Foro del colectivo Desiertos Lejanos.

Lugar de debate de las teorias de conspiración del 11-M.

You are not logged in.

Announcement

Nueva política de registro. Ante la imposibilidad de contener el spam, toda persona que quiera registrarse en el foro tendrá que solicitármelo personalmente en Twitter por mensaje personal, a la cuenta @luismithr. Gracias por su comprensión.

#341 19-05-2012 09:05:26

morenohijazo
Administrador
Registered: 05-10-2006
Posts: 5,766
Website

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

¡Qué currada llevas, amigo Rasmo!
Enhorabuena, como siempre


La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

Offline

#342 19-05-2012 11:02:13

no me aclaro con...
Miembro
Registered: 14-04-2007
Posts: 1,479

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

morenohijazo wrote:

¡Qué currada llevas, amigo Rasmo!
Enhorabuena, como siempre

Las curradas que se está pegando Rasmo y tu, son antológicas, lo bueno que después se convierten en entradas del blog y eso debe ser salvaguardado


El mejor Conspiranoico es el conspiranoico delante de un juez por injurias o premiado con un buen carchuto

"No me aclaro con los conspiranoicos" es mi verdadero apodo pero no cabe, y fundador del MRVPCAB (Movimiento Reivindicativo por la Vuelta de los Pelanas Congelados en Acido Bórico)

Offline

#343 19-05-2012 13:14:55

viana
Miembro
Registered: 04-10-2006
Posts: 958

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Rasmo creo que hay una errata. Dices, al principio, que el informe es de abril de 2006 y lo correcto sería 2004.

Por lo demás magnífico;  eso sí,  sigues dando munición a los conspis. En cualquier momento dirán que el banco pop es también cómplice.  smile

Last edited by viana (19-05-2012 13:16:39)


"Sin lugar a dudas, a estos tíos se les ha ido definitivamente la olla" Luis del Pino - 24.11.2007

Offline

#344 19-05-2012 13:52:10

Rasmo
Cenista oficial
Registered: 20-09-2006
Posts: 1,578

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Ups, sí, corregido, gracias.


Wars not make one great

Offline

#345 03-08-2012 14:06:28

Rasmo
Cenista oficial
Registered: 20-09-2006
Posts: 1,578

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XLII)


En la anterior entrega comencé a estudiar las críticas vertidas contra el informe sobre los análisis de los focos realizados, a partir de la misma mañana de la tragedia, por la perito 17.632 en el laboratorio de los Tedax (recordemos que su fecha de salida fue 27 de abril de 2004). Señalé que estas apreciaciones impugnaban la validez de dicho informe sobre bases formales y técnicas, atendiendo en particular a su contenido. Expuse en detalle la falta de fundamento de las objeciones jurídicas relativas a la cuestión del número de peritos intervinientes.

Las consideraciones negativas que ahora empiezo a abordar se refieren a las alegadas deficiencias que, partiendo del propio documento de los Tedax, algunos extienden a su práctica analítica en cuanto tal y que, según alegan, permiten otorgar a esos análisis los calificativos de “negligentes”, “aberrantes” y “deplorables” (EM, 9.7.2009, lateral derecho; y EM, 14.2.2007). [El primero de los artículos citados refiere las declaraciones que los peritos Antonio Iglesias y Carlos Romero realizaron, en defensa de El Mundo, ante la juez que conoció de la fallida demanda de Sánchez Manzano contra ese diario.]

Uno de los principales cargos dirigidos contra el contenido del informe atañe a su carácter impreciso, es decir, al hecho de que no establezca la marca concreta del explosivo utilizado en los trenes. Es más, a muchos les parece inaceptable que ese informe se limite a mencionar que en los focos de explosión (no en todos: en dos de ellos no se hallaron sustancias reseñables) se detectaron “componentes de dinamita”, sin referir el nombre de tales componentes.

Este asunto de la indefinición de la marca de dinamita y de sus componentes en el informe de los análisis realizados a los restos de los focos de explosión ha suscitado innumerables malentendidos y muchas manifestaciones que se solapan confusamente. Incluso en algún aspecto concreto y durante algún tiempo limitado es posible que ciertas dudas de los críticos pudieran haberse apoyado en determinadas declaraciones desafortunadas del propio Sánchez Manzano. Me apresuro a indicar que, en mi opinión, ello no justifica en modo alguno que se sigan reiterando durante años las mismas falacias una vez que se cuenta (y se contaba) con toda la información disponible para formarse una idea cabal de lo acontecido. Seguidamente, antes de entrar en detalles adelantaré algunas líneas generales de mi exposición.

Al llamar la atención sobre la referencia en el informe discutido a componentes de la dinamita sin especificar éstos, los críticos inciden según los casos en un elemento de capacidad y en otro de voluntad. Es decir, el informe de los Tedax no da los componentes concretos hallados en los focos de explosión, pero ¿eso significa que no podían darlos o que no querían darlos? A su vez, se produce con frecuencia una mistificación en el sentido de que se pasa de la marca de explosivo a los componentes. Esto es, no poder/querer identificar la marca concreta de dinamita equivale supuestamente a no poder/querer identificar componentes.

La autora del informe, la perito 17.632, como luego veremos en profundidad, expuso en diversas ocasiones por qué optó por no referir los componentes que halló en su día y manifestó que, en un análisis de restos explosionados normalmente no es posible encontrar todos los componentes del explosivo utilizado, lo que impide a su vez identificar una marca concreta de dinamita. Estas explicaciones son sumariamente rechazadas por sus críticos o cuestionadas con alegaciones bastante endebles, no exentas de la malicia habitual.

Esa doble vertiente, según la cual se acusa alternativamente a la perito de los Tedax de no poder o de no querer referir los componentes hallados en sus análisis, presenta aspectos un tanto contradictorios. Por un lado, cuando se trata de la capacidad, suele olvidarse la explicación de la agente 17.632 en el sentido de que no es posible en general dar la marca específica de una dinamita explosionada y algunos se preguntan con aspavientos cómo es que ella en concreto no pudo y, entonces, por qué no envió las muestras a la Policía Científica ya que, se sobreentiende, la Policía Científica sí que puede determinar la marca a partir de restos de explosión. Cuando ésta es la línea argumental, se incide en los paupérrimos análisis realizados en la sede de los Tedax, en un laboratorio de la “señorita Pepis” (EM, 14.2.2007) y con técnicas “tercermundistas” (CGA, EM, 20.11.2006). Con el tiempo, haciendo uso de unas declaraciones tal vez mejorables de Sánchez Manzano, esta idea se resume en el hecho de que los análisis de los focos emanados de su unidad no fueron “científicos”, lo que frecuentemente se identifica de manera confusa con lo tratado en la anterior entrega en relación con el “valor pericial” o “valor probatorio” del informe cuestionado, ya que “se supone que los informes periciales que se remiten al juez deben tener un carácter científico” (García Abadillo y Marraco, EM, 21.1.2007).

Por otro lado, cuando lo que se quiere destacar es el aspecto intencional, lo que se preguntan los escépticos es por qué no se quiso dar la relación de componentes específicos hallados por la perito de los Tedax: qué había en esos resultados que fuera tan terrible como para no querer revelarlo. Evidentemente, se sugiere que lo que quería ocultarse era la presencia de la nitroglicerina y/o el DNT, que aparecieron en los análisis efectuados tres años más tarde (en 2007), elementos que, como es sabido, son en principio ajenos a la Goma 2 ECO. La contradicción a la que he aludido proviene de que, cuando se sigue esta línea argumental, se insiste en que las técnicas empleadas por la perito 17.632 eran suficientes y podían determinar perfectamente la presencia de esos componentes (que se decidió ocultar). En suma, ya no son una birria. Uno de los que más han insistido en este punto, por cierto, es el propio Antonio Iglesias, desde las páginas de “Titadyn” y fuera de ellas.

El resultado final de todas las tropelías relacionadas con esos análisis de los focos, según se insiste en “Titadyn”, en la querella de la AAV11-M y en muchas otras ocasiones, es que, por culpa de la perito 17.632 y de Sánchez Manzano, X años después seguimos sin saber qué explotó en los trenes. La imputación básica se traduce en que “es imposible que no se hayan podido analizar restos de los focos y determinar la naturaleza del explosivo sin una intención deliberada de ocultar lo ocurrido” (Pedro J. Ramírez, 11.3.2011, encuentro en elmundo.es).

Estos y otros aspectos se tratarán a continuación en detalle. Pero, antes, un pequeño excurso.

La importancia de saber (o querer) leer

Del Sr. Iglesias ya he dicho que en su libro (pero no sólo en él) incurre en numerosas falacias e inexactitudes impropias de alguien que se las da de científico; pero, más allá de la incompetencia, creo incluso justificado poner en duda su buena fe. Él, que no desperdicia ocasión para denunciar las supuestas actitudes de sus compañeros oficiales de pericia y para atribuirles toda clase de reprobables intenciones, hace en “Titadyn” unas valoraciones sobre el informe de la especialista química de los Tedax que no puedo obviar. No se refieren específicamente a la cuestión de los “componentes de dinamita” presuntamente ocultados por los Tedax, pero establecen el tono (tanto malicioso como ridículo) de lo que este perito, con su habitual plural mayestático, considera necesario dictaminar sobre el trabajo ajeno.

El informe de los Tedax de 27 de abril de 2004 que aquí se discute en realidad no se limitaba a dar cuenta de los análisis efectuados sobre los restos de los focos de explosión. Dicho documento respondía a una petición del juez Del Olmo de 24 de marzo de 2004, que solicitaba información “sobre la composición y origen del material explosivo empleado en la confección de los artefactos”. Pues bien, para todo el mundo, menos para los conspiracionistas, la mochila de Vallecas era uno de esos artefactos colocados en los trenes, afortunadamente recuperado intacto. En consecuencia, el informe de la perito 17.632 incluye un apartado 4 en el que se refieren los análisis efectuados a la conocida como muestra M-4, extraída de esa mochila. Dichos análisis fueron realizados inmediatamente después de la masacre por la Policía Científica y comunicados mediante informe 173-Q2-04, de 12 de marzo de 2004, “del que se adjunta original”, según advierte el informe de los focos de explosión (y efectivamente, este informe de la Policía Científica aparece en el sumario inmediatamente después del informe de los Tedax que lo cita).

Esto viene al caso porque, en las páginas 251 a 255 de “Titadyn”, el Sr. Iglesias expone algunas conclusiones preliminares sobre las “muestras de explosivo no explosionado” (se refiere al resto de cartucho hallado en la Kangoo, al “patrón” de Goma 2 ECO enviado a efectos de cotejo con el anterior por los Tedax y a la mochila de Vallecas) por comparación de los resultados obtenidos en la pericia encargada por el tribunal en 2007 con los recogidos en el citado informe 173-Q2-04 (mochila de Vallecas) y en el informe 173-Q1-04 (cartucho de la Kangoo y muestra de cotejo), este último también de la Policía Científica y también de 12.3.2004. Iglesias alude igualmente al informe urgente sin número de registro efectuado por la Policía Científica el mismo día de la masacre, del que los informes de 12 de marzo referidos (173-Q1-04 y 173-Q2-04) son ampliatorios. Como ya he dicho, el documento de los Tedax menciona únicamente el informe 173-Q2-04, que es el que tiene por objeto un “artefacto”, tal como pedía el juez instructor.

Al hablar de todos estos informes, incluido el de la perito Tedax 17.632, el Sr. Iglesias discute los diversos componentes en ellos mencionados (o no) y señala lo siguiente:

Carbonato cálcico: no hemos podido confirmar su presencia a pesar de que […] aparece calcio. Tampoco reseñaba carbonato cálcico el «Informe urgente», sin número de registro, del 11 de marzo de 2004, aunque fue incluido al día siguiente en los informes analíticos de la propia Policía Científica (173-Q1-04 y 173-Q2-04), ampliatorios del anterior. Es extraño que no se reseñara en el primer informe y sí en los del día siguiente […]. La presencia de calcio no permite inferir que en la muestra haya carbonato cálcico, componente que figura en las especificaciones de la Goma 2 ECO. Por esta razón, parece una ligereza el incluirlo, como si se quisieran ajustar los resultados analíticos al perfil de este explosivo.

Aunque no afecte directamente al objeto que ahora nos ocupa, creo que merece la pena detenerse a saborear este párrafo. El hallazgo de calcio no permite deducir la presencia de carbonato cálcico, componente de la Goma 2 ECO. Esto lo dice el mismo perito que muchas páginas antes había reprochado que los peritos de la Guardia Civil encontraran estearato de metilo en el explosivo recuperado de la vía del AVE pero no lo reseñaran en sus respectivos informes, ya que, argumentaba Iglesias, el estearato de metilo es una “sustancia muy próxima” al estearato cálcico, que es un componente de un determinado explosivo militar. Ya conocemos su afición por la “Química Según”.

Por su parte, la acusación de “ligereza”, “como si se quisieran ajustar los resultados”, sin duda apunta al hecho de que uno de los firmantes de esos análisis de la Policía Científica objeto de suspicacia fue Alfonso Vega, cuya honestidad, como ya he indicado anteriormente, ha sido puesta en entredicho en multitud de ocasiones. Lo chirriante de esta sibilina actitud, como también destaqué en su día, es que esos mismos informes de la Policía Científica tenían igualmente como autor al Sr. Escribano; el informe sin número de referencia y el 173-Q1-04, además, los firmaba asimismo la Sra. López Cidad. Y resulta que estos dos, famosos por su intervención en el asunto del ácido bórico, son, en opinión de El Mundo y compañía, los campeones de la honradez pericial. Es decir, según Iglesias, estos dos intachables peritos elaboraron informes a los que él imputa “ligereza” y una posible intencionalidad de “ajustar los resultados”. La inconsistencia argumental de “Titadyn” en este punto es notable. O más bien de sus patrocinadores, quienes, con bastante menos, han hecho portadas infamantes. Pero sigamos con la exposición del Sr. Iglesias, porque ahora viene lo mejor, en relación con el informe que de verdad nos interesa. Inmediatamente después de la cita precedente, su texto continúa así (páginas 253-54; cursiva en el original):

A partir de este punto, en el informe firmado por Sánchez Manzano y el funcionario con carné profesional 17.632, enviado al juez Del Olmo seis semanas después del atentado, se añade a los componentes dinitroetilglicol (EGDN), nitrocelulosa (NC), nitrato amónico (AN) y dibutilftalato (DBF), el carbonato cálcico, componente común de la Goma 2 ECO, mientras que se omite mencionar la metenamina, compuesto ajeno a la composición de este explosivo, por lo cual consideramos que dicho informe falsea el resultado de los análisis de la Policía Científica y es tendencioso porque acomoda los resultados analíticos a la presunción de que el explosivo encontrado tenía que ser Goma 2 ECO.

Independientemente de que señalemos este último hecho, importante por cuanto marca una querencia, consideramos […]: Que la composición de las evidencias analizadas de la mochila de Vallecas […] es compatible con las especificaciones de la composición de la Goma 2 ECO.

Basta leer el apartado 4 del informe de los Tedax criticado para observar que dicho documento no está añadiendo ni omitiendo nada. Está citando, al pie de la letra, los resultados analíticos del informe de la Policía Científica 173-Q2-04: “nitrocelulosa, nitroglicol, nitrato amónico, ftalato de dibutilo y carbonato cálcico”. Esto, para el Sr. Iglesias, es “falsear” el resultado. Quizá habría preferido una cita tan fiel como las que suele hacer el coautor de su libro. Pero lo esperpéntico es que califique ese punto de “tendencioso” y revelador de una “querencia” por la Goma 2 ECO, cuando él mismo está de acuerdo en que, de hecho, el explosivo de la mochila de Vallecas es Goma 2 ECO. Cuesta creer que no esté hablando de sí mismo cuando utiliza esas expresiones.

Y ahora, tras la digresión, entremos en materia.

La historia no oficial

Es importante señalar que los elementos básicos de las explicaciones ofrecidas desde instancias oficiales y, más concretamente, por Sánchez Manzano y la perito 17.632 ya eran conocidas en El Mundo y aledaños desde momentos muy tempranos, sin alboroto alguno. Salvo excepciones poco significativas, en este asunto, como es habitual, lo que se produce no es tanto un descubrimiento de nuevos hechos cuanto una reinterpretación y relectura en clave intrigante de historias pasadas. Reservo para más tarde las oportunas referencias.

Si no me equivoco, el primero en perfilar claramente los elementos fundamentales del relato conspirativo en este asunto de los análisis de los focos de explosión fue Fernando Múgica en su Agujero Negro XIII, a punto de cumplirse el primer aniversario de la matanza (EM, 8.3.2005):

Los peritos del sumario ni siquiera consiguen determinar el tipo de dinamita que explosionó en los trenes. […] Hasta ahora, se han manejado dos verdades absolutas que se consideran indiscutibles: las bombas que explosionaron en los trenes estaban fabricadas con Goma 2 y la dinamita utilizada salió de Mina Conchita, en Asturias. […] [L]as dos afirmaciones se sostienen con pruebas meramente deductivas.
En las propias conclusiones policiales se lee con absoluta claridad: «No se puede afirmar el tipo de dinamita que explosionó en los trenes». Los componentes encontrados no son suficientes como para confirmar que fuera Goma 2. En definitiva, a pesar de la desenfrenada polémica que ello suscitó, un año más tarde de los atentados no puede concretarse el tipo de dinamita que provocó la matanza. […] [S]eguir la pista de la Goma 2 sólo puede conducir a la dinamita que no explosionó […].

Múgica abriendo camino una vez más. Las dudas sobre lo que había explotado en los trenes, sin embargo, aún no se expresaban con la virulencia y la concreción que vendrían más tarde. De hecho, por aquel entonces el Titadyn no pintaba mucho mejor que el explosivo de la versión oficial. En el mismo artículo que acabo de citar, Múgica advertía:

No obstante, entre los propios miembros de la Unidad Central de Información de la Guardia Civil (UCIE) se extiende cada vez más el convencimiento de que 10 kilogramos de dinamita, sea Goma 2 o Titadyne, no hubieran roto por sí solos las estructura de la base de los vagones, ni hubieran abierto los mismos como si se hubiera utilizado un abrelatas.

Eran los tiempos en que flotaba en el ambiente el espectro del “explosivo militar”.

Poco después, el 16 de marzo de 2005, Del Olmo emitió una providencia por la que solicitaba de las Unidades Centrales de Desactivación de Explosivos de la Policía y de la Guardia Civil la realización de un informe pericial conjunto sobre una serie de extremos relacionados con los explosivos (Tomo 114, folio 39.286 del Sumario). En lo que atañe a la Policía, Sánchez Manzano respondió designando dos peritos, diplomados Tedax con carnés profesionales 19.568 y 66.646, mediante escrito de 20 de abril de 2005 (Tomo 130, folios 46.939 a 46.942), en el que aprovechaba para recordar al juez instructor las respuestas a lo que solicitaba ya incluidas en informes que se le habían facilitado previamente. El producto final de esa colaboración entre los Tedax de la Guardia Civil y de la Policía Nacional es un amplio informe que figura en el Tomo 145 [12 megas] del Sumario. En dicho estudio conjunto se compendian y estructuran las conclusiones de los principales informes anteriores en materia de explosivos (que se adjuntan en anexos), incluido el elaborado por la perito 17.632 y su referencia a los “componentes de dinamita”.

Pasados unos meses, basándose en la información reflejada en aquel escrito de Sánchez Manzano de 20 de abril de 2005, Fernando Lázaro y Antonio Rubio firmaron un titular según el cual “La Policía no detectó explosivos en dos ‘focos’ del 11-M” (EM, 1.8.2005). El artículo señala que los “técnicos no precisan si la dinamita que estalló en los trenes era Goma 2” y añade que “sí lo pueden precisar sobre el explosivo utilizado […] en Leganés, ya que allí se encontraron algunos cartuchos sin detonar”. Incluye una errata al citar el escrito del Jefe de los Tedax, pues le atribuye la afirmación de que en Leganés detonaron 209 kilos de explosivo, cuando la cantidad mencionada por Sánchez Manzano era de 20 kilos, pero el tono de la información no es particularmente suspicaz ni malicioso. Más bien neutro.

Distinto es el caso de Manuel Marraco, que vuelve dos meses más tarde (EM, 2.10.2005) sobre ese mismo escrito de Sánchez Manzano con ganas de atizar al mando policial. La orientación de la noticia (“El jefe de los Tedax rechaza reproducir las explosiones del 11-M”) puede percibirse desde el subtítulo:

Del Olmo le había solicitado que realizara una simulación en un vagón de Cercanías para aclarar algunas dudas acerca de los artefactos.

En realidad, Sánchez Manzano no se había negado a hacer algo que Del Olmo “le había solicitado”. Lo que el juez hizo fue preguntarle al Jefe de los Tedax si éstos “consideraban necesario” realizar esas simulaciones. Y la respuesta fue que no era necesario, por las juiciosas razones que indica el escrito de 20 de abril de 2005 (Marraco se refiere a este escrito con su fecha de envío al Juzgado, es decir, el 22 de abril de 2005). Pero Sánchez Manzano ya llevaba camino de convertirse en el hombre del saco periodístico que todos conocemos, como apuntaba, dentro de ese mismo artículo de Marraco, la sección titulada “Los otros episodios de Manzano”. El periodista de El Mundo encuentra censurable que el Jefe de los Tedax ofreciera al juez aclaraciones en vez de limitarse a nombrar a dos peritos y punto. En este sentido, resulta particularmente oprobioso el siguiente pasaje:

Sólo en el último párrafo [Sánchez Manzano] informaba al juez que se había designado a dos expertos –uno de ellos él mismo– «para ampliar los estudios realizados sobre estos u otros extremos que estime oportunos».

Lo cierto es que, en su escrito, Sánchez Manzano designó a los peritos diplomados Tedax con números profesionales 19.568 y 66.646. El primero era un Inspector Jefe, al frente de la Sección de Centro de Información de Artefactos Terroristas; el segundo era un Subinspector, Jefe del Grupo de Informes Técnicos y Periciales. Sánchez Manzano no es diplomado Tedax, como ya sabemos, y su número profesional empieza por 15, según consta en alguno de los documentos procesales que he consultado. Así pues, no se designó a sí mismo como experto de nada. La maledicencia suele ser inelegante pero, cuando además se basa en datos falsos, resulta impresentable.

En lo que ahora nos atañe más directamente, Manuel Marraco ejercía la habitual práctica de la atribución de intenciones y la lectura de actitudes:

Los interrogantes planteados por el magistrado apuntaban a que los errores, omisiones y retrasos en los informes de los Tedax le hacían albergar dudas sobre, por ejemplo, si en todos los focos del 11-M se había empleado el mismo tipo de explosivo, la misma cantidad, y si éste coincidía con el hallado en la furgoneta de Alcalá y en la mochila desactivada en Vallecas.

Discurriendo por vías paralelas, no hacía mucho que Luis del Pino había iniciado sus “Enigmas” en Libertad Digital señalando ya en la primera entrega de su serie (3.8.2005) que “no sabemos qué explosivos se utilizaron en los trenes”. Una semana más tarde, en su cuarta entrega (10.8.2005), introduce una peculiar variante terminológica, al señalar que en el análisis de los focos sólo se habían podido hallar “componentes genéricos de dinamita”, “por lo que no podemos afirmar con seguridad qué tipo de dinamita se usó para los atentados (es decir, no existen datos analíticos para determinar si lo que estalló en los trenes fue Goma-2, Titadyne u otro tipo de dinamita)”.

En realidad, esta referencia no es correcta. El informe discutido nunca habla de “componentes genéricos de dinamita”, sino de “algunos de los componentes de los explosivos conocidos genéricamente como Dinamitas”, “componentes de Dinamita” y “componentes habituales de las Dinamitas”.

En cualquier caso, Del Pino se basó (explícita o implícitamente) en esa imprecisa alusión a los “componentes genéricos” para expresar la consiguiente duda acerca de lo que estalló de verdad en los trenes en múltiples escritos posteriores, en los que se preguntaba por los “componentes exactos” detectados en los análisis de los focos (por ejemplo, en la entrega 11 de sus Enigmas, de 24.9.2005, y en las entradas de su blog de 16.10.2005 y de 18.10.2005).

Pero sus recelos sobre la Goma 2 ECO no le inclinaban precisamente hacia el Titadyn, ya que “tampoco se utilizó dinamita en los trenes, si hemos de fiarnos de las declaraciones ante el juez del Tedax que coordinó las labores de desactivación el 11 de marzo” (blog, 19.10.2005). Se refería (y lo hizo insistentemente) a unas declaraciones (pueden verse, por ejemplo, en la p. 53 del auto de procesamiento) de Cáceres Vadillo (de la Brigada Provincial de Madrid de los Tedax), que Luis del Pino parece no haber entendido. En aquella época, este periodista sobrevenido también consideraba particularmente verosímil la hipótesis del explosivo militar.

Así lo expresó, de hecho, en su artículo de El Mundo de 16.4.2006, comentando el auto de procesamiento que Del Olmo había dictado unos días antes y que, a su juicio, marcaba nada menos que “El declive de la versión oficial del 11-M”:

[L]os informes emitidos por Sánchez-Manzano indicaban que en dos de los focos de explosión no apareció resto alguno de dinamita y en los otros ocho aparecieron «componentes genéricos de dinamita» (sin que se indiquen cuáles son esos componentes). Sin embargo, según el auto de Del Olmo, existen serias dudas de que se usara Goma-2 en los trenes: el auto ratifica que la inspección ocular realizada por los Tedax que participaron en las labores de desactivación en Atocha revela que se utilizó algún explosivo de tipo militar. Teniendo en cuenta que algunos grupos terroristas utilizan mezclas de explosivos de tipo militar (como el RDX) con nitroglicerina, y que esas mezclas también dejan restos de «componentes genéricos de dinamita» después de la explosión, ¿qué fue lo que estalló en los trenes?

Por cierto, salvo error por mi parte, en este artículo Del Pino introduce por primera vez en El Mundo la referencia inexacta a los “componentes genéricos de dinamita”. A partir de ahí, la expresión se hace también ubicua en decenas de artículos de ese periódico firmados por Pedro J. Ramírez, Manuel Marraco, Joaquín Manso, etc. Se emplea igualmente en “Titadyn” (en la parte del perito Iglesias; por una vez, García Abadillo no acoge la falsa cita), en “La Cuarta Trama”, de José María de Pablo, y en la querella interpuesta por éste contra Sánchez Manzano y la perito autora del informe en cuestión. Curiosamente, su reiteración provoca que aparezca incluso en algún escrito de la representación legal de estos policías. Pero es una minucia menor.

En cualquier caso, es interesante esa referencia de Luis del Pino al RDX con nitroglicerina, para señalar que el hallazgo de “componentes genéricos de dinamita” (entre los que él mismo incluye precisamente la nitroglicerina) no implicaba que este último tipo de explosivo (dinamita) fuera el que de verdad se utilizó. Se trata de una idea que ya había expuesto y aún expondría en repetidas ocasiones (por ejemplo, en su citado Enigma 11). En este sentido, visto con perspectiva, resulta especialmente llamativo el razonamiento que Del Pino ofrece en la entrada de su blog de 27.6.2006. Recordemos de discusiones precedentes que esta última entrada se publica sólo dos días antes de que el mismo autor, apoyándose en los comentarios de uno de sus seguidores, pusiera en relación por primera vez la referencia a la nitroglicerina que hizo Sánchez Manzano en la Comisión del 11-M y la circunstancia de que la Goma 2 ECO no contiene dicho componente. Sobre esto último ya me extendí en su momento. En lo que ahora nos atañe, la argumentación de Luis del Pino se presentaba así aquel 27 de junio:

Ni en el sumario, ni en el auto de procesamiento se indica qué componentes genéricos de dinamita se encontraron en ocho de los diez focos de explosión, pero Sánchez-Manzano deja claro, […] en la Comisión 11-M, que lo que se encontró es nitroglicerina.

La nitroglicerina no es dinamita, sino tan sólo uno de los componentes que se pueden emplear para fabricarla. Pero la nitroglicerina puede usarse para fabricar otros explosivos distintos de la dinamita. Por ejemplo, ya hemos comentado en otras ocasiones que la mezcla RDX+nitroglicerina tiene unos efectos muy similares al C4 o al Semtex, y ya ha sido usada anteriormente por grupos terroristas. Dicha mezcla, al explotar, dejaría “restos de componentes genéricos de dinamita”, concretamente nitroglicerina.

Así pues, repitamos la pregunta: ¿qué narices es lo que estalló en los trenes? No lo sabemos, pero el sentido común nos permite afirmar algo con una razonable certeza: si se nos han ocultado los datos y los análisis y se nos ha intentado convencer con falacias lógicas de que lo que estalló en los trenes es dinamita, es precisamente porque lo que estalló en los trenes no era dinamita.

Sin embargo, esa “razonable certeza” sobre la ausencia de dinamitaaunque se hallara nitroglicerina no le impidió posteriormente aplaudir las aportaciones de El Mundo en apoyo de la tesis del Titadyn, que, huelga repetirlo, es una marca de dinamita. Efectivamente, recordemos que, el 11 de julio de 2006, El Mundo llevaba a su portada el notición de García Abadillo que básicamente repetía lo que Del Pino había publicado casi dos semanas antes (29.6.2006) en su blog y que ya ha ocupado gran número de páginas de mi serie: como Sánchez Manzano había mencionado la nitroglicerina en su comparecencia ante la Comisión del 11-M, eso significaba que, de hecho, se halló nitroglicerina en los focos, lo cual implicaba que lo que estalló en los trenes no podía ser Goma 2 ECO, porque ésta no llevaba nitroglicerina, a diferencia del Titadyn de ETA.

En esa célebre noticia firmada por el vicedirector de El Mundo (y posterior coautor de “Titadyn”) ya se mencionaba, con una evidente inexactitud en cuanto a su fecha, el informe sobre los focos (atribuido personalmente al Jefe de los Tedax), señalando que:

Curiosamente, cuando en dicho informe Sánchez Manzano se refiere a los restos encontrados en los focos de las explosiones localizados en los trenes, la concreción desaparece, no se habla de nitroglicerina, sino de «componentes habituales de la dinamita».

Pues bien, justo el día después de esa gran revelación, y desde las páginas del mismo diario que le había tomado prestada la exclusiva, Luis del Pino ya no veía ningún problema en extraer fantásticas conclusiones (EM, 12.7.2006):

A la vista de la información publicada por EL MUNDO, se comprende perfectamente […] por qué se redactaron informes tan vagos, que hablaban tan sólo de «componentes genéricos de dinamita». […] Si en los trenes había nitroglicerina, quiere decir que se utilizó algún tipo de explosivo distinto de la Goma 2 ECO (por ejemplo, algún tipo de Titadyn). Y eso, a su vez, quiere decir que alguien dio la orden, en algún momento, de ocultar esos resultados y de preparar, en su lugar, las pistas necesarias que condujeran a suponer que se había utilizado Goma-2 ECO. En otras palabras: alguien dio la orden, conscientemente, de engañar a la opinión pública para alejar las sospechas de ETA y centrarlas en el entorno islamista. La pregunta es: ¿quién dio esas órdenes?

He ahí expresado con toda claridad el nuevo enfoque que recibiría este asunto de los “componentes genéricos” a raíz de la tantas veces referida portada de García Abadillo. En esencia, se retomaban los puntos anticipados por Múgica (no se sabe realmente lo que estalló, la Goma 2 ECO es sólo una “deducción” basada en lo que no estalló, los análisis de los Tedax no especifican componentes…), pero dándoles una determinada orientación suspicaz basada ahora en un elemento tangible: la nitroglicerina, que supuestamente es exclusiva del Titadyn; y Titadyn significa ETA; y vuelco electoral; y ya se sabe…

Esa críptica referencia de los Tedax a los componentes genéricos de las dinamitas viene a interpretarse, pues, como un “engañoso cajón de sastre” (EM, editorial, 26.2.2007), que supuestamente esconde un gran secreto: el del explosivo que realmente, de verdad, estalló en los trenes, y no esa Goma 2 de atrezzo.

Con la ponderación y neutralidad política características, José María de Pablo lo anuncia así (“La Cuarta Trama”, p. 201; énfasis añadido):

Desde que comenzaron a surgir las dudas en torno a la versión oficial del gobierno socialista sobre la autoría intelectual de los atentados del 1l-M, uno de los mayores misterios consistió en la actuación del laboratorio de los TEDAX aquel día […].

Enseguida veremos que, como suele ser habitual, caben lecturas bastante banales de toda esta intriga.

Last edited by Rasmo (03-08-2012 21:29:50)


Wars not make one great

Offline

#346 06-08-2012 13:44:27

morenohijazo
Administrador
Registered: 05-10-2006
Posts: 5,766
Website

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Gracias, Rasmo, en nombre de todos, por tu constante estudio y trabajo de las entretelas de las corruptelas pedrojotianas y casimireidiles


La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

Offline

#347 18-08-2012 21:14:13

Rasmo
Cenista oficial
Registered: 20-09-2006
Posts: 1,578

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XLIII)

Terminé la anterior entrega refiriendo la tantas veces mencionada noticia de García Abadillo de 11.7.2006, a cuenta de la alusión a la nitroglicerina por parte de Sánchez Manzano en su comparecencia ante la Comisión del 11-M. En particular, desde aquella fecha y durante varias semanas, casi no pasó un día sin que El Mundo dedicara algún titular al asunto de los explosivos, incluyendo las renovadas cavilaciones en torno a esos enigmáticos “componentes genéricos” que el diario convirtió en uno de los grandes misterios del 11-M.

Recordemos muy brevemente ciertos aspectos cronológicos. A raíz de la artificial polémica, Del Olmo citó a declarar a Sánchez Manzano (17.7.2006) y a la perito 17.632, autora de los análisis de los focos (18.7.2006). De ambas comparecencias dio amplia cuenta El Mundo en sus ediciones de los respectivos días siguientes (18.7.2006 y 19.7.2006). A este respecto, conviene advertir que una cosa es lo que El Mundo dice que los testigos declararon… y otra muy distinta, lo que éstos en verdad dijeron. En cualquier caso, el acta de la declaración de la perito estuvo pronto disponible en Internet. No ocurrió lo mismo con la de Sánchez Manzano, que no he visto recogida en ningún otro lugar, pero que El Mundo dijo haber conocido meses más tarde. De hecho, como ya he apuntado en diversas ocasiones, este diario le dedicó una sonora portada (con las habituales secuelas) el 21 de enero de 2007. Tendremos oportunidad de examinarla con atención próximamente, pues incide en la materia que estamos discutiendo.

Recordemos también que, después de las palabras del Jefe de los Tedax en el Parlamento, la importancia de conocer los elementos que supuestamente había hallado la perito en sus análisis de los focos se basaba particularmente en el interés por dilucidar si de verdad se había encontrado nitroglicerina, como dijo Sánchez Manzano, o no. En este sentido resulta decepcionante comprobar (no soy el primero en decirlo, ni lo digo por primera vez) que en ocasiones parece que el tiempo no pasa por algunos comentaristas. Da igual repasar textos de 2006, 2007, 2009… uno encuentra las mismas historias (o casi las mismas) sin que la información disponible desde entonces haya hecho más sabios a sus autores. Así, por ejemplo, José María de Pablo (autor de la querella interpuesta en nombre de la AAV11M), en su libro “La Cuarta Trama” (marzo de 2009), no duda en afear la ignorancia demostrada por Sánchez Manzano al decir éste en la Comisión del 11-M que la nitroglicerina era componente de todas las dinamitas (p. 203; énfasis añadido):

Se equivoca Sánchez Manzano, porque no es cierto que la nitroglicerina sea componente de todas las dinamitas. En 2004, la única marca de dinamita que incluía la nitroglicerina en su composición era el Titadyn de ETA. Ninguna otra dinamita cuenta con nitroglicerina entre sus componentes. […] Pero lo más importante de estas afirmaciones no es que el jefe de la Unidad de la policía dedicada a desactivar explosivos desconozca la composición de la dinamita […].

Hombre, lo más grave es que, después de estar años dándole vueltas al asunto, y con tiempo sobrado para documentarse, un investigador escriba esa absoluta necedad en 2009. Y remacha (p. 253):

Si el Titadyn es la única dinamita que contiene DNT y nitroglicerina, no es mi culpa.

No sólo es inexacto de hecho, es decir, no sólo describe erróneamente el mundo exterior, sino que tampoco se libra de incoherencia interna, pues este autor indica igualmente (p. 200):

Y si lo que aparece es nitroglicol, ftalato de dibutilo y nitrato amónico, tendríamos que concluir que explosionó Goma 2 ECO, que es la única dinamita que se fabrica con esos tres componentes a la vez.

Sin embargo, él mismo recoge (p. 250, nota 109) el supuesto hallazgo de Antonio Iglesias según el cual el Titadyn también tiene ftalato de dibutilo [recuérdese además que el Titadyn contiene asimismo nitroglicol y nitrato amónico].

[Nota: Debo subrayar que considero enteramente discutible la afirmación de Iglesias en el sentido de que el Titadyn incluye el ftalato de dibutilo en su composición. Lo que intento poner de manifiesto en el texto principal es la inconsistencia de José María de Pablo, que sí da credibilidad al estudio del perito Iglesias pero al mismo tiempo señala que esos tres elementos, que (insisto) según él mismo resulta que también forman parte del Titadyn, son los que permitirían identificar la Goma 2 ECO.]

Igualmente desalentador es que, en 2009, García Abadillo escriba lo que escribe en el Prólogo de “Titadyn”. Recojo aquí ampliamente su exposición, por compendiosa, y luego analizaré cada uno de sus elementos principales aludiendo también, cuando proceda, a sus antecedentes en artículos y noticias de años pasados. Así pues, a efectos de la discusión detallada sobre el asunto de los “componentes genéricos de la dinamita”, lo que sigue será un nuevo texto de referencia (“Titadyn”, pp. 29 a 33):

[M]i fuente insistía una y otra vez en otra cuestión: «No os dais cuenta de la importancia de los focos. La clave de la investigación está en el análisis de los focos de las explosiones», me advirtió.

Pues bien, manos a la obra. […] Lo que descubrimos […] es que del análisis de los restos de diez de los focos la perito químico de los Tedax sólo pudo determinar la existencia de «componentes de la dinamita», pero […] no se mencionaba ninguno de ellos. […] [E]n ninguno de los análisis de los focos se pudo determinar, según los informes de Sánchez Manzano, nada más allá de que el explosivo era una dinamita.

[…]

Cuando lo hicimos público en El Mundo, nadie, ni químicos ni expertos en explosivos ni, por supuesto, nuestras fuentes en los Tedax, dieron crédito a esa afirmación imposible. No se puede afirmar que hay una sustancia sin conocer los componentes de la misma. Es así de sencillo. La lógica, a veces, es más útil que la verborrea pseudocientífica.

Para que no quedara ninguna duda sobre la imposibilidad de obtener más información, en el […] escrito remitido por Sánchez Manzano al juez Del Olmo […] se concluye que «es técnicamente imposible asignar nombre comercial a dinamitas que han sufrido reacción explosiva, ya que en ellas desaparecen determinados componentes que son los que hacen posible tal designación».

Es decir, que la tesis de la Fiscalía, sostenida en los informes del ocurrente Sánchez Manzano, de que los terroristas habían utilizado Goma 2 ECO para hacer volar los trenes el 11 de marzo de 2004, no se basaba en ningún análisis de los restos hallados en los focos de las explosiones, sino en los que se hicieron de los vestigios de la Kangoo, de los de la bolsa de Vallecas y, posteriormente, de los del explosivo hallado en el piso de Leganés.

[…]

En su declaración del 17 de julio de 2006 ante Del Olmo, provocada por la publicación en El Mundo de su, digamos, desliz ante la comisión de investigación parlamentaria, Sánchez Manzano confesó que no se pudo «dar la composición del explosivo, ni cualitativa ni cuantitativamente» porque los análisis que hizo su unidad «no tenían carácter científico», pues sólo presentaban un «carácter investigativo». La explicación que dio para ello es que los medios de los que está dotada su unidad «no son los de un laboratorio, sino de un grupo de investigación». Les añadiré que el único laboratorio homologado oficialmente para realizar los análisis de los explosivos es el de la Policía Científica, no el de los Tedax.

[…]

Sin embargo, quedaba aún una duda por despejar sobre los análisis que se llevaron a cabo en el laboratorio de los Tedax el día 11 de marzo sobre los restos de los focos. ¿Se hizo algún informe por escrito? ¿Realmente no se pudo determinar ningún componente? A esas preguntas sólo podía responder una persona: la químico conocida como Marián, que fue la que personalmente los hizo.

La perito, a la que el tribunal identificó por su número de agente policial (el 17.682) [sic; en realidad es 17.632], dio otra gran sorpresa durante su declaración. Y fue precisamente a preguntas del fiscal jefe de la Audiencia. Javier Zaragoza se interesó por los componentes detectados en los análisis de los focos, los que llevaron a afirmar que se trataba de dinamita.

Aunque, como recordarán, en los informes remitidos a Del Olmo, firmados por ella misma, se decía que no se podían determinar los componentes, ese día alguna luz le alumbró la mente porque, para asombro de todo el mundo, contestó: «Nitroglicol y nitrato amónico».

Increíble. Tres años después del atentado, la perito de los Tedax confesaba que ella en sus análisis detectó esas sustancias que, como ustedes ya se imaginan, son tan componentes de la Goma 2 ECO como del Titadyn. Incluso, a instancias del presidente del tribunal, llegó a mostrar un cuaderno, inmaculado, como recién salido del horno, para mostrar sus impolutas notas de trabajo.

No sabemos cómo se debió de sentir Sánchez Manzano, después de haber asegurado por activa y por pasiva que era imposible saber qué componentes había en el explosivo recogido de los focos, cuando escuchó a su subordinada mencionar dos de ellos.

Un relato que, para no mudar en su costumbre, hace aguas por todas partes.

Uno de los aspectos más objetables de esta narrativa es que contiene un monumental muñeco de paja respecto de las actuaciones y declaraciones de la perito 17.632. Se le atribuyen unos determinados dichos y hechos escandalosos frente a los que se construyen refutaciones que serían interesantes si realmente la perito hubiera obrado así. Pero no es el caso.

Para empezar, conforme a lo que adelanté en la anterior entrega, en esta descripción subyace una elemental confusión acerca de lo que la perito explicó entonces y ha explicado reiteradamente. Una cosa es que no se puedan hallar todos los componentes de un explosivo a partir de restos explosionados (y en sus respectivas proporciones) y, por tanto, no se pueda determinar la concreta marca de explosivo utilizada, y otra cosa bien distinta es que no se pueda hallar ningún componente. La autora de los análisis discutidos dijo lo primero, no lo segundo. Pero sus críticos entienden que su explicación sobre la incapacidad de fijar la marca se refiere a una supuesta incapacidad para nombrar componentes en su informe. En otras palabras, la cuestión de por qué no se da el nombre comercial del explosivo se confunde con la cuestión de por qué no se describió ningún componente concreto en el informe.

Esta confusión se hizo presente ya, en el caso de García Abadillo, en su lectura del informe de la analista de los Tedax contenida en un artículo de 17.7.2006:

Resulta sorprendente en este informe que, en las ocho muestras de los focos de los trenes donde se encontraron «componentes de las dinamitas», estos no se detallen, al igual que sí se hace con la sustancia encontrada en la bolsa-bomba de Vallecas. Y la excusa que se da para ello es que «es técnicamente imposible asignar el nombre comercial a dinamitas que han sufrido reacción explosiva».

Pero se hizo más evidente a partir del mismo día posterior a la comparecencia de la inspectora 17.632 ante Del Olmo. Así, el 19 de julio de 2006, El Mundo incluía portada, editorial y doble artículo (de Marraco y García Abadillo) comentando sus (presuntas) declaraciones. Particularmente ilustrativo es el texto del vicedirector del diario, quien resumía la intervención de la perito atribuyéndole lo siguiente:

Que no se pueden determinar los componentes del explosivo que los terroristas utilizaron en los trenes y que tan sólo puede decirse que se trata de dinamita. […] Según la inspectora, cuando se dice (explícitamente en su informe del día 12 de marzo [sic; la fecha es errónea]) que en ocho de los 10 focos que provocaron las explosiones se encontraron «componentes de dinamita» pero no se especifican cuáles son éstos, la razón es porque la reacción explosiva provoca «interferencias» que hacen imposible su determinación. Es decir, que se puede afirmar que la explosión la provocó la dinamita, pero no sus elementos.

Con el lamentable resultado de que “tras un testimonio tan poco fiable”, “a día de hoy, no se puede decir qué tipo de explosivo hizo saltar por los aires los trenes”.

Pedro J. Ramírez incidía en lo mismo unos días más tarde (EM, 23.7.2006):

Resulta inverosímil que una y otra vez, foco de explosión tras foco de explosión, se nos diga que había «componentes de la dinamita» sin poder especificar en ningún caso de cuáles se trataba.

El editorial de El Mundo de 24.7.2006 lo dejaba igualmente claro:

Según ellos [Sánchez Manzano y la perito], es imposible determinar el tipo de dinamita que explotó en ninguna de las doce deflagraciones […] y todo lo más que puede afirmarse es que había «componentes de la dinamita» sin especificar cuales.

Así como la portada del día 30.7.2006, que imputaba a esos dos policías una “versión de los hechos […] según la cual es imposible determinar los componentes de las bombas y sólo puede decirse que se trata de dinamita”.

Y, como ya advertí anteriormente, en 2009, con el revival de “La Cuarta Trama”, “Titadyn” y la querella de la AAV11M, El Mundo repite lo de siempre (16.7.2009):

El único examen de esos restos lo efectuó una perito químico de los artificieros que ni siquiera fue capaz de identificar la composición del explosivo –«componentes genéricos de la dinamita», fue su resultado–.

Más un largo etcétera.

Contra esta pretendida explicación, El Mundo invoca el sentido común y la opinión de los “expertos”, en particular, en sus ediciones de los días 24 de julio y 30 de julio de 2006.

En la primera, García Abadillo introduce en la portada una entrevista a un Tedax retirado, el Sr. Marugán, señalando que “es necesario detectar componentes concretos para deducir que se trata de ese tipo de explosivo [dinamita]”. El editorial del día subraya este punto:

Según Marugán, […] «la dinamita se determina en base a unos componentes». No existen, pues, «restos de dinamita» sino restos de nitroglicol, de nitroglicerina o de otros compuestos químicos. Es imposible que se haya podido nombrar el todo sin encontrar alguna de sus partes. […] Al teniente Marugán se le entiende todo. El ejemplo de la tortilla no puede ser más elocuente: sólo después de que haya encontrado restos de huevo, de patata y de cebolla podrá el laboratorio anunciar que tal persona cenó la noche anterior una tortilla.

En la edición del día 30, se lleva a portada una grave consideración de “la experta en cromatografía Teresa de Lara”, según la cual:

Parece como si se hubieran obtenido resultados en una analítica que no se quisieran hacer públicos y ahora buscan excusas para ocultar lo que encontraron.

Y esta misma “experta” repite la idea elemental (y perfectamente lógica, por lo demás):

Por supuesto que si afirmas que has encontrado dinamita, es porque has logrado identificar una serie de componentes.

De estas ediciones de los días 24 y 30 de julio podrían decirse muchas cosas. No quiero desviarme demasiado y algunas apreciaciones se entenderán mejor en una fase posterior de mi exposición, pero puedo adelantar algunos apuntes. Para empezar, en lo que atañe a la información del día 30, ya hubo quien llamó la atención en su momento sobre la identidad de algunos de esos “expertos” opinadores. Al parecer, por ejemplo, la Sra. De Lara era una diputada del PP que llevaba veinte años dedicada a la política y apartada de los laboratorios. Si esto es cierto, no habría estado de más que El Mundo facilitara esos detalles a sus lectores antes de llevar a primera página insinuaciones de ocultación dolosa. Como esto se acerca al ad hominem, no seguiré por esta vía. Lo que sí puedo indicar es que, atendiendo a sus descripciones, y a pesar de lo que recoge el diario, no tengo muy claro que, cuando esos expertos hablan de “cromatografía”, se estén refiriendo concretamente a la cromatografía de capa fina, que es la que empleó la perito 17.632. En cualquier caso, se me hace obvio que, al subrayar la posibilidad de detectar todos los componentes de una sustancia, aunque sea con “una muestra ínfima”, están hablando de algo aplicable al análisis de sustancia entera, no de restos explosionados [aunque alguno de los “expertos” sugiere algo distinto]. La conclusión de todo esto, según el editorial de El Mundo de 31.7.2006 es sentenciosa:

Para quienes siguen de cerca la investigación del 11-M lo más importante de lo publicado es, por supuesto, la conclusión de que es imposible que no se sepa el tipo de dinamita que estalló en los trenes. Ese es el gran gato encerrado del sumario.

Para quienes de verdad han seguido de cerca la investigación del 11-M lo más importante es que esta afirmación es groseramente incorrecta. Obsérvese, además, que no está diciendo que “casi siempre” o “frecuentemente” sea posible determinar la marca de un explosivo a partir de restos explosionados. Lo que dice es que es “imposible” que no se pueda conocer. Para un diario que tanto ha criminalizado los “nuncas” y los “siempres” de algunos policía, no está nada mal tanta rotundidad (para colmo, repito, incorrecta).

En cuanto al ex Tedax Marugán, entrevistado por García Abadillo en la edición de El Mundo del día 24 de julio, con carácter muy sucinto diré que su opinión, aun siendo muy interesante, es la de un artificiero que no es químico ni ha hecho nunca análisis químicos. Ello queda de manifiesto en detalles como su insistencia en que el laboratorio que analiza los restos de explosión debe ser capaz de decir “en qué porcentaje” se dan los componentes:

Lo que no podemos decir es que esto es lo que sea si no tenemos el porcentaje de cada uno de sus elementos.

Lo cierto es que, a partir de restos de explosión, no es posible determinar los porcentajes originales en que se hallaba un determinado componente en el explosivo intacto. Es una cuestión técnica en la que han insistido reiteradamente TODOS los químicos que han desfilado por los diversos escenarios judiciales del 11-M. Todos, incluidos los “independientes” y, cómo no, el Sr. Iglesias, que de hecho ha subrayado esta circunstancia en numerosas ocasiones para rebatir algunas posiciones de los peritos oficiales. Lo veremos más tarde, pero, en este sentido, es lamentable que un editorial de El Mundo de 21.1.2007 reproche a los Tedax que en su informe “no se determinan qué componentes y en qué proporción” y otro de 23.1.2007 acuse a Sánchez Manzano de “contraatacar con una retahíla de mentiras y medias verdades” por haber dicho que en los restos de explosión del 11-M “no se han podido determinar componentes completos y proporciones de los mismos”. Y resulta especialmente doloroso que la sentencia de la Juez Lledó que desestima la demanda de Sánchez Manzano contra El Mundo considere un “presupuesto fáctico constatado” que no se pudo determinar la “exacta proporción cuantitativa” del DNT encontrado en 2007 en los restos de los focos, entre otras cosas, debido a la actuación de la perito 17.632. Es como reprobar a un médico por no haber podido resucitar un cadáver

Pero es que además, y esto es particularmente destacable, como suele ser habitual, lo que cuentan los expertos de El Mundo en la edición del día 30 de julio se contradice con lo que cuenta ese experto Tedax jubilado el día 24 del mismo mes, sin que el diario buscador de la verdad haya visto el menor problema. Por un lado, los “expertos” en cromatografía nos comunican que siempre es posible dar (todos) los componentes de cualquier sustancia (explosiva) por ínfima que esta sea. Por otro lado, en cambio, el Sr. Marugán, entrevistado por García Abadillo, hacía estas interesantísimas puntualizaciones:

Hay veces que [el laboratorio] dice «encuentro restos de nitrato amónico», y nada más. ¿Por qué? Bueno, pues porque no ha encontrado otra cosa. […] Hay veces en que, a lo mejor, no dan más que un componente, porque no han podido sacar más. A veces dan dos o tres componentes. […] A lo mejor de los tres componentes que tiene un explosivo sólo me puede decir uno, sólo ha encontrado de uno, o ha encontrado más trazos de uno y de otro no puede determinar lo que es.

Lo que significa que, según su propia experiencia anunciada en primera página, no siempre se pueden dar todos los componentes de la sustancia que ha explotado. Lo cual, a su vez, implica necesariamente que no se puede dar la marca del explosivo y, de paso, viene a corroborar lo expuesto reiteradamente por la vilipendiada perito 17.632. Ya lo sabemos, El Mundo puede publicitar la voz de la experiencia en un sentido u otro con unos días de diferencia sin pestañear.

Y no pasemos por alto el detalle de que, en su edición del día 30 de julio, El Mundo, a través de sus “expertos”, está ofreciendo una descripción de las técnicas empleadas por la perito de los Tedax que las hace perfectamente adecuadas para la tarea requerida. Algo que este diario manifestaba igualmente de manera explícita en su portada de 19.7.2006, señalando:

En su informe […] especifica que a los restos de los focos de los trenes se les aplicó la ‘cromatografía de capa fina’, prueba que, según expertos en explosivos, determina los componentes de cualquier sustancia.

Pero me estoy adelantando... Volvamos al hilo principal de mi argumentación, que versa sobre la supuesta explicación atribuida a la autora del informe sobre los focos, en el sentido de que ésta manifestó que no era posible dar ningún componente.

El caso es que la sensata reflexión del Sr. Marugán, en la edición del día 24, acerca de la tortilla y sus componentes parece que tuvo éxito y, en “La Cuarta Trama” (marzo de 2009), con amplias oportunidades para haberse informado mejor, De Pablo aplica una acertada lógica a unos falsos datos, utilizando la misma figura, pero con otro menú (p. 201):

[L]o que no puede decir un científico serio es que en ese plato alguien ha tomado ensalada porque hay componentes de ensalada, pero que no sabe qué componentes son. La perito del laboratorio de los TEDAX nos dijo en su informe que en el plato había componentes de ensalada, pero que no sabía cuáles. ¿Cómo se puede saber que un elemento es componente de la dinamita sin saber qué componente es?

Luis del Pino, otro que también podría haberse repasado mejor lo que realmente dijo la perito, vuelve a la castiza tortilla en fechas tan tardías como el 6.3.2012, en programa radiofónico con César Vidal (donde, dicho sea de paso, se entrevista a los peritos “independientes” Carlos Romero y Jesús Guardiola, que habían participado junto con Antonio Iglesias en la pericial de explosivos encarga por el tribunal del 11-M):

Luis del Pino [35:35]: Y le entregan al juez Del Olmo unos análisis donde dice: “foco número tal: han aparecido componentes de dinamita. Foco número cual: han aparecido componentes de dinamita”. Pero sin especificar esos componentes. Y hay un momento determinado de la instrucción del sumario donde el juez Del Olmo le pregunta a la perito de los Tedax que hizo esos análisis y redactó ese informe: “oiga, ¿pero qué componentes de dinamita son?” Y [ella] dice: “es que no se pueden individualizar después de una explosión”. Yo no soy químico, pero tengo formación de ciencias. Y me parece que la lógica me lleva a pensar que si uno encuentra un componente en un análisis y no sabe cuál es, no lo puede individualizar, difícilmente puede deducir si es de dinamita o de una tortilla de patata.

Yo tampoco soy químico, pero la lógica me lleva a pensar que, si uno quiere atribuir a otro determinadas palabras, lo menos que puede hacer es comprobar que la cita es correcta.

De hecho, es tan razonable y evidente que para hablar de “componentes de dinamita” hay que haber detectado “componentes”, que eso es lo que dice el propio informe controvertido: que se detectan “componentes de dinamita”. Es tan razonable y evidente, que eso mismo es lo que dijo la propia autora del informe en su declaración ante el tribunal del 11-M (28.5.2007):

Entonces, mantengo la palabra “dinamita”, que es lo único cierto que yo considero en […] estos análisis de conclusión y pongo “componentes” por dar idea de que componentes hay, evidentemente, para poder definir como dinamita el explosivo presente. Sin componentes, no se hubiera podido definir nunca la dinamita.

Y, de hecho, como nos recuerda “Titadyn”, a preguntas de Javier Zaragoza, la perito no tuvo problema en dar el nombre de esos componentes: nitrato amónico y nitroglicol. El episodio transcurrió del siguiente modo:

J. Zaragoza: Usted, en los análisis de los focos identifica, […] en 10 de ellos […], componentes de dinamita.

Perito 17.632: Sí.

J. Zaragoza: ¿Es así?

Perito 17.632: Exacto.

J. Zaragoza: ¿Recuerda usted qué componentes de dinamita se detectan?

Perito 17.632: Sí, en inorgánicos nitritos, nitratos y amonio, con lo cual la lectura es nitrato amónico, y en orgánicos, nitroglicol, con lo cual la lectura final es dinamita.

Esto provocó estupefacción en algunos de los asistentes, con apenas disimulada suspicacia. El perito “independiente” Gabriel Moris terció poco después:

Hay una cosa que no acabo de entender y es que nosotros en reiteradas ocasiones hemos pedido información analítica de los análisis iniciales realizados y en ningún caso se nos ha suministrado. Ahora se nos descubre el secreto de que el contenido de los componentes genéricos de la dinamita era nitrato, nitrato amónico y….y nitroglicol. Creo que eso no es ningún secreto ni ningún misterio. En nuestro informe figuran, en primer lugar. Me quedo con la duda de por qué no se nos ha informado antes de llegar al juicio.

Por su parte, José María de Pablo, en nombre de la AAV11M, tampoco dejó pasar la ocasión:

AAV11M: Ha manifestado usted que los componentes genéricos de dinamita que encontró en los focos son nitrato de amonio y nitroglicol. ¿Por qué ha esperado hasta hoy para concretarlos y en estos tres años seguía… se refería únicamente a componentes genéricos de dinamita? Incluyo aquí su declaración de hace aproximadamente un año en el Juzgado Central de Instrucción nº 6.

Perito 17.632: Perdone, a mí me hablaron de qué componentes había y digo… estuvimos hablando eh… sin que me dijeran detálleme cuáles son los que le salen a usted en el análisis. A mí eso nunca se me produjo. Estuvimos hablando de los componentes que desaparecían, de otros que no estaban y de que mm… yo no recuerdo que se me dijera en ningún caso en estos cuatro años que escribiera los componentes. Los componentes tengo que decir aquí claramente, nunca, jamás, han sido un secreto.

Frente a las protestas de la perito, la convicción de los críticos expresada a lo largo de los años es la que refleja el texto de referencia del Prólogo de García Abadillo que antes cité extensamente: a la perito “alguna luz le alumbró la mente” y dijo lo que no había dicho antes, ni en el informe, ni cuando le preguntaron. Como no podía ser menos, José María de Pablo lo narra de forma similar en La Cuarta Trama (p. 212; cursivas en el original):

Recordemos que la jefa de laboratorio había olvidado escribir el nombre de los componentes que había identificado en los restos de los focos de explosión cuando realizó los informes por escrito. Recordemos que cuando declaró ante el juez Del Olmo –en mitad de la polémica por el desliz de Sánchez Manzano con el hallazgo de la nitroglicerina– tampoco recordaba el nombre de esos componentes genéricos. Pues bien, Javier Zaragoza, al comienzo de su interrogatorio, preguntó a la perito el nombre de los componentes genéricos de dinamita que había detectado tres años antes, cuando analizó los restos de los focos de explosión en el laboratorio TEDAX. En ese momento, la jefa de laboratorio recuperó milagrosamente su memoria y, ante el asombro de todos, afirmó:

– Nitroglicol y nitrato amónico.

Idea básica que repite con menos florituras en la página 18 de su querella.

Por tanto, la divergencia de pareceres sobre la cuestión de hecho es obvia. Y no debe perderse de vista la intensidad y la gravedad de las reacciones que provocó el testimonio de esta experta. Por ello me permito ilustrar este punto con cierta extensión: porque todos los denuestos que voy a recoger, con su maledicencia y reiteración, parten de un supuesto inexacto que nunca ha motivado en sus autores la menor rectificación.

Así, el día después de la referida declaración ante el tribunal del 11-M, El Mundo llevaba a su portada un esclarecedor titular (29.5.2007): “La perito de los Tedax cambia ahora su versión sobre los análisis del 11-M”. Las entradillas resumían lo esencial:

Aseguró ayer ante el tribunal que halló nitroglicol y nitrato amónico y que nadie le había pedido en estos tres años que detallara los componentes. Sin embargo, cuando Del Olmo le interrogó en 2006, afirmó que no podía especificar las sustancias: «Sólo se puede fijar el tipo de explosivo (dinamita)».

En las páginas interiores se repetía la jugada: “La perito de los Tedax dice ahora que sí puede especificar lo que detectó en los focos el 11-M”.

Como era de esperar, Libertad Digital también se apuntó al “dice ahora” y “cambia su declaración” en titulares del 28.5.2007.

Volviendo a la edición de El Mundo de 29.5.2007, en una columna que acompañaba la noticia principal, David Gistau coincidía en la apreciación:

Esta funcionaria había dicho que su trabajo en los focos el mismo día del atentado no había podido determinar ningún componente del explosivo, menos aún una marca comercial. Ayer, sin embargo, rectificó y dijo que sí detectó nitrato amónico y nitroglicol, es decir, precisamente los elementos genéricos que contiene cualquier tipo de dinamita […].

Y el editorial del día reiteraba que Del Olmo le había preguntado explícitamente por los componentes. Sin embargo:

[E]lla le contestó diciendo que por las dificultades derivadas de la explosión sólo podía determinarse el tipo de explosivo, no cuáles eran sus componentes. ¿Por qué la perito no ha dicho la verdad ante el Tribunal? ¿Tiene algo que ocultar?

La acusación pública de no haber dicho la verdad por haber cambiado de versión es mucho más nítida en un artículo de Luis del Pino publicado en El Mundo ese mismo día 29.5.2007:

A raíz de aquel escándalo, tanto Sánchez Manzano como su jefa de laboratorio fueron llamados a declarar ante el juez Del Olmo y esa jefa de laboratorio afirmó en sede judicial que sólo había encontrado componentes genéricos de dinamita, sin poder ser más específico. Hoy, esa jefa de laboratorio ha declarado delante del tribunal que en los focos de los trenes se encontraron nitroglicol y nitrato amónico, es decir, que sí que se encontraron componentes específicos de dinamita, con nombre y apellidos. O mintió en su declaración ante Del Olmo o ha mentido delante del tribunal del 11-M, pero lo que no es posible es que ambas declaraciones sean ciertas. Pero no pasa nada: nadie va a tomar ninguna medida al respecto.

El mismo autor lleva sus apreciaciones a cotas calumniosas en la correspondiente entrada de su blog (29.5.2007):

La declaración ayer de la jefa de laboratorio de los Tedax fue un auténtico insulto. […] “No dije hasta ahora los componentes porque nadie me preguntó”. Es usted una perjura, señora. Las víctimas de los atentados llevan tres años preguntando qué estalló en los trenes, ¿y usted se atreve a decir que se ha estado guardando los componentes durante tres años? ¿Cuándo no ha mentido usted? ¿Mentía usted cuando le dijo a Del Olmo el 18 de julio de 2006 que no podía identificar los componentes específicos? Le recuerdo las palabras textuales de su declaración […]. ¿O sea que, a preguntas de Del Olmo, usted no podía mencionar componentes específicos y ahora sí? […] ¿Ha dicho usted alguna vez la verdad? […] No sé cuánto es el incremento económico que lleva aparejada la condecoración que usted ha recibido, señora. Pero, sea lo que sea, es poco. Los golpistas no tienen dinero suficiente para pagar el impagable servicio que usted hace a quienes quieren ocultar quién asesinó a 192 españoles. Espero que le aproveche. Se lo ha ganado a pulso.

A este festival de rejoneo no faltó nadie. En la Cope, Jiménez Losantos no paró de piafar durante toda la mañana de ese día 29 de mayo de 2007. Disculpen la redundancia, pero algunas insidias conviene no olvidarlas:

El juicio del 11-M se adentró ayer en una charca infecta, en la que el perjurio, la manipulación de pruebas, la ocultación, la estafa generalizada, la burla a los ciudadanos que pagamos el sueldo a estos policías, pues fue la norma. Con una desvergüenza intelectual sólo superada por la catadura moral de ciertos sujetos. [Federico a las 6 (26:30, aprox.)]

Se estaba refiriendo, naturalmente, a la “tedaxa” o “perita en dulce”:

[El 11-M] ayer entró en el proceso clave. Declaraciones de los peritos y de la tedaxa, la que no había analizado nada y ahora resulta que lo había analizado todo. La verdad es que… hasta ahora nos habían mentido, engañado, habían cometido perjurio al por mayor… lo de ayer, ya, fue un grado más allá. [La perito] le dijo al juez Gomez Bermúdez lo contrario de lo que le había dicho al juez del Olmo y sin ninguna duda engañó a los dos. [Federico a las 7 (8:57, aprox.)]

[21:09] Bueno, y ahora la perita en dulce, que a mí me tiene cautivado. […] ¿Esto qué quiere decir? Pues que mintió ayer, como mintió al juez del Olmo. Y que le sale gratis. Ahora, eso sí, qué campanuda, qué chulita es la perita, después de haber mentido antes, ahora y después. Encima chulos. […] [27:15] Mintió a del Olmo y por supuesto que mintió ayer a Gómez Bermúdez, le sale gratis. Eso sí, encima chuleando […]. Qué cara, qué desvergüenza. Lo contrario de lo que le había dicho al juez instructor. Y seguro que en ambos casos está mintiendo. [Federico a las 7]

Y el director de El Mundo lo tenía igualmente claro, acompañando en la Tertulia a su anfitrión de la Cope [28:57]:

A quien ha intentado tratar como lelo es al Juez. Le ha engañado […]. Cuando declaró esta mujer ante el juez del Olmo, como les convenía a sus tesis, y la tesis era que no se podían determinar los componentes de la dinamita que habían sido detectados el 11-M, la fiscalía repartió por doquier esa declaración, que ayer contradijo de manera flagrante esta señora. ¿Por qué engaña al tribunal esta señora?

Pues bien, para desenredar la afrentosa madeja de equívocos trazada por los críticos, hay que hacer una precisión fundamental. La pregunta de ¿por qué la perito no lo dijo antes? en realidad debe dividirse en dos cuestiones conceptualmente bien distintas. Por razones de conveniencia expositiva, las abordaré en inverso orden cronológico. En primer lugar, conviene aclarar: 1) ¿Por qué no lo dijo cuando (supuestamente) se lo preguntaron antes del juicio? Mi réplica puede parecer sorprendente: ¿De verdad le habían preguntado a la perito por los componentes exactos antes del juicio? Y 2) ¿Por qué la perito no especificó los componentes en su informe original de abril de 2004? Insisto una vez más en que son cuestiones diferentes.

Abordaré ambos aspectos en las próximas entregas y espero demostrar que la analista de los Tedax no mintió ni cometió perjurio.

Last edited by Rasmo (18-08-2012 22:40:07)


Wars not make one great

Offline

#348 21-08-2012 13:13:33

Rasmo
Cenista oficial
Registered: 20-09-2006
Posts: 1,578

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XLIV)

Como expuse en la anterior entrega, la perito 17.632 dio en el juicio el nombre de los elementos hallados en sus análisis de los focos: nitroglicol y nitrato amónico, que son componentes de la dinamita. Los críticos la acusan de mentir cuando adujo que nadie se los había preguntado antes, pues, según entienden estos comentaristas, el juez Del Olmo lo había hecho el 18 de julio de 2006 y en aquella ocasión la experta supuestamente había respondido que no era posible dar componentes.

Pues bien, pretendo ahora acreditar que no hay mendacidad alguna por su parte. Para ello examinaré, aquí y en la próxima entrega, las dos cuestiones que perfilé en el anterior número de mi serie y que procede distinguir: 1) ¿De verdad le habían preguntado a la perito por los componentes exactos antes del juicio? Y 2) ¿Por qué la perito no especificó los componentes en su informe original de abril de 2004?

Pero antes debemos despejar sumariamente una observación inane. Decía Luis del Pino, en la entrada de su blog en la que acusaba a la perito 17.632 de ser una "perjura" (29.5.2007), que "las víctimas de los atentados llevan tres años preguntando qué estalló en los trenes". Me limitaré a señalar que, afortunadamente, en España, ningún ciudadano está obligado por ley a leer El Mundo o Libertad Digital, o a escuchar la Cope. Y, desde luego, ningún funcionario público está obligado a atender de oficio las exigencias informativas, sean sensatas o no, de ningún medio de comunicación. De hecho, lo que suele ocurrir es más bien lo contrario: que los funcionarios están obligados a mantener la confidencialidad de la información que conocen por razón de su oficio. Con carácter anecdótico, cabe recordar que, en el ámbito policial, hace casi treinta años que un Director de la Seguridad del Estado llamado Rafael Vera firmó una Circular relativa a “Normas sobre difusión de informaciones reservadas, secretas o simplemente conocidas a través del ejercicio profesional” (véase El País, 19.9.1983).

La única cuestión que debe ocuparnos, pues, es la de establecer si a la encargada del laboratorio de los Tedax le preguntó por los componentes alguien con autoridad y legitimado para ello. Concretamente, el juez instructor, Juan del Olmo.

1) Una historia con “sustancia”

La aguda descripción del conspiracionismo del 11-M como vulgar comentario de texto (Gozalbo dixit), nunca fue más apropiada. Tengamos, pues, bien presente el texto de nuestros desvelos, es decir, el acta de la declaración de la perito 17.632 ante Del Olmo, de 18.7.2006. El pasaje relevante es el siguiente:

Manifiesta ante la pregunta de SS porque [sic] se refleja en los análisis realizados por ella componentes de dinamita y no especificas [sic, sin tilde] sustancias, a que en atención a la muestra analizada, a las posibles interferencias, desaparición de productos por la propia reacción explosiva y otros factores que en cada caso pueden concurrir, por su experiencia y por las pruebas que ha realizado a lo largo de estos años, solo se puede fijar el tipo de explosivo (dinamita).

La redacción es francamente mejorable, lo que constituye una de las razones por la que no me gusta este tipo de actas y prefiero las grabaciones originales o, en su defecto, una buena transcripción. Pero es lo que hay.

Obsérvese que, según el acta, el juez emplea dos términos distintos: “componentes” y “sustancias”. Y los emplea en distinto lugar. Mi argumento es sencillo. Todo reside en que a la testigo se le pregunta literalmente por “sustancias” específicas. Ocurre que la palabra “sustancias”, en este contexto, es anfibológica. En algunos casos, “sustancia” puede referirse a lo que los críticos entienden como “componente” de una materia, es decir, como la parte de un todo. Es la idea que refleja el editorial de El Mundo de 24.7.2006 al rechazar las supuestas explicaciones de la perito 17.632 y su jefe, objetando que “es imposible que se haya podido nombrar el todo sin encontrar alguna de sus partes”. Pero “sustancia” también puede entenderse precisamente como “sustancia explosiva”, es decir, como “explosivo”, como el todo cuyos componentes se desea analizar.

Esto no puede sorprendernos si tenemos en cuenta un dato básico. Normalmente suele hablarse de que alguien ha sido condenado por tráfico de explosivos (por ejemplo, EM 31.1.2007). Sin embargo, el Código Penal, bajo la rúbrica “De la tenencia, tráfico y depósito de […] explosivos”, se refiere al correspondiente delito en su artículo 568, literalmente, como “la tenencia o el depósito de sustancias o aparatos explosivos […]”.

De hecho, enseguida demostraré que así es como se entiende el término “sustancia” en la gran mayoría de los casos en el marco de la investigación del 11-M. Por tanto, dada esa ambigüedad de “sustancia” como el compuesto o como el componente, está perfectamente justificado que la declarante interpretara la pregunta en el sentido de que se le pedía la razón por la que no especificaba en su informe “sustancias explosivas”, esto es, por qué no especificaba el explosivo. Sólo así se comprende la lógica de su respuesta que, de otro modo, resulta incoherente. Así pues, le preguntan por el explosivo específico y ella explica que no es posible ir más allá del tipo genérico: dinamita. Que es lo que ha manifestado reiteradamente por escrito y de palabra en multitud de ocasiones.

Ya he dicho alguna vez que no hay que conformarse con especulaciones cuando se puede tener un aceptable grado de seguridad. Mi argumento puede acreditarse rigurosamente con un mínimo esfuerzo. Vayamos por pasos.

Supongo que nadie me negará que, en cuestión de terminología, el auto de procesamiento (abril de 2006) es una muestra estadísticamente representativa de la documentación recogida en el sumario (con independencia del juicio que éste nos merezca). Pues bien, si mi procesador de texto no me engaña, el vocablo “sustancia” (en singular o plural), aparece en dicho escrito en 213 ocasiones. De ellas, 20 son irrelevantes a los presentes efectos, pues no atañen a explosivos, sino a sustancias estupefacientes. Esto nos da un saldo de 193 casos para analizar el uso de la expresión “sustancia”. Según mis cálculos, sólo en 16 casos “sustancia” se refiere inequívocamente a los componentes de una muestra analizada, es decir, a los elementos que integran una determinada materia. En cambio, en 160 casos, “sustancia” no designa una parte, sino el todo, esto es, la propia materia o producto del que se habla. En particular, se utiliza reiteradamente en el sentido de “sustancia explosiva”, entendiendo como tal no los componentes concretos (nitroglicerina, nitroglicol, nitrato amónico…) sino el explosivo mismo. Finalmente, para no ponerme las cosas fáciles, otros 19 casos los he clasificado como ambiguos y, en último término, los uno a los otros 16, asumiendo que se refieren sólo a componentes. Esto significa, en definitiva, que casi en el 83 % de los casos, la palabra “sustancia” se emplea en el auto de procesamiento para designar un compuesto (un explosivo), no sus componentes.

Unos ejemplos concretos permitirán ilustrar las anteriores cifras y los diferentes casos. El auto de procesamiento recoge extractos literales de multitud de informes policiales, entre los que se incluye el informe de los focos de explosión redactado por la perito 17.632 y otros que a su vez se refieren a éste. Así ocurre en la página 82 del auto, que cita el informe conjunto de los Tedax de la Policía y la Guardia Civil sobre explosivos al que aludí en una anterior entrega. En relación con uno de los focos de explosión de la calle Téllez, se lee:

En la analítica efectuada en el Grupo de Investigación de Explosivos de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y NRBQ, a las muestras que se recogieron en el lugar, no se detectó ninguna sustancia digna de mención.

Parece que aquí “sustancia” sí tiene la acepción de componente de explosivo.

En la mayoría de los casos, sin embargo, no puede entenderse de ese modo. Cuando se habla de que en una mochila recuperada en Atocha se halla “una sustancia de color blanco” (p. 82); cuando en la mochila de El Pozo se encuentra “una sustancia moldeable al tacto, tipo plastilina” (p. 85); cuando se habla de que en la Kangoo se descubre un resto de cartucho “conteniendo en su interior una sustancia de color blanco y textura pastosa” (p. 86), es evidente que “sustancia” no quiere decir “nitroglicerina”, “nitroglicol”, etc.; la “sustancia” es el producto cuya composición habrá de averiguarse, es el explosivo en cuanto tal.

En otros casos es aún más obvio. Por ejemplo, en la página 116, describiendo los elementos recuperados de la mochila de Vallecas, se indica:

10.120 gramos de una sustancia gelatinosa, de textura similar a la plastilina, de color blanquecino (sustancia explosiva: Goma 2 ECO).

Lo mismo ocurre en las páginas 379, 382 y 1461, donde se habla literalmente de “sustancia explosiva: Goma 2 ECO” o “sustancia explosiva (Goma 2 ECO)”. O en la página 376:

Hay que recordar que en ese momento inicial de las investigaciones, aunque se había recuperado sustancia explosiva (en concreto, dinamita GOMA 2 ECO) […]

En estos casos, la “sustancia” es el explosivo: Goma 2 ECO, Goma 2 EC, etc. La sustancia es lo que se analiza, el compuesto del que se quieren conocer sus componentes o “elementos” (pp. 92 y 188 del auto de procesamiento). En esta misma línea, el auto de procesamiento extracta un informe de la Guardia Civil sobre material recogido en Mina Conchita (p. 220), en el que se identifican como Goma 2 ECO determinadas muestras que:

[S]e corresponden con sustancias explosivas en cuya composición existe nitrato amónico, nitrocelulosa y nitroglicol.

Y se identifican como Goma 2 EC otras muestras que:

[S]e corresponden con sustancias explosivas en cuya composición entra a formar parte nitrato amónico, nitroglicol y varios isómeros del dinitrotolueno.

Queda claro que, en estos ejemplos, una cosa es la “sustancia” y otra cosa sus “composición” y, por tanto, sus componentes.

En cuanto a los casos de utilización de “sustancia” en el auto de procesamiento que he considerado dudosos y que finalmente he incluido entre los que se refieren a los componentes, realmente he sido muy generoso. Por el propio contexto, estoy convencido de que se trata casi siempre de sustancia como compuesto, no como componente. De ser así, la estadística habría subido a un 92 % de referencias al explosivo como tal, no a sus elementos, pero ya he dicho que no quiero ponérmelo fácil. He aquí un simple ejemplo de estos casos dudosos. En la página 61 del auto se recoge parte de la declaración de uno de los policías que estuvo en la estación de El Pozo:

Sobre las 13.00 horas se trasladó a la Estación de El Pozo, realizando en la misma las gestiones que se le encomendaron: acordonamiento y aseguramiento de la zona en evitación que restos o vestigios relacionados con la investigación (sustancias explosivas), pudieran ser alterados o desaparecieran por la actuación de los servicios de limpieza.

Esa ambivalencia semántica del término queda patente a veces en un mismo documento, en una misma página e, incluso, en una misma frase. La página 86 del auto de procesamiento ofrece una estupenda ilustración de este punto. En relación con la furgoneta Kangoo, se indican algunos de los objetos encontrados en ella. Concretamente:

Un trozo de papel parafinado […] conteniendo en su interior una sustancia de color blanco y textura pastosa. En los análisis realizados [por la] Policía Científica, a una muestra de esta sustancia, y a otra muestra patrón, tomada de un cartucho de dinamita GOMA 2 ECO, se detectó, en ambas sustancias, los siguientes componentes: Nítrocelulosa, Nitroglicol, Nitrato Amónico, Ftalato de Dibutilo, Metenamina y Carbonato Calcico.

Parece claro: las muestras de explosivo analizadas, en este caso la Goma 2 ECO, son las “sustancias”, y la nitrocelulosa, el nitroglicol, etc., son los “componentes” de esas sustancias.

Sin embargo, la cita continúa inmediatamente después del siguiente modo:

La presencia, a priori, de la metenamina, es significativa en cuanto a que la dinamita GOMA 2 ECO no incorpora esta sustancia, pero no es relevante para la identificación de sustancias explosivas, como se recoge en el Informe Pericial de 20 de abril de 2005, sobre sustancias químicas y explosivos, de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y NRBQ, en el que se determina que la presencia de esta sustancia es debida a una contaminación.

Aquí, la metenamina ya no es un “componente” sino una “sustancia” en sí misma, que a su vez no es relevante para la identificación de “sustancias explosivas” (es decir, de explosivos concretos).

Pero, también en relación con la metenamina, mi ejemplo favorito de falta de exquisito rigor lingüístico (sustancia como componente y sustancia como compuesto) aparece en una providencia de Juan del Olmo de 5.4.2005 (Tomo 120 del Sumario, folio 42290) y su correspondiente oficio dirigido a la Unidad Central de los Tedax (folio 42295), que de hecho motivó el informe pericial de 20.4.2005 mencionado en la cita anterior. La proliferación polisémica de “sustancias” en un mismo párrafo resulta cómica [obviemos también la aparente confusión entre Goma 2 EC y Goma 2 ECO]:

[Se interesa] informe pericial con relación al extremo siguiente: Si en todas o algunas de las muestras obtenidas en las distintas actuaciones derivadas de los atentados del 11 de marzo de 2004 y 3 de abril de 2004 (sustancias explosivas intervenidas o muestras de las mismas) se ha localizado la presencia de la sustancia conocida como “metenamina”, identificación de las sustancias o muestras donde se hubiera constatado su presencia, indicación de la aparición de dicha sustancia como dato relevante para identificar o no sustancia explosiva, si esa sustancia “metenamina” aparece en la muestra patrón de sustancia explosiva Goma-2 EC fabricada por Unión Española de Explosivos (UEE), si esa sustancia “metenamina” es exclusiva y determinante de la identificación del productor de la Goma-2 EC, si existe algún otro proveedor-productor en España de Goma-2 EC, y si esta sustancia “metenamina” permite identificar al proveedor-productor de la misma, o sí dicha sustancia (“metenamina”) es una sustancia “contaminante” ajena y extraña a la composición originaria de la sustancia explosiva Goma-2 EC.

Si la “sustancia” metenamina forma parte de la “sustancia” explosiva Goma 2 EC… Por cierto, el propio García Abadillo reproduce parcialmente esta cita en el Prólogo de “Titadyn”. (p. 28) y en su famoso artículo seminal en El Mundo de 11.7.2006.

Es interesante constatar que los documentos que atañen a la propia perito 17.632 muestran esta misma duplicidad en el uso del término que nos ocupa. Así, en el informe sobre los focos de explosión de abril de 2004 que es el origen de buena parte de la intriga, su autora habla de “sustancia” en cinco ocasiones. Cuando menciona, respecto a un par de focos, que no se detecta “ninguna sustancia digna de mención”, parece lógico entender, como ya indiqué, que se refiere a que no se detectan componentes concretos reseñables. En los demás casos, en cambio, me parece obvio que “sustancia” se emplea en el sentido del compuesto analizado. Detengámonos concretamente en el apartado 5 del informe, donde se enuncia:

Se significa que sobre las sustancias explosionadas […] solo cabe concluir que se trata de explosivos Tipo Dinamita.

Aquí, la sustancia es el explosivo: la dinamita.

Lo mismo ocurre, de manera más notable, con el acta de la declaración de julio de 2006 ante Del Olmo. En uno de sus pasajes, la compareciente precisa:

[L]a composición de una sustancia explosiva en fábrica atiende a un control de calidad preciso y riguroso, en que sus componentes están perfectamente determinados y testados.

En este caso está clara la diferencia entre la “sustancia explosiva”, es decir, el explosivo, por un lado, y sus “componentes”, por otro. Sin embargo, la polisemia aparece enseguida:

[E]n su experiencia ha comprobado y visto informes analíticos referidos a sustancias explosivas en que no aparecía algunas de las sustancias de la composición habitual de las dinamitas por ejemplo que pudiera faltar la nitrocelulosa […]. Eso no significa que el análisis esté mal realizado sino que las vicisitudes de esa sustancia explosiva […] puede variar su composición y dar lugar a esas incertidumbres en su analítica.

Aquí, “sustancia” se refiere tanto al explosivo como a sus componentes.

Cabe aducir otro ejemplo que afecta a la encargada del laboratorio de los Tedax y que resulta muy pertinente. Me refiero a un documento que presenta una gran analogía con el famoso informe de 27 de abril de 2004 sobre los focos de los trenes que venimos discutiendo. Ese mismo 27 de abril, Del Olmo solicitó a los Tedax un estudio de los vestigios, elementos y sustancias hallados en los escenarios relativos a la investigación del 11-M (Tomo 35, folio 9902). A dicha petición respondieron los interpelados mediante Informe de 11 de junio de 2004, con fecha de salida de 14 del mismo mes (Tomo 56, folios 17027 y ss.; aquí las primeras cinco páginas). Como ocurría con el Informe de 27 de abril que incluía en un anexo el controvertido estudio sobre los focos de explosión, también este amplio informe de junio contiene un anexo en el que la perito 17.632 (ella sola, por cierto) suscribe a su vez un informe (“sobre similitudes de las sustancias encontradas en Chinchón, furgoneta Renault Kangoo, bolsa de la estación de El Pozo, vía del AVE y piso calle Carmen Martín Gaite n° 40”), que tampoco lleva fecha independiente pues se adjunta al escrito principal. Este documento de la perito es notable por diversas razones y en él también se emplea “sustancia” en dos sentidos diferentes (nitroglicol y nitrato amónico como sustancias y “la sustancia se trata de dinamita Goma 2 ECO”), pero a los presentes efectos me interesa sobre todo destacar el último párrafo:

Se significa que cuando se cuenta con sustancia no explosionada, es factible la identificación completa, por lo que puede decirse en estos casos concretos, que se trata del explosivo Tipo Dinamita, etiquetada comercialmente como Dinamita Goma 2 ECO […].

A su juicio, por tanto, cuando se cuenta con sustancia entera (explosivo no explosionado) se puede decir que esa sustancia “se trata del explosivo” tal o cual.

Para concluir, el caso es que, según el acta de su comparecencia ante Del Olmo, a la Sra. inspectora no se le piden “componentes” específicos. Se le pregunta por qué no dio “específicas sustancias”. En ese momento preciso, me parece obvio que la testigo pensó en la específica sustancia explosiva, no en los específicos componentes Y ella da la única respuesta que estima exacta: no se pueden dar sustancias específicas (Goma 2 ECO, Goma 2 EC, Titadyn…), sino el tipo de explosivo (dinamita), es decir, tal como reflejaba su informe sobre los focos, sólo puede designar “los explosivos conocidos genéricamente como Dinamitas”, pero no el nombre de la dinamita en concreto.

Lo anterior es independiente de lo que Del Olmo tuviera en su cabeza. Para acusar a la testigo de mentir, lo importante no es lo que el juez pudiera estar pensando al formular la pregunta, sino la manera en que la declarante pudo legítimamente haberla interpretado. De hecho, ni siquiera sabemos qué sentido le dio el instructor a su pregunta. Además de los ejemplos ya señalados extraídos de su auto de procesamiento y otros documentos, este juez ha empleado en numerosas ocasiones el término discutido en el sentido que defiendo en este punto. Un caso especialmente interesante, porque implica también un interrogatorio por parte del instructor, aparece en el Tomo 8 del Sumario, folios 2054 a 2056. Se trata de la declaración de Jamal Zougam ante Del Olmo con fecha de 19 de marzo de 2004. En ella pueden leerse un par de frases muy oportunas a los presentes efectos:

Respecto a si tiene alguna explicación de que dos testigos le sitúan en uno de los trenes en los que dejó sustancias explosivas saliendo precipitadamente tras dejarlos manifiesta que tiene coche y no viaja en tren […]. Por S.Sa. se le pregunta si puede decir por qué la sustancia explosiva que no explotó fuera igual a la encontrada en la furgoneta encontrada cerca de la estación de RENFE de Alcalá de Henares y manifiesta que no lo puede explicar.

El significado que Del Olmo quería dar a “sustancia” en estas preguntas debería ser evidente para cualquiera que sepa leer.

[Con carácter incidental, nótese que según este documento ya había dos testigos, antes de ese mismo día 19 de marzo, que habían identificado a Zougam. Sin embargo, quienes proclaman su inocencia han insistido en que éste no fue reconocido por ningún testigo hasta después de que su imagen apareciera en los medios, lo cual se produjo por vez primera precisamente el 19 de marzo de 2004.]

Es más, mi argumentación queda corroborada acudiendo a las propias fuentes conspiracionistas, ni más ni menos.

De este modo, cabe citar el editorial de El Mundo de la famosa edición de 11.7.2006:

Pues bien, la Goma 2 ECO no contiene nitroglicerina sino nitroglicol […]. Así lo acreditan los informes periciales de la Policía y la Guardia Civil, que indican que las sustancias halladas en la mochila, en Leganés, en la Kangoo y en Morata no contenían nitroglicerina sino nitroglicol.

Las “sustancias” halladas son el explosivo; la nitroglicerina y el nitroglicol forman parte (o no) del contenido de esas sustancias, no son las propias “sustancias halladas”. Sin embargo, demostrando la polisemia que he mencionado, unas líneas más abajo, puede leerse: “Si esos análisis corroboran que la sustancia hallada era nitroglicerina […]”.

En su editorial de 21.5.2007, El Mundo lamenta que “tres años después de la masacre seguimos sin saber qué sustancia voló los trenes aquella aciaga mañana”. No hay duda: sustancia = explosivo.

Y el editorial de 2.4.2007, muy interesante en diversos aspectos, resulta imprescindible en lo que ahora nos atañe. Comentando “la presencia de nitroglicerina, nitrato amónico, dinitroglicol y dinitrotolueno en la muestra recogida en El Pozo” (la famosa M-1), el diario advierte:

Para evitar malentendidos, lo primero que cabe decir es que el hallazgo de los peritos no presupone, ni mucho menos, que ETA fuera la autora del 11-M. Otros grupos terroristas pudieron haber tenido acceso al explosivo Titadyn, y también existen otro tipo de sustancias explosivas que incluyen los cuatro componentes detectados en los análisis cuantitativos.

Por un lado la “sustancia” explosiva (por ejemplo, Titadyn) y por otro lado sus “componentes” (nitroglicerina, DNT, etc.).

El 16.7.2006, Pedro J. Ramírez, en su primera Carta del Director posterior a la gran revelación de 11.7.2006, también usaba “sustancia” en el sentido de “explosivo” (y no “componente”) para hacer sus ominosas elucubraciones:

Aun sin descartar la remotísima posibilidad de que los islamistas tuvieran, además de Goma 2 ECO, otra sustancia explosiva de origen desconocido, la detección de nitroglicerina en algunos de los focos de los trenes nos conduce inevitablemente a la existencia de otra trama criminal superpuesta […].

De estos usos no se libra, lógicamente, el propio coautor de “Titadyn”. El 17.7.2006, García Abadillo discute en su diario el informe de la perito 17.632 sobre los focos de explosión:

Resulta sorprendente en este informe que, en las ocho muestras de los focos de los trenes donde se encontraron «componentes de las dinamitas», estos no se detallen, al igual que sí se hace con la sustancia encontrada en la bolsa-bomba de Vallecas.

Aquí también, una cosa es la sustancia (o sea, el explosivo) y otra los componentes de esa sustancia. Pero a veces, este investigador emplea la misma palabra en un solo párrafo en sus distintas acepciones: componentes de sustancias y sustancias componentes (EM, 19.7.2006):

Según estos testimonios [de los expertos], la aplicación del ensayo conocido como Cromatografía de Capa Fina (que, según el citado informe, se realizó con los restos de los focos), sirve para separar los componentes de las sustancias complejas. Es decir, que necesariamente tendrían que haberse obtenido las sustancias que componían el explosivo.

¡O en una misma frase! Así, mofándose de la posibilidad de que tanto la Goma 2 ECO de la Kangoo como la del cartucho de cotejo enviado por los Tedax hubieran podido contaminarse de metenamina, García Abadillo escribe (EM, 11.7.2006):

¿Una sustancia localizada en un lugar completamente distinto que se contamina, no de otra, sino de la misma sustancia?

Para mi propósito, resulta especialmente adecuado su artículo de 25.7.2006, porque adopta exactamente la misma interpretación terminológica que yo defiendo para la declaración de la perito acusada de mentir:

Como puede verse, lo normal, lo habitual, lo que suelen hacer los laboratorios es dar, tras sus análisis, los componentes de las sustancias, y no las sustancias propiamente dichas, como hizo el informe de los Tedax sobre las explosiones de los trenes.

No puede ser más explícito: lo que hizo el informe de los focos fue dar la “sustancia” (dinamita), pero no sus componentes. Y en este sentido, con lacerante ironía, el mejor ejemplo consta, ni más ni menos, en el Prólogo de “Titadyn” (p. 30):

En los escritos al juez tan sólo se menciona un difuso «componentes de la dinamita». […] No se puede afirmar que hay una sustancia sin conocer los componentes de la misma. Es así de sencillo. La lógica, a veces, es más útil que la verborrea pseudocientífica.

El problema para García Abadillo y compañía (especialmente Luis del Pino, que en el texto donde acusa de “perjura” a la perito cita literalmente el acta de su declaración ante Del Olmo), es que a la analista de los Tedax se le preguntó por “sustancias” específicas, no “componentes” específicos. Es así de sencillo. La comprensión lectora, a veces, es más útil que la verborrea pseudoperiodística.

Y nadie que merezca ser escuchado podrá sostener, sin ofender a la decencia, que a los verdugos mediáticos les está permitido adoptar una determinada interpretación de un término, pero a su víctima no.

Esta discusión se inscribe nuevamente en la referencia que hice en pasadas entregas al principio de caridad y su continuo desprecio por parte de los conspiracionistas. En suma, el principio de caridad es un criterio metodológico que pretende evitar la atribución de irracionalidad, falacias lógicas o falsedades a las manifestaciones de terceros, cuando existe una interpretación coherente y racional de esas manifestaciones.

Si nos empeñamos en la lectura conspirativa según la cual la testigo afirmó por escrito haber encontrado componentes; luego el juez le preguntó por esos componentes y dijo que no podían determinarse componentes; finalmente declaró en la vista que sí podían determinare componentes pero que nunca se los habían pedido… convertimos a la perito en estúpida (sobre todo porque no podía ignorar que cualquiera podría acceder al acta de su declaración), absurda, incongruente y mentirosa. Quizá es lo que algunos desean. Pero si aceptamos que  ella entendió “específicas sustancias” como “específicos explosivos” (conforme a la práctica lingüística más común dentro del propio sumario), las muy numerosas y reiteradas manifestaciones de la testigo son sensatas, coherentes y veraces. En este caso, me parece la única opción hermenéutica, epistemológica, moral y jurídicamente admisible.

En definitiva: la perito no mintió cuando, en el juicio, afirmó que nunca antes le habían preguntado por los componentes concretos.

Last edited by Rasmo (21-08-2012 13:41:51)


Wars not make one great

Offline

#349 22-08-2012 11:05:14

larean
Administrador
Registered: 16-09-2006
Posts: 6,549

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Hay que reconocer que la palabra sustancia, en química, tiene un significado muy preciso. Otra cosa es que, por lo visto, en lenguaje judicial ese significado se haya diluido y que la perito, seguramente, haya adaptado su lenguaje al lenguaje judicial y no al propiamente químico.

Hay que tener en cuenta también que, en sus 20 años de experiencia, es improbable que la perito fuera requerida a especificar componentes, que carecen de interés para el juez, en la medida en que no es un experto que pueda valorar qué significan los distintos componentes. La pericia, desde el punto de vista penal, llega hasta preguntar al perito si tiene la certeza, desde sus conocimientos, de que sus afirmaciones son verdaderas. Un magistrado no se pone a preguntar cuántos segmentos de ADN han sido identificados ni cómo se aplicó la polimerasa. Sólo en la alucinación colectiva del 11-M se llegó a el despropósito de discutir, por parte de no expertos, esos niveles de detalle.

Por lo demás, muy buen artículo.


[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.

Offline

#350 22-08-2012 13:56:34

morenohijazo
Administrador
Registered: 05-10-2006
Posts: 5,766
Website

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Excelente.

Este fin de semana publico todo lo adeudado en el blog


La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

Offline

#351 28-08-2012 17:33:32

Rasmo
Cenista oficial
Registered: 20-09-2006
Posts: 1,578

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XLV)

En la anterior entrega abordé el asunto de la supuesta mentira de la perito de los Tedax al afirmar en el juicio que nadie le había preguntado antes por los componentes específicos que ella encontró al analizar los focos de explosión. Tras un estudio terminológico de la literalidad de lo que le preguntó el juez instructor, concluí que la afirmación de la experta policial era veraz. Tal como adelanté, queda por examinar otro aspecto importante de la referencia genérica a “componentes de dinamita”…

2) Informes para lelos

La segunda cuestión que quería abordar era la razón por la que la perito 17.632 no mencionó en su informe de abril de 2004 los concretos componentes (nitroglicol y nitrato amónico) que halló en sus análisis de los focos de explosión. Sobre este punto también fue interrogada en el juicio (28.5.2007) y tuvo ocasión de explicarse:

Fiscal (Javier Zaragoza): ¿Cuál es la razón por la que ustedes no identificaron en ese informe esos componentes inorgánicos y orgánicos concretos que encontraron?

Perito 17.632: Bueno, yo a mis superiores les doy la primera noticia cuando no están hechas todas las muestras, pero sí hay una positividad en cada una de las estaciones. En ese momento, yo me tengo que mover siempre con los ensayos que hacemos absolutamente en la certeza. Digo “dinamita” a mis superiores. Eso lo mantengo después siempre. Pero sí, porque además es una herramienta fácil para trabajar, todo el mundo conoce la palabra “dinamita”. Las palabras “nitratos”, “nitritos”, “amonio”, “nitroglicoles” son más complicadas para personas no expertas en estos temas, sin embargo, “dinamita”, todo el mundo puede trabajar con ello y van a trabajar colectivos policiales, autoridades judiciales, mis superiores moverán esa información según su mejor criterio. Entonces, mantengo la palabra “dinamita”, que es lo único cierto que yo considero en […] estos análisis de conclusión y pongo “componentes” por dar idea de que componentes hay, evidentemente, para poder definir como dinamita el explosivo presente. Sin componentes, no se hubiera podido definir nunca la dinamita.

Igualmente, a preguntas de la representación de Zougam:

Defensa de Zougam: ¿En algún momento comunicó usted por escrito o verbalmente cuáles eran esos componentes de dinamita que usted había detectado en sus análisis?

Perito 17.632: No. Ellos son pre… solamente decían qué hay y yo no puedo a personal que normalmente no es experto, no puedo estarle liando con términos químicos que no conducen a nada.

Y respondiendo a la AVT:

AVT: Como usted en su informe sólo dice que hay componentes de dinamita, y no tenemos lo que usted utilizó para determinar que eran componentes de dinamita, ¿no tenemos posibilidad de saber qué componentes eran?

Perito 17.632: Lo he manifestado esta mañana.

AVT: Ya, pero es que en su informe no consta.

Perito 17.632: No, no. No consta. Pone simplemente “componentes” y esta mañana también he manifestado que empleé “dinamita” con la idea de calificar el explosivo para ayudar al uso por cualquier persona que no tuviera ni idea de química de lo que tenía que manejar en una investigación posterior, o grupos policiales que lo necesitaran…

Su explicación es bastante sencilla y el editorial de El Mundo del día siguiente  la resume sin aspavientos (29.5.2007):

[La testigo] aseguró que si no los había detallado era porque sus jefes, poco duchos en tecnicismos, se manejaban mejor con el término dinamita.

Aunque este último enunciado se inscribía en una pieza dirigida a cuestionar la veracidad del testimonio de la perito en general, me sorprende la poca atención que se le dedicó, en el principal medio dedicado a encontrar misterios ocultos en el 11-M, a la justificación de la perito sobre este extremo que tanta intriga había suscitado. Del mismo modo, Libertad Digital tampoco hizo reseña (ni refutación) de esta explicación. En cambio, no ocurrió así desde los micrófonos de la Cope, donde Jiménez Losantos no dejó de hacer mofa de la testigo durante toda la mañana del 29.5.2007. Sus argumentos merecen una pausa estudiosa:

[Federico a las 6, 20:34] ¿Pero han visto el tono, la chulería [de la perito]? Oye, guapa, que te estamos pagando todos el sueldo a ti. Y tú nos estás engañando. Porque esto apesta a engaño. ¿Cómo que no… que no lo entienden? ¿Ah, no, no entendemos? Nitrato amónico, mira: nitrato amónico. Fíjate: nitrato amónico. Es como dinamita, igual: DI-NA-MI-TA, NI-TRA-TO… A-MÓ-NI-CO. Mira, cuatro sílabas, igual que dinamita. ¿Cuál es la dificultad? La dificultad es tener en la policía gente así. La dificultad es constatar que estamos ante una gigantesca manipulación, conspiración para manipular todas las pruebas del 11-M. Para crear pruebas falsas y borrar las verdaderas, esa es la realidad.

[Federico a las 7, 9:40 aprox.] Eso sí, dijo que, es que como todos los superiores son imbéciles, que si les sacas de dinamita no entienden nada… Dice: “es que, claro, el que no está en esto…pues…tch…claro, eeeh… ‘dinamita’ entienden, pero no vas a entrar…” Claro, fíjate: Dinitrotolueno; nitrato; nitroglicol… Claro, es que esto es incomprensible para el ser humano común, de los Tedax, supongo. “Como los jefes no saben nada”, decía la perita en dulce… La verdad es que la sesión de ayer fue de bochorno. La imagen de la policía es para huir a México.

[Federico a las 7, 29 aprox.] Eso sí, encima chuleando y que, claro, que es que como los jefes son idiotas, no les vas a decir la palabra “nitrato”, que es que no… Fíjate: “amónico”. Claro, eso es dificilísimo. Dice: “claro es que ellos no saben, estos, les sacas de dinamita…”. Y a ti te sacan la caradura y te tienen que internar en algún balneario.

[Tertulia, 28:40] Losantos: Trató a todos de idiotas. Dice: “es que son palabras muy complicadas”. “Nitrato”, “amónico”. “Amónico” es una palabra complicadísima, de hecho, no hay quien la diga.

José T. Raga: Yo supongo que los superiores deberían expedientarla, ¿no? porque les ha considerado lelos, pero completamente, ¿no?

Pedro J. Ramírez: A quien ha intentado tratar como lelo es al Juez. Le ha engañado […].

Está claro que al locutor y a algunos de sus contertulios, la excusa de la testigo les parecía ridícula. Pero, ¿tan absurda es la explicación?

Para empezar, Jiménez Losantos abusa de la literalidad. Es obvio que, cuando la testigo manifiesta que esas palabras eran complicadas para los profanos, no se estaba refiriendo a que fueran difíciles de pronunciar. Naturalmente, lo que quería decir es que la terminología y los conceptos químicos no serían comprensibles o fácilmente interpretables para los destinatarios de su información: sus superiores y las autoridades judiciales. Y, en efecto, no parece que sea una apreciación errónea. Que los mandos policiales y el juez instructor, entre otros, no tenían mucha idea de explosivos es una realidad fácilmente comprobable.

De hecho, empezando por el propio superior inmediato de la perito analista, la confusión de Sánchez Manzano con la nitroglicerina ilustra precisamente su falta de soltura en este ámbito. Él mismo reconoció que no era experto en explosivos (entre otras fuentes, véase su declaración ante Del Olmo, de 17.7.2006), y el director de El Mundo lo calificó de “tarugo”, “melón” y “asno en materia de explosivos” (Tertulias en la Cope de 18 y 20 de julio de 2006).

El siguiente en la cadena de mando, a quien la perito transmitió verbalmente los resultados de sus análisis el propio 11 de marzo de 2004 al mismo tiempo que a Sánchez Manzano, era Santiago Cuadro Jaén, Comisario General de Seguridad Ciudadana. Y este último mando policial tampoco deja lugar a dudas acerca de su cualificación al respecto. Así, en su comparecencia ante la Comisión del 11-M (14.7.2004):

[p.63] [L]o que yo le puedo decir es lo que veo y lo que digo en esos momentos y lo que me dicen a mí los TEDAX, porque yo no soy experto en explosivos. A mí me dicen esto es dinamita. Pues muy bien, pues esto es dinamita, como si dicen que esto es agua de Carabaña. (Risas.) Si lo dice un farmacéutico es porque será agua de Carabaña, pero yo no sé nada más.

Más relevante incluso es su declaración en el juicio del 11-M (18.4.2007):

Defensa de Zougam: ¿Y recuerda? Bueno, no, si no recuerda haber visto ningún informe con componentes… ¿No recordará si le han comentado de la Unidad Central TEDAX, qué componentes de dinamita se habían encontrado?

Cuadro Jaén: Y si me lo dijeron, pues lo he olvidado. Porque no estoy familiarizado con el argot de los explosivos. Por tanto, es un tema al que no le puedo contestar.

Aunque le hubieran hablado de nitroglicol y nitrato amónico, lo habría olvidado, porque no entiende de explosivos. Pero “dinamita” era algo que recordaba perfectamente.

Otro mando policial, Jesús de la Morena, Comisario General de Información de la Policía, manifestó igualmente su desconocimiento en la Comisión del 11-M (7.7.2004; pp. 81 y 82):

Del Burgo: [E]l jefe de los TEDAX, que ha estado esta mañana, nos ha dicho que si hubieran explotado todas las mochilas era imposible saber si era Titadyne, Goma 2 o cualquier otro tipo de dinamita. Es decir, que no se sabría más que, que es dinamita, pero si todo ha explotado, es imposible saber el tipo de dinamita. […]

De la Morena Bustillo: La verdad es que no soy técnico en explosivos y no lo sé. Si lo dice él, que es el especialista, lógicamente será así.

Un paso por encima en la escala de mando se hallaba el número dos de la Policía, Pedro Díaz Pintado, Subdirector General Operativo. Sus conocimientos no eran mejores. Así lo manifestó reiteradamente en la Comisión del 11-M (8.7.2004):

[p. 53] Hay varias dinamitas. Yo me enteré en ese momento. Los conocimientos los estoy adquiriendo ahora, porque he preguntado, y sé que hay varias dinamitas.

[p. 55] El señor CERDÀ ARGENT: ¿Sabe usted la diferencia entre los dos tipos de dinamita [Titadyn y Goma 2]?

Díaz Pintado: Yo no tengo ni idea, ya se lo he dicho.

[p. 55] […] Estoy explicando que yo llamo [a Cuadro Jaén] y luego él, cuando me lo transmite es porque alguien o le dice dinamita y confunde dinamita —confunde telefónicamente, no visualmente— dinamita Titadyne (que puede ser el error porque yo lo podía haber cometido exactamente igual porque estoy harto de ver informes dinamita Titadyne y, cuando no entiendes, le pones el mismo adjetivo a la dinamita y al Titadyne) o que alguien le dijera efectivamente Titadyne. […]

[p. 62] Yo no me voy a sacar de la manga lo del Titadyne, primero porque no entiendo […].

Y en el juicio insistió (11.4.2007):

El Titadyne, por lo visto… yo no soy técnico… pero, por lo visto, uno de los componentes es nitroglicerina.

Pues supongo que cuando me dicen Titadyne con cordón detonante, y luego a las cinco de la tarde me dicen que no es Titadyne… algún análisis tendrían que estar efectuando […]. Pero de todas maneras, insisto en lo mismo… vuelve a ser un problema técnico, que yo de explosivos entiendo poquísimo, vamos…

En su declaración de 18.9.2009 ante la instructora de la querella interpuesta por la AAV11-M, Díaz-Pintado fue más expresivo, al señalar que “conocimientos de explosivos tengo más o menos cero”.

Del siguiente escalón, el Director General de la Policía, Agustín Díaz de Mera, no me consta un reconocimiento explícito de ignorancia en estos asuntos, pero no cabe lógicamente presumir en él mayor pericia que en sus subordinados, salvo prueba en contrario.

Finalmente, La información sobre el tipo de explosivo asciende hasta el Ministro del Interior y, en última instancia, el Presidente del Gobierno. El primero, Ángel Acebes, dio en la Comisión del 11-M (28.7.2004) muestras sobradas de hacerse un lío entre componentes y sustancias explosivas, como expuse en la entrega XXI. Para no repetirme, me limitaré a recordar que, sin duda basándose en lo erróneamente declarado por Sánchez Manzano en la misma sede (el ex Ministro señaló de forma expresa que la declaración del Jefe de los Tedax “está en la documentación que he traído”), Ángel Acebes incurrió nuevamente en el error de considerar que todas las dinamitas tienen nitroglicerina (p. 72: “nitroglicerina […] es lo que utilizan las dinamitas […], para diferenciarlo de cualquier otro tipo de explosivos”). Un error que, como bien se encargó de enfatizar El Mundo, “cualquier Tedax sabe que no es cierto” y constituía motivo suficiente para pedir la destitución de Sánchez Manzano (EM, 22.7.2006).

En cuanto al Presidente del Gobierno, en su comparecencia ante la Comisión de investigación (29.11.2004, Aznar confirmó su evidente y esperable condición de inexperto (p. 48):

Ahora nos dice usted, por ejemplo, que la existencia del explosivo Titadyne –yo no soy un experto en dinamita, pero ya me explicaron que hay una especie de dinamita que se llama Titadyne– ya se conocía desde la tarde del jueves. Pues le digo a usted que está faltando a la verdad.

Curiosamente, los críticos mediáticos de la versión oficial no se muestran más talentosos en este punto que los mandos policiales. Libertad Digital, informando (poco amablemente) de la declaración de la perito 17.632 en el juicio el mismo día 28.52007, hacía una oportuna admisión:

Refugiándose en cuestiones científicas complicadas de entender en la sala, [la testigo] explicó que en sus primeros análisis detectó en las muestras de explosivos nitroglicol y nitrato amónico.

Lo que, de hecho, viene a confirmar el diagnóstico de la experta química. Esa falta de conocimientos técnicos queda igualmente de manifiesto en la práctica en ediciones de El Mundo como la de 30.7.2006, donde se lleva a portada (y se arrastra en el editorial y la noticia del día) el error de considerar que el nitroglicol distingue a la Goma 2 ECO del Titadyn. Ni con el periodismo de investigación a todo gas dejaban algunos de hacerse líos con los componentes…

¿Y qué ocurre con las autoridades judiciales a las que aludía la autora del controvertido informe? Irónicamente, la mejor corroboración del razonamiento de la perito 17.632 la ofrece El Mundo a través de su abogado, en el escrito de contestación a la demanda de Sánchez Manzano contra el diario y sus periodistas en defensa de su honor. Esto merece un par de minutos de atención.

Recordemos que desde El Mundo se había acusado a Sánchez Manzano de todo tipo de tropelías a cuenta de la metenamina, “capital para demostrar el dolo, la intencionalidad aviesa” del Jefe de los Tedax, a juicio de Pedro J. Ramírez (EM, 23.7.2006). En particular, en un informe de 15 de marzo de 2004, Sánchez Manzano, tras referir los elementos detectados en el análisis del resto de explosivo hallado en la Kangoo (incluyendo la metenamina), informaba erróneamente (fallo que desde su Unidad se atribuyó más tarde a un “error de transcripción”) de que la “sustancia explosiva del artefacto desactivado en la Comisaría del distrito de Puente de Vallecas, ofreció el mismo resultado anterior”. Es decir, dio a entender que en el explosivo de la mochila de Vallecas también se había encontrado metenamina, lo cual era inexacto.

Pues bien, en su demanda, Sánchez Manzano reprochaba al diario que hubiera criminalizado ese error, convirtiéndolo en la demostración de una supuesta actitud mendaz y embaucadora del mando policial. Uno de los argumentos de la demanda es que no podía existir ningún ánimo doloso por parte del Jefe de los Tedax, cuando resulta que los informes de la Policía Científica con sus resultados exactos estaban incorporados repetidamente y por múltiples vías al Sumario. Habría bastado que el juez contrastara las conclusiones de Sánchez Manzano con los datos originales para percatarse de la simple inexactitud no intencionada.

Lo fascinante es la respuesta que ofrece el letrado de El Mundo en su escrito de contestación a la demanda: los detalles químicos son irrelevantes para un lego, lo que importa son las conclusiones. En efecto (énfasis en el original):

[pp. 67-68] Pues bien, […] por Informe de 27 de abril de 2004 […], también realizado por él [Sánchez Manzano], se afirmaba en las Conclusiones redactadas por DON JUAN JESUS SANCHEZ MANZANO, absolutamente necesarias por ser el medio explicativo de los análisis químicos realizados, es decir, para facilitar su comprensión al Magistrado Instructor, se concluía: […]

[p. 68] Es decir, a través del único Informe Pericial existente en la causa hasta ese momento (lo demás eran análisis químicos ininteligibles para un Magistrado […]) se hizo creer al Magistrado Instructor que en todos los explosivos analizados se hallaron los mismos componentes, incluida la “metenamina” […].

Frente a lo sostenido de adverso, era evidente la importancia de este Informe entregado el 27 de abril de 2004 por el SR. SANCHEZ MANZANO y sus conclusiones, ya que era el único que explicaba y resumía para un lego en la materia química y científica referida a explosivos (las partes y el Magistrado instructor) los hallazgos encontrados en los análisis químicos. Por tanto su importancia valorativa era esencial sin que se pudieran equiparar a efectos valorativos judiciales, a unas notas informativas y análisis químicos que llegaron al sumario por otras vías.

Por cierto, la argumentación no deja de ser un tanto contradictoria en la medida en que, por un lado, afirma que los resultados químicos (la relación de componentes) no le servían de nada al instructor y, por otro lado, desprecia el informe de los focos, precisamente por no detallar componentes químicos, calificándolo de “pseudo analítica” (pp. 34 y 69) y de “informe pretendidamente pericial” (p. 69). Pero no me detendré en ello. Lo importante es darse cuenta de que, cuando le interesa, El Mundo no tiene problema en aceptar que un lego en la materia (y el instructor lo es) se guiará por las conclusiones y no sabrá qué hacer con los “ininteligibles” análisis químicos. Que viene a ser lo mismo que adujo la perito 17.632 en el juicio del 11-M.

De hecho, la defensa de El Mundo suscita una reflexión adicional en apoyo de la postura de la perito 17.632. Buena parte de los informes de la Policía Científica sobre explosivos que constan en el sumario señalan que las correspondientes muestras proceden de los Tedax. Así ocurre, en particular, con los informes de las muestras de explosivo intacto analizadas por dicha entidad [mochila de Vallecas (Informe 173-Q2-04); Kangoo y muestra de cotejo (Informe 173-Q1-04); explosivo de Leganés (Informe 04-Q1-216)]. De hecho, en su declaración de 18.9.2009 ante la juez Coro Cillán, instructora de la querella interpuesta contra Sánchez Manzano por la AAV11M, el perito de la Policía Científica Manuel Escribano, de toda confianza para los adversarios de la versión oficial, manifestó:

[La Unidad Central de los Tedax] es nuestro principal cliente, es quien nos suministra prácticamente todas las muestras. No digo todas pero la mayoría de las muestras de explosivos proceden de los Tedax.

Aunque esos informes que la Policía Científica emite a partir de muestras aportadas por los artificieros acaben en el Sumario, su destinatario inmediato y más directo es la Unidad remitente, a la que está (estaba) adscrita una experta analista química. Cuando el juez instructor pide a los Tedax de la Unidad Central que compendien lo que se sabe acerca de tal o cual aspecto relacionado con los explosivos, puede decirse que, en cierto modo, la perito de los Tedax hace funciones de intermediaria entre la Policía Científica y el Juez, dotando a los áridos resultados químicos (“ininteligibles” para un lego, según la defensa de El Mundo) de una interpretación accesible, una “conclusión” comprensible. Sin embargo, como ocurre en el presente caso, cuando es la propia experta de los Tedax la que hace esos análisis, no hay intermediación, sino que es la perito 17.632 la que informa directamente al Juez, de modo que puede entenderse que refleje sin más esas conclusiones de su estudio, sin considerar necesario confundir al profano con esos términos químicos relativos a los específicos componentes de dinamita hallados. Al menos, puedo entender que tuviera en mente este tipo de valoración al redactar su informe. Y no me parece descabellado, aunque tal vez fuera mejorable.

En efecto, quiero precisar que yo también habría preferido que el informe sobre los focos hubiera incluido desde el principio los componentes hallados por la analista. Estoy seguro de que, si hubiera adivinado el revuelo posterior, su autora los habría especificado sin problemas. Pero la cuestión no es si la práctica de esta especialista es o no perfectible metodológicamente o incluso, para quien se empeñe, si su actuación pudo haber dado muestras de dejadez al respecto. Como ya he dicho en alguna ocasión, aquí no estamos en un seminario profesional de evaluación y mejora de procedimientos. A esta Inspectora se la ha acusado pública y repetidamente de mentir, de ser una perjura, de haber participado en un vuelco electoral de connotaciones golpistas… Frente a eso, las demás consideraciones son anecdóticas. Por mi parte, constato que ni los periodistas que la señalan ni los abogados que defienden a éstos son más pulcros en su propio trabajo. Pero la cuestión es y debería haber sido si existe o no una explicación inocente y verosímil para una determinada actuación, con independencia de que pueda merecernos algún tipo de reproche estilístico. Me parece obvio que, en este caso, sí la hay, pues su protagonista la ofreció cuando se le pidió y parece que se ajusta a la realidad de los hechos. Podemos discutir si la perito se equivocó o no al estimar quiénes serían los destinatarios y los usos de su informe, pero eso no la convierte en una delincuente. Por ello, encuentro llamativo que, salvo por los exabruptos habituales del entonces trovador de la Cope, los críticos hayan ignorado en su mayor parte esa explicación. Si eso ha hecho creer a determinada audiencia que no existe ninguna explicación del comportamiento tantas veces incriminado, la omisión informativa tiene claros responsables.

Pero volvamos a quien sí se fijó en las justificaciones de la analista para hacer befa de ellas. Jiménez Losantos consideraba risible que la perito resaltara la complejidad de determinadas “palabras” químicas y se dedicaba a silabearlas en antena con regodeo zahiriente para demostrar que cualquiera podía pronunciarlas sin problemas. Ya dije que esto era una maniobra impropia, pues la testigo no se refería literalmente a la dificultad de los vocablos, sino a la comprensión de los conceptos que expresaban. Pero hay aquí una última ironía. Aun cuando adoptáramos la infantil interpretación del vehemente locutor, resulta que la complejidad de los términos en cuanto tales es un aspecto destacado igualmente por el personaje más inesperado. En efecto, en este sainete donde la mala fe se hermana con el sectarismo, el periodista a quien no se le escapa un solo desliz (real o imaginario) de los “malos”, parece haber pasado por alto esta joya del coautor de “Titadyn”, Casimiro García Abadillo, en El Mundo de 14.2.2007:

Di-ni-tro-to-lue-no. Palabra casi tan difícil de pronunciar como relevante es para la investigación del 11-M.

Casi me parece oír a un imparcial e igualitario (y, por tanto, quimérico e irreal) Don Federico replicando: “Pero, ¿qué dices, Casi-ni-te-veo? ¿Cómo que difícil de pronunciar? Mira, Mira: Di-ni-tro-to-lue-no… vete a esparragar, hombre”
Pero ya se sabe que, al enemigo, ni agua. En cambio, a los amigos se les perdona todo, incluso (y sobre todo) aquellos desmanes por los que se crucifica al adversario.*

* [Y García Abadillo no es el único, por cierto. En su programa de 27.2.2010 en LD TV, Javier Somalo señalaba: “El 11-M siempre ha tenido muchísimos obstáculos para conocer la verdad. Uno de ellos […] es la dificultad de los nombres. Esos nombres tan complicados entre los que llamaban ‘los moritos’, y esos nombres tan complicados en los componentes químicos de las dinamitas, etc., etc”.]

Last edited by Rasmo (28-08-2012 19:06:09)


Wars not make one great

Offline

#352 29-08-2012 00:23:11

viana
Miembro
Registered: 04-10-2006
Posts: 958

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Magnífico Rasmo, como siempre.

Otra muestra más para probar lo obvio -la dificultad de ciertas autoridades, en este caso judiciales, para entender conceptos técnicos - es la anécdota de la superjuez Coro Cillán cuando preguntó a los artificieros si era posible que hubiera explotado betadine .

Last edited by viana (29-08-2012 00:23:43)


"Sin lugar a dudas, a estos tíos se les ha ido definitivamente la olla" Luis del Pino - 24.11.2007

Offline

#353 19-09-2012 10:33:04

Rasmo
Cenista oficial
Registered: 20-09-2006
Posts: 1,578

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XLVI)

En las anteriores entregas he venido discutiendo el contenido del informe sobre los focos firmado por la Inspectora con carnet profesional 17.632, adscrita a la Unidad Central de los Tedax. Como hemos visto, esos componentes de dinamita a los que hacía referencia genérica en su documento eran, de acuerdo con su declaración en el juicio del 11-M (28.5.2007), nitrato amónico y nitroglicol. Esto significa que la autora del informe optó en su día por incluir en el escrito simplemente la conclusión final, la etiqueta “dinamita”, sin dar los detalles. Pero, como ella misma repitió durante la vista oral, eso no significa que no hubiera hallado ningún componente, ningún elemento al que aplicar tal calificativo, como errónea y contumazmente se había afirmado.

Dicho esto, conviene dejar claro que, en efecto, el nitroglicol y el nitrato amónico son “componentes de dinamita” o “componentes habituales de las dinamitas”, tal como ella expresó. Aun a riesgo de insistir en lo que podría parecer obvio, quiero acreditar inequívocamente este punto.

Lo anterior queda confirmado reiteradamente por múltiples documentos incluidos en el propio Sumario, en particular, por el informe pericial conjunto elaborado por Tedax de la Policía y de la Guardia Civil (y en el que no participó la propia Inspectora 17.632), de 24.6.2005 (Tomo 145, folios 53803 y ss.), al que aludí en anteriores entregas y que el Juez Del Olmo recoge extensamente de forma literal en las páginas 74 a 103 de su auto de procesamiento de 10 de abril de 2006. Así, en la página 91 del auto de procesamiento, respecto al registro de la finca de Chinchón, puede leerse la siguiente cita del referido informe:

Además de los elementos descritos anteriormente, también se localizó, oculto en uno de los cobertizos de la finca, un compartimento, a modo de zulo, que si bien estaba vacío, en la analítica que posteriormente se efectuó a las paredes de poliespan, se detectó la presencia de Nitroglicol y Nitrato Amónico, componentes habituales de las dinamitas (ANEXO V).

En la página 92 del auto se alude a dos vehículos examinados en el marco de la investigación. El primero es un Volkswagen Golf TDI, matrícula 0500 CHB, utilizado para el transporte de explosivos desde Asturias:

En la analítica efectuada a muestras de la moqueta del maletero, en el Servicio Central de Analítica de la Comisaría General de Policía Científica, procedentes de la Brigada Provincial de Policía Científica de Ceuta, se detectó la presencia de Nitroglicol (Dinitrato de Etilenglicol) (ANEXO VI).

El nitroglicol, es uno de los componentes de las dinamitas.

El segundo de los vehículos citados es el famoso Skoda Fabia recuperado en Alcalá de Henares:

Entre diferentes analíticas realizadas en el Servicio Central de Analítica de la Comisaría General de Policía Científica, efectuadas a muestras del vehículo, la relacionada con explosivos, detectó en la alfombrilla del maletero del vehículo la presencia de Dinitro Etilenglicol [nitroglicol], componente éste de las dinamitas (ANEXO VII).

Esa descripción global como componentes de las dinamitas se basa en los respectivos resultados analíticos originales que el informe conjunto Tedax incluye en sus mencionados anexos V, VI y VII.

De este modo, en el anexo V del informe conjunto Tedax figura el Informe 202-Q1-04 de la Policía Científica (de 29.3.2004), que inicialmente aparecía en el Tomo 22 del Sumario (folios 5980 y 5981). En este último informe, los peritos de la Policía Científica indican el hallazgo de nitroglicol y nitrato amónico en dos paneles de “porespán” (“poliespan”, en el Informe conjunto Tedax) y observan que: “El Nitroglicol y el Nitrato Amónico son componentes fundamentales de las dinamitas”.

Lo interesante es comprobar quiénes firman ese documento: los peritos 9, 11 y 47. El último es Alfonso Vega, director de la pericia ordenada en 2007 por Gómez Bermúdez y constantemente vituperado por los conspiracionistas. Pero los dos primeros son, respectivamente, Manuel Escribano e Isabel López Cidad, ya viejos conocidos de los periodistas que han destacado reiteradamente su honradez e intachabilidad. Es más, el propio Manuel Escribano declaró en el juicio del 11-M para ratificar este informe. Su intervención (28.5.2007) se produjo en los siguientes términos:

Ministerio Fiscal: El nitrato amónico y el nitroglicol son componentes ¿de qué?

M. Escribano: Son componentes de muchísimos explosivos, fundamentalmente de las dinamitas. O sea, que […] prácticamente en la mayoría de las dinamitas están presentes, desde la famosa Goma 2 ECO, al Titadyne, etcétera. O sea, es decir que en la mayoría de las dinamitas actuales está presente tanto uno […] como otro […].

[…]

Defensa de Otman el Gnaoui: ¿Y las sustancias que ustedes han identificado, nitroglicol y nitrato amónico, solamente son componentes de explosivos, no son componentes de ninguna otra cosa?

M. Escribano: No son componentes de ninguna otra cosa estando asociados, efectivamente.

[…]

Defensa de Hamid Ahmidan: […] Dicen ustedes en su informe, efectivamente, que encuentran restos de nitroglicol, nitrato amónico. Son componentes fundamentales de las dinamitas…

M. Escribano: Cierto.

Pero los anexos VI y VII del informe conjunto Tedax, sobre cuyos datos este último concluye que se encontraron componentes de dinamita en los mencionados Golf y Skoda Fabia, respectivamente, son aún más notables. Concretamente, el anexo VI recoge el Informe 04-Q1-234, de la Policía Científica (de 20.8.2004), en cuyo apartado de resultados, en relación con diversas muestras extraídas del maletero del Volkswagen Golf, se afirma:

Se ha detectado concretamente en las muestras M1 y M3 restos de Nitroglicol (Dinitrato de Etilenglicol) explosivo que se ha encontrado en la dinamita analizada en este laboratorio con ocasión de los atentados del 11 de Marzo.

Por su parte, el anexo VII reproduce el Informe 431-Q1-04 (de 29.7.2004), también de la Policía Científica, en el que se indica el hallazgo de nitroglicol (Dinitro Etilenglicol) en una muestra obtenida del maletero del Skoda Fabia. Y aclara:

Se significa que el Dinitro Etilenglicol [nitroglicol] es un componente habitual en Dinamitas, y concretamente se encuentra en la utilizada en los Atentados del 11-M.

Obsérvese que estos dos últimos informes citados (procedentes de la magnífica Policía Científica, no de los malvados Tedax) hacen algo más que justificar la denominación final del nitroglicol y el nitrato amónico como componentes (habituales o fundamentales) de las dinamitas. En efecto, señalan asimismo que esos componentes en particular son elementos hallados en la dinamita analizada “con ocasión” del 11-M (informe sobre el Golf) e incluso “utilizada” en el 11-M (informe sobre el Skoda Fabia). No cabe la menor duda acerca de la dinamita a la que se refieren.

Si insisto en lo anterior es para resaltar una vez más, por contraste, un aspecto ubicuo e irritante del conspiracionismo del 11-M: su fijación (descontextualizada) con determinados episodios y personas, rehuyendo una visión de conjunto o el contraste con casos potencialmente similares. Sánchez Manzano y la perito 17.632 han sido vilipendiados con saña (y falsedades) por tratar, supuestamente, de encarrilar la investigación sobre explosivos hacia la Goma 2 ECO y tapar otras vías, pese a que su informe sobre los focos en realidad no cegaba hipótesis alguna en su genérica referencia a las dinamitas.  Sin embargo, aquí tenemos dos informes de la Policía Científica que asocian los mismos componentes hallados por la especialista de los Tedax no sólo con las dinamitas en abstracto, sino con la dinamita concretamente “analizada” o “utilizada” en el 11-M, que no puede ser otra que la Goma 2 ECO. Me sorprende que a los hacendosos investigadores se les hayan pasado por alto estos esfuerzos por apuntalar la versión oficial (obviamente, estoy siendo irónico). Qué fácil habría sido montar un circo de los habituales a cuenta de estas expresiones. Fijémonos incluso que el informe sobre el Skoda Fabia habla de la dinamita “utilizada” en los atentados. Seamos la mitad de quisquillosos que con cada acción de Sánchez Manzano: ¿Cómo podían saber esos peritos que la dinamita en la que anteriormente se había hallado nitroglicol (la Goma 2 ECO de las muestras sin explosionar) era la realmente “utilizada” en los trenes? ¿Eh? ¿Cómo podían saberlo?

Y no se trata de una minucia intrascendente. En el tomo 74 del Sumario, folios 22.548 a 22.613, se encuentra una “Diligencia Informe” de 23 de agosto de 2004, que recoge los datos más significativos de la investigación respecto a dos individuos (Abdelkrim Beghadali y Safwan Sabagh) por su posible implicación en el 11-M. Se trata de un informe de la UCIE (Unidad Central de Información Exterior, de la Comisaría General de Información). Nada que ver con los pérfidos Tedax, por tanto. Pues bien, en el folio nº 6 de ese documento (folio 22.554 del Sumario), en relación con el Skoda Fabia, podemos leer el siguiente pasaje:

Asimismo, la localización de dicho vehículo en una zona próxima a aquella en la que se halló la furgoneta Renault Kangoo, en la que se trasladaron los explosivos utilizados en el 11-M, vino a constatar la participación activa del coche en aquellos atentados, máxime, cuando del análisis de los restos encontrados en la alfombrilla del maletero del SKODA, se identificaron restos de componentes de dinamita, iguales a la utilizada en dichos atentados.

Qué ocasión perdida para el periodismo de corneta. Si esto lo hubiera escrito Sánchez Manzano…

Retomando el hilo de mi argumentación, cabe señalar que García Abadillo, por cierto, conoce todos los informes sobre explosivos a los que he aludido más arriba porque los referencia expresamente en una noticia de 25.7.2006, con un subtítulo de esos que glorifican el periodismo (“Todo lo que usted quiso saber sobre la dinamita y Sánchez Manzano se encargó de disfrazar”).

Por su parte, curiosamente, uno de los mayores perseguidores de Sánchez Manzano y asociados, José María de Pablo, en su escrito de acusación provisional de 15.11.2006 en nombre de la AAV11-M, admitía la denominación que había de aplicarse a los mencionados componentes de explosivos, basándose en el antes citado informe sobre las planchas de “porespán”. ¡Incluso aludía explícitamente a la Goma 2 ECO! (p. 42, nota 86):

Consta la inspección y estudio por Policía Científica en fecha 29.03.04 sobre las planchas de “porespan”, que tenían restos de dos componentes de dinamita, nitroglicol y nitrato de amoniaco, ambos componentes de las dinamitas y de la Goma 2 ECO […].

También Fernando Múgica, nada menos, en su Agujero Negro XXVIII (EM, 9.3.2006) cita explícitamente el informe sobre las muestras del Skoda y está de acuerdo con el calificativo que corresponde al nitroglicol:

[E]l 29 de julio de 2004, […] la Comisaría General de Policía Científica da a conocer su informe sobre la alfombrilla [del Skoda], en la que «se ha detectado la presencia de trazas de dinitro etilenglicol», uno de los componentes genéricos y habituales de las dinamitas.

Incluso Luis del Pino está de acuerdo en que los nombrados por la perito de los Tedax son dos de los tres “componentes fundamentales” de las dinamitas (el tercero sería la nitroglicerina; EM, 5.11.2006).

Y en la misma edición de El Mundo posterior a la declaración de la perito en el juicio, David Gistau lo reconoce igualmente (EM, 29.5.2007), en una cita que ya recogí en páginas anteriores:

Esta funcionaria […] dijo que sí detectó nitrato amónico y nitroglicol, es decir, precisamente los elementos genéricos que contiene cualquier tipo de dinamita […].

Por tanto, la conclusión de la perito 17.632 (“componentes de dinamita”) ante el resultado de sus análisis (nitroglicol y nitrato amónico), parece indiscutible.

Para insistir en esta línea, volviendo a la reproducción del informe conjunto de los Tedax de Policía y Guardia Civil, el auto de procesamiento de 10 de abril de 2006 recoge, en su página 102, una especie de recapitulación de estos peritos en torno a los explosivos del 11-M, que resume los anteriores datos del siguiente modo:

[…] En otras actuaciones, si bien no se llegó a recuperar sustancia entera, se recogieron muestras de superficies, en las que se detectaron componentes de las dinamitas:

– Paredes de poliespan del zulo encontrado en la finca de Chinchón.
– Tapicería del maletero del vehículo Volkswagen GOLF TDI, 0500 CHB
– Tapicería del maletero del vehículo Skoda Fabia, 3093 CKF

Finalmente, en el análisis realizado a las muestras recogidas tras las explosiones en los trenes del día 11 de marzo, se detectaron componentes de las dinamitas, salvo en los focos de los vagones 4 y 5 de la C/ Téllez y estación de El Pozo, respectivamente, donde no se detectó ningún elemento digno de mención.

Así pues, según la valoración conjunta de los especialistas en explosivos de la Guardia Civil y de la Policía, el resultado último (“componentes de las dinamitas”), es idéntico en el caso de los focos de explosión y en el de los demás escenarios donde se halló nitroglicol y/o nitrato amónico. De nuevo, la única diferencia, como ya sabemos, es que el controvertido informe escrito de la perito 17.632 fue directamente a la conclusión sin especificar tales componentes.

¿Por qué hago hincapié en algo que parece trivial? Porque en realidad no lo es tanto.

Asombrosamente, los críticos de la versión oficial han reiterado machaconamente que el resultado del informe pericial sobre los focos firmado por la Inspectora 17.632 era inútil. Citando siempre dicho resultado con la falaz expresión “componentes genéricos de la dinamita”, los adjetivos se han repetido durante años. Así, el 9 de julio de 2009, en una edición que ponía de manifiesto como ninguna otra la coincidencia entre la querella interpuesta por la AAV11-M y las vicisitudes judiciales de El Mundo en el marco de la demanda presentada por Sánchez Manzano, Joaquín Manso introducía un toque original en el argumentario habitual:

[L]os análisis que llevó a cabo el 11-M la perito químico de los Tedax dieron un resultado casi nulo a efectos de la investigación–«componentes genéricos de la dinamita»– […].

Muy parecida frase, e idéntico calificativo (resultado “nulo”), recogía una semana más tarde otro artículo de El Mundo firmado por Alfonso Mateos (EM, 16.7.2009).

El 16.8.2009, de nuevo para Joaquín Manso, ese mismo resultado (componentes genéricos…) era “desolador”, adjetivo que repite en otro artículo de 15.10.2010.

Más tarde, este mismo periodista se refiere en múltiples ocasiones a ese resultado como “inservible” para la investigación (EM, 19.12.2010, 20.12.2010, 14.2.2011, 4.3.2011, 5.2.2012), o como resultados “prácticamente inútiles” obtenidos por un laboratorio “rudimentario” (30.3.2011).

Otro de los periodistas de El Mundo más activos en la materia, Manuel Marraco, coincidía el 9.7.2011 en señalar que “el resultado que obtuvieron en el laboratorio rudimentario de los Tedax: «Componentes genéricos de la dinamita», […] apenas aportaba algo a la investigación.”

Incluso el perito independiente Carlos Romero Batallán, en su declaración de 23.9.2009 como testigo de cargo en la instrucción de la querella contra Sánchez Manzano y la Inspectora 17.632, denigrando el informe de ésta sobre los focos, llegó a hacer la pasmosa afirmación según la cual ¡“decir ‘dinamita’ y ‘nada’ es lo mismo”!

Caramba, me parece a mí que decir “dinamita” significa que no es pólvora, cloratita, amonal, amosal, napalm casero, explosivo militar y un largo etcétera muy distinto de “nada”.

Además, y sobre todo, pese a estas pretensiones de inutilidad, cabe preguntarse en qué habría cambiado realmente la investigación (la de verdad, no la de los trompeteros) si, en vez de limitarse a su conclusión final (“componentes de las dinamitas”), la autora del informe sobre los focos de explosión de los trenes hubiera especificado esos dos componentes: “en tal foco se detectan nitroglicol y nitrato amónico; en este otro, también; en aquel de allí, no se detectan sustancias dignas de mención. Se señala que el nitroglicol y el nitrato amónico son componentes habituales de las dinamitas”. ¿De qué manera, a efectos de la investigación, habría sido esto más o menos útil o significativo que cada uno de los informes de la Policía Científica con el mismo resultado, anteriormente citados, en los que tampoco se analizaba sustancia entera? No habría cambiado nada en absoluto. Si al final resulta que estamos discutiendo por una etiqueta o denominación que en definitiva es sin duda correcta, sólo porque no tenemos (mejor dicho: porque no tuvimos) los pasos intermedios o los ingredientes, me parece una base muy débil para montar la que se ha montado.

Como la conclusión anterior es bastante obvia a poco que uno le dedique algún momento de reflexión, en la historieta conspirativa se recurre a sugerir que la perito 17.632 en realidad estaba mintiendo cuando dijo que había encontrado nitroglicol y nitrato amónico. Sin embargo, esto nunca se dice con la claridad y nitidez de quien está dispuesto a ser consecuente con sus acusaciones. De este modo, se transmite de soslayo la idea de que la perito 17.632 eligió premeditadamente a posteriori, para su mentira, esos dos componentes (nitroglicol y nitrato amónico) sabiendo que eran neutros, es decir, que no permitían distinguir entre ninguna marca de dinamita. Esto dejaba ya traslucir, el día después de la comparecencia de la analista de los Tedax en el juicio del 11-M, el aparentemente casual comentario de David Gistau  que ya he citado en un par de ocasiones (EM, 29.5.2007):

Esta funcionaria […] dijo que sí detectó nitrato amónico y nitroglicol, es decir, precisamente los elementos genéricos que contiene cualquier tipo de dinamita […].

Pero la suspicacia insidiosa se hace obvia en el correspondiente pasaje del texto de referencia que García Abadillo escribe en el Prólogo de “Titadyn” (pp. 32-33):

Increíble. Tres años después del atentado, la perito de los Tedax confesaba que ella en sus análisis detectó esas sustancias que, como ustedes ya se imaginan, son tan componentes de la Goma 2 ECO como del Titadyn.

Claro, je, je, ustedes ya se lo imaginaban, ¿verdad? Esta mujer nos quiere tomar el pelo, ¿eh? Pero no contaba con la astucia del vicedirector de El Mundo, reflejada también en su fina elección de palabras, como ese nada inocente “confesaba”, muy al estilo de la casa.

También desde “Titadyn” (p. 199), Antonio Iglesias se refiere a los análisis de la perito 17.632 “cuyos resultados se han estado ocultando hasta el día de la vista oral, cuando se ofreció una versión de ellos nada convincente”.

Más elaborado en sus sospechas es José María de Pablo en “La Cuarta Trama” (p. 212):

Vamos a suponer que es verdad. El hallazgo de esos dos componentes, efectivamente, no permite poner marca a la dinamita, pues son muchas las dinamitas que contienen, entre otros componentes, nitroglicol y nitrato amónico (la Goma 2 ECO, la Goma 2 EC y el controvertido Titadyn, por ejemplo).

Ahora bien: ¿fue ese el resultado del análisis? Porque de ser cierto que la perito identificó esos componentes y no otros, entonces tendríamos que hacernos algunas inquietantes preguntas a las que la jefa del laboratorio TEDAX no respondió: ¿si en los análisis realizados por los TEDAX solo aparecieron dos componentes tan inocentes como el nitroglicol y el nitrato amónico, qué motivos había para impedir a la Policía Científica analizar los restos?

Obsérvese que el autor, en un comportamiento típicamente falaz, está dando por supuesto algo incierto: que “se impidió” a la Policía Científica analizar los restos, es decir, que se adoptó conscientemente una decisión de incumplir un deber procedimental (los famosos protocolos). Si ese deber no existía, no se estaba impidiendo nada a nadie. Los interrogantes de De Pablo continúan inmediatamente:

¿Y si en el análisis no aparecieron componentes suficientes como para identificar la marca de la dinamita empleada, no sería lógico pedir a la Policía Científica que con sus más avanzados medios analíticos tratara de encontrar otros componentes que se pudieran haber escapado a los TEDAX?

Cuestión pertinaz que ignora la tantas veces repetida explicación de que los análisis químicos (los realicen o no la Policía Científica) no pueden determinar por sí solos la marca del explosivo a partir de restos explosionados. Como veremos, si la experta química de los Tedax llegó hasta donde era posible llegar (el tipo de explosivo, no su marca), y las muestras estaban dando buenos resultados al respecto, ¿qué motivo había para enviarlo a la Policía Científica? Nunca podrá insistirse lo suficiente en que esa idea de tratar de “encontrar otros componentes” es una proyección hacia el pasado, y por tanto anacrónica y descontextualizada, de inquietudes que no existían en el momento de producirse los hechos examinados.

Siguen inmediatamente las preguntas del Sr. De Pablo en su libro:

¿Si tan inocentes eran los componentes de dinamita encontrados, por qué se evitó hacer constar su nombre en los informes escritos? ¿y por qué no aclaró los nombres de los componentes cuando declaró ante Del Olmo, o cuando se produjo la polémica sobre el posible hallazgo de nitroglicerina? […]

Cuando De Pablo plantea en su libro estas “inquietantes preguntas a las que la jefa del laboratorio TEDAX no respondió”, hacía ya casi tres años que la jefa del laboratorio Tedax las había respondido, como espero que haya quedado de manifiesto tras mis últimas entregas.

En cualquier caso, procede señalar que existen al menos dos elementos que apoyan el testimonio de la perito 17.632 en cuanto a los componentes por ella detectados en 2004. Los abordaré en mi próxima entrega.

Last edited by Rasmo (19-09-2012 21:11:36)


Wars not make one great

Offline

#354 21-09-2012 23:29:12

Rasmo
Cenista oficial
Registered: 20-09-2006
Posts: 1,578

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XLVII)

Terminé mi anterior entrega señalando que existen dos elementos que corroboran la declaración de la perito 17.632 en el juicio del 11-M, respecto a los componentes que ella dijo haber detectado en sus análisis de 2004.

1. Los colegas saben de esto

El primero, hasta donde yo sé, ha pasado completamente desapercibido para casi todo el mundo. Se trata de las declaraciones de dos Tedax de la Unidad Central en el juicio del 11-M, cuya importancia fue inmediatamente apreciada por nuestro compañero Isocrates.

En efecto, el día 30 de mayo de 2007 comparecieron ante el tribunal presidido por Gómez Bermúdez dos Tedax de la Guardia Civil y dos Tedax de la Policía Nacional. Se trata de los peritos Y-40036-P y M-96780-Y (por la Guardia Civil), y 19.568 y 66.646 (por la Policía), es decir, los autores del tantas veces mencionado informe conjunto de Tedax recogido en el Tomo 145 del Sumario. Pues bien, los Tedax de la Policía declararon expresamente haber conocido en su día que los componentes hallados por la perito 17.632 eran nitrato amónico y nitroglicol. Confirmaron asimismo que normalmente recibían los resultados de los análisis de los focos de explosiones desde el laboratorio Tedax de la Policía Nacional y de las muestras de explosivo no detonado del laboratorio de la Policía Científica. Igualmente, corroboraron que la determinación de la marca no era factible a partir de restos explosionados y, en general, sus palabras supusieron un respaldo íntegro de las manifestaciones de la analista tantas veces incriminada. Desafortunadamente, nadie pareció darse cuenta de la relevancia de esta declaración. El propio Gómez Bermúdez, de manera poco característica, no estuvo atento y creyó que los testigos se referían a un informe de la Policía Científica en vez de al realizado en el laboratorio de los Tedax e indujo a error al testigo. El interrogatorio transcurrió así:

Defensa de Zougam: Bien ¿Qué analítica les dieron a ustedes desde la comisaría General de Información?

Perito: Perdón, ¿puede repetir?

Defensa de Zougam: ¿Qué analíticas les dieron a ustedes de los explosivos?

Perito: De la Comisaría General de Información directamente ninguna, en todo caso por el conducto reglamentario que pudiesen venir por ahí, las analíticas vienen de la Comisaría General de Policía Científica, que son los que las emiten [para] sustancia entera, como se ha hablado ya en varias ocasiones, y cuando ha sido sustancia explosionada, cuando han sido restos de las explosiones, el Grupo de Investigación de Explosivos de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y NRBQ del Cuerpo Nacional de Policía.

Defensa de Zougam: Bueno ¿y a ustedes qué resultados de esas analíticas les dieron?

Perito: El estudio de las analíticas de los explosivos en los trenes del explosivo explosionado del Grupo de Investigación de Explosivos del CNP: dinamita, componentes de las dinamitas, que es lo que consta en el informe; y Policía Científica enumera los componentes de una dinamita […], que si quiere pues se los leo: nitrocelulosa, nitroglicol, nitrato amónico, ftalato de dibutilo, carbonato cálcico. El grupo de investigación de explosivos nuestro, conforme a parámetros, a relaciones de explosivos…

Defensa de Zougam: Perdone, perdone un momento, esos componentes químicos…

Perito: ¿Sí?

Defensa de Zougam: ¿De dónde los extraen, de qué analítica?

Perito: Pues esos salen de analítica que hace Policía Científica a las muestras que se le entregan de los explosivos de Vallecas, de los explosivos de Leganés, de todos los sitios donde se ha recuperado sustancia entera.

Defensa de Zougam: Yo me refiero a la analítica que les dieron a ustedes correspondiente a lo encontrado en los focos de explosión.

Perito: Se lo digo por tercera vez, creo que es “componentes de la dinamita”, que lo analiza el Grupo de Investigación de Explosivos de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y NRBQ del Cuerpo Nacional de Policía.

Defensa de Zougam: ¿Y no les detallan los componentes?

Perito: En el informe no consta, pero sí, nosotros lo sabemos porque lo hablamos allí y estábamos en la unidad.

Defensa de Zougam: ¿Y qué componentes dedujeron ustedes que había?

Perito: Se nos comenta, porque era conocido, que era nitrato amónico y nitroglicol.

Gómez Bermúdez: ¿Se refieren ustedes al informe 173-Q1-04?

Perito: No, no sé

Gómez Bermúdez: ¿El primero que se hace el 11 de marzo?

Perito: Sí

Gómez Bermúdez: El primero que se hace el 11 de marzo. Siga, señor letrado.

Es evidente, para cualquiera que sepa leer, a qué informe se estaba refiriendo el testigo: el de los focos, que es el informe por el que le preguntan. “En el informe no consta, pero...”. Y es igualmente obvio que Bermúdez no se enteró. Los afamados investigadores tampoco, por desgracia.

Además, el interrogatorio continuaba, corroborando que el nombre y el apellido, es decir, la marca, sólo se obtiene del explosivo intacto, no de los restos post-explosión:

Defensa de Zougam: Entonces ustedes, digamos, los dos datos que tienen es que tiene nitrato de amonio y nitroglicol.

Perito: No. Nosotros los datos que tenemos es que es dinamita, componentes de la dinamita, eso es un dato eh… secundario del análisis. El experto nuestro, en la investigación de explosivos, nos dice que eso es dinamita y ese es el… no trabajamos con “nitrato amónico”, ni “nitroglicol”, eso corresponde a los químicos. Nosotros trabajamos con “dinamita”.

Defensa de Zougam: Entonces a ustedes ¿les da igual eh… los componentes de…que tengan cada dinamita para realizar su trabajo?

Perito: No. No nos da igual en absoluto. Lo que pasa que, en este caso, el dato es que son dinamitas. En cuanto a los componentes, si pudiesen ser otras dinamitas, los efectos van a ser muy similares, no hay grandes diferentes entre unas dinamitas y otras. Nosotros trabajamos, exclusivamente, donde ha habido explosión, con “dinamita”, donde no ha habido explosión, se ha recuperado sustancia entera, sí se le puede… se le puso el nombre y apellidos, por así decirlo, al explosivo, que era dinamita Goma 2 ECO.

Pero, como ya he dicho, nada de lo anterior parece haber existido en las hemerotecas de los incansables investigadores.

2. Unos papeles recién horneados

El segundo elemento de corroboración del testimonio de la perito 17.632 lo constituyen unas notas o apuntes que ella había realizado sobre sus análisis, que aportó al tribunal a requerimiento de su presidente durante el propio desarrollo de la vista oral.
En relación con estos apuntes, las insinuaciones de mendacidad se prodigan en las fuentes descreídas respecto de la versión oficial. Así, la cita de García Abadillo que referí en mi entrega anterior, en la que éste aducía que la perito de los Tedax había “confesado” en el juicio que halló esos dos componentes que “como ustedes ya se imaginan” forman parte tanto de la Goma 2 ECO como del Titadyn, continuaba del siguiente modo (p. 33 del Prólogo):

Incluso, a instancias del presidente del tribunal, llegó a mostrar un cuaderno, inmaculado, como recién salido del horno, para mostrar sus impolutas notas de trabajo.

No estaría mal que dijera abiertamente, con todas las palabras, lo que está sugiriendo: la perito falsificó esas notas. Para los gracejos maliciosos no hace falta mucho valor.

En esta misma línea, José María de Pablo se apuntó también a las apreciaciones jacarandosas en su informe oral de conclusiones (12.6.2007), hacia el final del juicio del 11-M:

Es cierto que la jefa del laboratorio de los TEDAX, requerida por el Tribunal, aportó unas hojas en limpio, remarco lo de “en limpio”, de los resultados de los primeros análisis, los supuestos resultados de los primeros análisis. A esta parte le ha sorprendido, porque ha visto el original, no sólo la copia que se ha entregado a las partes, sino que consultó en Secretaría el original de esos folios, y le ha sorprendido, después de tres años de realizar los análisis, la pulcritud y limpieza que tienen esos apuntes, es realmente sorprendente porque no hay ni una sola mancha […], ni una arruga, perfectamente en esas hojas que ha conservado en estos tres años. Al parecer, en el laboratorio de los TEDAX las muestras de explosivos se contaminan todos los días, pero las anotaciones que se guardan durante tres años, bueno, yo diría que las deben de conservar en tubos Falcon.

Me pregunto por qué no concretó ninguna acusación específica al respecto, ni aquí ni en su correspondiente escrito de conclusiones definitivas.

Algo parecido ocurre un par de años más tarde. El Sr. De Pablo, en “La Cuarta Trama” (marzo de 2009), se recrea en el episodio (p. 213), de una manera que, a mi juicio, lo retrata más a él que a la protagonista de su relato:

La perito, en apoyo de sus manifestaciones, indicó al Tribunal que conservaba los apuntes con los resultados de esos análisis y que podía aportarlos. Gómez Bermúdez le requirió para que así lo hiciera. Un agente judicial que presenció la entrega de esos apuntes al secretario de la Sala, me sopló después cómo se había producido: según el agente judicial, la perito había sacado un cuaderno de espiral, con aspecto de cuaderno nuevo (sin manchas ni arrugas externamente apreciables), arrancó las dos primeras páginas del cuaderno, y se las entregó al secretario de Sala. El agente judicial no pudo apreciar más apuntes en las demás hojas del cuaderno. El secretario judicial me mostró en su despacho las hojas originales entregadas por la perito, las tuve en mis manos y pude comprobar que se trataba de dos hojas con apariencia de nuevas, sin manchas ni arrugas ni señales de paso del tiempo. No parecían las típicas hojas de papel manuscritas más de tres años antes. De hecho, en mi informe de conclusiones llegué a bromear con cierta ironía sobre la limpieza y pulcritud que conservaban esos apuntes tres años después. ¿Eran esos los apuntes que tomó la perito el 11 de marzo de 2004 mientras analizaba los primeros vestigios? Me guardo mi opinión.

Su opinión es fácilmente adivinable, pero hace bien en guardársela, no sea que quede en evidencia una vez más. “¿Esos son los apuntes que tomó la perito el 11 de marzo de 2004 mientras analizaba los primeros vestigios?” Evidentemente no, sólo hay que saber leer lo que dijo la testigo. He aquí cómo se produjo el episodio durante la vista oral (28.5.2007):

Gómez Bermúdez: […] Bien, vamos a interrumpir 30 minutos pero antes de eso, señora perito, una sola cuestión. Realizó usted el informe, ha dicho, el 11 de marzo […], o sea, el primer informe que se hace sobre los focos […].

Perito 17.632: Yo empiezo las analíticas el mismo 11 […], pero el escribirlo, el mecanografiarlo…

Gómez Bermúdez: Sí, el escribirlo, ya, ya, le estoy entendiendo perfectamente. Pero es usted en definitiva, la perito, o sea, […] la licenciada química que hace esos informes. Y toma nota usted del desarrollo de sus pruebas.

Perito 17.632: Sí.

Gómez Bermúdez: Conserva esas pruebas. Esas notas, perdón.

Perito 17.632: Sí. Las primeras no, porque eran en hojas muy atolondradas, y luego se pasaron alimpio.

Gómez Bermúdez: O sea, ¿las del 11 de marzo, la del análisis que hace usted el mismo 11 de marzo no las conserva?

Perito 17.632: Esas mismas no.

Gómez Bermúdez: ¿Y el análisis…

Perito 17.632: Por mi forma de trabajar, ¿eh?

Gómez Bermúdez: ¿Y el informe de esas… de ese análisis del 11 de marzo? ¿Lo conserva?

Perito 17.632: Eh, las notas de los análisis, sí.

Gómez Bermúdez: De los del 11 de marzo…

Perito 17.632: Sí. Sí.

Gómez Bermúdez: …del mismo día 11. Bien. Conforme…

Perito 17.632: ¿Del mismo 11?

Gómez Bermúdez: Sí, eso le estoy preguntando.

Perito 17.632: Es que fueron conjuntas luego los días siguientes. Yo no tengo unas de 11 de marzo y 11 de marzo y siguientes. Señoría, son las mismas para mí. Yo sigo trabajando, digamos, en el mismo…

Gómez Bermúdez: Bien, pero el 11…

Perito 17.632: …con los mismo datos, y sigo ampliando datos, simplemente.

Gómez Bermúdez: Sí, si eso lo entiendo perfectamente. Pero son las mismas quiere decir que están desde las primeras hasta las últimas.

Perito 17.632: Exacto.

Gómez Bermúdez: Bien. Pues conforme al 729.2, aportará usted mañana al Tribunal esas notas o cuantos documentos relativos a la analítica realizada del 11 de marzo tenga en su poder. 30 minutos de descanso.

[Interrupción]

Gómez Bermúdez: Pero… ¿ésas son? ¿Nada más? […]. Señor Secretario, dé cuenta de la entrega por parte de la perito de las notas manuscritas referidas a los informes solicitados por el tribunal.

Secretario: Sí. Se da cuenta, señor presidente, que la perito compareciente en el día de hoy, hace entrega a este Secretario de tres notas correspondientes a los análisis, en el que constan anotaciones: en una de ellas en el anverso y reverso, en las otras dos solo consta en el anverso.

Gómez Bermúdez: Quedarán unidas al rollo para su examen por las partes. […]

Aunque en algún momento el intercambio se hace un tanto confuso, no es difícil entender lo que la testigo manifestó: los propios papeles en los que físicamente fue anotando los primeros resultados el mismo 11 de marzo no los conserva. Lo que ella tiene son los apuntes pasados a limpio, es decir, los apuntes de los resultados totales a partir de los cuales redactó posteriormente el informe que todos conocemos. Vemos, pues, un nuevo muñeco de paja por el que se hacen imputaciones irreales para denigrar algo inexistente.

Además, resulta pintoresca la sorpresa que al Sr. De Pablo le causa que unos apuntes pasados a limpio estén… limpios. ¿Qué esperaba? Personalmente, la anécdota me resulta bastante ridícula, entre otras cosas, porque yo mismo guardo un cuaderno de espiral desde hace más de 11 años donde anoté cuidadosamente un breve listado de vocabulario básico asociado a mi trabajo. Y ahí sigue en un cajón, “con aspecto de cuaderno nuevo”, impoluto, “sin manchas ni arrugas ni señales de paso del tiempo”. Estoy seguro de que al Sr. De Pablo no le parecerían “las típicas hojas de papel manuscritas más de [once] años antes”. Lástima que la experiencia personal no sea prueba de nada.

Y no olvidemos algún pequeño detalle. Como atestigua el secretario judicial, la perito no entregó dos hojas, sino tres. Una de ellas, escrita por ambas caras y las otras dos por una sola, es decir, cuatro páginas en total. Es sólo una minucia, lo sé, pero cuando uno se dedica a escrutar maliciosamente el trabajo ajeno se expone a una mínima reciprocidad. Por lo demás, no entiendo qué necesidad tiene el autor de “La Cuarta Trama” de adornarse con un “soplo” de “un agente judicial que presenció la entrega de esos apuntes al secretario de la Sala”. O sea, él nos cuenta algo que otro le ha contado que un tercero ha hecho. Caramba, pero si esa entrega la presenciaron todos los que estaban en la Sala, supongo que incluido el propio De Pablo. Cualquiera puede verla en el correspondiente vídeo (3:32:50 aprox.). Y además nos cuenta que “el agente judicial [ojo: no el Secretario] no pudo apreciar más apuntes en las demás hojas del cuaderno”. Me remito una vez más al vídeo en cuestión. Que cada cual juzgue por sí mismo de cuánto tiempo dispuso y a qué distancia podía encontrarse alguien fuera de cámara (ya que quien recoge los papeles es el secretario y De Pablo nos dice que es otra persona distinta –un agente judicial– quien le contó cómo se había producido la entrega al secretario), como para advertir claramente si había o no “más apuntes en las demás hojas del cuaderno”. En fin…

El caso es que, como dispuso Gómez Bermúdez, esas notas quedaron unidas al rollo de Sala para su examen por las partes. Así pues, lo que el letrado de la querellante AAV11-M pudo examinar fue, por ejemplo, algo así:

Los resultados de un foco (el nº 1) de la explosión a la altura de la Calle Téllez donde se halló nitroglicol y nitrato amónico (“componentes de Dinamita”) y de otro foco (el nº 2), con resultado negativo (“no se detecta la presencia de ninguna sustancia digna de mención”).
Tellez.bmp
Los resultados negativos del foco 3 de El Pozo (donde, igualmente, “no se detecta la presencia de ninguna sustancia digna de mención”).
El%20Pozo.bmp

Etc.

Lo curioso es que, a la hora de la verdad, concretamente en su querella, aparte de alguna exigua y tangencial insinuación, De Pablo no acusa formalmente a la perito de mentir en este punto (es decir, al nombrar el nitroglicol y el nitrato amónico), pese a que en otros aspectos no ahorra imputaciones de comportamientos muy reprobables (por eso precisamente es una querella criminal y no un libro que se lee como una novela, tal como prometía la publicidad de “La Cuarta Trama”). Esto tiene una relevancia notable y me llama la atención que nadie parezca haber caído en ello. Básicamente: si la perito no mintió al decir que sólo halló nitroglicol y nitrato amónico, es que en 2004 sólo se encontró nitroglicol y nitrato amónico; y si, como afirma repetidamente el testigo estrella de la acusación, el propio Antonio Iglesias, las técnicas que la perito 17.632 empleó eran suficientes para hallar la nitroglicerina y el DNT (lo veremos en otro momento), entonces la conclusión más obvia es que en 2004 no había estas dos sustancias que luego se hallaron en 2007, lo que vendría a avalar la hipótesis de una contaminación sobrevenida, sea cual sea su origen.

Pero es que, además, todo esto es en el fondo un tanto absurdo, desde el punto de vista de la actitud de los críticos, por un lado, y en relación con el supuesto comportamiento de la perito, por otro. Respecto a los primeros: aunque la analista de los Tedax hubiera incluido por escrito desde el principio en su informe original la referencia a esos “inocentes” componentes (nitroglicol y nitrato amónico), ¿qué les habría costado seguir acusándola de mentir? ¡Ya lo hacen con cualquier cosa que no les gusta! Recordemos una vez más, por ejemplo, el informe 173-Q2-04 de la Policía Científica, correspondiente a una muestra del explosivo recuperado de la mochila de Vallecas (la que se conocería como muestra M-4). Sus autores (incluido el Sr. Escribano) descartaban explícitamente la presencia de metenamina pero, como esta última sí se halló en la pericial de 2007 en esa misma muestra, Iglesias no duda en manifestar repetidamente sus sospechas respecto al primer análisis en las páginas de “Titadyn”:

[P. 416] En M-4 hemos encontrado metenamina, que no se reporta en el informe 173-Q2-04, no sabemos si porque no se detectó o porque no se ha querido informar de su eventual hallazgo.

[P. 114] [D]urante los meses que duró esta prueba pericial, el director científico de la misma [Alfonso Vega] no nos permitió ver el cromatograma realizado sobre la muestra [M-4]. Sin embargo, es comprensible que esta actitud nos induzca a sospechar que se detectó metenamina y no se ha querido que esta información saliese a la luz pública.

Si la insinuación de falsedad es tan obvia incluso respecto a documentos firmados por el intachable perito Manuel Escribano, ¿podemos permitirnos la ingenuidad de pensar que una descripción explícita de los componentes hallados por la Inspectora 17.632 en su informe de 2004 habría impedido a los conspiracionistas realizar sus imputaciones habituales? Por eso no puedo compartir la reflexión que introduce Gómez Bermúdez en su sentencia cuando, al mencionar las discusiones y dudas planteadas en torno a los explosivos de los trenes, indica (p. 540) que:

[T]oda esta discusión estaría en gran parte resuelta si el primer análisis que se hace en la misma mañana del día 11 de marzo por la perito química de los TEDAX con número 17.632, se hubiera incorporado a los autos, defecto que se subsanó parcialmente con la incorporación, durante la declaración de ésta en la vista, de las notas manuscritas que tomó durante esos análisis –notas ‘pasadas a limpio’–.

Francamente, me parece una concesión distraída y poco reflexiva a la contumacia de los críticos en aspectos que no están justificados. Tanto caló la insistencia periodística en que se mostraran los resultados de ese “primer” análisis, que los magistrados parecieron obviar las repetidas explicaciones en el sentido de que lo que se produce primero es una comunicación oral, de urgencia, seguida días después de nuevos análisis y, finalmente, una información por escrito cuando lo solicita el instructor. Si no hay análisis únicos del 11-M, ¿qué sentido tiene hablar de ese “primer análisis”? Pero lo que quiero subrayar ahora es que esa sugerencia de que la “discusión estaría en gran parte resuelta” carece, en mi modesta opinión, de todo fundamento. Téngase en cuenta que la técnica empleada por la perito 17.632, la cromatografía de capa fina, según la descripción que de ella hacen diversas fuentes, incluido El Mundo (30.7.2006, última página del enlace), no parece producir impresiones o salidas de ordenador o, de cualquier otro modo, registros informáticos, sino que se plasma, en efecto, en los apuntes de la analista. Por otro lado, según entiendo, las tiras o placas de celulosa en sí mismas tampoco se conservan. Esto queda confirmado por alguien tan poco sospechoso como el perito Carlos Romero Batallán, quien, en su declaración (23.9.2009) ante la instructora de la querella de la AAV11-M, admitió que “la cromatografía de capa fina no se puede guardar en el tiempo”. A diferencia de lo que ocurre con otras técnicas, de las que queda constancia documental o informática, en este caso no es posible acudir a un soporte acreditativo que no dependa en última instancia de la propia perito, si es que alguien se empeña en cuestionar su probidad. Le habría ocurrido a cualquier facultativo en esas circunstancias. Por tanto, todo se reduce a lo mismo: el problema de base habría sido y seguiría siendo el de confiar o no confiar en el testimonio de la perito 17.632, lo hubiera prestado por escrito en su informe de 2004 (detallando componentes) o no. También por eso me parece absurda la continua exigencia de que se muestre ese inexistente “primer informe” o unos “primeros apuntes”. Si uno no se fía de la analista ni de sus compañeros Tedax que testifican en apoyo de sus resultados, qué más da lo que hubieran dicho esas anotaciones escritas por ella. En cualquier caso, ¿desde cuándo lo que diga o deje de decir un documento (oficial o no) ha sido obstáculo para los conspiracionistas? Un informe “correcto” desde el principio no nos habría garantizado que no lo hubieran impugnado, como han hecho con cualquier prueba que no les gusta. ¿Qué problema habrían tenido para aducir la falsedad de un “primer informe” en el que se especificaran el nitroglicol y el nitrato amónico? Repito: si decides que un testigo es mentiroso, perjuro, manipulador y golpista, te da igual lo que diga o cuándo lo diga.

Por otro lado, respecto al comportamiento de la perito, la cuestión que hemos de plantearnos es muy sencilla: si de hecho hubiera querido mentir, si fuera la golpista falsificadora y perjura que nos han pintado, ¿qué le habría costado manipular arteramente el primer informe desde el principio? Le habría bastado con escribir esos dos componentes “neutros” y sanseacabó. En realidad, ni siquiera habría mentido en sentido estricto, pues nadie niega que en los focos había nitroglicol y nitrato amónico (lo que los críticos hacen, a partir de los resultados de 2007, es afirmar que también había otras cosas). Puesto que, como he señalado en el anterior párrafo, en último término todo dependía exclusivamente de su testimonio, ¿por qué no facilitarse la vida detallando esos componentes y desviando de ese modo la atención respecto de su informe, que, de otro modo, podría generar suspicacias a la postre? Creo que precisamente su comportamiento, cualquiera que sea el calificativo que queramos aplicarle (confiado, rutinario, descuidado…), sólo se entiende desde la buena fe de una funcionaria policial cuyo trabajo nunca había sido impugnado en lustros de servicio, ni siquiera por los abogados de los terroristas de ETA. En este sentido, bien es cierto que, como indicó Gómez Bermúdez durante la vista (28.5.2007), “el que no se cuestionen no quiere decir que sean correctos siempre”, pero una cosa es, como ya he comentado en otras ocasiones, que alguien piense que una determinada actuación pudiera ser mejorable o no, y otra bien distinta la atribución de un dolo criminal. El comportamiento de la analista, a la hora de hacer juicios de intención, ha de examinarse en el contexto en el que ella se había desenvuelto durante años, con los conocimientos que ella tenía o creía subjetivamente tener y con las expectativas que razonablemente cabía atribuirle. Y, en este aspecto, observamos una vez más que la descripción que hacen los críticos del comportamiento de unos presuntos delincuentes policiales retrata a éstos como auténticos descerebrados, capaces de incurrir en complejísimos y alambicados razonamientos causales (por lo demás inverosímiles) sobre las consecuencias electorales de sus fechorías, pero absolutamente incapaces de adoptar las más mínimas precauciones: unos idiotas integrales.

Observaciones adicionales

No quisiera terminar esta entrega, dentro del bloque que examina los análisis de la perito 17.632, sin hacer algunas apreciaciones complementarias. Ya he valorado negativamente en alguna ocasión la fijación hacia determinados personajes (en particular, Sánchez Manzano y su entorno) de algunos críticos, que no dedican demasiado tiempo a comprobar si lo que les escandaliza es tan excepcional dentro de un panorama comparado.

Que la perito de los Tedax no especificara componentes en su informe sobre los focos se presenta poco menos que como un crimen contra la humanidad. ¿Pero es tan excepcional esa pretendida felonía?

Un simple ejemplo: en el Tomo 75 del Sumario (folios 22.954 y 22.955) consta un informe pericial de la Policía Científica que analiza unas hojas de periódico “manchadas en una esquina con una sustancia de aspecto grasiento”. ¿Cuál es el resultado?: “La mancha es de ACEITE MINERAL”. Pero, un momento, aceites minerales los hay de muchas clases y muchas marcas, dependiendo de sus ingredientes principales y sus aditivos, y las proporciones respectivas de unos y otros. ¿Por qué los peritos no especificaron componentes? Cabría aducir que el interés de su estudio se ceñía a determinar la presencia o no de sustancias explosivas y, una vez descartadas, lo demás no tenía importancia. Es una objeción válida, pero ¿y si, por alguna razón difícil de imaginar, después de unos años hubiera surgido algún tipo de controversia ligada a esas hojas de periódico y su mancha de aceite? Tampoco hay que olvidar, nuevamente, el contexto en el que la perito 17.632 desarrolló su propio trabajo, que jamás había sido cuestionado, y con las explicaciones que ella dio: ¿cuántas veces en España se ha discutido públicamente (y de manera acalorada) sobre los componentes de cualquier explosivo en un caso de terrorismo? ¿Podía la analista, dados su conocimiento y experiencia previos, haber previsto la que se le vendría encima?

Si el ejemplo (anecdótico) del aceite mineral parece insuficiente, cabe esgrimir otro de primera relevancia. Volvamos a la recurrente metenamina, en relación con un aspecto que ya perfilé en mi entrega VII. Como es sabido, dos peritos Tedax de la Guardia Civil (uno de los cuales participó también en 2007 en la pericial de explosivos encargada por el tribunal presidido por Gómez Bermúdez) analizaron en 2004 la dinamita encontrada el 2 de abril de ese año en las vías del AVE a su paso por Mocejón. Pues bien, dichos peritos SÍ hallaron metenamina en sus análisis pero NO la reflejaron en su informe original. Para cualquiera medianamente familiarizado con la materia debería ser obvia la trascendencia de esta omisión. Lamento repetirme con un asunto tan trillado, pero nunca se insistirá lo suficiente. No olvidemos que la fusilería mediática en torno a esa sustancia se basó sobre todo en el hecho de que (supuestamente) sólo había aparecido en dos muestras concretas: el resto de cartucho de la Kangoo (M-2) y la muestra patrón de Goma 2 ECO (M-3), remitida por los Tedax para su cotejo junto con la anterior al laboratorio de la Policía Científica. Tal coincidencia, para los críticos selectivos, se explicaba únicamente porque ambas muestras habían tenido que salir del mismo cartucho y eso demostraba el “dolo” y la “intencionalidad aviesa” de Sánchez Manzano, etc., etc. No obstante, es lógico pensar que, si desde el primer momento se hubiera hecho constar la presencia de metenamina también en la dinamita de las vías del AVE, esa leyenda urbana sobre el cartucho único probablemente no habría llegado nunca a surgir. ¿Cómo explicar que la misma metenamina del mismo cartucho de Sánchez Manzano estuviera también en los doce kilos de Goma 2 ECO recogidos de la vía férrea?

¿Quién puede negar, pues, la relevancia y persistencia de la mitología de la metenamina? Lo curioso es que esos peritos de la Guardia Civil que “ocultaron” en su día la presencia de metenamina han sido posteriormente denigrados, pero sólo en la medida en que su actuación en el juicio del 11-M supuso un respaldo de la versión oficial. Mientras la metenamina era un clavo argumental en el ataúd de Sánchez Manzano y compañía, los Tedax de la Guardia Civil eran prácticamente unos héroes. ¿Por qué? Porque ellos mismos solicitaron a las autoridades judiciales que se investigara la posible presencia de metenamina en los explosivos del 11-M. A raíz de ello, Del Olmo requirió a la Unidad de Sánchez Manzano que le informara acerca de “si en todas o algunas de las muestras obtenidas en las distintas actuaciones derivadas de los atentados del 11 de marzo de 2004 y 3 de abril de 2004 (sustancias explosivas intervenidas o muestras de las mismas) se ha localizado la presencia de la sustancia conocida como ‘metenamina’.” Los de la Guardia Civil lo pedían para explicarse el resultado que ellos comprobaron (pero no reseñaron) en su propio informe, pero los conspiracionistas lo interpretaron como una forma de avisar al juez Del Olmo “sibilinamente”, “con muy mala intención”, de que Sánchez Manzano le había colado a Su Señoría una trola bien gorda a cuenta de la metenamina, y así “destapar el engaño”. De este modo, en el tantas veces mencionado artículo de García Abadillo de 11 de julio de 2006 (“El explosivo que estalló el 11-M fue distinto del que tenían los islamistas”), el vicedirector de El Mundo declaraba que:

Esa pregunta, realizada por los expertos de la Guardia Civil, era un aldabonazo a la credibilidad del comisario jefe de los Tedax, que seguía manteniendo la existencia de la metenamina como componente de la Goma 2 ECO.

Cuando la única metenamina que se conocía era la de las muestras M-2 y M-3 y no se sabía que los Tedax de la Guardia Civil habían “ocultado” la suya, las imputaciones de los críticos eran maliciosas, pero no completamente ayunas de una mínima apariencia de sustrato fáctico. Cuando García Abadillo finalmente conoció (no pudo no haber conocido) que también había metenamina en el explosivo del AVE (como muy tarde, cuando la fiscalía presentó su escrito de conclusiones provisionales de 7.11.2006) y que los analistas de la Benemérita lo habían escamoteado a la opinión pública… ¿cambió sus conclusiones? ¿decidió exculpar a Sánchez Manzano y dirigir su ímpetu censor a esos otros peritos que no detallaban todos los componentes? De eso nada. El malo sigue siendo el de siempre. Así, en el Prólogo de “Titadyn” (pp. 28-29), el vicedirector de El Mundo, haciendo mofa de la lógica más elemental, se plagia a sí mismo copiando casi al pie de la letra sus aseveraciones de años antes:

Esta pregunta, realizada por los expertos de la Guardia Civil, era un aldabonazo a la credibilidad del comisario jefe de los Tedax que había mantenido en su escrito enviado al juez que la metenamina era un componente de la Goma 2 ECO.

La psicología social tendría mucho que decir sobre esta perseverancia de las creencias según la cual los datos cambian pero las conclusiones permanecen inmutables. Sea como fuere, está claro que, si desde el principio se hubiera sabido lo que los peritos de la Guardia Civil silenciaron en su informe, las probabilidades de que se hubiera podido originar esa bola de nieve luego imparable y aparentemente incorregible sobre las consecuencias asociadas a la metenamina se habrían visto radicalmente mermadas. Nos habríamos podido ahorrar años de sandeces.

En lo que ahora nos atañe, el anterior episodio ilustra la falta de ecuanimidad al juzgar comportamientos objetivamente semejantes según la identidad del sujeto de que se trate: los de la Guardia Civil son buenos, aunque oculten un componente esencial en la polémica (espuria); la perito Tedax es mala por ocultar los componentes...

Ello también ofrece alguna lección sobre la capacidad de los medios para crear y fabricar escándalos al albur de su selectivo interés. Pero esa es otra cuestión.

Last edited by Rasmo (24-09-2012 19:57:43)


Wars not make one great

Offline

#355 24-09-2012 17:46:54

larean
Administrador
Registered: 16-09-2006
Posts: 6,549

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Rasmo, eres un genio.

Comentar que la nota dice sobre el foco 1: nitritos, nitratos, ion amonio y EGDN (nitroglicol)


[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.

Offline

#356 21-12-2012 13:31:14

Rasmo
Cenista oficial
Registered: 20-09-2006
Posts: 1,578

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XLVIII)

En las anteriores entregas comenté una serie de deficiencias achacadas al comportamiento de los Tedax en materia de análisis de explosivos. Hablé de los protocolos que supuestamente infringió la Unidad Central, dirigida por Sánchez Manzano, y de los defectos que pretendidamente caracterizan, en particular, la actuación de la perito 17.632 y su informe sobre los focos de explosión de los trenes. A lo largo de mi examen introduje algunas observaciones cuyo desarrollo he ido postergando: aludí, por ejemplo, a los aspectos contradictorios de la crítica alternativa según la cual se acusa unas veces a la perito de los Tedax de no poder referir los componentes hallados en sus análisis y, otras veces, o de no querer hacerlo. En relación con ese primer elemento de capacidad, en mi entrega 42 adelanté lo siguiente:

Cuando ésta es la línea argumental, se incide en los paupérrimos análisis realizados en la sede de los Tedax, en un laboratorio de la “señorita Pepis” (EM, 14.2.2007) y con técnicas “tercermundistas” (CGA, EM, 20.11.2006. Con el tiempo, haciendo uso de unas declaraciones tal vez mejorables de Sánchez Manzano, esta idea se resume en el hecho de que los análisis de los focos emanados de su unidad no fueron “científicos”, lo que frecuentemente se identifica de manera confusa con lo tratado en la anterior entrega en relación con el “valor pericial” o “valor probatorio” del informe cuestionado, ya que “se supone que los informes periciales que se remiten al juez deben tener un carácter científico” (García Abadillo y Marraco, EM, 21.1.2007).

Comienzo ahora el bloque en el que habré de dilucidar y ampliar éste y otros extremos conexos.

El momento en el que se empieza a introducir en el debate la consideración del carácter “científico” o no de esos análisis de los Tedax tiene una localización muy precisa y fácilmente documentable. Efectivamente, en esta discusión cobra protagonismo fundacional (pero no absoluto) la portada de El Mundo de 21 de enero de 2007. En un titular a cinco columnas, el diario investigador anunciaba: “Manzano admite que no se hizo ningún análisis ‘científico’ del explosivo del 11-M”. La noticia, firmada por García Abadillo y Manuel Marraco, se presentaba como una de esas grandes averiguaciones que regularmente afirman haber hecho sobre la materia. Todo giraba en torno a lo declarado por Sánchez Manzano ante el juez Del Olmo el 17 de julio de 2006, tras el revuelo artificialmente creado acerca de la nitroglicerina, asunto al que se ha hecho sobreabundante alusión en estas páginas. De aquella comparecencia ya había dado cuenta El Mundo en su edición de 18 de julio de 2006, pero esta vez la novedad es que el diario infatigable había conseguido el acta de la declaración del ya ex Jefe de los Tedax (contenida en una pieza separada que no se había incluido en el sumario). Y el policía en cuestión, supuestamente, tenía grandes pecados que ocultar. Así, recuerda García Abadillo en la página 21 de “Titadyn”, “por suerte para Sánchez Manzano, Manuel Marraco […] no logró hacerse con el acta de su declaración ante el juez hasta el mes de enero de 2007”.

Debe introducirse aquí, empero, una observación que resulta evidente en cuanto se conocen los entresijos del caso: nos hallamos ante uno de los más claros ejemplos de investigación como simple comentario de texto, según feliz definición de Manel Gozalbo. En efecto, tras la fanfarria habitual, no hay otra cosa: un documento del que se extraen citas convenientemente tratadas en la máquina de adivinar estados mentales e intenciones espurias, para configurar un nuevo “gran escándalo” y, ya puestos en faena, un “escándalo dentro del escándalo”, según proclamaba el agraviante editorial del día:

Según revela EL MUNDO, […] el comisario Jesús Sánchez Manzano […] reconoció [ante Del Olmo] que los análisis entregados al juzgado tenían «un carácter investigativo, no científico» porque habían sido realizados en el laboratorio de los Tedax, dotado de muy escasos medios.

Ello constituye, sin duda, un gran escándalo pero hay otro escándalo dentro del escándalo: que sea una vez más este periódico quien haya tenido que descubrir este secreto inconfesable, tan extraordinariamente relevante para la investigación judicial.

Esa acta de la antedicha declaración de Sánchez Manzano se dio a conocer aquí hace tiempo y ya fue objeto de análisis respecto a otras cuestiones. Sin embargo, la noticia del 21 de enero de 2007 incidía en la literalidad de lo recogido en ese documento para apuntarse una nueva entrada en su autoconcedido medallero, a cuenta de unas manifestaciones de Sánchez Manzano que no tengo reparo en calificar de ciertamente desafortunadas. Sin embargo, que el ex Jefe de los Tedax hubiera podido expresarse mejor o con mayor claridad, que sus declaraciones fueran objetivamente interpretables (y ya sabemos cómo se las gastan algunos forjadores de exégesis a martillazo limpio), no es excusa, en mi opinión, para mantener determinadas posiciones mediáticas con la intensidad expresiva y la extensión temporal que hemos tenido que padecer. Existían y existen suficientes elementos de juicio como para pensárselo dos veces (con una sola habría bastado) antes de lanzarse desbocadamente por la trillada senda de la trompetería y el acabose, que en esta ocasión, como en tantas otras, no conduce sino al vacío. El vacío más literal en cuanto al contenido, pues de nada se nutre la noticia y nada es lo que ofrece, como espero mostrar más adelante.

En resumen, la gran exclusiva venía a decir que, en una especie de confesión  reprobablemente mantenida en secreto por el juez instructor, Sánchez Manzano había reconocido que los análisis de los focos de explosión realizados por su Unidad sólo tenían carácter “investigativo” (sea esto lo que sea), pero carecían de valor “científico” (léase: fueron una birria). Entre los aspavientos de rigor, el editorial de El Mundo se preguntaba por qué el Jefe de los Tedax no había enviado entonces las muestras a la Policía Científica y aprovechaba para denunciar “la grave negligencia en la investigación del juez Del Olmo, que ha ocultado las declaraciones de Sánchez Manzano en un intento de autoprotegerse y tapar su propia ineptitud”.

Pues bien, hay al menos dos aspectos colaterales que merecen nuestra atención y cuyo examen permitirá ahora ofrecer una visión de conjunto antes de entrar en el fondo de la materia y descender a los detalles sustantivos.


No dejes para mañana lo que puedas publicar hoy

El primero de estos puntos parte de una nadería, pero servirá para ilustrar cuestiones más enjundiosas: se trata de la fecha de esta sonora portada. El 21 de enero de 2007 cayó en domingo. No es excepcional que García Abadillo publique en domingo (aunque dista de ser lo más frecuente). Lo curioso, desde el punto de vista de la política editorial, es que una noticia que se pretende tan llamativa no se reservara para el lunes (¡sólo un día después!), que es cuando estas grandes exclusivas tienen más impacto. Pero es que esa portada debe entenderse en el contexto del ajetreo informativo de los días sucesivos. La clave, enseguida lo veremos, la ofrece el mismo Pedro J. Ramírez y está relacionada con otro titular que protagonizó la portada del martes 23 de enero de 2007: “El Tribunal ordenará repetir los análisis de explosivos del 11-M”.

Dicho sea de paso, no deja de ser interesante el uso de los tiempos verbales. El domingo 21 de enero, Sánchez Manzano “admite” algo muy feo, en presente, siendo así que su declaración databa en realidad de medio año antes. El 23, en cambio, el Tribunal “ordenará”, en futuro. ¿Por qué en futuro? Porque en realidad El Mundo, que había embargado la portada de ese martes, indicio seguro para la parroquia de que algo gordo se traía entre manos, no estaba dando tanto una noticia cuanto una noticia de una noticia. En efecto, a lo largo de ese martes 23 de enero, el Tribunal presidido por Gómez Bermúdez dio a conocer su auto de señalamiento, que se pronunciaba sobre los medios de prueba propuestos por las partes y fijaba el inicio del juicio para el siguiente 15 de febrero. Los demás periódicos esperaron a sus ediciones del miércoles 24 para informar sobre la base de un documento concreto, pero El Mundo, habiendo recibido aparentemente algún adelanto, no pudo esperar para apuntarse la primicia:

La Audiencia Nacional ordenará hoy un nuevo análisis de los explosivos del 11-M, según confirmaron ayer fuentes del tribunal. La Sección Segunda de lo Penal, responsable de juzgar a los 29 procesados por la masacre, tiene previsto comunicar a lo largo de la mañana el auto […].

Este apresuramiento le lleva a una infrecuente contención en el editorial de ese martes 23:

A la espera de conocer sus términos exactos, preferimos aplazar la opinión que nos merece una decisión tan trascendente para el juicio del 11-M como la que hoy anunciamos en nuestra primera página.

Contención en el papel; en los micrófonos fue otra (muy otra) historia, a pesar de las proclamas de P. J. Ramírez en la tertulia de la Cope ese mismo día 23, en el sentido de que “yo creo que es correcto expresarse con la prudencia lógica ante una notica que todavía no ha sucedido, mejor dicho, que todavía no se ha divulgado” y “antepongo la cautela porque no conozco cuál es el alcance, cuáles son los términos exactos”. Volveremos sobre estas declaraciones en un segundo.

El caso es que el lunes 22 de enero de 2007, en respuesta a la noticia del domingo anterior, el Sindicato Profesional de Policía (SPP), al que estaba afiliado Sánchez Manzano, emitió una nota de prensa [aquí una copia (no original) de su contenido] en defensa de éste. El documento incluía un pasaje en el que se lamentaba:

Una vez más la cuerda se rompe por el mismo lado, por el lado de unos profesionales a los que el único pecado que se les puede atribuir es el de dedicar buena parte de su tiempo a servir los intereses de la sociedad, averiguando el delito y poniendo a disposición de las Autoridades Judiciales a los causantes del mismo.

Como antes adelanté, es el mismo director de El Mundo quien, en la tertulia radiofónica de la Cope del día 23 de enero (el de la portada sobre la repetición de los análisis de los explosivos), aclaraba el panorama en un intercambio iluminador que merece reproducirse con cierta extensión:

Pedro J. Ramírez [PJ]: Esta nota de Manzano, mejor dicho, del sindicato de Manzano, porque él se escuda, se esconde tras las faldas del sindicato, como los toreros cobardes tras el burladero, esta nota hay que colocarla entre las dos portadas de nuestro periódico: la del domingo [21.1.2007] y la de hoy [23.1.2007]. La cuerda se ha roto, es verdad, en el sentido de que por fin hemos conseguido averiguar lo que él declaró ante el juez Del Olmo el pasado mes de julio. Y digo que por fin lo hemos conseguido averiguar, porque el juez lo mantenía escondido en la pieza separada que se ha negado a incorporar al sumario del 11-M. Recordarán los oyentes y todos vosotros que, una y otra vez, por tierra, mar y aire, por radio, televisión y prensa, nuestra obsesión ha venido siendo qué decían los informes realizados el 11 sobre los focos de los trenes…

Losantos: Qué explotó en los trenes…

PJ: … qué decían esos informes elaborados ese día. Y, entonces, por fin nos hemos enterado de que esos informes no decían nada porque ese día, según Sánchez Manzano, no se elaboró nada. Es decir, él declaró al juez que, en su laboratorio, en el que estaba realizando una labor con un criterio investigativo…

Losantos: No científico.

PJ: … no científico…

Losantos: Esto de ‘investigativo’ es nuevo.

PJ: Claro, pero el que sea no científico indica que no tiene valor pericial

Losantos: No tiene valor legal.

PJ: … y, por lo tanto, no tiene valor desde el punto de vista de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Es correcto decir que el tribunal ordenará repetir, porque sí que se realizaron unos análisis, otra cosa es que esos análisis fueran, en la forma y en el fondo, una auténtica chapuza. Y ahí caben todas las interpretaciones, porque está muy extendida, dentro del propio cuerpo de los Tedax, [la idea de] que claro que Manzano sabe lo que dieron esos análisis. Y se le escapó en la Comisión parlamentaria, cuando dijo ‘nitroglicerina’. Claro, el problema es que si eso lo hubieran puesto por escrito, toda la teoría de la Goma 2 ECO se derrumbaba. Y hay que recordar que entonces los Tedax dependían de la Comisaría de Seguridad Ciudadana, cuyo titular, el Comisario Jefe, era Santiago Cuadro Jaén, que es quien, según declaró Díaz Pintado, Subdirector General Operativo de la Policía, ante la Comisión del 11-M, le dijo aquella mañana: ‘Titadyne con cordón detonante’. Luego Cuadro Jaén lo negó ante la Comisión, y siempre nos ha quedado la duda: ‘¿pero cómo se va a haber equivocado Díaz Pintado y qué interés podría tener a estas alturas en endilgarle una versión falsa a su subordinado?’ Todos estos elementos, todos estos indicios, de que aquí se ha producido un encubrimiento masivo de lo ocurrido, son los que, sin duda, han llevado al tribunal […] a ordenar la realización de nuevas pruebas sobre todos los restos de explosivos […].

Interrumpo aquí la perorata, cuya cita luego continuaré, para subrayar alguna obviedad. Pasando por alto la pereza que produce volver a tropezarse con toda la retahíla mitológica en torno a la nitroglicerina mencionada por Sánchez Manzano ante la Comisión de Investigación, lo destacable ahora es que, tal como se presentan las dos portadas, la del día 21 y la del día 23, en casi inmediata sucesión temporal, El Mundo transmite y sugiere la inconfundible idea de que la segunda es, de hecho, consecuencia de la anterior. Es decir, las revelaciones de El Mundo, en particular la del “secreto inconfesable de Manzano que ocultaba Del Olmo” (editorial del día 21.1.2007), aparecen como la causa de esa decisión del día 23 de repetir los análisis de los explosivos. La intervención de Pedro J. Ramírez que acaba de reproducirse es suficientemente explícita, pero, por si quedara alguna duda, su Carta del Director del primer domingo posterior, 28 de enero de 2007, repasa la jugada en parecidos términos:

Durante meses y meses hemos estado preguntando en vano al Gobierno dónde estaban y qué decían los análisis realizados el mismo día de la masacre a partir de los restos de los explosivos colocados en los focos de los trenes. Hemos tenido que averiguarlo nosotros mismos, horadando el túnel de la opacidad hasta llegar a la pieza separada donde el juez Del Olmo tenía escondida la inaudita declaración del comisario Sánchez Manzano. Resulta que, según su propia versión, este alto mando policial en quien recayó la recogida, custodia e investigación de esos restos se comportó como el perro del hortelano del complejo de Canillas: ni hizo ningún análisis con valor pericial porque no tenía medios para ello, ni los dejó hacer a la instancia correspondiente –la Policía Científica– sencillamente porque no le remitió las muestras.

El rictus de estupor que el conocimiento de todo esto suscita en el rostro del ciudadano medio ha quedado corroborado por la decisión del tribunal de encargar ahora esos análisis […].

Así pues, no resulta ya difícil entender las prisas de El Mundo para su portada del domingo 21 de enero. El martes 23 este diario indica que le habían informado del contenido del auto de señalamiento el día anterior, lunes. Teniendo en cuenta los ritmos de la Administración, es dudoso que los magistrados se reunieran, estudiaran los escritos de las numerosas partes, deliberaran, tomaran la decisión oportuna y todo ello estuviera redactado y listo el mismo lunes. Lo más lógico es pensar que, como mínimo, hacia el final de la semana anterior ya se hubiera perfilado la decisión, o se hubiera avanzado en sus líneas globales, y esas fuentes de las que bebe el diario de Unidad Editorial se lo hubieran hecho saber a éste, siquiera de manera genérica. De este modo, ante la posibilidad de que la decisión se tomara a principios de la semana, quizá incluso el mismo lunes, el domingo es el día adecuado para lanzar la supuesta exclusiva de la también supuesta admisión de Sánchez Manzano sobre los defectos de sus análisis, de modo que el diario se da a sí mismo un margen para presentar esa primera portada en una relación de causalidad natural con la que vendría después, anunciando la repetición de esos análisis.

No sostengo que lo anterior sea más que una conjetura. Lo que sí es un hecho cierto es que El Mundo y asociados aprovecharon estas noticias para embarcarse en una nueva ronda de esa autogratificación pública e impúdica tan característica como desconcertante en medios que se pretenden serios. Si el editorial de EM del día 14.2.2007 no tiene empacho en afirmar que “los primeros análisis con rigor científico [fueron] realizados tres años después de la masacre gracias al empecinamiento de EL MUNDO”, la hipérbole fue más notable en esa tertulia del día 23 de enero que habíamos dejado a medias. Retomemos el hilo de la exposición justo donde lo habíamos abandonado. Hablaba Pedro J. Ramírez:

PJ: El valor, la importancia, y esto los oyentes tienen que saberlo, y por eso digo que este puede ser un buen día para todas esas personas que durante tres años han estado pendientes, han estado siguiendo nuestras informaciones, esto va a suponer una alegría y, desde luego, para los periodistas que hemos estado empeñados en que lo que se nos estaba contando no encajaba, en que la verdad oficial estaba llena de agujeros, agujeros negros, como dijo al principio de sus investigaciones Fernando Múgica, pues esto, sin lugar a dudas, va a suponer una reivindicación. Por resumir en un referente histórico: esto es como cuando la Corte de Casación ordena la revisión del caso Dreyfus, y además transcurren los mismos tres, tres, cuatro años, entre que se produce la primera resolución judicial, un error garrafal, y el momento en que se inicia… luego queda un larguísimo camino, es decir, que nadie piense que hoy se van a resolver los enigmas del 11-M, que nadie tenga… es decir, porque además, ahora veremos si quedan realmente restos para ser examinados, qué fiabilidad tienen esos restos, quién los ha tenido bajo su custodia, que ha sido el mismo Sánchez Manzano. […] Yo me alegro, como digo, de que el Tribunal haya tomado esta decisión […]. Esto es una reivindicación de todas las personas que de buena fe hemos intentado cumplir con nuestra obligación, estudiándonos los textos, buceando en el sumario, contraponiendo las supercherías al sentido común… y pienso sobre todas estas personas que se movilizan en las concentraciones de los peones negros, que siguen el blog de Luis del Pino, todas las personas que están pendientes de ver si El Mundo publica una nueva entrega de Fernando Múgica, por cierto, hay una muy interesante que vamos a publicar en los próximos días […].

Losantos: El que tiene a diez tíos de primera todo el año trabajando en esto es El Mundo y, claro, van saliendo las cosas. Es verdad que luego Luis del Pino, como esto es una investigación atípica, buceando en el sumario ha encontrado cosas sorprendentes. Y luego se ha creado, estas cosas que tiene Internet, un movimiento, el de los peones negros, que a mí me asombra. Me asombra y, al mismo tiempo, me conforta, porque demuestra que, cuando hablamos de la sociedad civil…

PJ: Bueno, es sociedad civil, es sociedad civil…

Losantos: Pero es que es verdad.

PJ: Y yo antes hablaba del caso Dreyfus. Bueno, pues es el equivalente a lo que eran los dreyfusards, esas personas que, movilizadas por los mejores intelectuales del momento, se resistían a tragar con la rueda de molino de una sentencia, o de unas sentencias, basadas, no en elementos fácticos, no en la evidencia, sino en los prejuicios ideológicos.

Dreyfus y los mejores intelectuales del momento, nada menos…

En esta misma línea, el editorial de El Mundo del día siguiente, 24 de enero de 2007, una vez conocido el texto del auto de señalamiento, se sumergía en el baño de confeti:

Esta actitud [del tribunal] avala además el trabajo que EL MUNDO ha venido desarrollando en los últimos tres años y pone en evidencia a quienes, desde el periodismo y desde la política, han intentado siempre acallar o distorsionar nuestros planteamientos. […] Casi tres años después, podemos decir que tres magistrados –tres presidentes de sección, con una larga experiencia procesal a sus espaldas– comparten con nosotros y nuestros lectores el afán por desentrañar la verdad de los hechos […].

García Abadillo, en esa misma edición, volvía a recordar la buena salud de su autoestima:

Ese esfuerzo por intentar saber la verdad es lo que, desde EL MUNDO, se ha reclamado a la Justicia y a la Policía, con escaso éxito hasta el momento. […] Para este periódico, el auto de ayer supone un aval de credibilidad para una labor de investigación periodística no exenta de dificultades. ¿Qué dirán ahora los que han afirmado que la instrucción lo ha dejado todo claro? ¿Qué argumentarán los que han defendido a capa y espada que las dudas expuestas por EL MUNDO ponían en cuestión la labor de la Policía y a la Justicia? Como en otros casos relevantes, unos hemos buscado la verdad. Otros, el encubrimiento.

Cuando uno no para de atribuirse avalistas por todas partes, luego se ve en la necesidad de explicar a la perpleja afición cómo es posible que los hechos le devuelvan los cheques sin fondos una y otra vez. En estas circunstancias, las pendientes que van del fulanito bueno al fulanito malo, del confiamos en menganito a menganito nos ha hecho una cabronada, son casi ineludibles y encierran en sí mismas el germen de un conspiracionismo que se perpetúa y expande a medida que aumenta el círculo de los vendidos.

Sea como fuere, las flores y el jabón para familiares y amigos vienen acompañados de la correlativa picana para los adversarios, esos malvados oficialistas. Empezando por el malhadado Sánchez Manzano, protagonista del “secreto inconfesable”, a quien Jiménez Losantos dedicó una sesión radiofónica el 23 de enero de 2007 verdaderamente espeluznante: “cenutrio”, “criatura detestable”, “farsante”, “mentiroso redomado”, “embustero redomado”, “un ilegal”, “un sin papeles de la Policía”, “listillo”, “que tendría que estar en Soto del Real, más que nada para evitar el riesgo de fuga, que es muy grande, porque en este tío confluyen muchos hilos del encubrimiento de la masacre del 11-M”. Y así toda la mañana.

De estas caricias no se libraron la fiscal Olga Sánchez ni el juez instructor, Juan del Olmo. La primera, porque, habiendo estado presente en la declaración de Sánchez Manzano en la que éste “confesó” no haber hecho análisis “científicos”, insistió en que en los trenes había explotado Goma 2 ECO (y valeyá…), insistencia que Jiménez Losantos interpreta explícitamente como mentira dolosa (v.g., columnas de 22.1.2007 y 24.1.2007). Y el juez Del Olmo, por permitir todo esto, incumplir su (presunta) obligación de inquirir la razón por la que las muestras no se enviaron a la Policía Científica y ocultar la declaración (confesión) de Sánchez Manzano para disimular su propia incompetencia.

Y esto nos lleva al segundo de los aspectos preliminares que anuncié más arriba.


Más madera

No puede haber ninguna duda sobre la acrimonia hacia la fiscal y, en particular, el juez instructor que acompañó a las referidas portadas de 21 de enero (respecto al acta de la declaración de Sánchez Manzano) y de 23 de enero (respecto a los nuevos análisis de explosivos ordenados por el Tribunal). Creo importante demorar un tanto mi exposición sobre este punto, para ilustrar una vez más, si aún hace falta, que el conspiracionismo del 11-M no se ha limitado nunca a un sobrio y anodino planteamiento de dudas e interrogantes expuestos cándidamente y sin exabruptos, que es como algunos quisieran presentarse en público: como los abnegados proponentes de “una modesta pero implacable serie de preguntas con sujeto, verbo y complemento directo”, que decía Victoria Prego (EM, 17.9.2006).

En esos días de enero de 2007, se insufló nuevo ímpetu a las acusaciones relativas a los protocolos supuestamente incumplidos por los Tedax, a los defectos legales de su informe sobre los focos de explosión por no llevar doble firma de peritos… Todo ello se recordaba en el editorial del día 21, acompañado de acerbas apreciaciones de la conducta de los implicados:

No hay respuesta […] al hecho de que el juez Del Olmo aceptara como válido un informe policial tan endeble como el del 26 de marzo y haya mantenido en secreto la declaración de Sánchez Manzano en una pieza separada que se ha negado a incorporar al sumario.

No hay la menor duda de que la actuación profesional de Sánchez Manzano, destituido de su cargo en diciembre, oscila entre la incompetencia extrema y la conspiración para obstruir la acción de la Justicia. Merecería una investigación interna y una dura sanción por su como mínimo flagrante incapacidad.

Queda además patente la grave negligencia en la investigación del juez Del Olmo, que ha ocultado las declaraciones de Sánchez Manzano en un intento de autoprotegerse y tapar su propia ineptitud. Su actuación no sólo merecería una seria investigación disciplinaria o penal, sino que además pone en evidencia la desastrosa instrucción del mayor atentado de la Historia de España.

También ante los micrófonos, alguno que debería recordar mejor el Derecho y otros, los más, que nunca lo conocieron, se aprestaron jovialmente a departir cual juristas de verbena acerca de qué castigo sería apropiado para esos crímenes imaginarios.
Así, en la tertulia de la Cope de 22.1.2007, el entonces presidente de Libertad Digital, Alberto Recarte, comentando la noticia del día anterior sobre el pretendido “secreto inconfesable” (y, sin embargo, confesado) de Sánchez Manzano, preguntaba a la concurrencia qué “calificativo jurídico” merecía la actuación del ex Jefe de los Tedax y del juez instructor. Dieter Brandau sugiere al instante la “prevaricación”, pero Luis del Pino duda:

LdP: Para poder afirmar que es prevaricación, habría que demostrar que es una resolución injusta, pero ‘a sabiendas’, entonces, demostrar la intencionalidad es muy difícil.

Sin embargo, Luis Herrero, en aquel momento diputado del Parlamento Europeo por las listas del PP, tercia inmediatamente, dando muestras de su fina y ponderada erudición, acompañado por sus contertulios:

LH: No es nada difícil. No es nada difícil por una razón: porque lo que se adjunta, según la información que publica hoy El Mundo, es un informe que se hace en la sede de los Tedax, no en la Policía Científica, con la firma de un perito. Y, entonces, el Derecho procesal exige, y eso también está perfectamente claro, que los informes lleven la firma de dos peritos. Y, naturalmente, cuando el juez está escuchando esa declaración de Sánchez Manzano apoyada en un informe de la Señorita Pepis, con la firma de un solo científico, está tomando una decisión que es procesalmente inadmisible. Y la fiscal, la fiscal, que es la que hace el peor papelón en todo esto y a la que habría que emplumar, pero vamos, a toda leche, es a la fiscal, entre otras razones, porque la fiscal es la que tiene que garantizar la pulcritud, digamos, de todo el proceso y es la que no tiene ninguna excusa, porque al juez se le puede olvidar hacer una pregunta, pero a la fiscal no.

LdP: Lo que pasa es que diferenciar entre lo que es la intencionalidad y lo que es la mera incompetencia resulta muy difícil.

Losantos: No, pero hablamos de un delito, es que no puede haber ese informe sin la firma de dos peritos, si no, es una fechoría, es un mal, es un hecho dañino, no es un hecho…

LH: Y el hecho de no adjuntarlo al sumario, ¿también es un olvido? Porque a mí es lo que más me sorprendió de la información de ayer.

D. Brandau: Esconderlos, sí.

LdP: Donde más se podría escarbar en la tesis de la prevaricación sería en el hecho de que en noviembre del 2005 [sic] abogados de las acusaciones pidieron al juez Del Olmo que se adjuntaran esos informes originales de explosivos…

Losantos: Y se negó.

LdP: Y se negó.

Losantos: Y la fiscal se negó a todo. Y, lo que es peor, en julio [de 2006] lo sabía y, en septiembre, dijo: ‘en los trenes ha estallado Goma 2 ECO y vale ya’. O sea, esto, la fiscal, Olga Sánchez.

Tras jurispericia de tanto empaque, pasando por emplumes “a toda leche”, Losantos sentencia:

Bueno, yo es que no sé cuántos delitos puede cometer un policía, pero yo creo que éste [Sánchez Manzano] los ha cometido todos, porque estamos hablando de 192 muertos, 1.500 heridos y mutilados, y este tío tiene los santos bemoles de ocultar la prueba fundamental, el arma del crimen. Hace falta ser un bicho de mucho cuidado.

Pero esto sólo era un primer asalto. El furibundo locutor también se despachó a gusto en su columna de la jornada en Libertad Digital (que reprodujo, como era habitual, la información de El Mundo de los días 21 y 23):

¿Cómo puede seguir libre Sánchez Manzano? ¿Cómo puede seguir de juez Juan del Olmo? ¿Cómo puede seguir de fiscal Olga Sánchez? ¿Cómo puede este Gobierno, nacido del 11-M, seguir ocultando los datos esenciales de la masacre pese a que cada vez se hace más sospechoso de participar en la burla a las víctimas del 11-M y a la Justicia?

Cuando llega la impactante portada del día siguiente, martes 23 de enero, el debate continúa a gran altura gracias, entre otras cosas, a la docta presencia del Sr. Ramírez en la tertulia de la Cope:

José Mª Marco: ¿Qué responsabilidad le cabe al juez del Olmo por no haber… simplemente por haberse callado…?

Pedro J. Ramírez: Amigo, esa es una gran pregunta; puede haber de índole penal y de índole disciplinaria.

Losantos: Y a la fiscal. A la fiscal, que públicamente dijo que había estallado en los trenes Goma 2 ECO y vale ya, cuando ella sabía, esto lo dijo en septiembre, cuando ella sabía, desde el mes de julio, que no había ningún análisis porque lo había confesado Manzano al juez en su presencia. Ella sabía que no podía decir eso, que era una mentira y, sin embargo, la dijo. Y, además, la dijo y añadió: ‘y vale ya’. O sea, esto… bueno, si a Del Olmo le cayera un puro, a ésta debería caerle la cosecha de La Habana.

Tomás Cuesta: Es decir, sería la última pregunta: ¿Habrá que instruir un sumario sobre el sumario?

Losantos: Bueno, pero sin la menor duda, una auditoría, vamos, si en España hubiera un Consejo General del Poder Judicial, vamos a ver, por supuesto.

Pedro J. Ramírez: La última ‘fechoría’, con comillas, del juez del Olmo es haber mantenido, y empeñarse en mantener fuera del sumario esa investigación que él realizó, dicho sea de paso, como consecuencia de las revelaciones de Casimiro García Abadillo. […] Hasta Olga Sánchez, por una mera cuestión de apariencia de decencia procesal, había pedido a Del Olmo que se incorporara la declaración de Manzano al sumario. Y él se había negado. ¿Por qué? Porque esperaba que permaneciera escondida para siempre porque, en definitiva, la declaración de Manzano pone en evidencia la gravísima negligencia de Del Olmo, que, primero, ha permitido que el sumario se cierre sin un análisis que cumpla… sin un informe, sin un dictamen pericial que cumpla los requisitos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, ni desde el punto de vista del rigor del laboratorio que lo realiza, ni desde el punto de vista de la cualificación de las personas que lo firman. Claro, lo que hoy va a comunicar a las partes el Tribunal, desde luego, a Del Olmo lo coloca en una situación, en un banquillo virtual de los malos jueces, como mínimo.

Todo esto es lo que se expresa de manera algo más pulida en el editorial de El Mundo del día siguiente, 24 de enero:

Varapalo a Del Olmo

Ahora bien, el auto no debería avergonzar sólo a quienes han ridiculizado nuestro empeño por investigar el 11-M sino también a quienes tenían el mandato constitucional de  llegar hasta el fondo de la trama y no lo han hecho. Porque a la luz de lo que plantea el tribunal, queda en evidencia que ni el instructor ni la fiscal ni los jefes policiales han estado a la altura del envite.

La orden de repetir los análisis de los restos de los explosivos pasa por encima del criterio expresado por Del Olmo, de la malencarada actitud de Olga Sánchez y su célebre «vale ya» y de la sospechosa conducta del comisario Sánchez Manzano, que llegó a confesar al juez que los análisis de los Tedax –los únicos practicados a los restos de los trenes– no eran «científicos».”

Lo que llevaba al coautor de “Titadyn” a concluir, en esa misma edición (CGA, EM, 24.1.2007):

El auto de apertura del juicio oral (*) por el atentado del 11-M supone una enmienda a la totalidad a la instrucción llevada a cabo por el juez Juan del Olmo y la fiscal Olga Sánchez.

[* Nota: En realidad, es el auto de señalamiento de la vista oral. El auto de apertura propiamente dicho se dictó el 31 de octubre de 2006 y se mencionará más adelante.]

Se constata con facilidad, volviendo al pasaje citado de la tertulia radiofónica de 23 de enero, que Olga Sánchez es peor que la mujer de César: su decencia sólo es aparente. Esto lo sabe el director de El Mundo porque es un gran lector de mentes y conoce mejor que nadie las intenciones ocultas de los sujetos, igual que sabe la razón precisa por la que el juez instructor se había negado a incorporar esa pieza al sumario: “porque esperaba que permaneciera escondida para siempre”.

Sin embargo, lo curioso es que, para conocer estas torticeras voluntades simuladas, el director de El Mundo ha tenido que olvidar lo que su periódico publicó meses antes. Una vez más.


Pan para hoy, tortas para mañana

Visitar la hemeroteca de El Mundo es como abordar una montaña rusa: mareante de puro abrumador, pero no tanto por la excitación cuanto por la violencia de sus cambios de dirección y requiebros en la trama (digo bien trama porque, en demasiadas ocasiones, lo suyo es más novela que investigación). Algunos periódicos no necesitarían oponentes; parecen entregados a un diálogo diferido ante el espejo, tan incongruente como desmemoriado. O, mejor, incongruente por desmemoriado. Eso, en ciertos aspectos, facilita la tarea a sus críticos: para hallar una réplica frente a la portada del momento muchas veces basta con encontrar la adecuada edición del pasado (no siempre lejano) y contrastar las volubles posiciones. El caso que nos ocupa lo ilustra a la perfección.

En enero de 2007, se le afea en desabridos términos al juez instructor haber ocultado la declaración de Sánchez Manzano de 17 de julio de 2006. García Abadillo, por su parte, lo resumía así (EM, 21.1.2007):

Las manifestaciones de Sánchez Manzano no han sido incorporadas al sumario del 11-M, sino que forman parte de las diligencias previas 147/2006 que se incluyen en una pieza separada sobre el explosivo utilizado el 11-M, abierta tras cerrarse el sumario.

A pesar de la insistencia de las partes personadas en el caso e, incluso, de la fiscal Olga Sánchez, Del Olmo se ha opuesto a incorporar dichas actuaciones al sumario del 11-M.

“Fechoría” que, como hemos visto, el juez supuestamente cometía para “tapar su propia ineptitud”.

Pero basta remontarse algunos meses atrás en los archivos de El Mundo para asistir a una de esas piruetas editoriales que hay que ver para creer. Resulta que cuando, de hecho, el juez Del Olmo tomó la decisión de negarse a incorporar al sumario del 11-M esa pieza separada con la declaración de Sánchez Manzano, a pesar de la insistencia de Olga Sánchez, el diario del Sr. Ramírez… ¡lo cubrió de elogios! Quizá en la redacción pensaron luego que, con los calores estivales, nadie se acordaría, pero las hemerotecas no perdonan. El caso es que la edición de 3 de agosto de 2006 se abría con un estupendo titular: “El juez decide seguir investigando qué explotó el 11-M a pesar de la Fiscalía”. O sea:

El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo ha decidido seguir investigando para esclarecer qué tipo de explosivo fue utilizado para cometer los atentados del 11 de Marzo de 2004 en Madrid, a pesar de que la fiscal Olga Sánchez le había pedido que incorporara esas diligencias al sumario principal, lo que en la práctica supondría cerrarlas.

En páginas interiores, la redacción era aún más explícita, empezando por el título: “Del Olmo desoye a la fiscal y seguirá investigando qué explosivo estalló en los trenes”:

El juez Juan del Olmo va a seguir investigando la naturaleza del tipo de explosivo que se utilizó para cometer los atentados del 11-M, en otro proceso judicial, y ha rechazado la petición que había planteado la fiscal del caso, Olga Sánchez, para incorporar al sumario principal el resultado de unos interrogatorios que ha practicado el magistrado en torno a esos explosivos.

[…]

La semana pasada, la fiscal pidió al juez que incorporara esos interrogatorios –las diligencias previas 147/06– al sumario del 11-M –el 20/04–, porque considera que se trata de los mismos hechos y, por consiguiente, así podrían ser utilizados como prueba en el juicio.

El juez respondió ayer a la fiscal con una resolución de 11 folios en la que indica que «en modo alguno» ha realizado en esas diligencias previas una actuación dirigida a esclarecer algunos extremos del sumario 20/2004, pues éste lo dio por concluido el día 6 de julio.

Un antetítulo señala que el juez “dice que, para tenerlos en el juicio, las partes pueden solicitarlos en un trámite posterior”; y el cuerpo de la noticia precisa:

Respecto a la posibilidad de que esas partes tengan en su poder el resultado de esos dos interrogatorios el día que comience el juicio, el juez del Olmo indica que cuando llegue el trámite de «calificación» […] pueden solicitar como medio de prueba que se incorpore al sumario testimonio [una fotocopia] de esas dos declaraciones «o de cualquier otro documento que obre en las diligencias previas».

Por si quedara alguna duda sobre el sentido que cabía dar a la información, el editorial (“Del Olmo abre una puerta a la verdad sobre el 11-M”) se expresaba en el estilo ampuloso al que nos tiene acostumbrados para aplaudir la resolución del instructor:

Tal es la gravedad de lo que ha puesto en evidencia la investigación de EL MUNDO en relación a los explosivos del 11-M y tan grande es la mezcla de indignación e impotencia que nos ha venido produciendo hasta ahora la falta de reacción de todos los poderes del Estado, que, aunque sólo sea por dejar constancia una vez más de nuestra fe en las instituciones, queremos aferrarnos al –cómo no– enrevesado auto dictado ayer por el juez Del Olmo, en el que vislumbramos un pequeño rayo de luz al final de un largo tunel.
El magistrado rechaza en este escrito las peticiones de la fiscal Olga Sánchez para incorporar al sumario las declaraciones del jefe de los Tedax y de la inspectora que realizó las pruebas de los explosivos en los laboratorios policiales, lo que hubiera supuesto no seguir investigando […].

[L]a fiscal Olga Sánchez –verdadero peón de brega del fiscal general del Estado y del Gobierno– ha intentado sin éxito que las declaraciones de Manzano y la inspectora fueran incorporadas al sumario, dando por concluida cualquier investigación y fingiendo ignorar las muchas contradicciones y las lagunas existentes en su nueva versión de los hechos.
Pero Del Olmo no se ha prestado al juego de cerrar los ojos esta vez, sea porque se ha dado cuenta de estas contradicciones, sea por la vergüenza de sentirse manipulado, sea por una elemental prudencia o sea porque quiere llegar hasta el final.

[…]

Esta decisión judicial debería obligar a recapacitar también tanto al Gobierno como al Parlamento. […]

No, en serio: que la fiscal pida incorporar esas declaraciones al sumario es censurable. Que Del Olmo se niegue a hacerlo es encomiable. Su resolución es “una puerta a la verdad del 11-M” y debería hacer recapacitar a las instancias oficiales. Igualito que en enero de 2007… sólo que al revés.

Pero esta flagrante muestra de criterio tornadizo no agota las lecciones de periodismo que cabe extraer del episodio, ni mucho menos.

Un lector habitual de El Mundo habría tenido razones suficientes para dudar de que la interpretación de los hechos que se le pretendía endilgar en enero de 2007 era razonable… con sólo leer habitualmente El Mundo. Repitamos: la declaración de Sánchez Manzano, se dice entonces, era escandalosa y Del Olmo pretendía ocultarla para que nadie conociera su contenido. Sin embargo, enero de 2007 no era la primera (ni la segunda) vez que este diario informaba sobre las diligencias 147/2006, que contenían el acta de la controvertida declaración de Sánchez Manzano. El 14 de diciembre de 2006, El Mundo llevaba a su portada las quejas de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M (AAV11-M), que protestaba porque Del Olmo, aparentemente, no le había permitido aún acceder a las diligencias 147/2006, pese a que había solicitado personarse en ellas. En esa situación se hallaba también la AVT. Pero no todas las asociaciones de víctimas habían corrido la misma suerte. El diario señalaba:

Entre el material reunido en las diligencias previas 147/2006 se encuentra la comparecencia en la que el comisario jefe de los Tedax explicó a Del Olmo que se había equivocado al decir en la Comisión de Investigación que en los focos de la masacre se detectó nitroglicerina. Ese hallazgo implicaba que lo que estalló no podía ser la Goma 2 ECO robada en Asturias. Ni la AVT ni la asociación presidida por Ángeles Domínguez [AAV11-M] pudieron estar presentes en esa declaración.

Actualmente, sólo la Fiscalía y la Asociación de Víctimas del 11-M encabezada por Pilar Manjón [Asociación 11-M Afectados del Terrorismo] pueden acceder a ese material. Esta asociación fue la primera en solicitar la personación como acusación popular, que fue admitida por Del Olmo unos días más tarde.

El Mundo sabe, y así lo escribe, que la asociación de Pilar Manjón  sí tiene acceso al acta de la comparecencia de Sánchez Manzano. Si es cierto, como pretenden algunos periodistas, que su contenido es tan escandaloso, tal vez pueda llegar a entenderse (aunque no deja de ser una asunción exorbitante) que el juez instructor quiera ocultar el documento para “tapar su propia ineptitud” (aunque sería sorprendente que la fiscal, ese “peón de brega del Gobierno”, no se hubiera prestado a ello). ¿Pero cómo explicar el silencio cómplice de la Asociación 11-M Afectados del Terrrorismo? No seré yo quien niegue a nadie el derecho a considerar objetables las posturas y manifestaciones de su presidenta. Pero hay que estar poseído por un sectarismo odioso (como el que lleva a Pío Moa a calificar repetidamente de “nazi” a Pilar Manjón, v.g.: 26.9.2005, 7.10.2006, 31.10.2007 y 14.5.2009) para insinuar siquiera que la asociación con el mayor número de víctimas del 11-M entre sus miembros va a estar dispuesta a consentir mansamente lo que, en palabras de Pedro J. Ramírez, constituía el “encubrimiento masivo de lo ocurrido”. Otra posibilidad es que la lectura que hace El Mundo de la tantas veces mentada acta no sea más que eso: una interpretación (comentario de texto) discutible, en absoluto evidente, que no tiene por qué ser compartida por cualquiera.

Y recordemos, además, la afirmación de Pedro J. Ramírez en la tertulia de 23.1.2007:

Hasta Olga Sánchez, por una mera cuestión de apariencia de decencia procesal, había pedido a Del Olmo que se incorporara la declaración de Manzano al sumario. Y él se había negado. ¿Por qué? Porque esperaba que permaneciera escondida para siempre […].

El maligno juez quería que no viera la luz, pero los intrépidos periodistas cargaron con la noble tarea de buscar la verdad, “horadando el túnel de la opacidad”, que escribía el director de El Mundo en su Carta de 28.1.2007. Tanta malicia en un lado, como heroicidad en el otro.

Pero un lector habitual y atento podría preguntarse nuevamente cómo interpretar lo que El Mundo había publicado el 3 de agosto de 2006, explicando las razones por las que entonces el juez Del Olmo se había negado a incorporar esas diligencias 147/2006 al sumario, “desoyendo” a la fiscal:

Respecto a la posibilidad de que esas partes tengan en su poder el resultado de esos dos interrogatorios el día que comience el juicio, el juez del Olmo indica que cuando llegue el trámite de «calificación» […] pueden solicitar como medio de prueba que se incorpore al sumario testimonio [una fotocopia] de esas dos declaraciones «o de cualquier otro documento que obre en las diligencias previas».

Y, por mucho que se hiciera de rogar, lo cierto es que las partes pudieron finalmente acceder a esos documentos, porque el mismo diario El Mundo nos confirma, por ejemplo, que la AVT acabó estando personada en esas diligencias previas. Así lo expone en una noticia de 22.5.2007 que da cuenta de determinadas solicitudes planteadas por esta asociación al juez Del Olmo:

La AVT, personada como acusación popular en el juicio por la masacre, ha optado por hacer sus peticiones dentro de las diligencias 147/2006, abiertas por Del Olmo tras concluir el sumario para proseguir con la investigación. Dentro de esta causa, en la que también está personada la asociación, se tomó declaración a Sánchez Manzano y a la perito de los Tedax para intentar aclarar la supuesta aparición de nitroglicerina en los focos de la masacre.

De hecho, no es descabellado suponer que si El Mundo se hizo con el acta de la declaración fue precisamente a través de alguna de sus asociaciones más cercanas, cuando a éstas se les dio testimonio del documento en cuestión.

Parece evidente que un juez que señala que las partes podrán pedir copia de un documento y que, finalmente, permite el acceso a dicho documento, no puede ser el mismo juez que quiere encerrar bajo siete llaves ese documento.

Y ahora un detalle anecdótico: resulta que el Sr. Del Olmo no sólo recibió peticiones para incluir esas diligencias en el sumario. En el    tomo 238 de éste, folios 93105 y ss., consta un escrito de 18.7.2006 de la defensa de Rafa Zouhier, en el que se menciona que ésta “exclusivamente a través de los medios de comunicación ha tenido conocimiento” de las diligencias 147/2006, “las cuales consistirían […] principalmente en toma de declaración de Sr. Sanchez Manzano y de la funcionaria subinspectora con carnet profesional 17.632” y solicita expresamente que no se unan al sumario del 11-M. No se puede contentar a todo el mundo.

Pero un conocedor de la hemeroteca del diario buscador de la verdad podría seguir haciéndose preguntas. Por ejemplo: si en enero de 2007 se considera deleznable que Del Olmo no hubiera incorporado las diligencias 147/2006 al sumario del 11-M y se le imputa la intencionalidad cuasi prevaricadora de ocultar “para siempre” su contenido, entonces, ¿por qué no merecen el mismo reproche todos los jueces que adoptaron idéntica resolución?

—¿Cómo? ¿Otros jueces que adoptaron idéntica resolución? —podría sorprenderse algún observador despistado. Pero yo hablaba de un conocedor de la hemeroteca.

El 3 de octubre de 2006, una breve noticia de El Mundo llevaba por título “La fiscal pide la apertura del juicio oral”. Según el diario:

Así consta en un escrito elevado a la Sala en el que la fiscal pide también que se requiera al juez Juan del Olmo, instructor del sumario sobre el 11-M, que remita las diligencias previas 147/2006 […].

A juicio del Ministerio Público, esas diligencias deben ser incorporadas al sumario «para su examen y proposición como medio de prueba» para que puedan ser valoradas en el marco del juicio oral que se celebre por este caso.

Dentro de esas diligencias, el juez tomó declaración al comisario jefe de la Unidad de Desactivación de Explosivos, Juan Jesús Sánchez Moreno, y a una inspectora de la Unidad Central de Explosivos de la Policía Nacional, para que aclarasen algunas contradicciones sobre los explosivos.

La fiscal ya pidió esta acumulación al juez el pasado 26 de julio, pero Del Olmo se negó.

Es decir, Olga Sánchez insistió en mantener su mera “apariencia de decencia procesal” y, al solicitar la apertura del juicio oral, reclamó nuevamente la inclusión de esas diligencias previas.

Respondiendo a ésta y otras peticiones de las partes, el 31 de octubre de 2006, la Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional dictó el auto que confirmaba la conclusión del sumario dictada por Juan del Olmo y, en consecuencia, acordaba la apertura del juicio oral en el procedimiento del 11-M. Esta Sección Segunda era la que juzgaría los hechos y el auto de apertura lo firmaban los magistrados Javier Gómez Bermúdez, Fernando García Nicolás y Antonio Díaz Delgado. Este último era quien en un principio estaba designado como juez ponente de la futura sentencia del 11-M, pero pocos días después, el 3 de noviembre de 2006, el Pleno del Consejo General del Poder Judicial aprobó su nombramiento como Presidente de la Audiencia Provincial de Cuenca, puesto al que había optado por iniciativa propia. De este modo, fue sustituido por Félix Alfonso Guevara Marcos para completar la conocida terna que dictó la sentencia de 31 de octubre de 2007. Cuando este tribunal, en su formación definitiva, decidió el 23 de enero de 2007 que se realizara una nueva pericial de explosivos, la valía de sus miembros fue puesta de relieve por los mismos periodistas que denostaron el comportamiento del juez instructor que hemos venido examinando. Recuérdese el editorial de El Mundo de 24.1.2007:

Casi tres años después, podemos decir que tres magistrados –tres presidentes de sección, con una larga experiencia procesal a sus espaldas– comparten con nosotros y nuestros lectores el afán por desentrañar la verdad de los hechos.

Y más enfático fue Pedro J. Ramírez en la tertulia de la Cope de 23.1.2007:

Este tribunal está compuesto por tres jueces muy experimentados, tres Presidentes de Sección, los tres son Presidentes de Sección, los tres han presidido juicios, no es esto que a veces un tribunal se compone de un magistrado más avezado y otros más bisoños, no, no, en este caso, los tres, digamos que son pesos pesados de la Audiencia Nacional. Entonces, claro… yo entiendo que ellos actúen con la prudencia de quien sabe que en definitiva se está jugando su prestigio.

Pues bien, dos de esos tres pesos pesados con una larga experiencia procesal a sus espaldas son quienes suscriben el auto de apertura de 31 de octubre de 2006. Dicho auto puede consultarse, por ejemplo, en elmundo.es. Y en su página 2 leemos el primero de sus fundamentos jurídicos:

No ha lugar a la acumulación o incorporación de las D. Previas 147/06 del Juzgado Central de Instrucción nº 6, cuyo contenido desconoce el Tribunal, sin perjuicio de que las partes que lo solicitaron puedan pedir la unión de los testimonios de particulares que estimen oportunos como prueba documental y la práctica de la testifical de los funcionarios a los que hacen referencia en sus escritos para que depongan en el plenario sobre todo aquello que tenga relación con el objeto del proceso, objeto que aparece delimitado por los hechos del auto de procesamiento y que concretados [sic] en los escritos de calificación.

O sea, que el tribunal juzgador del 11-M confirma la decisión del juez instructor de no incorporar al sumario las diligencias 147/06 y recuerda, como hizo Del Olmo, que las partes podrán pedir testimonio de su contenido si lo estiman conveniente. No cabe duda de que El Mundo se enteró perfectamente del contenido de este auto, pues dio cuenta de ello en su edición de 1 de noviembre de 2006, mediante artículo de Manuel Marraco. Con carácter incidental, no está de más apuntar que los titulares escogidos son algo tendenciosos al expresar que el Tribunal “subraya que el juicio no cierra la investigación” y “resalta que la investigación sigue abierta”, siendo así que el auto de apertura se limita a señalar una obviedad (caben nuevas indagaciones en caso de que surjan elementos relevantes inesperados) apoyada en la cita de la legislación pertinente en respuesta (desestimatoria) a quienes solicitaban que se devolviera el sumario al instructor para que continuara la práctica de diligencias de investigación. Sea como fuere, en lo que ahora nos atañe, el artículo de El Mundo refería específicamente lo que sigue:

La Sala rechaza acumular esas nuevas diligencias [se refiere a las 147/2006] al sumario del 11-M –como también había pedido la Fiscalía– aunque recuerda que puede pedir que una copia se aporte al sumario para tenerla en cuenta durante el juicio. En esas diligencias Del Olmo interrogó al jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, por sus declaraciones contradictorias sobre las sustancias detectadas en los focos de los atentados.

¿Qué pasa? ¿Nadie se lee su periódico en la redacción de El Mundo?

Recapitulemos: En agosto de 2006, Del Olmo “desoye” a la fiscal y es aplaudido por ello. En octubre de 2006, el tribunal de la AN que juzgará el 11-M confirma la resolución de Del Olmo y nadie objeta nada. Pero, en enero de 2007, de repente, esa misma acción pretérita de Del Olmo se desempolva y reinterpreta como fechoría poco menos que prevaricadora, en contraste, sobre todo, con la actuación de ese estupendo tribunal que, sin embargo, en octubre de 2006, hizo exactamente lo mismo… pero ya nadie se acuerda.

Aquí, repito, es cuando un lector atento puede empezar a sospechar que hay gato encerrado. En definitiva, que a algunos periodistas les mueve algo más que la ecuánime búsqueda de la verdad.

Y todo esto sin haber entrado siquiera en el fondo de la cuestión, es decir, las palabras de Sánchez Manzano ante el juez instructor en su comparecencia de 17 de julio de 2006.

Last edited by Rasmo (22-12-2012 19:27:03)


Wars not make one great

Offline

#357 12-02-2013 17:01:29

Manel
Miembro
Registered: 20-09-2006
Posts: 784

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Modesta petición a las autoridades: he tenido el privilegio de leer las próximas entregas de la serie de Rasmo, y me parece a mí que su contundencia ganaría enteros si su publicación aquí en DL (tanto en este Taller como, posteriormente, en el blog) fuera acompañada por reproducciones de ciertas portadas de EM que son referenciadas en el texto con alguna frecuencia. ¿Hay alguna posibilidad de que se haga?

Offline

#358 13-02-2013 01:28:10

larean
Administrador
Registered: 16-09-2006
Posts: 6,549

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Sin duda, Manel, pero no entiendo exactamente lo que pides.


[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.

Offline

#359 13-02-2013 01:40:30

Manel
Miembro
Registered: 20-09-2006
Posts: 784

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Sí, exactamente eso.

Offline

#360 13-02-2013 01:43:59

larean
Administrador
Registered: 16-09-2006
Posts: 6,549

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Perfecto, nos ocuparemos de ello.


[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.

Offline

Board footer

Powered by FluxBB