria a la Audiencia, sino que fue a instancias del juez Del Olmo.

Como era de esperar, el propio perito Iglesias ha acogido gustosamente las interpretaciones más escabrosas. Así, lo que en la página 77 de “Titadyn” enuncia con relativa contención (“o sea, se remite al juzgado y, a requerimiento de éste, seis semanas después de realizados los análisis”), lo expresa con indisimulada malevolencia en otras ocasiones. Así, en una entrevista en la Cope con Cristina López Schlichting (2.7.2009), comentó:

Entonces, […] lo que extraña es que esos datos no los hayan transmitido y solamente seis semanas después de esos análisis, y a requerimiento de Del Olmo, dijeran que lo que habían hallado en los focos era componentes genéricos de dinamita. ¿Seis semanas para eso […]? Pues eso no lo explicaron.

Obsérvese que no está diciendo que no le gustara la explicación. No. Este señor, testigo de cargo en la querella contra Sánchez Manzano por, entre otras cosas, falso testimonio, lo que afirma es que no se dio ninguna explicación. Me pregunto si se durmió durante el juicio…

En otro momento, (La Hora de Federico, LDTV, 28.5.2009), expuso lo siguiente:

Lo que es muy chocante, es que esos componentes no sean objeto de un informe hasta seis semanas después, cuando ya Del Olmo —que todos sabemos cómo ha llevado la instrucción, no es cuestión de entrar ahora de nuevo en ello—, irritado, le reclama el informe. Y en ese informe, lo único que se dice es que había componentes genéricos de la dinamita.

¿Del Olmo estaba irritado? ¿Cómo lo sabe?

Más tarde, entrevistado por César Vidal (11.3.2010), señaló:

Entonces, yo tengo una incógnita tremenda: qué vieron los TEDAX en aquella analítica, que se quedaron mudos durante seis semanas, fueron incapaces de hacer un informe escrito y Del Olmo, que ha tenido muy mal cartel en toda esta pericia, tiene que llamarles al orden y decirles: ‘bueno, a ver, un informe’.

He ahí una vez más la compostura académica. Un científico que ofrece su dictamen sin peregrinas atribuciones de intención. Pura seriedad.

Toda esta perspicacia y bonhomía quedó resumida en un artículo que el Sr. Iglesias publicó en Libertad Digital (21.3.2010), que ya examiné en su momento:

De lo que hayan podido ver entonces los Tedax sólo tenemos noticias seis semanas después cuando, a requerimiento de Del Olmo, informan diciendo que registraron componentes genéricos de dinamita. Si detectaron tales compuestos, sabían cuáles eran. ¿Qué fue lo que vieron que les impidió especificarlo? ¿Por qué hacen sólo una vaga, inverosímil y tardía declaración de su hallazgo?

Sin embargo, pese a lo afirmado por algunos comentaristas, existía (y se dio) la oportuna explicación. Otra cosa, repito, es que a uno no le guste, en cuyo caso sería de esperar algún esfuerzo de refutación que vaya más allá de la simple actitud omisiva.

Ya hemos visto que, tal como declaró Sánchez Manzano en el juicio, el informe se redacta y envía normalmente cuando lo requiere (enfadado o no) la autoridad judicial. ¿Y cuándo lo pidió Del Olmo? Según el oficio de remisión del informe, éste se elabora “en contestación al escrito de fecha de veinticuatro de marzo del año en curso [2004], de ese Juzgado Central de Instrucción nº 6”. El propio Sánchez Manzano (en el juicio) y, sobre todo, la autora del informe (tanto en su declaración ante Del Olmo, el 18.7.2006, como en el juicio), declararon que el informe se redactó dos días después, es decir, el 26 de marzo. Entonces, ¿por qué no se envió hasta un mes más tarde? La explicación ofrecida por el Jefe de los Tedax y su subordinada, explicación que puede no gustar al Sr. Iglesias y compañía pero que éstos no se molestan en rebatir, es muy sencilla: porque se esperó a unirlo junto con otra serie de informes que igualmente solicitó (¿también irritado?) el instructor en el mismo escrito. Conforme a lo declarado por Sánchez Manzano en el juicio:

Defensa de Zougam: O sea, que hasta el 26 de abril ¿ustedes no realizan ningún informe por escrito de lo que explotó allí, de lo que allí ocurrió?

Sánchez Manzano: No, se elaboró el día… veinti… veinticinco, veintiséis de marzo, que es cuando lo solicita la autoridad judicial, lo que pasa es que se remite con otras cuatro pericias que pide en el mismo oficio [el instructor] del sumario, pero se elaboró… el 26, me parece, de marzo.

El Jefe de los Tedax aclaró asimismo que los resultados se ponen por escrito:

…cuando lo permiten las circunstancias. Pero en este caso es que, hasta el día 17, se recogen todavía restos, sigue mandando el grupo de Madrid restos y se siguen haciendo análisis. Estamos hablando de cinco días y tenemos unas cuántas incidencias concentradas en ese día, incidencias que estaban generando información más importante para llegar a los autores del hecho, que era lo que tenía prioridad en esos momentos.

En este sentido, la perito 17632 ya había manifestado ante el juez instructor, el 18 de julio de 2006, que, cuando se dio la primera noticia verbal de los resultados, aún no habían concluido los análisis:

Quiere señalar que el día 11 de marzo de 2004 sobre las 14 horas no se había realizado el análisis de todas las muestras recibidas de las estaciones sino de parte de esas muestras […]. Que sí se hizo una muestra por cada estación […].

Y, en el juicio, amplió esta información:

Perito 17632: Yo a mis superiores les doy la primera noticia cuando no están hechas todas las muestras, pero sí hay una positividad en cada una de las estaciones.

[…]

A. PEDRAZA: Bien, ¿cuántos días tarda en hacer las pruebas que figuran en el mismo?

Perito 17632: Pues hasta el 24, el 25 de marzo. […] Vamos a ver, eh… normalmente, normalmente, tal como se trabaja, es, en el laboratorio en la unidad a la que pertenezco, pues eh, la primera noticia de qué hay, debe ser absolutamente cierta, no dudosa, debe ser indiscutible, de que eso por lo menos sí existe. […] Entonces, se da esa noticia, se da verbalmente a mis superiores y a continuación ya, tranquilamente, se continúan las analíticas. […] Digamos, la prisa es la primera noticia, después ya no hay prisa.

Asimismo, corroboró la fecha de realización del informe y la razón por la que se envió un mes más tarde:

Este informe es, creo realizarlo, escribirlo, el día 26, sobre… creo que exactamente es el día 26 de marzo del 2004. Es un informe que va conjunto con informes de mis compañeros TEDAX porque hay una sola solicitud del Juzgado de Instrucción nº 6 en el que pide diversos extremos, a los que se le contesta, y por tanto sale el 27 [de abril] […], lo que pasa es que va conjunto con un informe, todo, y entonces pues va con la fecha del informe […], porque va formando parte de un todo, en un informe conjunto.

Por cierto, viendo las suspicacias que genera en algunos el hecho de que el resultado de los análisis no se pusiera por escrito de forma inmediata, creo interesante aludir a un dato curioso. En efecto, obviando los exabruptos habituales de Jiménez Losantos, no parece que a Díaz Pintado (subdirector general operativo de la Policía en el momento de la masacre) nadie le impute seriamente haber formado parte de conspiración alguna [de hecho, si Pedro J. Ramírez lo incluye en su infame “Yo acuso” (EM, 2.6.2009) no es por felonías propias, sino por no haber evitado las de Sánchez Manzano y sus Tedax]. Pues bien, resulta que el Sr. Díaz Pintado, en su comparecencia en la Comisión del 11-M (8.7.2004), se enfrentó a una situación semejante a la que venimos examinando, aunque en relación con otra de las pruebas del caso (p. 56):

Cerdà Argent: O sea, ustedes ven la cinta y cobra relevancia el tema de la furgoneta. Se lo pregunto por una cosa porque el informe firmado por usted de la furgoneta, dada la relevancia que podía tener en la investigación, es del día 18 de marzo.

Díaz Pintado: Cuando se me pide.

[…]

Cerdà Argent: ¿No sería normal haberlo hecho inmediatamente?

Díaz Pintado: ¿Inmediatamente a qué?

A lo mejor es que el comportamiento de la Unidad Central de los Tedax no fue tan raro como a algunos les parece.

Estábamos viendo las declaraciones de Sánchez Manzano y la perito 17632… pero, un momento, ¿cómo que se siguen recogiendo restos de los trenes hasta el 17 y que los análisis se siguen haciendo hasta el 24 o 25? ¿No nos han estado recordando los conspiracionistas una y otra vez que los trenes se desguazaron 48 horas después de los atentados?

Este asunto podría ser objeto de una extensa discusión monográfica y algo se ha expuesto ya en otros lugares (aquí, por ejemplo; véase, en particular, “Las veintiuna mentiras de Luis del Pino (III)”, punto 9). Aquí señalaré simplemente que se trata de un “hecho” que, pese a no haber sido cuestionado por ninguna instancia pertinente, es inexacto. Como ninguno de los órganos jurisdiccionales que han intervenido en el 11-M ha extraído la menor consecuencia de ese presunto desguace apresurado, la cuestión ha pasado casi desapercibida. Las referencias que he aportado deberían ser suficientes, pero no quisiera abandonar este punto sin señalar que las elucubraciones en torno al esguace de los trenes ponen de manifiesto nuevamente una de las características más frustrantes del conspiracionismo del 11-M: su pertinaz cinismo.

En efecto, resulta enojoso comprobar (continuamente) que ciertos periodistas no se leen lo que su propio medio publica. Frente a la cantinela del achatarramiento inmediato de los trenes, basta una simple consulta de hemeroteca. Véase el artículo de El Mundo de 18 de marzo de 2004, con fotografía incluida y muy expresivo comentario: “Los vagones siniestrados, al desguace”:

Cuando se cumple una semana de la tragedia, aún quedaban entre las vías objeto personales de las víctimas […]. Ayer [o sea, 17 de marzo] comenzaron a desguazarse los vagones siniestrados […].

Pero lo peor, lo inefable, lo que desafía toda descripción, es la actitud de Luis del Pino. Al fin y al cabo, fue uno de sus peones negros quien con más detalle documentó la inexactitud del dato del desguace apresurado de los trenes. El neonato periodista que en su día no tardó en hacerse eco de la “revelación” de la nitroglicerina aportada por uno de sus lectores, no pareció percatarse en cambio de esta última puntualización y siguió propalando sin recato el cuento de la acelerada destrucción de los vagones. Así, por ejemplo, en su entrada de 11.5.2009, al hilo de los primeros adelantos periodísticos sobre el libro “Titadyn”, indica:

Los propios vagones atacados se comenzaron a desguazar sólo 48 horas después de la masacre, en lugar de conservarlos hasta el juicio, como marca la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Lástima que no especifique el artículo de la Ley. Por cierto, algo muy parecido afirmó el Sr. Del Burgo, también con ocasión de la publicación de “Titadyn”, en un artículo de El Mundo de 20.5.2009:

[R]ecuérdese que los trenes fueron destruidos dos días después del atentado, contraviniendo la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Lo curioso es que estas graves imputaciones se hacen bastante tiempo después de que el Tribunal Supremo, máximo intérprete de nuestra legalidad ordinaria, considerara expresamente que en este asunto no se había producido infracción alguna y archivara la querella de Manos Limpias que denunciaba el desguace supuestamente irregular de los trenes (Auto de 1.12.2006). Pero si el Sr. Del Burgo, jurista, diputado entre 1989 y 2008, representante del Grupo Popular en la Comisión del 11-M, autor de un libro sobre la masacre y “experto” en la materia (EM, 9.6.2006), está tan poco informado de las evoluciones jurídicas del asunto, ¿qué puede esperarse de Luis del Pino y sus adláteres?

Pues bien, el Sr. Del Pino, que, para atizar a la versión oficial se escandaliza porque los trenes se desguazaron en 48 horas, firmó recientemente (con otro periodista) un artículo en Libertad Digital (3.4.2011) donde, para seguir atizando igualmente a la versión oficial se documenta ahora fotográficamente que, después de todo, lo anterior era falso. En concreto, menciona una galería de imágenes correspondiente:

[...] a la recogida de muestras en el coche 5 del tren de El Pozo, que había sido apartado al aparcamiento de la estación. La secuencia fotográfica es posterior al día 14 [...]

Y añade:

[...] el proceso de examen de los focos de explosión y de los restos continuó muchas horas y días después [del 11-M] [...], como el propio Sánchez Manzano dijo en su descargo durante el juicio del 11-M.

Caramba, por fin se creen algo de lo que dijo el ex Jefe de los Tedax. Aunque nadie le libra: si se destruyeron los trenes, malo, porque se destruyeron; y, si no se destruyeron, malo, porque no se destruyeron.

En fin, volviendo, para concluir, al asunto que nos ocupa en esta entrega, lo importante es insistir en que los primeros resultados de los análisis de los focos de explosión no se tuvieron y no se comunicaron (verbalmente) antes de las 14 horas del día 11 de marzo.

Lo cual nos lleva a la relación que tales análisis pudieran haber tenido con el episodio del Titadyn en la reunión de la cúpula policial. Como vamos a ver, la respuesta es simple: ninguna en absoluto.

Last edited by Rasmo (13-04-2011 20:06:53)


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#279 22-04-2011 15:00:11

morenohijazo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Publicado el último trabajo de  rasmo; excelente, como siempre.

Pudiera haber algún error, pues lo he editado a toda prisa con motivo de las vacaciones de Semana Santa. Pienso repasarlo, pero si existe alguna errata... por favor, comentadlo.


La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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#280 18-05-2011 12:28:19

Rasmo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XXVIII)

2) “Titadyn con cordón detonante”

Acabamos de examinar las circunstancias en las que se produjeron los primeros análisis de los focos de explosión. Y habíamos referido en su momento la importancia que algunos comentaristas (ignorando o tergiversando datos elementales) atribuían a dichos análisis, cuyos imaginarios resultados (a partir de la alusión a la nitroglicerina por parte de Sánchez Manzano en la Comisión del 11-M) ligaban además al asunto de la mención del Titadyn (la marca de dinamita habitualmente utilizada por ETA) en una reunión de la cúpula policial celebrada el mismo día de la matanza.

Llega ahora, pues, el momento de abordar ese otro aspecto fundamental de la narrativa contenida en lo que he denominado “texto de referencia” del prólogo de “Titadyn” (véase la entrega XXIV). Me refiero, claro está, al incidente de la comunicación según la cual el explosivo empleado en los trenes era “Titadyn con cordón detonante”.

Como he dicho, se trata de un elemento que se ha pretendido asociar de forma más o menos explícita (pero espuria, como demostraré) a los análisis de los focos de explosión. Para ilustrar lo anterior, pueden recordarse aquí nuevamente algunas de las citas que incluí en la entrega XXII.

Así, el tantas veces mencionado artículo de García Abadillo de 11 de julio de 2006, que inició la escandalera mediática sobre la nitroglicerina y la supuesta diferencia entre el explosivo “realmente” usado en los trenes y la Goma 2 ECO que tenían los islamistas, establecía la oportuna conexión:

Es decir, que tenía toda la lógica pensar que, si en los análisis de los focos de las explosiones los Tedax habían detectado la existencia de nitroglicerina, dedujeran inmediatamente que se trataba de Titadyn-50 [sic]. Es decir, en la tesis de ETA como autora de los atentados.

Reflexión que repetía dos semanas más tarde (EM, 25.7.2006):

Si, en efecto, se habían encontrado restos de nitroglicerina, era lógico pensar que el explosivo fuera el Titadyn que ETA había utilizado ya en decenas de atentados […].

Los editoriales de El Mundo de 11.7.2006, de 19.7.2006 y de 21.7.2006, subrayaban igualmente la importancia del episodio del “Titadyn con cordón detonante” en ese contexto de las suposiciones acerca de los análisis de los Tedax.

También en la Tertulia de la Cope del mismo día 11 de julio de 2006, el director de El Mundo llamaba la atención sobre la gran exclusiva de su periódico ante un Jiménez Losantos entregado que a su vez hacía aportaciones como la siguiente:

Acebes, cuando sale [el 11 de marzo], no es que se lance a la piscina, es que él tiene el informe que dice ‘hay nitroglicerina’, luego es Titadyne 50 [sic], que es lo que acaba de robar la ETA [4:25]. […] ¿Por qué el Gobierno se empecina en lo de la ETA, está convencido que es lo de la ETA? Hombre, porque tiene el análisis de los expertos, que le pasan al Ministro del Interior [17:36].

Nada de ello es cierto.

El malentendido del Titadyn se produjo en una reunión de la cúpula policial celebrada al mediodía del 11 de marzo de 2004 en la sede del Ministerio del Interior, bajo la presidencia del entonces Secretario de Estado del ramo, Ignacio Astarloa. Dicha reunión se detalla en el “texto de referencia” de García Abadillo y su núcleo esencial se describe así (p. 23 de “Titadyn”):

Sin embargo, poco antes de que concluyera la reunión, sobre las dos de la tarde, Díaz Pintado recibió una llamada del comisario de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén, en la que éste le informó de que, según los Tedax, el tipo de explosivo utilizado por los terroristas era «Titadyn con cordón detonante». Díaz Pintado se lo comunicó a los allí presentes. El subdirector de la Policía y De la Morena apuntaron este dato crucial en un papel. Decir Titadyn era como afirmar que la autoría era de ETA. […]

Cabe señalar que, a lo largo de los años, García Abadillo ha relatado este incidente y sus elementos conexos en múltiples ocasiones, lo que ha dado lugar a versiones divergentes en aspectos irrelevantes en la mayoría de los casos, pero, alguna vez, de gran trascendencia para nuestro análisis, como espero mostrar.

Una de esas divergencias sin la menor importancia se da en la mera relación de los participantes en el encuentro.
Así, en el prólogo de “Titadyn”, el Vicedirector de El Mundo incluye entre los asistentes, sin matización alguna, a Miguel Ángel Fernández Rancaño (Jefe superior de Policía de Madrid). Sin embargo, casi cinco años antes, en su libro “11-M. La Venganza” (p. 39), el propio García Abadillo, refiriéndose al mismo episodio, había precisado:

[Sobre la autoría de ETA] probablemente el más escéptico era Rancaño, pero apenas si estuvo presente en la reunión unos minutos porque enseguida tuvo que marcharse para supervisar el trabajo de sus hombres […].

Ya he dicho que es un punto intrascendente, pero este mismo caso nos permite ilustrar un problema añadido. En efecto, a la multiplicidad de versiones periodísticas se une la pluralidad de versiones testificales, pues todos los que intervinieron en el incidente declararon ante la Comisión del 11-M y varios de ellos también en el juicio del 11-M.
De esto modo, el que fuera Comisario General de Información de la Policía, Jesús de la Morena, en su comparecencia ante la Comisión de investigación (7.7.2004, p. 79) señaló:

Nos convocan en el Ministerio del Interior, concretamente en la Secretaría de Estado de Seguridad, creo que a las 12:00 horas de la mañana y allí asistimos a una reunión con el secretario de Estado, los directores de Policía y Guardia Civil, los subdirectores, los responsables de información y creo que también estaba el jefe superior de Policía de Madrid [Fernández Rancaño], aunque no lo puedo asegurar.

El mismo De la Morena, en el juicio del 11-M (sesión de 11.4.2007), declaró al respecto:

[L]o que no recuerdo es si el Jefe Superior [Fernández Rancaño] estuvo… Creo que estuvo un poco, pero se fue antes de finalizar.

El Director General de la Guardia Civil, Santiago López Valdivielso, en la Comisión del 11-M (20.7.2004, p. 108) expuso asimismo:

Durante un rato estuvo también el señor Fernández Rancaño, jefe superior de Madrid, en cuya demarcación directa se había producido el atentado.

Por su parte, el Secretario de Estado de Interior, Ignacio Astarloa, que presidió la reunión, rememoró lo siguiente en la Comisión del 11-M (18.11.2004, p. 8):

A esa reunión asisten los dos directores generales, los dos subdirectores generales, los jefes de información (señor De la Morena y el señor Varela), y muy al principio también el jefe superior de Madrid [Fernández Rancaño], […] pero que, si no recuerdo mal, queda liberado inmediatamente.

Sin embargo, el propio Fernández Rancaño, en su comparecencia ante la Comisión de investigación (8.7.2004), señaló reiteradamente:

A la reunión de las 12 de la mañana sobre coordinación operativa e informativa no asistí, no fui convocado [p. 24]. […] [Y]o en la reunión operativa de las doce no estuve, no asistí [p. 25]. […] [E]so surge en la reunión de las 12.00 horas del día 11 y yo no estaba allí [p. 27]. Efectivamente yo no asistí, pero tampoco recibí ninguna especie de conclusión, resumen, instrucción u orientación sobre el contenido de esa reunión [pp. 29-30].

No parece que sea lo mismo participar en una reunión como cualquier otro de los asistentes (versión de García Abadillo de 2009), que marcharse después de muy poco tiempo (según el mismo García Abadillo en 2004, De la Morena en el juicio y López Valdivielso en la Comisión) o incluso “inmediatamente” (versión de Astarloa), o no asistir en absoluto (versión del propio interesado).

Tenemos otro ejemplo parecido con otra reunión (o más bien reuniones) en la tarde de ese mismo día 11 de marzo de 2004. Sin necesidad de anticipar ahora demasiados detalles, así es como Díaz Pintado narró en su comparecencia ante la Comisión del 11-M (8.7.2004) la manera en que, según recordaba, se había producido la posterior rectificación de la noticia conforme a la cual el explosivo de los trenes era “Titadyn con cordón detonante”:

[P. 49] [Sobre las 17 horas del 11 de marzo] Tenemos una reunión en la Dirección General, a la que asiste el jefe superior [Fernández Rancaño], el comisario general de Seguridad Ciudadana [Cuadro Jaén], el subdirector del Gabinete Técnico [Gabriel Fuentes], el director [Díaz de Mera] y yo, previa a la que vamos a tener en el ministerio y el comisario general de Información [De la Morena] llega un poco más tarde. Luego nos vamos [al ministerio] el director [Díaz de Mera], el comisario general de Información [De la Morena] y yo […]. Le estaba explicando [p. 50] que sobre las 17:00 horas hay una reunión en la dirección […]. Ahí es donde [Cuadro Jaén] dice […] que ha habido una confusión y que se trata de dinamita, genéricamente. [p. 53] [E]so es lo que luego se traslada al ministro […] En la reunión de las 18 horas y pico [en el ministerio].

García Abadillo recoge esta misma versión en la página 50 de su libro “11-M. La Venganza”.  Una versión según la cual Díaz de Mera recibe de primera mano la rectificación sobre el explosivo en una reunión hacia las cinco de la tarde y según la cual Díaz de Mera acude también una hora más tarde a otra reunión en el ministerio para dar cuenta de las novedades.

Sin embargo, el propio Díaz de Mera, en relación con el primer punto, precisó en su declaración en el juicio del 11-M (28.3.2004):

Yo sé que esta noticia genera un disgusto y una controversia entre el Subdirector General Operativo [Díaz Pintado] y el Comisario General de Seguridad Ciudadana [Cuadro Jaén], pero esto no lo vivo en directo, sino que se me cuenta, ¿no?

Y, en cuanto al segundo aspecto (la reunión con el Gobierno), ya en su comparecencia ante la Comisión del 11-M (22.7.2004, p. 48), Díaz de Mera objetó:

Yo no digo que no se haya producido, que no sea cierto lo que dice el señor Díaz-Pintado; lo que digo es que el señor Díaz-Pintado […] no tiene claro […] que se produjera conmigo o en mi presencia tal reunión. […] Yo nunca he asistido a esa reunión, señoría; nunca.

“Oh, desastre. ¿Quién miente? ¡Alguien tiene que estar mintiendo! ¿Qué quieren ocultarnos?” Supongo que este sería el tipo de reacciones simplistas a las que nos tienen acostumbrados algunos buscadores de conspiraciones, pero que denotan poca finura intelectual y escasa experiencia en la indagación de hechos.

Personalmente, no creo que nadie mienta y, en los casos referidos (que, insisto, considero poco relevantes), no parece muy difícil elaborar interpretaciones que concilien los distintos testimonios de manera más o menos razonable (de hecho, en el juicio, Díaz Pintado varió su declaración frente a lo manifestado por él mismo en la Comisión de investigación, de modo que ya no afirmó la presencia de Díaz de Mera en las reuniones vespertinas del 11 de marzo). Si me detengo en estas consideraciones nimias es para ilustrar lo sencillo que resulta sacar punta a ciertos detalles cuando se está suficientemente motivado. En este sentido, cabe recordar que algunos estrambóticos “enigmas” se han elaborado sobre la base de algunas discrepancias en la forma de describir el color de un coche.

En cierta ocasión, Manel Gozalbo describió de forma magistral la actividad de los autoproclamados “pocos medios que hemos investigado el 11-M”:

Cualquiera que les haya prestado atención durante más de cinco minutos sabe que su investigación ha consistido, en un 99% de los casos y un 99% del tiempo, en un vulgar comentario de texto. Cogieron en su día la parte accesible del sumario, las actas de la comisión parlamentaria de investigación o cualesquiera otros documentos, y se pusieron dale que te pego a revisar su contenido en busca de errores, contradicciones y demás anomalías tras las que pudiera adivinarse la verdad.

Pero el comentario de texto es una tarea peliaguda. En realidad, cualquier labor hermenéutica lo es. La multiplicidad de fuentes, sus incongruencias y contradicciones, son elementos comunes a gran números de actividades, ya sean académicas o de investigación en su sentido más genérico. Para lidiar con esas dificultades, algunas disciplinas (de tanta solera como la crítica textual de la Biblia, por ejemplo, pero no hace falta ponerse pedante) han desarrollado criterios que, en última instancia se basan en elementales nociones de sentido común y, en el ámbito jurídico, suelen resumirse con invocaciones a las reglas de “la lógica y la experiencia” (como hace repetidamente la sentencia de Gómez Bermúdez) en la valoración de la prueba y la determinación de los hechos. En momentos posteriores haré explícitos algunos de mis propios criterios a la hora de pronunciarme sobre determinadas divergencias de cierta relevancia.

En cualquier caso, ese comentario de texto es una práctica en la que García Abadillo no demuestra grandes dotes, lo cual no deja de ser decepcionante para alguien que presume de periodismo de investigación. Ya sea por incapacidad o por una actitud inapropiada (la deshonestidad intelectual no es buena guía), el vicedirector de El Mundo desarrolla una labor oportunista en la que la variedad en las fuentes se toma como una libertad de opción. Es lo que en inglés se denomina “cherry picking” y que consiste en picotear aquí y allí selectivamente destacando sólo aquello que nos interesa.

En todo sumario con decenas de miles de folios y centenares de declaraciones es posible encontrar sustento para casi cualquier cosa si uno pone el empeño suficiente (peor aún si lo que se pone es la inventiva descarada). De este modo, cuando García Abadillo (como tantos otros) no está ocupado reescribiendo la historia, acoge sistemáticamente los supuestos datos y hechos que más se adecuan a su propio interés, con un muy rudimentario (en el mejor de los casos) o inexistente (la mayoría de las veces) examen de verosimilitud. Ya lo hemos visto en ocasiones anteriores y volveremos a verlo en lo sucesivo.

Sea como fuere, y para ir centrando el objeto de nuestra discusión, relaciono seguidamente las fuentes testificales que permiten reconstruir cumplidamente el episodio de la famosa reunión de la cúpula policial. Refiero las personas implicadas, señalando los cargos que ocupaban en el momento de los hechos. Empiezo por los asistentes a la reunión (con la adición, dudosa, de Fernández Rancaño) y las fechas de sus declaraciones en la Comisión de Investigación y, en su caso, en el juicio ante la Audiencia Nacional:

- Secretario de Estado de Interior, Ignacio Astarloa (Comisión, 18.11.2004).

- Director General de la Policía, Agustín Díaz de Mera (Comisión, 22.7.2004; juicio, 28.3.2007).

- Director General de la Guardia Civil, Santiago López Valdivielso (Comisión, 20.7.2004).

- Subdirector General Operativo de la Policía, Pedro Díaz Pintado (Comisión, 8.7.2004; juicio, 11.4.2007).

- Subdirector de Operaciones de la Guardia Civil, Vicente Faustino Pellicer (Comisión, 20.7.2004).

- Comisario General de Información de la Policía, Jesús de la Morena (Comisión, 7.7.2004; juicio, 11.4.2007).

- Jefe de Información de la Guardia Civil, José Manuel García Varela (Comisión, 20.7.2004).

- Jefe Superior de Policía de Madrid, Miguel Ángel Fernández Rancaño (Comisión, 8.7.2004).

- Cabe añadir al Comisario General de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén (Comisión, 14.7.2004; juicio, 18.4.2007). Aunque no participó físicamente en la reunión, de él partió la comunicación telefónica con Díaz Pintado objeto de controversia.

- Como receptor último de toda la información (si exceptuamos al presidente del Gobierno), pueden considerarse también las declaraciones del Ministro del Interior, Ángel Acebes (Comisión, 28.7.2004).

En líneas generales, lo que se deduce con certeza de las anteriores fuentes (y otras complementarias) es que la reunión comenzó al mediodía. En un momento dado, el Subdirector General Operativo de la Policía (Díaz Pintado) llama por teléfono al Comisario General de Seguridad Ciudadana (Cuadro Jaén), del que entonces dependían los Tedax, para preguntarle acerca del tipo de explosivo empleado en los trenes. Cuadro Jaén no puede informarle inmediatamente, pero devuelve la llamada a Díaz Pintado más tarde con una primera valoración al respecto. La reunión termina poco después.

Sobre lo anterior no parece haber duda alguna, pero a la hora de fijar el contenido concreto de la información transmitida, así como otros detalles, surgen las disputas. Básicamente, Cuadro Jaén dice haber comunicado una cosa y Díaz Pintado dice haber escuchado otra distinta. Dejemos hablar a los protagonistas. Podrían escogerse multitud de referencias, pero la siguiente cita condensa perfectamente la versión de Díaz Pintado (Comisión, p. 44):

El secretario de Estado [Astarloa] pregunta que si sabemos algo del explosivo. No teníamos ningún dato, ni fiable ni no fiable, y entonces le digo que si le parece llamo a nuestra cadena de mando, al responsable del área, pero no al de los TEDAX. Hablo con el comisario general de Seguridad Ciudadana, don Santiago Cuadro, y le digo que si sabe algo del explosivo. Me contesta con cierta acritud, dentro de la buena armonía y relación que tenemos, un poco molesto diciendo que no tengamos tanta prisa, que todas esas cosas a lo único que pueden conducir es a errores. Yo le dije que tenía razón. Entonces lo traslado así a los que estábamos reunidos en ese momento. Seguimos dando cada uno nuestra opinión y cuando está finalizando la reunión me llama el comisario general de Seguridad Ciudadana y me dice: es Titadyne con cordón detonante. Le pregunto: ¿seguro? Me dice: seguro. Corta la conversación y yo digo en voz alta a los que estábamos allí reunidos: me acaba de decir el comisario general de Seguridad Ciudadana que se trata de Titadyne con cordón detonante. Eso es todo. A continuación, finaliza esa reunión […].

La versión de Cuadro Jaén, sin embargo, es muy distinta. Valga por todas la siguiente referencia (Comisión, pp. 54, 57 y 60):

Entre las 12:00 y las 12:30 del mediodía recibo una […] llamada del subdirector operativo, señor Díaz-Pintado, y me pide que se informe urgentemente sobre el tipo de explosivo que se considera que integraba el artefacto. Mi respuesta en ese momento es que no se podía dar ninguna información fiable sobre el tipo de explosivo que había hecho aquella explosión y le insisto con toda firmeza en la necesidad de no ir muy deprisa porque tenemos experiencia de que normalmente las prisas nos pueden llevar a cometer algún error o a provocar errores. Entonces él me requiere para que, aunque sea sobre meros indicios, le informe una vez que recoja información. Y en cumplimiento de la orden del […] señor Díaz-Pintado, yo empiezo a hablar con los TEDAX […]. A la vista de [sus] consideraciones, que se derivan de las observaciones empíricas de los TEDAX en ese momento, yo lo que informo al subdirector operativo, sobre las 12:45, aproximadamente, es que aparecen indicios que hacen pensar que podríamos estar en presencia de un explosivo del tipo de la dinamita, posiblemente reforzado con cordón detonante. Esa es la única respuesta que yo estoy en condiciones de asumir como dada por mí al subdirector operativo en ese momento y teniendo en cuenta el requerimiento que se me hace a que le informe sobre este tema, después de haber hecho la advertencia previamente de que este tipo de informes, y en esas condiciones, podría dar lugar a errores. […] [p. 57] Si yo dije seguro, fue seguro no. Eso es así y lo digo de manera categórica. Yo no dije seguro sí; si dije la palabra seguro, fue seguro no. […] [p. 60] Si me piden la afirmación sobre la certeza de lo que yo afirmaba o no, dije: Seguro, no. […] Es decir, cuando me lo preguntan le digo al subdirector operativo, después […] de haber hablado con los TEDAX allí (vuelvo a repetir que todos se mueven por razonamientos empíricos, basados en su experiencia y en lo que han observado; podría ser una dinamita probablemente reforzada con cordón detonante, y esa es la respuesta que tengo que decir rotundamente que salió de mí), que hay posiblemente una dinamita con cordón detonante […].

Y a esto se reduce todo básicamente: la palabra de uno frente a la de otro, que ambos mantuvieron también en sus respectivas declaraciones en el juicio del 11-M. A este respecto, García Abadillo incurre en una notable falacia cuando escribe en el Prólogo de “Titadyn” (p. 24):

Cuadro Jaén declaró después ante el tribunal que él nunca había dicho que el explosivo fuera «Titadyn con cordón detonante». Pero tanto De la Morena como Díaz de Mera ratificaron la versión de Díaz Pintado.

Ocurre aquí como en el caso de la alusión a la nitroglicerina por parte de Acebes, según señalé en la entrega XXI. El ministro se limitaba a repetir lo declarado por Sánchez Manzano, pero la prensa conspirativa usaba las palabras de aquél como una confirmación de las de éste.

En el presente caso, únicamente Díaz Pintado y Cuadro Jaén participaron en la conversación telefónica, de modo que sólo ellos dos pudieron haber transmitido y escuchado (correcta o incorrectamente) la información de que se trata. Los demás asistentes a la reunión sólo pueden constatar lo que Díaz Pintado les dijo que a él le había comunicado Cuadro Jaén, pero no oyeron personalmente a este último.

Como subrayó el propio Cuadro Jaén en la Comisión del 11-M (p. 28):

[S]e lo transmití, única y exclusivamente, al subdirector general operativo [Díaz Pintado], por teléfono, y todos los demás que puedan hablar en ese momento hablan por meras conjeturas, de que dice, de que no dice, de que pude decir, pero, en cualquier caso, eso queda entre el subdirector general operativo y yo. Vuelvo a repetir que él interpreta lo que cree que yo dije en ese momento y yo digo lo que recuerdo que dije en ese momento y de esto no hay nada más.

Por eso, da igual que en la sala hubiera otros dos, doscientos o dos mil “testigos” más. Lo que debería resultar evidente para cualquiera (una fuente sólo puede “ratificar” otra si ambas son independientes entre sí) parece escapar al entendimiento de este gran periodista de investigación.

El vicedirector de El Mundo añade otro pequeño detalle como refuerzo de su narrativa que tampoco escapa al error. Es una fruslería, pero demuestra que García Abadillo no da una y es buen ejemplo del “rigor” con el que trabaja. Recuérdese que dicho autor nos cuenta en la página 23 de “Titadyn”, refiriéndose a la supuesta comunicación de “Titadyn con cordón detonante”, que:

El subdirector de la Policía [Díaz Pintado] y De la Morena apuntaron este dato crucial en un papel.

Pues bien, parece que el coautor de “Titadyn” se equivoca en uno de los citados. Porque, en efecto, Díaz Pintado declaró en el juicio del 11-M:

Es más, yo anoté Titadyne con cordón detonante en un folio, porque era la costumbre que tenía en aquella época, para poder transmitir la información que recibía, ir anotando las palabras más importantes […].

Pero añadió:

[…] y el Subdirector de la Guardia Civil [Faustino Pellicer] me dijo que también lo había anotado.

El mismo Faustino Pellicer lo indicó así en la Comisión de Investigación (p. 90 de su declarción):

En esa reunión, lo que definió la línea de investigación fue la noticia de que el explosivo era Titadyne e, incluso, creo que hice una anotación en la que puse el signo más, más cordón detonante.

En cambio, De la Morena, contrariamente a lo que le atribuye García Abadillo en su prólogo, no afirmó en ningún momento nada semejante, ni en la Comisión ni en el juicio. Repito que es una nadería intrascendente, salvo porque constituye un caso más entre la multitud de inexactitudes que jalonan la exposición del referido comentarista.

Volviendo al asunto principal, es decir, la discrepancia radical entre lo manifestado por Cuadro Jaén y por Díaz Pintado, en otro momento daré mi propia opinión (si es que a alguien pudiera importarle) sobre cuál es la versión que considero más fiable. Pero hay un dato fundamental que ha pasado desapercibido y que, sin necesidad de más consideraciones, resulta por sí solo demoledor para la narración pergeñada por García Abadillo desde las páginas de El Mundo y recogida en lo esencial en lo que he denominado “texto de referencia”.

Se trata de algo tan simple como la hora a la que se produjo esa famosa comunicación telefónica sobre el tipo de explosivo.

Last edited by Rasmo (19-05-2011 18:55:00)


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