Foro del colectivo Desiertos Lejanos.

Lugar de debate de las teorias de conspiración del 11-M.

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Nueva política de registro. Ante la imposibilidad de contener el spam, toda persona que quiera registrarse en el foro tendrá que solicitármelo personalmente en Twitter por mensaje personal, a la cuenta @luismithr. Gracias por su comprensión.

#361 11-11-2009 14:24:38

Rasmo
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Re: Pedro J. Ese hombre

Jo, qué clarito el Sr. Del Olmo. Me ha sorprendido su franqueza. Gratamente.


Wars not make one great

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#362 11-11-2009 14:39:27

Hollowman
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Re: Pedro J. Ese hombre

Jojojo

"Si quieres hablar a España, Pedro J, si quieres reescribir la Historia, la Historia ya sentenciada de los atentados terroristas del 11M en Madrid y cargarte a Zapatero o a Rajoy, preséntate a unas Elecciones [...] y a ver quién te vota pero nunca lo harás porque lo más cómodo es sentarte a disparar desde el parapeto de un periódico y disparar siguiendo la mira telescópica de tus fobias".

Más alto pero no más claro.

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#363 12-11-2009 08:58:32

morenohijazo
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Re: Pedro J. Ese hombre

ElKoko wrote:

Moreno, el proyecto Sherringford está parado por problemas técnicos, ¿verdad?

Sí. Efectivamente. Este fin de semana se reanuda.

El problema es que para subir ciertas cosas se necesita conexión varias horas a megaupluad y, claro, se me bloqueaba a mitad de subida, con el cabreo consiguiente. El sábado espero reanudarlo


La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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#364 12-11-2009 10:32:29

Quetza
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Re: Pedro J. Ese hombre

Fenómeno Luis del Olmo. Si hubiese premios "Desiertos" le concedería el de oro.

Con respecto al proyecto ese del CNI, vais a acrecentar la paranoia de algunos peones lol

morenohijazo wrote:
ElKoko wrote:

Moreno, el proyecto Sherringford está parado por problemas técnicos, ¿verdad?

Sí. Efectivamente. Este fin de semana se reanuda.

El problema es que para subir ciertas cosas se necesita conexión varias horas a megaupluad y, claro, se me bloqueaba a mitad de subida, con el cabreo consiguiente. El sábado espero reanudarlo

Para faclitar las descargas yo utilizo el Jdownloader (en softonic). Le das la lista de links donde están las descargas y te despreocupas.


La Verdad persigue a los peones, pero ellos son mucho más rápidos

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#365 12-11-2009 10:40:56

Mangeclous
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Re: Pedro J. Ese hombre

A mí el Jdownloader no me funciona en algunos ordenadores; en esos uso el Rdesc, que tira bien. De todas maneras no sé si estos gestores de descarga sirven también para subidas.

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#366 12-11-2009 12:53:08

Quetza
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Re: Pedro J. Ese hombre

Para subir:  en algún foro recomiendan el file-uploader, pero también recomiendan cerrar las aplicaciones tipo bit torrent porque limitan la velocidad de subida de otras aplicaciones. No lo he probado.

Otra opción es fraccionar los ficheros en otros más pequeños y si se interrumpe el envio se pierde sólo una parte. Tiene más curro pero es más rentable si se interrumpe con cierta frecuencia.


La Verdad persigue a los peones, pero ellos son mucho más rápidos

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#367 12-11-2009 13:51:48

ronindo
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Re: Pedro J. Ese hombre

El fraccionado ayuda también a que ojos indiscretos puedan acceder "accidentalmente" a un archivo y bajárselo. Si no tienes todos los enlaces a los trozos olvídate.
Y tampoco está de más poner una contraseña de descompresión. Lo mejor es comprimir en trozos de unos 20-50 Megas con WinRar y añadir una clave de descompresión.


"Os equivocaís: Yo no estoy encerrado aquí, con vosotros. Vosotros estáis encerrados aquí, conmigo." (Rorschach)

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#368 12-11-2009 17:58:23

ultramort
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Re: Pedro J. Ese hombre

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#369 15-11-2009 13:41:58

morenohijazo
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Re: Pedro J. Ese hombre

BUA-JA-JA-JA (Tengo que practicar mi risa malvada, lo siento)

El proyecto Sherringford ya está nuevamente en marcha.

Mañana les mandaré un e-mail recordatorio de los enlñaces de que disponemos.

Por el momento lo nuevo sigue siendo de gran tamaño, puesto que ya lo tenía comprimido

Estudiaré cambiar el formato con las estupendas sugerencias ofrecidas (no prometo nada, que soy muy manazas con la informática). Sois maravillosos. Gracias.


La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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#370 18-11-2009 00:49:07

morenohijazo
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Re: Pedro J. Ese hombre

Reanudamos hoy la revisión que José Díaz Herrera hace del 11-M y del tratamiento que de él hace Pedro Jota Ramírez en el libro "Pedro J. Ramírez al desnudo".

Pese al criterio de Desiertos lejanos de no mezclar política he preferido no cortar las valoraciones que hace el autor del libro sobre los hechos y las personas cuyas acciones se entremezclaron durante aquellos terribles días; en primer lugar, para hacer comprensible el discurso; y en segundo lugar, porque como se verá Díaz Herrera no deja títere con cabeza. No se pone ni del lado del PP ni del PSOE. Todos cobran, aunque como veremos en sucesivos capítulos, es Pedro jota y sus chupatintas quienes reciben más y mejor estopa.

PEDRO J. RAMÍREZ AL DESNUDO: EL 11-m (I)

Antes de abandonar el CESID para dar paso al diplomático Jorge Dezcallar, el general Javier Calderón le dijo a su segundo, el general de Artillería Aurelio Madrigal:

-Esto que ha hecho el PP de utilizar el terrorismo de Estado [los GAL] como arma política es una canallada. Tendrá consecuencias.

Fue un comentario inocuo, pero Calderón sabía que «con los asuntos de Estado no se juega». Así y todo, aquel 11 de marzo de 2004 nadie conocía lo que se avecinaba. En la recta final de la campaña para las elecciones generales, Mariano Rajoy se daba como ganador y parecía que iba a hacerlo un poco mejor que Aznar. Rodríguez Zapatero afirmaba que, ganara o perdiera, él era el futuro.

Faltaban poco más de 72 horas para que se abrieran las urnas. El futuro de España, por primera vez tras la muerte de Franco, se iba a dilucidar como en las guerras revolucionarias: a sangre y a fuego.

De hecho, el destino de una nación se decidió, en realidad, en tres minutos, entre las 7:37 y las 7:40 de la mañana. Una docena de bombas estallaban en cuatro trenes del corredor del Henares, en la estación de Atocha, Santa Eugenia, Pozo del Tío Raimundo y cercanías de la calle Téllez.

Con 192 muertos y 1.857 heridos, con la nación crispada y atemorizada por la masacre, la pregunta que se hicieron los españoles no fue «Rajoy, sí; Rodríguez Zapatero, no». Se centró en quién era el responsable de que la célula de AI-Qaeda hubiera puesto las bombas sembrando el dolor en miles de familias.

De la respuesta dependía el resultado de las urnas días más tarde. Si los autores de la carnicería habían sido miembros de ETA, Mariano Rajoy aparecía como el ganador absoluto. Pero de demostrarse que los terroristas eran islamistas, Rodríguez Zapatero sería elevado a los altares de la política.

"Porque los españoles, en su gran mayoría, no entienden de cuestiones internacionales, y si se demostraba que los atentados eran la venganza del terrorismo islámico por la participación de Amar en la guerra de Iraq, todo estaba perdido para el PP», me cuenta el general Aurelio Madrigal, agregado del CESID en París, jefe durante muchos años de la “célula antiterrorista” de La Moncloa y secretario general de la «empresa».

De ahí que, en las horas que siguieron, uno y otro grupo político decidieran arrimar el ascua a su sardina. Comencemos, sin embargo, por el principio.

* * *

Juan Jesús Sánchez Manzano, comisario de Policía, salmantino, 50 años, casado y con tres hijos, circulaba aquel día sobre las ocho de la mañana por la autopista de Zaragoza a Madrid, a la altura del aeropuerto de Barajas, cuando le llamaron desde el 091 para darle la noticia.

Como jefe de los Tedax [Unidad de Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos] de la Policía Nacional habló con un jefe de la brigada y otro de sección, que viajaban desde Alcalá de Henares en otro coche a escasos centenares de metros, y se repartieron el trabajo. Dos de ellos acudieron al Pozo del Tío Raimundo y Sánchez Manzano a la estación de Atocha, donde se encontró con un especialista en desactivación que viajaba con su mujer en uno de los trenes que no explotaron y ya estaba ayudando a evacuar a los heridos.

La labor esencial de los Tedax, esa jornada, consistió en localizar nuevas bombas [se hallaron otras dos que no llegaron a explotar] y en tomar vestigios e indicios de los explosivos utilizados en los lugares donde se produjeron los atentados y ana1izarlos, como habían hecho en no menos de otras setenta ocasiones anteriores.

Sánchez Manzano supo así alrededor de las tres de la tarde que el explosivo utilizado por los autores de la masacre era Goma-2 Eco y no Titadyne, como había comunicado el subdirector general operativo Pedro Díaz Pintado al secretario de Estado para la Seguridad, Ignacio Astarloa, sobre las doce de la mañana.
   
No fueron las pruebas de laboratorio sino la inspección ocular de la furgoneta Renault Kangoo, hallada junto a la estación de Alcalá de Henares, donde los terroristas habían montado las bombas, lo que le llevó a esa conclusión.

Cuando se efectuó el registro del coche en presencia del comisario general de Información Jesús de la Morena, halló pequeños restos de Goma 2 Eco. Y bajo uno de sus asientos delanteros, varios detonadores con sus números de serie correspondientes. Los terroristas los habían llevado para sustituir a los colocados en las bombas, en el caso de que se rompieran las rabizas, y los dejaron abandonados.

Aunque no cayó en la cuenta hasta días más tarde, los detonadores serían el elemento esencial que contribuiría a la detención de los asesinos.

* * *

Esa misma noche, el jefe de los Tedax tuvo que hacer horas extra. Acompañado del comisario general de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén, acudió al parque Azorín a verificar la desactivación de una mochila-bomba hallada en la comisaría de Vallecas.

La inutilización del artefacto, que no llegó a estallar al haberse soltado uno de los cables, permitió a la policía determinar que el móvil empleado era un Trium.

Su código de identidad [Intemational Mobile Equipment Identity o IMEI], al igual que el de las tarjetas empleadas para ponerlos en funcionamiento, llevó a otro comisario, Enrique García Castaños, jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo de la Comisaría General de Información, a un locutorio situado en el barrio de Lavapiés y a varios puntos de venta utilizados especialmente por emigrantes árabes.

Se verificó así que, días antes de los atentados, se había vendido una partida de estos teléfonos, que se emplearían unos como temporizadores y otros para comunicarse entre ellos, a personas vinculadas con el terrorismo islámico en Madrid.
Inmediatamente, se averiguaron los protocolos de transmisión y se ordenó intervenir los terminales y las tarjetas. A los terroristas, sin embargo, parecía habérselos tragado la tierra. Los teléfonos permanecieron mudos durante la mañana del 12 de marzo y los miembros de la Unidad Central de Apoyo Operativo sabían que estaban en un callejón sin salida hasta que a los terroristas se les ocurriera utilizarlos.

* * *

A primera hora de la tarde del jueves 11, convocados por un responsable de la Comisaría General de Información, varios comisarios de policía del norte que se hallan ocasionalmente en Madrid haciendo el curso para ascender a comisarios principales, se reúnen para estudiar el atentado.

Tras hacer un análisis conjunto de la situación se llega al convencimiento de que ni por su capacidad operativa ni por el modus operandi ni por el explosivo utilizado [ETA no empleaba Goma 2 Eco desde 1985 sino que se surtía del Titadyne robado en Plevin (Bretaña) y Grenoble, dos polvorines franceses asaltados en 1999 y 2001], los asesinos pertenecían a la banda terrorista vasca.

Para llevar a cabo una matanza en cuatro trenes a la vez, la cúpula de ETA hubiera desplazado a Madrid no menos de diez activistas [hecho sólo ocurrido en el atentado al almirante Carrero Blanco], de los que carecían en aquellos momentos. Además, el grupo armado vasco jamás había utilizado un coche robado en un atentado sin doblarle las placas y, habitualmente, cuando colocaban una bomba, solían avisar para que se desalojaran los lugares públicos y no causar víctimas inocentes.

La aparición de los detonadores, poco sofisticados, llenos de herrumbre y en mal estado de conservación, acaba de disipar las dudas. Los terroristas vascos jamás habrían expuesto a sus comandos a actuar con un material de tan baja calidad, con el riesgo añadido de que podían explotar al ser manipulados.

Los datos se ponen en conocimiento del Gobierno. José María Amar, asesorado por Ángel Acebes, Eduardo Zaplana, el «gurú» electoral del PSOE Pedro Arriola, considera que es conveniente no despejar la duda sobre la autoría hasta el domingo. El periodista Pedro J. Ramírez, con el que habla en varias ocasiones, es de la misma opinión.

Para mantener la información controlada y no tener que dar explicaciones a la oposición, el presidente del Gobierno cometió un gran error: se negó a reunir el Pacto Antiterrorista y convocó unilateralmente una multitudinaria manifestación de repulsa para el día siguiente.

Paralelamente, el CNI, que dirige el diplomático Jorge Dezcallar, cuyos oficiales desarrollan esos días una actividad frenética, mantiene la hipótesis de que los autores de la tragedia son los miembros de ETA. Cegado por un exceso de confianza en el servicio, el Gobierno comete su segundo error.

En horas de la tarde y en contra de los informes del jefe de los Tedax y de otras muchas evidencias que se van recogiendo, el Ministerio de Asuntos Exteriores remite una información cifrada a todas las embajadas de España en el extranjero. En el documento, Ana de Palacio, haciéndose eco de las informaciones que le suministra La Moncloa, atribuye la autoría de los atentados a los terroristas vascos.

La información llega hasta el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que prepara un comunicado condenando los atentados y a sus autores, los pistoleros de ETA, a los que califica de «cobardes asesinos».

Cuando el telegrama de Asuntos Exteriores llega rebotado a la sede del PSOE en Ferraz, enviado por un miembro del servicio exterior socialista, José Luis Rodíguez Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Blanco no se lo pueden creer. Los dirigentes socialistas saben, por sus contactos dentro de las Fuerzas de Seguridad del Estado, que la investigación se encamina a la detención de varias células islamistas y que ETA ha sido ya prácticamente descartada.

Sintiéndose manipulados, utilizados por el Gobierno, los dirigentes socialistas orde¬nan romper la jornada de reflexión, agitar a las masas en su beneficio y, al grito de «asesinos», tomar los alrededores de las sedes del PP en toda España. Era la misma estrategia de «guerra sucia» que los populares emplearon en su contra, con otros métodos, en 1994 y 1995, como cuenta su ideólogo en Amarga Victoria.

El resultado de los comicios rompió los pronósticos. Frente al candidato del PP, que partía con la ventaja de presentarse desde el poder, como el delfín de Aznar, apoyado en una política de logros y una mejora sustancial de la calidad de vida, las urnas dieron la victoria al dirigente socialista.

Fue así como un leonés errante, un desconocido parlamentario, un tipo mediocre, sin capacidad de liderazgo, pero capaz de mentir cuanto fuera necesario, Rodríguez Zapatero, se convirtió en uno de los peores presidentes de la historia de España de todos los tiempos.

* * *

Entretanto, mientras el PSOE celebraba su victoria electoral, el 15 de marzo, tras llamar personalmente a un alto cargo de Unión Española de Explosivos, el comisario Sánchez Manzano encontró el hilo que le permitiría desentrañar la madeja de la trama terrorista causante del mayor atentado de la historia de Europa.

-Esos detonadores los entregamos a Mina Conchita, en Asturias -le dicen.

Eran las cinco de la tarde. Con la información quemándole en las manos, el jefe de los Tedax se puso en contacto con el comisario general de Información. Jesús de la Morena llamó inmediatamente al comisario Miguel Ángel Gamonal y le ordenó: -Reúne a todos los policías especialistas en información exterior que puedas. Coged un par de coches y salid zumbando ahora mismo hacia Asturias.

Gamonal se hizo acompañar del inspector Antonio Jesús Parrilla, experto en el mundo árabe, y de otros. Llegaron allí de noche y, como no sabían donde estaba la mina, el jefe de los Tedax les fue guiando con la ayuda de un confidente hasta que la encontraron y pudieron interrogar al vigilante y a algunos de los trabajadores.

Al día siguiente, 16 de marzo, los funcionarios de policía al mando de Gamonal detenían a los principales cabecillas de la llamada «trama asturiana», incluido José Emi¬lio Suárez Trashorras. Estos reconocieron al instante que habían vendido la Goma 2 Eco y los detonadores al marroquí Jamal Ahmidan y a sus colaboradores.

Paralelamente, la mujer de Suárez Trashorras y otros del clan asturiano, alarmados, llamaron a los móviles de los islamistas para averiguar qué estaba ocurriendo. Cuando hablaron con Jamal Ahmidan y Rafá Zouhier, la policía cerró el círculo.
Inmediatamente, se activaron los móviles de seguridad de éstos. Se descubrió así que formaban parte del grupo de Triums vendidos por el locutorio de Lavapiés, algunos de los cuales se habían utilizado para activar las bombas. La BSP [Binary Space Partitioning] a través de la cual estaban conectados era la más cercana a Morata de Tajuña, donde el grupo islamista poseía una casa de seguridad, que había sido visitada por la «trama asturiana».

Así, en apenas cuatro días, los agentes de Interior resolvieron el mayor enigma terrorista de la historia de España. El espectacular resultado, que se estudia desde enton¬ces como modelo de actuación en todas las escuelas de policía del mundo, no satisfizo a todos por igual.

Pedro J., el hombre que con la dirección del PP alteró en una ocasión el destino de España, va mucho más allá y sólo admite una teoría: la de la conspiración. Para él la colocación de las bombas el 11 de marzo no fue casual. Una mente perversa, maquiavélica, había movido los hilos y usado el terrorismo para cambiar el futuro de la nación. Y con el fin de borrar las huellas de los autores, policías socialistas se habían encargado de sembrar el terreno de pruebas falsas que implicaban a Al-Qaeda.

De 2004 en adelante, el periódico de la calle Pradillo, dedicaría miles de páginas no a esclarecer el mayor atentado terrorista de España, sino a desacreditar la investigación y a montar una caza de brujas al más puro estilo de la Gestapo.


La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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#371 18-11-2009 01:02:05

morenohijazo
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Re: Pedro J. Ese hombre

PEDRO J. RAMÍREZ AL DESNUDO: EL 11-M (II)

Podría afirmarse que el director de El Mundo lo tenía calculado para abrir la veda sin que el asunto afectara a sus relaciones con José Luis Rodríguez Zapatero.

Aunque tenía las pistolas cargadas y munición de sobra en las cartucheras, esperó a que tomara posesión de su cargo como presidente del Gobierno y a que los ministros de su Gabinete se instalaran en sus despachos y aprendieran a manejar los teléfonos de uso reservado.

El domingo 11 de abril de 2004, a los 38 días de ocurrida la tragedia, empezó a publicar los llamados Agujeros negros del 11-M. "El 10 de marzo, miércoles, -dice el periódico-, el Gobierno está tranquilo. Sabe que va a ganar las elecciones. El propio Gon¬zález lo declara en un círculo de íntimos: "No tendrán la mayoría absoluta, pero van a ganar".»

Entonces, el Gobierno es víctima de una trampa. "La policía -dice el periódico- les hace creer que el explosivo es Titadyne en unos momentos en que Otegui no contempla ni como mera hipótesis la intervención de ETA, el lehendakari Ibarretxe acusa a la banda armada y Aznar se lanza a apoyar esta tesis. Todos sospechan de los pistoleros vascos.»

El informe agrega cómo, paralelamente, se localiza la furgoneta Renault Kangoo de Alcalá de Henares en la que se trasladaron los terroristas. Afirma lo extraño que resulta que el perro policía no detectara explosivos. A continuación se lanza una falsedad: la furgoneta fue llevada primero a la Comisaría Provincial de Información, en la calle Tacona [lo que no es cierto], trasladándose después, a las 14:15 horas, a la Comisaría General de Policía Científica, en Canillas.

El periódico elucubra con otras supuestas pistas falsas introducidas por una mano invisible para orientar la investigación hacia la pista de los islamistas. «Comienza a asomar así lo que un investigador de la policía define como el cuento de Pulgarcito, alguien que encuentra el camino porque previamente ha dejado las piedrecitas blancas que le indican el mismo».
El reportero afirma que los autores no son de Al-Qaeda: «Esta organización nunca reivindica sus atentados hasta un mes y medio después, y jamás ha robado una furgoneta blanca para sus acciones armadas: la compran o la alquilan». Aplastante lógica, abrumadora seguridad.

Con la cúpula policial anterior en el poder, con policías de uno y otro signo vigilándose mutuamente, no explica cómo los conspiradores han actuado a sus anchas, cómo han podido sembrar decenas de lugares de piedrecitas. ¿Cuántos policías se precisan para montar una trama así? ¿Quién era el jefe? ¿Cómo se coordinan? ¿Cómo actúan a la luz del día? ¿Cómo burlaron a los mandos policiales anteriores, todos del PP?

* * *

Publicado el primer «caldo de cerebros», el siguiente elemento que tienen que cuestionar los responsables de la «caza de brujas» era la bomba hallada en la comisaría del Puente de Vallecas en la noche del 11 al 12 de marzo de 2004, la única desactivada por la policía.

Según El Mundo, el responsable de esa unidad era el comisario Rodolfo Ruiz Martínez, un individuo al que consideran vinculado al PSOE, hecho incierto, así como su relación con el Sindicato Unificado de Policía (SUP), en el que militó apenas un año y del que luego se dio de baja.

La policía conocía desde el primer momento que la bolsa bomba encontrada 18 horas después de los atentados en una comisaría de Vallecas no podía explosionar. Como se contó posteriormente, una radiografía hecha en el primer momento, en la misma noche del día 12 de marzo, y ocultada durante más de tres meses al juez, así lo revelaba al estar suelto uno de los dos cables -escribe El Mundo. Añade-:

La tarjeta que se encontró en el móvil fue clave para llegar a Zougam y el locutorio de Lavapiés. Lo que nadie ha dicho es que para activar la alarma no es necesario que tengan tarjeta. ¿Por qué entonces dejaron la tarjeta, la pista que iba a identificarles?

El periódico oculta otros datos relevantes porque no convienen a su tesis preconce¬bida de imputar el atentado a ETA y a algún socialista enloquecido. Que, por ejemplo, el día de la tragedia tampoco explotaron otras dos bombas. Y que ocurrió así, según la reconstrucción de los hechos, porque los terroristas se habían limitado a unir los cables que unían el teléfono-temporizador con el fulminante retorciéndolos, sin colocar, por precaución, cinta aislante para que no se despegaran.

El Mundo escamotea, además, que el 13 de octubre de 2001, en un registro a un grupo islamista establecido en la calle de la Roda de Cooperativas 4 de Madrid, se detiene al ciudadano marroquí Majib Chaid Mohamed. Junto a material para fabricar bombas, se le encuentra un teléfono Trium, con dos orificios en la parte superior del mismo, similar a los utilizados por la red Al-Qaeda en el ataque de Bali (Indonesia).

Meses más tarde, en enero de 2004, al investigarse una nueva trama islamista, vinculada al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, aparece otro móvil similar manipulado para ser utilizado como detonador. El hallazgo se hace en la calle Bonaire, de Olot, domicilio del presunto terrorista argelino Mohamed Amine Benboura.

Los terroristas islámicos partidarios de llevar la Guerra Santa contra el infiel llevaban, por tanto, tres años tratando de fabricar bombas parecidas a las que explotaron el 11 de marzo de 2004.

Para Ramírez las cosas no son como son sino como conviene a sus intereses. Para su desgracia, hay testigos directos de cómo sucedieron los principales hechos.

* * *

Estaba de jefe de día y por eso aquella jornada tuvo que asistir, en primera línea, al intento de capturar a los terroristas ocultos en un piso del número 40 de la calle Martín Gaite del madrileño pueblo de Leganés.

El comisario Germán-César Rodríguez Castiñeira, 53 años, con 33 de ejercicio profesional, jefe de la comisaría de distrito de Retiro y, en 2009 comisario provincial de Información, observó toda la operación y es uno de los muchos testigos directos de los acontecimientos.

Era el 3 de abril de 2004. Los agentes habían llegado al inmueble siguiendo las indicaciones del comisario jefe de la Unidad Central de Información Exterior, José Rafael Gómez Menor, considerado el mayor especialista de España en terrorismo islámico.

En el piso se encontraban, según se supo después, los terroristas islamistas Abdennabi Kounjaa, Rifaat Anouar Asrih, Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet, Jamal Ahmidan, Mohamed Oulad Akcha, Rachid Oulad Akcha y Allekema Lamari.

Muchos de ellos, si no todos, eran los autores de la masacre y no parecían dispuestos a entregarse vivos. A las seis y veinte de la tarde Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet llamó a su madre a Túnez para despedirse de ella, pues había decidido suicidarse. Lo mismo hicieron los hermanos Mohamed y Rachid Oulad Akcha con su familia en Marruecos, y Abdennabi Kounjaa, que llamó a su hermano Abdelkader.

Según relata al autor el comisario, los GEO, 15 agentes en total, realizaron una labor impecable. Taladraron las paredes de la vivienda e instalaron microcámaras en el interior, para conocer los movimientos de los terroristas. No pudieron, sin embargo, perca¬tarse del lugar en que habían establecido su base de operaciones, al encontrarse en una habitación interior.

A las ocho y media cortaron la luz, el gas y el agua, conminaron a los ocupantes del piso a entregarse. Éstos se exaltaron aún más.

-Entrad vosotros, mamones. Entrad si tenéis cojones... -les respondieron.

Al no poder desalojarlos y conscientes de que el asalto a la vivienda era una locura al estar dispuestos los islamistas a suicidarse, volaron la puerta del piso y lanzaron gases lacrimógenos para obligarles a rendirse.

Fue como si se desatara el infierno. Segundos después, se produce una explosión al detonar unos 20 kilogramos de dinamita, que reventó el piso y a resultas de la cual falleció el sub-inspector de los GEO Francisco Javier Torronteras. Un cascote de la pared le rebanó la femoral como si fuera un bisturí. Otro dato que se oculta: treinta miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado resultan heridos a consecuencia de la onda expansiva y la voladura del piso.

Cuando más tarde, disipado el humo y el polvo, ayudados de linternas, entran dos bomberos a apuntalar el inmueble y dos Tedax a buscar nuevos explosivos, todo está re¬ducido a escombros y no hay el menor atisbo de vida humana en su interior.

* * *

Hay una anécdota que figura en los anales del periodismo que viene al 11-M como anillo al dedo. En 1897, William Randolph Hearst, el homónimo americano de Pedro J. Ramírez, envió al Caribe al escritor Richard Harding Davis y al artista Frederic Remington para cubrir la guerra de Cuba de primera mano.

Como la contienda no había comenzado aún y no había visos de que pasara nada en los siguientes meses, Remington cableó a Hearst a L Joumal de Nueva York pidiendo autorización para regresar a los Estados Unidos. El editor les replicó enfurecido. «Por favor, permanezcan ahí. Usted haga los dibujos de las matanzas que la guerra la pongo yo.»

Como la imaginación no tiene límites, los fecundos imitadores de Richard Harding Davis y Frederic Remington en El Mundo se lanzaron a plantear teorías cada vez más peregrinas y absurdas. De repente, los siete terroristas que se inmolan en la calle Martín Gaite de Leganés, no se han quitado la vida a sí mismos: los ha suicidado la policía en otro lugar y ha congelado sus cadáveres. Luego han trasladado los cuerpos al piso y los han volado, simulando un suicidio colectivo.

Con su habitual sabiduría policial, tras implorar a la Virgen del Tremedal, el 20 de marzo de 2007 lo confirmaba en estos términos Jiménez Losantos en la COPE:

"Todo el sumario del juez Del Olmo está basado en una trola, que a su vez alberga una mentira, que a su vez se erige sobre un embuste, que a su vez concreta y completa una manipulación gigantesca de lo que pasó. Es todo mentira menos los muertos. Todo, mentira. El arma del crimen es cualquier cosa menos Goma 2 Eco."

Con el agente Francisco Javier Torronteras ocurre lo mismo. Según los defensores de la doctrina de la confabulación, el subinspector de los GEO ha muerto no se sabe dónde. Para dar verosimilitud al suicidio, la cúpula policial del PP ha llevado hasta allí su cuerpo y lo han volado. Haciendo gala de su habitual vehemencia, Losantos agrega:

«Y digo yo: ¿cuándo procesamos, señor Gómez Bermúdez, a los que han mentido? Señor juez, ¿cuándo llegará ese día? ¿Cuándo podremos procesar a los [policías] que han mentido? Porque, además, será la manera de que canten. Cuanto antes. ¿Cuándo llegará ese día?».

«Que los procesen. Que cojan el ABC, observen quiénes dirigían las operaciones policiales en primera línea, el director general de la Policía Agustín Díaz de Mera, el subdirector operativo Pedro Díaz Pintado y el comisario General de Información Jesús de la Morena. Que actúen contra ellos», me dice el comisario Telesforo Rubio.

* * *

Nacido el 4 de octubre de 1955 en Madrid e inspector de policía de segunda a los 20 años, Telesforo Rubio Muñoz había pasado por las comisarías de Soria, Alcorcón, distrito Centro de Madrid y se hallaba al frente de la comisaría de Chamberí el día de los atentados del 11- M.

Amigo de Zapatero, el 2 de junio de 2004 es nombrado comisario general de Información. Al llegar al edificio de Canillas, donde está su nuevo destino, lo primero que se encuentra es que su antecesor ha dejado el cargo para llevar la seguridad de Iberia.

Partiendo desde cero, tiene que reconstruir los atentados del 11-M, para atender las peticiones de información que le hace el juez Juan del Olmo y reorganizar los servicios de lucha contra el terrorismo islamista.

Una de las primeras cosas que averigua es que todos los pasos que han venido dando los integristas musulmanes en los últimos años han sido contados, minuto a minuto, a la policía por el marroquí Abdelkader el Farssaoui, más conocido por el apodo de Imán Cartagena.

Nacido en Rabat, licenciado por la Universidad de Marruecos, periodista y estudioso del islamismo, Cartagena trabajaba en España como imán de la mezquita de Villaverde cuando fue captado por la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) del comisario Mariano Rayón.

Inmediatamente se reveló como la mejor fuente de los policías españoles sobre el terrorismo yihadista, hasta el punto de que la UCIE asignó a tres agentes, Guillermo Moreno, Antonio Jesús Parrilla y José Luis Serrano para explotar la información del confidente.

Además de las indagaciones propias, Cartagena maneja los datos que le suministra la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), el contraespionaje marro¬quí, por lo que se convierte en la pieza más valiosa en el corazón de los defensores de la Guerra Santa.

«Todo lo que cuenta acaba cumpliéndose, casi siempre a rajatabla, y basta seguir sus notas informativas para darse cuenta de que desde hacía dos años venía advirtiendo de un golpe brutal del terrorismo is1amista», recuerda Te1esforo, a quien no le cabe en la cabeza cómo los servicios policiales del PP no evitaron el atentado.

* * *

A medida que se adentra en los pasadizos y vericuetos de la investigación, Rubio descubre otros hechos que le dejan helado. Por ejemplo, que la mayoría de los fanáticos que han tomado parte en la mayor matanza de la historia del terrorismo en España forman parte de un listado de 22 individuos fichados por la policía: muchos de ellos son confidentes y colaboradores de uno o varios servicios.

Mientras asesinan a casi dos centenares de personas en Atocha, Pozo del Tío Raimundo, Santa Eugenia y calle Téllez, hay una persona que se sabía al dedillo todos sus historiales, el comisario Gómez Menor.

Jefe de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) integrada dentro de la brigada de Información Exterior que mandaba Mariano Rayón, este agente lleva no menos de diez años trabajando el terrorismo árabe bajo las órdenes directas, casi siempre, del juez Baltasar Garzón y en muchos casos sin dar información a sus jefes.

Sus conocimientos son tales que, tras ser ascendido a comisario y trasladado a Burgos, inmediatamente se nota su ausencia. Y, sobre la marcha, se le reincorpora a la Unidad Central de Información Exterior en Madrid, como agregado policial experto en te¬rrorismo islámico.

Tras el fracaso del 11-M, acabadas las operaciones que se traía entre manos [operaciones Dátil y Nava], tanto Mariano Ramos Rayón como Rafael Gómez Menor dejan la información sobre terrorismo árabe y se marchan a la embajada de España en Roma y a la empresa privada.

* * *

Entre los potenciales inductores de la masacre había, según el comisario, no menos de cinco o seis islamistas, empezando por el número 4 de Al-Qaeda, Mustafá Setmarian. Tras una estancia de varios años en Granada, donde trabajó como vendedor de antigüedades, más tarde aparecería en Afganistán como instructor de terroristas, hasta que fue secuestrado por la CIA en Pakistán.

Había otros yihadistas relevantes, como Amer el Azizi o Mohamed Chej Saleh, tres de los hombres fuertes de Al-Qaeda en Afganistán, que habían vivido en España, que nunca se investigaron. Cuando fue llamado a comparecer como experto ante la comisión de investigación del Congreso, Rafael Gómez Menor dio un nombre.

El autor intelectual de la masacre era Imad Eddin Barakat Yarkas, alias Abú Daddah, un sirio procesado por la Audiencia Nacional como perteneciente a la «trama islamista de las Torres Gemelas». Al escuchar aquella declaración tan tajante, al juez Del Olmo se lo comen los diablos.

- Telesforo, ¿has escuchado lo que ha dicho Gómez Menor?

-Por supuesto. Que el autor de la matanza es Abu Daddah.

-¿Sabes que a mí me ha ocultado ese dato durante meses?

Obligado bajo amenaza de detención a contar la verdad en un escrito al instructor de la matanza de Atocha, el jefe de la Unidad Central de Información Exterior se desdijo de lo dicho ante la Cámara. Abu Daddah era la persona que reunía todas las cualidades para organizar el atentado. No se lo había dicho al juez al carecer de pruebas para detenerle.

Lo que Rubio Muñoz supo, nada más poner los pies en el complejo policial de Canillas, fue que el atentado constituyó un fracaso colectivo de la policía, bajo el mando del PP.

-¿Te importaría darme copia de tu fichero de terroristas árabes en España?

Gómez Menor le hizo llegar enseguida una copia. Comprobó así que los suicidas del piso de Leganés estaban en sus papeles, lo que indicaba que la policía conocía las andanzas de las tramas islamistas en España. También, sus conexiones internacionales, sus fuentes de financiación y su obsesión por adquirir explosivos.

Lo único que faltaba en aquel dossier, y de ahí derivó la fatalidad, era la fecha exacta en que un grupo de ellos había decidido cometer la infamia.

Entonces comenzaron a salir listados de terroristas en El Mundo, un día diez nombres, después quince. «Todos o casi todos tenían contactos con la policía. ¿Cómo pudieron poner las bombas si tenían sus teléfonos intervenidos, si estaban controlados hasta dos días antes de la matanza?», se preguntaba El Mundo, poniendo énfasis no en reflejar la incapacidad manifiesta de la policía sino en desacreditar el sumario.

Telesforo Rubio sacó el listado de Gómez Menor y verificó de dónde salía aquella información: los textos del periódico eran los mismos e incluso el orden en que aparecían publicados, similar.

La visión que daba de ellos no era la que Gómez Menor hacía en sus escritos. Según el rotativo dirigido por Ramírez, los islamistas muertos en Leganés y los detenidos eran unos pobres diablos, ignorantes y analfabetos, que no tenían nada de integristas y eran incapaces de organizar una matanza tan compleja como el 11-M.

Con el fin de exculpar al Gobierno del PP de la responsabilidad política de las muertes, El Mundo pone en marcha otra superchería. Acusa al juez Juan del Olmo y a la fiscal Olga Sánchez de mala instrucción y, ¡paradójicamente!, a los nuevos mandos policiales de ocultar y manipular información para que no se descubra a los asesinos.

«Acusamos de falsear las pruebas es lo más absurdo del mundo», cuenta Miguel Ángel Santano. El comisario general de Policía Judicial añade: «¿Por qué razones yo y mis compañeros, que llegamos al mando a partir del 2 de junio de 2004, tendríamos que ocultar unos errores que, en el caso de haberse producido, los cometieron o consintieron unos mandos policiales distintos?».

* * *

«Este sujeto [el jefe de los Tedax], este Manzano> debería estar procesado y probablemente estaría mejor en la cárcel, no sea que se escape o tenga tentaciones suicidas, que ya saben que en esto del 11-M, aquí te suicidas o te suicidan con una facilidad ex¬traordinaria, fíjense Leganés.»

El texto corresponde a una de las muchas intervenciones de Jiménez Losantos en La Mañana de la COPE. Obsesionado, al igual que Pedro J., en buscarle los tres pies al gato, lo que ninguno de los illuminati cuenta, es que, tras el suicidio de Leganés, la persona encargada de redactar el atestado fue un inspector cercano al PP que el día de los hechos no estaba allí.

Y mucho peor todavía. Lo elabora sin preguntar a nadie, sin especificar quién ha dirigido la fuerza, qué medidas se han ido tomando, quién manda a llamar a los GEO o quién ordenó el asalto al piso. «Cuando leí el informe, apenas me lo podía creer. La policía nombrada por el PP inventándose el sumario», recuerda Telesforo Rubio.

La historia de aquel día y de los anteriores era un suceso sucedido sucesivamente en la sucesión de las horas y contado por alguien que no estaba allí y que ni siquiera se tomó la molestia de preguntar a los que sí estuvieron.

Cuando descubrió el montaje, al comisario general de Información no le extrañó que sus antecesores, que no sabían ni redactar un atestado, fueran incapaces de impedir el atentado. Al poco tiempo sin que nadie depurara responsabilidades, muchos se marcharon de la Policía y se fueron a la empresa privada sin perder el sueldo de agentes y se les condecoró con cruces rojas, que lo incrementan en un diez por ciento.

A partir de! 3 de junio, como e! juez Del Olmo no paraba de pedirme detalles de lo que había pasado, tuve que pedir a los comisarios e inspectores que estuvieron allí, bajo el mando de Agustín Díaz de Mera, que me enviaran notas informativas para completar e! sumario y tener una idea cercana de lo que ocurrió en Leganés.

La instrucción policial de la causa fue, sin duda, una chapuza jamás imaginada. Otra de las obsesiones de los «paranoicos» consistió en implicar a ETA en el asunto, lo que demostraba que a Mariano Rajoy le «escamotearon» las elecciones.

CONTINUARÁ


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#372 18-11-2009 10:56:47

Mangeclous
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Re: Pedro J. Ese hombre

Hay información que, de ser cierta, resultaría inédita y reveladora pero también algún dato incorrecto: por ejemplo, que yo sepa El Mundo nunca asumió la teoría de los pelanas congelados, que es un producto genuinamente pineal.

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#373 18-11-2009 11:08:39

ronindo
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Re: Pedro J. Ese hombre

¿Y no publicaba El Mundo una columna de LdP llamada "El bloc de Luis del Pino" en la que solía poner lo mismo o parecido que en su blog? Si comentó en ellas la teoría de los pelanas congelados ya es tomar partido.


"Os equivocaís: Yo no estoy encerrado aquí, con vosotros. Vosotros estáis encerrados aquí, conmigo." (Rorschach)

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#374 18-11-2009 11:15:09

Rasmo
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Re: Pedro J. Ese hombre

De hecho, hay bastantes datos incorrectos, que me dan la impresión de un trabajo muy descuidado, torpe y falto de rigor. Sólo como detalle, el artículo de Múgica no era de 11 de abril, sino de 18 de abril. Y así tantas otras cosas, muy fáciles de comprobar con un mínimo esfuerzo, que me llevan a leerlo con entretenimiento y poco más. Le otorgo muy escaso valor, no cambio una cotorra por un loro, si es que se me entiende.


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#375 18-11-2009 12:33:12

Hollowman
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Re: Pedro J. Ese hombre

El comisario Germán-César Rodríguez Castiñeira, 53 años, con 33 de ejercicio profesional, jefe de la comisaría de distrito de Retiro y, en 2009 comisario provincial de Información, observó toda la operación y es uno de los muchos testigos directos de los acontecimientos.

Una pequeña puntualización: D. Germán Rodriguez Castiñeira es, en la actualidad, jefe de la Brigada Provincial de Información, no "comisario provincial de información". El Comisario Provincial de Madrid es D. Eusebio Fraguas.

http://www.belt.es/noticiasmdb/home2_no … sp?id=6364

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#376 18-11-2009 13:47:18

Rotundo
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Re: Pedro J. Ese hombre

José Díaz Herrera wrote:

Además, el grupo armado vasco jamás había utilizado un coche robado en un atentado sin doblarle las placas y, habitualmente, cuando colocaban una bomba, solían avisar para que se desalojaran los lugares públicos y no causar víctimas inocentes.

¿Las víctimas de ETA suelen ser culpables? ¿De qué?
Este hombre debería escribir más despacio y con más cuidado.


[i]"... me es odioso (...) el hombre que pretende aliviar su miseria contando patra

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#377 18-11-2009 14:20:48

Rasmo
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Re: Pedro J. Ese hombre

Con 192 muertos y 1.857 heridos, con la nación crispada y atemorizada por la masacre, la pregunta que se hicieron los españoles no fue «Rajoy, sí; Rodríguez Zapatero, no». Se centró en quién era el responsable de que la célula de AI-Qaeda hubiera puesto las bombas sembrando el dolor en miles de familias.
De la respuesta dependía el resultado de las urnas días más tarde. Si los autores de la carnicería habían sido miembros de ETA...

Debería escribir con mucho más cuidado.


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#378 18-11-2009 14:24:05

morenohijazo
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Re: Pedro J. Ese hombre

Me parece muy adecuada la crítica que se hace en estas páginas.

Es lo que nunca se hace en los medios conspiracionistas. Allí, cualquier información que se 5eciba no se contrasta. Simplemente, si les conviene la dan por buena... y ya está.


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#379 10-12-2009 08:37:27

GAVILAN
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#380 13-12-2009 10:11:27

morenohijazo
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Re: Pedro J. Ese hombre

Bueno, tras mucho retraso, como lo prometido es deuda, voy a subir aquí otro capítulo de "Pedro J. Ramírez al desnudo" de José Díaz Herrera.

Recuerdo que, dado que este foro trata sobre el 11-M, sólo los capítulos sobre estos atentados serán comentados aquí

Dada la longitud del capítulo, lo he dividido en tres partes, a los que he dado título de mi cosecha.

Como en el capítulo anterior, hay faltas de ortografía (pocas, de las que he corregido las que me parecían evidentes erratas tipográficas) y gramática (bastantes más), y no se puede descartar que yo, al corregir, haya añadido algunas de mi cosecha.

También podemos estar de acuerdo, o no, con muchas de las cosas que se dice.

Debe comprenderse que en varias ocasiones el autor no parece reflejar su propia opinión (que, por cierto, no es precisamente favorable al PP ni al PSOE, como veremos, y menos aún a Rodríguez Zapatero) sino la de alguno de los actores de la tragedia, como Telesforo Rubio, o Santano, por ejemplo.

XXXII -  11-M: La conspiración de Pedro J

A- El destino de España, en manos de los Illuminati

Donde se cuenta la historia de cómo El Mundo, su director Ramírez y los Illuminati se inventaron la doctrina de la conspiración para borrar cualquier responsabilidad del PP en el 11-M, e implicaron a decenas de policías nombrados por el Gobierno socialista tres meses después de ocurrida la masacre para tener culpables.

En 1994, tres parejas pasan la Nochevieja en el valle de Arán: el presidente del PP, José María Aznar, y su mujer Ana Botella, el portavoz en el Congreso del Grupo Parlamentario Popular Rodrigo Rato y su esposa Gela Alarcó, y el director de El Mundo Pedro José Ramírez y su compañera sentimental Ágatha Ruiz de la Prada.

Cuando las campanadas dan las doce, los seis toman las uvas al calor del fuego de la chimenea y brindan.

-Por que el próximo año lo celebremos en La Moncloa.

-En La Moncloa, no. Aquí pero con José de presidente -bromea Rodrigo Rato.

Los tres matrimonios, junto al futuro presidente de Telefónica, Juan Villalonga y su mujer, han acudido a recibir el año a Baqueira Beret, para estar juntos y valorar los acontecimientos que marcarían el final del felipismo.

El 19 de diciembre El Mundo ha publicado en portada: «Jornada histórica en la Audiencia Nacional: Amedo y Domínguez deciden colaborar con la Justicia e implican al Gobierno en el montaje de los GAL».

La deposición de dos de los miembros de los Grupos Armados de Liberación había actuado como un efecto dominó. Días más tarde, la cúpula de Interior de los ochenta acababa con sus huesos en la cárcel.

Los allí presentes sabían que la caza no había hecho más que empezar. Tras el pacto a tres bandas entre El Mundo, el juez Garzón y el PP, la suerte de González estaba echada.

En su libro Amarga victoria, Ramírez lo relata con pelos y señales.

¿Qué significa todo esto? ¿Cuál va a ser el resultado? -se pregunta Ramírez en su libro. Y dice-: Los reunidos lo tienen claro.

Esta es la gota que desborda el vaso. Una democracia puede aguantar muchas cosas, pero no esto. Incluso la gente que pudiera estar a favor de la guerra sucia, no quiere enterarse que el Gobierno ha montado secuestros con su dinero. Puede parecer hipócrita, pero es así… “Son las reglas del juego. Si te pillan, te tienes que marchar».

Rodriga Rato es más escéptico.

-Está claro que este tío tendría que dimitir. Cualquiera en su lugar se iría. Pero dudo mucho que él lo haga.

José ha permanecido callado, pero sale al fin de su mutismo.

-Lo peor va a ser cuando empiece a salir lo del dinero...

Aznar se refiere a los pagos que el Ministerio del Interior hizo en Suiza a los dos ex-policías para que mantuvieran la boca cerrada.

«Es consciente -dice Pedro J.- de que González está contra las cuerdas y él más cerca de La Moncloa, pero el asunto no le gusta. Preferiría que en mi país no hubiera sucedido nada de esto... No habla de pacto [para salvar a Felipe González de la cárcel], pero el concepto flota en el ambiente.»

Un texto que no deja de ser una confesión de parte de cómo Aznar, Álvarez Cascos, Rato y Ramírez conspiraron para aprovechar el terrorismo de Estado para llegar al poder.

El hombre que urdió maquinación semejante, pensó el 11 de marzo de 2004, tras la matanza de los islamistas radicales, que el PSOE pagaba al PP con su misma moneda. A partir de ese día, acabar con la fantasmal trama cuyos autores «no se hallan en desiertos lejanos ni en montañas remotas» formaría parte durante cinco años de la ración diaria de «información» de El Mundo.

                                                                  * * *

Antes de abandonar el CESID para dar paso al diplomático Jorge Dezcallar, el general Javier Calderón le dijo a su segundo, el general de Artillería Aurelio Madrigal:

-Esto que ha hecho el PP de utilizar el terrorismo de Estado [los GAL] como arma política es una canallada. Tendrá consecuencias.

Fue un comentario inocuo, pero Calderón sabía que «con los asuntos de Estado no se juega». Así y todo, aquel 11 de marzo de 2004 nadie conocía lo que se avecinaba. En la recta final de la campaña para las elecciones generales, Mariano Rajoy se daba como ganador y parecía que iba a hacerlo un poco mejor que Aznar. Rodríguez Zapatero afirmaba que, ganara o perdiera, él era el futuro.

Faltaban poco más de 72 horas para que se abrieran las urnas. El futuro de España, por primera vez tras la muerte de Franco, se iba a dilucidar como en las guerras revolucionarias: a sangre y a fuego.

De hecho, el destino de una nación se decidió, en realidad, en tres minutos, entre las 7:37 y las 7:40 de la mañana. Una docena de bombas estallaban en cuatro trenes del corredor del Henares, en la estación de Atocha, Santa Eugenia, Pozo del Tío Raimundo y cercanías de la calle Téllez.

Con 192 muertos y 1.857 heridos, con la nación crispada y atemorizada por la masacre, la pregunta que se hicieron los españoles no fue «Rajoy, sí; Rodríguez Zapatero, no». Se centró en quién era el responsable de que la célula de Al-Qaeda hubiera puesto las bombas sembrando el dolor en miles de familias.

De la respuesta dependía el resultado de las urnas días más tarde. Si los autores de la carnicería habían sido miembros de ETA, Mariano Rajoy aparecía como el ganador absoluto. Pero de demostrarse que los terroristas eran islamistas, Rodríguez Zapatero sería elevado a los altares de la política.

«Porque los españoles, en su gran mayoría, no entienden de cuestiones internacionales, y si se demostraba que los atentados eran la venganza del terrorismo islámico por la participación de Aznar en la guerra de Iraq, todo estaba perdido para el PP», me cuenta el general Aurelio Madrigal, agregado del CESID en París, jefe durante muchos años de la «célula antiterrorista» de La Moncloa y secretario general de la «empresa».

De ahí que, en las horas que siguieron, uno y otro grupo político decidieran arrimar el ascua a su sardina. Comencemos, sin embargo, por el principio.

                                                                  * * *

Juan Jesús Sánchez Manzano, comisario de Policía, salmantino, 50 años, casado y con tres hijos, circulaba aquel día sobre las ocho de la mañana por la autopista de Zaragoza a Madrid, a la altura del aeropuerto de Barajas, cuando le llamaron desde el 091 para darle la noticia.

Como jefe de los Tedax [Unidad de Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos] de la Policía Nacional habló con un jefe de la brigada y otro de sección, que viajaban desde Alcalá de Henares en otro coche a escasos centenares de metros, y se repartieron el trabajo. Dos de ellos acudieron al Pozo del Tío Raimundo y Sánchez Manzano a la estación de Atocha, donde se encontró con un especialista en desactivación que viajaba con su mujer en uno de los trenes que no explotaron y ya estaba ayudando a evacuar a los heridos.

La labor esencial de los Tedax, esa jornada, consistió en localizar nuevas bombas [se hallaron otras dos que no llegaron a explotar] y en tomar vestigios e indicios de los explosivos utilizados en los lugares donde se produjeron los atentados y analizarlos, como habían hecho en no menos de otras setenta ocasiones anteriores.

Sánchez Manzano supo así alrededor de las tres de la tarde que el explosivo utilizado por los autores de la masacre era Goma-2 Eco y no Titadyne, como había comunicado el subdirector general operativo Pedro Díaz Pintado al secretario de Estado para la Seguridad, Ignacio Astarloa, sobre las doce de la mañana.

No fueron las pruebas de laboratorio sino la inspección ocular de la furgoneta Renault Kangoo, hallada junto a la estación de Alcalá de Henares, donde los terroristas habían montado las bombas, lo que le llevó a esa conclusión.

Cuando se efectuó el registro del coche en presencia del comisario general de Información Jesús de la Morena, halló pequeños restos de Goma 2 Eco. Y bajo uno de sus asientos delanteros, varios detonadores con sus números de serie correspondientes. Los terroristas los habían llevado para sustituir a los colocados en las bombas, en el caso de que se rompieran las rabizas, y los dejaron abandonados.

Aunque no cayó en la cuenta hasta días más tarde, los detonadores serían el elemento esencial que contribuiría a la detención de los asesinos.

                                                                  * * *

Esa misma noche, el jefe de los Tedax tuvo que hacer horas extra. Acompañado del comisario general de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén, acudió al parque Azorín a verificar la desactivación de una mochila-bomba hallada en la comisaría de Vallecas.

La inutilización del artefacto, que no llegó a estallar al haberse soltado uno de los cables, permitió a la policía determinar que el móvil empleado era un Trium.

Su código de identidad [International Mobile Equipment Identity o IMEI], al igual que el de las tarjetas empleadas para ponerlos en funcionamiento, llevó a otro comisario, Enrique García Castaños, jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo de la Comisaría General de Información, a un locutorio situado en el barrio de Lavapiés y a varios puntos de venta utilizados especialmente por emigrantes árabes.

Se verificó así que, días antes de los atentados, se había vendido una partida de estos teléfonos, que se emplearían unos como temporizadores y otros para comunicarse entre ellos, a personas vinculadas con el terrorismo islámico en Madrid.

Inmediatamente, se averiguaron los protocolos de transmisión y se ordenó intervenir los terminales y las tarjetas. A los terroristas, sin embargo, parecía habérselos tragado la tierra. Los teléfonos permanecieron mudos durante la mañana del 12 de marzo y los miembros de la Unidad Central de Apoyo Operativo sabían que estaban en un callejón sin salida hasta que a los terroristas se les ocurriera utilizarlos.

                                                                  * * *

A primera hora de la tarde del jueves 11, convocados por un responsable de la Comisaría General de Información, varios comisarios de policía del norte que se hallan ocasionalmente en Madrid haciendo el curso para ascender a comisarios principales, se reúnen para estudiar el atentado.

Tras hacer un análisis conjunto de la situación se llega al convencimiento de que ni por su capacidad operativa ni por el modus operando ni por el explosivo utilizado [ETA no empleaba Goma 2 Eco desde 1985 sino que se surtía del Titadyne robado en Plevin (Bretaña) y Grenoble, dos polvorines franceses asaltados en 1999 y 2001], los asesinos pertenecían a la banda terrorista vasca.

Para llevar a cabo una matanza en cuatro trenes a la vez, la cúpula de ETA hubiera desplazado a Madrid no menos de diez activistas [hecho sólo ocurrido en el atentado al almirante Carrero Blanco], de los que carecían en aquellos momentos. Además, el grupo armado vasco jamás había utilizado un coche robado en un atentado sin doblarle las placas y, habitualmente, cuando colocaban una bomba, solían avisar para que se desalojaran los lugares públicos y no causar víctimas inocentes.

La aparición de los detonadores, poco sofisticados, llenos de herrumbre y en mal estado de conservación, acaba de disipar las dudas. Los terroristas vascos jamás habrían expuesto a sus comandos a actuar con un material de tan baja calidad, con el riesgo añadido de que podían explotar al ser manipulados.

Los datos se ponen en conocimiento del Gobierno. José María Amar, asesorado por Ángel Acebes, Eduardo Zaplana, el «gurú» electoral del PSOE Pedro Arriola, considera que es conveniente no despejar la duda sobre la autoría hasta el domingo. El periodista Pedro J. Ramírez, con el que habla en varias ocasiones, es de la misma opinión.

Para mantener la información controlada y no tener que dar explicaciones a la oposición, el presidente del Gobierno cometió un gran error: se negó a reunir el Pacto Antiterrorista y convocó unilateralmente una multitudinaria manifestación de repulsa para el día siguiente.
Paralelamente, el CNI, que dirige el diplomático Jorge Dezcallar, cuyos oficiales desarrollan esos días una actividad frenética, mantiene la hipótesis de que los autores de la tragedia son los miembros de ETA. Cegado por un exceso de confianza en el servicio, el Gobierno comete su segundo error.

En horas de la tarde y en contra de los informes del jefe de los Tedax y de otras muchas evidencias que se van recogiendo, el Ministerio de Asuntos Exteriores remite una información cifrada a todas las embajadas de España en el extranjero. En el documento, Ana de Palacio, haciéndose eco de las informaciones que le suministra La Moncloa, atribuye la autoría de los atentados a los terroristas vascos.

La información llega hasta el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que prepara un comunicado condenando los atentados y a sus autores, los pistoleros de ETA, a los que califica de «cobardes asesinos».

Cuando el telegrama de Asuntos Exteriores llega rebotado a la sede del PSOE en Ferraz, enviado por un miembro del servicio exterior socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Blanco no se lo pueden creer. Los dirigentes socialistas saben, por sus contactos dentro de las Fuerzas de Seguridad del Estado, que la investigación se encamina a la detención de varias células islamistas y que ETA ha sido ya prácticamente descartada.

Sintiéndose manipulados, utilizados por el Gobierno, los dirigentes socialistas ordenan romper la jornada de reflexión, agitar a las masas en su beneficio y, al grito de «asesinos», tomar los alrededores de las sedes del PP en toda España. Era la misma estrategia de «guerra sucia» que los populares emplearon en su contra, con otros métodos, en 1994 y 1995, como cuenta su ideólogo en "Amarga Victoria."

El resultado de los comicios rompió los pronósticos. Frente al candidato del PP, que partía con la ventaja de presentarse desde el poder, como el delfín de Aznar, apoyado en una política de logros y una mejora sustancial de la calidad de vida, las urnas dieron la victoria al dirigente socialista.

Fue así como un leonés errante, un desconocido parlamentario, un tipo mediocre, sin capacidad de liderazgo, pero capaz de mentir cuanto fuera necesario, Rodríguez Zapatero, se convirtió en uno de los peores presidentes de la historia de España de todos los tiempos.

                                                                  * * *

Entretanto, mientras el PSOE celebraba su victoria electoral, el 15 de marzo, tras llamar personalmente a un alto cargo de Unión Española de Explosivos, el comisario Sánchez Manzano encontró el hilo que le permitiría desentrañar la madeja de la trama terrorista causante del mayor atentado de la historia de Europa.

-Esos detonadores los entregamos a Mina Conchita, en Asturias -le dicen.

Eran las cinco de la tarde. Con la información quemándo1e en las manos, el jefe de los Tedax se puso en contacto con el comisario general de Información. Jesús de la Morena llamó inmediatamente al comisario Miguel Ángel Gamonal y le ordenó:

-Reúne a todos los policías especialistas en información exterior que puedas. Coged un par de coches y salid zumbando ahora mismo hacia Asturias.

Gamonal se hizo acompañar del inspector Antonio Jesús Parrilla, experto en el mundo árabe, y de otros. Llegaron allí de noche y, como no sabían donde estaba la mina, el jefe de los Tedax les fue guiando con la ayuda de un confidente hasta que la encontraron y pudieron interrogar al vigilante y a algunos de los trabajadores.

Al día siguiente, 16 de marzo, los funcionarios de policía al mando de Gamonal detenían a los principales cabecillas de la llamada «trama asturiana», incluido José Emilio Suárez Trashorras. Estos reconocieron al instante que habían vendido la Goma 2 Eco y los detonadores al marroquí Jamal Ahmidan y a sus colaboradores.

Paralelamente, la mujer de Suárez Trashorras y otros del clan asturiano, alarmados, llamaron a los móviles de los islamistas para averiguar qué estaba ocurriendo. Cuando hablaron con Jamal Ahmidan y Rafá Zohuier, la policía cerró el círculo.

Inmediatamente, se activaron los móviles de seguridad de éstos. Se descubrió así que formaban parte del grupo de Triums vendidos por el locutorio de Lavapiés, a1gunos de los cuales se habían utilizado para activar las bombas. La BSP [Binary Space Partitioning] a través de la cual estaban conectados era la más cercana a Morata de Tajuña, donde el grupo islamista poseía una casa de seguridad, que había sido visitada por la «trama asturiana».

Así, en apenas cuatro días, los agentes de Interior resolvieron el mayor enigma terrorista de la historia de España. El espectacular resultado, que se estudia desde entonces como modelo de actuación en todas las escuelas de policía del mundo, no satisfizo a todos por igual.

Pedro J., el hombre que con la dirección del PP alteró en una ocasión el destino de España, va mucho más allá y sólo admite una teoría: la de la conspiración. Para él la colocación de las bombas el 11 de marzo no fue casual. Una mente perversa, maquiavélica, había movido los hilos y usado el terrorismo para cambiar el futuro de la nación, y con el fin de borrar las huellas de los autores, policías socialistas se habían encargado de sembrar el terreno de pruebas falsas que implicaban a Al-Qaeda.

De 2004 en adelante, el periódico de la calle Pradillo, dedicaría miles de páginas no a esclarecer el mayor atentado terrorista de España, sino a desacreditar la investigación y a montar una caza de brujas al más puro estilo de la Gestapo.


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