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Re: Pedro J. Ese hombre

Sí. "El impostor inverosímil Luis del Pino" sería una secuela magnífica del cuento que le dedicó a Tom Castro.

[i]"... me es odioso (...) el hombre que pretende aliviar su miseria contando patra

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Re: Pedro J. Ese hombre

Maravilloso relato , por cierto .

[i]Cuando nos pregunten nuestros nietos por esta etapa hist

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Re: Pedro J. Ese hombre

Andaba yo entregado a mi masoquista afición de transcribir algunas de las mañanas de la COPE, cuando me he tropezado con esta perla del pensamiento Ramiriano, proferida en la entrevista de ayer mismo con LdP y Múgica:

a partir del minuto 11:19

Pedro Jota escribio:

Yo comprendo que, para los tres magistrados, llega ahora la hora de la verdad y que habría una salida cómoda, la salida de la inercia, decir: bueno, pues como en tantos juicios por terrorismo, a tanta gente de ETA se la condena, pues, bueno, porque como existe el convencimiento de que ha sido ETA, pues eh… tampoco vamos a andarnos por una prueba más, una prueba menos… si éste fue autor o éste fue cómplice. Hay que reconocer que, con menos prueba de la que existe contra los implicados en este proceso, se han producido condenas en la Audiencia Nacional, eso es así. Ahora, la ciudadanía no va a interpretar la sentencia por analogía, la ciudadanía va a interpretarla a la luz de los hechos probados.

La verdad es que aún estoy tratando de comprender todas las implicaciones de este profundo razonamiento.

Wars not make one great

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Re: Pedro J. Ese hombre

Rotundo escribio:

Sí. "El impostor inverosímil Luis del Pino" sería una secuela magnífica del cuento que le dedicó a Tom Castro.

Sí, sería espléndido

Ad

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Re: Pedro J. Ese hombre

Rasmo escribio:

Andaba yo entregado a mi masoquista afición de transcribir algunas de las mañanas de la COPE, cuando me he tropezado con esta perla del pensamiento Ramiriano, proferida en la entrevista de ayer mismo con LdP y Múgica:

a partir del minuto 11:19

Pedro Jota escribio:

Yo comprendo que, para los tres magistrados, llega ahora la hora de la verdad y que habría una salida cómoda, la salida de la inercia, decir: bueno, pues como en tantos juicios por terrorismo, a tanta gente de ETA se la condena, pues, bueno, porque como existe el convencimiento de que ha sido ETA, pues eh… tampoco vamos a andarnos por una prueba más, una prueba menos… si éste fue autor o éste fue cómplice. Hay que reconocer que, con menos prueba de la que existe contra los implicados en este proceso, se han producido condenas en la Audiencia Nacional, eso es así. Ahora, la ciudadanía no va a interpretar la sentencia por analogía, la ciudadanía va a interpretarla a la luz de los hechos probados.

La verdad es que aún estoy tratando de comprender todas las implicaciones de este profundo razonamiento.

Estaré esperando las implicaciones que semejante comentario tenga en las opiniones del ínclito sobre las futuras sentencias a etarras... con mucho interés

Re: Pedro J. Ese hombre

Rasmo escribio:

Andaba yo entregado a mi masoquista afición de transcribir algunas de las mañanas de la COPE, cuando me he tropezado con esta perla del pensamiento Ramiriano, proferida en la entrevista de ayer mismo con LdP y Múgica:

Pues sí que es masoquista. Roza la autotortura lol

Pedro Jota escribio:

porque como existe el convencimiento de que ha sido ETA, pues eh… tampoco vamos a andarnos por una prueba más, una prueba menos… si éste fue autor o éste fue cómplice.

¿Éste es defensor justiciero del Estado de Derecho desfacedor de entuertos limpia cloacas gubernamentales?

ese gran hombre escribio:

Hay que reconocer que, con menos prueba de la que existe contra los implicados en este proceso, se han producido condenas en la Audiencia Nacional, eso es así.

¿ Y por qué no lo ha denunciado debidamente por todos los medios a su alcance?

fabricante de raseros dobles escribio:

Ahora, la ciudadanía no va a interpretar la sentencia por analogía, la ciudadanía va a interpretarla a la luz de los hechos probados.

¿Qué hechos probados?¿los que figuren en la sentencia bajo ese epígrafe o los que su panfl,...perdón, periodico lleva tres años publicando?

Rasmo escribio:

La verdad es que aún estoy tratando de comprender todas las implicaciones de este profundo razonamiento.

No se sabe bien si está tocando a retirada o está preparando el terreno para la siguiente ofensiva.

ultima edicion por masalladeorion (04-07-2007 13:10:22)

Like tears in rain

Re: Pedro J. Ese hombre

nanu escribio:

Estaré esperando las implicaciones que semejante comentario tenga en las opiniones del ínclito sobre las futuras sentencias a etarras... con mucho interés

Ninguna. A este tío se la suda (pedón por la procacidad) que le pillen en renuncios. Es de los que piensan que el pueblo olvida pronto y no va a las hemerotecas.

Like tears in rain

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Re: Pedro J. Ese hombre

Y, ya puestos en faena, más reflexiones del figura, de la entrevista de ayer. No se pierdan el sonrojante autobombo del sujeto y la velada apelación a la integridad de los jueces para que hagan lo que él espera.

minuto 24:15

Pedro Jota escribio:

Quien ha elegido la magistratura, pues claro… a todo el mundo le gusta ascender y a todo el mundo le gusta que se reconozcan sus méritos profesionales. También es verdad, pues que en pocos momentos de la historia se puede decir que en manos de tres personas, de tres seres humanos, pues está la conciencia de la nación. Y al final se trata de que ellos sean conscientes de que, en el momento de dictar sentencia, ellos encarnan la justicia. […] También es verdad, Federico, y eso que los oyentes lo tengan muy claro, que, sea cual sea la sentencia, nosotros vamos a seguir dedicando a algunos de nuestros mejores periodistas, los empeños de gente como Fernando, como Antonio Rubio, como Casimiro García Abadillo, o como Fernando Lázaro, etc, etc... seguiremos muy atentos y contaremos, espero, siempre con la colaboración de Luis… Ahí están las hemerotecas. Desde luego, cuando las nuevas generaciones estudien lo sucedido desde el punto de vista histórico, pues yo sé que habrá instituciones que quedarán a la altura del betún y también estoy convencido, pues de que la opinión y la historia nos reconocerá a quienes hemos hecho, en definitiva, las mayores aportaciones para el esclarecimiento de la verdad que hasta ahora constan en ningún soporte documental

Yo sí que te voy a recordar siempre, amigo PJ, como un rufo del periodismo que envía a sus carcaveras a retozar sobre las tumbas de la verdad y la decencia.

Wars not make one great

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Re: Pedro J. Ese hombre

La carta de hoy de Pedro Jota vuelve a recordarme por qué detesto tanto a este personaje. Al final, da igual, que no se haya condenado a los supuestos inductores significa que cualquiera puede seguir proponiendo a ETA, a los servicios secretos... vamos, que aquí no ha pasado nada. Y el tribunal poco menos que ha traicionado a los del PP, a quienes les había hecho esperar otra cosa mediante filtraciones. En fin, una "cabronada". Les habían prometido una cosa y le dieron otra. Aún estoy intentando recobrar el aliento. Por supuesto, aprovecha que el Pisuerga pasa por Valladolid para meter al GAL en todo el fregado. Nada, juzguen ustedes mismos:

domingo 11 de noviembre de 2007
CARTA DEL DIRECTOR | PEDRO J. RAMÍREZ: ‘Viriato’ aprieta, pero no ahoga

Por muy diversas que sean las circunstancias el corazón humano siempre responde de igual manera al mismo tipo de estímulos. Comprendo, pues, que a los pocos minutos del inicio de la lectura de la sentencia del 11-M algunos de los máximos dirigentes del PP sintieran la misma mezcla de estupor, decepción y congoja -si me pasó a mí, cómo no iba a pasarles a ellos- que debieron sentir el joven general José María Torrijos y sus más directos compañeros cuando aquel 2 de diciembre de 1831 todo empezó a ir mal desde que avistaron la costa malagueña.
Nada hay tan terrible como descubrir que se ha sido víctima de un engaño justo en el momento en que uno se dispone a consumar su gran cita con la gloria. El cuerpo humano lo somatiza. La primera reacción llega en forma de hormigueo circular en el estómago. Luego parece como si se bloquearan los pulmones, se encogiera la garganta y se obturara la epiglotis. Enseguida todo gira alrededor. Es el pánico, es la indignación, es el vértigo.

La sorpresa estupefacta que inicialmente invadió a los líderes populares al escuchar el tenor del sádico resumen judicial -¿desde cuándo las sentencias se «resumen» y, además, enfatizando asuntos tan laterales, 10 líneas entre 600 folios, como la hipótesis nunca investigada de que ETA hubiera tenido algún papel tangencial?- fue una sorpresa estupefacta equivalente a la que embargó a los conspiradores liberales embarcados dos días antes en Gibraltar, cuando fueron comprobando que su expedición había sido detectada por la policía fernandina, que en ningún lugar de la provincia de Málaga -ni siquiera en Alora, localidad natal de Javier Gómez Bermúdez- existía núcleo organizado alguno preparado para secundar su llamamiento a la insurrección y que en la playa de Fuengirola los únicos que les esperaban eran los soldados del Rey Felón, listos para cazarlos como a conejos.

Eso no era ni lo previsto, ni lo anunciado, ni lo esperado. Puede que en circunstancias así todo engaño tenga mucho de autoengaño, que sus expectativas nunca se hubieran construido sobre un fundamento real, que su propio idealismo y sus mismas ansias de quedar reivindicados ante la Nación fueran los principales mimbres de la trampa en la que acababan de caer. ¿Pero, entonces, qué sentido tenían los mensajes de Viriato? ¿Quién era, en realidad, Viriato?

La verosimilitud de los recados recibidos durante las semanas anteriores al Día D se basaba tanto en su procedencia como en su concreción. Desde el mismísimo entorno de la amistad o relación más íntima con dos de los miembros del Tribunal los dirigentes populares habían recibido cuatro confidencias: que Trashorras sólo iba a ser condenado por tráfico de explosivos, que la instrucción del juez Del Olmo sería duramente vapuleada en la sentencia, que habría deducciones de testimonios contra algunos policías, en línea con la alusión al «caminito de Jerez» -enclave del penal del Puerto de Santa María-, supuestamente esbozada por un magistrado ante una asociación de víctimas y que además...

Pues bien, nada de eso se estaba cumpliendo. Todo lo contrario. Mediocremente fundados o no, los ingredientes elegidos por el presidente de la sala para su alocución -la presencia real de los 61 objetos en el interior de la furgoneta «vacía», la autenticidad de la mochila de Vallecas pese a que nadie la viera en el tren o en el andén, la procedencia del explosivo «en todo o en su mayor parte» de Mina Conchita- parecían más bien destinados a proporcionar a aquella jauría de carniceros carlistones que aguardaba apostada tras los riscos de la playa de Fuengirola los elementos necesarios para maniatar a los prisioneros, someterles a un simulacro de juicio sumarísimo y proceder a su fusilamiento in situ, tal y como había sido previsto por los designios gubernamentales. De hecho aún no había concluido de hablar el magistrado, cuando Pepiño Blanco ya tenía marcadas y caracterizadas a sus principales víctimas: el condenado como «autor material» del «engaño masivo» a los españoles era Acebes, el responsable como «autor intelectual» Aznar y los «cooperadores necesarios» Rajoy y Zaplana. Así lo dijo enseguida, dejando para Del Burgo el papel de cómplice en el traslado de la dinamita intelectual de la intoxicación.

Con los mensajes de Viriato, azarosamente llegados a Gibraltar, había ocurrido lo mismo: demostraban tal conocimiento del estado de la guarnición, de la distribución de las tropas en la provincia y sobre todo del ansia de emancipación popular mediante el «rompimiento» de las cadenas del absolutismo que lo lógico era creerlos a pies juntillas. Por eso cuando el jefe de los desdichados expedicionarios descubrió que tras aquel seudónimo de patriota ibero no se escondía ninguno de sus correligionarios sino su antiguo superior y vieja Némesis, el gobernador de Málaga Vicente González Moreno -quien le había puesto el queso en la ratonera bajo directa supervisión del Consejo de Ministros-, el estupor, la decepción y la congoja alcanzaron su paroxismo.

A Torrijos ya sólo le quedaba agarrar con su mano izquierda al anciano ex ministro de la Guerra Francisco Fernández Golfín, poner la derecha sobre los dedos entrelazados del que fuera presidente de las Cortes durante el trienio liberal Manuel Flores Calderón y revisar que su amigo del alma el coronel López Pinto y su acólito favorito, captado entre los miembros de la sociedad de los Apóstoles de Cambridge, Robert Boyd, adoptaran el ademán necesario para componer la estampa de su martirio. Sólo les quedaba aguardar la caricia del viento en la pluma de Espronceda -«Helos allí: junto a la mar bravía/ cadáveres están, ¡ay!, los que fueron/ honra del libre, y con su muerte dieron/ almas al cielo, a España nombradía»- y la visita medio siglo después del pincel fotográfico de Antonio Gisbert, camino de su papel estelar en la ampliación de El Prado, bajo un monarca constitucional, en los albores del XXI.

Pero más o menos al mismo tiempo que sonaba la voz de «¡Apunten!», se escuchó en la sala, en las postrimerías de la vista pública, casi como leída entre dientes, la letra pequeña que lo cambiaba todo. Sí, la Kangoo, la mochila, Mina Conchita... todo eso había sido santificado por el Tribunal, pero los tres únicos acusados como inductores de la masacre, los tres únicos imputados con lazos de alguna consistencia con Al Qaeda, los tres únicos encargados -según la Fiscalía- de vengar con una masacre el apoyo de Aznar a la invasión de Irak, quedaban absueltos y con ellos también, en el plano político, los líderes del PP que se habían rebelado contra la caricaturesca e inconsistente versión oficial de los hechos. Viriato apretaba -¡vaya que si había apretado!-, pero no ahogaba. Las tres primeras confidencias eran falsas o al menos no se habían materializado, pero la cuarta era verdadera y ahora el estupor, la decepción y la congoja cambiaban de bando.

La orden de fusilamiento quedó de momento suspendida en el éter de la confusión. ¿Cómo era posible que El Egipcio, Belhadj, y Haski hubieran sido absueltos, cómo era posible que el relato de los hechos probados comenzara con los terroristas poniendo las mochilas en los trenes, cómo era posible que no se diera por buena ni una sola palabra del escrito de acusación sobre la génesis, planificación y organización de los atentados cuando lo que nos habían garantizado a nosotros era que...?

La programada orgía se había convertido en un coitus interruptus. Zapatero habló sólo de «mirar hacia delante», mientras Rajoy hacía compatible el respeto a la sentencia con el apoyo a nuevas investigaciones. La prensa oficialista proclamaba que estábamos ante un «caso cerrado», pero los grandes diarios de todo el mundo se empeñaban en llevarle la contraria: «In Madrid, no answers», diagnosticaba el Wall Street Journal.

Fueron las huestes gubernamentales las que por una vez se trocaron en ejército de Pancho Villa. Unos apuntaban hacia un lado y los otros hacia el contrario. Justo cuando la más meliflua de las voces del elenco destilaba inusitada bilis y juraba en arameo contra el bando «conspiranoico» -lo que hace la escasez de las audiencias-, sus mentores giraron 360 grados la torreta de sus cañones para acribillar al tribunal que había absuelto «por error» a El Egipcio y empujar a la Fiscalía, a punta de pistola editorial, a cambiar de criterio y recurrir la sentencia. Claro que sólo en lo accesorio -la pertenencia a banda armada- y de cara a la galería. Lo suficiente para que Conde-Pumpido pudiera engañar al personal, fingiendo que seguía persiguiendo a El Egipcio por «todo el daño que ha hecho», pero bastante menos de lo necesario para que el Supremo se replantee ese «daño» y esos «hechos» que, según la sentencia, no están acreditados «ni siquiera de forma indiciaria».

Rubalcaba instó a Rajoy a repetir con él: «ETA no ha sido», pero pronto se dio cuenta de que 'Irak' sólo tiene una letra más y de que 'GAL' tiene las mismas, por lo que volvió a ponerse la piel de cordero que últimamente luce con cierta donosura y protagonizó una comparecencia bastante razonable en la Comisión de Interior. Para frustración de los carniceros carlistones el anticlímax parecía haberse enseñoreado del escenario. Con Aznar vieron reabrirse el cielo de la inquina. La mera reafirmación de su diagnóstico ante la Comisión Parlamentaria, excluyendo las «montañas lejanas» y los «desiertos remotos» como lugares en los que se habría gestado la masacre, les dio el pretexto para tratar de culminar el fusilamiento contra la cúpula del PP en los términos previstos, como si en ese punto clave el Tribunal les hubiera dado la razón en lugar de alentar el escepticismo del ex presidente.

El resultado está a la vista de todos. A la voz de «¡Fuego!» Pepiño disparó su vídeo y tras el estruendo y la polvareda ni una sola de sus víctimas se tambaleó ni un ápice. La ceremonia de la ejecución pública transcurrió de acuerdo con los redobles de tambores planeados, pero a la hora de la verdad la munición suministrada por el Tribunal resultó ser poco más que balas de fogueo. El vídeo demuestra que lo que los dirigentes del PP pusieron una y otra vez en cuestión no fue la autoría material sino la autosuficiencia de los ahora condenados -«Tiene que haber alguien detrás», decía Rajoy a EL MUNDO ya en octubre de 2004- y que todas sus divergencias sobre la valoración de las pruebas por el instructor y la fiscal quedaron siempre flotando en el limbo de lo condicional: si esto se confirma... si esto se demuestra... Con ese material se podrá asestar algún que otro perdigonazo allí donde más escuece, pero es imposible matar políticamente a nadie. Si Salomón partió el bebé, el nuevo Viriato ha dejado con el mismo palmo de narices a ambos bandos.

Sobre relojes y relojeros

A partir de ahí todo ha sido ya cosmética. Tanto fundamento jurídico tiene decir en este momento que los propios suicidas de Leganés fueron los verdaderos «cerebros» de la masacre, como alegar que es imprescindible rastrear en los movimientos y conexiones anteriores de esos individuos, sin excluir gobiernos extranjeros, servicios de seguridad u organizaciones terroristas ajenas al integrismo islámico, para encontrar la mano que meció tan terrible cuna. Con la diferencia de que la lógica avala, además, esta segunda hipótesis.

Al margen de que, al atribuir ahora, de improviso, dicho papel a El Tunecino, la Fiscalía ha pretendido cambiar de caballo cuando el suyo ya se ha ahogado y ni siquiera le queda otro río que vadear que ese gran recurso que no piensa presentar, está siendo fascinante descubrir cómo de repente brotan los apóstatas de la doctrina de la «autoría intelectual» precisamente en los mismos predios en los que más arraigo obtuvo, como forma de parchear la patente falta de capacidad organizativa del comando de Lavapiés. No hemos sido ni los medios disidentes, ni el PP, ni siquiera las acusaciones particulares sino el ministerio público quien con esa u otras expresiones ha acuñado el concepto, delimitado su contenido y atribuido en falso las responsabilidades que ahora quedan pendientes de asignación.

En medio de toda la batahola de servilismo, camorra y ruido un único artículo ha planteado el asunto con brillantez y envergadura intelectual para llegar a conclusiones opuestas a las mías. Me refiero al texto de Manuel Conthe publicado el pasado martes en Expansión con el título de El espejismo del relojero. El nuevo presidente del Consejo Asesor de nuestras publicaciones económicas apela nada menos que a la «mano invisible» de Adam Smith y al «orden espontáneo» de Hayek para pedirnos a los liberales que no nos aferremos a un concepto tan intervencionista como el mito deísta del Gran Relojero.

No toda asociación de criminales precisa de un «señor X», individual o colectivo, por encima de los autores materiales de cada delito, viene a decirnos Conthe, e incluso trae a colación el sumario del caso Marey para cuestionar no la exoneración de González sino la condena de Barrionuevo basada, según él, «en conjeturas parecidas a las usadas por Santo Tomás para demostrar la existencia de Dios: una flecha en movimiento sería inconcebible sin un arquero».

Pero este ejemplo tiene un esclarecedor efecto boomerang. Cualquiera puede comprobar, ante todo, que la sentencia suscrita en 1998 por seis magistrados de la Sala Segunda del Supremo -Conde-Pumpido entre ellos- basa la culpabilidad de Barrionuevo no tanto en deducciones escolásticas como en el testimonio de la gran mayoría de sus coimputados que aseguraron haber ejecutado y controlado el secuestro de aquel pobre viajante confundido con un etarra, siguiendo instrucciones del entonces ministro del Interior. Si el relato de El Gitanillo ha sido decisivo para condenar a Trashorras -y a partir de ahí el Tribunal ha encajado como ha podido las discordancias o insuficiencias de los análisis de los explosivos-, el de Sancristóbal, corroborado por los de Planchuelo, Alvárez, Damborenea y Amedo fue el que destruyó la presunción de inocencia de Barrionuevo. ¿O alguien duda de que si Zougam hubiera reconocido su participación en los hechos y declarado que Haski le encargó poner las bombas, Belhadj le dio el dinero para el atentado y El Egipcio supervisó todos sus pasos, los tres habrían sido condenados en vez de absueltos?

Lo que sí es cierto es que el secuestro de Marey habría sido posible sin la intervención de la cúpula del Ministerio y de hecho hay numerosos episodios anteriores dentro de la guerra sucia contra ETA fruto de ese «orden espontáneo» que en este caso se correspondería con el cabreo, frustración y agresividad de determinados sectores de las fuerzas de seguridad. Para que agentes de la policía o de la Guardia Civil cometan secuestros y asesinatos utilizando de manera aberrante los conocimientos técnicos que han adquirido durante su fase de formación y trayectoria profesional no hace falta, en efecto, ningún Gran Relojero. Pero ¿puede decirse lo mismo del mayor atentado de la Historia de Europa cuando la autoría material acaba de quedar atribuida a un grupo de fanáticos sin apenas antecedentes -hasta ese momento un grupo más bien contemplativo- en conjunción con raterillos de poca monta?

Es fácil decir eso de que aquí el más tonto hace relojes, pero cuestión diferente es ponerse a ello. El aserto de que «no hay reloj sin relojero» es, efectivamente, discutible cuando se utiliza como metáfora de los más diversos principios de causalidad, pero se vuelve irrebatible si lo aplicamos en su desnuda literalidad porque las piezas de un mecanismo sofisticado de precisión nunca se ensamblan solas. Y es que para poder consumar el 11-M, de acuerdo con la propia narración de la sentencia, alguien tuvo que fabricar previamente 14 «relojes de la muerte», convirtiendo los sistemas de alerta de los móviles en iniciadores de las bombas. Una idea tan simple como inabordable para un lego en la materia, como advirtió el tedax que desmontó el artefacto de la mochila de Vallecas.

ETA lo intentó varias veces sin éxito y si en julio de 2001 Trashorras y Toro -o más bien Toro y Trashorras- buscaban a alguien que supiera fabricar «bombas con móviles» es porque ni siquiera en los circuitos del hampa y/o el terrorismo abundaba ese know how. Es muy significativo que ni en Morata, ni en Leganés, ni en ninguno de los otros refugios de los islamistas se hallara ningún soplete ni restos del material necesario para efectuar las soldaduras de los bornes de los móviles con los cables de los detonadores. Como también lo es que cuando los escondidos en el piso de la calle Martín Gaite intentaron volar el AVE lo hicieran mediante un sistema mucho más rudimentario: eso implica que no eran ellos los que dominaban esa técnica y que habían dejado de tener acceso a quien les ayudó -y tal vez dirigió- con el trabajo.

¿Quiénes fueron los que montaron las bombas del 11-M? ¿Quiénes eran esos «europeos» que dijeron hablar en «búlgaro» mientras compraban los teléfonos que luego serían desbloqueados en la tienda de un policía? ¿Quiénes eran los extraños residentes en la casa de Morata en los días previos al atentado cuya identidad El Chino ocultó incluso a sus más estrechos colaboradores? Puesto que la sentencia ni siquiera intenta contestar a nada de esto, yo me inclino a pensar que no es que nuestro nuevo Viriato malagueño haya buscado engañar a todo el mundo al mismo tiempo, sino que --cabronada en la escenificación al margen-- más bien ha tratado de impedir que nadie pueda fusilar ni ser fusilado por su postura en este asunto, no vaya a ser que el futuro nos depare a todos grandes sorpresas. Tal vez por eso mi BALANCE FINAL sobre su veredicto es que no me ha parecido ni bien ni mal, sino todo lo contrario.

Wars not make one great

Re: Pedro J. Ese hombre

Es indignante. Es el tío (entre las personas influyentes) con la catadura moral más baja de toda la España moderna. Peor incluso que Federico, que a su lado es un cantamañanas.

Su insinuación de que el Tribunal filtró noticias a sus círculos íntimos, que a su vez habrían "soplado" el tema a los populares, es gravísima. Pero lo hace calculadamente. Sabe que el Tribunal pasará de él. a se cuida él de no poner ningún nombre ni de los jueces (dos de tres ¿no les parece sospechoso?) ni entre los círculos íntimos, ni entre los receptores de las confidencias

Puestos así, esta carta es basura periodística, como lo que escrbe casi siempre este hombre: insinuaciones sin pruebas, acusaciones veladas de conspiración, mnifestaciones de que el oponente ha hecho antes lo que en realidad está haciendo él ("sus mentores giraron 360 grados la torreta de sus cañones para acribillar al tribunal"), alusiones a la historia pasada para tratar de probar lo imposible de probar (estamos criticando al Gobierno su tendencia a sacar Irak continuamente, pero nosotros sacamos a pasear el GAL impunemente cuando nos parece), recurso a ejemplos de la Historia de España estrictamente inaplicables a los hechos actuales (¡Me gustaría saber qué opinaría Torrijos de una sanguijuela como Pedro Jota!)

Y en resumen, y paro porque me caliento, más de lo mismo. Los que presumen de adalides de la Libertad no acatan las sentencias cuando no les gustan.

¡CUÁNTO, PERO CUÁNTO DAÑO HACE ESTE HOMBRE, ESCARABAJO PELOTERO DE LA TINTA IMPRESA, AL ESTADO DE DERECHO, A LA CONVIVENCIA  Y A LA LIBERTAD EN ESPAÑA!

Y ya no puedo más . Me voy a trabajar en D. Juan  Bermúdez, que me desahogo. Pronto, siguiente entrega.

La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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Re: Pedro J. Ese hombre

PJ escribio:

Desde el mismísimo entorno de la amistad o relación más íntima con dos de los miembros del Tribunal los dirigentes populares habían recibido cuatro confidencias: que Trashorras sólo iba a ser condenado por tráfico de explosivos, que la instrucción del juez Del Olmo sería duramente vapuleada en la sentencia, que habría deducciones de testimonios contra algunos policías, en línea con la alusión al «caminito de Jerez» -enclave del penal del Puerto de Santa María-, supuestamente esbozada por un magistrado ante una asociación de víctimas y que además...

Ahora dice que el PP sabía cual iba a ser la sentencia. Pero antes del día 31 decía justo lo contrario.

Ha cambiado el discurso radicalmente porque ahora necesita decir que los miembros del PP conocian parte de la sentencia. De este modo puede acusar al Tribunal de...¿prevaricación?

Naturalmente -como buen cobarde- se le llena la boca con acusaciones pero no proporciona ni una sola prueba de lo que dice.



PD: Ha comenzado la campaña de "acoso y derribo" del Tribunal.
Tienen que desprestigiarles como sea, se van acercando las elecciones.

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Re: Pedro J. Ese hombre

Tanta gracia que, aparentemente, le hacía lo que dijo Federico sobre lo de las confidencias sobre las deducciones y que pronto se las ha hecho propias. Qué tipejo.

"Os equivocaís: Yo no estoy encerrado aquí, con vosotros. Vosotros estáis encerrados aquí, conmigo." (Rorschach)

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Re: Pedro J. Ese hombre

ronindo escribio:

Tanta gracia que, aparentemente, le hacía lo que dijo Federico sobre lo de las confidencias sobre las deducciones y que pronto se las ha hecho propias. Qué tipejo.

Lo fingía Ronindo, todo sonaba demasiado falso. Él sabía perfectamente que era lo que iba a contar Federico. Es más, yo creo que todo fue una representación (y lo que más me mosqueó fue que al final de la tertulia dijeron algo así como "y esto es sólo el principio").


Para mí, esa "representación" del martes y la carta de hoy forman parte de la misma estrategia.

Re: Pedro J. Ese hombre

A mi la parte que me gusta de la homilía de Pedro J. de hoy es cuando cuenta cómo vivió la lectura de la sentencia.

Nada hay tan terrible como descubrir que se ha sido víctima de un engaño justo en el momento en que uno se dispone a consumar su gran cita con la gloria. El cuerpo humano lo somatiza. La primera reacción llega en forma de hormigueo circular en el estómago. Luego parece como si se bloquearan los pulmones, se encogiera la garganta y se obturara la epiglotis. Enseguida todo gira alrededor. Es el pánico, es la indignación, es el vértigo.

Imaginármelo con la epiglotis obturada me hace sentir bien.

ultima edicion por Quinta Enmienda (11-11-2007 13:00:41)

"Los peones negros, por mucho fen

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Re: Pedro J. Ese hombre

A mí, la carta dominical de PJ Ramírez de hoy, reproducida arriba por Rasmo, me parece una evidente muestra de impotencia ante el varapalo que la sentencia ha supuesto para lo defendido por su periódico todo este tiempo y un intento desesperado por mantener la esperanza en la parroquia, buscando un empate imposible.

¿Qué destacaría de lo que dice?

Por orden de aparición, como en el teatro televisado:

Primero, la declaración explícita de una siempre sospechada comunión de intereses y anhelos entre él, su periódico y el Partido Popular:

"Comprendo, pues, que a los pocos minutos del inicio de la lectura de la sentencia del 11-M algunos de los máximos dirigentes del PP sintieran la misma mezcla de estupor, decepción y congoja -si me pasó a mí, cómo no iba a pasarles a ellos- que debieron sentir el joven general José María Torrijos y sus más directos compañeros cuando aquel 2 de diciembre de 1831 todo empezó a ir mal desde que avistaron la costa malagueña."

"La sorpresa estupefacta que inicialmente invadió a los líderes populares al escuchar el tenor del sádico resumen judicial..."

Jejeje, ese "-si me pasó a mí, cómo no iba a pasarles a ellos-" da a entender que los dirigentes del PP estaban aún más interesados que él en que las tesis conspiracionistas salieran adelante.

Segundo, alguien les ha engañado:

Nada hay tan terrible como descubrir que se ha sido víctima de un engaño justo en el momento en que uno se dispone a consumar su gran cita con la gloria.

Aunque utiliza al general José María Torrijos como excusa, está hablando de él, de sus mentores y de la brutal frustración vivida la mañana del 31 de octubre.

Tercero, lo tenían, o quiere hacernos creer que lo tenían, todo atado y bien atado (me inclino por lo segundo como manera de disculparse ante los dirigentes populares y de los seguidores incondicionales por el fracaso de las falsas espectativas creadas):

Eso no era ni lo previsto, ni lo anunciado, ni lo esperado. Puede que en circunstancias así todo engaño tenga mucho de autoengaño, que sus expectativas nunca se hubieran construido sobre un fundamento real, que su propio idealismo y sus mismas ansias de quedar reivindicados ante la Nación fueran los principales mimbres de la trampa en la que acababan de caer.

Vuelve a escudarse con la historia del general José María Torrijos para denunciar el engaño sufrido. Es muy "gracioso" que apele al "idealismo" como motor de la máquina de patrañas que no ha dejado ni un solo día de funcionar desde hace tres años y medio. Para quienes hemos seguido el funcionamiento de esa máquina todo este tiempo, es evidente que "sus expectativas" nunca fueron construidas sobre un "fundamento real" sino sobre la mentira interesada y la verdad retorcida.

Cuarto, afirma que los dirigentes (sin especificar) del Partido Popular dispusieron de información confidencial sobre el contenido de la sentencia, información que colmaba esas expectativas “sin fundamento real”, desde fuentes próximas a dos de los miembros del Tribunal (sin identificar):

La verosimilitud de los recados recibidos durante las semanas anteriores al Día D se basaba tanto en su procedencia como en su concreción. Desde el mismísimo entorno de la amistad o relación más íntima con dos de los miembros del Tribunal los dirigentes populares habían recibido cuatro confidencias: que Trashorras sólo iba a ser condenado por tráfico de explosivos, que la instrucción del juez Del Olmo sería duramente vapuleada en la sentencia, que habría deducciones de testimonios contra algunos policías, en línea con la alusión al «caminito de Jerez» -enclave del penal del Puerto de Santa María-, supuestamente esbozada por un magistrado ante una asociación de víctimas y que además...

Es curioso que los receptores de esas confidencias no hayan sido periodistas próximos a la causa o él mismo, sino "dirigentes del PP" directamente.

¿Me lo parece a mí o PJ Ramírez está empeña en subir al carro conspiranoico al PP ahora que pintan bastos?

Quinto, insulta a quienes hemos denunciado sus artes y sus letras infames todo este tiempo aprovechando la narración paralela sobre el general Torrijos. Nos llama "jauría de carniceros":

Pues bien, nada de eso se estaba cumpliendo. Todo lo contrario. Mediocremente fundados o no, los ingredientes elegidos por el presidente de la sala para su alocución -la presencia real de los 61 objetos en el interior de la furgoneta «vacía», la autenticidad de la mochila de Vallecas pese a que nadie la viera en el tren o en el andén, la procedencia del explosivo «en todo o en su mayor parte» de Mina Conchita- parecían más bien destinados a proporcionar a aquella jauría de carniceros carlistones que aguardaba apostada tras los riscos de la playa de Fuengirola los elementos necesarios para maniatar a los prisioneros, someterles a un simulacro de juicio sumarísimo y proceder a su fusilamiento in situ, tal y como había sido previsto por los designios gubernamentales.

Reseñar el victimismo patético de Don Pedro José al comparar la destrucción por parte del Tribunal del abyecto trabajo de su periódico, la refutación de tantas mentiras por él sostenidas, con el destino trágico del general Torrijos y sus hombres.

Sexto: Ramírez busca el empate, las tablas que diría Del Pino, para él y sus representados, agarrándose desesperadamente a que los tres supuestos inductores de los atentados del 11-M no fueran condenados como tales.

Séptimo: Este hecho absuelve per se al Partido Popular de todo pecado, incluso de su responsabilidad en la temprana detención de los principales implicados en los atentados y en el bosquejo policial de lo que ha terminado siendo la verdad judicial:

Pero más o menos al mismo tiempo que sonaba la voz de «¡Apunten!», se escuchó en la sala, en las postrimerías de la vista pública, casi como leída entre dientes, la letra pequeña que lo cambiaba todo. Sí, la Kangoo, la mochila, Mina Conchita... todo eso había sido santificado por el Tribunal, pero los tres únicos acusados como inductores de la masacre, los tres únicos imputados con lazos de alguna consistencia con Al Qaeda, los tres únicos encargados -según la Fiscalía- de vengar con una masacre el apoyo de Aznar a la invasión de Irak, quedaban absueltos y con ellos también, en el plano político, los líderes del PP que se habían rebelado contra la caricaturesca e inconsistente versión oficial de los hechos.

PJ pasa por encima de la afrenta que la "santificación" de "la Kangoo, la mochila, Mina Conchita..." por parte del Tribunal supone para su tropa, con lo que eso duele, y se centra en la justificación y defensa de los patrocinadores. Lo primero es lo primero.

Octavo: Ramírez ignora los demoledores efectos de la sentencia sobre las patrañas que su periódico llevan defendiendo tres años y medio y se agarra a lo poco que tiene: la autoría intelectual no condenada.

La orden de fusilamiento quedó de momento suspendida en el éter de la confusión. ¿Cómo era posible que El Egipcio, Belhadj, y Haski hubieran sido absueltos, cómo era posible que el relato de los hechos probados comenzara con los terroristas poniendo las mochilas en los trenes, cómo era posible que no se diera por buena ni una sola palabra del escrito de acusación sobre la génesis, planificación y organización de los atentados cuando lo que nos habían garantizado a nosotros era que...?

A partir de aquí Ramírez pretende dirigir hacia otras cabezas el hachazo que la sentencia le ha supuesto:

La programada orgía se había convertido en un coitus interruptus

La "programada orgía" frustrada, dado su supuesto conocimiento de la esencia de la sentencia:Trashorras sólo iba a ser condenado por tráfico de explosivos, la instrucción del juez Del Olmo sería duramente vapuleada en la sentencia, habría deducciones de testimonios contra algunos policías-" fue la suya, ¡qué duda cabe!. Ramírez debería saber que no hay nada peor que tratar de explicar a la dama las razones del "coitus interruptus" sufrido. No lo digo por experiencia Jajajajaja.

Aprovecho el interruptus de Pedro José para dejarlo aquí. Lo principal está dicho.

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Re: Pedro J. Ese hombre

Un detalle:

que habría deducciones de testimonios contra algunos policías, en línea con la alusión al «caminito de Jerez» -enclave del penal del Puerto de Santa María-, supuestamente esbozada por un magistrado ante una asociación de víctimas

Es alucinante, porque si repasamos el audio de COPE, cuando PJ se hace el asombrado, es cuando Losantos dice que el juez Bermúdez les dijo "personalmente y en privado" a él e Ignacio Villa, que irían todos "caminito de Jerez". Entonces explica Federico que, por supuesto, entendieron en seguida que se refería al penal del Puerto de Sta. María... Nada de "una asociación de víctimas", nada de "un magistrado", nada de lo que ahora cuenta tan seguro y hace una semana le hacía dar saltos de indignación y risotadas... PJ, ese hombre.

PD
No había visto nunca una reinterpretación tan cachonda del excusatio non petita... ¡Coitus interruptus! ::lol:

ultima edicion por Acorrecto (11-11-2007 15:31:21)

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Re: Pedro J. Ese hombre

¿Y ahora qué?. Viene al pelo lo que hoy escribe Irene Lozano. Es una denuncia clara y contundente de lo que han hecho y pide la responsabilidad de sus autores. !cuánto nos gustaría!

El respeto a la verdad
ABC 11-11-07
IRENE LOZANO
Entonces, ¿esto va a quedar así? ¿Nadie es responsable de las mentiras de la investigación del 11-M? ¿Nadie en los medios? ¿Nadie en los partidos? ¿Absolutamente nadie y caso cerrado? No tan deprisa, que hay lista de agravios: el joyero acusado de estafa tras vender bisutería por oro macizo pregunta si recibe la misma consideración el caso de los periodistas que vendieron bulos por noticias. Y quienes castigamos a nuestros hijos cuando mienten querríamos estar seguros de que inculcarles el sentido de la verdad no les impedirá ser diputados algún día.
¿Nos damos cuenta de cómo envilece la vida pública el que la mentira no tenga consecuencias? Las urnas no bastan. Aceptar que el político mendaz expía sus culpas cuando pierde unas elecciones equivale a asumir que si un montaje más eficaz le hubiera dado la victoria, ya no sería culpable de mentir, lo cual es perverso. En cuanto a las empresas periodísticas, si miran para otro lado -el de sus cuentas de resultados- entendemos que, en adelante, desisten de formar ciudadanos juiciosos y se dedican a otras actividades.
Si esto queda así, cuando todo sea un brumoso recuerdo los fabuladores exhibirán su impunidad como legitimación última de su insania. Podrán equiparar su recreación de la realidad, sin parangón en nuestra historia reciente, a esas exageraciones, ocultaciones y disimulos más o menos tolerados en la vida pública. Alguien dirá: todos mienten, y nos despeñaremos por el nihilismo ético. Si no hay media docena de dimisiones políticas y periodísticas, no se restituye el respeto a la verdad, ese frágil hilo sin el cual se desencuadernan los códigos éticos de una sociedad y se tritura la confianza en sus instituciones públicas y privadas. Esto no puede quedar así.

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Re: Pedro J. Ese hombre

Estupendo el artículo de Irene. Pero que sepa que hay dos formas de hundir a estos miserables. Una es la judicial, que sólo es accesible a los calumniados. La otra es lo que hemos practicado durante tres años los anticonspiranoicos. Y a mí me da en las narices que la segunda será más permanente que la primera. Cuando veamos a un Pedro Jota aparecer con sus tirantes de color azul pastel seremos muchos los que le miremos como al embustero que es. Le veremos con su gorrito de papel aluminio, invocaremos la música de expedientes X. Y cuando el berreante de las ondas escupa su vitriolo le marcaremos la frente con la misma palabra, grabada a fuego: conspiranoico. De hoy en adelante que nada les conteste sino la burla.

Su quiebra intelectual es completa. Al tiempo.

[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.

Re: Pedro J. Ese hombre

Yo, desde luego, llevo ya un par de años poniéndole a caldo en mi modesto círculo de relaciones cada vez que tengo ocasión. Y, desde luego, pienso seguir haciéndolo, desde el convencimiento que no hago una labor pòlítica, sino social.

He dicho.

La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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Re: Pedro J. Ese hombre

progretarras!

[Los conspiracionistas] no buscan la verdad sino que la gente crea que todo es mentira.- Lejíaneutra.