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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Genial el artículo Rasmo, como siempre.

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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XXXIV)

He discutido las circunstancias de hecho en torno a la posible relevancia que hubiera podido tener la comunicación errónea sobre el tipo de explosivo al mediodía del 11 de marzo. Seguidamente, expuestos tales hechos, terminé mi anterior entrega discutiendo la débil consistencia del razonamiento teórico que los encuadra, según el cual ésta fue la información que determinó que todo el mundo (Policía, CNI, Gobierno) pensara que la masacre había sido obra de ETA. Creo haber mostrado que es un razonamiento falaz.

Debo precisar, sin embargo, que no pretendo ningunear el dato sobre el explosivo. Sólo quiero calibrar su importancia en su justa medida, colocándolo en una perspectiva realista y equilibrada. Tan verdadero como que a algunos sí les pudo parecer relevante es que otros no le otorgaron mayor trascendencia. Lo que sugiero es que se trata de algo tan incierto a priori, que no puede asumirse dogmáticamente su carácter decisivo. Si se atribuye a un conspirador en ciernes que prepara un golpe de Estado policial y/o mediático la misma inteligencia que algunos adjudican a los imputados de la versión oficial para dudar de ésta, el postulado que discutimos es decepcionantemente simplista.

Intuyo alguna posible respuesta que algún amigo de las novelas golpistas podría esgrimir frente a mis objeciones sobre el papel determinante que pretende darse a la información acerca del tipo de explosivo: si el PP continuó insistiendo en la autoría de ETA después de que se desmintiera la noticia del Titadyn, no es porque en realidad no le hubieran engañado y manipulado. Al contrario, la manipulación es aún mayor. En efecto: los demás datos y antecedentes que manejaba el PP para apuntar a los etarras (los atentados frustrados de Chamartín y Baqueira, la Furgoneta de Cañaveras), también eran “señuelos”, “cebos” o pistas falsas de un plan maestro, intoxicaciones previas destinadas a que, cuando se produjera el atentado, el Gobierno se encerrara en la “trampa” de creer que había sido ETA. No me lo estoy inventando. Desde las páginas de El Mundo, Fernando Múgica lo expuso abiertamente (EM, 10.6.2007):

No pretendo reabrir la polémica sobre si ETA intervino o no en los atentados. He expresado mi escepticismo en cuantas ocasiones públicas he tenido. Sin embargo, tengo cada vez un convencimiento mayor sobre el hecho de que se utilizó a ETA para preparar señuelos que llevaran, tras los atentados, a la conclusión inicial de que habían sido ellos los autores de los atentados. […] Alguien utilizó a ETA en el guión previo a la masacre para activar indicios equívocos en esa dirección. Con la anuencia de la dirección de ETA o sin ella, alguien dio cuerda a comandos inexpertos de la organización terrorista para que pudieran mezclarse fácilmente, y en un primer momento con el 11-M. […] Alguien dio cuerda a ETA antes de los atentados y el Gobierno Aznar picó el anzuelo y todavía no ha podido desprenderse de él.

Es decir, Pulgarcito con txapela. ETA no intervino, pero se prestó al juego del engaño al PP, con la anuencia de la dirección etarra… o sin ella. O sea, ni sí, ni no, sino todo lo contrario. Jiménez Losantos también consideró verosímil que esos incidentes fueran “señuelos” o “pistas falsas” en su tertulia de la Cope de 10.3.2006. Pero es Luis del Pino quien con más ahínco ha repetido esta misma “teoría” en numerosas ocasiones. En su opinión, esos antecedentes eran “señuelos plantados”, meras “pantomimas” (blog, 4.8.2007). “Esos tres atentados fallidos de ETA tenían la exclusiva misión de que el gobierno del PP culpara a ETA de la masacre nada más producirse el atentado” (blog, 2.5.2009).  Es más (blog, 22.3.2009):

No en vano el 11-M se diseñó como un atentado contra las estaciones de tren (como en el caso de Chamartín), con 12 mochilas bomba (como en el de Baqueira) y en pleno Corredor del Henares (como en el de Cañaveras). […] [S]i aquellas tres operaciones de ETA que precedieron al 11-M fueron, efectivamente, cebos tendidos al gobierno del PP, entonces quienquiera que planificara el 11-M tuvo que conseguir, de alguna manera, que ETA pusiera en marcha esos cebos. ¿Se utilizó precisamente a alguno de los infiltrados en ETA para transmitir esas órdenes a la banda, o a una parte de la misma? ¿Jugaron los infiltrados en ETA, si es que existían, algún papel en esas tres operaciones-cebo?

Por cierto, Múgica parece haber abandonado últimamente esa opinión. En su intervención en esradio de 12.3.2011, discutiendo con Luis del Pino (que sí mantiene su postura anterior)  afirmó no ver ya ninguna conexión entre los atentados y esos episodios previos, aunque no porque sus posiciones se hayan vuelto más razonables. Muy al contrario, en los últimos años sus ideas se han desbocado hasta volverse inaprensibles, cuando no delirantes (lamento que este no sea el lugar para dedicarle la atención que merecería).

En cualquier caso, discutir ahora este planteamiento de los señuelos previos es improcedente e innecesario. Improcedente, porque nos desviaría demasiado de lo que debe ser mi objeto principal. E innecesario porque, por un lado, confío en que cualquier persona sensata perciba inmediatamente cuán problemática es la teoría propuesta sin necesidad de mayor elaboración y, por otro lado, porque quien no encuentre objetable esa teoría, difícilmente se dejará convencer por nada de lo que yo pueda decir.

Volviendo al examen de los razonamientos causales aducidos, la sangrante ironía de todo ello es que ni siquiera estos autores son constantes y consecuentes. Porque después (o antes, o al mismo tiempo, o qué les importa) de dar la murga con la “teoría” de que el explosivo Titadyn determina la autoría de ETA, resulta que El Mundo ha sostenido otros criterios cuando le ha interesado. O sea que, literalmente, no se lo creen ni ellos. Este punto es lo suficientemente relevante como para dedicarle mayor atención en un momento posterior, pero aquí haré un breve comentario. Tras soportar la cantinela según la cual “Titadyn = ETA” y observar las impresionantes conclusiones que de ello extraen algunos, provoca estupor leer en el editorial de El Mundo de 2.4.2007 que, al fin y al cabo, Titadyn no significa ETA:

[E]l hallazgo de los peritos no presupone, ni mucho menos, que ETA fuera la autora del 11-M. Otros grupos terroristas pudieron haber tenido acceso al explosivo Titadyn […].

He tenido que leerlo varias veces.

Y, en cuanto a la otra parte del eslogan, la que a ratos vende que “si no era Titadyn, casi seguro que no era ETA”, quizá convenga recordar que, durante un tiempo, para la prensa suspicaz, la relación entre el 11-M y ETA pasaba precisamente porque el explosivo fuera Goma 2. Tal cual. Ya he mencionado que abordaré este punto en otro momento, pero adelanto aquí una ilustración de lo que acabo de señalar. Me refiero a la entrevista de Casimiro García Abadillo al Tedax “Pedro”, que desactivó manualmente el artefacto de la mochila de Vallecas (EM, 3.3.2005). El editorial que acompañaba a dicha entrevista señalaba:

El otro dato a destacar del testimonio de este valiente Tedax […] es que deja abierta la puerta a la vinculación de ETA a la trama asturiana del 11-M al asegurar que dicha banda no habría dudado en utilizar Goma 2 si la hubiera tenido a su alcance.

O sea, ETA y 11-M unidos por la Goma 2. Quién lo habría imaginado.

En este contexto, no puedo evitar una breve observación sobre la curiosa manera de masajear los hechos que demuestra esta última pieza de opinión. El párrafo que he citado da a entender inequívocamente que el Tedax Pedro sugiere (“deja abierta la puerta”) la vinculación de ETA a la trama de explosivos del 11-M. Ese es un elemento que El Mundo decide resaltar. Sin embargo, si uno se lee la entrevista, comprobará que Pedro fue una de esas personas que, desde el primer momento, estuvieron convencidas de que se trataba de un atentado islamista y no de ETA:

Pregunta.- ¿Qué fue lo primero que pensó cuando llegó a la estación de Atocha […]?

Respuesta.- Cuando vi todo aquello, aunque no tenía ningún dato, sólo por intuición, pensé que se trataba de un atentado islamista.

[…]

P.- Es decir, que aún sin saber todavía el tipo de explosivo utilizado, usted descartaba a ETA.

R.- Claro, por el tipo de atentado. A mí me vino a la mente inmediatamente el 11-S, sólo que trasladado a los trenes. Era un disparate. ETA nunca ha llegado a eso. […]

Su observación sobre el explosivo y ETA está justo al final de la entrevista:

P.- Algunas personas relacionadas con el 11-M […] han hablado de que Trashorras y Toro les comentaron que ellos tenían la intención de vender dinamita a ETA. ¿Hay algún indicio de que ETA haya podido utilizar Goma 2 procedente de Asturias?

R.- Yo no tengo ese dato y, no obstante, sería clasificado. Pero ETA siempre ha echado mano de lo que ha podido. Si tuvieron la oportunidad, seguro que lo hicieron.

Obsérvese que, aunque con cierta ambigüedad, no se trata de si ETA “haya podido utilizar Goma 2” en el 11-M, sino en general. Pedro, que ya ha dejado clara su opinión sobre la autoría, pinta a una ETA oportunista y, en realidad, su comentario, más que como una “puerta abierta” a la implicación de ETA en la trama del 11-M, puede leerse precisamente como un rechazo de la idea de que “el explosivo determina la autoría”: él no cree que haya sido ETA; para él, es terrorismo islamista; simplemente, la cuestión del explosivo no es lo que, a su juicio, permite descartar a un grupo u otro. O tal vez me excedo al leer entre líneas.

Sea como fuere, atribuir a Sánchez Manzano y otros policías comportamientos golpistas aplicando criterios tan mutables y haciéndolos pasar en cada momento como el razonamiento lógico que supuestamente explica la motivación de estos agentes me parece una actitud bastante caprichosa y poco atendible.

Reflexiones adicionales y un repaso parcial

El prolijo examen que inicié estudiando las declaraciones de Sánchez Manzano en la Comisión de Investigación y su referencia a la nitroglicerina, me ha llevado al despiece, junto con otros elementos, de lo que en su momento denominé “texto de referencia” (páginas 22 a 25 del Prólogo de “Titadyn”), ampliamente citado en la entrega XXIV. En ese texto, García Abadillo condensa buena parte del discurso conspirativo en algunos puntos esenciales. Antes de continuar con otros aspectos, conviene insistir en la importancia de lo hasta aquí expuesto.

Un análisis detenido como el que he elaborado hasta ahora puede provocar hastío y es posible que alguien se pierda en las minucias y no perciba las consecuencias que la manipulación de los hechos puede tener para la construcción de una pretendida explicación de la realidad.

Uno de los problemas, en efecto, es que muchas veces no se lidia sólo con flagrantes mendacidades (que también las hay), sino con una prolongada serie de pequeños “retoques”, omisiones, medias verdades, distorsiones, cuya mera acumulación multiplica su efecto último, hasta convertir la narración resultante en una caricatura insidiosa.

Comparando, además, el contenido del Prólogo de “Titadyn” con otras manifestaciones tanto de su autor como de sus compañeros de intrigas, queda de manifiesto uno de los penosos rasgos de esta actividad discursiva. Me refiero a su carácter inconsistente e incongruente, a la facilidad con la que un mismo sujeto se desdice o contradice, o muestra su incomprensible adhesión a manifestaciones de terceros que son incompatibles con las suyas propias, hasta el punto de que la única constante que permanece intacta es el perenne denuesto de todo lo que suene a versión oficial, sin importar las volubles razones de ese rechazo.

En esta sección voy a permitirme ofrecer algunas ilustraciones de esta práctica desconcertante, que servirán al mismo tiempo de recordatorio de algunos de los puntos que se han venido desarrollando en anteriores páginas. A riesgo de parecer redundante, pretendo mostrar de nuevo en toda su crudeza cómo pequeños “despistes” y un desprecio lacerante por la verdad de los hechos y la más elemental coherencia están en la misma base del discurso conspirativo.

La narrativa del “texto de referencia”, con algún añadido, sostiene básicamente que todo el mundo pensó en principio que la masacre había sido obra de Al Qaeda; que esa percepción cambió para todos los actores implicados por la información telefónica según la cual el explosivo utilizado había sido Titadyn con cordón detonante; que esa información se recibió a las 14 horas del 11 de marzo, coincidiendo con el resultado de los análisis químicos de los focos de explosión por parte de los Tedax; que la fuente de esa información fue Sánchez Manzano; que ese dato fue el que “llevó al Gobierno a la tumba”, al quedar como mentiroso cuando luego apareció la Goma 2 ECO, también con la (sospechosa) intervención de Sánchez Manzano. Una de las conclusiones resulta obvia: “El hombre más importante el 11-M es Sánchez Manzano” (García Abadillo, La Hora de Federico, LDTV, 28.5.2009, min. 17:55); “la pieza clave para que ese relato [oficial] se construya se llama Sánchez Manzano” (García Abadillo, Veo7, 8.3.2011, min. 6:50).

Pero veamos cómo operan e interactúan entre sí algunos investigadores de enigmas. Observemos cómo su fino olfato para las deficiencias lógicas, reales o imaginarias, de la versión oficial queda prodigiosamente en suspenso cuando se trata de darse coba mutuamente.

Empezando por el dato de las primeras conjeturas sobre la autoría, el propio Fernando Múgica, con ocasión del séptimo aniversario (esradio, sin complejos, 12.3.2011, min. 59 aprox.) rechazaba sin ambages la postura defendida por su antiguo colega y vicedirector de El Mundo:

Será un grupo incontrolado de ETA […].  Eso es lo primero que todos piensan. Y los que están en la lucha antiterrorista en Francia, de la Guardia Civil, todos piensan que es ETA, digan lo que digan ahora. Todos piensan que es ETA. Y el servicio de inteligencia oficial, el CNI, piensa que es ETA al noventa por ciento. Yo hablo con muchísimas fuentes que, como podéis comprender, después de tantos años, tengo; y todos me dicen: ‘Fernando, tírate a la piscina, es ETA. No sabemos muy bien cómo, pero es seguro que es ETA.’ Eso de que al principio todos creían que era, los policías, que creían que eran los musulmanes… pero, ¿de dónde? O sea, no. Había alguno, un coronel muy importante de la Guardia Civil […] que dijo ‘esto son los musulmanes radicales’, […] pero la gente de calle estaba convencida de que era ETA.

Pero he aquí lo más curioso: este periodista retirado estuvo sólo cuatro días antes en el estudio de VEO7 (8.3.2011) en presencia del coautor de “Titadyn”, sin que entonces, cara a cara, tuviera a bien discutir la tesis de éste. En realidad, este episodio es un poco desconcertante. Reunida la plana mayor del conspiracionismo (García Abadillo, Pedro J. Ramírez, Luis del Pino y Fernando Múgica) en el plató, se pasa un vídeo comentado por Victoria Prego (adjunta a la dirección de El Mundo), donde se afirma explícitamente que todos los españoles creyeron que había sido ETA (min. 5:33). García Abadillo no se inmuta y, tranquilamente, comenta (7:40) que a él Fernando Lázaro (otro periodista de El Mundo) le dice a primera hora por teléfono que la Policía pensaba que era terrorismo islamista y “con esa información yo llego al periódico”. Ramírez interviene después para señalar que él abandonó el programa de la Cope en que se encontraba en el momento de los hechos y “volvió inmediatamente al periódico”. Deberíamos suponer que allí se encontraría con su vicedirector, que acaba de decir que llegó con la información del terrorismo islamista… pero, no, debe de ser que no se hablan mucho, porque lo que inmediatamente añade Ramírez, describiendo “cuál era la atmósfera en ese momento”, es lo mismo que en el vídeo de la Sra. Prego (9:59): “La versión oficial que el Lehendakari [que habló hacia las 9:30 de la mañana] y todos daban por hecho es que había sido ETA.” No pasa nada. Unos minutos más tarde, interviene García Abadillo, como si no hubiera ningún problema (13:13):

Es que yo creo que las cosas evolucionan… La primera impresión que tiene Fernando [Lázaro] sobre el terreno hablando con los policías que había por allí, lo que le dicen es ‘esto es tan desastroso que esto es un atentado islamista’. O sea, esa es la impresión sobre el terreno de los policías de a pie. Pero, en esa misma mañana, la opinión va cambiando rápidamente hacia ETA por varias circunstancias. Primero, por esas intervenciones del CNI a dirigentes de Batasuna en [las] que los propios dirigentes de Batasuna asumen que es un atentado de ETA […]. Y luego hay una reunión muy importante, que es la reunión que se produce en el ministerio del interior a las doce de la mañana, para analizar el atentado y, cuando está terminando esa reunión, se recibe una llamada de [Cuadro Jaén] a [Díaz Pintado] y le dice: ‘el explosivo es Titadyn con cordón detonante’. Y todos los que están allí […] Pues esto es… blanco y en botella.

Y Fernando Múgica, que cuatro días más tarde expresa con seguridad que “la gente de calle estaba convencida de que era ETA”,  lejos de discutir a García Abadillo cuando éste indica que “los policías de a pie” pensaba que eran los islamistas, remacha acto seguido (14:25):

Y eso [“Titadyn con cordón detonante”] se transmite a todas las brigadas de información de toda España, porque yo sé quién lo recibió en una ciudad del norte. Y… el convencimiento de que era Titadyn.

La objeción (una de las objeciones) es evidente: si tan importante fue la referencia al Titadyn en la reunión de la cúpula policial al mediodía, queda por explicar por qué todo el mundo (y casi todo El Mundo) pensaba que había sido ETA antes de esa hora. A García Abadillo no parece preocuparle. Pero tampoco Múgica se libra de inconsistencias, naturalmente. En su propio artículo primigenio, el que inició la serie de los “agujeros negros”, donde habla del Titadyn como “la palabra mágica”, señala sin pudor:

[Esa] palabra se extiende entre los que tienen algo que ver con el caso y los primeros informes que llegan a la Policía Nacional, la Guardia Civil, el CNI, el Gobierno de la nación y el Gobierno vasco. El error al transmitir el informe sólo puede ser intencionado. […] Esos primeros indicios son los que le hacen pronunciar a Ibarretxe aquel discurso tan precipitado en el que, con una cara de enorme preocupación, arremete contra ETA después de considerar como un hecho cierto que han sido ellos los autores. El Gobierno también cae en el mismo error.

Todo muy bonito, de no ser por una menudencia de nada: la intervención de Ibarretxe se produce en torno a las 9.30 de la mañana, momento en el que aún quedaban más de tres horas para que se produjera la famosa comunicación sobre el “Titadyn”. Insisto: sólo se puede sostener semejante relato (cuyo peso mediático, al menos, es indiscutible) sobre la base de estas casi imperceptibles manipulaciones.

Y, como era de esperar, tampoco le preocupa a Jiménez Losantos la coherencia temporal, entrevistado el 13.3.2011 ¡por el propio García Abadillo!:

[3:29] C. G. Abadillo: De esos primeros momentos, Federico, ¿tú quién pensaste que podía ser el responsable del atentado, qué organización?

Losantos: Bueno, pensé que la ETA. La primera, además, reacción que se produce, oficial, es la de Ibarretxe, que condena a la ETA por la masacre […]. [4:12] Y a lo largo de la mañana todas las intervenciones van en el mismo sentido. […] Y la verdad es que, durante la mañana, todo el mundo está convencido que al final ETA ha conseguido lo que buscaba…

CGA: Su objetivo.

Losantos: … que era una masacre en vísperas de las elecciones.

[…]

[5:05] Losantos: Tuve un recado en directo, a través de… cuando vino Rajoy, en la entrevista, me dice Luis [Herrero]: ‘oye, me dice Aragonés’, Carlos, el jefe de gabinete de Aznar, ‘que es al 99%, según la Policía es ETA […]’. Y, antes de que yo empiece, en la primera pregunta, sin preguntarle, él [Rajoy] ya dice: ‘los de ETA no van a poder con nosotros’, etc. ¿Por qué? Porque la Policía le había dicho al Gobierno inmediatamente ‘esto es ETA, porque ha estallado Titadyn con cordón detonante.’ Yo recuerdo esa frase que se me quedó […].

No deja de ser irónico observar a Jiménez Losantos diciéndole a García Abadillo, sin que éste rechiste, que todo el mundo pensó enseguida en ETA (él incluido). Pero ya es para nota que el ex locutor de la Cope tenga la desfachatez de decir que Rajoy lo creía (así como el Gobierno del PP) porque se lo había dicho la Policía sobre la base de la llamada telefónica del famoso “Titadyn con cordón detonante”. Sólo para recordar otro pequeño detalle: la intervención de Rajoy en la Cope se produjo antes de las 11:30 de la mañana, es decir, más de una hora antes de la dichosa llamada.

Y así es como se construyen y difunden estas historias que integran el discurso conspirativo. Pero, bajo la hojarasca y la logomaquia espuria, surge un panorama desolador. En el caso concreto de lo que he denominado “texto de referencia” (y algunos complementos), casi en cada etapa de su relato, en cada paso de su argumentación, García Abadillo no deja pasar una sola oportunidad de confundir a sus lectores. No es cierto que todo el mundo pensara en principio que la masacre había sido obra de Al Qaeda; no es cierto que esa percepción cambiara para todos los actores implicados por la información telefónica según la cual el explosivo utilizado había sido Titadyn con cordón detonante; no es cierto que esa información se recibiera a las 14 horas del 11 de marzo, coincidiendo con el resultado de los análisis químicos de los focos de explosión por parte de los Tedax; no es cierto que la fuente de esa información fuera Sánchez Manzano; no es cierto que ese dato fuera el que “llevó al Gobierno a la tumba”; no es cierto que Sánchez Manzano predeterminara la investigación apuntando sin motivo a la Goma 2 ECO; es ridículo considerarlo “el hombre más importante el 11-M” y protagonista de un “vuelco electoral” (hablemos sin remilgos: de un Golpe de Estado).

El desajuste con la realidad de los hechos es grave. Pero lo peor es que nos consta que él conocía (no podía ignorar) la verdad de prácticamente todos y cada uno de esos elementos, porque él mismo los había publicado en su mayor parte. No logro hallar otra explicación que la mala fe o una incompetencia manifiesta rayana en la deficiencia psíquica. En cualquiera de los casos, el vicedirector de El Mundo demuestra carecer de la más elemental cualificación (moral o intelectual) para dar lección alguna de investigación periodística.

Y el problema no se circunscribe a unos pocos medios vociferantes, con manías de interés más bien folclórico o antropológico pero en última instancia inofensivas. Conviene no albergar dudas ingenuas respecto al sentido último del relato, sistemáticamente falsificado, que venimos examinando, porque el propio García Abadillo lo apunta con toda claridad en su Prólogo:

Sólo con el relato de los hechos que, de forma resumida, me he permitido hacer como prólogo del Informe Iglesias, sería suficiente para procesar al ex comisario jefe de los Tedax, Sánchez Manzano.

No es una sugerencia inane. El director de El Mundo aprovechó la publicación del libro para lanzar, cual valentón al paño, un pusilánime “Yo acuso” y manifestar su orgullo por haber contribuido a que su asociación amiga se querellara contra el ex Jefe de los Tedax y la inspectora 17632, con la participación en la testifical, como estrella invitada, del propio Antonio Iglesias.

Me estoy refiriendo, en efecto, a la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M (AAV11M), cuya actuación permite ilustrar las nada banales consecuencias, no ya teóricas, sino prácticas y jurídicas, de la incuria o la malicia en la reconstrucción de los hechos pertinentes, plagados de pequeñas inexactitudes. Esta asociación es probablemente el colectivo más alineado con las tesis de El Mundo, hasta el punto de que sus escritos procesales son poco más que una recopilación de los artículos del mencionado diario. El representante de la AAV11M, José María de Pablo, es también autor de… algo denominado “La cuarta trama” y firma la querella dirigida por su asociación contra Sánchez Manzano y la agente 17632.

Pues bien, ya en noviembre de 2006, su escrito de conclusiones provisionales en el procedimiento del 11-M mostraba perfectamente cuánto puede malbaratarse la verdad de los hechos trasteando con el reloj y las medias verdades, a semejanza de lo publicado por García Abadillo meses antes (en las excitantes semanas de julio de ese año, empezando por la portada del día 11, como ya se ha expuesto con detalle en anteriores entregas). Y el letrado de esa asociación lo hace con toda claridad, suscribiendo explícitamente de principio a fin el relato más escabroso, abarrotado de siniestras atribuciones de intención. Así, en la página 140 de su escrito, el abogado expone “lo obvio”:

que en la Comisión de Investigación del Congreso de los Diputados [Sánchez Manzano] reconoció que en los focos de las explosiones de los atentados del 11-M se encontró nitroglicerina, pero que se ocultó el dato para evitar que la utilización de Titadyne orientara la investigación hacia la autoría de la banda terrorista ETA, lo que truncaría el objetivo último de los atentados: el vuelco electoral del 14 de marzo de 2004.

Con este panorama de fondo, en la página 136, jugando con la máquina del tiempo, fabula (el subrayado es mío):

Por último, en su comparecencia ante la Comisión de Investigación, el subdirector operativo de la policía, don Pedro Díaz Pintado, declaró que, sobre las 14.00 horas del 11 de marzo (esto es, cuando el laboratorio de los TEDAX acaba de obtener los primeros datos sobre los componentes que se han localizado, y se emita [sic] el primer informe –o nota informativa– sobre este extremo, informe que no se ha aportado al Sumario) recibió una llamada telefónica del Comisario de Seguridad Ciudadana, don Santiago Cuadro Jaén, informándole de que, según los análisis realizados por los TEDAX- el explosivo utilizado en los trenes había sido “Titadyne con cordón detonante”. Este hecho viene a confirmar el hallazgo de nitroglicerina por parte de los TEDAX, hallazgo que les llevó a informar al Comisario de Seguridad de Ciudadana [Cuadro Jaén] de la utilización de Titadyne –explosivo que incluye nitroglicerina entre sus componentes– en los atentados.

Más aún, cuando el propio Sr. Sánchez Manzano reconoció, también en su comparecencia ante la meritada Comisión de Investigación, que nada más conocer –sobre las 14 horas del 11 de marzo– el resultado de los análisis de los TEDAX, lo primero que hizo fue, siguiendo la cadena de mando, informar de los resultados al Comisario General de Seguridad Ciudadana, quien, como hemos visto, informó inmediatamente después al subdirector operativo de la policía de la presencia de nitroglicerina y, por tanto, “Titadyne con cordón detonante”.

No se puede ser más transparente: afirma que la llamada de Cuadro Jaén fue a las 14 horas, después de los resultados de los análisis, y que en ella se informó a Díaz Pintado “de la presencia de nitroglicerina”, “según los análisis de los Tedax”. Falso de principio a fin, como el letrado novelista podría haber descubierto después de un cuarto de hora dedicado a leerse las declaraciones que él mismo cita. Además, continúa la página 142 de su escrito de acusación, “sabemos y está acreditado” (¡nada menos!)…

que a mediodía del 11 de marzo de 2004 se realizaron los análisis de los focos de los atentados. Que en aquellos análisis se identificó la presencia de una serie de elementos químicos determinados, que, según se nos ha dicho, son componentes de la dinamita. Que se informó (ya sea verbalmente o por escrito) al mayor responsable de los TEDAX, Sr. SÁNCHEZ MANZANO, de los componentes que se habían identificado. Que al Sr. SÁNCHEZ MANZANO se le escapó en el Congreso que uno de los componentes identificados había sido nitroglicerina […]. Que el Sr. SÁNCHEZ MANZANO informó al Comisario de Seguridad Ciudadana, don Santiago Cuadro Jaén, de los componentes que habían sido identificados. Que el Sr. Cuadro Jaén telefoneó al Subdirector General Operativo de la Policía, don Pedro Díaz Pintado para transmitirle dicha información. Que según declaró el propio Sr. Díaz Pintado, en aquella llamada el Sr. Cuadro Jaén le había informado de la presencia de nitroglicerina y, por tanto, de la utilización de Titadyne en los atentados. Y que las personas que en el momento de dicha llamada telefónica estaban reunidas con el Sr. Díaz Pintado en el Ministerio del Interior, bajo la presencia del entonces Secretario de Estado de Seguridad, don Ignacio Astarloa, escucharon como el Sr. Díaz Pintado repetía la palabra Titadyne.

“Sabemos y está acreditado”, nos cuenta, que Sánchez Manzano informó a Cuadro Jaén ¡de los componentes! y éste, a su vez, le transmitió eso mismo a Díaz Pintado. No, un momento, es mejor: “según declaró el propio Sr. Díaz Pintado”, Cuadro Jaén le dijo expresamente que se había detectado nitroglicerina…

¿Qué misteriosa declaración del “propio Sr. Díaz Pintado” había consultado este señor en noviembre de 2006? Desde luego, no podía ser ninguna hecha pública, ninguna que estuviera realmente “acreditada”.

Esta es la serie de trápalas que han tenido que leerse las partes y el propio tribunal que juzgó el 11-M. Una invención que no fue modificada en el escrito de conclusiones definitivas de esa asociación (junio de 2007), donde, sobre la base de estas y otras lecturas mitológicas, se solicita expresamente (pp. 71 y 72) la deducción de testimonio contra Sánchez Manzano y la perito 17632, entre otros.

Y el tiempo no ha mejorado la situación. Al contrario, en la querella de esta asociación contra el ex Jefe de los Tedax y su subordinada (de julio de 2009, poco después de la publicación de “Titadyn”), donde se piden años de cárcel para estos policías, el relato adquiere tintes casi alucinógenos (p. 17):

Al parecer, la perito TEDAX con carnet 17632 se limitó a informar verbalmente del resultado de los análisis a su superior, el Jefe de la Unidad Central de los TEDAX, JUAN JESÚS SÁNCHEZ MANZANO, el cual, siguiendo la cadena de mando, trasmitió la información a su superior inmediato, el Comisario de Seguridad Ciudadana, SANTIAGO CUADRO JAÉN, quien a su vez –en torno a las 14.00 horas del 11 de marzo— telefoneó a su superior, el Subdirector General Operativo de la policía, PEDRO DÍAZ PINTADO, y le transmitió los resultados de esos primeros análisis. Cuando recibió aquella llamada, DÍAZ PINTADO se encontraba reunido con la cúpula del Ministerio de Interior […]. Así lo declaró PEDRO DÍAZ PINTADO en el juicio del 11-M:

Sería aproximadamente a la una, recibo una llamada del Comisario General de Seguridad Ciudadana, al que yo había solicitado información al inicio de la reunión, y me dice escuetamente, en una llamada que no duraría más allá de treinta segundos, ‘El explosivo utilizado es Titadyne con cordón detonante’. […]”

Algunas manifestaciones parecen más bien producto de un problema de comprensión lectora. No puede ser que alguien que pretenda estar citando la documentación adecuada, señale que la comunicación telefónica se produjo “en torno a las 14 horas” y que en ella se dio cuenta de “los resultados de esos primeros análisis”. No, no es posible. Pero lo que parece un mal chiste es que se pretenda apuntalar esa absurda referencia horaria a “las 14 horas” con una cita que comienza indicando que ¡“sería aproximadamente la una”! Y, demostrando que siempre se puede llegar más lejos, la querella continúa inmediatamente después (pp. 17-18) afirmando que:

La credibilidad de la anterior declaración de don PEDRO DÍAZ PINTADO, y en concreto, el dato de que los resultados de los primeros análisis efectuados por los TEDAX apuntaban a la utilización de dinamita Titadyn por los autores del 11-M se ve reforzada por la declaración del Juez de la Audiencia Nacional, don BALTASAR GARZÓN, ante la Comisión de Investigación del Congreso […]:

“Cuando llegué, […] hablé con uno de los expertos en explosivos (de los TEDAX) […], le pregunté cómo estaba aquello y si sabían el tipo de explosivo. Me dijo que podía ser Titadyne (...). Eso fue sobre las 12:20 horas, aproximadamente.

No olvidemos que realmente “sabemos y está acreditado” que la llamada telefónica no estaba transmitiendo resultados analíticos, sino apreciaciones basadas en la experiencia. Lo que el letrado de la asociación que acusa a Sánchez Manzano de mentir y manipular nos está contando es que la comunicación de esos resultados del laboratorio se produjo “en torno a las 14.00 horas”; que eso queda confirmado por una declaración que habla de “aproximadamente a la una”; y que “la credibilidad” de esa declaración se ve respaldada a su vez por otro testimonio en el que se indica que “eso fue sobre las 12:20 horas”.

Así, de un tirón y sin descomponer el gesto.

Y luego, en compañía precisamente del abogado y la presidenta de esta misma asociación (Veo7, 8.3.2011), García Abadillo pontifica:

Lo importante es la verdad. Eso es lo importante. La verdad.

Amén.

ultima edicion por Rasmo (30-08-2011 01:03:29)

Wars not make one great

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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Gracias, Rasmo. Incontestable, como de costumbre.

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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XXXV)

Nos quedan todavía varios asuntos por estudiar en relación con los explosivos y la actuación de Sánchez Manzano y la agente 17632 al respecto.

En su constante escrutinio en busca de algún elemento reprochable en la conducta de los mencionados, los conspiracionistas han aducido con frecuencia que los Tedax de Sánchez Manzano, supuestamente, infringieron los “protocolos” policiales en lo relativo a la recogida y el análisis de las muestras de los focos de explosión.

Esta acusación, que se ha convertido en uno de los aspectos básicos de la historieta conspirativa, comprende fundamentalmente dos partes diferenciadas (aunque incluye otros aspectos colaterales a los que también aludiré): por un lado, se afirma que se produjo una especie de invasión ilegítima, por parte de los Tedax de la Unidad Central (dirigida por Sánchez Manzano), de las funciones que habrían correspondido a los Tedax de la Brigada Provincial de Madrid (a las órdenes de Cáceres Vadillo). Por otro lado, y con carácter principal, se insiste en que las muestras debieron haber sido enviadas al laboratorio de la Policía Científica, único facultado para realizar unos análisis válidos.

Si no me equivoco, uno de los primeros artículos en los que se plasma con claridad esta doble vertiente apareció en El Mundo el 5.11.2006, anunciando la publicación del segundo libro de Luis del Pino (“Las Mentiras del 11-M”), con extractos de éste:

Las muestras recogidas en los focos de explosión de los trenes hubieran debido enviarse a la Policía Científica, que es quien se encarga de realizar todos los análisis en las investigaciones. En lugar de eso, las muestras recogidas en los trenes se enviaron a la Unidad Central de Desactivación de Explosivos (los Tedax), que no dispone de laboratorios tan sofisticados. A la Policía Científica sólo se le permitió analizar los explosivos encontrados fuera de los trenes (por ejemplo, el explosivo encontrado en la furgoneta de Alcalá o el de la mochila de Vallecas). Pero las muestras encontradas en los trenes, que eran las verdaderamente importantes, se guardaron cuidadosamente en poder de los Tedax.

Ni siquiera se cumplieron los protocolos en lo que a los Tedax se refiere. Porque el protocolo marca que si esas muestras se envían a los Tedax deben enviarse a la sede del grupo de Tedax provincial, no a la Unidad Central. Así se recoge en la declaración del jefe provincial de los Tedax ante el juez Del Olmo.

Podemos empezar por este segundo aspecto, que estimo de menor enjundia.

1. La supuesta extralimitación de Sánchez Manzano.

En el Prólogo de “Titadyn”, García Abadillo refiere el desencuentro entre los Tedax de la Brigada Provincial de Madrid y los agentes de la Unidad Central (pp. 36 y 37):

Todos los efectivos de la Brigada Provincial de Madrid […] se desplazaron ese día a las estaciones de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia, además de a la calle de Téllez. La incidencia […] le correspondía reglamentariamente a la unidad o grupo de Madrid. Sin embargo, cuando el jefe de dicha unidad [Cáceres Vadillo] llegó a la estación de Atocha, ya estaba allí el jefe de la Unidad Central, nuestro omnipresente Sánchez Manzano, acompañado de numerosos agentes adscritos a la misma.

El problema era determinar a quién le correspondía la dirección. [El] interés [de Sánchez Manzano] por apropiarse de la incidencia quedó meridianamente claro desde el principio. […] [L]a orden de Sánchez Manzano había sido tajante: todo lo que se recogiera en los trenes tenía que ir a la Unidad Central.

La evidente falta de organización y los fallos en la dirección de la operación provocaron errores en la recogida de restos que, posteriormente, han tenido graves consecuencias para el esclarecimiento de los hechos. […]

Este asunto no se menciona expresamente en la querella de la AAV11M, pero su abogado, José María de Pablo, lo ha suscitado repetidamente con ocasión de las declaraciones de los diferentes testigos, para disfrute de la prensa afecta, que ha publicado artículos en los que se cita al Inspector Jefe de la Brigada Provincial de Madrid con palabras muy poco amables hacia Sánchez Manzano:

Cáceres Vadillo declaró que le quitaron «prácticamente de las manos» los restos con explosivos recogidos de los trenes por orden de Sánchez Manzano, que «lo mezcló todo». El subordinado del comisario aseguró que su jefe impidió que las muestras fueran ordenadas y etiquetadas, como se hace siempre siguiendo los protocolos establecidos. También afirmó que él personalmente pidió a Sánchez Manzano los resultados de los análisis de los explosivos, pero que el comisario nunca se los facilitó. No cabe albergar ninguna duda de que la actitud de Sánchez Manzano en la investigación de los atentados del 11-M fue totalmente obstruccionista, como si tuviera más interés en ocultar los hechos que en esclarecerlos.[EM, editorial, 16.7.2011]

La declaración del que debería haber sido el máximo responsable operativo de los Tedax tras las explosiones del 11-M si no hubiese sido relevado por Manzano -a la voz de «aquí mando yo», según su anterior comparecencia- perfiló todos los indicios de la posible «destrucción o desaparición» de restos recogidos en los focos de las explosiones a los que la juez se refirió cuando rechazó archivar la causa.[EM, 16.7.2011]

Del señor Cáceres Vadillo tenemos por ahora más de media docena de declaraciones diferentes. La que realizó ante el juez instructor Del Olmo, el 12.7.2004; ante el tribunal presidido por Gómez Bermúdez, el 14.3.2007; y otras cinco (¡cinco!) en la instrucción de la querella de la AAV11M contra Sánchez Manzano y la agente 17632.

Tanto en su declaración de 12.7.2004 (Tomo 63 del sumario, folios 19.147 y 19.148) como en el juicio del 11-M (14.3.2007), el Jefe de los Tedax de Madrid manifestó haber dirigido a sus propios hombres en los cuatro focos de explosión, sin mencionar ese supuesto desplazamiento de Sánchez Manzano a la voz de “aquí mando yo”. Concretamente, en el juicio:

Fiscal: Estuvo usted entonces, en su intervención, ¿estuvo usted en los cuatro focos de las explosiones, de los atentados?

Cáceres Vadillo. - Sí, señoría, en los cuatro.

Fiscal: En primer lugar estuvo en Atocha.

CV. -  Dirigiendo lo de Atocha y cuando ya se calmó un poco el tema me dirigí hacia los otros focos a fin de supervisar un poco las labores de recogida de muestras.

Fiscal: En la estación de Atocha, cuando usted acude ¿ya estaba el comisario de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos, el señor Sánchez Manzano que acaba de salir de la sala?

CV. -  Sí, sí estaba allí, sí.

Fiscal: ¿Cómo jefe de la Unidad Central?

CV. -  Sí, y el Comisario General de Seguridad Ciudadana.

Fiscal: ¿Le dijo algún, le dio algún, alguna orden de cómo se debería llevar a cabo el trabajo o el grupo que usted dirigía trabajaba autónomamente?

CV. -  El grupo en el que yo trabajo, trabajaba autónomamente, de hecho ya habían empezado una serie de gestiones […].

[…]

Fiscal: Le he preguntado anteriormente: ¿Usted dirigió los cuatro focos? ¿El grupo de usted?

CV. -  Dirigí los cuatro focos….

Fiscal: En unión con otras personas de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos, ¿estuvieron en los cuatro focos?

CV. -  Vamos a ver, me vuelvo a explicar. El grupo que dirijo estaba repartido en los cuatro focos y yo estaba en contacto permanente con los cuatro focos vía telefónica. Posteriormente, una vez aclarada la situación de Atocha, yo me dirijo al resto de los focos para supervisar como ya he dicho antes las labores de recogida de búsquedas, recogida de restos. En esos cuatro focos también había gente o había funcionarios Tedax de la Unidad Central, pero yo no los dirigía, los dirigía sus mandos naturales.

Todo ello con independencia de que finalmente las muestras se llevaran a la Unidad Central, destino que, por otro lado, habrían alcanzado en cualquiera de los casos, como se encargó de recalcar el propio Gómez Bermúdez durante la vista oral en la Audiencia Nacional:

R. BARROSO: Usted señalaba en su declaración que habían remitido los restos de explosivos a la Unidad Central y que esto no era lo normal ¿qué es lo normal?

CV: Hombre, lo normal sería que, que lo hubiésemos, los que hemos recogido los del grupo, lo hubiésemos llevado al grupo, lo hubiésemos clasificado bien y posteriormente lo hubiésemos llevado a la Unidad. Pero si una, un ente superior como era el Jefe de la Unidad y el Comisario General [de Seguridad Ciudadana, Cuadro Jaén,] decide que se llevase directamente a la Unidad, nosotros cumplimos la orden.

R. BARROSO: El Jefe de la Unidad, ¿podría identificarlo?

CV: Sí, es el Comisario Juan Jesús Sánchez Manzano.

R. BARROSO: Juan Jesús Sánchez Manzano. Un instante señoría, solamente…

Gómez Bermúdez: En cualquier caso acabó, todos los restos acabaron en la Unidad Central, que era su destino se hiciera lo que se hiciera, lo clasificaran ustedes o ellos, ¿no?

CV: Sí, sí todos fueron allí y ellos fueron los que clasificaron. Nosotros recogimos y ellos se llevaron, clasificaron, mandaron, analizaron...

GB: Sí, pero que la diferencia entre una cosa y otra, entre lo que usted califica como normal y lo que se hizo es que la clasificación la ha hecho la Unidad Central en vez del grupo.

CV: Sí. Efectivamente.

De modo que, como tantas otras veces, esta cuestión ya se discutió en el juicio del 11-M. De hecho, la pretendida ruptura de protocolos, en su doble vertiente de conflicto con la Brigada Provincial y de omisión del envío de las muestras a la Policía Científica, ya figuraba en el escrito de conclusiones provisionales de la AAV11M (15 de noviembre de 2006) en el marco de ese procedimiento (p. 144).

En cualquier caso, como ya he dicho, lo que quedó claro durante la vista oral es que, al final, los restos van a parar al mismo sitio. Lo único distinto de lo habitual en aquella ocasión es que el asunto se centralizó desde el principio. El tribunal presidido por Gómez Bermúdez, que en algún momento mencionó “su función fiscalizadora de la investigación” (p. 512 de la sentencia, refiriéndose concretamente a las consideraciones sobre la mochila de Vallecas, pero es un principio generalizable), no encontró en ello nada que mereciera su reproche.

En cambio, según las posteriores declaraciones de Cáceres Vadillo (tal como se recogen en la prensa comprometida con la causa) ante la juez Coro Cillán, instructora de la querella contra Sánchez Manzano y la perito 17632, el Jefe de la Unidad Central no sólo se llevó las muestras, sino que asumió el mando operativo en los focos con maneras de abusón. Si el Jefe de los Tedax de Madrid vuelve a declarar en el futuro, tal vez por octava o décima vez, quizá surjan nuevas sorpresas, quién sabe.

A este respecto, quisiera destacar un punto que me ha llamado particularmente la atención. El Mundo, con ocasión de las supuestas revelaciones que sobre esta cuestión se están poniendo de manifiesto en el marco de la querella de la AAV11M, ha indicado:

[L]os 'tedax' de Madrid [han declarado] ante la juez que investiga a Manzano […] que le advirtieron con claridad [a Sánchez Manzano] de que, con sus órdenes -en concreto, a la voz de «aquí mando yo»-, estaba rompiendo la cadena de custodia. [EM, editorial, 1.10.2011]

Asimismo, el 15.3.2011, Manuel Marraco había informado también desde El Mundo de que “El 'aquí mando yo' de Manzano rompió la cadena de custodia de los restos del 11-M, según los 'tedax'”. El editorial de ese día opinaba:

[D]e la rigurosa investigación de la juez [Coro Cillán] […] se desprende que la recogida de muestras de explosivo fue, cuando menos, irregular. Así lo atestiguan los agentes, que ayer siguieron declarando. Estos han asegurado en sede judicial que se rompió la cadena de custodia, algo que no debería ocurrir en ningún caso, y desde luego jamás en un atentado con casi 200 muertos, el peor de nuestra Historia. Parece increíble que un dato tan relevante no quedara acreditado en la sentencia de la Audiencia Nacional.

Quizá ese “dato tan relevante” de la supuesta ruptura de la cadena de custodia no quedó “acreditado en la sentencia de la Audiencia Nacional” porque en aquel entonces, el jefe de los hoy quejumbrosos Tedax de Madrid, Cáceres Vadillo, declaró lo siguiente:

A. GERIA: Y le han preguntado en algunas ocasiones anteriores eh... el hecho de, de ah… que se hayan llevado los restos a la Unidad Central. A mí lo único que me preocupa saber al respecto es ¿se llevaron debidamente custodiadas y controlados todos los restos que fueron recogiendo? Sí o no.

Cáceres Vadillo: La cadena de custodia se respetó desde el primer momento.

Gómez Bermúdez: Bien, bueno, eso salvo valoración del Tribunal. Otra pregunta.

Este intercambio pone de manifiesto varias cosas: que algunos se pasan el día dando vueltas a cuestiones que ya se suscitaron en el juicio del 11-M; asimismo, que algunas memorias evolucionan llamativamente con el tiempo; por último, que el tribunal presidido por Gómez Bermúdez tomó nota de ello y lo valoró como sabemos, es decir, dándole la nula importancia que merece. Tal vez quepa añadir asimismo la observación de que, para escribir en El Mundo, no parece que sea necesario documentarse mucho.

Mi impresión personal es que no hay ser muy perspicaz para percibir que Cáceres Vadillo y algunos de sus hombres no albergan especial simpatía hacia Sánchez Manzano. Que los supuestos defectos personales o profesionales de este último justificaran o no ciertas animadversiones es una cuestión que no debería entretenernos. A Sánchez Manzano (y a su entonces subordinada, no lo olvidemos) no se le piden años de cárcel por no ser un buen tipo o por ser un pésimo jefe, sino por una serie de delitos dolosos que lo convierten en un falsificador y golpista. A mi juicio, esta distinción no parecen tenerla muy clara algunos de los intervinientes en las diligencias de instrucción ordenadas con notable liberalidad por la Sra. Coro Cillán. En este sentido, procede aportar varios datos que los medios de comunicación habituales no han tenido a bien trasladar a su audiencia, siguiendo su continua práctica de picotear selectivamente lo que les interesa.

Ante el tribunal del 11-M, como he recogido más arriba, Cáceres Vadillo indicaba haber seguido órdenes de la superioridad para enviar las muestras directamente a la Unidad Central. Aunque, como siempre, todas las miradas acusadoras se centran en Sánchez Manzano, a mí me parece curioso que se olvide a Cuadro Jaén, superior de ambos, al que también aludía Cáceres Vadillo:

Hombre, lo normal sería […] que lo hubiésemos […] llevado al grupo [Provincial], lo hubiésemos clasificado bien y posteriormente lo hubiésemos llevado a la Unidad [Central]. Pero si […] un ente superior como era el Jefe de la Unidad y el Comisario General [de Seguridad Ciudadana, Cuadro Jaén,] decide que se llevase directamente a la Unidad [Central], nosotros cumplimos la orden.

Pero la omisión mediática más llamativa, a mi entender, es que en el marco de la querella de la AAV11M ha quedado de manifiesto que la opinión de Cáceres Vadillo sobre el reparto de competencias, tan magnificada por los enemigos de la versión oficial dista de ser universal y, lo que es más importante, no es (ni era) compartida por sus superiores. Así, la referencia de El Mundo a la declaración de 16 de septiembre de 2009 de Cáceres Vadillo ante la Sra. Coro Cillán (EM, 17.9.2009; justo al final del enlace), que se iniciaba en la portada del día, recoge (con cierta creatividad) cuantos aspecto negativos puede atisbar en las palabras del testigo, pero hurta a sus lectores la posibilidad de conocer que el Jefe de los Tedax de Madrid mencionó también que en su día interpuso una queja por vía sindical en relación con este asunto, seguida de un nuevo escrito solicitando aclaraciones a la primera respuesta. En efecto, Cáceres Vadillo indicó que el sucesor de Diaz-Pintado (Subdirector General Operativo de la Policía en el momento de los atentados), Miguel Ángel Fernández Chico (el puesto pasó a denominarse con él “Director Adjunto Operativo”), contestó diciendo que en el 11-M fue necesario actuar como se actuó porque las circunstancias desbordaban el normal funcionamiento de los Tedax. Ante la petición de aclaraciones, según Cáceres Vadillo, se le volvió a explicar que el trabajo de su grupo quedaba desbordado por los acontecimientos y había de establecerse una cadena de mando distinta.

Fernández Chico fue nombrado por el Gobierno del PSOE. Para evitar las previsibles suspicacias, no estará de más señalar otro dato complementario que la prensa buscadora de la verdad tampoco ha querido compartir con sus lectores. Sólo dos días después de la comparecencia de Cáceres Vadillo, fue el turno del propio Díaz-Pintado, nombrado por el Gobierno del PP y número dos de la Policía durante el 11-M. Su declaración fue también noticia de portada en El Mundo. Entre la información más o menos retocada de Manuel Marraco no había manera de encontrar lo que el ex alto cargo de la Policía había manifestado sobre este asunto de las competencias. Y es que Díaz-Pintado expuso de forma reiterada que las circunstancias especiales del momento justificaron las diferencias operativas; por tanto, estimó justificado que la Unidad Central de Tedax arrogara para sí las competencias, por consideraciones de “eficacia”; señaló que aquel día, ante la magnitud de los hechos, las unidades centrales asumieron las competencias de coordinación en todos los ámbitos policiales; lo consideró una “decisión acertada” y afirmó que “discrepaba radicalmente” de Cáceres Vadillo.

Así pues, los superiores comunes de Cáceres Vadillo y Sánchez Manzano podrían equivocarse o no, pero sus opiniones, opuestas a las de aquél, difícilmente deberían considerarse irrelevantes, salvo en algunas redacciones. Pese a las alharacas mediáticas, yo no veo en esto más que una serie de desavenencias jerárquicas, de rencillas administrativas sin la menor trascendencia penal, que no constituyen sino una excusa para rellenar portadas.

Recuérdese una vez más que no están pidiendo la destitución de Sánchez Manzano (ya la tienen), sino meterlo entre rejas, y me cuesta creer que sean capaces de encontrar ningún artículo del Código Penal que disponga que una (supuesta y discutida) ruptura de protocolos policiales en este punto constituye un delito.

E insisto en que, si se basan en lo declarado, entre otros, por Cáceres Vadillo y Díaz-Pintado, deberían hacerlo de forma coherente y no mediante un compendio de frases escogidas. En este sentido, me permito hacer una observación. Puesto que, como acabo de señalar, a Sánchez Manzano y a la perito 17632 difícilmente podrán mandarlos a la cárcel por una discutible ruptura de protocolos, lo que se pretende ahora es imputarles un delito de “encubrimiento” basado en las consecuencias de esa supuesta ruptura. Y ese alegado encubrimiento parte de la irrisoria base de dar por probado y cierto que en los trenes, de hecho, explotó Titadyn. Así, en la querella de la AAV11M se afirma que, de no haber sido por la actuación de los querellados “se podría haber abierto una línea de investigación para tratar de identificar a la/s persona/s que proporcionaron dinamita de esa marca [Titadyn] a los terroristas del 11-M” (p. 34), y que “los querellados, con su labor de entorpecimiento de la investigación sobre los explosivos del 11-M ayudaron de un modo eficaz a parte de sus autores (y concretamente a los que proporcionaron dinamita Titadyn para su comisión), impidiendo que ya desde marzo de 2004 se pudieran abrir las líneas de investigación pertinentes”.

Pues bien, Cáceres Vadillo ha recordado en numerosas ocasiones que desde el principio él y sus hombres habían descartado precisamente el Titadyn. Por ejemplo, en el juicio del 11-M (14.3.2007):

A. GERIA: ¿O sea, desde un principio tenían descartado la Titadyne?

Cáceres Vadillo: Desde el primer… desde que vimos los focos de las explosiones descartamos ese tipo de explosivos.

Pero, además, en su declaración de 16.9.2009 ante Coro Cillán, no paró de insistir en la grandísima profesional que era la perito 17632 y en la confianza que le merecían sus análisis. Según transcripción recogida en un escrito de la defensa de los querellados [p. 79 en el original, 90 en el enlace facilitado]:

D.- ¿O para que manipulara los resultados?

CV.- No. No pongo en duda la integridad de esa señora.

D.- ¿La conoce vd desde hace muchos años?

CV.- La conozco desde hace muchos años.

D.- ¿Y se fían absolutamente de sus análisis?

CV.- Siempre.

D.- ¿De hecho, ahora la están echando de menos?

CV.- Los estamos echando de menos, no sabe vd cuánto.

Hasta el punto de que, según me consta, comentando el cambio en los protocolos introducido en octubre de 2006 según el cual en lo sucesivo todos los análisis habría de hacerlos únicamente la Policía Científica (lo veremos más tarde), el testigo señaló que el nuevo procedimiento los “había jodido”. Supongo que hay que estar muy convencido para expresarse en esos términos en sede judicial. Pero no fue lo único que dijo, sin que ningún periodista buscador de la verdad encontrara su cuaderno de apuntes. Aunque los siguientes datos cobrarán mayor relevancia posteriormente, a medida que vaya exponiendo las demás imputaciones conspirativas en torno a las supuestas infracciones de los protocolos, cabe ofrecer aquí un adelanto. En efecto, Cáceres Vadillo también afirmó que, según su dilatada experiencia profesional, difícilmente se podría determinar la marca después de una explosión, que tenía “clarísimo” que en los trenes explotó Goma 2 ECO y que él pensó que no podía ser ETA. Es decir, detalles sin importancia con los que no merece la pena molestar a los lectores.

Un flagrante ejemplo de esta interesada asimetría valorativa lo ofrece, como suele ser habitual, el propio Casimiro García Abadillo. El coautor de “Titadyn” no tiene reparo en recoger la queja sobre el supuesto conflicto de competencias. Pero, como ya he indicado, cuando Cáceres Vadillo compareció en el juicio del 11-M, aparte de mencionar que los restos de las explosiones se llevaron a la Unidad Central y no a la Brigada Provincial, también afirmó repetidamente que él y sus hombres pensaban que en los trenes no había explotado Titadyn (por los efectos de la explosión, por el humo de las mochilas neutralizadas…). Discutiendo esta inconveniente parte de la declaración de Cáceres Vadillo, el vicedirector de El Mundo no dudaba entonces (EM, 26.3.2007) en titular que “El jefe de los Tedax de Madrid dio datos erróneos al tribunal para justificar que no estalló Titadyn”, en un artículo dedicado a desacreditar su testimonio y exponer las razones para “dudar de la solvencia de sus argumentos”. Más tarde, sin embargo, y a pesar de sus contradicciones, los argumentos de este testigo parecen haber adquirido una notable solvencia a ojos de El Mundo.

ultima edicion por Rasmo (15-12-2011 08:57:37)

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305

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Rasmo, solo se me ocurre reprocharte que corrijas un año en un enlace: has puesto 2001 big_smile

306

Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Corregido, gracias.

ultima edicion por Rasmo (07-12-2011 16:10:24)

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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XXXVI)

[Continúa inmediatamente de la entrega anterior]

2. La no remisión de las muestras de los focos a la Policía Científica

Desde hace años, los conspiracionistas han estado insistiendo también en que, con arreglo a los protocolos, las muestras obtenidas de los focos de las explosiones en los trenes deberían haberse analizado en el laboratorio de la Policía Científica, no en la sede de los Tedax. En el prólogo de “Titadyn” (p. 31), García Abadillo señala:

[R]ealmente era extraño que Sánchez Manzano no hubiera enviado ninguno de los restos hallados en los focos al laboratorio que tenía más medios para hacer los análisis [el de la Policía Científica]. […]
Les añadiré que el único laboratorio homologado oficialmente para realizar los análisis de los explosivos es el de la Policía Científica, no el de los Tedax.
[…]
Esto es así para cualquier atentado. ¿Por qué no se hizo para el mayor de toda la historia española? ¿Por qué Sánchez Manzano se guardó los restos de explosivo hallados en los focos de los trenes?

Me apresuro a puntualizar que no es cierto que no se enviara “ninguno de los restos” de los focos a la Policía Científica. La famosa muestra M-1 sí se le remitió y, como veremos más adelante, ello tiene una enorme relevancia.

También el perito Antonio Iglesias, que difícilmente puede saber nada de protocolos policiales (en su libro, además, da muestras de hacerse un lío cada vez que cita conceptos legales), menciona esta supuesta infracción en un artículo publicado en Libertad Digital (21.3.2010), que ya fue objeto de comentario en su día:

Los Tedax realizaron el análisis de las muestras que recogieron en los focos de explosión en la mañana del 11- M, pero según el protocolo estas muestras debían de haber sido analizadas por la Policía Científica.

Por su parte, el letrado de la AAV11M, José María de Pablo, expresó esta imputación de forma hiperbólica en el programa radiofónico de César Vidal del mismo día en que Gómez Bermúdez leyó la sentencia del 11-M (31.10.2007; min. 30:52):

La actuación del Jefe de los Tedax, […] Sánchez Manzano, es una de las grandes incógnitas. Nosotros hemos pedido en el juicio que se deduzca testimonio por ocultación de pruebas contra él y contra la jefa del laboratorio de los Tedax, pero efectivamente es curioso que [es] la única vez en la historia del terrorismo en España, la única vez que las muestras de dentro de los trenes, las muestras del explosivo explosionado, no se envían a la Policía Científica.


Y, sin abandonar la opulencia expresiva, en la página 20 de su querella en representación de la AAV11M:

Es, probablemente, la primera ocasión en los últimos veinte años en la que los TEDAX impiden a la Policía Científica analizar los vestigios de los focos de explosión de un atentado terrorista.

La motivación que se imputa a Sánchez Manzano para esa supuesta retención irregular de las muestras es inequívocamente siniestra. En su escrito de conclusiones provisionales (15.11.2006) en el marco del juicio del 11-M, la AAV11M ya había puesto en conocimiento del tribunal sus conjeturas (p. 144):

¿Acaso se quería evitar que la Policía Científica informara al Instructor del comprometido nombre de cada uno de los componentes de dinamita que los TEDAX ya habían identificado en su laboratorio?

Y, cinco días más tarde, García Abadillo coincidía desde las páginas de su diario (EM, 20.11.2006):

La actitud de Sánchez Manzano al no remitir las sustancias localizadas en los focos al laboratorio de la Policía Científica no tiene ninguna explicación razonable. A no ser que el citado jefe policial hubiese querido ocultar una prueba que en aquellos momentos avalaba la tesis del Gobierno sobre el atentado.

Nótese que esto guarda relación con la supuesta presencia (y ocultamiento golpista) de la nitroglicerina en el explosivo de los trenes y el razonamiento según el cual nitroglicerina = Titadyn = ETA, cuestión que se ha analizado hasta la saciedad en entregas precedentes.

El caso es que, durante mucho tiempo, esos “protocolos” cuya conculcación se aducía fueron una entidad abstracta de contenido ignoto. Hasta donde mi conocimiento alcanza, García Abadillo hizo algo parecido a una primera concreción de dichos protocolos en el artículo de 20.11.2006 antes citado:

En 1994 se planteó un conflicto de competencias entre el Tedax y la Policía Científica, a consecuencia de que los primeros pretendían realizar sus propios informes sobre explosivos para remitirlos al juez. Dicho conflicto fue solventado por la Subdirección General Operativa de la Policía a favor de la Policía Científica. Los Tedax realizan sus informes periciales y en ellos incluyen desde entonces las analíticas que les remiten del laboratorio de la Policía Científica.

En el marco de la infructuosa demanda interpuesta por Sánchez Manzano contra El Mundo y también con ocasión de la querella de la AAV11M contra el ex Jefe de los Tedax, este asunto de los protocolos se discutió haciendo ya referencia a normas específicas. Sin embargo, pese al aura de misterio que alguna información periodística ha pretendido otorgarles, lo cierto es que se trata de las mismas normas que se mencionaron abiertamente durante la vista oral en el juicio del 11-M. Y el testigo que las expuso entonces no fue otro que el propio Sánchez Manzano, en su declaración de 14.3.2007 (Manel Gozalbo hizo hincapié en ello en un interesante artículo de 9.7.2009). Por si fuera poco, el ex Jefe de los Tedax dio esos datos en respuesta precisamente a las preguntas del mismo letrado de la AAV11M (José María de Pablo) que firma la actual querella:

AAV11M: Con la venia, señor Presidente. Vamos a ver: ¿Nos puede explicar cuál es el protocolo habitual de actuación de los TEDAX en cuanto a las muestras de explosivo que se recogen en un atentado terrorista? ¿Qué se hace con esas muestras? ¿Cuáles se analizan en el laboratorio de los TEDAX? ¿Cuáles se envían al laboratorio de la Policía Científica? ¿Cómo se toman esas decisiones?

Sánchez Manzano: No… no hay decisiones, hay unas normas de actuación propias de la especialidad y unos protocolos ya establecidos y en función de ellos se actúa.

AAV11M: ¿Qué dice ese protocolo?

[…]

S.M.: […] En el papel lo que tengo es toda la… toda la normativa, las distintas normas que afectan […], vamos son dos normas las que afectan a la regulación del protocolo…

Gómez Bermúdez: Bien, usted las citará de memoria, que seguro que se las sabe y ya el Tribunal comprobará la norma, la referencia legal.

[…]

S.M.: Bien, nos regimos esencialmente por dos normas: una, la circular 50, que es de 4 de octubre del 89. […] La otra norma son las normas de actuación TEDAX, que es una orden de Dirección General de la Policía de dieciséis… vamos a ver… de 19 de mayo de 1989, sobre actuación de servicio de desactivación de explosivos […] Bien. La actuación… la circular 50 es la que regula la actuación de los distintos servicios que tienen que darle solución al atentado terrorista: Información, Policía Científica, y TEDAX y… Seguridad Ciudadana, los cuatro. En relación con TEDAX dice: “Su actuación se ajustará a las normas propias de sus servicios, y, concretamente, a las impartidas por la Jefatura de la Unidad.” Bien, de esa circular 50, hay una segunda ampliación de…, me parece que es de 23 de agosto de 1993, cuando establece las funciones de Policía Científica dice: “Le co… le corresponde, con carácter exclusivo, el examen, estudio, recogida etc. de cualquier tipo de vestigio, restos, muestras de explosivo, etc. hallados en el lugar del hecho.”

AAV11M: Eso, perdón, la Policía Científica.

S.M.: Sí.

Esta última parte es la única que José María de Pablo recoge en su querella contra Sánchez Manzano (pp. 12-13), como si en su día no hubiera tenido necesidad de seguir escuchando al testigo a quien él mismo interrogaba. Leída sin más consideración, esa norma parece fundamentar, a primera vista, el aserto según el cual era la Policía Científica la que tenía que haber analizado los restos de los focos y, sin duda, tal es la impresión que el letrado de la AAV11M quiere causar. Lo mismo cabe decir de El Mundo y compañía, que han mencionado ese párrafo sobre el “carácter exclusivo” de manera insistente (EM, 9.7.2009, 16.7.2009, 20.7.2009, 14.2.2011, 26.5.2011). Sin embargo, cabe hacer al menos tres observaciones.

La primera es que, si nos conformamos con una interpretación literal, debemos constatar que ese texto también habla de la recogida "con carácter exclusivo" atribuida a la Policía Científica. El caso es que no fue la Policía Científica quien recogió los restos en los trenes, sino los Tedax, algo que no ha parecido problemático a los críticos de la versión oficial, salvo para señalar que debería haberse hecho bajo el mando de Cáceres Vadillo y no de Sánchez Manzano. ¿Acaso fue la Policía Científica la primera en romper los protocolos al inhibirse de su supuesta función "exclusiva" de recogida de los restos y muestras de explosivo? Esta apreciación debería bastar en sí misma para poner sobre aviso a cualquier persona medianamente sensata: quizá la cosa no está tan clara como algunos críticos pretenden.

La segunda observación, también limitándonos al pasaje que gusta a la prensa suspicaz, es que hay que dilucidar cómo han de entenderse los términos de la disposición aludida. Los conspiracionistas invocan el "carácter exclusivo" del análisis de las "muestras de explosivo" por parte de la Policía Científica y entonan un satisfecho "¡ajá!", como si hubieran pillado a Sánchez Manzano con la figurada pistola humeante. Pero, como indicó en su momento Manel Gozalbo, el "malabarismo verbal" consiste en confundir "muestras de explosivo" con "restos explosionados":

Las muestras de explosivos [no explosionados], en efecto, han de ser analizadas por Policía Científica; la trampa es ocultar que los restos explosionados deben analizarlos los Tedax. Tal como, por otra parte, declaró Sánchez Manzano cuando aquello de materia pesable y materia no pesable.

Esto es, los restos de explosivo (intacto) no son lo mismo que los restos de explosión. Y este punto lo expuso Sánchez Manzano en el juicio del 11-M, lo cual nos lleva a mi tercera observación, que nos permitirá también ampliar el examen de esta diferencia semántica.

En efecto, mi observación de mayor calado es que, en el juicio del 11-M, Sánchez Manzano siguió exponiendo la normativa que rige la actuación de los Tedax más allá del punto en que sus inquisidores deciden detenerse. Lo habíamos dejado en la interrupción del Sr. De Pablo: "Eso, perdón, la Policía Científica." Pero la exposición del ex Jefe de los artificieros continuó acto seguido:

S.M.: Sí. Después hay una tercera ampliación, una tercera ampliación, que se establece por unas instrucciones que da la Subdirección General Operativa de la Dirección General de la Policía, que da instrucciones al Comisario Jefe de Policía Científica y al Comisario Jefe de los TEDAX, para que elaboren unas instrucciones técnicas de cómo se tiene que proceder en relación con los restos. Hay 5 apartados… no, 6 apartados, va estableciendo, con el supuesto de explosiones producidas con ocasión de atentados terroristas, una vez que los TEDAX, se hace una recogida conjunta, redactan un acta, y el apartado e), que es el que interesa dice: “Tras ellos, los representantes de uno y otro servicio se harán cargo de los restos o vestigios de interés dentro del ámbito de sus funciones reglamentarias, previo recibo y entrega de los mismos”. “De interés dentro del ámbito de sus funciones reglamentarias”. Nos vamos a las funciones reglamentarias de la resolución del Director General de la Policía, que es norma de superior rango que la del Subdirector General Operativo y dice, dentro del apartado primero, que establece las funciones de la especialidad TEDAX, en el apartado c), dice: “La realización de exámenes, análisis, investigaciones y estudios técnicos sobre los artefactos explosivos o incendiarios, desactivados o neutralizados, así como sobre los restos de explosiones, emitiendo los oportunos informes técnicos periciales.” Esas son las normas de actuación TEDAX.

Como he dicho, Sánchez Manzano refirió la anterior regulación a preguntas de De Pablo en el juicio del 11-M. Y, a este respecto, la buena fe del letrado de la AAV11M es más que dudosa: en la página 21 de su querella, éste alude a las declaraciones de Sánchez Manzano que acabamos de recoger. Y lo hace del siguiente modo:

El querellado [Sánchez Manzano], citó la Instrucción del Subdirector General Operativo de 23 de agosto de 1993, ampliatoria de la Circular Interna número 50 de fecha 4 de octubre de 1989 de la que ya hemos hablado en el hecho CUARTO de este escrito. Entonces, fue interrumpido por el Presidente del Tribunal […].

Y ahí lo deja. Esa Instrucción de 1993 es la que habla de los análisis “con carácter exclusivo”. En cambio, las demás precisiones normativas de Sánchez Manzano, antes de ser “interrumpido por el Presidente del Tribunal”, simplemente desaparecen del relato del querellante.

Y no es algo casual. Para mayor escarnio de la honestidad intelectual, este letrado, también en esa querella que firma en nombre de la AAV11M contra el ex Jefe de los Tedax y la perito 17632, cita un informe (09-Q1-0025, de 4.2.2009), originalmente utilizado en el procedimiento incoado por Sánchez Manzano contra El Mundo,  donde se recogen de hecho las mismas normas citadas dos años antes por ese mando policial en el juicio del 11-M. Como era de esperar, el letrado buscador de La Verdad sólo cita en su querella la parte que habla del análisis por la Policía Científica "con carácter exclusivo" y olvida nuevamente el resto de la normativa. Lo más lamentable es que probablemente consiga convencer a más de uno de que todo esto, además de ser como él lo expone (selectivamente), es novedoso y no se discutió hace más de cuatro años ante Gómez Bermúdez.

En dicha ocasión, es decir, en el juicio del 11-M, y una vez expuesta la normativa pertinente, Sánchez Manzano hizo la señalada distinción entre material "pesable" y "no pesable" para explicar la distribución de las muestras entre Tedax y Policía Científica:

S.M.: Bien. Si son sustancias explosivas, sustancias explosivas, materia pesable, se hace cargo Policía Científica… se hacen cargo los TEDAX, y los TEDAX se lo remiten a Policía Científica para que haga el análisis correspondiente. Cuando son restos de explosiones, no restos de explosivos, sino restos de explosiones, en donde no hay sustancia explosiva pesable, ésas se quedan en la Unidad y se hace el análisis en la Unidad Central […], la Unidad Central de Desactivación de Explosivos, en el Grupo de Investigación, donde se hacen esos análisis sobre los restos no pesables.

Gómez Bermúdez: Bien, cuando dice usted materia pesable se refiere a que se recupere explosivo sin explosionar o restos de explosivos explosionados que no ha explosionado todo. Pregunto.

S.M.: Explosivos sin explosionar.

G.B.: Sí, ¿pero aunque sea un resto de otra parte que sí ha explosionado? Puede ser que no explosione todo porque falle parte del iniciador, por lo que sea.

S.M.: Cuando haya sustancia pesable, aunque sea un resto de una explosión, se lleva a Policía Científica. […] Se ha hecho… se ha hecho así habitualmente, desde siempre en la especialidad… en la especialidad TEDAX. La perito que ha hecho los análisis […] del 11-M, lleva más de 20 años haciendo los mismos análisis, los mismos informes y compareciendo en… en sumarios o bien en la vista oral, para defender los peritajes similares a los que se han hecho ahora.

Los términos empleados por Sánchez Manzano pueden ser más o menos afortunados, pero el testigo expuso su significado con la suficiente claridad como para ser entendido por cualquier persona de buena fe. Así, a preguntas del letrado de la asociación presidida por la Sra. Manjón:

A11MAT: ¿Puede usted explicar la diferencia que hay entre los restos de explosivos y los restos de explosión?

S.M.: Los restos… cuando hablamos en la… en la… especialidad de restos de explosión es una vez que se ha producido una explosión y no quedan restos pesables, una sustancia pesable de…, de… la materia, de la sustancia explosiva. Y cuando hablamos de resto de explosivo, resto de explosivo es cuando hay sustancia pesable, materia que se puede pesar… y medir. Pero… con más detalle lo explicará la perito, la licenciada química de la Unidad.

De hecho, la diferencia entre restos de explosivo intacto y explosionado se recogía también en ese informe 09-Q1-0025 que José María de Pablo cita mutiladamente en su posterior querella. En efecto, el informe indica:

Dado que en la Instrucción de 19-05-1989 nada se dice de las muestras de sustancias explosivas intactas, y en la del 23-08-1993 se especifica claramente este tipo de muestras, la competencia del análisis de dichas sustancias queda en el ámbito de actuación de Policía Científica.

Recordemos que la Instrucción de 23.8.1993 era la que hablaba del "carácter exclusivo" del análisis por parte de la Policía científica de las "muestras de explosivo". Y lo que hace el informe 09-Q1-0025, invocado por los propios acusadores de Sánchez Manzano, es aclarar que por "muestras de explosivo" ha de entenderse precisamente "muestras de sustancias explosivas intactas". Es decir, lo mismo que vino a declarar Sánchez Manzano en el juicio del 11-M.

Por lo demás, a lo largo de su declaración durante la vista del 11-M, Sánchez Manzano se remitió en repetidas ocasiones al criterio de la perito 17632, autora del análisis de los focos de explosión en el laboratorio de los Tedax:

[D]e todas formas, son criterios que establece la técnico de laboratorio y ella dará […] las explicaciones correspondientes. […] [E]s la perito la que establece los criterios; una vez que entran los restos en la Unidad, están a disposición de la perito; es ella la que establece los criterios de qué hay que hacer con ello. […] Yo no interfiero en las acciones… las actuaciones de la perito.

Ello era perfectamente lógico, dada la condición de simple gestor del primero, que no actuó (ni podía hacerlo) como técnico ni como perito y que no efectuó los análisis. La prensa hostil, sin embargo, trató este punto como si el ex responsable de los Tedax fuera una especie de cobarde intentando escurrir el bulto (por ejemplo, Manuel Marraco, EM, 15.3.2007  y 16.3.2007;  editorial, EM, 15.3.2007;  CGA, EM, 15.3.2007 ). Es curioso que, quienes llevaban meses subrayando la condición de inexperto de Sánchez Manzano (cuando no se lo tachaba de “tarugo”, “melón”, “asno” y demás lindezas), le recriminasen que no respondiera a cuestiones técnicas destinadas a los expertos.

Uno de los ejemplos más lacerantes de esta actitud paradójica lo ofrece el creador de los “agujeros negros del 11-M”, Fernando Múgica, en un artículo donde, como en su día resaltó Hermanita, no duda en manipular y aducir citas imaginarias (EM, 18.3.2007):

Produce bochorno. Es tremendo comprobar que el hombre que tenía a su cargo todo lo relativo a los explosivos, tras los atentados del 11-M, fuera alguien sin los más mínimos conocimientos técnicos sobre la materia. Pero, además de su incompetencia, tal vez lo más detestable sea que Juan Jesús Sánchez Manzano, el responsable de los Tedax durante la investigación de la masacre, ha demostrado en el juicio ser un jefe dispuesto a sacrificar, sin pudor, a sus subordinados. Así lo demostró con afirmaciones tan patéticas como: Yo no lo sé, yo no lo hice, yo no lo aprobé. Para añadir que si algo se hizo mal la responsabilidad era de la jefa de sus peritos. Pídanle cuentas a ella, vino a decir. […] Y comenzó a lanzar barro sobre sus subordinados. Yo no he sido, yo no autoricé, yo no sabía, yo me limité a cumplir el protocolo. Y cada cual que se las arregle como pueda. […] [L]o más lamentable fue que se escudara detrás de las faldas de una de sus subordinadas. Lo que vino a decir fue: Pregúntenle a ella señor juez. Si alguien hizo algo mal, fue ella. Pídanle cuentas y déjenme a mí en paz. Yo no sé nada de explosivos, ni soy Tedax, ni perito, ni químico, ni avalé ningún informe. Es cierto y habría que preguntarle al político correspondiente quién tomó la decisión de colocarlo en un puesto tan delicado y de tanta responsabilidad.

Es como si a un economista director de un hospital le pidieran cuentas de los detalles médicos de una operación cardiovascular realizada en sus quirófanos y, al remitirse al cirujano, lo tacharan de miserable además de ignorante. En cambio, cuando Cáceres Vadillo (Jefe de la Brigada Provincial de los Tedax de Madrid) se dedicó a ejercer de experto Tedax y testificó en el juicio del 11-M en contra de la tesis del Titadyn aludiendo y respondiendo a cuestiones técnicas, García Abadillo estimó muy oportuna la interrupción de Gómez Bermúdez para que el interrogatorio llevado a cabo por la fiscal no se convirtiera en una “pericial encubierta” (EM, 26.3.2007). Cómo cambian las actitudes según quién hable… o, mejor, dicho, según lo que se diga.

En cualquier caso, la agente 17632 declaró en el juicio del 11-M de manera semejante a la de su antiguo Jefe, también a preguntas del letrado de la AAV11M (28.5.2007):

AAV11M: […] Vamos a ver, ha dicho usted esta mañana, que suele remitir siempre a la Policía Científica los explosivos no explosionados que podrían tener algún aditivo. Yo le pregunto, en caso de vestigios de explosivos que sí han explosionado, es decir, los que proceden de focos de explosión, ¿remiten ustedes habitualmente esos restos a la Policía Científica?

17632: No.

AAV11M: ¿Nunca?

17632: Casi nunca.

Poco después, la perito añadió una matización técnica que su antiguo Jefe posiblemente no tenía por qué conocer:

17632: […] Siempre que en las muestras haya un incendiario, gasolinas, o sea, un artefacto incendiario, se envía directamente a Policía Científica. La determinación de los combustibles incendiarios tienen que hacerlo ellos.

Estas explicaciones de la perito y del que fuera su superior no convencieron a los críticos. El editorial de El Mundo del día posterior a la declaración del ex Jefe de los Tedax, por ejemplo, afirmó que “en todo lo referente a los explosivos Manzano faltó flagrantemente a la verdad” (EM, 15.3.2007). Y el editorial del día siguiente a la comparecencia de la perito no era menos explícito, desde su mismo título: "¿Por qué la perito de los Tedax no dice la verdad ante el Tribunal?" (EM, 29.5.2007).

Varios son los elementos que los conspiracionistas citan para tratar de rebatir la argumentación de Sánchez Manzano y de la Inspectora 17632, y que se recogen en el Prólogo de “Titadyn” (también en la querella de la AAV11M). Cabe destacar las declaraciones de Díaz-Pintado (Subdirector General Operativo de la Policía en el momento de los atentados) en el juicio del 11-M; los testimonios del perito de la Policía Científica Manuel Escribano (el “honrado perito” del caso bórico); una serie de informes realizados por la Policía Científica que supuestamente desmiente el criterio de atribución expresado por Sánchez Manzano; y el contraste con la actuación policial en materia de explosivos en el caso del atentado de ETA en la T-4 de Barajas (30 de diciembre de 2006).

Se analizarán seguidamente.

ultima edicion por Rasmo (11-12-2011 23:19:01)

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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Joder, Rasmo, eres una máquina inasequible al desaliento.

Gracias

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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Cero07 escribio:

Joder, Rasmo, eres una máquina inasequible al desaliento.

Gracias

Soy un tipo cabreado. :-)

Wars not make one great

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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Esto habría que recopilarlo en pdf y enviárselo a más de uno.

"Os equivocaís: Yo no estoy encerrado aquí, con vosotros. Vosotros estáis encerrados aquí, conmigo." (Rorschach)

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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Publicado el nº XXXV de la serie "Titadyn, el eterno retorno"

No se lo pierdan, de verdad.

Con revelaciones como que [SPOILER] Cáceres Vadillo echa de menos a la perito 17632 desde que le mandan los análisis al vago de Escribano.

Bueno, Rasmo no lo cuenta así porque es muy prudente, pero eso me ha parecido entender.

Y más cosas

En dos o tres días, publicaremos también algo sobre la testigo protegido J-70

La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Rasmo,

En el capítulo XXXV, la página 79 de "la transcripción de un escrito de la defensa de los querellados", no contiene los comentarios de Cáceres Vadillo sobre la jefa del laboratorio Tedax que se citan.

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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Anda, carajo, tienes razón. Lo que ha pasado es que, por algún motivo que desconozco, al subirlo a scribd, el documento ha perdido su numeración original. En el documento original en word es la página 79. En el enlace, se ha transformado en 90. Acabo de corregirlo. Gracias por la observación.

Aprovecho para aclarar que la parte en la que dice que el cambio de protocolos le tiene "jodido" no aparece en ese escrito, pero me consta porque tengo la documentación pertinente.

Añado, en referencia a lo que señala Moreno, que Escribano también declaró que, desde el asunto del bórico, no ha vuelto a realizar un solo análisis de explosivos, porque su jefe cumplió "su amenaza" de apartarlo de los análisis...

Wars not make one great

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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Bueno, lo  de que Escribano le hacía los análisis a Cáceres Vadillo y por éso éste se quejaba no es más que una humorada por mi parte...

Tampoco me extraña que su jefe le haya apartado. tras la sentencia judicial en la que le llaman de todo menos bonito: proceder sospechoso, afirmaciones carentes de base científica, etc...

En la privada que tanto alaba Federico como paradigma del buen gobierno y gestión, echando a todos aquellos que no rindan ("éste, en la privada, no duraba ni dos días") a Escribano, con su felonía, le hubieran corrido a gorrazos

La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

El olvido a la intervención de Cuadro Jaén que hacen los medios conspis llega a tal extremo de manuipulación, que Casimiro, en el prólogo a Titadyn, entrecomilla la declaraciones de Cáceres vadillo que cita Rasmo pero suprimiendo la meción al Comisario General.

lo que declara Cáceres Vadillo escribio:

T: Hombre, lo normal sería que, que lo hubiésemos, los que hemos recogido los del grupo, lo hubiésemos llevado al grupo, lo hubiésemos clasificado bien y posteriormente lo hubiésemos llevado a la Unidad. Pero si una, un ente superior como era el Jefe de la Unidad y el Comisario General decide que se llevase directamente a la Unidad, nosotros cumplimos la orden.

lo que entrecomilla Casimiro escribio:

«Lo normal era que lo hubiésemos recogido los del grupo [de Madrid], lo hubiésemos llevado al grupo, lo hubiésemos clasificado bien y, posteriormente, lo hubiésemos llevado a la unidad. Pero si un ente superior, como era el jefe de la Unidad, decide que se lleve directamente a la Unidad, nosotros cumplimos la orden»

La Verdad persigue a los peones, pero ellos son mucho más rápidos

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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Excelente apreciación, se me había pasado por alto.

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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XXXVII)

Terminé la anterior entrega mencionando los cuatro elementos fundamentales que los conspiracionistas aducen para rebatir la argumentación de Sánchez Manzano y la pertio 17632. Trataré aquí los dos primeros.

a) Las palabras de Díaz-Pintado

En la página 32 de “Titadyn”, García Abadillo señala:

[E]n su declaración ante el tribunal [de 11.4.2007], Díaz Pintado eliminó cualquier duda al respecto. A preguntas del abogado de la Asociación de Ayuda a la Víctimas del 11-M [José María de Pablo], sobre si alguien podía haber dado la orden de que no se remitieran los restos hallados por los agentes de los Tedax en los focos a la Policía Científica, el ex número dos de la Policía contestó: «En absoluto, no puede haber nadie que dé esa orden, porque quien tiene que hacer los informes periciales definitivos para elevar al órgano judicial es la comisaría de la Policía Científica».

Idéntica cita recoge De Pablo en la página 11 de su querella (y se recuerda en la página 24).

De entrada, hay algo llamativo en la manera en la que el letrado de la AAV11M le formuló la pregunta a Díaz-Pintado en el juicio del 11-M: “¿Sabe usted quién ordenó a la unidad central de los TEDAX que no remitiera a la Policía Científica los restos de los focos de las explosiones?” Se trata de un ejemplo de libro de la falacia de la pregunta compleja, que asume como cierto en su enunciado algo que no ha sido probado. En este caso, que se dio esa orden dista de ser un hecho cierto. Este abogado, en su interrogatorio a Sánchez Manzano, adoptó el mismo enfoque capcioso, al preguntarle si “la decisión de no enviar esos restos [a la Policía Científica] fue suya”, cuestión que planteó igualmente a la perito 17632, dando por sentado que esa falta de remisión de los restos fue el producto de una “decisión” o una “orden” y no el mero seguimiento de un protocolo o una práctica habitual o no reglada que nadie tenía que dirigir de manera expresa.

Dicho esto, es cierto que Díaz-Pintado declaró lo que estos autores indican… justo después de afirmar que el mismo día de los atentados los Tedax le descartaron el Titadyn porque no habían hallado nitroglicerina, aserto que, como ya expuse en otro momento, es casi con toda seguridad, erróneo. En principio, tiendo a ser precavido con las declaraciones de testigos que hablan de cuestiones de detalle que, atendiendo al tenor del resto de sus manifestaciones en general, demuestran no dominar tanto como sería deseable. Aparte de las confusiones e imprecisiones del testimonio del propio Díaz Pintado en el juicio del 11-M, lo cierto es que en dicha sede, y esto es una opinión personal, los mandos policiales dieron a veces muestras de vacilación (a mi juicio, comprensible) cuando se les preguntaba por cuestiones de minucia procedimental que probablemente no formaran parte de sus preocupaciones cotidianas. Por ejemplo, en el juicio (sesión de 11.4.2007), el ex Comisario General de Información de la Policía, Jesús de la Morena, también fue interrogado por el letrado de la AAV11M al respecto, con un intercambio muy ilustrativo:

AAV11M: ¿Conoce usted si la práctica habitual en cualquier atentado terrorista es que los análisis científicos de los restos de los focos de las explosiones los realice el laboratorio de la Policía Científica?

De la Morena: Pues la verdad es que no sabría responderle… porque yo creo que los hace Policía Científica y TEDAX.

AAV11M: ¿Los científicos también… para determinar el tipo de explosivo con carácter científico?

De la Morena: No lo sé… sinceramente.

Sin olvidar que Santiago Cuadro, el ex Comisario General de Seguridad Ciudadana, superior directo de los Tedax y probablemente más familiarizado con el proceder de éstos, tenía una opinión distinta de la de su propio Jefe (Díaz-Pintado). Así, en el juicio del 11-M (18.4.2007), el Sr. Cuadro Jaén respondió al abogado de la asociación presidida por Pilar Manjón:

A11MAT: Bien. A usted no le sorprendió, no le resultó extraño que fuera el laboratorio TEDAX el que hiciera el análisis. Es decir, le pareció a usted absolutamente normal.

Cuadro Jaén: Sí, me pareció absolutamente normal.

A lo mejor el Comisario General de quien dependían los Tedax estaba mintiendo, como diría algún escéptico selectivo. O a lo mejor no.

Sea como fuere, lo importante no es la opinión de Díaz-Pintado o los demás mandos policiales, sino lo que digan las normas, que, como ya he señalado, cuando se leen en su versión íntegra, no parecen sostener la tesis de la exclusividad analítica de la Policía Científica en todos los aspectos. De todos modos, si nos empeñamos en ceñirnos al testimonio del propio Díaz-Pintado, no está de más referir lo que este ex miembro de la cúpula policial declaró en su comparecencia de 18.9.2009 ante la juez instructora de la querella contra Sánchez Manzano y la perito 17632. En efecto, refiriéndose a la famosa Circular 50, este testigo señaló algo que podría parecer sorprendente: “este tipo de normativas, son de obligado conocimiento pero no de estricto cumplimiento […], en el sentido de que luego hay circunstancias que lo modifican”. Y añadió: “la Circular 50 […] no dice que si los restos se los llevará fulanito y luego los remitirá a la autoridad… eso no lo especifica. […] No está escrito […] [que] TEDAX deberá remitir y luego Policía Científica mandará a la autoridad judicial. Ese recorrido, que ya es de la práctica, no está escrito”. Al menos, esta vez, El Mundo sí recogió en parte esta aclaración, no sin arrimar el ascua a su sardina (19.9.2009):

El abogado de las víctimas, José María de Pablo, también le interrogó sobre qué laboratorio –el de los Tedax o el de la Policía Científica– era competente para analizar los restos de la explosión. Díaz Pintado respondió que no sabía si existía una normativa concreta que lo determinara, pero que, en la práctica, los Tedax hacían un análisis de urgencia que servía para orientar a sus técnicos y, posteriormente, la Policía Científica realizaba el análisis definitivo y oficial con los medios necesarios y que podía durar varios días.

En fin, lo cierto es que no dijo “que no sabía si existía  una normativa concreta que lo determinara”, sino que no existía una normativa concreta que lo determinara (“eso no lo especifica”, “no está escrito”), que es ligeramente distinto. No se me negará, en cualquier caso, que esto debilita bastante el argumento conspirativo y neutraliza el testimonio del ex número dos de la Policía como base para impugnar las explicaciones de Sánchez Manzano y la Inspectora 17632. Porque, en el peor de los supuestos, es decir, aun dando por válida la arreglada información de El Mundo, si ya es dudoso que la ruptura de unos protocolos policiales de esta índole esté comprendida en algún tipo penal, más exótico resultaría sostener que puede encarcelarse a dos policías por apartarse de una supuesta “práctica” que no está escrita. Una práctica cuya existencia, además, resulta bastante dudosa, como acreditaré más adelante.

b) El perito Manuel Escribano

Las declaraciones de Manuel Escribano, perito famoso por su intervención en el asunto del ácido bórico, que lo convirtió en un héroe de los enemigos de la versión oficial, se han invocado repetidamente en el ámbito de la discusión sobre la supuesta ruptura de protocolos.

Suele considerarse inelegante hacer apreciaciones personales (salvo, aparentemente, cuando las hacen los conspiracionistas para desacreditar a cualquier testigo que no les gusta), pero el Sr. Escribano ha dicho y hecho cosas suficientemente extrañas como para que sus manifestaciones se tomen con cierta prudencia. No lo digo sólo yo. La sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 4.7.2008, que absolvió a los policías acusados (con la inestimable aportación de este “honrado perito”) de haber falsificado el informe del bórico, no escatimó puyazos hacia este facultativo, confidente esporádico de El Mundo. Un logro no menor, tratándose de alguien a quien ni siquiera se estaba juzgando. Así, señala la resolución judicial, su “informe no se confeccionó con excesivo rigor” (p. 36), “era notable la falta de rigor científico” y su “forma de proceder ha de calificarse de personalísima” (p. 38). Pero, sobre todo: “La conducta del perito […] Manuel Escribano Escudero, genera no pocas suspicacias” (p. 44); una conducta que “iba a generar confusión y turbiedad en la investigación y en la opinión pública” (p. 45) y “carecía de rigor y generaba confusión y equivocidad, tanto en el ámbito de la investigación como en la opinión pública”, pues sus “especulaciones subjetivas […] sólo servían para generar incertidumbre, suspicacias y confusión” (p. 47).
Con esa misma suspicacia me aproximo yo a la intervención de quien, en materia de 11-M, ya ha generado “confusión y turbiedad” en anteriores ocasiones.

Lo mínimo que puede decirse es que el Sr. Escribano pertenece a ese grupo de testigos cuyas declaraciones se van haciendo más “interesantes” con el paso del tiempo. En el Prólogo de “Titadyn”, García Abadillo, en el asunto que nos ocupa, refiere lo siguiente:

Cuando compareció ante el tribunal el perito de la Policía Científica Manuel Escribano (que analizó las muestras el día 11 de marzo) y le preguntaron si se habían realizado análisis de restos de explosiones en su laboratorio, respondió que el 83 por ciento de los que él personalmente había llevado a cabo en más de treinta años de servicio se correspondían precisamente con lo que Sánchez Manzano llamaba restos no pesables.

Como minucia intrascendente, obsérvese que el periodista le atribuye “más de treinta años de servicio”, cuando lo cierto es que el testigo (comparecencia de 28.5.2007) dijo literalmente “casi veinte años”. Ya hemos visto que el vicedirector de El Mundo no se maneja bien con las citas.

Por lo demás, cuando al Sr. Escribano (con carnet profesional nº 9), le preguntaron en el juicio del 11-M por qué la Policía Científica no analizó los restos de los focos de explosión, su respuesta fue bastante lacónica:

Defensa de Zougam: ¿Y sabe usted por qué razón la Policía Científica no intervino en el análisis de las… de los restos y vestigios que se encontraron en los focos de explosión de los trenes de los atentados?

M. Escribano: Única y exclusivamente porque no nos los remitieron. Nosotros nos limitamos a efectuar los análisis que se nos solicitan. En este caso, si no se nos solicita no lo podemos hacer.

Y nada más. Sin embargo, en su libro de marzo de 2009 (“La Cuarta Trama”), José María de Pablo, ofrece un relato más elaborado sobre esta última cuestión (p. 199):

El principal experto en análisis de explosivos de la Comisaría General de la Policía Científica, Manuel Escribano, nada más enterarse de los atentados dispuso todo en el laboratorio para analizar las muestras de los focos de las explosiones conforme les fueran llegando. Le extrañó mucho que pasaran las horas y no le llegar ningún vestigio para analizar porque siempre que había un atentado se los enviaban.

En una nota a pie de página, el letrado de la AAV11M nos aclara inmediatamente de dónde extrae esa información adicional:

Fue en el juicio del caso bórico donde Escribano declaró que el 11 de marzo estuvo esperando la llegada de los vestigios de los focos, porque en todos los atentados terroristas los TEDAX se los remitían. También explicó que le extrañó muchísimo que no le llegaran esas muestras.

“En el juicio del caso bórico”. O sea, el mismo juicio en el que el tribunal apreció con “suspicacia” la actuación de Escribano, generadora de “confusión y turbiedad”. Cabe preguntarse legítimamente por qué el perito esperó hasta ese momento para recordar su extrañeza y no manifestó nada de ello ante Gómez Bermúdez, cuando le preguntaron por el asunto. En cualquier caso, en su declaración en el marco de la querella de la AAV11M contra Sánchez Manzano y la Inspectora 17632, Escribano todavía aportó nuevos detalles, como recogió El Mundo en su edición de (19.9.2009):

Según indicaron fuentes jurídicas, el perito Manuel Escribano explicó que la misma mañana de la mascare preparó el laboratorio para recibir las muestras de los focos. Más tarde, en la cafetería del complejo policial de Canillas, se encontró con Sánchez Manzano y otros miembros de la Unidad Central de los Tedax, a los que les informó de que lo tenía todo listo para cuando le enviasen los restos. La respuesta fue que sí, que se los enviarían. Pero pasó el día 11 sin recibirlos. El día 12 coincidió de nuevo con miembros de la Unidad Central y se repitió la escena. Les dijo que aún no tenía las muestras y le respondieron que ya se las enviarían. Al final, esas muestras no llegaron hasta tres años más tarde, cuando lo ordenó el tribunal del 11-M.

En cuanto a la obligación de esa remisión de muestras, al igual que Díaz Pintado, declaró que no sabía si lo imponía una norma, pero era lo que se hacía y por eso preparó el laboratorio.

Escribano también rebatió la versión de Manzano de que nunca se enviaban restos explosionados a la Policía Científica, sólo explosivo intacto. Para ello, expuso los datos exactos de los análisis que había realizado mientras Manzano estuvo al frente de los Tedax, entre 2002 y 2006. Dio las cifras de cada periodo y el balance era que más de la mitad eran análisis de sustancias explosionadas como las del 11-M.

Aprovecho para apuntar que Escribano dijo también otras cosas tremendamente interesantes de las que ningún medio escéptico selectivo ha informado en absoluto. Ya las mencionaré a su debido tiempo.

Conviene destacar que, al igual que ocurrió con el testimonio de Díaz Pintado, Escribano también fue incapaz de citar una norma que obligara a los Tedax a enviarle las muestras. Como ya observó mordazmente lejianeutra: “Si en tantos años, y ya sabemos que Escribano se entrena duro para este tipo de cosas en los Juzgados, no han conseguido encontrarla, me da a mí que va a ser porque no existe.” Y, repitiendo mi comentario al hilo de las declaraciones de Díaz-Pintado, no veo cómo puede considerarse delito la ruptura de unos protocolos de los que no se tiene noticia escrita.

Nos queda aún por tratar la cuestión de si ese envío, aunque no se basara en una disposición escrita, constituía realmente una práctica habitual. Antes, me apresuro a señalar una aparente contradicción en el testimonio del propio Escribano en su declaración ante la juez instructora de la querella. En efecto, en un determinado momento, cuando se le preguntó explícitamente si consideraba que había habido una “invasión de competencia”, el testigo admitió, literalmente:

No, invasión de competencia… Es que eso de las competencias, que también lo he oído en algunos sitios, los TEDAX deciden… O sea, ellos siempre nos han mandado lo que han considerado oportuno mandar. Entonces, si lo mandaban, nosotros lo analizábamos. ¿Que no lo mandan? No lo analizamos. ¿Que mandaron eso? Es lo que analizamos. Es decir, ellos sabrán qué es lo que tienen que hacer, yo no puedo decir a los profesionales del TEDAX qué es lo que mandan y lo que no deben de mandar.

Difícilmente puede sostenerse que los Tedax están obligados a mandar siempre las muestras y, al mismo tiempo, que ellos siempre mandan “lo que han considerado oportuno mandar”… “si lo mandan”. Pero más dañino para la tesis de que se incumplió una norma legal, aparte del reconocimiento de que no sabía de su existencia, es que el Sr. Escribano admitiera que “nunca, nunca en la vida” elevó a la superioridad escrito alguno de quejas por no haber recibido muestras; que no hizo ninguna nota interna y, en definitiva, que ni él ni nadie se quejó por escrito y que, de hecho, ni siquiera había “oído a nadie quejarse”. En estas circunstancias, quizás nos hallamos simplemente ante una de esas actitudes “personalísimas” de este facultativo, como señalaba la sentencia sobre el asunto del ácido bórico.

Pero es que, además, todos los Tedax a los que Escribano puso por testigos de su petición de muestras en la cafetería del complejo policial (en dos ocasiones, según El Mundo) lo han contradicho explícitamente en sus respectivas declaraciones ante la juez instructora de la querella. Concretamente, Manuel Escribano declaró haber pedido las muestras en presencia de Sánchez Manzano, del Sr. Navalmoral (Jefe de la Sección de Especialización y Apoyo Técnico), del Sr. Ríos (Jefe de Servicio NRBQ de la Unidad Central TEDAX-NRBQ) y de una cuarta persona a la que no supo identificar, pero que, según parece, podría ser el Sr. Campos (Jefe de la Sección de Centro de Información de Artefactos Terroristas en la Unidad Central).

En este caso, no me consta documentalmente una respuesta de Sánchez Manzano (lo cual es lógico, dado que declaró unos días antes que Manuel Escribano), pero en el juicio del 11-M (14.3.2007) el propio José María de Pablo le sometió a un interrogatorio que puede ser relevante a los presentes efectos:

AAV11M: ¿En algún momento el Comisario General de la Policía Científica de aquel entonces le reclamó que le remitiera los restos de los focos de las explosiones para analizarlos en la Policía Científica?

S.M.: Que yo recuerde no.

AAV11M: ¿No es cierto que mantuvieron una conversación telefónica en la que el señor Comisario de la Policía Científica le reclamó el envío de esos restos?

S.M.: Yo no lo recuerdo. Pero si lo hubiera exigido, lo hubiera exigido por la vía jerárquica del Subdirector Operativo [Díaz-Pintado], del Subdirector Operativo a mi Comisario General [Cuadro Jaén], mi Comisario General me hubiera dado la orden y yo lo hubiera mandado. Él no me lo puede mandar a mí directamente.

Si Sánchez Manzano no recuerda una solicitud del propio Comisario General de Policía Científica (superior de Escribano) y ni siquiera le habría parecido atendible por cuestiones jerárquicas, me parece inverosímil que se hubiera plegado a las peticiones oficiosas de un agente de menor rango. De hecho, el Sr. Ríos, a quien Escribano decía haberle comentado que esperaba las muestras, se expresó de forma semejante a la del entonces Jefe de los Tedax, tras negar la veracidad de lo expuesto por el perito de la Policía Científica (declaración del Sr. Ríos de 1.12.2009 ante la juez instructora de la querella contra Sánchez Manzano):

D.- ¿En algún momento Policía Científica ha requerido, que usted sepa, oficial o extraoficialmente, a TEDAX, los restos de las explosiones para hacer los análisis pertinentes?

T.-  Que yo sepa no, lo que sí sé es, y porque lo he leído en la prensa, que un testigo que ha declarado aquí, que a mí personalmente me lo había requerido.

D.- Sí, el Sr. Escribano.

T.- Niego rotundamente que a mí se me haya requerido nada, entre otras cosas, porque él sabe que yo no era la persona adecuada, la que tenía que dar la orden de poder mandar absolutamente nada.

D.- ¿Es cierto que le fue a buscar a la Cafetería del complejo policial?

T.- Rotundamente falso.

D.- ¿Y que le dijo que tenía todo el laboratorio preparado para recibir muestras?

T.- Rotundamente falso. Es más, él no era la persona que tenía que haberse dirigido, no a mí, sino a la Unidad. Él es licenciado en farmacia. Es facultativo del CNP. Es un inspector jefe en excedencia, pero sabe que la petición la debería haber hecho, oficialmente, en todo caso, la Comisaría General. No él. Él tenía un Jefe de sección por encima, y un Jefe de servicio.

Por su parte, el Sr. Navalmoral no fue menos contundente (declaración de 1.12.2009):

D.- ¿Tiene usted algún conocimiento de que Policía Científica, de alguna forma, oficial o extraoficialmente, les haya requerido a ustedes las muestras recogidas, los objetos recogidos, ya seleccionados, para su análisis y estudio?

T.- ¿El 11 de marzo?

D.- El día 11 de marzo.

T.- No.

D.- Estuvo aquí el Sr. Escribano, que es perito de Policía Científica, y dijo que se encontró con usted y algunos más en una cafetería y que les pidió, por favor, que le remitieran las muestras ¿es cierto?

T.- Eso es total y absolutamente falso.

D.- ¿Usted vio al Sr. Escribano el día 11 de marzo, el 12, el 13?

T.- No, señora.

D.- ¿El Sr. Escribano les pidió, por favor, les rogó que le remitiera las muestras, que tenían los laboratorios preparados desde hacía tres días?

T.- Muy difícil, si yo no lo he visto, que me los pidiera.

D.- ¿Y usted tiene conocimiento de que se lo pidiera a algún compañero suyo?

T.- No, señora.

Por último, en cuanto al Sr. Campos (declaración de 9.12.3009):

D.- ¿Usted sabe si Policía Científica reclamó las muestras de los explosivos explosionados?

T.- Lo siento, pero no lo sé si las reclamó. Desconozco si las reclamó.

D.- ¿Usted se encontró…, conoce al Sr. Escribano?

T.- Sí.

D.- ¿Lo vio el 11-M?

T.- No recuerdo que lo viera.

D.- Es que él dice que se encontró con tres de ustedes en la cafetería y que les reclamó las muestras, que las estaba esperando en el laboratorio.

T.- No recuerdo si me encontré con él, pero tampoco entiendo que nos reclame en un bar una muestra. Cuando se hacen las cosas, se hacen de otra manera. Vamos, yo no recuerdo haberme encontrado con el Sr. Escribano. No lo recuerdo.

D.- ¿Qué le reclamara las muestras?

T.- No, no tengo esa relación directa. No recuerdo hablar con él, con lo cual no me lo puede haber pedido.

En teoría, y según el criterio comúnmente aplicado por ciertos buscadores de la verdad, es posible que todos mientan menos Escribano. Por mi parte, dados sus antecedentes, no veo por qué se le habría de otorgar a éste el beneficio de la duda en mayor medida que a quienes le contradicen. Aun a riesgo de incurrir en lo que podría parecer una crítica ad hominem, no deja de provocarme cierta “suspicacia” la actitud de un testigo, como el Sr. Escribano, que se expresa en los siguientes términos, mezcla de excitación novelesca y afán de protagonismo (declaración de 18.9.2009 ante la juez instructora de la querella):

Comí algo de prisa y corriendo, me fui al laboratorio y a los otros cuatro compañeros que trabajaban conmigo esa tarde pues les dije eso, que tuvieran todos los aparatos y todo preparado porque en cualquier momento nos llegarían las muestras y teníamos que dar una respuesta inmediata puesto que el Gobierno de la Nación y todo el mundo estaban pendientes de saber el resultado de la analítica puesto que, por el resultado de la analítica, nosotros… o sea, según el tipo de explosivo, se puede saber o se puede intuir qué grupo terrorista puede haber cometido el atentado.

En cuanto al asunto de los informes realizados por Escribano, lo cierto es que se trata de una cuestión algo confusa, en la que es difícil cohonestar las diversas fuentes. En su declaración en el juicio del 11-M, manifestó que había realizado 519 informes periciales, de los cuales el 85,93 % “son sobre restos de explosivos”, de modo que “el resto sería de explosivos pesables”. Sólo como detalle, obsérvese la sorprendente precisión estadística del testigo. Cualquiera pensaría que ya sabía lo que le iban a preguntar y venía preparado…

En cualquier caso, su respuesta muestra que el perito y Sánchez Manzano no se referían a las mismas cosas cuando hablaban de pesable y no pesable, al menos durante el juicio del 11-M. Y es que Sánchez Manzano no distinguía realmente entre “restos de explosivos” y material “pesable”, como hace Escribano, sino entre “restos de explosión” y “restos de explosivos”. Este punto ya lo indicó sagazmente Hermanita.

Manuel Escribano acudió al juicio del 11-M para declarar respecto a un informe pericial firmado por él, que volveré a mencionar en otro momento. Dicho informe tenía por objeto el examen de unos paneles de porespán que habían recubierto el zulo de Morata de Tajuña donde se suponía que los yihadistas habían guardado el explosivo. Por tanto, no se trataba de “restos explosionados”. Ello queda claro si se atiende al tenor de lo manifestado en el juicio:

Defensa de Jamal ZOUGAM: Sí. Con la venia de la sala, la defensa de Jamal Zougam y Basel Ghalyoun. ¿Había elementos pesables de explosivo?

Escribano: No

D. ZOUGAM: ¿Y sabe usted por qué razón, parece ser que desde la Unidad Central TEDAX sólo envían a la Policía Científica elementos pesables de… de explosivos y no, parece ser, los que puedan estar adheridos a ciertas superficies?

Escribano: Eso es incierto totalmente. Del total de los análisis, de los informes periciales, mejor dicho, que yo he hecho en mi carrera profesional, en el laboratorio químicotoxicológico, en los casi 20 años que llevo en este laboratorio, de… repito, de los 519 informes periciales hechos hasta el día de hoy, el 85,93 % de estos informes periciales son sobre restos de explosivos y por consiguiente, el resto sería de explosivos pesables tal como usted lo dice.

Parece evidente que Escribano está incluyendo entre los casos de “explosivos no pesables” el informe del que habla, informe que nada tiene que ver con el análisis de “explosivo explosionado”, que era a lo que en realidad se refería Sánchez Manzano cuando él mismo hablaba de sustancia no pesable. A priori, no hay nada intrínsecamente erróneo en entender estas expresiones de un modo u otro. Pero para refutar lo que dice el ex Jefe de los Tedax habrá que hacer el mínimo esfuerzo de reconocer cómo las utiliza él mismo. Se trata, no obstante, de una confusión que se repitió desde las páginas de El Mundo en diversas ocasiones. Por ejemplo, el día posterior a la comparecencia de Sánchez Manzano en el juicio del 11-M (editorial, 15.3.2007):

Manzano hace una distinción entre los restos de explosivo pesables y los no pesables –aquéllos en los que la sustancia aparece impregnando otros materiales– y dijo que estos últimos siempre los examinan en su laboratorio. La explicación choca […] con la realidad […] porque son muchos los ejemplos que desmienten la versión de Manzano: las impregnaciones del atentado de la T-4 o las del zulo para explosivos de la casa de Morata sí fueron analizadas por la Policía Científica.

En el mismo sentido, Manuel Marraco (EM, 15.3.2007):

«Si son sustancias explosivas, materia pesable, se hacen cargo los Tedax, y los Tedax se lo remiten a Policía Científica para que haga los análisis. Cuando son restos de explosiones donde no hay sustancia explosiva se quedan en la unidad», respondió [Sánchez Manzano]. Esta afirmación contradice los análisis efectuados por la Policía Científica en el 11-M. Por ejemplo, del material del zulo de Morata donde pudo haberse escondido el explosivo.

Y el propio García Abadillo incurre en la misma falacia (EM, 15.3.2007):

Primero, el ex jefe de los Tedax intentó justificar por qué los restos hallados en los focos de los trenes no se enviaron para su análisis al laboratorio de la Policía Científica. Dijo que la normativa establece una distinción entre el explosivo «pesable» y «no pesable». El primero, según su versión, le corresponde analizarlo al laboratorio de la Policía Científica; el segundo, al de los Tedax. Pero […] [l]a Policía Científica también analizó las impregnaciones (explosivo «no pesable») del trozo de porespán que recubría el zulo de la casa de Morata. Alguien podría haberle preguntado a Sánchez Manzano: ¿Si en el último atentado de ETA, el de la T-4, no se encontraron restos pesables de explosivos, sino sólo impregnaciones, por qué las analizó la Policía Científica?

Ya hablaremos de la T-4, pero repito que el zulo de Morata no corresponde a lo que Sánchez Manzano había expresado, fuera o no mejorable o discutible su terminología.

Sin embargo, en la fase de instrucción de la querella de la AAV11M, Escribano volvió a mencionar este dato de los porcentajes para señalar que ahora eran 537, no 519, y de ellos el 82,68 % correspondían a “restos de explosivo” que, en realidad, significaban ahora “restos explosionados”. El perito ofreció incluso un desglose de sus informes entre 2002 y 2006, coincidiendo con el período en que Sánchez Manzano estuvo al frente de los Tedax. Concretamente, manifestó haber realizado entre esas fechas 73 informes, 41 de los cuales (56,1 %) se referían a esos “restos explosionados”. Salvo indicar el carácter evolutivo de algunas versiones, poco puedo decir a este respecto, a falta de la documentación específica que decía manejar el testigo.

Habida cuenta de que no se ha podido aducir un texto normativo (pese a las alegaciones de algunos autores), al hablar de números y porcentajes de informes nos movemos dentro de la evaluación de lo que pudiera ser una pretendida “práctica habitual”. Como ya he mencionado, esta cuestión de las cifras está sujeta a fluctuaciones incongruentes según el origen de la información. Para tratar de dilucidar este aspecto con un mínimo de seguridad, será conveniente aquilatar la fiabilidad de las diversas fuentes con prudencia. Adelantaré que, tanto los datos proporcionados por Escribano como los mencionados por el letrado de la AAV11M no coinciden con la información oficial (y es de suponer que contrastada) que se incluye en la sentencia que desestimó la demanda de Sánchez Manzano contra El Mundo. Lo cual nos llevará al siguiente punto, que también trata de la cantidad de informes de uno u otro signo efectuados por la Policía Científica, según la versión del autor de la querella contra el ex Jefe de los Tedax.

ultima edicion por Rasmo (26-12-2011 00:14:56)

Wars not make one great

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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Titadyn, el eterno retorno (XXXVIII)

c) De legajos y “pilladas”

El letrado de la AAV11M menciona en su querella contra Sánchez Manzano y la Inspectora 17632 un legajo de prueba donde supuestamente existe “un listado de 47 páginas relacionando numerosos atentados terroristas en los que la Unidad Central de desactivación de Explosivos ha remitido a la Policía Científica los vestigios de la explosión en un atentado terrorista para su análisis científico” (p. 24). Él mismo exhibió dicho listado en la vista del juicio del 11-M, como se encarga de recordar también en la referida querella (p. 28).

Otro tanto hace García Abadillo en el Prólogo de “Titadyn” (pp. 31-32):

Después, durante su declaración ante el tribunal, que se produjo el 14 de marzo de 2007, para justificar la no remisión a la Policía Científica de los elementos esenciales para conocer el explosivo utilizado por los terroristas, Sánchez Manzano volvió a sorprender a la concurrencia con una nueva teoría: el laboratorio de los Tedax examinaba en exclusiva los «restos no pesables», mientras que el laboratorio de la Policía Científica se encargaba de analizar los «restos pesables». […] El propio José María de Pablo, que aportó al tribunal numerosos análisis de restos no pesables realizados por la Policía Científica, le hizo pasar un mal rato a Sánchez Manzano durante su interrogatorio en el juicio oral.

Debemos seguir siendo comprensivos con las limitaciones del vicedirector de El Mundo. En realidad, no fue en el interrogatorio de Sánchez Manzano donde se adujo ese listado, sino en el de la perito 17632. En cualquier caso, puesto que fue el letrado de la AAV11M, José María de Pablo, quien esgrimió esa supuesta prueba, me parece oportuno recoger el relato que él mismo ofrece al respecto en su libro “La Cuarta Trama” (pp. 207-210). Es una referencia bastante extensa, pero verdaderamente fascinante por lo que revela de la metodología conspirativa.

En efecto, en su libro, publicado en marzo de 2009, De Pablo expone sin pudor sus consideraciones estratégicas y su intención de ir a “pillar” a los policías. Menos mal que era un abogado de la acusación. En sus propias palabras:

Cuando se le ocurrió justificar la grave decisión de no enviar a la Policía Científica los vestigios de los focos mediante la extravagante teoría de los restos pesables y no pesables, Sánchez Manzano no sabía que yo había tomado mis precauciones. Mucho antes de la comparecencia de Sánchez Manzano ante el Tribunal, en la fase de prueba anticipada, pedí a la Sala que reclamase a la Comisaría General de la Policía Científica todos los informes sobre restos de explosivos empleados en acciones terroristas desde 1990. El Tribunal había admitido la prueba, y la Policía Científica había contestado remitiendo al Tribunal un listado de los informes periciales sobre restos de explosivos realizados por la Policía Científica desde 1990, así como copia de algunos de estos informes periciales. Y entre ese material […], aparecen decenas de informes periciales […] que conservaban unido el correspondiente oficio en el que el mismísimo Sánchez Manzano remitía sustancias no pesables, es decir, explosionadas, a la policía científica para su análisis.

La pillada fue de escándalo. Sánchez Manzano asegurando al Tribunal del 11-M que nunca en la vida [sic; en realidad, Sánchez Manzano jamás empleó esa expresión] se enviaban vestigios no pesables a la Policía Científica mientras Gómez Bermúdez tenía encima de su mesa varias decenas de oficios firmados por el propio Sánchez Manzano en los que enviaba vestigios no pesables procedentes de diversos atentados terroristas.

Durante aquel interrogatorio a Sánchez Manzano, no mencioné la existencia de los informes […]. No lo hice por pura estrategia. Estaba convencido de que la perito del laboratorio del TEDAX estaría siguiendo por televisión el interrogatorio de su ex jefe y preferí no desvelar la existencia de esos informes hasta que le tocara el turno de declarar a ella. Así todo sería más emocionante.

Ante el riesgo de perder la compostura, prefiero no añadir comentario alguno. A continuación, el abogado literato narra su interrogatorio a la perito 17632:

Como a Sánchez Manzano, a ella también le pregunté por qué no se enviaron a la Policía Científica los vestigios de los focos de las explosiones, y como Sánchez Manzano, tampoco ella tuvo ningún pudor en afirmar que cuando hay atentados terroristas no se remiten los focos de  explosión a la Policía Científica. […]

— ¿Nunca? —repliqué.

— Casi nunca —concedió.

No me pude aguantar más, y ataqué:

— Intereso, señoría, que se muestre a la perito, en el legajo de prueba anticipada número uno, […] el informe 05-Q1-116, […] en el que por el laboratorio TEDAX se remiten restos de la explosión de un coche bomba en IFEMA a la Policía Científica […] a efecto de que me explique por qué en este caso sí se remiten los restos de explosión y ahora nos ha dicho que no se suelen enviar […].

—Pues lo recuerdo perfectamente, porque precisamente yo estaba volando ese mismo día a Barcelona a dar un curso a Mossos de Escuadra. Se remitieron porque yo no estaba, señoría.

Lejos de conformarme, continué al ataque:

De Pablo señala que citó otros dos informes que la perito, a bote pronto, no recordaba, y añade:

Yo estaba dispuesto a preguntar a la perito, uno por uno, por cada uno de los cientos de informes en los que sí se habían enviado esos restos a la Policía Científica hasta que la perito reconociese que el 11-M fue la primera vez que no se remitieron […]. Pero la perito comprendió que había caído en una trampa, y trató de refugiarse donde lo hace todo testigo en apuros: la amnesia repentina. Y replicó:

—Mire, yo no me puedo acordar de los tres mil y pico asuntos que ha gestionado el laboratorio.

Fijémonos en el tono de este autor. Que un testigo, de improviso, no reconozca de memoria las circunstancias de cada uno de los informes que ha hecho es, para este abogado, síntoma de que está tratando de escurrir el bulto, o algo peor. Pero lo cierto es que la observación de la testigo era perfectamente lógica al señalar su imposibilidad de responder sobre la marcha acerca de cada uno de los centenares de informes. E igualmente lógica fue la puntualización de la perito que De Pablo omite de su narrativa: “de alguno concreto que me acuerde sí, pero nada más”. Yo mismo, en mi trabajo cotidiano, tramito multitud de asuntos clasificados por número y fecha. Estoy seguro de que, si me preguntaran a bocajarro por cada uno de los que han pasado por mis manos en los últimos años, sería incapaz de recordar los detalles de más de dos o tres. En cambio, cuando el Sr. De Pablo interrogó al facultativo Escribano durante la instrucción de la querella que interpuso en nombre de la AAV11M, se produjo una escena análoga a la que nos ocupa en la que, como era de esperar, el letrado de la acusación no apreció nada objetable:

De Pablo: ¿En los años 2002 y 2006 usted tiene los datos de los informes que ha hecho de explosivos, cuántos son de explosivos explosionados y cuántos son de explosivos intactos en esos años?

Sr. Escribano: Los que yo he hecho sí que se los puedo contestar.

De Pablo: ¿Y lo podría contestar?

Sr. Escribano: Eso de memoria sí que no me puedo…

De Pablo: Si puede mirar sus anotaciones…

Sr. Escribano: Si me permiten, tendría que consultar datos porque yo eso en la memoria no lo tengo.

Y eso que lo tenían preparado de antemano… Semejante asimetría valorativa es perturbadora.

Habíamos suspendido la intriga enhebrada por De Pablo en el momento en que a la perito 17632 le daba una “amnesia repentina”. Sigamos:

Así que decidí ir al grano:

—Vamos a ver, para no seguir diciendo informes y alargar este interrogatorio. Mire, este letrado ha tenido ocasión de estudiar este legajo de prueba, y la cantidad de informes de la Policía Científica relativos a muestras de explosivos que sí han explosionado —remarqué cada sílaba: que-sí-han-explo-sio-na-do [sic] — es inmensa en todos los años […]. Por eso, mi pregunta es: por qué en todos esos informes de la Policía Científica se remiten muestras de explosivos ya explosionados y usted afirma que eso nunca se hace?

La respuesta de la perito fue para enmarcar:

—No he dicho nunca, he dicho «casi» —sonrisas en la sala.

¿Sonrisas? Y poco faltó para los aplausos. ¡Qué astuto! ¡Cómo la ha pillado!

La verdad es que, repasando con atención el vídeo del interrogatorio (alrededor de 3:15:35), no encuentro ni rastro de la menor reacción divertida en la Sala. Por no hablar del efectista silabeo (“que-sí-han-explo-sio-na-do”), que sencillamente no existe (y puedo garantizar que un “explosionado” en cuatro sílabas jamás me habría pasado desapercibido).

Acto seguido, viene la conclusión del relato que sitúa a este abogado como máximo rival de John Grisham:

Había quedado claro que era falso que nunca se enviasen los vestigios de explosivos no explosionados a la Policía Científica. Los informes aportados lo demostraban. Así que Gómez Bermúdez decidió que ya me había ensañado suficiente con la perito y, para zanjar la cuestión y que no hubiese dudas, le pidió al secretario judicial que hiciese público y diera fe del número de páginas que ocupa la relación de informes periciales sobre restos de explosiones remitidos por los TEDAX a la Policía Científica en los últimos años:

—Constan cuarenta y siete páginas de relación de artefactos —señaló el secretario.

Comprendí que Gómez Bermúdez quería dar por zanjada esa cuestión, y pasé a preguntar a la perito por otras cuestiones. Me quedé con las ganas de preguntarle:

—¿Y para usted, un listado de cuarenta y siete páginas con centenares de informes relacionados, es «casi nunca»?

Es decir: De Pablo había asestado públicamente un mazazo a la credibilidad de la testigo (y de su ex Jefe); Gómez Bermúdez decidió intervenir caritativamente de modo que la perito no siguiera recibiendo palos, pero, al mismo tiempo, “para que no hubiese dudas”, pidió al secretario la lectura del número de páginas “para zanjar la cuestión”.

Está claro que este letrado y yo no vimos el mismo juicio. Francamente, no logro entender cómo alguien se arriesga a presentar un libro como una obra que “no inventa nada, no opina” (contraportada de “La Cuarta Trama”), cuando el vídeo de los hechos es públicamente accesible y cualquier puede contrastarlos por sí mismo. Y es que ese día hubo una “pillada de escándalo”, ciertamente, pero fue la que sufrió el propio abogado. A este respecto, debemos empezar por señalar que, entre el “casi nunca” de la perito y la lectura del número de páginas del listado “para zanjar la cuestión”, De Pablo elimina de su descripción unos pasajes muy significativos. Por un lado, la testigo supuestamente “amnésica”, sí que ofreció explicaciones y trató de ser más precisa en la medida de lo posible, teniendo en cuenta que, a diferencia de otros, no venía con los informes cuantificados de casa. De modo que, después de su “casi nunca”, añadió una matización a la que ya he hecho referencia:

Bien. Eh… siempre que en las muestras haya un incendiario, gasolinas, o sea, un artefacto incendiario, se envía directamente a Policía Científica. La determinación de los combustibles incendiarios tienen que hacerlo ellos. Muchísimas veces por la razón que haya sido, se han mandado. Pero de esas muchísimas veces pueden ser, creo recordar, ahora ya cuando me ha leído el señor secretario ese tema, y creo que de tres mil asuntos eran unos setenta y tantos hechos por Policía Científica.

Es algo muy distinto del retrato de un testigo remiso y deshonesto que nos pinta el autor. Pero esto es lo de menos. Inmediatamente después de la anterior respuesta se produce la omisión más flagrante del relato ofrecido por De Pablo. Se trata, en efecto, de una intervención del casi siempre perspicaz Gómez Bermúdez, pero en un sentido radicalmente opuesto al que se transmite en “La Cuarta Trama”. Atentos:

Gómez Bermúdez: Señor secretario, lea, por favor… lea, por favor, el final del oficio de la nota interior que hay dentro del legajo.

Secretario: Nota interior de la Unidad Central de Análisis Científicos, Sección Química a Comisaría General de Policía Científica, Secretaría General, fecha 9 de febrero del 2007. Asunto: Sobre análisis de restos de explosivos de atentados terroristas desde 1990. Último párrafo: “Que nunca se tiene la certeza de que los análisis e informes sean de restos recogidos de los focos de una explosión, ya que dicha información con carácter general es desconocida en el laboratorio, al recibir sólo un número de expediente de las muestras”.

¡Anonadante! El propio documento que De Pablo empuña como un arma de destrucción masiva está diciendo que lo que éste afirma sin descanso (que se trata de un listado de informes sobre restos explosionados) nunca se sabe con certeza. En otras palabras, el legajo simplemente no demuestra nada de lo que su solicitante alega; Gómez Bermúdez lo desbarató públicamente de un plumazo, ¡y el tipo lo presenta como el triunfo de un sagaz abogado! Es demasiado burdo. Todo quedaría en una intrascendente anécdota de no ser porque De Pablo incluye esa misma patochada del famoso legajo en la querella en la que pide la cárcel para dos policías con décadas de servicio. En particular, en la página 27 de dicho escrito, el letrado de la AAV11M afirma:

[E]n el Legajo nº 1 de prueba anticipada del juicio del 11-M (cuyo testimonio se interesará) consta un listado de 47 páginas de explosiones tras las cuales los TEDAX remitieron los restos no pesables a la Policía Científica.

Esto, nunca se repetirá lo suficiente, después de que quedase claro que ese mismo documento advierte de que “nunca se tiene la certeza de que los análisis e informes sean de restos recogidos de los focos de una explosión”.

En esa querella se detallan e identifican en concreto diez informes, en los que, al parecer, constan oficios de remisión de muestras a la Policía Científica signados por el propio Sánchez Manzano. Pese a que De Pablo señala que son sólo unos pocos ejemplos de entre la multitud incluida en el famoso legajo, sospecho que en realidad son todos los que ha podido encontrar correspondientes al tiempo en que Sánchez Manzano ejerció sus funciones como Jefe de los Tedax (2002-2006). Así lo creo, en parte, porque esos diez informes se citan a su vez en el informe 09-Q1-0025 que la juez Lledó recabó con ocasión de la demanda interpuesta por Sánchez Manzano contra El Mundo. Aquí nos movemos ya con datos oficiales, sin necesidad de ir adivinando lo que dijo tal o cual testigo. En el anterior enlace (última página) se incluye un oficio de 26 de enero de 2009 que especifica que, entre el año 2000 y octubre de 2006, los Tedax realizaron 72 análisis, mientras que el número de análisis efectuados por la Policía Científica sobre muestras enviadas por los Tedax fue de 116. ¿Por qué hasta octubre de 2006? El documento lo aclara inmediatamente:

Se significa que, por Orden de la Superioridad, desde octubre de 2006, todas las analíticas referidas a explosivos, se realizan en los Laboratorios de la Comisaría General de Policía Científica.

Supongo que al lector avisado no se le escapará el alcance de este pequeño apunte, al que tendremos ocasión de volvernos a referir. En cualquier caso, la sentencia de la juez Lledó, que hizo las delicias de los pesquisidores inconformistas, recoge entre sus presupuestos fácticos el siguiente pasaje (p. 34):

Como revela el oficio remitido a estos autos por la Dirección General de Policía de fechas 21 y 26 de Enero de 2009, entre el año 2000 y 2006, la policía científica realizó por petición de los Tedax 116 informes mientras que los Tedax 72, y de estos 116 informes, constan que entre los años 2000 y 2006, ambos inclusive 10 informes lo fueron de sustancias no pesables, de restos de explosivo no pesable analizados por la policía científica.

Parafraseando a De Pablo, me quedo con ganas de preguntarle: “¿Y para usted 10 de 116 es «siempre»?”

Debo admitir que, a partir de los datos contenidos en el informe utilizado en el procedimiento judicial que acabo de citar, no me queda muy claro de dónde extrae la juez sus números. Tal vez durante la vista se produjo alguna matización o su señoría contaba con datos adicionales.

Sea como fuere, la importancia de la anterior apreciación judicial me parece evidente. Ya ha quedado claro que nos hallamos en una situación en la que incluso el Subdirector General Operativo  de la Policía afirma que no hay ninguna norma escrita que establezca lo que dicen los acusadores habituales de los Tedax. Incluso un policía tan afecto a las tesis más alternativas como el Sr. Escribano admite no conocer disposición alguna al respecto. Y lo que tenemos ahora en sentencia firme bendecida por quienes denigran la versión oficial es la constatación efectiva de que ni siquiera se trataba de una práctica habitual.

Debería bastar con lo anterior, pero un escrito de la defensa de Sánchez Manzano y la perito 17632 ha puesto de manifiesto una circunstancia que, a mi entender, ilustra perfectamente “la rigurosa investigación de la juez” (EM, editorial, 15.3.2011) que instruye la querella suscrita por De Pablo en nombre de la AAV11M. La Sra. Coro Cillán, "juez sin miedo" (LD, 5.10.2011), no ha puesto inconveniente en que declare, para la acusación, cualquiera que aparente tener algo que decir, aunque su relación con el objeto estricto de la querella sea más que dudoso: un señor que pasaba por allí y vio un camión transportando un vagón; la Sra. Directora del Institutuo Anatómico Forense, para hablar de las autopsias de los cadáveres; la dotación entera de los Tedax de la Guardia Civil destinados en marzo de 2004 ¡en el cuartel de Intxaurrondo! Barra libre. Pero, cuando la perito Tedax 17632, en situación de querellada, trata de explicar y justificar por qué se enviaron a la Policía Científica cada uno de esos diez informes aducidos explícitamente por sus acusadores como prueba de una pretendida actuación irregular, la Juez se lo impide porque eso… no tiene nada que ver con el 11-M. De tanto repetirlo la prensa conspiracionista, parece que hasta la instructora piensa que se trata de revisar el juicio del 11-M y no de investigar una concreta querella. Me gustaría decir que esta restricción del derecho de defensa es un caso aislado, pero me consta que en ese Juzgado se han producido otros momentos para enmarcar.

Sea como fuere, el mencionado escrito de la defensa recoge en sus páginas 85 a 88 (96 a 100 del enlace) la transcripción del incidente, así como la explicación de las razones por las que la perito 17632 sí envió las muestras correspondientes a esos diez informes aducidos por De Pablo. En la mayoría de los casos, se trataba de material pirotécnico o inflamable, que sí se remitía a la Policía Científica, como explicó la perito hace ya años en el juicio del 11-M. En otras dos ocasiones, ella no estaba en la Unidad. Así de sencillo.

d) El alegado contraejemplo de la T-4

La comparación de lo que supuestamente se hizo mal en materia de análisis de explosivos en el 11-M con lo que supuestamente se hizo bien en el caso del atentado de ETA en la T-4 de Barajas (30 de diciembre de 2006) es muy frecuente entre los autores más críticos con la versión oficial. Se trata de una comparación muy interesante, de esas que motivarían comentarios del estilo “me alegra que lo mencione”, porque, de hecho, es un caso que demuestra lo contrario de lo que pretenden y pone de relieve cuánto manipulan algunos o qué poco se enteran.

El contraste se efectúa en diversos niveles, por lo que aquí me limitaré al aspecto que nos ocupa por el momento, es decir, la cuestión de la remisión de las muestras a la Policía Científica. Más tarde volveré a abordar el caso de la T-4 desde los otros puntos de vista. Adelanto que, en particular, se aduce que en este último atentado sí pudo determinarse concretamente el explosivo utilizado por los terroristas, a diferencia de lo acontecido en el 11-M, alegación que es errónea y demuestra la confusión conceptual (voluntaria o no) que afecta a algunos sedicentes investigadores.

Un ejemplo de esta alegación puede encontrarse en “La Cuarta Trama”, de José María de Pablo (p. 211). Así, tras lamentar:

A día de hoy, los TEDAX continúan remitiendo a la Policía Científica los vestigios de cualquier explosión. El 11-M fue la gran excepción. ¿Por qué?

Añade en la nota a pie de página número 46:

Por ejemplo, en el atentado de ETA contra la T-4 el 31 de diciembre de 2006, tras los primeros análisis de los TEDAX en los que no se pudo concluir nada sobre el tipo de explosivo utilizado, los vestigios fueron remitidos a la Policía Científica, que determinó que el explosivo era amonal o amosal con metenamina.

Sé que es una fruslería, pero el atentado de la T-4 fue el 30, no el 31 de diciembre. Además, y esto ya no es irrelevante, no se halló metenamina, sino hexógeno, que no es lo mismo, aunque se intuye la sibilina asociación de ideas. En este sentido, la referencia a la T-4, con metenamina incluida, aparece también en la página 12 de la querella de la AAV11M. En “Titadyn”, salvo inadvertencia por mi parte, el atentado de ETA sólo hace acto de aparición en la página 17 del Prólogo para destacar el (inexistente) hallazgo de la metenamina. No obstante, los dos autores del libro han aludido a este episodio en otras ocasiones, como señalaré en su momento.

Respecto a las explicaciones de Sánchez Manzano, en particular, sobre la remisión o no de muestras a la Policía Científica, el caso de la T-4 se adujo en El Mundo, como ya ilustré, el día después de la declaración del ex Jefe de los Tedax en el juicio del 11-M. Así, el editorial de 15.3.2007:

Manzano hace una distinción entre los restos de explosivo pesables y los no pesables  […] y dijo que estos últimos siempre los examinan en su laboratorio. La explicación choca […] con la realidad […] porque son muchos los ejemplos que desmienten la versión de Manzano: las impregnaciones del atentado de la T-4 o las del zulo para explosivos de la casa de Morata sí fueron analizadas por la Policía Científica.

Y el propio García Abadillo (15.3.2007):

Alguien podría haberle preguntado a Sánchez Manzano: ¿Si en el último atentado de ETA, el de la T-4, no se encontraron restos pesables de explosivos, sino sólo impregnaciones, por qué las analizó la Policía Científica?

¿Por qué? Aquí tiene el coautor de “Titadyn” su respuesta, la respuesta ofrecida por el antes citado oficio de 26 de enero de 2009:

Se significa que, por Orden de la Superioridad, desde octubre de 2006, todas las analíticas referidas a explosivos, se realizan en los Laboratorios de la Comisaría General de Policía Científica.

He ahí un enigma menos: la T-4 no sirve de contraejemplo de nada. Tan simple como eso.

Para concluir este punto, y también como complemento de algunas de las cuestiones que se han venido discutiendo, creo conveniente recoger determinados testimonios recabados en la instrucción de la querella contra Sánchez Manzano y que se incluyen en el escrito de su defensa (pp. 79-83 del original; 91-94 del enlace) mencionado anteriormente. Me refiero a las declaraciones de diferentes mandos Tedax que corroboran lo manifestado por Sánchez Manzano y la perito 17632 en cuanto al reparto de muestras entre Tedax y Policía Científica.

Se trata, en primer lugar, del Inspector Jefe Sr. Navalmoral, nº 18152, Jefe de la Sección de Especialización y Apoyo Técnico, superior inmediato de la perito (declaración de 1 de diciembre de 2009):

D.- ¿Cuándo Vds recogen restos de explosivos lo suele hacer la química de TEDAX estos análisis?

T.- Hasta octubre del 2006, siempre. En 2006 le dieron la orden de que se remitiera todo a Policía Científica.

D.- Hasta el 2006 ¿Ella tenía la competencia para realizar los análisis de los restos de explosivos?

T.- Sí, sí.

D.- ¿Ella ha hecho informes?

T.- Muchísimos.

También el Inspector Jefe, Sr. Campos, nº 19568, Jefe de la Sección de Centro de Información de Artefactos Terroristas en la Unidad Central (9 de diciembre de 2009):

D.- ¿La costumbre en TEDAX es que se el laboratorio TEDAX el que analiza explosivo explosionado?

T.- Sí. De explosivo entero Policía Científica. Perdón, de explosivo explosionado, nuestro laboratorio. Sí, de explosivo entero Policía Científica.

D.- Es que se le acusa a la perito TEDAX de falso testimonio por decir que casi siempre hacía ella los análisis de resto de explosivos explosionados, ¿Usted sabe de alguna ocasión en qué la Perito TEDAX no ha hecho esos análisis de resto de explosivo explosionado?

T.- Estando ella no creo que lo hayan mandado. Estando ella, no.

D.- ¿Si no lo ha hecho la Perito TEDAX, por qué habrá sido?

T.- ¿Cuándo no lo ha hecho? Entiendo que cuando no estaba ella, es unipersonal, con lo cual, si ella no está no tenemos a nadie que pueda, desde la unidad, realizar esa función.

Igualmente, la declaración del Inspector Sr. Larios, nº  66468, Jefe del Grupo de Formación y Especialización de la Unidad Central (1 de diciembre de 2009):

D.- ¿Dice Vd. que lleva muchos años en la especialización? Según su conocimiento de la Unidad Central, ¿normalmente quién hace los análisis de los restos de los focos de explosión?

T.- La experiencia que yo tengo es que lo realizaba la perito, que se ha encargado siempre de esos temas.

La declaración del Subinspector Tedax nº 66646, Jefe del Grupo de Informes Técnicos y Periciales de la Unidad Central (9 de Diciembre de 2009):

D.- ¿Es habitual que la perito química de la Unidad Central TEDAX realice los análisis de los restos de explosivos explosionados?

T.- SÍ, Sí, por supuesto

[…]

D.- ¿Usted conoce cuándo se remiten, y por qué se remiten a Policía Científica?

T.- Tengo entendido que cuando es sustancia entera ella no lo hace, cuando ella piensa que no puede hacer el análisis, también las sustancias inflamables, también se suelen remitir. O no está, que suele ser un tema de premura hacer los análisis lo antes posible, pues si ella está de vacaciones, y no está, pues, se mandan a Policía Científica.

Asimismo, la declaración del Inspector Jefe, Sr. Ríos Calvo, nº 18412, Jefe de Servicio NRBQ de la Unidad Central TEDAX-NRBQ (9 de diciembre de 2009):

D.- En el tiempo que Vd ha estado en esta Unidad ¿quién hace, realiza, los análisis sobre los explosivos explosionados?

T.- […] [L]a perito química, la que siempre lo ha hecho durante más de veintitantos años que ha estado allí, en la especialidad.

D.- ¿Y sobre restos de explosivo intacto?

T.- Es lo que hacía Policía Científica.

D.- ¿Policía Científica explosivo intacto y explosivo explosionado TEDAX?.

T.- Sí.

D.- Había ocasiones en la que TEDAX, el laboratorio de TEDAX no ha hecho informes o análisis sobre sustancia explosionada ¿Vd sabe por qué?

T.- Porque hay solamente una perito, y la perito tiene periodo de vacaciones y sus periodos de descanso y demás. Entonces, cuando ha habido un atentado y ella no ha estado, y ha habido necesidad de hacerlo, lo ha hecho Policía Científica.

D.- ¿Pero el protocolo de actuaciones…?

T.-   Es que lo hace el TEDAX de explosivo explosionado. Hasta que se cambió la instrucción en octubre de 2006, lo hacía TEDAX.

D.- ¿A partir de 2006 pasa a Policía Científica la competencia?

T.- Pasa a Policía Científica la competencia.

No me consta que ninguno de estos testimonios en concreto se haya recogido en la prensa que sigue “investigando en pos de la verdad” (EM, 5.12.2011), ni siquiera para rebatirlos. Tienen perfecto derecho a encontrarlos objetables, pero… ¿irrelevantes? ¿No merecen ni una línea para “el diario que publica lo que los demás no publican” (EM, 25.7.2009)?

Entiendo que puede haber mucho despistado por ahí. Pero, francamente, a mí ninguno de estos censores de información crucial me va a hablar de buscar “La Verdad” sin que me dé la risa.

ultima edicion por Rasmo (22-12-2011 00:23:50)

Wars not make one great

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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Vergonzoso lo del abogado De Pablo con la perito.

Un artículo genial, Rasmo.

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Re: Proposición sobre añadir posteadores en el blog

Se constata una vez más lo fácil que es tergiversar y mentir y lo laborioso que es desmontar las mentiras.

Gracias, Rasmo.