Foro del colectivo Desiertos Lejanos.

Lugar de debate de las teorias de conspiración del 11-M.

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#321 22-12-2011 10:35:14

juanc
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Magnífico, Rasmo.

Es todo tan esquizofrénico: De Pablo es abogado de la acusación pero en el juicio pone trampas a los policías testigos de la acusación. Y encima tiene la desfachatez de vanagloriarse en un libro de que hayan caído en su trampa, cuando realmente no ha sido así.

Se me ocurren muchos adjetivos para ese sujeto, pero me quedaré en pobre-hombre, por respeto a este magnífico foro.

Igual que la coro-cillán, que en su despacho -camarote de los hermanos Marx- cabe to quisqui, menos los que aboguen a favor de Manzano y la perito.

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#322 23-12-2011 11:09:14

pocococo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Gracias, Rasmo, por tus cribas y selecciones..... que pena que no tengamos una rotativa enterita para machacar a la población con grandes titulares anti conspiranoicos... Que tiempos los del juicio del 11 M, donde ABC, El País y El Mundo hacían guerra de titulares diariamente......

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#323 26-12-2011 00:31:14

Rasmo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XXXIX)

La lavandería de los Tedax

Un criterio expositivo meramente cronológico nos llevaría a postergar el examen del presente punto hasta haber discutido otros aspectos, pero entiendo que, por unidad temática, procede abordar aquí su análisis.

En efecto, dentro de la imputación general según la cual se produjo una retención ilegítima de los restos de los focos, se observa en ocasiones la alegación específica de que los Tedax efectuaron un “lavado” de esas muestras con agua y acetona y dichos extractos deberían también haberse remitido a la Policía Científica, para que ésta efectuara una especie de contraanálisis. En cambio, se reprocha, los Tedax se deshicieron indebidamente de tales extractos.

Tras esta acusación se encuentra fundamentalmente la mano de los peritos “independientes” y, con particular insistencia, de Antonio Iglesias. El nivel de ignominia alcanzado es tal, que merece documentarse ampliamente.

Como es sabido, el tribunal que juzgó el 11-M ordenó la práctica de una nueva pericial de explosivos. Antes de entregar los resultados finales, los ocho peritos intervinientes presentaron, también a petición del tribunal, un informe preliminar con fecha de 13 de febrero de 2007. Pues bien, en la página 17 de ese documento preliminar se incluye una afirmación que ha dado lugar a lo que, como mínimo, puede calificarse de grave malentendido:

A solicitud de los peritos actuantes TEDAX ha informado que todas las muestras relativas a los focos de las explosiones han sido tratadas previamente en sus dependencias con AGUA y ACETONA, según figura en Nota interior de la Comisaría General de Información de fecha 29 de enero de 2007.

En realidad, esa interpretación de los firmantes no se corresponde con la literalidad de la referida nota interior (reproducida íntegramente en la página 98 de “Titadyn”) en un punto fundamental, que fue el origen de la leyenda según la cual TODAS las muestras de los focos fueron lavadas… bueno, todas menos una, la famosa M-1. Se trata de un asunto que abordaré más adelante.

El caso es que este informe preliminar supone el “descubrimiento” de que las muestras de los focos habían sido tratadas (o “lavadas”, según la expresión más sugerente que algunos prefieren) y motivó comentarios específicos de los cuatro peritos desafectos a la versión oficial, en las páginas 20 (Gabriel Moris, Carlos Romero y Jesús Guardiola) y 21 (Antonio Iglesias). Los tres primeros indicaban que:

Estas muestras fueron lavadas en su día con agua y acetona, según consta en el informe preliminar. Ello hace suponer que algunos componentes del explosivo, han desaparecido de las mismas casi en su totalidad, lo que impide hacer un análisis completo. […]

Pero Iglesias, como era de esperar, fue más crítico:

1. Los lavados con agua y acetona a que han sido sometidas las muestras de metralla encontradas en los focos de explosión motivan que no se pueda descartar la presencia de sustancias clave, como la nitroglicerina, el TNT, y otros que, es muy probable que, en el caso de haber estado formando parte de los ingredientes de los explosivos que explotaron en los focos, habrían sido eliminados SIN POSIBILIDAD DE IDENTIFICACIÓN quedando en el agua y acetona de lavado que no se ha conservado.

2. Es deplorable que no se hayan conservado muestras de este agua y acetona de lavado.

Manifestaciones semejantes aparecieron también en los respectivos comentarios del informe definitivo (de 15 de mayo de 2007) y fueron objeto de debate durante la vista oral. Por mi parte, discutiré el alcance y consecuencias de esos “lavados” en otro momento. Ahora pretendo centrarme en la cuestión de que esos extractos no se mandaran a la Policía Científica.

Teniendo en cuenta que El Mundo siempre ha sido especialmente receptivo a la información de los peritos “independientes” (el Sr. Romero Batallán, en particular, admitió durante la vista oral en la demanda de Sánchez Manzano contra El Mundo haber entrado en comunicación habitual con periodistas de dicho diario, “para matizar cuestiones de tipo químico, exclusivamente”), esta novedad no podía pasar desapercibida. Así, al día siguiente de la publicación del informe preliminar, Manuel Marraco refería el lavado de los vestigios con agua y acetona como algo que “descubrieron los peritos al comenzar las pruebas” (EM, 14.2.2007). Asimismo, Antonio Rubio se hacía eco de las observaciones de Carlos Romero y Antonio Iglesias (EM, 14.2.2007), indicando que “negligencia” y “deplorable” eran las palabras más utilizadas “por un sector de los peritos”, a los que, por lo menos, tenía el detalle de llamar “peritos de parte”. El artículo añadía incluso que “los expertos van aún más lejos al calificar el laboratorio de los Tedax como el de la «señorita Pepis» y el de la Policía Científica como «completo, idóneo y excelente».” En consecuencia, el editorial del mismo día concluía (siempre centrándose en la persona del Jefe de los Tedax):

De ahí que insistamos en la responsabilidad tal vez criminal y desde luego administrativa de Sánchez Manzano al incumplir los protocolos, hurtar los restos de los trenes a la Policía Científica y lavarlos –como se supo ayer– con agua y acetona para hacer unos supuestos análisis que nadie ha visto jamás.

Naturalmente, el letrado de la AAV11M, José María de Pablo, no dejó pasar la oportunidad de incluir esta imputación en su libro “La Cuarta Trama”, de marzo de 2009 (pp. 198-199). Y en su posterior querella contra Sánchez Manzano y la perito 17632 (p. 20).

Otro tanto hace García Abadillo en el Prólogo de “Titadyn” (p. 38):

Todos ellos [los vestigios examinados en la pericial encargada por el tribunal en 2007] (excepto un resto de polvo de extintor, la muestra M-1) fueron en su día lavados en el laboratorio de los Tedax con agua y acetona, y los líquidos procedentes del lavado, según Sánchez Manzano, han desaparecido.

¿“Según Sánchez Manzano”? En fin… una invención más en la cuenta del vicedirector de El Mundo.

También en ese libro, el perito Iglesias expone esto mismo de forma reiterada y con muy claras connotaciones (pp. 79, 113, 119, 199, 416). En su versión más completa (p. 79):

No tiene ningún sentido pararse en las […] técnicas [empleadas en el laboratorio de los Tedax] sin someter a los extractos acuoso y acetónico inmediatamente a un análisis de identificación inequívoca que pueda confirmar los componentes detectados o descubrir otros que hayan podido quedar fuera del alcance de [esas] técnicas […]. Menos aún cabe pensar en eliminar estos extractos. Esta acción y la omisión de someter los extractos a la Policía Científica son inadmisibles desde el punto de vista de la práctica analítica, y han imposibilitado la investigación completa de los explosivos en la prueba pericial que hemos realizado. Corresponde a los letrados definir qué calificación jurídica merecen esa acción y esa omisión. Corresponde al tribunal pronunciarse sobre ello en la sentencia.

Por otra parte, en el caso de que la cromatografía de capa fina utilizada en el laboratorio de los Tedax hubiera sido insuficiente para la identificación de algún compuesto que permitiera determinar el tipo de explosivo empleado, habría sido absolutamente necesario remitir las muestras a un laboratorio mejor dotado, como lo es el de la Policía Científica […]. Sin embargo, el laboratorio de los Tedax omitió esta acción y además se deshizo de los extractos mineral y orgánico, todo lo cual dictaminamos que se aparta de la buena práctica analítica, reiterando así nuestro comentario del párrafo anterior.

Aprovecho para señalar que no veo qué sentido tiene la sugerencia según la cual “corresponde al tribunal pronunciarse sobre ello en la sentencia”… en un libro publicado más de año y medio después de la sentencia. Lo que queda meridianamente claro es el reproche que imprime a su valoración del proceder de la perito 17632, cuya eliminación de esos extractos “resulta inexplicable” (p. 199) y “no tiene justificación alguna” (p. 416), además de ser “deplorable” (informe preliminar, p. 21) y “una práctica que en análisis no se puede hacer nunca” (Cope, 2.7.2009, La Tarde con Cristina).

Me resulta particularmente chocante su incitación a que la conducta de la perito Tedax sea objeto de sanción jurídica. Y es que al Sr. Iglesias se le entiende bastante bien. En su intervención en el programa radiofónico de César Vidal (acompañando a Luis del Pino) de 11.3.2010, añadía que ese comportamiento era poco menos que un supuesto de obstrucción a la justicia, además de hacer una curiosa referencia a no se sabe qué protocolos. Incluyo la cita con cierta extensión en su contexto inmediato para que no quede duda acerca de la actitud de este químico que, según descripción de García Abadillo en su Prólogo, “había seguido el 11-M como lector de periódicos”:

[18:09] Luis del Pino: Los Tedax, o más en concreto, la Unidad que dirigía Sánchez Manzano, no sólo no envió las muestras a la Policía Científica, como era su obligación, en la mañana del 11-M, sino que encima analizan ellos las cosas y los resultados de esos análisis no los adjuntan al sumario.

Antonio Iglesias: Se lo guardan y, como bien dices, pues incumplen una normativa, un protocolo interno, que nunca o casi nunca habían incumplido, que era el de enviar sistemáticamente a la Policía Científica, que está a doscientos metros, los extractos de lavado. También quiero insistir en esto, porque hay quien no entiende qué ha pasado con esos extractos de lavado. En un análisis químico, sí hay que lavar con agua y con acetona las piezas, las muestras de análisis. Pero esos extractos hay que guardarlos. O… guardarlos y dárselos a alguien para que haga un reconocimiento más fino y, en todo caso, para un eventual contraanálisis. Lo que no se puede hacer en modo alguno es tirarlos, vamos, eso es una… es interceptar el camino de la Justicia en orden a demostrar algo que haya que demostrar.”

El Sr. Iglesias estaba en esa ocasión repitiendo y ampliando un aserto que ya había realizado en la página 113 de “Titadyn”:

A este respecto debemos señalar que la entrega de los extractos de lavado por parte de los Tedax a la Policía Científica venía constituyendo procedimiento habitual, hasta el punto de que las actuaciones así llevadas a cabo se relacionan en un legajo de veintitrés folios. En el caso del 11-M se hizo una excepción y no se siguió el protocolo habitual.

¿En qué se basa para afirmar con tanto aplomo la existencia de ese “procedimiento habitual” o, incluso, de un “protocolo interno”? Tras el párrafo que acaba de citarse, Iglesias añade la siguiente nota: “Según alegó en el juicio oral el letrado Juan Carlos Rodríguez, de la Asociación de Víctimas del Terrorismo”.

Esto es grave. E indignante. Y es que me asalta una terrible sospecha. No he conseguido hallar entre las intervenciones del antedicho letrado de la AVT en el juicio del 11-M referencia alguna a un legajo que indique que la remisión de los “extractos de lavado por parte de los Tedax a la Policía Científica” fuera un “procedimiento habitual”. Es muy difícil encontrar ejemplos en los que el perito Iglesias, en su libro, haga alusión a tal o cual documento o evidencia en apoyo de sus argumentos sin cometer errores de bulto. Me temo que el presente caso no constituye una excepción. En efecto, me da la impresión, estoy casi seguro, de que el Sr. Iglesias en realidad se refiere equivocadamente a aquel legajo que exhibió De Pablo (por la AAV11M), en el que supuestamente se relacionaban multitud de informes en los que Policía Científica había analizado restos de explosión remitidos por los Tedax. Sería, en cualquier caso, una confusión muy a tono con las formas habituales de este perito que, con singular desfachatez (por él presentada como unos comentarios “con tanta sencillez como rigor científico”), llega a convertir la conservación de los extractos líquidos en una obligación legal, nada menos (Iglesias, LD, 21.3.2010):

Ello al margen de que hicieran desaparecer los extractos de los lavados de las muestras con agua y acetona, extractos que deberían de haber sido conservados para un eventual análisis de confrontación según es preceptivo por la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Sigo sin saber a qué artículo de esa Ley puede estar refiriéndose. Y, cuando digo que es grave e indignante, es porque el Sr. Iglesias, con sus repetidas manifestaciones, hechas con tanta arrogancia como desconocimiento, está erigiendo un imaginario “protocolo” en criterio de conducta por el que juzgar (denigratoriamente) a la perito 17632, al tiempo que se atribuye a sí mismo una competencia que nadie le había atribuido jamás. Procedo a explicar ambos aspectos.

En primer lugar, no hay el menor indicio de que existiera el “protocolo” al que se refieren Iglesias y demás críticos. Si, como hemos visto en anteriores entregas, no había ninguna norma que obligara a los Tedax a remitir todas las muestras a Policía Científica, con menor motivo pesará sobre los primeros la obligación de remitir los líquidos de lavado de tales muestras. Lo que algunos entienden por “contraanálisis” en este sentido no es la realización de un nuevo examen sobre las mismas muestras u otras representativas de la misma partida, sino, específicamente, la revisión de los materiales y medios empleados por la primera analista. Es una acepción personal del concepto de contraanálisis que pueden defender si les parece bien, pero que no tienen derecho a imponer como norma de actuación sin aportar la correspondiente prueba.

Como siempre, durante el juicio, dos años antes de la publicación de “Titadyn”, ya se discutió sobre este punto. La perito Tedax 17632 (sesión de 28.5.2007) aclaró que esos líquidos o extractos no se conservan porque se emplean y se consumen o inutilizan en el propio análisis. Y fue contundente al señalar que los Tedax y Policía Científica no se hacían “contraanálisis”, ni de “extractos” (forzosamente, puesto que no se conservaban), ni de otro tipo:

Perito “independiente-de parte” Carlos Romero: Pero hemos solicitado. Sí, señoría, perdone y disculpe. Nosotros hemos solicitado por activa y por pasiva…

Gómez Bermúdez: Sí, sí ya le he oído.

C.R.: …tener entrevistas con las personas que habían hecho las analíticas para que nos dieran las aguas de lavado y las acetonas que habían lavado. Nosotros […] no ponemos en duda la profesionalidad de [la perito], […] la ejecutoria que ha hecho. Lo que sí que ponemos en duda es que no se nos hayan aportado los… las aguas del lavado…

G.B.: ¿Y existen esas aguas, señora perito?

Perito Tedax 17632: Esas eh… extractos, esas disoluciones… esas disoluciones se emplean en la analítica que se realiza.

G.B.: O sea, quiere decir que se agotan ahí, desaparecen, no…

P.T. 17632: Efectivamente.

G.B.: …¿no guardan una muestra pera un contraanálisis? Para un análisis…

P.T. 17632: No, de eso no, porque se hacen esas disoluciones, esos extractos precisamente para realizar las analíticas.

C.R.: Señoría, nosotros tenemos guardados en toda la pericia… todas las…

G.B.: Sí, sí pero bueno lo que ustedes hayan hecho no es ahora objeto de… se trata de lo que se hizo, no de lo que usted haya hecho.

C.R.: No, perdón, perdón.

G.B.: ¿Sí?

Perito “independiente-de parte” Gabriel Moris: No, iba… iba a decir lo mismo que acaba de decir el compañero.

G.B.: Ya, ya pero el que ustedes lo hayan hecho así, bien, el tribunal valorará, pero se trata de que no se hizo según con… dice la perito.

También en esta ocasión el tribunal lo valoró sin darle la menor importancia. Y no es porque el asunto no se tratara con insistencia:

AVT: Sí. Con la venia, señoría, la Asociación de Víctimas del Terrorismo. […] Vamos a ver, ¿es una técnica normal tirar el agua y tirar la acetona después de los análisis? […] O es una práctica habitual, discúlpeme, no técnica, ¿práctica habitual suya tirar el agua y la acetona después de realizar los análisis?

Perito 17632: Vamos a ver, yo me explico un poquito y someramente. Eh… los extractos orgánicos los ejecuto con el mínimo, la mínima cantidad imprescindible de acetona para no tener que esperar. […] Entonces yo no… nunca extraigo con cantidades enormes de acetona dado que conllevaría evaporar, someter a calor, y son temas que a mí el calor no me gusta para los explosivos ni para los disolventes porque puedo perder componentes. Entonces son mínimas cantidades, extractos mínimos de sustancias de hasta un centímetro cúbico el…el que puedo llegar a estar al final poniendo en la placa. Con esas cantidades evidentemente, se utilizan o se evaporan, con que se deje en el ambiente del laboratorio. Las reactivos, perdón, los extractos acuosos se utilizan para añadirles reactivos encima, como ustedes… mis compañeros químicos que están aquí saben perfectamente que la vía húmeda clásica consiste en eso, en utilizar el extracto acuoso, añadiendo determinados reactivos, o determinadas sustancias, para determinar los cationes o los aniones que sean menester identificar. Por lo tanto, se utilizan, es decir, se inutilizan porque se añaden cosas para ver y detectar. Luego entonces esa es la práctica que se hace, por tanto, nunca se han guardado.

G.B.: Lo que usted está afirmando es que además por el tipo de pericia, perdón, de análisis por vía húmeda, en la dilución, perdón, el… sí, la…

Perito 17632: La disolución.

G.B.: La disolución es… queda contaminada en lo que reste.

Perito 17632: Es que se utiliza…

G.B.: … es decir, ya no le sirve para hacer nuevos…

Perito 17632: …se utiliza para identificar.

G.B.: Sí, eso lo he entendido, pero lo que queda ya no serviría para hacer nuevos análisis.

Perito 17632: En el momento que se identifica ya eso se desprecia, y se toma otra porción para hacer otra identificación. Es decir, se gasta en cada una de las identificaciones una porción de esa disolución.

G.B.: Bien, y lo que queda, si queda, ya no sirve.

Perito 17632: Si queda con añadidos, evidentemente…

G.B.: Bien, pero lo que pregunto es algo concreto.

Perito 17632: …no conservables.

G.B.: Si lo que queda, si es que queda, ya no sirve para guardar, para realizar nuevas…

Perito 17632: Si queda algo sí, lo que pasa es que yo lo utilizo.

G.B.: Eso es, usted dice utiliza cantidades muy pequeñas.

Perito 17632: Muy pequeñas para conseguir concentraciones máximas.

Una explicación bastante accesible, con independencia del juicio que nos merezca.

En otro momento, la perito 17632 aclaró también la situación respecto a los “contraanálisis” en general:

A. PEDRAZA: Bien. ¿Usted no… no tuvo ninguna sospecha, como especialista, y no pudo mandar el resto, o sea, ya dado que ha dicho que había seleccionado una serie de muestras para que todas fueran analizadas por Comisaría General de Policía Científica para hacer una especie de contraanálisis y confirmar todos sus resultados?

Perito 17632: Nosotros jamás nos hemos hecho contraanálisis entre Policía Científica y yo.

A PEDRAZA: Nunca. Pero cuando…

Perito 17632: Jamás.

Y, en relación con los extractos, para demostrar que la conducta de la perito del laboratorio Tedax no era una “aberración” unilateral, otro de los facultativos intervinientes en el juicio (de la Guardia Civil), terció en su apoyo:

Perito de la G.C.: Yo quiero… yo quiero decir que… nosotros en el laboratorio nuestro de la Guardia Civil, entendemos que la práctica que ha efectuado la perito de los Tedax es normal y correcta, porque nosotros cuando recibimos una muestra de gran volumen que no podemos introducir en un vaso de precipitados para poder proceder a un lavado, lo que procedemos es a recortar una parte y sobre esa parte hacer los análisis y ya desecharlo guardando el resto sin lavar.

Por tanto, ¿de dónde extrae el Sr. Iglesias esa supuesta obligación, según un supuesto “protocolo”, no sólo de conservar los exiguos extractos, sino de remitirlos a la Policía Científica? Como tantas otras cosas, se la inventa.

Pero hablé también de la facultad que se arroga el Sr. Iglesias sin que nadie le haya habilitado para ello, y debo explicarlo.

Los “peritos independientes” en general y el autor de “Titadyn” en particular, así como la prensa afecta, insisten en que esa eliminación de los extractos impidió, perturbó o, en cualquier caso, obstaculizó el contraanálisis que ellos hubieron de realizar con ocasión del juicio del 11-M. Había “imposibilitado la investigación completa de los explosivos en la prueba pericial que hemos realizado”, escribía Iglesias (p. 79 de “Titadyn”). Impidió “un eventual contraanálisis” y eso era “interceptar el camino de la Justicia” (Iglesias con César Vidal, Cope, 11.3.2010); eso era una “cáscara de plátano [que] nos […] pusieron debajo de los pies” (Iglesias en La Tarde con Cristina, Cope, 2.7.2009). Como indiqué más arriba, la imputación es lo suficientemente seria como para recogerse en la querella de De Pablo en una formulación particularmente desafortunada (p. 20):

[L]a perito con carnet profesional 17632 hizo desaparecer los extractos de agua y acetona obtenidos durante sus análisis, impidiendo así cualquier prueba o contraanálisis que, con posterioridad, pudiesen solicitar —como así fue— las partes o el propio Tribunal enjuiciador.

Dejaré para un posterior examen el hecho de que la tradicional afirmación complementaria según la cual Todas las muestras (salvo, providencialmente, la M-1) fueron lavadas totalmente por la perito Tedax es absolutamente falsa y una indignidad para sus valedores. Lo que pretendo señalar aquí es mucho más simple: nadie le “impidió” al Sr. Iglesias lo que nadie le había pedido en primer lugar. Según lo dispuesto por el tribunal, a él le correspondía analizar las muestras, no juzgar el trabajo de la perito, no corroborar, confirmar o refutar sus análisis: no tenía que hacer un “contraanálisis” en el sentido que él le da, como si fuera una auditoría de su labor, repasando las notas o resultados, o inspeccionando los soportes instrumentales (los “líquidos” de lavado) de la perito Tedax.

De hecho, en un momento de la pericial (28.5.2007), Gómez Bermúdez aclaró inequívocamente este aspecto cuando uno de los facultativos oficiales, tratando de apoyar a la Inspectora Tedax 17632, dejó escapar un “estamos discutiendo si la actuación […] de la química perito del TEDAX era correcta o no…”:

G.B.: No, no, no, no estamos discutiendo, no se confunda usted. […] No, no estamos discutiendo eso. […]

Perito: Sí, lo que pienso es que la actuación de la perito fue correcta cuando ella…

G.B.: Es que no estamos juzgando a la perito, le vuelvo a repetir, que no se confunda […].

Pero esa es una confusión en la que incurre de manera conspicua (y engreída) el Sr. Iglesias, que no ha dudado en afear la actuación del juez Del Olmo, de los Tedax, de la Fiscalía, de sus compañeros de pericia, del propio Gómez Bermúdez… El incontenible ímpetu dictaminador y censor del Sr. Iglesias queda de manifiesto en una anécdota de la pericial 9 (29.5.2007) que debió de dejar atónito a un Gómez Bermúdez que no dudó en poner al excelso químico en su lugar. Comparecían tres peritos de la Policía en relación con los detonadores y explosivos de Leganés. El Sr. Iglesias, presente en la Sala para su posterior comparecencia, no pudo contenerse (min. 18):

Gómez Bermúdez: Gracias ¿Alguna defensa más?

Defensa Otman: Sí, con la venia…

G.B.: Perdón, perdón, un perito quiere hacer algún tipo de precisión.

A. Iglesias: Yo le quería preguntar al perito…

G.B.: No, no, usted no le puede preguntar al perito, usted ha hecho una pericia y, salvo que tenga que ver con lo que estamos haciendo, usted no tiene que preguntar al perito.

A. Iglesias: Es en relación con la pericia…

G.B.: Pero es que usted no tiene que preguntar al perito, usted es perito ¿cómo le va a preguntar al perito? Usted hace una pericia, y se contrasta con las que se han hecho en fase de Instrucción. La siguiente defensa.

Permítanme un símil algo extravagante. Todos sabemos que la sentencia redactada por Gómez Bermúdez fue examinada en casación por el Tribunal Supremo. Algún sector de opinión, reflejado por ejemplo en el Prólogo de “Titadyn”, ha venido atribuyendo al referido juez un cambio de última hora en una sentencia que, supuestamente, iba a ser muy generosa con las tesis conspirativas. Ese pretendido cambio de actitud se ha rodeado de conjeturas con una cada vez menos velada sugerencia de prevaricación, hasta convertir a Gómez Bermúdez en un juez “vendido” (EM, 12.12.2011). Pues bien, la esposa de dicho juez, Elisa Beni, en su libro “La Soledad del Juzgador” (p. 340), cuenta cómo su marido, tratando de evitar cualquier indiscreción o filtración, mientras redactaba la sentencia, “lo que imprimía para leer o corregir mejor en papel era pasado por la destructora”. Ahora, imaginemos que alguno de los magistrados del Supremo que ha de conocer de los recursos contra su sentencia declara que es “deplorable” que Gómez Bermúdez se deshiciera de esos borradores de la sentencia, lo cual “impidió” realizar un análisis completo del proceder del juez de la Audiencia Nacional para disipar las dudas de aquel sector de opinión. Obviamente, pensaríamos (tal vez estupefactos) que eso no es lo que había de examinar el Tribunal Supremo. Igual que a Iglesias y compañía no les correspondía otra cosa que analizar las muestras de los focos, como así hicieron. En la medida en que quepa hablar de “contraanálisis”, los peritos que intervinieron en 2007 pudieron realizarlo desde el momento en que analizaron nuevamente esas muestras. Muestras que, por cierto, pese a la patraña habitual, no estaban todas "lavadas" por completo (más sobre esto en posteriores entregas).

Si el Sr. Iglesias se hubiera limitado a repetir su cuentecillo tres o trescientas veces en su libro, en televisiones y radios, el uso creativo de su libertad de opinión no habría pasado de ser un ligero incordio. El problema es lo que este químico ha declarado en sede judicial, bajo juramento o promesa de decir verdad, y lo que ha conseguido plasmar en al menos una sentencia, como enseguida veremos.

Last edited by Rasmo (26-12-2011 00:37:29)


Wars not make one great

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#324 26-12-2011 12:59:11

Hollowman
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

A. Iglesias: Yo le quería preguntar al perito…

G.B.: No, no, usted no le puede preguntar al perito, usted ha hecho una pericia y, salvo que tenga que ver con lo que estamos haciendo, usted no tiene que preguntar al perito.

A. Iglesias: Es en relación con la pericia…

G.B.: Pero es que usted no tiene que preguntar al perito, usted es perito ¿cómo le va a preguntar al perito? Usted hace una pericia, y se contrasta con las que se han hecho en fase de Instrucción. La siguiente defensa.

Jajaja, no conocía esta anécdota. ¡Menudo soplamocos al Galileo moderno!

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#325 26-12-2011 17:27:26

juanc
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Yo sí me acordaba de la anécdota entre el juez y el perito, pero no sabía (o no me acordaba) que el perito en cuestión era el ínclito Enrique, perdón Antonio Iglesias.

Pero hay que perdonarle al pobre. Hay que tener en cuenta que, de todos los peritos que declararon en el juicio sobre el asunto de los explosivos, él era el que menos sabía; vamos, que no tenía ni puta idea, y necesitaba aprender. Por un momento pensó que aquello era un simposio de químicos en lugar de un juicio.

Ahora ya sabe mucho de explosivos; tánto, que hasta ha escrito un libro

Last edited by juanc (26-12-2011 17:28:22)

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#326 26-12-2011 19:43:38

morenohijazo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Lo del "lavado" de las muestras es de lo más indignante que se ha visto, en un caso que no es ayuno, precisamente, en motivos para cabrearse...

Creo que ya ha quedado claro, pero por si algunos lectores no muy conocedores de cómo fue esto no se percatan, Iglesias y demás peritos apeonados, con sus falsas modestias y sus sonrisitas de "no, si yo confío en el trabajo de la perito" (sonrisitas y modestiítas que cesaron, inmediatamente, en cuanto se hallaron lejos del dedo de Gómez Bermúdez) lo que vienen a decir es que los auténticos contra análisis, los que se hicieron con muestras intocadas que guardó la perito sin hacer extracciones; vamos, los que hicieron ellos, les importaban tres pepinos.

Sólo fueron allí a molestar y armar bambolla. A manera del hermano que siempre protesta porque el "mejor juguete" ha ido a su hermano, protestaron por no haberse guardado unos análisis (que cualquiera que tenga una mínima noción de química sabe que, efectivamente YA ESTÁN ALTERADOS); y si los hubieran guardado, hubieran protestado por otra causa.

Imaginemos que la perito, efectivamente, es una conspiradora para alterar los análisis. Y  Que en la tontería ésa de las "aguas de lavado" hay pruebas para demostrarlo ¿Como va a entregar las pruebas que le condenan, majaderos? Bastaba con haber dado el cambiazo...¡anda que no tuvo tiempo, de haber sido una "conspiradora".

Excelente el hallzgo de la nota interior http://es.scribd.com/doc/75669214/Nota-Interior-29-1, Rasmo.

Ësa es la nota que Iglesias y Romero "amenazaron" con enseñar media docena de veces para demostrar que TODAS LAS PRUEBAS habían sido "lavadas" Y que, por arte de magia, nunca encontraban. ("Huy, que no lo hallo"; "Debo tenerlo por aquíííí")

¿Recuerdan? (nada de lo que diré aquí es nuevo, pero interesa recordarlo para posibles "curiosos" que vengan a nuestro Foro.)

PERITO CARLOS ROMERO: Perdón, nosotros creemos entender que han sido todas lavadas porque el informe que se nos presentó a nosotros, y no lo sé, estará por ahí en la… como le llaman ustedes…

JUEZ GÓMEZ BERMÚDEZ: Usted no se preocupe, usted…

PERITO CARLOS ROMERO: Bueno, en ese tema figura que todas las muestras han sido lavadas…

MINISTERIO FISCAL(ZARAGOZA): …todas las muestras…

PERITO CARLOS ROMERO: … con agua y acetona.

MINISTERIO FISCAL(ZARAGOZA): …que analizaron.

PERITO CARLOS ROMERO: Y aquí dice una frase que no se si lo encontrarán ahora mis compañeros y se puede decir. Quiere decir, para nosotros, cuando recibimos las muestras, TODAS las muestras de los focos, provenientes de los focos, están lavadas.

[...]

PERITO CARLOS ROMERO: Señor fiscal, nosotros recibimos unas muestras que están […] todas lavadas. Y la M1 no está lavada…

PERITO CARLOS ROMERO: Pues hay un escrito, que yo lo aportaré mañana, perdón, en donde…

Y , cuando Alfonso Vega parecía a punto de localizar el documento -vaya, no estaba tan lejos- y leerlo en voz alta, los peritos conspiracionistas mostraron una repentina falta de interés por el hallazgo y cambiaron de conversación:

JUEZ GÓMEZ BERMÚDEZ: Vamos a ver, vamos a ver. O sea que la frase: estas muestras han sido tratadas con agua y acetona, ¿y no sabemos si son todo o parte? ¿Cómo es esto? A ver, cuénteme.

Perito ALFONSO VEGA: Es lo que nos contesta, por favor, me buscas el escrito… Lo tenemos ahí, con lo cual…

PERITO CARLOS ROMERO: Mire, perdone, y quería puntualizar otro tema, si me deja puntualizar y es que la M1 viene con muestras intactas…

JUEZ GÓMEZ BERMÚDEZ: … Ya, si ya lo sabemos

PERITO CARLOS ROMERO: …por eso entendemos que no ha sido lavada y por eso aparece lo que aparece.

Por cierto, que pese a su intento de convencer de que sólo la M-1 había sido "lavada", se vieron "obligados a conceder" que, al menos, otra de ellas, creo que la 6-12 A, no había sido lavada.

Eso dio pie a una de las fantochadas más espectaculares de Iglesias, cuando para defender que de dos no pasaban las muestras que "concedían" no haber sido "lavadas", argumentó:

Ministerio Fiscal: ¿Por qué razón? ¿Por qué razón infiere usted que todas han sido tratadas con agua y acetona?

PERITO Conspiracionista: ...estamos ya concediendo que haya dos no lavadas, o admitiendo, razono que haya dos no lavadas, pero ya de inferir que haya dos no lavadas o admitir que haya dos no lavadas al resto pues no.

¿Estás CONCEDIENDO, majagranzas? La ciencia es la ciencia, independientemente de lo que tú opines.

Es uno de los momentos en que se notó más claramente que Iglesias se ciscaba en la ciencia y en lo que diesen los resultados

¿Y la razón que dieron para justificar qie la perito no lavase la M-1 y sí todas las demás?

ëse fue Moris:

PERITO GABRIEL MORIS: Sí señor; porque, presumiblemente, esa muestra M1, por su naturaleza pulverulenta, es lógico que quién la ve y está haciendo un tratamiento con agua y acetona, entienda que no va a encontrar, no va a hacer nada práctico lavándola, es perfectamente asumible. Y entonces esa muestra, aunque se haya dicho que todas vienen lavadas, hay que saber leer entre líneas. Posiblemente ésa... ; vamos, ésa no vino lavada [...]porque se hubiera hecho una pasta; se hubiera hecho una pasta porque es un polvo prácticamente impalpable.

Presumiblemente... es lógico que... entienda que... es perfectamente asumible...... aunque se haya dicho... hay que saber leer entre líneas... se hubiera hecho...

Siete expresiones en un párrafo que nos indican que el señor perito se está inventando una explicación en la que no cree lo más mínimo.

Pero es que, recordemos, la perito nº 17632 había declarado que sobre la muestra M-1 no había realizado el proceso completo de análisis; es más, probablemente no había realizado extracción con extracto acuoso ni con extracto orgánico (mal llamados “lavados con agua y acetona”). Fue la que remitió a la Policía Científica

Por lo tanto, de haber tenido la costumbre de realizar “lavados” en su totalidad de todas las muestras (práctica  incorrecta que, repetimos, declaró que no hacía) ello no habría afectado a la muestra M-1.

Así que, en cuanto a la muestra M-1, los peritos conspiracionistas podían, perfectamente, afirmar que la muestra M-1 no ofrecía aspecto de haber sido “lavada”... porque sólo la había analizado la Policía Científica con su técnica habitual: cortar y analizar un trozo y guardar el resto intacto.

Sin embargo, ÉSA EXPLICACIÓN ni se les ocurre a los poco avispados peritos conspiracionistas.

Olvidando lo declarado por la perito nº 17632, su afán por desacreditarla lleva a Gabriel Moris a meterse en una alambicada explicación sobre el motivo que pudo tener la perito para no tocar la muestra. Y se inventa que, ante una muestra pulverulenta, es “asumible” que un químico no realice extracciones húmedas.

No se me ocurre ningún motivo por el cual un perito que intente analizar una sustancia desista de hacerlo porque se encuentre en forma de polvo. Ciertamente, se hace; lo hizo la PC, y se hace continuamente en los laboratorios.

Y suponiendo que la delirante teoría conspiracionista del “lavado en su totalidad de las muestras” por la perito nº 17632 fuese verdadera, la muestra hubiese quedado amazacotada, sí... ¿Y qué? Que yo sepa eso no impide, de ninguna de las maneras, encontrar sus componentes.

Pero hay más; en caso de que la perito conspiracionista estuviese “lavando” las muestras con intención de hacer desaparecer pruebas... ¿Por qué iba a echarse atrás en la M-1 por el hecho de que fuese pulverulenta?

Resumiendo: la teoría de que se deje de tratar un polvo porque “no va a hacer nada práctico lavándola” es una tontería, un argumento fabricado “ad hoc” para hacer concordar su acusación de que la perito “lavó” todas las muestras con el hecho de que no lo hizo con la M-1.

Lo he dicho muchas veces: sólo dos opciones: mala fe criminal o ignorancia científica inconcebible para un doctor, combinado con ineptitud para comprender los rudimentos del español.

Voto por la primera, claro


La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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#327 26-12-2011 20:13:10

Rasmo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Efectivamente, moreno, tú has escrito sobre los "lavados" un montón de cosas. Yo intentaré solaparme lo menos posible, aunque es casi inevitable. Lo haré sólo a efectos de presentar un escrito completo. Lo más fácil sería enlazar lo que ya has hecho y añadir un par de comentarios, pero, ya puesto, quiero dejar un texto con cierta visión de conjunto.


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#328 26-12-2011 21:28:26

morenohijazo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Rasmo wrote:

Efectivamente, moreno, tú has escrito sobre los "lavados" un montón de cosas. Yo intentaré solaparme lo menos posible, aunque es casi inevitable. Lo haré sólo a efectos de presentar un escrito completo. Lo más fácil sería enlazar lo que ya has hecho y añadir un par de comentarios, pero, ya puesto, quiero dejar un texto con cierta visión de conjunto.

Bien, pero, por supuesto, puedes usar lo que quieras; y, de todos modos, aunque repetirnos y solaparnos pueda parecer inútil, yo creo que recordar viejas truhanadas de esta gentuza siempre viene bien; siempre hay nuevos lectores por aquí.

Recién (como les gusta decir a nuestros amigos hispanoamericanos) recordaba, sobre el asunto de la medalla Ber, cuando el "Mundo" publicó un artículo (hará un año) "quejándose" de que al TEDAX "Pedro" habían tardado dos años en concederle dicha medalla.

"Pedro". Injuriado, atacado, insultado por todos los conspiracionistas. Y, por lo que les conviene, convertido en "héroe" despreciado.


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#329 27-12-2011 23:19:09

Flashman
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

El post "EL FANTASMA DE LAS NAVIDADES ACTUALES (I)" aparece cortado, no se qué pasa. Y en el último los comentarios están deshabilitados.


"También sabemos lo cruel que es la verdad a menudo, y nos preguntamos si el engaño no es más consolador." Henri Poincarè

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#330 28-12-2011 21:57:25

Rasmo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XL)

Terminé la anterior entrega señalando que lo más preocupante no era tanto la insistencia mediática del Sr. Iglesias en una ficticia obligación de los Tedax de guardar los “líquidos” de lavado, cuanto el hecho de que declarase tal cosa ante órganos jurisdiccionales, llegando incluso a conseguir plasmar tal falacia en una sentencia.

En efecto, la resolución que desestimó la demanda de Sánchez Manzano contra El Mundo, contiene, entre sus “presupuestos fácticos”, este doloroso pasaje (p. 34):

Que siendo correcto el lavado de los restos de los focos de las explosiones con agua y acetona como técnica que permite el arrastre y disolución de algunos componentes y, por ende, su detección con el análisis posterior de las aguas del lavado, y refiriendo la perito tedax en el plenario haber llevado a cabo tal técnica, no obstante reconoció que no guardó muestra alguna de esas aguas, lo que impidió un contranálisis por los peritos designados en el plenario, como admitieron los dos que en el presente juicio testificaron […].

Esto es lo que la Sra. Juez consideró un presupuesto fáctico “constatado”, que más adelante incluyó entre las “anomalías y disfunciones de diverso signo” (p. 36) que a su entender justificaban la absolución de El Mundo. Y “los dos que en el presente juicio testificaron” no fueron otros que los peritos Iglesias y Romero Batallán, que lograron convencer (aunque no parece que necesitaran esforzarse mucho) a la juez de que, efectivamente, la perito 17632 tenía la obligación de conservar esas “aguas” y, ellos, la facultad de realizar un “contraanálisis” de su trabajo. A este respecto, es interesante echar un vistazo a la transcripción del testimonio del Sr. Iglesias en dicho procedimiento, que me ha sido facilitada por fuentes anónimas [a las que cierto sentido del ridículo me impide llamar “Garganta Profunda”, como hace García Abadillo en su Prólogo].

Abogado EM: Desde su experiencia como científico o como químico, ¿usted considera que el laboratorio de los TEDAX guardó o respetó los protocolos químicos en su actuación, para garantizar la eficacia de los informes que en su día pudiera realizar?

D. Antonio Iglesias: No guardó los protocolos químicos.

Abogado EM: Bien. ¿Es cierto…?

D. Antonio Iglesias: No hablo de otro tipo de protocolos, los químicos, desde luego, no.

Abogado EM: ¿Es cierto que ni hizo un informe detallado de los componentes que había analizado, analíticos, ni tampoco, y sobre todo, guardó como elemento esencial el agua y acetona de las muestras de los focos?

D. Antonio Iglesias: Ni hizo informe ni guardó los extractos testigo de los lavados o tratamientos de agua y acetona.

[…]

Fiscal: La perito dio una explicación de por qué no se había conservado esos restos del lavado, ¿no?

D. Antonio Iglesias: No. Bueno, dio alguna explicación que me parece que no compete a un perito opinar sobre ello, porque son cosas ya de tipo jerárquico, de tipo institucional, y ahí no me voy a meter, señora.

¡¿Que no dio una explicación?! ¿Cosas de tipo jerárquico e institucional? ¿Es que este señor estuvo dormido mientras la perito Tedax, en su presencia, explicó repetidamente las razones técnicas por las que no se conservaban esos extractos?

Hay algo que ya he dicho en varias ocasiones y no me importa reiterarlo. Me parece muy bien que cada uno tenga su criterio. Me parece legítimo que alguien dude de tal o cual versión y se esfuerce, en consecuencia, por refutarla. Pero una cosa es decir que no se está de acuerdo con la explicación ofrecida y otra, muy distinta, afirmar que no se dio explicación alguna. Eso, en sede judicial, es faltar gravemente a la verdad. Y de manera bastante efectiva, a juzgar por los resultados.

A nadie se le escapará la sangrante ironía de que este perito sea también testigo de cargo en una querella, en particular, por falso testimonio. Querella en la que ha vuelto a las andadas, como puede comprobarse en su declaración de 21.10.2009 ante la juez instructora, Coro Cillán:

De Pablo: El hecho de que las muestras estén previamente lavadas con agua y acetona, ¿tuvo alguna trascendencia de cara al desarrollo de la pericia, a la calidad de la pericia?

Antonio Iglesias: Bien. Debo explicar ante todo que es una práctica analítica común y ortodoxa cuando se tiene una muestra lavarla con agua para extraer los componentes inorgánicos y lavarla con acetona para extraer los componentes orgánicos. […] Ahora bien, lo que en modo alguno es concebible es que no se conserve para un contraanálisis los extractos de las muestras, y a nosotros no nos fueron entregados.

De Pablo: No les fueron entregados.

Antonio Iglesias: Lo que perturbó enormemente el alcance de la pericia y el poder cumplir…

¿Cumplir qué? ¿Esa particular misión de “contraanálisis” que él mismo se atribuye por sí y ante sí?

Hasta ahora, he indicado la inexistencia de esos “contraanálisis” en general y, concretamente, entendidos como revisión de los líquidos de “lavado” de las muestras, basándome en las declaraciones en el juicio del 11-M de la Inspectora 17632 y de algún perito de la Guardia Civil. Esto no es poco en sí mismo, pero hay otros testimonios que no han encontrado ningún hueco en algunos medios demasiado atareados eludiendo cualquier realidad que pudiera arruinarles un titular. Así, el que fuera director de la pericial ordenada por el tribunal del 11-M, el Sr. Alfonso Vega, de la Policía Científica, en su declaración ante la instructora de la querella de la AAV11M (15.12.2009), coincidió con la perito Tedax y su colega de la Guardia Civil. Para quien sienta curiosidad, he aquí un pasaje que nunca podrá leerse en el diario de García Abadillo:

Defensa: En relación con su experiencia previa en este tipo de asuntos, se ha hablado mucho de los lavados de las muestras con agua y acetona. Ustedes en Policía Científica, esos lavados que son las técnicas de separación —es una técnica química para analizar explosivos—, ¿los guardan ustedes?

D. Alfonso Vega: No. El protocolo que se realiza en los análisis es el siguiente. Una vez que la muestra llega al laboratorio se observa y se decide, en principio, por esa experiencia que uno tiene evidentemente, qué hacer con la muestra. El protocolo en policía científica es el siguiente. La muestra se divide en dos partes si se puede. Con una parte se hace un extracto acuoso, es decir, un lavado con agua, por decirlo así, extracto en términos químicos. Un extracto acetónico, es decir, un lavado con acetona o con otro disolvente orgánico por si el explosivo está soportado sobre plásticos; se pueden utilizar lavados con metanol también. Después se concentran los extractos y se analizan.

Defensa: Y esa agua donde se concentran los extractos, ¿la guardan?

D. Alfonso Vega: Esa agua habitualmente no se guarda. ¿Por qué le digo que no se guarda? Porque según método validado que tenemos, el resultado analítico valida lo que había en ese vial. El resultado analítico que nos dé la muestra valida lo del vial. Otra cosa es en otro tipo de análisis —por poner un ejemplo yo diría el antidoping— en los cuales se toman dos muestras distintas a la vez del mismo deportista para un posible contraanálisis, que determina la ley. En este caso, yo me he leído la normativa, no determina que se hagan

Defensa: ¿Que se guarde el agua como muestra?

D. Alfonso Vega: …que se guarde en agua para hacer posteriores análisis, porque realmente ya es una modificación; tú ya has modificado la muestra. Has hecho un extracto de esa muestra.

Pero, un momento… esto es sólo lo que dicen ellos. Sin embargo, los amigos del Titadyn ya “saben” que la perito Tedax es una mentirosa. Los peritos de la Guardia Civil, por su parte, empezaron siendo unos tipos honrados cuando supuestamente trataron de advertir (“sibilinamente”, “con muy mala intención” hacia la versión oficial) al juez instructor Del Olmo sobre el problema de la metenamina (los mismos peritos de la Guardia Civil que intervinieron en el juicio fueron quienes hicieron notar en 2005 la conveniencia de aclarar si en las muestras de explosivos del 11-M había aparecido esa sustancia), para acabar siendo unos vendidos, en una trayectoria que recuerda a la recorrida por el propio Gómez Bermúdez en los medios que investigan el 11-M. En cuanto a Alfonso Vega, Pedro J. Ramírez ya señaló en su día que debería haber salido esposado del tribunal (Tertulia Cope, 29.5.2007, min. 32).

Ah, pero nos queda alguien de virtud irreprochable. Una persona de total confianza para los incorruptibles amantes de la verdad. Seguro que adivinan a quién me refiero.

El perito Manuel Escribano (el del asunto bórico) es “el principal experto en análisis de explosivos de la Comisaría General de la Policía Científica” (De Pablo, “La Cuarta Trama”, p. 199). Uno “de los mejores peritos de la Policía Científica” C. García Abadillo, EM, 13.11.06). Un hombre con “30 años de meticuloso y sobresaliente servicio público” (editorial, EM, 13.11.2006). No es mi opinión, es la suya. El propio interesado, en su declaración ante la instructora de la querella contra Sánchez Manzano, dice de sí mismo: “en la Policía Científica de España hoy en día no creo que haya nadie que haya hecho más informes periciales sobre explosivos que yo”. Pues bien, en esta última declaración (18.9.2009), este honrado e intachable testigo hizo una serie de manifestaciones sobre la presente cuestión que en vano se buscarán en las hemerotecas de los medios comprometidos con la causa. Empiezo, para mayor ilustración, con algún aspecto colateral:

Letrado de la acusación (De Pablo): Con la venia. Vamos a ver, ustedes yo supongo que trabajan en su laboratorio con unas determinadas normas de calidad, ¿es cierto? Por lo menos con algún tipo de protocolos o…

Sr. Escribano: Bueno, esto no es así exactamente, por lo menos en el laboratorio químico-toxicológico no es así. Yo le voy a contar el procedimiento cómo es: a nosotros nos llega una muestra de cualquier unidad, en este caso de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y esa muestra el jefe determina a qué perito se la asigna. Se la asignan a un perito concreto. Entonces, es el perito el responsable, puesto que es el perito el que va a tener luego que responder ante la autoridad judicial de la analítica que ha hecho. Entonces, él decide todo lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo y todo esto. Es decir, no existe una normativa que diga: “Esto hay que hacerlo de esta manera y esta técnica y esta otra, por este procedimiento o por otro”. Es el propio perito el responsable de todo que es luego el que tiene que responder en definitiva ante la autoridad judicial de lo que ha hecho.

¡Anda!, el perito es el que decide todo y el que debe responder… Qué curioso: ésta era una afirmación por la que, desde las páginas de El Mundo, tachaban de “lamentable”, “detestable” y “patético” el comportamiento de Sánchez Manzano. Pero vayamos al grano:

Letrado de la acusación (De Pablo): Y cuando usted ha necesitado lavar una muestra con agua de acetona para analizarla, si ha tenido que lavarla completamente, ¿guarda el extracto con agua de acetona para permitir un contraanálisis?

Sr. Escribano: No, los extractos normalmente, en el laboratorio químico-toxicológico, no se guardan habitualmente. Ni se guardan ni se devuelven tampoco porque eso ya ha estado manipulado y entonces eso, en principio, se elimina.

Y no se vayan todavía:

Defensa: […] Desde el punto de vista de Policía Científica, si ellos [los Tedax] habían determinado que era dinamita, ¿por qué les van a mandar a ustedes? Si ellos ya tienen un resultado, ¿para qué les van a mandar a ustedes? ¿Para un contraanálisis? ¿Se ha hecho alguna vez? ¿Se han mandado ustedes…? Una vez analizado, ¿se ha mandado a ustedes para un contraanálisis? […] ¿Varias muestras […] con informe analítico de TEDAX para que la Policía Científica lo corrobore?

Sr. Escribano: No, no. Ellos diciendo: “Es nitroglicerina, nitroglicol y DNT. A ver, comprueba a ver si realmente es eso”, no, eso nunca en la vida lo he visto.

Defensa: Entonces, ¿es correcto afirmar que no se mandan a policía científica para un contraanálisis?

Sr. Escribano: No, que yo sepa no [se mandan]. Que yo sepa.

De modo que Escribano confirma lo que aducen los malvados oficialistas de Tedax, Policía Científica y Guardia Civil: que no se hacen contraanálisis entre sí y que los extractos se tiran. ¿Debería él mismo sentarse en el banquillo? ¿Lo someterán a una similar campaña de escarnio público y judicial? Insisto en que ésta es una de las principales conductas por las que quieren meter entre rejas a la perito y a su ex Jefe. En este sentido, invito a repasar las citas del “perfeccionista y abnegado” perito Iglesias (Pedro J., 2.6.2009) que he recogido anteriormente. Sus rotundos “no se puede hacer nunca”, “es deplorable”, “en modo alguno es concebible”,  etc.; sus afirmaciones profesorales sobre los “protocolos” que habían incumplido los Tedax; y las portadas, los editoriales, las horas de radio y televisión piafante… y se imaginen todo ello aplicado al Sr. Escribano cuyo testimonio, si le damos el crédito que le otorgan los conspiracionistas, implica que en todos los análisis de explosivos que se han hecho en el laboratorio “completo, idóneo y excelente” de la Policía Científica (A. Rubio, EM, 14.2.2007) también se han hecho desaparecer los extractos.

Estimo que nadie para quien la continua referencia a la búsqueda de la verdad sea algo más que un chiste puede honestamente considerar que esas declaraciones del Sr. Escribano son irrelevantes. Y no estaría de más preguntarse por qué los medios que se embadurnan con solemnes proclamas de compromiso ético y responsabilidad cívica, los que consideran su “deber moral contribuir a divulgar” el “minucioso trabajo” del perito Iglesias (P. J. Ramírez, 2.6.2009), no han dedicado una sola línea a recoger estas manifestaciones, ni siquiera para cuestionarlas. Si un humilde escribidor como yo ha tenido acceso a estos documentos (con cierta industria, debo admitirlo), no entiendo qué dificultad haya podido retener a quienes hacen bandera del periodismo de investigación.

En suma, me parece indignante la suficiencia con la que Iglesias se pronuncia ex catedra sobre protocolos que ignora y que, en la forma en que los expone, sólo existen en su imaginación. Proyecta continuamente su idea de lo que es un procedimiento químico que pudiera ser más o menos correcta en según qué contextos y considera unilateralmente que todo lo que se aparte de su entender es poco menos que una conducta delictiva. Pero, de este modo, no denigra sólo a la perito 17632, sino a toda la Policía, porque, si los análisis de los Tedax son negligentes y aberrantes, como él ha afirmado en sede judicial, lo mismo debe decirse de los del honrado perito Escribano.

Por último, quisiera concluir esta sección con varias reflexiones adicionales.

En realidad, entiendo que probablemente haya algo desenfocado en la insistencia en unos “protocolos” estrictos de actuación en materia de análisis de explosivos. Hemos visto ya la ausencia de rigurosas normas escritas. Pero es posible también que la reiteración asfixiante de los acusadores haya generado una reacción en sentido contrario que describa una situación más nítida de lo que cabe suponer que se corresponde con la práctica cotidiana. Creo que existen razones para pensar que, a lo mejor, simplemente las reglas de actuación de los respectivos cuerpos policiales no estaban al 100% claras y delimitadas ni descendían al nivel de detalle minucioso que posteriormente se ha exigido, de modo que, tal vez, como ocurre en cualquier organización, había usos o prácticas más o menos habituales (ni excepcionales ni absolutamente insoslayables) que los peritos pudieran haber aplicado según su buen criterio, dentro de unas relaciones normales de colaboración donde nadie está atosigando y controlando al otro a la espera de acusarlo de falsario y golpista...

Lo que quiero destacar es la conveniencia de no dejarse llevar por actitudes interpretativas maliciosas, que distorsionan a posteriori la percepción del comportamiento ajeno. Antes de acudir a lecturas intrigantes, deberíamos agotar las posibilidades que ofrece el principio de la buena fe. Curiosamente, Luis del Pino manifiesta: “Yo es que tiendo a pensar que las personas son buenos profesionales y que van a cumplir con su trabajo como deben” (La hora de Federico, 19.6.2008, 48:44). El propio Antonio Iglesias, predicando con el contraejemplo, afirma: “No somos mal pensados” (Esradio, 11.3.2010, con César Vidal y Luis del Pino). Pero no es eso lo que hacen cuando atribuyen siniestras intenciones a los Tedax de Sánchez Manzano y cualquier otro policía que se cruce en el camino de sus querencias particulares.

En el marco de la querella de la AAV11M, la perito 17632 habló sobre todas estas cuestiones (10.8.2009): sobre lo que se solía hacer o no, sobre la inexistencia de contraanálisis, sobre la ausencia de rigidez. A mis ojos, sus respuestas destilan sensatez y franqueza y, leyéndolas, me cuesta siquiera imaginar el dolo por ninguna parte: ¿Es ésta la golpista perjura que nos dibujan los medios enemigos de la versión oficial? Creo que la extensión merece la pena:

Acusación (De Pablo): Sí, con la venia. Vamos a ver. ¿Declaró usted ante el tribunal del 11-M en el juicio que desde su unidad casi nunca se han enviado a la Policía Científica los vestigios de explosiones explosionados?

Perito 17632: Sí, he leído en la querella que se me cuestiona el ‘casi’ o el ‘nunca’. Sé que se me quiso decir que ‘nunca’, y yo aporté el ‘casi’. Es decir, mi sensación es que es ‘casi nunca’. Porque, Señoría, llevo tantísimos incidentes con bomba hechos, que para mí en terrorismo es ‘casi nunca’ se han enviado a Policía Científica.
Pero para aclarar este término, los criterios eran los siguientes, han sido los siguientes hasta octubre del 2006, cuando por orden de la superioridad se me da la orden de que todos los restos, todos los restos, se manden a Policía Científica. A partir de ese momento, Laboratorio Tedax deja de hacer absolutamente ni un sólo análisis por orden de la superioridad como es lógico, y no se hace nada.
Pero antes, el criterio era: No había el analista o no había un licenciado en Químicas en la Unidad Tedax. No se podían hacer los análisis, se mandaban a Policía Científica.
Aparecía o nos decían los compañeros de Tedax de cualquier punto de España donde estamos, que pudiera haber habido un artefacto explosivo incendiario. Los incendiarios no son explosivos, no se detectan en mi laboratorio —permítanme personificarlo aunque no es mío, simplemente estoy allí—, y entonces, se envían en búsqueda de combustibles, de inflamables, de gases o de bombonas de gas, que muchas veces aparecen conjunto con explosivos. Se mandaban.
O se mandaban cuando algún impedimento técnico o científico en el laboratorio en el que yo estoy, y estaba haciendo análisis, pues se pensase que con las técnicas de Policía Científica evidentemente superiores a las nuestras, pudieran dar un resultado más amplio o que sirviera más para la investigación posterior.
[…]
[P]ues yo sé que Policía Científica ha hecho restos de explosión y yo he hecho explosivo entero. Luego entonces, a partir de ese momento, yo ya no sé cuál es la norma, y creo que estaría bien aplicada porque sería la norma, pero con una flexibilidad. Entiendo yo, interpreto yo, y solo lo interpreto yo, no...
[…]
Mi interpretación es que sí pudiera haber esa norma, pero que montones de veces a Policía Científica se le han mandado restos de explosión, pero restos de explosión no de terrorismo. Cuando había bomba terrorista yo tengo la sensación de que he hecho todas prácticamente, con terrorismo puro y duro. Ahora, restos de explosión de cabinas, de bancos, de explosiones en una casa sindical, de esas pues tiene que tener muchísimas porque iban en la línea que yo he comentado antes de que si iban inflamables, incendiarios, pirotecnia. Pero yo tengo la sensación de que en terrorismo he hecho, y voy a decir que todo, pues casi todo, porque he hecho muchas y posiblemente sea una deformación mía el pensar que he hecho casi todas.
No obstante, yo también he hecho muestras enteras de zulos y Policía Científica ha hecho alguna bomba, coche-bomba, que es terrorismo puro y duro también. Es decir, hay ahí casos que aunque la mayoría de las veces haya sido así, hay casos en los que ellos han analizado restos de explosión y yo explosivo entero. En un zulo, concretamente en Burgos, recuerdo, y no hace mucho estuve en [dos] pisos de Madrid […], he estado hace pocos días en la Audiencia Nacional defendiendo y eran explosivos enteros.
O sea que había por lo visto una flexibilidad, y decíamos: “Pues si se puede hacer se hace”. Si yo en ese explosivo hubiera encontrado un componente que no hubiera podido detectar, sin lugar a dudas lo hubiera mandado a Policía Científica, hubiera sugerido a mi jefe “Esto hay que mandarlo a Policía Científica”, como hice con la furgoneta con el ftalato de dibutilo que era el componente que yo no podía detectar. Y en la furgoneta, o en cualquiera de las dinamitas Goma 2 ECO, como llevan ftalato de dibutilo que es un componente que yo no puedo detectar, evidentemente, tenga protocolo o no tenga lo voy a mandar a Policía Científica, porque yo no puedo hacerlo bajo ningún concepto. Y en virtud de saber qué explosivo ha habido, en este caso o en cualquier otro, lo voy a mandar a Policía Científica creyendo que lo hagan mejor ellos. Cuando va a ser igual, o cuando yo puedo hacerlo perfectamente y mis jefes me dicen “Hazlo”, pues lo hago.

Sra. Fiscal: ¿Y ya no lo envía?

Perito 17632: Ya no.

Sra. Fiscal: Bien, cuando usted ya ha detectado el componente que tiene…

Perito 17632: No, no.

Sra. Fiscal: Ya no lo envía.

Perito 17632: Yo eso sí que no lo he leído en ninguna parte.

Sra. Fiscal: No, y digo lo que usted hace, usted lo analiza...

Perito 17632: Yo nunca he leído que nosotros hiciéramos una cosa y luego eso se mandara. No, no, yo quedo con ello para siempre hasta la Audiencia Nacional cuando a mí me cita.

Sra. Fiscal: Conforme, gracias. Nada más, Señoría.

La perito analizó los restos de los focos, halló componentes y llegó hasta donde, según su criterio, era técnicamente posible llegar: dinamita. Más tarde abordaremos este punto en detalle, pero lo esencial es subrayar la coherencia interna de su actuación, con independencia de que a algunos comentaristas sus criterios les pudieran parecer (años más tarde) discutibles.

Incluso si nos apoyamos en opiniones divergentes sobre lo que pudiera haber sido la práctica habitual en materia de exposivos, como la de Díaz-Pintado, que los conspiracionistas citan reiteradamente, es notoria la diferencia en las conclusiones a las que abocan los diversos puntos de partida interpretativos (presunción de buena fe frente a lo contrario). Me estoy refiriendo a algo que ya he comentado en anteriores páginas. Se trata del anacronismo con el que se establecen, mucho tiempo después de los hechos, distinciones entre el explosivo “de los trenes” y el “de fuera de los trenes” y con el que se hacen atribuciones de intención respecto de los policías implicados. En efecto, Díaz-Pintado, en su declaración ante la juez instructora de la querella (18.9.2009), nos muestra cómo es posible discrepar de los criterios aducidos por los Tedax sin necesidad de perder el sentido común:

Sr. Díaz Pintado: […] Yo estuve, como he dicho, hasta el 2 de junio y nadie me dijo: “Es que no mandan los restos, no mandan los vestigios y los necesitamos”.

Defensa: ¿Policía Científica reclamó?

Sr. Díaz Pintado: No lo sé. A mí, que me conste, no, pero aparte de eso hay un componente a tener en cuenta: con el tiempo las teorías son infinitas y seguirán siendo, pero realmente lo que hace que de alguna manera no se le preste tanta atención a esa supuesta distinción es que en las primeras horas del 12 aparece la bolsa de El Pozo. Como la bolsa ya es objetivo y están viéndolo, dicen: “Esto es Goma-2”. […] [A]parece la Goma-2, que se relaciona con la furgoneta Renault Kangoo y ya, de alguna manera, las prioridades para nosotros eran otras, era evitar un segundo atentado, era… En fin, quiero decir que eso sí que todo el mundo dijera: “Bueno, ya sabemos que el explosivo que han utilizado esta gente es Goma-2”. Luego siguió la investigación por la rama de Asturias, de todo eso; del origen del explosivo. Entonces, nadie reclamó diciendo: “Es que no me han mandado los vestigios. Probablemente, si no hubiera aparecido la bolsa, sí habría Policía Científica preguntado que qué pasaba para hacer el análisis pero a mí no me lo pidieron.

Defensa: ¿Y no tiene constancia de que Policía Científica se haya quejado ni nada? Porque usted es el jefe, el comisario general de Policía Científica. […] En caso de conflicto entre dos unidades tendrían que haberse dirigido a usted, ¿verdad?

Sr. Díaz Pintado: Exactamente.

Defensa: El hecho de que no se dirigieran a usted es que no hubo conflicto, cada uno asumió su reparto de papeles.

Sr. Díaz Pintado: Sí.

Es decir, aun poniéndonos, sólo a efectos discursivos, en el caso más favorable para los críticos de la versión oficial en cuanto a procedimientos habituales, conviene tener presente que, para los agentes implicados en los hechos mientras éstos se desarrollaban, el explosivo había quedado perfectamente identificado al cabo de unas horas, lo que hacía que los focos, mucho más limitados en sus posibilidades analíticas, perdieran en gran medida su relevancia, una vez que habían dado la información que cabía esperar de ellos (dinamita). Siendo tan accesible y natural una interpretación benigna, ¿qué sentido tiene atribuir mala fe a los Tedax si no es por mero voluntarismo acientífico?

Todo lo anterior seguiría siendo cierto con independencia de que, objetivamente, pudiéramos señalar deficiencias en la actuación de los Tedax. La malicia no se prueba señalando que se han seguido procedimientos científicamente, químicamente, mejorables. Por ejemplo, la “orden de la superioridad” que, desde octubre de 2006, dispone que los análisis de explosivos se realicen exclusivamente en la Policía Científica, puede ser (o no) un reconocimiento de que la práctica anterior dejaba que desear. Podemos discutir todo lo que queramos sobre lo que, con ánimo de enmienda, convenga establecer para el futuro a partir de insuficiencias del pasado. El problema es que aquí no estamos en una sesión de evaluación y sugerencias de mejora, de puesta en común de criterios y experiencias para el avance de la práctica forense, en un contexto académico o en el marco de algún seminario profesional. No. Estamos hablando de agentes a los que se acusa de haber cometido a propósito delitos gravísimos para propiciar un vuelco electoral (léase “Golpe de Estado”) y para los que se piden en consecuencia años de cárcel.

Por ello resulta especialmente esperpéntica la postura de organizaciones como el Sindicato Unificado de Policía, que se persona como acusación en la querella de la AAV11M, una querella en la que explícitamente se atribuye un delito de encubrimiento a los querellados, al tiempo que el secretario general de dicho sindicato afirma (comunicado de 9.12.2011):

[C]hapuza, rutina, poca profesionalidad… todo eso nos parece posible pero que se haya actuado desde la Policía para encubrir a los verdaderos autores, eso seguimos sin creerlo.

Y es que el firmante de la querella contra Sánchez Manzano y la perito 17632 no deja muchas dudas sobre el sustrato teórico que la fundamenta (De Pablo en la Cope, 9.3.2009, 16:30):

Que la intención de los atentados era dar un vuelco electoral, yo entiendo que no hay ninguna duda. […] Y para ese vuelco electoral era necesaria la comisión de los atentados previa, pero también una serie de hechos que suceden después de los atentados, por tanto, yo entiendo que todo encaja dentro del mismo iter. ¿Qué persona está detrás de esa manipulación que hay después? Eso ya no lo sé, evidentemente, pero que hay una manipulación después de los atentados y que va encaminada a un resultado electoral concreto, no tengo ninguna duda.

Así, no es de extrañar que el procedimiento contra Sánchez Manzano y la agente 17632 se plantee como una forma de tirar del hilo de esa supuesta trama de manipuladores golpistas en la que incluyen, de manera muy poco velada, a los querellados. El hombre que se enorgullece de haber “alentado” esa querella, Pedro J. Ramírez (EM, 18.9.2011), es diáfano (encuentro elmundo.es, 11.3.2011):

No tengo duda de que existió una trama policial o bien para colocar pruebas falsas o bien para manipular lo encontrado. […] Sánchez Manzano es la punta del iceberg de esa trama. […] La conducta de Manzano va destinada a cambiar la percepción sobre el atentado y es imposible que actuara por su cuenta.

Y también (PJ, Cope, Tertulia, 16.5.2007, 36:50):

Desde luego, por parte de Sánchez Manzano, necesariamente, si ha existido una trama de falsificación de pruebas, es imprescindible que Sánchez Manzano formara parte de la misma.

“Hemos abierto una brecha” (EM, 2.6.2009), decía por su parte el químico Iglesias en la presentación de su libro, arropado por la dirección de El Mundo. Y el espíritu (nacional) del que está imbuido dicho perito brota en un exaltado intercambio entre él mismo y César Vidal y Luis del Pino (esradio, 11.3.2010, 26:50), que merece la pena citar con amplitud:

C. Vidal: Realmente la costra con la que se ha querido rodear el 11-M para consagrar una versión oficial que se ha desplomado totalmente, ¿es una costra que se ha horadado y vamos a llegar hasta el final del 11-M?

Luis del Pino: Pues yo creo que a lo largo de los últimos meses se han producido muchísimos cambios en cuanto a nuevas informaciones que hemos ido conociendo. El libro de Don Antonio Iglesias sirvió para abrir muchos ojos a mucha gente, porque era un análisis riguroso y científico que por qué la sentencia del 11-M es errónea. Pero aparte se ha producido, y también gracias a esas noticias y gracias a la publicación de ese libro […], se ha producido un cambio yo creo que enorme en la percepción de la opinión pública, que está empezando a darse cuenta de que es que llevamos seis años de mentiras […]. Y la opinión pública también se ha dado cuenta de algo de enorme importancia: que es que […] las propias víctimas de la masacre están hasta las narices y han presentado querellas judiciales por manipulación de pruebas y falso testimonio contra mandos policiales, y están reclamando un día sí y otro también ayuda a la sociedad para continuar pidiendo a los partidos políticos y a las instituciones que hagan algo y dejen de cerrarse en una versión oficial que es que ya huele, ya es insostenible.

A. Iglesias: Estoy totalmente de acuerdo.

C. Vidal: […] Jesús fue el que dijo que la verdad nos hará libres. Yo estoy convencido de que al final la verdad del 11-M se abrirá paso y eso va a ser una enorme manifestación de libertad no sólo para los familiares de las víctimas, no sólo para la memoria de las víctimas, sino para todos los españoles, porque yo estoy convencido de que la historia de España cambió el 11-M y tenemos que volver a un rumbo distinto al que ha venido después.

A. Iglesias: Y una nación como España merece ser fiel a una historia que tiene muchos más puntos de gloria que de villanía. Este es un punto de villanía, una lastra que espero que algún día se borre.

C. Vidal: Así sea.

Expresiones que, me atrevo a sugerir, no delatan una actitud particularmente apolítica, ecuánime y académica. Pero es sólo mi opinión.

Lo que no es mi opinión, y con esto vuelvo al hilo de mi exposición para concluir este bloque, es que no cabe atribuir malicia y designios conspirativos golpistas a quien no cumple unos “protocolos” que no existían y, en el caso concreto de los extractos, siguen sin existir. De otro modo, los profesionales sólo aprenderían de sus errores, suponiendo que lo fueran, desde una celda, lo cual no parece una concepción muy razonable del desarrollo técnico y científico. No estoy negando que haya habido lecciones que aprender del 11-M. Me limito a señalar algo tan simple como que las lecciones de un acontecimiento sólo se aprenden después del acontecimiento, no antes; con mayor motivo cuando se trata de acontecimientos excepcionales.

Alfonso Vega, el director de la pericial de explosivos ordenada por el tribunal del 11-M, hizo a este respecto apreciaciones interesantes en su declaración ante la juez instructora de la querella contra Sánchez Manzano (15.12.2009). Algunas de ellas probablemente se entenderán mejor cuando se expongan otras cuestiones relativas a la conservación de las muestras para evitar posibles contaminaciones (asunto que, como todo, también fue objeto de polémica en su momento). A los presentes efectos, resultan bastante pertinentes las referidas a la cuestión de los contraanálisis. No en el sentido de contraanálisis de los extractos acuosos y acetónicos, que sigue siendo una pretensión unilateral de los “peritos independientes”, sino en general, como reexamen de las muestras de explosivos:

Una cosa que aprendimos del 11-M ―también es cierto que es la primera vez que se hizo un contraperitaje de esta naturaleza― es que las muestras se guardaban antes, más que para hacer contraanálisis, como evidencia judicial. Se guardaban más como evidencia judicial que como evidencia para hacer contraanálisis. Hemos aprendido que si en otro momento determinado debe hacerse contraanálisis, la conservación de las muestras en bolsas de plástico no es la más adecuada.
Así, la policía ha hecho unas directrices según las cuales ahora mismo se intenta guardar las muestras ―es también una cuestión económica― en envases de vidrio o, mejor incluso, en envases de metal. Lo que pasa es que el coste económico de eso es muy grande. Entonces, hay que valorar un poco el coste económico con las características. Claro, nunca vamos a saber dónde se va a hacer otro informe pericial repetido, pero evidentemente, hemos aprendido esa característica.

Ah, pero no: según Iglesias, con independencia de consideraciones de coste y beneficio, los Tedax de Sánchez Manzano deberían haber hecho algo sin precedentes (y onerosísimo) en previsión de que años más tarde unos tipos sin experiencia alguna en el análisis forense de explosivos pudieran venir a corregirles los deberes (sin que nadie se lo pidiera ni les habilitara para ello) según criterios personalísimos que sólo un adivino podría haber anticipado.


Wars not make one great

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#331 28-12-2011 22:13:01

morenohijazo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Flashman wrote:

El post "EL FANTASMA DE LAS NAVIDADES ACTUALES (I)" aparece cortado, no se qué pasa. Y en el último los comentarios están deshabilitados.


El post está rehecho.

Los comentarios... no sé, le he dado a "habilitar los comentarios", pero no sé si es un problema de esa casila.

mañana publicaré el siguiente de "Tytadin, el eterno retorno", que si no se acumulan muchos sin publicar,. y son excelentes y dejaremos el cuarto y último de "El Fantasma..." para el fin de semana.


La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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#332 13-01-2012 20:05:47

morenohijazo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Ok, amigos, disculpen por la tardanza en publicar nuevos artículos en el Foro; problemas laborales (de los que, no sé por qué, me parce que muchos de los posteadores del blog de Del Pino están exentos, y perdónenme la malevolencia) me han impedido trabajar más...

He publicado el nº 38 de Rasmo; este fin de semana publicaré el 39 y, si hay suerte, en pocos días, el dedicado a la medalla de Gómez Bermúdez


La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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#333 19-01-2012 20:29:01

morenohijazo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Bueno, publicado el nº XXXIX de la serie de Tytadin..." de Rasmo, no puedo por menos de sentirme ¡otra vez! indignado por la absoluta bajeza de la tontería ésa de "tirar las aguas de lavado"  y su eventual utilidad en un "contraanálisis" defendida por los peritos de parte.

Aún reconociendo que soy muy pesao, voy a insistir: Iglesias y cofrades se aprovechan aquí del absoluto desconocimiento de la inmensa mayoría de sus lectores sobre los métodos científicos y la nula intención de ninguno de ellos para buscar aunque sólo sea un poco de verdad, si ello contradice los postulados conspiracionistas.

Vamos a ver: dando por buena la terminología de "lavados" para lo que resulta ser una técnica de dilución o extracción de componentes, para proceder a su análisis, las técnicas correctas, grosso modo, pueden ser dos:

-Trabajar sobre la mitad (o una parte) de la pieza a analizar, dejando la otra mitad para un posterior contraanálisis (es lo más correcto, es lo que dijo hacer la perito 17632, es lo que los peritos oficiales dijeron hacer habitualmente)

-Trabajar sobre toda la muestra, analizar una parte de la dilución obtenida, guardar el resto. Obviamente, este procedimiento tiene varias pegas: la dilución guardada puede no conservarse apropiadamente (sin precipitar, sin evaporarse, sin reaccionar de cualquier otra manera) durante tres años, o el tiempo que haga falta; los peritos que hagan el contra-análisis pueden considerar indeseable la manera de haber hecho la dilución o extracción inicial (por ejemplo, tener preferencia por el metanol u otro disolvente orgánico, diluir con más o menos disolvente, etc)

Pero, vamos,. lo que nunca, nunca, nunca, nunca, pero nunca, nunca, puede servir de contraanálisis (como entienden muchos conspiracionistas, quizás todos, espoleados por la ambigüedad o mala fe -prefiero pensar que no por ignorancia- de Iglesias) es una dilución ya trabajada por los reactivos que añade la perito y ¡encima! guardada por tres años.

Digo que prefiero pensar que por no ignorancia porque, aunque supongo que Iglesias no se dedicará a la docencia, si lo hiciese, sería como para cambiarse de grupo y exigir explicaciones a la cátedra; de cómo se les ha colado como profesor de Química un calandrino por el estilo.


La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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#334 19-01-2012 20:51:26

larean
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Recuerdo bien que lo del lavado lo detectó de inmediato Irene. Nos explicó aquí el procedimiento semanas antes de que, en el juicio, la perito confirmara punto por punto lo que comentaba Irene.


[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.

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#335 15-05-2012 15:17:18

Rasmo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XLI)

En las últimas entregas he tratado la cuestión de los protocolos supuestamente infringidos por Sánchez Manzano en lo que atañe al análisis de los explosivos. Sin embargo, las alegadas irregularidades no se limitan a lo ya expuesto, sino que se extienden casi a cada aspecto de la investigación en este ámbito.

Algunas de las imputaciones, más allá de la cuestión administrativa y competencial, se centran en el propio informe sobre los focos de explosión de los trenes del 11-M elaborado por la Unidad Central de los Tedax (la dirigida por Sánchez Manzano) y, concretamente, por la perito 17.632. Huelga recordar que tanto ella como su antiguo Jefe han sido objeto de la querella interpuesta por la AAV11-M y alentada por El Mundo.

Las valoraciones ligadas a dicho informe nos entretendrán durante algún tiempo, pues presentan múltiples facetas en las que se han alcanzado los mayores niveles de ofuscación conspirativa y que han inspirado expresiones como ésta (Jiménez Losantos, EM, 11.3.2011):

¿Hay que investigar las ilegalidades de Sánchez Manzano en el análisis ilegalísimo de los explosivos? Sí. Sólo eso sería más que suficiente para no ver el sol en otro país que no fuera lo que hace siete años aún llamábamos España.

Como ya mencioné en una entrega anterior, ese informe escrito sobre los focos, de 26 de abril de 2004 (con fecha de salida al día siguiente), consta en los folios 10.916 a 10.918 del sumario (Tomo 38), como anexo a su vez de un informe más amplio que se inicia en el folio 10.887 del mismo Tomo (también se refiere en el auto de procesamiento de Del Olmo, de abril de 2006, por ejemplo, p. 157).

Entre las varias deficiencias que se achacan al informe sobre los focos, figuran de manera prominente las que atañen a su valor, entendido tanto en su vertiente jurídica como técnica. Lo que se viene a decir es que ese documento carece de valor probatorio en juicio por incumplir un requisito formal (el número de peritos firmantes) y otras condiciones de capacitación técnica. Ambos aspectos no aparecen siempre claramente delimitados, de modo que suelen asociarse dentro de un mismo reproche global basado en la insuficiencia de los análisis de los Tedax.

En la página 34 de “Titadyn”, García Abadillo saca a colación el asunto de las firmas, que ya había aducido años antes:

El 20 de noviembre de 2006 El Mundo advirtió sobre la falta de validez del informe realizado por la Unidad de Desactivación de Explosivos y NBQ (justo el que le fue remitido al juez Del Olmo el 27 de abril de 2004). El Anexo número 2 del citado informe (donde se incluían los análisis de los explosivos) iba firmado por el comisario jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, y por la perito con carné profesional 17.682 [sic; en realidad, es 17.632], la famosa Marián. Manzano, que es licenciado en Derecho pero que ni siquiera hizo el curso de capacitación que deben realizar todos los miembros del Tedax, carece de cualificación como facultativo. Es decir, que el informe clave de los explosivos que se incluye en el sumario del 11-M sólo estaba avalado por un perito. Según establece la Ley de Enjuiciamiento Criminal (art. 459), los informes periciales, para ser válidos desde el punto de vista judicial, deben de [sic] ir firmados por, al menos, dos peritos. La necesidad de revisar la investigación sobre los explosivos comenzó a ser un clamor.

En efecto, la información de García Abadillo fue una noticia de portada aquel 20 de noviembre de 2006, con los oportunos aspavientos editoriales [“increíble, inaudito, inimaginable (pónganle los adjetivos que quieran)”]. Las entradillas resumían lo esencial:

El documento que consta en el sumario está firmado por un solo perito, cuando se requieren dos, y fue realizado por el laboratorio de los Tedax que no es oficial.

Y la supuesta consecuencia inevitable:

El Tribunal tendrá que ordenar, tres años después de la tragedia, nuevos análisis de los restos de los focos de los trenes para cumplir la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Todo ello porque, según alegaba el vicedirector de El Mundo, la doble firma pericial era un “requisito indispensable”:

La obligación legal de que los informes periciales vayan firmados por dos peritos sólo puede eludirse, según establecen diversas sentencias del TS […], si el laboratorio donde se han realizado los análisis tiene el carácter de «Laboratorio Oficial». En estos momentos, los dos únicos laboratorios pertenecientes a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que reúnen esas características son el de la Policía Científica y el de la Sección de Criminalística de la Guardia Civil.

De modo que, como se advertía desde el mismo titular, el informe de la perito Tedax 17.632 “carece de valor judicial alguno” o “no tiene ninguna validez desde el punto de vista procesal”.

Y acabamos de ver que, como el tiempo no pasa para algunos, el vicedirector de El Mundo vuelve a insistir en ello en su Prólogo de “Titadyn”, acompañado por colegas de la casa como Joaquín Manso (EM, 9.7.2009):

Para que sean validos ante un juzgado, esos informes sobre los explosivos deben ir firmados por, al menos, dos peritos químicos o expertos en esa materia. El ex jefe de los Tedax no lo es, y en su laboratorio sólo había un profesional que lo fuese.

Por cierto, una vez más, la noticia de García Abadillo de noviembre de 2006 no era una novedad, ya que a ese mismo asunto de las firmas de más de un perito había aludido ya dos meses antes Luis del Pino en un artículo publicado en Libertad Digital (23.9.2006).

Por su parte, coincidiendo en negarle valor al informe de los Tedax, pero a partir del aspecto relacionado con las competencias técnicas (que se abordará más adelante), Pedro J. Ramírez (EM, 28.1.07) objetaba que Sánchez Manzano no "hizo ningún análisis con valor pericial porque no tenía medios para ello".

Sólo siete días antes (21.1.2007), comentando una de las exclusivas más espurias de su larga colección, un editorial de El Mundo había mezclado ambas vertientes (técnica y jurídica), señalando, en cuanto a las exigencias procesales:

[El informe] iba firmado por la funcionaria [17.632] y por Sánchez Manzano, que no es técnico, incumpliendo los requisitos que fija la ley de Enjuiciamiento –que exige la firma de dos expertos– para que un informe pericial sea válido.

Y repitió la cantinela, entre otros, en un artículo de 23.1.2007   y un editorial de 15.3.2007,  incluyendo la colaboración siempre bienvenida de Luis del Pino (EM, 29.5.2007). Etc., etc.

Otro de los habituales, José María de Pablo, incidió asimismo en ambos aspectos (procesal y técnico), en su informe oral de conclusiones definitivas en el juicio del 11-M ( 12.6.2007). Y volvió a recordarlo de manera menos atropellada en su libro de marzo de 2009, “La Cuarta Trama” (p. 192):

[E]l laboratorio TEDAX […] es un laboratorio con muy pocos medios materiales y humanos que ni está homologado ni tiene el carácter de laboratorio oficial. Dispone de un solo perito químico. Al tener un solo perito y no estar homologado, los informes periciales del laboratorio TEDAX carecen de validez como prueba en un juicio.

Dicho autor aclara inmediatamente (p. 192, nota 3) que:

Para que un informe pericial pueda ser utilizado como prueba en juicio, el artículo 459 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal exige que esté firmado por un mínimo de dos peritos («Todo reconocimiento pericial se hará por dos peritos»), una norma a la que la jurisprudencia del Tribunal Supremo solo concede una excepción: cuando los informes periciales son realizados por un laboratorio homologado […].

En apoyo de lo cual cita diversas resoluciones del Tribunal Supremo, incluida una sentencia de 10 de junio de 1999, detalle que será conveniente recordar para un momento posterior, porque no deja de tener su gracia.

Igualmente, dentro de una descripción que comparte pasajes literales con el referido libro, el mismo De Pablo, en la página 11 de su querella contra Sánchez Manzano y la perito 17.632, insiste en que “ese primer análisis de urgencia que lleva a cabo el laboratorio del TEDAX tiene escaso valor científico –y nulo valor probatorio en juicio– […]”. En esta querella, a diferencia de su libro, no menciona explícitamente la supuesta exigencia de una dualidad de peritos, pero sigue recordando que el laboratorio de los Tedax “solo dispone de un único perito químico” (p. 10), con lo cual cada uno podrá imaginar lo que está insinuando.

Por su parte, la defensa de El Mundo, en su escrito de contestación (de 28.4.2008) a la demanda interpuesta por Sánchez Manzano en defensa de su honor, hizo repetidas alusiones a ambas vertientes supuestamente defectuosas del informe en cuestión (p. 13):

[L]a pericia realizada en instrucción (los análisis de los Tedax) no cumplía ni con los requisitos legales mínimos (no estaba firmada por dos peritos químicos titulados corno exige la Ley de Enjuiciamiento Criminal), ni los requisitos materiales ya que por no expresar, no expresaba ni los componentes de los explosivos hallados en los trenes) lesionando esta inaplicable [sic] actuación el derecho de las partes a la defensa y a un juicio con las debidas garantías.

Y, más concisamente, defendiendo de forma explícita la corrección del artículo firmado por García Abadillo el 20 de noviembre de 2006 (el mismo al que su autor se refiere en el Prólogo de “Titadyn”), el abogado señala (p. 103):

Pues bien, es un hecho notorio que en [sic] todo informe pericial debe tener valor científico, y para que pueda ser presentado en un Sumario, es exigible legalmente que sea firmado por DOS PERITOS […].

Sobre la cuestión del valor “científico” del informe de marras se hablará en un momento posterior, cuando se discutan las manifestaciones de Sánchez Manzano de 17 de julio de 2006 ante el juez del Olmo y que El Mundo descubrió en enero de 2007. Ahora abordaré la cuestión formal de la alegada necesidad de una dualidad de peritos en las firmas. En este punto repetiré y ampliaré algunos argumentos y datos aportados diligentemente ya hace tiempo por Manel Gozalbo (12.6.2009 y 9.7.2009) y Elkoko (28.9.2006).

Con un par (de peritos)

En esencia, el argumento de los críticos es que el informe de los focos de explosión carece de valor probatorio o judicial porque no está firmado por al menos dos peritos y el laboratorio de los Tedax no tiene carácter oficial.

Que esto se dijera en 2006 y se siguiera diciendo en 2009 es preocupante, por cuanto demuestra lo repetitivo y poco actualizado que puede llegar a ser el libro de recetas de los desafectos a la versión oficial.

Para eludir formalismos literalistas que, como enseguida veremos, son lo contrario de lo que establece la jurisprudencia del Tribunal Supremo en este punto, debe señalarse inmediatamente que el invocado artículo 459 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal no se aplica únicamente a los análisis químicos, sino a cualquier pericial en general. Con esto quiero decir que, cuando determinados comentaristas hablan de un “laboratorio” homologado u oficial, hemos de entenderlo en el sentido de un “centro” oficial (por ejemplo, STS 807/2008, de 25 de noviembre, en el que la pericial se refiere a unas tarjetas de crédito falsificadas), un “órgano” oficial (STS 1365/2003, de 17 de octubre, que sí se refiere a unos análisis químicos) o incluso un “organismo público” (ATS 2173/2007, de 29 de noviembre; se trata también de análisis químicos). Así, “las garantías técnicas y de imparcialidad que ofrecen los gabinetes y laboratorios oficiales” propician “la validez ‘prima facie’ de sus dictámenes e informes” (ATS 2173/2007).

Desde este punto de vista, me parece difícil entender a priori que el Grupo de Investigación de Explosivos de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y N.B.Q. del Cuerpo Nacional de Policía, dirigido por la perito 17.632 (según su declaración de 28.5.2007 durante la vista oral del juicio del 11-M), no sea un centro u organismo público dotado de las adecuadas garantías técnicas y de imparcialidad.

Sin embargo, para no ponernos las cosas fáciles, podemos hacer una lectura exigente de las sentencias que se molestan en elaborar las razones por las que no es problemático que los informes de los centros oficiales sólo vayan firmados por un único perito. En efecto, algunas resoluciones del Tribunal Supremo exponen que la finalidad del artículo 459 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal…

… queda satisfecha en el caso de dictámenes periciales emitidos por Órganos Oficiales dotados de equipos técnicos altamente cualificados integrados por distintos profesionales que intervienen como tales participando cada uno de sus miembros en el trabajo común dentro de la división de tareas o funciones. En tales casos el mero dato formal de estar suscrito el informe por uno solo de los profesionales del equipo –normalmente el que ejerce facultades representativas del Laboratorio u Órgano informante, como “Responsable” o “Jefe” del Servicio de que se trate– no puede ocultar el hecho real de que el dictamen no es obra de un solo individuo, es decir, de un perito, sino del trabajo de equipo normalmente ejecutado según procedimientos científicos protocolizados en los que intervienen varios expertos, desarrollando cada uno lo que le compete en el común quehacer materializado por todos.

[STS 806/1999, de 10 de junio, sentencia que cita De Pablo en su libro, como ya señalé; en el mismo sentido, STS 1365/2003, entre otras muchas].

De lo anterior algunos podrían colegir que esas condiciones no se cumplen en el caso del informe sobre explosivos emanado de los Tedax, por cuanto en su laboratorio no había un equipo de químicos, sino realmente una sola perito licenciada en químicas. Sobre esto haré dos observaciones; la primera es una mera conjetura; la segunda, no.

Mi primera observación tentativa va en la línea de argüir que sí cabe estimar que se cumple la condición de equipo, en sentido lato, del Grupo de Investigación de Explosivos que emite el dictamen sobre los focos de explosión. Para ello me gustaría recordar un pequeño detalle. Ese documento de la discordia en realidad no se incorpora al sumario de forma independiente, sino que es un anexo de un informe pericial más amplio que es el que, de hecho, el Juez instructor solicita específicamente a la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y N.B.Q. Y es también este genérico “Informe pericial sobre diversas cuestiones relacionadas con el atentado del día 11 de marzo de 2.004 en Madrid” el que se remite al Juzgado Central de Instrucción nº 6 en respuesta a las peticiones planteadas conjuntamente mediante escrito de 24 de marzo de 2004 por su titular, Juan del Olmo.

En este enlace se incluyen las primeras cinco páginas de dicho informe, que me ha facilitado una fuente innominada, para una mejor comprensión de lo que digo. En particular, al exponer el “asunto”, se enuncian las peticiones realizadas por el instructor del sumario en relación con los explosivos, articuladas en cuatro puntos, el segundo de los cuales atañe a la “composición, características, origen y utilización del explosivo y detonadores empleados en los artefactos”.

Pues bien, para responder a este punto y a los otros tres que conforman el requerimiento del Sr. Juez, Sánchez Manzano “designó a los funcionarios diplomados T.E.D.A.X. con carnets Profesionales número 66.646 y 65.679, así como, al funcionario licenciado en Ciencias Químicas con carnet Profesional número 17.632”. Es decir, que son tres los peritos que dan al Instructor la información solicitada, con un reparto de tareas en el seno de la Unidad Central Tedax mediante el cual los análisis químicos los realiza concretamente la persona cualificada para ello, que cuenta además con la capacidad técnica para discernir cuándo puede realizar determinados análisis por sí misma y cuándo conviene recabar la intervención de la Policía Científica (véase la declaración de la perito 17.632 durante la vista, de 28.5.2007).

No veo que la jurisprudencia, nada formalista en este ámbito, exija precisamente que todos y cada uno de los estudios que conforman una pericial se hayan efectuado por una pluralidad de individuos, sino el trabajo final considerado en su conjunto. Si entendemos que el análisis de los focos forma parte de una pericial más amplia, tendríamos de hecho cubierta la condición de dos o más peritos informantes. A este respecto, recuérdese que el informe analítico sobre los focos suscrito por la perito 17.632 no lleva ni siquiera fecha propia, como expuso su autora durante la vista oral, en un pasaje ya citado en anteriores páginas:

Este informe es, creo realizarlo, escribirlo, el día 26, sobre… creo que exactamente es el día 26 de marzo del 2004. Es un informe que va conjunto con informes de mis compañeros TEDAX porque hay una sola solicitud del Juzgado de Instrucción nº 6 en el que pide diversos extremos, a los que se le contesta, y por tanto sale el 27 [de abril] […], lo que pasa es que va conjunto con un informe, todo, y entonces pues va con la fecha del informe […], porque va formando parte de un todo, en un informe conjunto.

Por lo demás, cabe preguntarse, si no, qué demonios hace una licenciada en químicas adscrita a la Unidad Central de los Tedax, sin ser ella misma diplomada Tedax (como subrayó la propia interesada durante la vista): ¿no será precisamente para hacer análisis químicos (al menos algunos de ellos) correspondientes al estudio de los explosivos?

Pero no me entretendré con esta línea argumental, aunque la estimo defendible, porque la verdad es que ni siquiera resulta necesaria.

Pasemos, pues, a mi segunda observación, que ya no es una conjetura, sino una constatación de hecho. En efecto, lo que la jurisprudencia invocada por los críticos establece no es que en el caso de los organismos públicos u oficiales se exima a los informes del requisito del artículo 459 de la LECr., sino que tal requisito se entiende cumplido aunque físicamente sólo figure una firma en el documento, lo cual es un matiz importante. Así, por ejemplo, la STS 1421/2001, de 16 de julio (sobre análisis de sustancias estupefacientes):

Hay una reiterada doctrina de esta sala por la cual venimos considerando que los informes periciales emitidos por centros oficiales cumplen holgadamente el requisito de la duplicidad de peritos exigidos por el mencionado art. 459 LECr, pues en tales organismos el trabajo se desarrolla en equipo por los diversos funcionarios que allí lo realizan y se hace con observancia de unos procedimientos debidamente homologados que son garantía de la fiabilidad de los correspondientes resultados.

Y cabría invocar en el mismo sentido otras resoluciones como las SSTS 537/2008, de 12 de septiembre, y 807/2008, de 25 de noviembre.

Y es que, al alegar que el informe de los Tedax no tiene ningún valor por llevar una sola firma pericial, nos situamos en un terreno distinto al de los requisitos necesarios para constatar la observancia del artículo 459: nos enfrentamos, efectivamente, a la cuestión de cuáles son las consecuencias jurídicas de la eventual infracción de ese artículo 459, que no es lo mismo. Por tanto, asumamos a efectos discursivos que no se ha respetado ese precepto legal. ¿Es por ello nulo y carente de todo valor “probatorio” el referido informe?

En modo alguno. La jurisprudencia ha establecido sobradamente, y desde hace mucho tiempo, que ese requisito de la doble firma “NO ES ESENCIAL”. Como he reiterado, el Tribunal Supremo hace una interpretación en absoluto formalista. Puede aducirse a título de compendio la STS 510/2009, de 12 de mayo, que, pese a su fecha, resume jurisprudencia asentada desde tiempo atrás, pronunciándose sobre la impugnación de la validez de unos informes periciales psicológicos debido a la insuficiencia numérica de sus firmantes:

En efecto, sobre el número de peritos que han de emitir los informes judiciales […], la jurisprudencia de esta Sala […], pese al tenor literal del art. 459 de la LECrim –«se hará por dos peritos»–, ha precisado que la duplicidad de informantes no es esencial. Este fue el criterio proclamado en el Acuerdo de esta misma Sala fechado el día 21 de mayo de 1999 […], cuyo alcance fue precisado en el Pleno de 23 de febrero de 2001 […]. Conviene tener presente, en fin, que si la validez de una prueba pericial, su adecuación a las exigencias de un proceso justo, se explicara a partir de un entendimiento puramente cuantitativo, que atendiera exclusivamente al número de peritos que hubiera participado en la elaboración del informe, nos veríamos obligados a aceptar que el procedimiento abreviado se aparta de los requerimientos constitucionales, en la medida en que acepta el dictamen pericial suscrito por un único perito (cfr. art. 778.1 LECrim). En definitiva, la validez de la prueba, su virtualidad para desplazar la presunción de inocencia, mira más que a la concurrencia numérica de los expertos, al respeto a los principios de contradicción y defensa, verdaderas fuentes de legitimación del proceso penal.

Y lo mejor es cómo prosigue inmediatamente esta sentencia:

Al margen de lo anterior, que sería suficiente por sí solo para la desestimación del motivo…

Sí, sería suficiente, pero a mí me gusta insistir. Lo que deberían haber aportado los críticos es alguna sentencia en la que el Tribunal Supremo admitiera la nulidad de una pericial por no estar suscrita por dos peritos. No creo que puedan hacerlo porque, desde hace casi 20 años, el alto tribunal se ha hartado de declarar lo contrario. De este modo, frente al nulo valor probatorio o la carencia de validez como prueba que algunos aducen, la Sentencia de 26 de febrero de 1993 (ROJ 1028/1993; sobre una pericial caligráfica) es diáfana:

Es cierto que el art. 459 LECr. establece que durante el sumario “todo reconocimiento pericial se hará por dos peritos”. Sin embargo, la infracción de esta disposición no determina la prohibición de valoración de la prueba pericial realizada por un único perito, dado que la duplicidad de informes no tiene carácter esencial. Ello surge del propio texto del art. 459 LECr., que establece que en determinadas situaciones es suficiente con un perito y de la falta de una reiteración de esta exigencia entre las disposiciones que regulan el juicio oral.

De forma semejante se pronuncia la sentencia 1781/2001, de 5 de octubre:

[C]omo tiene dicho esta sala (Ss. 26.2.93, 5.7.99, 10.6.99, 14.3.2000, 30.1.2001 y 16.7.2001) a propósito de la exigencia de dos peritos para los procedimientos ordinarios como el presente (art. 459 LECrim), el hecho de actuar un solo perito cuando son dos los ordenados no determina la prohibición de valorar la prueba pericial así practicada, dado que la duplicidad de informantes no tiene carácter esencial […].

La propia sentencia 1421/2001, que antes cité en el sentido de que los peritajes de centros públicos “cumplen holgadamente” las exigencias del artículo 459 LECr., recoge también las consideraciones jurisprudenciales acerca de las consecuencias de su incumplimiento:

En esta norma del art. 459 LECrim no se dice que el efecto anudado a su violación cuando se practica una pericial con un solo perito tenga que ser el de la nulidad de la prueba. Es más, el párrafo 2 de tal artículo prevé, aunque sea de modo excepcional, que haya casos en que la ley permite pericial de un solo perito, lo que con carácter general se autoriza para el procedimiento abreviado […]. Pero es que, además, y esto es lo importante, la doctrina de esta Sala, con carácter general (Ss. 26.2.93 y 10.6.99) tiene dicho que el hecho de actuar un solo perito cuando son dos los ordenados en tal norma procesal no determina la prohibición de valorar la prueba pericial así practicada, dado que la duplicidad de informantes no tiene carácter esencial.

Por cierto, qué detalle más tonto: esa sentencia de 10 de junio de 1999 que estas últimas resoluciones de 2001 citan, entre otras, para negar la nulidad de la prueba pericial efectuada por un solo perito es la misma que, también entre otras, De Pablo cita en su libro para alegar el nulo valor probatorio de la pericial efectuada por un solo perito.

Sé que es reiterativo, pero esa diferencia de planos entre lo que supone una pericial realizada por un centro oficial (se da por cumplido el requisito del artículo 459 aunque sólo lleve una firma) y las nulas consecuencias que el eventual incumplimiento de dicho artículo tiene a efectos de la validez de la prueba queda claramente de manifiesto en las sentencias 385/2006, de 22 de marzo, y 807/2008, de 25 de noviembre. La primera de ellas enuncia escuetamente:

En lo referente a que el dictamen pericial debe ser emitido por dos peritos, de acuerdo con el art. 459 LECriminal existe una cumplida doctrina de esta Sala, según la cual la duplicidad de peritos informantes no es esencial, sobre todo si se trata de informes emitidos por un equipo de un centro oficial […].

Y, con más extensión, la segunda (sobre la impugnación de unas periciales relativas a la falsificación de tarjetas de crédito):

Es constante y reiterada la doctrina de esta Sala que en relación a la emisión del dictamen pericial en el marco del procedimiento Sumario ordinario, y en relación a la exigencia de que esté emitido por dos peritos, no se precisa tal duplicidad de peritos, ni menos puede sostenerse la nulidad de la pericial por estar emitido dicho informe por un solo perito. En tal sentido, es constante la jurisprudencia de la Sala que tiene declarado que no obstante el tenor del art. 459 LECriminal la duplicidad de informantes no es esencial y en todo caso el requisito debe estimarse cumplido si el informe concernido está emitido por un equipo de un centro oficial, la propia LECriminal permite el informe por un solo perito en el art. 788-2º y por el principio de unidad del ordenamiento jurídico y de estándar de garantías entre los distintos procesos, no puede aceptarse que lo que es posible efectuar en el Procedimiento Abreviado sea contrario a derecho en el Sumario.

Bien se ve que, hablando de la relevancia de que un informe proceda de un órgano oficial, el “en todo caso” y el “sobre todo” son muy distintos de un “exclusivamente”, como pretenden los críticos de la versión oficial en este punto.

Por si hubiera quedado alguna duda: antes aludí a las sentencias que “se molestan en elaborar las razones por las que no es problemático que los informes de los centros oficiales sólo vayan firmados por un único perito”. Pero es que algunas resoluciones no hacen ni siquiera eso, sino que despachan cualquier impugnación al respecto de manera expeditiva y sin miramientos ni distingos sobre la naturaleza oficial o no del órgano emisor, recogiendo simplemente las apreciaciones jurisprudenciales aquí expuestas en cuanto al carácter no esencial de lo establecido en el tantas veces mencionado artículo 459. Por ejemplo, la STS 387/2008, de 26 de junio, en la que se aborda la impugnación de dos peritajes psicológicos suscritos cada uno de ellos por un único informante:

El argumento es que, al tratarse de un sumario ordinario, las periciales tendrían que haber sido realizadas por dos peritos, y la acusación pública limitó su propuesta a uno, en cada caso. […] Esta sala (por todas SSTS 1076/2006, de 27 de octubre, 779/2003, de 30 de mayo, de 26 de febrero de 1993, 20 de mayo de 1999, entre otras muchas) ha entendido que la infracción de la literalidad del art. 459 Lecrim que aquí se denuncia no tiene carácter esencial. Algo que surge del propio texto del precepto que establece que en ciertas situaciones resulta suficiente la intervención de un perito, y de la falta de reiteración de esta exigencia entre las disposiciones relativas al juicio oral. A lo que hay que añadir la disposición legal que permite la práctica del dictamen pericial por un solo perito en el procedimiento abreviado, cuyo régimen de garantías no cabe reputar inferiores a las del ordinario. Por otra parte, según destaca el Fiscal, los dictámenes de las psicólogas Maribel y Daniela (folios 86-87 y 286-291), que, en efecto, informaron conjuntamente en la vista, fueron de carácter psicosocial y versaron en los dos casos sobre las implicadas en la causa. Es por lo que el motivo no puede acogerse.

Así de sencillo, sin menciones de oficialidad por ningún lado.

Llegando al término del plenario en el juicio del 11-M, en su informe de conclusiones definitivas, la fiscalía, por boca de Javier Zaragoza (11.6.2007), dio cuenta de la situación:

Se ha cuestionado el que la prueba pericial, la primera, la que se realizó sobre los restos de los focos, fuera realizada por un solo perito, la perito 17.632 de los TEDAX, señalando que eso es un motivo de nulidad, que es un motivo que determina que es una prueba que no se puede tener en cuenta, no puede ser valorada como tal. Bien sabe el Tribunal que esto no es cierto, que aunque la Ley de Enjuiciamiento Criminal exige en el sumario, en el procedimiento ordinario, dos peritos, sin embargo son muchas las resoluciones de los tribunales que aceptan la prueba pericial de un solo perito, sobre todo cuando son pruebas periciales realizadas por laboratorios o por técnicos oficiales que revisten unas garantías de imparcialidad y objetividad. Las sentencias de 7 de diciembre de 2000, de 6 de junio del año 2002, 30 de mayo del año 2003, 13 de junio del 2003, 20 de septiembre de 2005 y 27 de octubre de 2006 y el pleno no jurisdiccional de la Sala Segunda del Tribunal Supremo de 21 de mayo del año 99 confirman esta teoría, es decir, confirman que la prueba pericial, incluso en el sumario, puede ser practicada por un solo perito y que en consecuencia el hecho de que la ejecute un solo perito no es un motivo de nulidad en absoluto.

Y, pese a las protestas explícitas de José Luis Abascal en su alegato final en defensa de Basel Ghalyoun (20.6.2007), adhiriéndose a lo expuesto por José María de Pablo, en defensa de su acusación (12.6.2007), lo cierto es que, como bien resume Manel Gozalbo (12.6.2009): “Se dictó sentencia, y ni rastro de la nulidad”.

Lo que es más importante, cuando el Tribunal Supremo conoció de los recursos contra la sentencia del 11-M redactada por Gómez Bermúdez, hubo de resolver un motivo de casación basado en la nulidad de una prueba pericial por no observar la dualidad de peritos. En efecto, Othman El Gnaoui pretendía, con carácter subsidiario, la nulidad de la traducción de las conversaciones telefónicas que le fueron intervenidas en cuanto estaban realizada por un único perito. No atañe directamente al asunto de los explosivos, pero el principio jurídico es el mismo. Y, en este punto, el Tribunal Supremo ofreció el ejemplo más pertinente, a nuestros efectos, de sentencia resoluta (STS 503/2008, de 17 de julio, p. 674):

La jurisprudencia de esta Sala ha relativizado la exigencia de dualidad de peritos en el procedimiento ordinario. En la STS nº 806/1999, de 10 de junio, se decía en este sentido que “la exigencia de dualidad de peritos en cada dictamen pericial obedece a la mayor garantía de acierto que representa la posible coincidencia de pareceres de dos peritos frente a la opinión única, y a las mejores condiciones de objetiva valoración que para el Tribunal representan las posibles divergencias y opiniones encontradas de dos peritos intervinientes. De lo que se trata es de reforzar la eficacia, el acierto y el rigor técnico de los dictámenes periciales, sin por ello hacer de la dualidad de peritos una condición inexcusable de la necesaria garantía puesto que el párrafo segundo del propio artículo 459 exceptúa el caso de que no hubiese más de un perito en el lugar y no fuera posible esperar la llegada de otro sin graves inconvenientes para el curso del sumario”. Además, en el procedimiento abreviado solo se exige con carácter general un único perito. Por lo tanto, el motivo se desestima.

Curiosamente, cita una vez más la sentencia de 1999 que menciona De Pablo en “La Cuarta Trama” para llegar a conclusiones opuestas. Y el Tribunal Supremo no se anda aquí con exquisiteces ni remilgos: ¿dos firmas? No hacen falta. Y sanseacabó.

Así pues, lo que para García Abadillo, en su noticia de portada de 2006, era un “requisito indispensable”, resulta que para el Tribunal Supremo no es “una condición inexcusable”; “no es esencial”. En fin, no es que no se parezca mucho, es que es lo contrario. Ya era lo contrario en 2006 y, con mayor motivo, en 2009, a la hora de repetir la bufonada. Pero este es el nivelazo al que nos hemos estado enfrentando.

Todo lo anterior debería disipar cualquier duda de principio, pero podemos añadir algunas cuestiones de hecho que terminan de enviar al desguace las alegaciones sobre la falta de valor probatorio en juicio de los informes de la perito 17.632 adscrita a la Unidad Central de los Tedax.

Esta facultativa declaró en el plenario del 11-M haber realizado multitud de informes. Más tarde, en el marco de la querella formulada por la AAV11-M contra dicha perito y Sánchez Manzano, la defensa de éstos interpuso un recurso de apelación (30.5.2011) contra el Auto de la Juez instructora de 25 de mayo de 2011, por el que se desestimaba la solicitud de sobreseimiento libre solicitada en cuatro ocasiones por la representación de los querellados. Se trata, por cierto, del recurso de apelación que la Audiencia Provincial de Madrid estimó mediante auto 194/12, de 7 de febrero, lo que supuso el archivo de la querella en cuestión. Pues bien, en dicho recurso de apelación se exponían los siguientes datos (p. 41), que no tengo motivos para poner en duda, pues serían fácilmente comprobables por un juez:

La perito Tedax ha realizado más de 47 periciales en diferentes juicios contra ETA. JAMÁS SE HA CUESTIONADO SU PERICIA POR LOS ABOGADOS QUE DEFIENDEN A LOS PRESUNTOS MIEMBROS DE ETA. Obra en nuestro poder la citación y comparecencia a juicio de la Perito Tedax como perito de explosivos al menos en 43 juicios seguidos contra miembros de la banda terrorista ETA, sin que en ninguno de estos juicios haya sido cuestionada su pericia ni sus análisis NI SIQUIERA POR LOS ABOGADOS DEFENSORES DE LOS MIEMBROS DE LA BANDA TERRORISTA ETA. Tenemos a disposición del Juzgado dicha relación de juicios, con la numeración del expediente, rollo de Sala y correspondiente sentencia condenatoria, por si SSª quisiera comprobar dichos extremos, aunque advertimos de la especial cautela que debe tenerse en este tema tan delicado, que pudiera dar pie a la solicitud de revisión por parte de las defensas de los condenados por pertenencia a ETA de todos los asuntos en los que ha intervenido la perito. No obstante, reiteramos que, caso de que SSª lo estime necesario, estaríamos en condiciones de aportar la relación de forma inmediata.

Por si alguien no se fía de nada de lo que diga su defensa, podemos acudir a una fuente intachable, como es el propio Manuel Escribano, perito de cabecera (con permiso de Don Antonio Iglesias) de los críticos de la versión oficial. En su declaración de 19.9.2009 durante la instrucción de la querella, se produjo el siguiente intercambio:

Letrada de la defensa: Y otra pregunta: ¿usted sabe si TEDAX realiza análisis que se defienden luego en juicio?

Sr. Escribano: Sí, claro.

Letrada de la defensa: ¿Y usted ha comparecido? No sé si ha tenido oportunidad de comparecer con la perito.

Sr. Escribano: Sí, hemos comparecido muchas veces juntos.

Letrada de la defensa: ¿El laboratorio TEDAX está homologado judicialmente para ir a…?

Sr. Escribano: Bueno, judicialmente… O sea, yo he ido con ella a muchos juicios, sí. Con ella y con otros compañeros de los TEDAX pero con ella fundamentalmente, sí.

Y podemos documentar indubitadamente al menos uno de tales casos, gracias a una sentencia que, pese a lo que suele ser la práctica en las recopilaciones jurisprudenciales, no ha eliminado los números de identificación de ambos peritos: Manuel Escribano (nº 9) y Marián (nº 17.632) (incidentalmente, también se menciona a Isabel López Cidad, otra perito “honrada” que intervino en la polémica del ácido bórico, con el número 11). [Tanto Manel Gozalbo como Elkoko refirieron esta resolución en su día]. Se trata de la sentencia de la Audiencia Nacional 46/2007, de 29 de junio. En ella se juzgaba a dos miembros del comando legal de ETA “Behorburu”, Xabier Zabalo Beitia y Ainhoa Barbarín, que colocaron un coche bomba en el aeropuerto de Málaga el 25.7.2001. El artefacto fue desactivado al día siguiente por los TEDAX. Había un tercer miembro del comando, en rebeldía: Ismael Berasategi Escudero. En un pasaje de la sentencia puede leerse:

El informe pericial del laboratorio químico del Servicio Central de analítica de la Comisaría General de la Policía Científica núm. 19/Q1-02 de 1-2-02 (folios 647 a 649) siendo sus autores los funcionarios 9 y 11, ratificándolo en la vista oral el 9 al estar enfermo el 11, concluyendo que las muestras de las sustancias analizadas intervenidas en el domicilio del rebelde, se identificaron componentes que se hallan presentes en la dinamita (informe TEDAX, folios 2332 a 2351 sobre explosivos) y se identificó PENTRITA (cordón detonante) explosivos presentes en la incidencia 204-MA-01 (coche bomba, Aeropuerto de Málaga) según informe pericial del Servicio Central de desactivación de explosivos, obrante al folio 762/763 ratificado por su autor en la vista oral (funcionario 17.632).

Por cierto, idéntico párrafo aparece, esta vez con los números alterados, en la sentencia de la Audiencia Nacional 55/2009, de 10 de julio, que condenó al antes mencionado Ismael Berasategi.

En palabras de Manel Gozalbo:

Dos por el precio de uno: «componentes que se hallan presentes en la dinamita», y un informe pericial realizado por un solo autor. ¡Cielo santo! ¡Y los condenaron!

Son cosas que ocurren cuando el periodismo de investigación no mira.

Caramba, si es que en el sumario del 11-M hay varios “informes periciales” de balística que sólo llevan una firma, procedentes de la Policía Científica (por ejemplo: Tomo 52, folio 15.285; Tomo 61, folio 18.264; Tomo 77, folio 23.737). Y eso no es todo, resulta que también hay otros informes suscritos únicamente por la denostada perito 17.632. Aún más, el propio Gómez Bermúdez cita uno de ellos en su sentencia del 11-M. En efecto, veamos este párrafo de su página 510:

En el mismo sentido, tanto la pericial de explosivos ordenada en el auto de señalamiento como las practicadas durante la instrucción confirman que el resto de sustancia explosiva encontrado en la furgoneta y el del artilugio del parque Azorín y restos recogidos en el desescombro de Leganés son de un mismo tipo de dinamita plástica (por todos, informe a los ff. 40704 y ss. y vista oral).

Gómez Bermúdez tiene clara la calificación de ese “informe a los ff. 40704 y ss.”: se trata de una “pericial” practicada durante la instrucción. El informe se halla en el Tomo 116 del Sumario, pero cuatro páginas antes de lo que escribe el Juez ponente, que es obvio que se ha equivocado en la numeración, pues en el folio que él cita comienza un informe sobre el uso de teléfonos Trium que no tiene nada que ver con la materia que menciona en su sentencia. Pues bien, el informe sobre los explosivos al que Gómez Bermúdez se remite, comienza con el siguiente párrafo:

En contestación al escrito del Juzgado Central de Instrucción Número Seis, de la Audiencia Nacional, de fecha 27 de abril de 2004, con relación al Sumario 20/2004, en el que se solicita Informe sobre similitudes entre las sustancias encontradas en distintos artefactos y lugares, que a continuación se detallan, el Iltmo. Sr. Comisario Jefe de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y NBQ, designa para la realización del mismo al Licenciado en Ciencias Químicas, con número de Carné Profesional 17.632, adscrito a la citada Unidad, el cual puede manifestar:

La perito 17.632 sola y sin compañía de otros. Para no tener valor probatorio en juicio, no está mal. Pero lo mejor es que la misma sentencia, en su página 520, habla del detonador de la bolsa de Vallecas, destacando su similitud con los encontrados en los demás escenarios y, como prueba de ello, cita las “periciales a los ff. 1600 ss” y otras. Y, oh sorpresa, resulta que esa “pericial” contenida en los folios 1.600 y siguientes (Tomo 7 del Sumario) no es otra cosa que un informe de 15 de marzo de 2004 firmado única y exclusivamente… ¡por Sanchez Manzano! El mismo Sánchez Manzano que, según nos recuerda García Abadillo en la página 34 de “Titadyn”, “carece de cualificación como facultativo”. Ya están tardando en acusar a Gómez Bermúdez de prevaricador… Perdón, ya lo han hecho (editorial, EM, 12.12.2011), aunque no por esto en concreto, sino, en general, por “imponer la versión policial en el juicio del 11-M” (portada del mismo día).

Hay un último aspecto que se aproxima a la chirigota y que expondré sin total seguridad, porque ignoro si me faltan datos esenciales. En cualquier caso, me guío por la información que facilita su propio protagonista. Y es que me da la impresión de que José María de Pablo practica eso mismo que tan censurable encuentra en terceros. De este modo, en su informe oral de conclusiones durante la vista (12.6.2007) y en su escrito de conclusiones definitivas, el letrado de la AAV11-M, el mismo que aducía la falta de validez del informe de la perito 17.632 por llevar una sola firma, invoca repetidamente, con objeto de fundamentar sus pretensiones de indemnización o reconocimiento de las víctimas, los “informes periciales médicos legales” emitidos por “el perito Dr. D. Santiago Delgado Bueno”, que “fueron ratificados en la vista oral y que no han sido impugnados por ninguna parte” (véanse las páginas 11, 30, 34-40, 42, 44-46, 49, 51-57, 60-62 y 64-70 del escrito de conclusiones definitivas). “El perito”, dice una y otra vez, en singular. Deduzco por tanto, según sus propios términos, que se trata de informes firmados por un único perito, el único además que declaró en la vista a este respecto (pericial 81, de 23.5.2007).

Me adelanto a una posible objeción. El Sr. Delgado es médico forense. Según tengo entendido, en España los médicos forenses son funcionarios que acceden a ese título por oposición. Podría pensarse entonces que los informes periciales de los médicos forenses están tocados por la salvífica oficialidad que los libera (aunque sea por presunción de cumplimiento) de los supuestos rigores del artículo 459 de la LECrim. Ocurre, no obstante, que el Sr. Delgado estaba en situación de excedencia desde un mes antes del 11-M y en esa situación de excedencia seguía en el momento de comparecer ante el tribunal del 11-M, como él mismo manifestó en esa ocasión.  Tal como él relató, era director del Máster de derecho sanitario y de valoración del daño corporal, daño cerebral y discapacidades en la Universidad Europea de Madrid y, como tal, recibió el encargo por parte del decano de ciencias de la salud de esa universidad de evaluar a una serie de víctimas del atentado del 11 de marzo. No suena muy oficial que digamos.

¿Es posible que De Pablo haya exigido valor probatorio a informes suscritos por un solo perito? No insistiré porque, como he señalado, desconozco si tengo toda la información. En cualquier caso, no me sorprendería que nos halláramos ante esa situación tan pintoresca: la coherencia es una virtud muy maltratada en determinados círculos.

Ah, pero después de este recorrido alguien podría querer aún rescatar a García Abadillo señalando que éste, en su titular de 20 de noviembre de 2006, junto a su desliz de jurista aficionado, pronosticaba que el tribunal tendría que repetir el análisis de los focos y, de hecho, eso es lo que ocurrió. A lo mejor, se diría, no estaba tan desencaminado y a lo mejor es cierto que, como el coautor de “Titadyn” afirma en su Prólogo (pp. 34-35 y 48), Gómez Bermúdez le había hecho (sólo a él) confidencias de coleguitas:

Antes de formar parte del tribunal que juzgó el atentado del 11 de marzo, el juez Gómez Bermúdez había mantenido diversas conversaciones conmigo en las que me puso de manifiesto sus críticas a la instrucción llevada a cabo por Del Olmo. Gómez Bermúdez había seguido paso a paso la investigación y compartía con nuestro periódico muchas de sus dudas respecto a la versión oficial. Especialmente en lo que se refiere a los explosivos. No se fiaba de Del Olmo y mucho menos de Sánchez Manzano. […] Gómez Bermúdez no se recató en criticar la instrucción del juez Del Olmo, a quien consideraba «desbordado» por la dimensión del caso. «Un juez –solía decir– muy limitadito». De hecho, el ordenamiento de la pericia era, de facto, una desautorización en toda regla del trabajo realizado por su colega de la Audiencia […].

Este es uno de esos casos, que tanto abundan en el Prólogo, en los que García Abadillo pide al lector dar crédito a su testimonio sobre episodios privados o semiprivados, siendo así que él mismo tiene evidentes y documentados problemas para ofrecer una simple cita fidedigna de manifestaciones que son públicamente comprobables. Pero dejémoslo pasar. Si aceptamos la interpretación del vicedirector de El Mundo, según la cual la repetición de los análisis es una desautorización de éstos y de sus autores o valedores, entonces forzosamente habremos de concluir que Gómez Bermúdez tampoco se fiaba de la Policía Científica “y mucho menos” de los honrados Escribano y López Cidad. Porque, pese a las sonoras declamaciones, nadie parece haber caído en la cuenta de que se repitieron… TODOS los análisis químicos, no sólo los efectuados por la perito 17.632.

Pero ya hablaremos de esto más adelante.

Last edited by Rasmo (15-05-2012 22:08:06)


Wars not make one great

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#336 15-05-2012 17:44:01

no me aclaro con...
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

¿se está haciendo alguna recopialación descargable de todos los post del blog, para que sirvan de escarnio público de todos aquellos que alguna vez se denominaron "Peón Negro"

pero está bien verlos de derrota en derrota hasta la derrota final.

un saludo


El mejor Conspiranoico es el conspiranoico delante de un juez por injurias o premiado con un buen carchuto

"No me aclaro con los conspiranoicos" es mi verdadero apodo pero no cabe, y fundador del MRVPCAB (Movimiento Reivindicativo por la Vuelta de los Pelanas Congelados en Acido Bórico)

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#337 15-05-2012 19:41:33

larean
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

NMAC, qué gusto verte. Se ha hablado mucho de la wiki,, pero nunca hemos hecho nada serio al respecto. Sería cosa de ponerse a hacerlo ahora que las cosas están  más tranquilas.


[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.

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#338 17-05-2012 10:23:56

no me aclaro con...
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

larean wrote:

NMAC, qué gusto verte. Se ha hablado mucho de la wiki,, pero nunca hemos hecho nada serio al respecto. Sería cosa de ponerse a hacerlo ahora que las cosas están  más tranquilas.


Es que me gustaría descargar todas las entradas del blog en pdf, una forma sería cortar, pegar y transformar a pdf.

lo principal es que todo ese trabajo no se debería perder.


El mejor Conspiranoico es el conspiranoico delante de un juez por injurias o premiado con un buen carchuto

"No me aclaro con los conspiranoicos" es mi verdadero apodo pero no cabe, y fundador del MRVPCAB (Movimiento Reivindicativo por la Vuelta de los Pelanas Congelados en Acido Bórico)

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#339 17-05-2012 14:51:29

ronindo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog


"Os equivocaís: Yo no estoy encerrado aquí, con vosotros. Vosotros estáis encerrados aquí, conmigo." (Rorschach)

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#340 18-05-2012 23:57:14

Rasmo
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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

[En los últimos tiempos me ha dado por rehacer y modificar en mis ficheros personales algunas de las entregas de mi serie previamente publicadas, adaptándolas a la nueva información que he ido obteniendo por diferentes vías. En la mayoría de los casos se trata de cuestiones de detalle. Sin embargo, mi entrega 27 ha sufrido cambios muy profundos. Como además la nueva versión está muy relacionada con los asuntos que ahora estoy abordando, es decir, las deficiencias que se achacan al informe de los focos eleaborado por la perito 17.632 con el visto bueno de Sánchez Manzano, me ha parecido conveniente intercalar aquí la parte de esa antigua entrega que ha sido objeto de mayores modificaciones. De hecho, es realmente una entrega nueva con un 10 % antiguo, más o menos.
Agradezco a Manel Gozalbo sus muy útiles comentarios a un previo borrador de este texto.]

Titadyn, el eterno retorno (XXVII) - REDUX

[...]

Sánchez Manzano se hace de rogar

El informe escrito de los Tedax sobre los focos, de 26 de abril de 2004 (con fecha de salida al día siguiente), consta en los folios 10.916 a 10.918, Tomo 38, del sumario, como anexo de un informe más amplio que se inicia en el folio 10.887 del mismo Tomo (también se refiere en el auto de procesamiento, por ejemplo, p. 157). Las supuestas deficiencias de este informe sobre los focos de explosión se discutirán con más detalle en otro momento. Aquí procede señalar que la fecha de salida no coincide con la de su redacción física. Así lo aclararon tanto Sánchez Manzano como, sobre todo, su autora (la agente 17.632), en su declaración ante Del Olmo (18.7.2006) y en el juicio (28.5.2007).

Comento lo anterior, y habré de examinarlo detenidamente, porque las filas conspirativas no dejaron pasar la oportunidad de sacarle punta a este asunto de la fecha del informe de los focos de manera bastante pueril, a mi juicio. Para los suspicaces de siempre, resultaba extraño e irregular que (supuestamente) no se hubiera dejado constancia escrita de los análisis de los focos hasta seis semanas después de los atentados. Así, el 23.9.2006, Luis del Pino subrayó en Libertad Digital que era una “grave irregularidad” que ese informe de los focos no llevara fecha. “No se indica el día en que se realizan las pruebas, ni el día en que se emite el informe”, denunciaba.

Con frecuencia se añade la observación (con tintes insidiosos) de que dicho informe ni siquiera se envió motu proprio, sino a requerimiento del juez instructor, como si ello fuera motivo de sospecha. García Abadillo recoge esta apreciación en la página 29 de “Titadyn”, pero resultaba especialmente llamativa en un artículo suyo de 20 de noviembre de 2006:

La actitud de Sánchez Manzano respecto a los análisis de los focos ha sido sospechosa desde el primer momento. De hecho, el jefe de los Tedax ni siquiera remitió la información de que disponía de forma voluntaria a la Audiencia, sino que fue a instancias del juez Del Olmo. Así es como figura en el encabezamiento del informe en el que se incluye el citado Anexo número 2: «En contestación al escrito del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional».

La idea se recogió también en artículos posteriores de El Mundo, como uno de 23.1.2007 que jugaba a adivinar los humores del juez instructor:

Este informe […] no fue remitido a la Audiencia Nacional hasta que, el 26 de abril, el juez Del Olmo lo reclamó a los Tedax de manera apremiante.

[Nótese que es falso que el juez lo pidiera el 26 de abril, enseguida veremos que la petición del juez se produjo un mes antes].

Más tarde, en el escrito de contestación de El Mundo (de 28.4.2008) a la demanda interpuesta en su contra por Sánchez Manzano, la representación letrada del diario insistió en reprochar esa falta de informe escrito inmediato, cuya exigibilidad alegaba sin acreditarla (p. 17; se eliminan los subrayados del original):

[Sánchez Manzano] omitió el protocolo cuando siendo exigible que se realizaran informes por escrito sobre los explosivos y componentes de los mismos, según exige la Circular 50, […] no sólo no se hizo, sino que se tardó más de 1 mes y medio en disponer de unos análisis –el 27 de abril de 2004– […].

Y se aludía igualmente a un supuesto carácter acuciante de la solicitud judicial (p. 33; se eliminan los subrayados del original):

[…] Sánchez Manzano no había aportado, hasta pasados más de 45 días de los Atentados (el 27 de abril de 2004), y previo requerimiento expreso del Magistrado Instructor, un ‘Informe’ de los análisis químicos efectuados sobre los explosivos.

Como era de esperar, el propio perito Iglesias ha acogido gustosamente las interpretaciones más escabrosas. Así, lo que en la página 77 de “Titadyn” enuncia con relativa contención (“o sea, se remite al juzgado y, a requerimiento de éste, seis semanas después de realizados los análisis”), lo expresa con indisimulada malevolencia en otras ocasiones. Por ejemplo, en una entrevista en la Cope con Cristina López Schlichting (2.7.2009), comentó:

Entonces, […] lo que extraña es que esos datos no los hayan transmitido y solamente seis semanas después de esos análisis, y a requerimiento de Del Olmo, dijeran que lo que habían hallado en los focos era componentes genéricos de dinamita. ¿Seis semanas para eso […]? Pues eso no lo explicaron.

Obsérvese que no está diciendo que no le gustara la explicación. No. Este señor, testigo de cargo en la querella contra Sánchez Manzano por, entre otras cosas, falso testimonio, lo que afirma es que no se dio ninguna explicación. Me pregunto si se durmió durante el juicio…

En otro momento, (La Hora de Federico, LDTV, 28.5.2009), el mismo perito expuso lo siguiente:

Lo que es muy chocante, es que esos componentes no sean objeto de un informe hasta seis semanas después, cuando ya Del Olmo –que todos sabemos cómo ha llevado la instrucción, no es cuestión de entrar ahora de nuevo en ello–, irritado, le reclama el informe. Y en ese informe, lo único que se dice es que había componentes genéricos de la dinamita.

¡¿Del Olmo estaba “irritado”?! ¿Cómo lo sabe?

Más tarde, entrevistado por César Vidal (11.3.2010), señaló:

Entonces, yo tengo una incógnita tremenda: qué vieron los TEDAX en aquella analítica, que se quedaron mudos durante seis semanas, fueron incapaces de hacer un informe escrito y Del Olmo, que ha tenido muy mal cartel en toda esta pericia, tiene que llamarles al orden y decirles: “bueno, a ver, un informe”.

He ahí una vez más la compostura académica. Un científico que ofrece su dictamen sin peregrinas atribuciones de intención. Pura seriedad.

Toda esta perspicacia y bonhomía quedó resumida en un artículo que el Sr. Iglesias publicó en Libertad Digital (21.3.2010), que ya examiné en su momento:

De lo que hayan podido ver entonces los Tedax sólo tenemos noticias seis semanas después cuando, a requerimiento de Del Olmo, informan diciendo que registraron componentes genéricos de dinamita. Si detectaron tales compuestos, sabían cuáles eran. ¿Qué fue lo que vieron que les impidió especificarlo? ¿Por qué hacen sólo una vaga, inverosímil y tardía declaración de su hallazgo?

En la misma línea, nueve meses más tarde, desde las páginas de El Mundo (19.12.2010), Joaquín Manso se expresaba sin comedimiento (ni razón):

[L]os análisis que se habían efectuado en el pequeño laboratorio de los Tedax habían ofrecido un resultado inservible a efectos de la investigación […], del que no se elaboró ningún informe hasta 15 días después y que, además, fue ocultado al juez instructor.

Sin embargo, pese a lo afirmado por algunos comentaristas, existía (y se dio) la oportuna explicación. Otra cosa, repito, es que a uno no le guste, en cuyo caso sería de esperar algún esfuerzo de refutación que vaya más allá de la simple actitud omisiva.

En efecto, ya vimos que, tal como declaró Sánchez Manzano en el juicio (14.3.2007), el informe se redacta y envía normalmente cuando lo requiere (enfadado o no) la autoridad judicial:

Se obtienen los resultados, pero no se elabora el informe hasta que no lo solicita la autoridad judicial, como se hace habitualmente, cuando lo solicita la autoridad judicial se elabora el informe pericial.

¿Y cuándo lo pidió Del Olmo? Según el oficio de remisión del informe (Tomo 38 del sumario, folio 10.887), éste se elabora “en contestación al escrito de fecha de veinticuatro de marzo del año en curso [2004], de ese Juzgado Central de Instrucción nº 6” (sobre esto entraremos en minucioso detalle más adelante).

El propio Sánchez Manzano (en el juicio) y, sobre todo, la autora del informe (tanto en su declaración ante Del Olmo, el 18.7.2006, como en la vista oral), declararon que el informe se redactó dos días después, es decir, el 26 de marzo. Entonces, ¿por qué no se envió hasta un mes más tarde? La explicación ofrecida por el Jefe de los Tedax y su subordinada, explicación que puede no gustar al Sr. Iglesias y compañía pero que éstos no se molestan en rebatir, es muy sencilla: porque se esperó a unirlo junto con otra serie de informes que igualmente solicitó (¿también irritado?) el instructor en el mismo escrito. Conforme a lo declarado por Sánchez Manzano en el plenario:

Defensa de Zougam: O sea, que hasta el 26 de abril ¿ustedes no realizan ningún informe por escrito de lo que explotó allí, de lo que allí ocurrió?

Sánchez Manzano: No, se elaboró el día… veinti… veinticinco, veintiséis de marzo, que es cuando lo solicita la autoridad judicial, lo que pasa es que se remite con otras cuatro pericias que pide en el mismo oficio [el instructor] del sumario, pero se elaboró… el 26, me parece, de marzo.

El Jefe de los Tedax aclaró asimismo que los resultados se ponen por escrito:

…cuando lo permiten las circunstancias. Pero en este caso es que, hasta el día 17, se recogen todavía restos, sigue mandando el grupo de Madrid restos y se siguen haciendo análisis. Estamos hablando de cinco días y tenemos unas cuántas incidencias concentradas en ese día, incidencias que estaban generando información más importante para llegar a los autores del hecho, que era lo que tenía prioridad en esos momentos.

En este sentido, la perito 17.632 ya había manifestado ante el juez instructor, el 18 de julio de 2006, que, cuando se dio la primera noticia verbal de los resultados, aún no habían concluido los análisis:

Quiere señalar que el día 11 de marzo de 2004 sobre las 14 horas no se había realizado el análisis de todas las muestras recibidas de las estaciones sino de parte de esas muestras […]. Que sí se hizo una muestra por cada estación […].

Y, en el juicio, amplió esta información:

Perito 17.632: Yo a mis superiores les doy la primera noticia cuando no están hechas todas las muestras, pero sí hay una positividad en cada una de las estaciones. […]

A. Pedraza: Bien, ¿cuántos días tarda en hacer las pruebas que figuran en el mismo?

Perito 17.632: Pues hasta el 24, el 25 de marzo. […] Vamos a ver, eh… normalmente, normalmente, tal como se trabaja, es, en el laboratorio en la unidad a la que pertenezco, pues eh, la primera noticia de qué hay, debe ser absolutamente cierta, no dudosa, debe ser indiscutible, de que eso por lo menos sí existe. […] Entonces, se da esa noticia, se da verbalmente a mis superiores y a continuación ya, tranquilamente, se continúan las analíticas. […] Digamos, la prisa es la primera noticia, después ya no hay prisa.

Asimismo, corroboró la fecha de realización del informe y la razón por la que se envió un mes más tarde:

Este informe es, creo realizarlo, escribirlo, el día 26, sobre… creo que exactamente es el día 26 de marzo del 2004. Es un informe que va conjunto con informes de mis compañeros TEDAX porque hay una sola solicitud del Juzgado de Instrucción nº 6 en el que pide diversos extremos, a los que se le contesta, y por tanto sale el 27 [de abril] […], lo que pasa es que va conjunto con un informe, todo, y entonces pues va con la fecha del informe […], porque va formando parte de un todo, en un informe conjunto.

Por cierto, viendo las suspicacias que genera en algunos el hecho de que el resultado de los análisis no se pusiera por escrito de forma inmediata, creo interesante aludir a un par de episodios curiosos.

En primer lugar, obviando los exabruptos habituales de Jiménez Losantos, no parece que a Díaz Pintado (subdirector general operativo de la Policía en el momento de la masacre) nadie le impute seriamente haber formado parte de conspiración alguna [de hecho, si Pedro J. Ramírez lo incluye en su infame “Yo acuso” (EM, 2.6.2009) no es por felonías propias, sino por no haber evitado las de Sánchez Manzano y sus Tedax]. Pues bien, resulta que el Sr. Díaz Pintado, en su comparecencia en la Comisión del 11-M (8.7.2004), se enfrentó a una situación semejante a la que venimos examinando, aunque en relación con otra de las pruebas del caso (p. 56):

Cerdà Argent: O sea, ustedes ven la cinta y cobra relevancia el tema de la furgoneta. Se lo pregunto por una cosa porque el informe firmado por usted de la furgoneta, dada la relevancia que podía tener en la investigación, es del día 18 de marzo.

Díaz Pintado: Cuando se me pide. […]

Cerdà Argent: ¿No sería normal haberlo hecho inmediatamente?

Díaz Pintado: ¿Inmediatamente a qué?

El segundo elemento es aún más pertinente, pues su protagonista ha sido invocado en oposición a la versión oficial en múltiples ocasiones: se trata de Cáceres Vadillo, el Inspector Jefe del grupo de TEDAX de la Brigada Provincial de Madrid, que tantas quejas pareció emitir sobre el comportamiento de la Unidad Central de los artificieros, dirigida por Sánchez Manzano, según información insistente de El Mundo al hilo de la querella interpuesta por la AAV11-M. Del Sr. Cáceres Vadillo se conoce su número profesional pues, entre otras fuentes, lo recoge García Abadillo en la página 37 de “Titadyn”: 28.296. Pues bien, de este testigo, nada sospechoso de simpatías hacia el Jefe de la perito 17.632, tenemos una interesante manifestación recogida en una diligencia del día posterior a la masacre, contenida en el Tomo 6 del sumario, folio 1.323. Así, en relación con las actuaciones realizadas en las cercanías de Atocha, declaraba:

Que tras asegurar la zona se procedió a la recogida de restos y vestigios, siendo estos trasladados a la UCDE y NBQ [la Unidad de Sánchez Manzano], para su estudio y posterior emisión de informe, que será remitido a V.I. si es solicitado.

Caramba, cuánto se parece eso a lo que decía Sánchez Manzano: que el informe se le remite al Juez cuando lo solicita. Y, de propina, junto a la de Cáceres Vadillo hay otras dos declaraciones de agentes de su Unidad que hacen idéntica manifestación (folios 1.324 y 1.325).

A lo mejor es que el comportamiento de la Unidad Central de los Tedax no fue tan raro como a algunos les parece. Y es que la acusación de que el informe se hizo casi a regañadientes, porque no se elaboró a iniciativa propia, resulta particularmente infantil y mezquina y por eso no pienso dejarla pasar como una anécdota intrascendente, porque es una majadería impropia de tipos que salen en la tele y dirigen periódicos que se dicen “de investigación”.

Lo cierto es que, para cualquiera que se tome la molestia de comprobarlo, el sumario (en realidad, cualquier sumario) está repleto de informes que comienzan con referencias del estilo: “en contestación al escrito del Juzgado de Instrucción…”

Sin alejarnos de la Unidad Central de los Tedax, podemos aducir varios ejemplos que muestran la ridiculez sin paliativos de la imputación conspirativa en este aspecto. Así, en el Tomo 56 del sumario, folios 17.027 y ss., se incluye un “Informe Pericial sobre la relación y similitudes de los vestigios, elementos y sustancias, encontrados en varios de los escenarios relacionados con los atentados del 11 de marzo”, realizado por los Tedax, con el visto bueno de Sánchez Manzano. En el Oficio de remisión del Informe (folio 17.026) se aclara que éste se envía al Juez instructor “en contestación al escrito de fecha veintisiete de abril del año en curso [2004], de ese Juzgado Central de Instrucción nº 6”. El Anexo I de ese Informe (folios 17.063 a 17.066) contiene a su vez un “Informe sobre similitudes de las sustancias encontradas en Chinchón, furgoneta Renault Kangoo, bolsa de la estación de El Pozo, vía del AVE y piso de la C/ Carmen Martín Gaite, nº 40”, firmado precisamente por la perito 17.632. El piso de la calle Carmen Martín Gaite, en Leganés, es donde se produjo la inmolación de los siete terroristas el 3 de abril de 2004. Pues bien, ¿cuándo pide el informe su señoría? Tres semanas más tarde de la explosión de Leganés. ¿Y cuándo se le remite? El informe principal lleva fecha de redacción de 11 de junio de 2004 y fecha de salida de 14 de junio siguiente. Es decir, casi once semanas después de que se produjera la referida explosión y seis semanas después de la petición del instructor. ¿Debemos suponer que aquí el Juez también estaba “irritado”? Téngase en cuenta que, dado que nadie pone seriamente en duda que en Leganés explotó Goma 2 ECO, no hay ningún motivo lógico para que el malvado Sánchez Manzano y sus esbirros ocultaran o retuvieran la información correspondiente.

Y, sin abandonar ese mismo Tomo 56 del sumario, podemos hallar otro ejemplo: el folio 16.942 contiene un oficio firmado por Sánchez Manzano que reza así:

En contestación al escrito de fecha tres de mayo del año en curso [2004] de ese Juzgado Central de Instrucción nº 6, adjunto remito a V.I. Informe sobre ciertas cuestiones relacionadas con los atentados del 11 de marzo. En atención a Procedimiento: Sumario 20/2004.

El oficio y el informe que lo acompaña llevan fecha de salida de 14 de junio de 2004: seis semanas después de la solicitud del Juez, que a su vez se produjo casi dos meses después de los atentados. Nos hallamos, en efecto, ante un comportamiento normal, tan normal como el que atañe al informe de los Tedax sobre los focos de explosión de los trenes.

Y es que no había que pensar mucho para darse cuenta de esto. Cuando la Ley de Enjuiciamiento Criminal define la labor de la Policía judicial (Título III) en la investigación de los delitos, subraya que las pruebas obtenidas por ésta habrán de ponerse “a disposición de la Autoridad Judicial” (art. 282). Y cuando esta misma Ley (art. 283) constituye en Policía judicial prácticamente a cualquier agente público que pase por allí (incluyendo a “serenos”, “celadores” y “alcaldes de barrio”…), pone cuidado en establecer que, en estas funciones, “serán auxiliares de los Jueces […], quedando obligados a seguir las instrucciones que de aquellas autoridades reciban a efectos de la investigación de los delitos”. Esto significa, ni más ni menos, que el Juez instructor es el director de orquesta y, como tal, es el facultado para solicitar a sus “auxiliares” informes o registros o lo que se tercie; no es la Policía la que decide cuándo y sobre qué informa, sino el instructor quien le pide aclaración sobre lo que considere oportuno. Especialmente en un caso como el 11-M, sería absurdo esperar que cada estamento policial haga y diga lo que se le antoje en cualquier momento: podrían haber sepultado a del Olmo con tres mil informes perfectamente innecesarios o no mandarle ninguno de los que realmente necesitaba. Es el Juez el que solicita, y esperar que Sánchez Manzano (y curiosamente sólo él, como enseguida veremos) se adelantara a la petición judicial es ridículo. Sumarle a eso, además, jueguecitos de adivino sobre el estado de ánimo del instructor, no tiene nombre.

Podríamos dejarlo aquí, pero la contumacia conspirativa me impele a una política de tierra quemada. Antes anuncié que volveríamos al asunto de las fechas de remisión del informe sobre los focos de explosión en minucioso detalle, así que preparémonos para un pequeño empacho documental que pondrá de manifiesto hasta qué punto la imputación fundamental de quienes atacan al que fue Jefe de los Tedax es en este aspecto tan falaz como insidiosa. Así pues, mi recorrido informativo tiene por objeto una especie de reducción al absurdo de los alegatos conspirativos en este punto y han de entenderse en el marco del comentario anterior sobre las funciones del Juez instructor.

En el juzgado se admiten sugerencias…

Recordemos de nuevo el contexto básico: la perito 17.632 adscrita a la Unidad Central de los Tedax, dirigida por Sánchez Manzano, comienza sus análisis de los restos de los focos de explosión el mismo mediodía del 11 de marzo de 2004 y comunica los primeros resultados a sus superiores hacia las 14 horas. Esa comunicación es sólo verbal. El informe escrito se redacta el 26 de marzo y se envía al Juzgado Central de Instrucción de Del Olmo el 27 de abril, junto con los demás elementos solicitados  por el instructor (según los críticos, de manera apremiante, incluso “irritado”) mediante escrito de 24 de marzo.

Pero la cuestión es aún más interesante. En efecto, el oficio de la Secretaría del Juzgado aparece en el Tomo 11 del sumario, folio 2.847. De esa única página es difícil extraer conclusión alguna respecto al ánimo apremiante o no del instructor, pero luego hablaremos de ello. Lo relevante ahora es comprobar que, si hablamos reprobatoriamente de que Sánchez Manzano no remitió la información “de forma voluntaria a la Audiencia, sino que fue a instancias del juez” (como aduce sin rubor García Abadillo), entonces deberíamos concluir que ni siquiera el juez pidió antes esos datos “de forma voluntaria, sino que fue a instancias de la Policía”. Sí, sí, veámoslo paso a paso para no perdernos.

En realidad, la petición del Juez instructor vino motivada por un previo oficio de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE; dependiente de la Comisaría General de Información de la Policía), del mismo día 24 de marzo de 2004 (Tomo 11, folios 2.839 a 2.841), destinado al Sr. Del Olmo en los siguientes términos:

SE SOLICITA de Su Autoridad eleve los correspondientes mandamientos dirigidos a las siguientes entidades y Cuerpos policiales al objeto de que elaboren los correspondientes informes periciales y faciliten los datos solicitados, dando cuenta de todo ello a V.I:

Siguen tres epígrafes correspondientes a cada uno de los cuerpos interpelados: “Secretaría Técnica de la Comisaría General de Policía Científica del Cuerpo Nacional de Policía”; “Unidad Central de Desactivación de Explosivos (Comisaría General de Seguridad Ciudadana) Cuerpo Nacional de Policía”; y “Dirección General de la Guardia Civil”.

La UCIE sugiere que a la primera entidad (Policía Científica) se le solicite información agrupada en seis puntos. A la Unidad Central de los Tedax, dirigida por Sánchez Manzano, se le piden los datos que se enuncian en cuatro puntos. El segundo de ellos es el que da lugar al informe realizado por la perito 17.632, pues solicita “Informe sobre la composición y origen del material explosivo empleado en la confección de los artefactos, así como de las características, origen y utilización de los detonadores empleados”. Finalmente, la información que se propone que facilite la Guardia Civil se recoge en un solo punto, aunque es bastante amplia.

El día antes, es decir, el 23 de marzo, la UCIE había dirigido otro oficio al Juez instructor solicitándole que emitiera un mandamiento para que una sucursal del Banco Popular hiciera entrega de determinados vídeos (Tomo 11, folios 2.843 y 2.844). Luego veremos por qué esto último es reseñable.

Pues bien, al oficio de la UCIE de 24 de marzo, y también al anterior de 23 de marzo, dio respuesta inmediata el Juez Del Olmo ese mismo día 24, mediante providencia (Tomo 11, folio 2.845) en la que ordenaba que se librara oficio a las tres entidades de las fuerzas de seguridad, así como a la sucursal del Banco Popular, mencionadas por la UCIE en sus escritos de los días 24 y 23, respectivamente, pidiéndoles exactamente lo que esta última Unidad policial había sugerido. En suma, el Juez instructor hizo suyas las peticiones de la UCIE.

Dando cumplimiento a lo dispuesto en la providencia del Sr. Juez, la Secretaría de su Juzgado Central de Instrucción, también con fecha de 24 de marzo de 2004, expidió los oficios relativos a cada uno de los interesados: a la Guardia Civil (Tomo 11, folio 2.846), a la Unidad Central de los Tedax (folio 2.847), a la Policía Científica (folio 2.848) y al Banco Popular (folio 2.850). En lo que atañe al ámbito policial, esos oficios los centralizó la UCIE, quien a su vez, al día siguiente, 25 de marzo, remitió sendos escritos (Tomo 13, folios 3.407 a 3.410) a los Tedax y a la Policía científica, comunicando a esos destinatarios finales los correspondientes oficios emitidos el día anterior desde el Juzgado Central de Instrucción del que era titular Del Olmo.

En suma, la petición dirigida a los Tedax en relación con los explosivos empleados forma parte de una solicitud más amplia a esa misma Unidad, solicitud que a su vez se incluye en una batería de peticiones a diversos órganos de las fuerzas de seguridad, e incluso a una persona jurídica ajena a la administración.

De todo ello cabe concluir varias cosas: en primer lugar, como ya he señalado, la actuación ni siquiera se inicia “a instancias del Juez”, sino de la UCIE. Debo señalar inmediatamente que, cuando digo que ni siquiera el juez pidió antes esos datos “de forma voluntaria, sino que fue a instancias de la Policía”, estoy simplemente acogiendo con ironía la argumentación conspirativa para resaltar su inanidad. Me parece obvio que la UCIE (o cualquier otro cuerpo policial) puede necesitar determinados datos o actuaciones para seguir sus propias líneas de pesquisa. En tal caso, dirigirse al instructor es lo normal, y lo será incluso aunque probablemente la UCIE (o quien se tercie en otros supuestos) ya conozca las respuestas extraoficialmente por vías tan simples como la comunicación personal entre mandos de las distintas unidades. Y esto es así, porque la intervención del instructor es lo que dotará de carácter oficial a lo actuado o averiguado.

En segundo lugar, y más importante, si el mero hecho de recibir un oficio del instructor se interpreta en clave de apremio incriminatorio frente a un cuerpo policial supuestamente remiso, habremos de entender que los demás destinatarios de esos mismos oficios (Policía Científica, Guardia Civil e incluso Banco Popular) eran exactamente igual de negligentes u obstruccionistas en sus relaciones con el Juez. A efectos mediáticos, sin embargo, por fortuna para ellos, ninguno estaba dirigido por Sánchez Manzano.

Ya hemos reiterado que los Tedax de la Unidad Central responden conjuntamente el 26 de abril de 2004 (con fecha de salida de 27 de abril) a lo que se les pedía en el oficio remitido por el Juzgado a instancias de la UCIE, pero que el informe de los focos se elabora concretamente el día 26 de marzo, según declaraciones de su autora. Partiendo de esta base, podemos hacer una pequeña comparación con el comportamiento de los demás interpelados por la antes descrita remesa de oficios, emanados, recordémoslo, de una misma providencia del Juez instructor.

El primer punto de los solicitados a la Policía Científica era del siguiente tenor:

Los cotejos de huellas halladas en la furgoneta Renault Kangoo matricula 0756-BRX –tanto en su interior como en cualquiera de los efectos u objetos que la misma contenía–, con las impresiones de las personas detenidas en relación a los atentados ocurridos en Madrid el día 11 de marzo de 2004 y el banco automático de identificación dactilar.

En el Tomo 22 del sumario, folios 5.987 a 5.997, consta el “Informe técnico policial 57-IT-04”, sobre la “Inspección en Furgoneta Renault Kangoo Matrícula 0576 BRX”, del Servicio de Innovaciones Tecnológicas (Sección de Actuaciones Especiales) de la Comisaría General de Policía Científica. El oficio de remisión de dicho informe (folio 5.986) lleva fecha de 29 de marzo de 2004, con entrada en el Juzgado Central de Instrucción nº 6 el 2 de abril. En este oficio se lee, respecto a la remisión de dicho informe, que:

Así queda cumplimentado el PUNTO 1º del escrito oficiado por ese Juzgado de fecha 24-03-04, en el que se solicitan, además, otras 5 diligencias relativas a otros Laboratorios de esta Comisaría General, de las que ya han sido informados para su análisis y remisión de Informes.

Así pues, la única diferencia respecto al informe sobre los focos de explosión es que los Tedax esperaron a tenerlo todo junto, mientras que la Policía Científica, como señala el citado oficio, no.

Me abstengo de trazar una por una las respuestas a todos los demás puntos (recordemos que había seis en total) de la petición cursada a la Policía Científica, entre otras cosas, porque me temo que la información se halla demasiado desperdigada por el sumario. Pero sí me entretendré con cierto detalle, a efectos ilustrativos, en los puntos tercero y, sobre todo, cuarto.

Efectivamente, la tercera de las solicitudes a la Policía Científica interesa informe sobre:

El cotejo de la bolsa que contenía el artefacto que no llegó a estallar [la “bolsa de Vallecas”] y la bolsa de idénticas características entregada por la Unidad Central de Información Exterior en fecha 18 de marzo de 2004.

A esta petición se responde (aparentemente, aunque no se hace explícito) mediante Informe pericial 04-Q1-187, del Servicio Central de Analítica de la Comisaría General de Policía Científica, fechado el 1 de abril de 2004 (Tomo 32, folios 8.815 y ss.), cuyo oficio de remisión (folio 8.813) es de 5 de abril, con entrada en el Juzgado de Del Olmo el 13 de abril. Es decir, no es más rápido que la fecha en que se elaboró (aunque no se enviara inmediatamente) el criticado informe de los focos de la perito 17.632.

Más interesante resulta el punto cuarto de la solicitud de información a la Policía Científica, que pide:

El resultado de la inspección ocular del vehículo Mercedes Benz matrícula 2748 CGT, Volkswagen Golf matrícula 0466 CBD, así como del BMW con placas falsas M-7679-ZU y su relación con cualquiera de las personas implicadas en los hechos investigados.

El primero de los automóviles referidos, el Mercedes Benz, es objeto del Informe Técnico Policial nº 80-IT-04, de la Sección de Actuaciones Especiales de la Comisaría General de Policía Científica (Tomo 61, folios 18.287 a 18.289). Este documento lleva fecha de 12 de junio de 2004. Su oficio de remisión (folio 18.286) es de 15 de junio, con entrada en el Juzgado de Del Olmo el 18 de junio. Es decir, varias semanas más tarde que el propio informe de los Tedax tantas veces vituperado.

Cabe destacar además que, según este Informe nº 80-IT-04, que comunica por escrito los resultados de la inspección ocular del Mercedes, dicha inspección se había llevado a cabo mucho antes, concretamente, el 18 de marzo de 2004. En la tercera página del informe puede leerse que los diferentes objetos hallados en el vehículo “se distribuyeron entre los distintos Servicios de esta Comisaría General para la realización de los estudios propios de sus disciplinas, de cuyos resultados se dará cuenta a la conclusión de los Informes requeridos”.

Curiosamente, algunos de esos análisis se recibieron en el Juzgado incluso antes que el propio informe sobre la inspección ocular. Por ejemplo, en el mismo Tomo 61 (folios 18.251 a 18.253) figura un “Informe analítico sobre varias muestras de una inspección ocular técnico policial sobre vehículo marca Mercedes 190 matrícula 2748-CGT”, suscrito por Alfonso Vega y otro licenciado en Químicas, con fecha de 26 de mayo de 2004, pero que no se remite al instructor hasta el 9 de junio del mismo año (oficio de remisión en folio 18.249), con entrada en el Juzgado a 15 de junio. ¿Estaría desesperado a estas alturas el Sr. Del Olmo?

Pasemos a los otros dos vehículos, el Volkswagen Golf y el BMW. Ambos se mencionan en la página 22 de un informe general sobre la investigación elaborado por la UCIE con fecha 29 de marzo de 2004 [Diligencia Informe (Diligencias: 8470), Tomo 17, folios 4.395 y ss.]. Al respecto, Del Olmo dirige un oficio a la UCIE el 19 de abril de 2004 (Tomo 32, folio 8.877)…

… a fin de requerirles informen de los datos obtenidos del examen de los vehículos Wolkswagen [sic] Golf, de color negro, matrícula 0466 CBD intervenido al imputado Rafa ZUHIER en el momento de su detención, y BMW, de color azul oscuro, encontrado en las inmediaciones de la calle Lito, en Villaverde, Madrid, ambos relacionados en la página nº 22 de la Diligencia Informe (Diligencias 8470) fecha 29/03/2004.

Algunos podrían pensar que el Juez instructor estaba insistiendo, “irritado”, después de haber pedido los resultados de la inspección ocular de dichos vehículos el 24 de marzo anterior. Yo no.

El caso es que, en relación con el Golf negro, la inspección ocular se realiza el 20 de marzo de 2004, según el “Acta de inspección ocular técnico policial nº 83-IT-04” (Tomo 36, folios 10.112 y 10.113). Sin embargo, dicha acta no se envía al Juzgado Central de Instrucción hasta un mes más tarde, según refleja su oficio de remisión de 22 de abril (folio 10.111), en el que:

Se significa que una vez finalizados los estudios oportunos de los efectos intervenidos en el interior del vehículo, se comunicará a V.I. mediante el correspondiente Informe Técnico.

El correspondiente “Informe Técnico Policial nº 83-IT-04”, sobre “la Inspección Ocular realizada al vehículo Volkswagen Golf, matrícula 0466-CBD”, se elabora el día 8 de julio de 2004 (Tomo 67, folios 20.404 a 20.406) y no se envía al Juez hasta el 14 de julio, según su oficio de remisión (folio 20.403). El informe todavía sería objeto de una pequeña rectificación de 26 de julio de 2004 (Tomo 70, folio 21.074). Pero, antes incluso de su envío, ya se le habían remitido al Juez instructor los resultados de algunas analíticas atinentes al automóvil en cuestión. Por ejemplo, en el Tomo 52 (folios 15.279 a 15.281) figura un “Informe sobre inspección ocular técnico policial Wolkswagen [sic] Golf VR6 0466-CBD”, realizado, al igual que vimos en el caso del Mercedes, por Alfonso Vega y otro licenciado en Químicas, con resultado negativo en cuanto a la detección de restos de explosivos. Este análisis del Laboratorio Químico de la Policía Científica lleva fecha de 21 de abril de 2004. Sin embargo, su oficio de remisión (folio 15.277) es muy posterior, nada menos que de 30 de mayo, con entrada en el Juzgado a 4 de junio.

Siguiendo la mentalidad suspicaz aplicada a la actuación de Sánchez Manzano, alguien podría preguntarse aquí también qué oscuras fechorías se tramaron durante ese mes y medio… Yo no.

La situación podría considerarse aún peor (desde el punto de vista conspirativo, claro está) en lo que concierne al BMW de matrícula M 7679 ZU. La UCIE solicita mediante oficio a Policía Científica la inspección ocular del citado vehículo el mismo día 24 de marzo en que, como ha quedado expuesto, el Juez instructor pide que se le informe sobre los resultados de dicha inspección (el oficio de la UCIE se recoge en el Tomo 13, folios 3.422 y 3.423). De esos resultados se da cuenta en el “Informe Técnico Policial nº 088-IT-04” (Tomo 77, folios 23.744 a 23.748), que aclara que la correspondiente inspección ocular técnico policial se lleva a cabo en la madrugada del día 25 de marzo de 2004. Sin embargo, ese informe 088-IT-04 no se redacta hasta cinco meses más tarde, concretamente, el 26 de agosto, fecha asimismo de su envío al Juzgado (oficio de remisión en folio 23.743), donde se registra su entrada el 1 de septiembre de 2004.

Lástima que algunos investigadores, tan distraídos como estaban crucificando a Sánchez Manzano, hayan desaprovechado la oportunidad de encontrar grandes trapacerías en todos estos otros datos cronológicos.

Su Señoría “llama al orden”

Comenté más arriba que del oficio del Juzgado dirigido a la Unidad a cuyo mando se encontraba Sánchez Manzano no parecía factible “extraer conclusión alguna respecto al ánimo apremiante o no del instructor”. Entiendo, no obstante, que la situación es distinta si analizamos, no el oficio individualmente dirigido a los Tedax, físicamente redactado por el Secretario Judicial, sino la providencia del Juez instructor (Tomo 11, folio 2.845) de la que emana el referido oficio.

Efectivamente, como ya he indicado, en esa providencia se recoge de forma conjunta la serie de peticiones a los diversos órganos que luego se desgajan en sus respectivos oficios de solicitud de información. Y de esa providencia podemos deducir que el Sr. Del Olmo no estaba apremiando o conminando a Sánchez Manzano a hacer nada de manera perentoria, por la sencilla razón de que, cuando ha querido manifestar la urgencia, lo ha hecho de forma expresa.

En efecto, la citada providencia, que ordena las solicitudes de información que he estado describiendo, recoge asimismo la petición de la UCIE relativa a unos vídeos de una entidad bancaria y dispone (énfasis añadido):

Únase el oficio presentado por la Unidad Central de Información Exterior de esta misma fecha con registro de salida 200400009114 y, visto su contenido, procédase a requerir urgentemente al Banco Popular S.A. en atención a los extremos significados en el oficio citado [la entrega de unos vídeos].

Por tanto, repito, a contrario sensu, las peticiones dirigidas a los Tedax de Sánchez Manzano y a la Policía Científica y a la Guardia Civil no hay por qué interpretarlas como requerimientos “urgentes”.

Y, a este respecto, por cierto, el caso más ilustrativo es el de la Guardia Civil, a la que Del Olmo también solicitó determinada información en esa misma providencia de 24 de marzo de 2004. De hecho, el Juez instructor recogía las sugerencias de la UCIE, a las que añadía otras también relacionadas con la trama de provisión de explosivos.

Pues bien, a raíz del requerimiento del Juez, la Guardia Civil envía a éste un oficio de fecha 29 de marzo de 2004 (Tomo 18, folio 4.821), en el que “en virtud de la resolución de 24 de marzo actual por la que se ordena a este Servicio proceder a la investigación y verificación de [determinados] extremos”, se le solicitan a su vez a Del Olmo un par de informes “considerados imprescindibles para la investigación en curso”.

Pero pasa el tiempo y el informe de la Guardia Civil no llega. El 22 de septiembre de 2004, Del Olmo dicta una providencia (Tomo 79, folios 24.384 y 24.385), en la que, entre otras muchas cosas, dispone (énfasis añadido):

Interésese de la Dirección General de la Guardia Civil remita informe final o definitivo emitido en relación a [diversos asuntos] que fueron solicitados en el curso de la investigación, con la máxima urgencia y en soporte papel e informático, para su tratamiento y análisis.

Y esa máxima urgencia todavía se traduce en dos meses de espera, hasta que la Guardia Civil transmite al instructor su “Informe de la investigación sobre el origen de los explosivos utilizados en los atentados del 11 de marzo” (Tomo 87, folios 27.399 y ss.), con fecha de 15 de noviembre de 2004 y remitido dos días después (oficio en folio 27.397). En su primera página, dicho informe aclara los “antecedentes” (énfasis añadido):

En cumplimiento a la Resolución dictada por el Juzgado Central de Instrucción n° 6 de los de la Audiencia Nacional, en Auto [sic; en realidad era una providencia] de fecha 22 de septiembre de 2.004, se elabora el presente informe sobre las sustancias explosivas relacionadas con el Sumario 20/2004, así como el estudio y análisis obtenido de los listados, tráfico de llamadas y posicionamiento de los teléfonos que se solicitaron en el curso de esta investigación.

La investigación reseñada se inició en cumplimiento de la Orden de fecha 24 de marzo de 2.004, dimanante de ese Juzgado Central de Instrucción. […]

Nada de lo anterior ha parecido problemático a determinada prensa, como por lo demás es natural. La prolija relación de informes y trámites que acabo de exponer será sin duda desconocida para el lector medianamente interesado en las “investigaciones” sobre el 11-M. Ningún escándalo se ha derivado de ello. Y, sin embargo, bien se ve lo fácil que habría sido montar un circo de aspavientos y alharacas con titulares de trapío y embestida a cuenta de estas vicisitudes cronológicas oportunamente adulteradas para presentarlas como intentos de engaño, retrasos maliciosos, irritaciones del instructor, apercibimientos de Su Señoría… todo ello aplicable a la Guardia Civil y a la Policía Científica. Lo anterior, a mi juicio, sirve también para demostrar por contraste qué son todas esas imputaciones sobre la falta de iniciativa de Sánchez Manzano, su reticencia a informar y demás: lisa y llanamente, basura.

Pero por El Mundo y allegados no pasan el tiempo ni los juicios, y las pesquisas no van más allá de reproducir retales de hemeroteca. Después de los datos que se acaban de referir, fácilmente accesibles para “investigadores” que presumen de expurgar el sumario, el diario de Unidad Editorial, refiriéndose al examen de los focos de explosión realizado por los Tedax, insiste en reprochar que “de ese análisis no se elaboró un informe por escrito hasta 15 días después, que no se entregó al juez hasta mayo” (J. Manso, EM, 5.2.2012).

Last edited by Rasmo (08-10-2012 09:05:44)


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