Foro del colectivo Desiertos Lejanos.

Lugar de debate de las teorias de conspiración del 11-M.

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#381 13-12-2009 10:16:55

morenohijazo
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Re: Pedro J. Ese hombre

B- Los Agujeros negros del 11-M


Podría afirmarse que el director de El Mundo lo tenía calculado para abrir la veda sin que el asunto afectara a sus relaciones con José Luis Rodríguez Zapatero.

Aunque tenía las pistolas cargadas y munición de sobra en las cartucheras, esperó a que tomara posesión de su cargo como presidente del Gobierno y a que los ministros de su Gabinete se instalaran en sus despachos y aprendieran a manejar los teléfonos de uso reservado.

El domingo 11 de abril de 2004, a los 38 días de ocurrida la tragedia, empezó a publicar los llamados Agujeros negros del 11-M. «El 10 de marzo, miércoles, -dice el periódico-, el Gobierno está tranquilo. Sabe que va a ganar las elecciones. El propio González lo declara en un círculo de íntimos: "No tendrán la mayoría absoluta, pero van a ganar".»

Entonces, el Gobierno es víctima de una trampa. «La policía -dice el periódico- les hace creer que el explosivo es Titadyne en unos momentos en que Otegui no contempla ni como mera hipótesis la intervención de ETA, el lehendakari Ibarretxe acusa a la banda armada y Aznar se lanza a apoyar esta tesis. Todos sospechan de los pistoleros vascos.»

El informe agrega cómo, paralelamente, se localiza la furgoneta Renault Kangoo de Alcalá de Henares en la que se trasladaron los terroristas. Afirma lo extraño que resulta que el perro policía no detectara explosivos. A continuación se lanza una falsedad: la furgoneta fue llevada primero a la Comisaría Provincial de Información, en la calle Tacona [lo que no es cierto], trasladándose después, a las 14:15 horas, a la Comisaría General de Policía Científica, en Canillas.

El periódico elucubra con otras supuestas pistas falsas introducidas por una mano invisible para orientar la investigación hacia la pista de los islamistas. «Comienza a asomar así lo que un investigador de la policía define como el cuento de Pulgarcito, alguien que encuentra el camino porque previamente ha dejado las piedrecitas blancas que le indican el mismo».
El reportero afirma que los autores no son de Al-Qaeda: «Esta organización nunca reivindica sus atentados hasta un mes y medio después, y jamás ha robado una furgoneta blanca para sus acciones armadas: la compran o la alquilan». Aplastante lógica, abrumadora seguridad.

Con la cúpula policial anterior en el poder, con policías de uno y otro signo vigilándose mutuamente, no explica cómo los conspiradores han actuado a sus anchas, cómo han podido sembrar decenas de lugares de piedrecitas. ¿Cuántos policías se precisan para montar una trama así? ¿Quién era el jefe? ¿Cómo se coordinan? ¿Cómo actúan a la luz del día? ¿Cómo burlaron a los mandos policiales anteriores, todos del PP?

                                                                  * * *

Publicado el primer «caldo de cerebros», el siguiente elemento que tienen que cuestionar los responsables de la «caza de brujas» era la bomba hallada en la comisaría del Puente de Vallecas en la noche del 11 al 12 de marzo de 2004, la única desactivada por la policía.

Según El Mundo, el responsable de esa unidad era el comisario Rodolfo Ruiz Martínez, un individuo al que consideran vinculado al PSOE, hecho incierto, así como su relación con el Sindicato Unificado de Policía (SUP), en el que militó apenas un año y del que luego se dio de baja.

La policía conocía desde el primer momento que la bolsa bomba encontrada 18 horas después de los atentados en una comisaría de Vallecas no podía explosionar. Como se contó posteriormente, una radiografía hecha en el primer momento, en la misma noche del día 12 de marzo, y ocultada durante más de tres meses al juez, así lo revelaba al estar suelto uno de los dos cables -escribe El Mundo. Añade-:

La tarjeta que se encontró en el móvil fue clave para llegar a Zougam y el locutorio de Lavapiés. Lo que nadie ha dicho es que para activar la alarma no es necesario que tengan tarjeta. ¿Por qué entonces dejaron la tarjeta, la pista que iba a identificarles?

El periódico oculta otros datos relevantes porque no convienen a su tesis preconcebida de imputar el atentado a ETA y a algún socialista enloquecido. Que, por ejemplo, el día de la tragedia tampoco explotaron otras dos bombas. Y que ocurrió así, según la reconstrucción de los hechos, porque los terroristas se habían limitado a unir los cables que unían el teléfono-temporizador con el fulminante retorciéndolos, sin colocar, por precaución, cinta aislante para que no se despegaran.

El Mundo escamotea, además, que el 13 de octubre de 2001, en un registro a un grupo islamista establecido en la calle de la Roda de Cooperativas 4 de Madrid, se detiene al ciudadano marroquí Majib Chaid Mohamed. Junto a material para fabricar bombas, se le encuentra un teléfono Trium, con dos orificios en la parte superior del mismo, similar a los utilizados por la red Al-Qaeda en el ataque de Bali (Indonesia).

Meses más tarde, en enero de 2004, al investigarse una nueva trama islamista, vinculada al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, aparece otro móvil similar manipulado para ser utilizado como detonador. El hallazgo se hace en la calle Bonaire, de Olot, domicilio del presunto terrorista argelino Mohamed Amine Benboura.

Los terroristas islámicos partidarios de llevar la Guerra Santa contra el infiel llevaban, por tanto, tres años tratando de fabricar bombas parecidas a las que explotaron el 11 de marzo de 2004.

Para Ramírez las cosas no son como son sino como conviene a sus intereses. Para su desgracia, hay testigos directos de cómo sucedieron los principales hechos.

                                                                  * * *

Estaba de jefe de día y por eso aquella jornada tuvo que asistir, en primera línea, al intento de capturar a los terroristas ocultos en un piso del número 40 de la calle Martín Gaite del madrileño pueblo de Leganés.

El comisario Germán-César Rodríguez Castiñeira, 53 años, con 33 de ejercicio profesional, jefe de la comisaría de distrito de Retiro y, en 2009 comisario provincial de Información, observó toda la operación y es uno de los muchos testigos directos de los acontecimientos.

Era el 3 de abril de 2004. Los agentes habían llegado al inmueble siguiendo las indicaciones del comisario jefe de la Unidad Central de Información Exterior, José Rafael Gómez Menor, considerado el mayor especialista de España en terrorismo islámico.

En el piso se encontraban, según se supo después, los terroristas islamistas Abdennabi Kounjaa, Rifaat Anouar Asrih, Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet, Jamal Ahmidan, Mohamed Oulad Akcha, Rachid Oulad Akcha y Allekema Lamari.

Muchos de ellos, si no todos, eran los autores de la masacre y no parecían dispuestos a entregarse vivos. A las seis y veinte de la tarde Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet llamó a su madre a Túnez para despedirse de ella, pues había decidido suicidarse. Lo mismo hicieron los hermanos Mohamed y Rachid Oulad Akcha con su familia en Marruecos, y Abdennabi Kounjaa, que llamó a su hermano Abdelkader.

Según relata al autor el comisario, los GEO, 15 agentes en total, realizaron una labor impecable. Taladraron las paredes de la vivienda e instalaron microcámaras en el interior, para conocer los movimientos de los terroristas. No pudieron, sin embargo, percatarse del lugar en que habían establecido su base de operaciones, al encontrarse en una habitación interior.
A las ocho y media cortaron la luz, el gas y el agua, conminaron a los ocupantes del piso a entregarse. Éstos se exaltaron aún más.

-Entrad vosotros, mamones. Entrad si tenéis cojones... -les respondieron.

Al no poder desalojarlos y conscientes de que el asalto a la vivienda era una locura al estar dispuestos los islamistas a suicidarse, volaron la puerta del piso y lanzaron gases lacrimógenos para obligarles a rendirse.

Fue como si se desatara el infierno. Segundos después, se produce una explosión al detonar unos 20 kilogramos de dinamita, que reventó el piso y a resultas de la cual falleció el subinspector de los GEO Francisco Javier Torronteras. Un cascote de la pared le rebanó la femoral como si fuera un bisturí. Otro dato que se oculta: treinta miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado resultan heridos a consecuencia de la onda expansiva y la voladura del piso.

Cuando más tarde, disipado el humo y el polvo, ayudados de linternas, entran dos bomberos a apuntalar el inmueble y dos Tedax a buscar nuevos explosivos, todo está reducido a escombros y no hay el menor atisbo de vida humana en su interior.

                                                                  * * *

Hay una anécdota que figura en los anales del periodismo que viene al 11-M como anillo al dedo. En 1897, William Randolph Hearst, el homónimo americano de Pedro J. Ramírez, envió al Caribe al escritor Richard Harding Davis y al artista Frederic Remington para cubrir la guerra de Cuba de primera mano.

Como la contienda no había comenzado aún y no había visos de que pasara nada en los siguientes meses, Remington cableó a Hearst al Joumal de Nueva York pidiendo autorización para regresar a los Estados Unidos. El editor les replicó enfurecido. "Por favor, permanezcan ahí. Usted haga los dibujos de las matanzas que la guerra la pongo yo.»

Como la imaginación no tiene límites, los fecundos imitadores de Richard Harding Davis y Frederic Remington en El Mundo se lanzaron a plantear teorías cada vez más peregrinas y absurdas. De repente, los siete terroristas que se inmolan en la calle Martín Gaite de Leganés, no se han quitado la vida a sí mismos: los ha suicidado la policía en otro lugar y ha congelado sus cadáveres. Luego han trasladado los cuerpos al piso y los han volado, simulando un suicidio colectivo.

Con su habitual sabiduría policial, tras implorar a la Virgen del Tremedal, el 20 de marzo de 2007 lo confirmaba en estos términos Jiménez Losantos en la COPE:

Todo el sumario del juez Del Olmo está basado en una trola, que a su vez alberga una mentira, que a su vez se erige sobre un embuste, que a su vez concreta y completa una manipulación gigantesca de lo que pasó. Es todo mentira menos los muertos. Todo, mentira. El arma del crimen es cualquier cosa menos Goma 2 Eco.

Con el agente Francisco Javier Torronteras ocurre lo mismo. Según los defensores de la doctrina de la confabulación, el subinspector de los GEO ha muerto no se sabe dónde. Para dar verosimilitud al suicidio, la cúpula policial del PP ha llevado hasta allí su cuerpo y lo han volado. Haciendo gala de su habitual vehemencia, Losantos agrega:

«Y digo yo: ¿cuándo procesamos, señor Gómez Bermúdez, a los que han mentido? Señor juez, ¿cuándo llegará ese día? ¿Cuándo podremos procesar a los [policías] que han mentido? Porque, además, será la manera de que canten. Cuanto antes. ¿Cuándo llegará ese día?».

«Que los procesen. Que cojan el ABC, observen quiénes dirigían las operaciones policiales en primera línea, el director general de la Policía Agustín Díaz de Mera, el subdirector operativo Pedro Díaz Pintado y el comisario General de Información Jesús de la Morena. Que actúen contra ellos», me dice el comisario Telesforo Rubio.

                                                                  * * *

Nacido el 4 de octubre de 1955 en Madrid e inspector de policía de segunda a los 20 años, Telesforo Rubio Muñoz había pasado por las comisarías de Soria, Alcorcón, distrito Centro de Madrid y se hallaba al frente de la comisaría de Chamberí el día de los atentados del 11-M.

Amigo de Zapatero, el 2 de junio de 2004 es nombrado comisario general de Información. Al llegar al edificio de Canillas, donde está su nuevo destino, lo primero que se encuentra es que su antecesor ha dejado el cargo para llevar la seguridad de Iberia.  Partiendo desde cero, tiene que reconstruir los atentados del 11-M, para atender las peticiones de información que le hace el juez Juan del Olmo y reorganizar los servicios de lucha contra el terrorismo islamista.

Una de las primeras cosas que averigua es que todos los pasos que han venido dando los integristas musulmanes en los últimos años han sido contados, minuto a minuto, a la policía por el marroquí Abdelkader el Farssaoui, más conocido por el apodo de Imán Cartagena .

Nacido en Rabat, licenciado por la Universidad de Marruecos, periodista y estudioso del islamismo, Cartagena trabajaba en España como imán de la mezquita de Villaverde cuando fue captado por la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) del comisario Mariano Rayón.

Inmediatamente se reveló como la mejor fuente de los policías españoles sobre el terrorismo yihadista, hasta el punto de que la UCIE asignó a tres agentes, Guillermo Moreno, Antonio Jesús Parrilla y José Luis Serrano para explotar la información del confidente.

Además de las indagaciones propias, Cartagena maneja los datos que le suministra la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), el contraespionaje marroquí, por lo que se convierte en la pieza más valiosa en el corazón de los defensores de la Guerra Santa.

«Todo lo que cuenta acaba cumpliéndose, casi siempre a rajatabla, y basta seguir sus notas informativas para darse cuenta de que desde hacía dos años venía advirtiendo de un golpe brutal del terrorismo islamista», recuerda Telesforo, a quien no le cabe en la cabeza cómo los servicios policiales del PP no evitaron el atentado.

                                                                  * * *

A medida que se adentra en los pasadizos y vericuetos de la investigación, Rubio descubre otros hechos que le dejan helado. Por ejemplo, que la mayoría de los fanáticos que han tomado parte en la mayor matanza de la historia del terrorismo en España forman parte de un listado de 22 individuos fichados por la policía: muchos de ellos son confidentes y colaboradores de uno o varios servicios.

Mientras asesinan a casi dos centenares de personas en Atocha, Pozo del Tío Raimundo, Santa Eugenia y calle Téllez, hay una persona que se sabía al dedillo todos sus historiales, el comisario Gómez Menor.

Jefe de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) integrada dentro de la brigada de Información Exterior que mandaba Mariano Rayón, este agente lleva no menos de diez años trabajando el terrorismo árabe bajo las órdenes directas, casi siempre, del juez Baltasar Garzón y en muchos casos sin dar información a sus jefes.

Sus conocimientos son tales que, tras ser ascendido a comisario y trasladado a Burgos, inmediatamente se nota su ausencia. Y, sobre la marcha, se le reincorpora a la Unidad Central de Información Exterior en Madrid, como agregado policial experto en terrorismo islámico.

Tras el fracaso del 11-M, acabadas las operaciones que se traía entre manos [operaciones Dátil y Nova], tanto Mariano Ramos Rayón como Rafael Gómez Menor dejan la información sobre terrorismo árabe y se marchan a la embajada de España en Roma y a la empresa privada.

                                                                  * * *

Entre los potenciales inductores de la masacre había, según el comisario, no menos de cinco o seis islamistas, empezando por el número 4 de Al-Qaeda, Mustafá Setmarian. Tras una estancia de varios años en Granada, donde trabajó como vendedor de antigüedades, más tarde aparecería en Afganistán como instructor de terroristas, hasta que fue secuestrado por la CIA en Pakistán.

Había otros yihadistas relevantes, como Amer el Azizi o Mohamed Chej Saleh, tres de los hombres fuertes de Al-Qaeda en Afganistán, que habían vivido en España, que nunca se investigaron. Cuando fue llamado a comparecer como experto ante la comisión de investigación del Congreso, Rafael Gómez Menor dio un nombre.

El autor intelectual de la masacre era Imad Eddin Barakat Yarkas, alias Abú Daddah, un sirio procesado por la Audiencia Nacional como perteneciente a la «trama islamista de las Torres Gemelas». Al escuchar aquella declaración tan tajante, al juez Del Olmo se lo comen los diablos.

-Telesforo, ¿has escuchado lo que ha dicho Gómez Menor?

-Por supuesto. Que el autor de la matanza es Abu Daddah.

-¿Sabes que a mí me ha ocultado ese dato durante meses?

Obligado bajo amenaza de detención a contar la verdad en un escrito al instructor de la matanza de Atocha, el jefe de la Unidad Central de Información Exterior se desdijo de lo dicho ante la Cámara. Abu Daddah era la persona que reunía todas las cualidades para organizar el atentado. No se lo había dicho al juez al carecer de pruebas para detenerle.

Lo que Rubio Muñoz supo, nada más poner los pies en el complejo policial de Canillas, fue que el atentado constituyó un fracaso colectivo de la policía, bajo el mando del PP.

-¿Te importaría darme copia de tu fichero de terroristas árabes en España?

Gómez Menor le hizo llegar enseguida una copia. Comprobó así que los suicidas del piso de Leganés estaban en sus papeles, lo que indicaba que la policía conocía las andanzas de las tramas islamistas en España. También, sus conexiones internacionales, sus fuentes de financiación y su obsesión por adquirir explosivos.

Lo único que faltaba en aquel dossier, y de ahí derivó la fatalidad, era la fecha exacta en que un grupo de ellos había decidido cometer la infamia.

Entonces comenzaron a salir listados de terroristas en El Mundo, un día diez nombres, después quince. «Todos o casi todos tenían contactos con la policía. ¿Cómo pudieron poner las bombas si tenían sus teléfonos intervenidos, si estaban controlados hasta dos días antes de la matanza?», se preguntaba El Mundo, poniendo énfasis no en reflejar la incapacidad manifiesta de la policía sino en desacreditar el sumario.

Telesforo Rubio sacó el listado de Gómez Menor y verificó de dónde salía aquella información: los textos del periódico eran los mismos e incluso el orden en que aparecían publicados, similar.

La visión que daba de ellos no era la que Gómez Menor hacía en sus escritos. Según el rotativo dirigido por Ramírez, los islamistas muertos en Leganés y los detenidos eran unos pobres diablos, ignorantes y analfabetos, que no tenían nada de integristas y eran incapaces de organizar una matanza tan compleja como el 11-M.

Con el fin de exculpar al Gobierno del PP de la responsabilidad política de las muertes, El Mundo pone en marcha otra superchería. Acusa al juez Juan del Olmo y a la fiscal Olga Sánchez de mala instrucción y, ¡paradójicamente!, a los nuevos mandos policiales de ocultar y manipular información para que no se descubra a los asesinos.

«Acusarnos de falsear las pruebas es lo más absurdo del mundo», cuenta Miguel Ángel Santano. El comisario general de Policía Judicial añade: «¿Por qué razones yo y mis compañeros, que llegamos al mando a partir del 2 de junio de 2004, tendríamos que ocultar unos errores que, en el caso de haberse producido, los cometieron o consintieron unos mandos policiales distintos?».

                                                                  * * *

«Este sujeto [el jefe de los Tedax], este Manzano, debería estar procesado y probablemente estaría mejor en la cárcel, no sea que se escape o tenga tentaciones suicidas, que ya saben que en esto del 11-M, aquí te suicidas o te suicidan con una facilidad extraordinaria, fíjense Leganés.»

El texto corresponde a una de las muchas intervenciones de Jiménez Losantos en La Mañana de la COPE. Obsesionado, al igual que Pedro J., en buscarle los tres pies al gato, lo que ninguno de los illuminati cuenta, es que, tras el suicidio de Leganés, la persona encargada de redactar el atestado fue un inspector cercano al PP que el día de los hechos no estaba allí.
Y mucho peor todavía. Lo elabora sin preguntar a nadie, sin especificar quién ha dirigido la fuerza, qué medidas se han ido tomando, quién manda a llamar a los GEO o quién ordenó el asalto al piso. «Cuando leí el informe, apenas me lo podía creer. La policía nombrada por el PP inventándose el sumario», recuerda Telesforo Rubio.

La historia de aquel día y de los anteriores era un suceso sucedido sucesivamente en la sucesión de las horas y contado por alguien que no estaba allí y que ni siquiera se tomó la molestia de preguntar a los que sí estuvieron.

Cuando descubrió el montaje, al comisario general de Información no le extrañó que sus antecesores, que no sabían ni redactar un atestado, fueran incapaces de impedir el atentado. Al poco tiempo sin que nadie depurara responsabilidades, muchos se marcharon de la Policía y se fueron a la empresa privada sin perder el sueldo de agentes y se les condecoró con cruces rojas, que lo incrementan en un diez por ciento.

A partir del 3 de junio, como el juez Del Olmo no paraba de pedirme detalles de lo que había pasado, tuve que pedir a los comisarios e inspectores que estuvieron allí, bajo el mando de Agustín Díaz de Mera, que me enviaran notas informativas para completar el sumario y tener una idea cercana de lo que ocurrió en Leganés.

La instrucción policial de la causa fue, sin duda, una chapuza jamás imaginada. Otra de las obsesiones de los «paranoicos» consistió en implicar a ETA en el asunto, lo que demostraba que a Mariano Rajoy le «escamotearon» las elecciones.


La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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#382 13-12-2009 10:32:58

morenohijazo
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Re: Pedro J. Ese hombre

C - Auge y caída de los conspiranoicos

Todo empezó con la prepublicación del libro La venganza, de Casimiro García Abadillo, en septiembre de 2004: «El ex dirigente de ETA -decía El Mundo- José Luis Urrusolo Sistiaga vio la mano de la banda terrorista en los atentados del 11-M. Lo hizo el mismo día en el que estallaron las bombas en los trenes de Madrid en una carta dirigida a la también ex dirigente de ETA Carmen Guisasola, en la que le mostraba su temor a que sus compañeros hubieran "podido hacer semejante barbaridad"». Y agregaba:

Es la primera vez que trasciende que uno de los etarras con más experiencia en la preparación de atentados, que durante 20 años formó parte de los principales comandos de la banda y que en el seno de ETA se especializó en la preparación de los nuevos activistas, asumió el11-M que la mano de sus compañeros estaba detrás de los atentados. Las cartas prueban, por tanto, que uno de los máximos dirigentes de ETA estaba en contacto con elementos del terrorismo islamista al menos desde 1997, y que esa misma persona asumió el 11-M que la banda etarra estaba de alguna manera detrás de los atentados en los trenes.

Son dos misivas que forman parte de una serie de documentos que los servicios de in¬formación de las Fuerzas de Seguridad facilitaron al Gobierno el viernes 12 de marzo, y que avalaban una tesis que varios expertos antiterroristas habían barajado: la de la colaboración entre ETA y grupos radicales islamistas.

Cuando la tesis de Urrusolo se viene abajo, se echa mano del «escalafón terrorista» y se saca a Juan Ignacio de Juana Chaos, al dirigente de Jarrai Juan Luis Camarero, al colaborador de ETA Joseba Iñaki Bereciartúa o a los autores del atentado contra el Rey Juan José Rego Vidal y su hijo Ignacio Rego Sebastián. Cualquier argumento es útil con tal de salvar la cara al PP.

Miembros de la banda terrorista internados en la cárcel-informa El Mundo- acudie¬ron a la invitación de uno de los emires que controlan al colectivo musulmán de la prisión. Entre los etarras estaban Luis Mariñelarena y Javier Ugarte Villar. En el grupo musulmán, Sohbi Khouni, detenido en el 97 con Allekema Lamari, presunto séptimo suicida.

En octubre el periódico vuelve a la carga:

Miembros del comando integrista que pretendía volar la Audiencia Nacional han contactado con reclusos de ETA en la cárcel de Topas. Entre los detenidos, se encuentra Said Afif, cabecilla de los reclusos islamistas, que mantiene buenas relaciones con José Manuel Errazkin, antiguo enterrador del Ayuntamiento de Hernani y experto en zulos.

En noviembre de 2004:

Abdelkrim Benesmail no sólo tenía en su poder las direcciones postales de dos de los miembros más sanguinarios de la banda terrorista ETA, Henri Parot y Harriet Iragi. El lugarteniente de Allekema Lamari, se relacionaba «casi en exclusividad con los internos de la banda terrorista ETA» en la prisión asturiana de Villabona.

En definitiva, no menos de cien informaciones basadas en hipótesis, conjeturas, especulaciones y datos sin contratar que los Illuminati desgranan para desvincular los atentados de la Guerra de Iraq y rehabilitar al partido de la calle Génova.
Los elementos empleados pasa sembrar la duda sobre la autoría del atentado son de lo más variopinto, incluida una sustancia química, el ácido bórico.

                                                                  * * *

El 6 de noviembre de 2001, dos miembros del Comando Madrid, A. B. E. G. y A. G. A., hicieron estallar un coche bomba al paso del vehículo del secretario general de Policía Científica, Juan Junquera.

Detenidos ese mismo día, funcionarios de la Brigada Provincial de Información de Madrid irrumpieron en un piso franco de ETA, situado en la plaza Castrotorace, 9-11, de Salamanca.

En el registro ocular encontraron en el cuarto de baño unos polvos en un estuche y un vello púbico de mujer. Analizados por la Policía Científica, se determinó que la sustancia era ácido bórico.

-¿En qué usa ETA el ácido bórico? -le preguntó el instructor a A. B. E.

-Es un producto de uso personal. Lo empleó como desinfectante porque he sufrido una vaginitis -declaró la terrorista.

Así consta en las diligencias previas número 1588/2001 de la Audiencia Nacional de Madrid.

El 16 de diciembre de 2004 llegan a la Comisaría General de Policía Científica cinco bolsas de plástico procedentes de un registro efectuado en el domicilio de Hassan El Haski en la plaza de Yaiza (Lanzarote). Tres facultativos del Cuerpo Nacional de Policía, dos químicos y un farmacéutico, procedieron a analizar su contenido y comprobaron que se trataba de ácido bórico, producto que en Canarias se usa para matar las cucarachas.

El 21 de marzo de 2005, Miércoles Santo, Miguel Ángel Santano, comisario jefe del primer laboratorio policial de España, se hallaba de vacaciones en Galicia. Fue entonces cuando recibió la llamada de su segundo, Pedro Luis Mélida.

-Jefe, tengo delante de mí un informe con destino al juez Del Olmo. Pone que el ácido bórico se ha encontrado ya en sustancias incautadas a ETA. Me parece que la observación no viene al caso.

Santano llamó a la Comisaría General de Información e indagó si el ácido bórico incautado a ETA en Salamanca era usado como explosivo.

-¡Qué va! Era un remedio casero.

Al rato volvió a llamar a la Comisaría General de Policía Científica.

-Manda que quiten el párrafo y rehagan el informe. Y recuerda a sus autores que lo que afirman en él no es lo que nos ha pedido el juez, excede a nuestras funciones y carece de rigor científico.

El asunto no quedó ahí. El 21 de septiembre de 2006, El Mundo titulaba en portada: «Interior falsificó un documento para ocultar al juez lazos entre el 11- M y ETA. El Ministerio del Interior entregó al juez Juan del Olmo un informe falso de la Policía Científica para ocultarle la referencia explícita a ETA que sus peritos hacían en el auténtico».

Cuando leyó el periódico, a primera hora de la mañana, le dio un vuelco el corazón. Pensó: «¿A que estos me lían a mí con el coño de la Bemarda?». No le faltaba razón. Sin la menor idea, el periódico de la calle Pradillo inició a partir de ese día una cacería contra el comisario que duraría hasta las vísperas del juicio del 11-M.

Cuando Santano se defendió y explicó que en los años en que estuvo destinado en Tenerife, entre 1977 y 1983, junto con Modesto García y Patxi Sánchez del Río, los tres empleaban el producto para matar cucarachas y que probablemente Hassan El Haski lo compró con el mismo fin, la COPE y El Mundo se le echaron encima.

Si El Haski era miembro del Grupo Combatiente de Liberación y estaba considerado junto con Mohamed El Egipcio el «instigador fundamental» del 11-M, y la etarra pretendía volar la Torre Picasso de Madrid, verde y con asas. El ácido bórico tenía que ser para fabricar bombas.

El hecho de que, tras analizar más de 26.000 pruebas, la Comisaría General de Policía Científica no hallara relación alguna entre ETA y los grupos islamistas; el hecho de que los casi trescientos terroristas detenidos desde entonces hasta 2007 no supieran nada de la matanza de Atocha, eran irrelevantes.

Para El Mundo, sin embargo, las cosas eran como las mentes calenturientas de sus jefes imaginaban y no de otra manera.

                                                                  * * *

Sólo ha ocurrido un oprobio, un bochorno similar, que el autor sepa, en la reciente historia de España. El nombramiento de Carlos Arias Navarro, ministro de la Gobernación y responsable de la seguridad del presidente Luis Carrero Blanco, como su sucesor tras el asesinato de éste en 1973.

El 13 de abril de 2004, poco antes de que el PP abandonara el poder, el Rey recibió en el palacio de La Zarzuela al ministro del Interior, Ángel Acebes, y a los principales dirigentes de la policía que resolvieron los atentados islamistas de Madrid, ocurridos semanas antes.

De esta manera, el jefe del Estado, acompañado de la Reina, expresaba su agradecimiento y respaldo por su actuación a quienes no fueron capaces de impedir la masacre del 11-M. «Don Juan Carlos -decía La Zarzuela en una nota- reconoció y elogió la actuación de los funcionarios, guardias civiles, agentes y policías que intervinieron el mismo 11-M y en días posteriores. El Monarca resaltó la eficacia, responsabilidad y ejemplaridad con que actuaron ante los trágicos acontecimientos, y los alentó a seguir haciéndolo en estos momentos tan delicados.»

Previamente, la mayoría de los agentes presentes, responsables por omisión o falta de diligencia del mayor atentado terrorista de la historia de España y de Europa, se habían repartido decenas de condecoraciones, incluido un amplio número de cruces rojas pensionadas.

Fue un hecho cuando menos curioso y, como poco, injusto. Mientras los responsables de la seguridad del Gobierno popular que habían fallado estrepitosamente eran despedidos como héroes y a muchos se les facilitó el pase a la «segunda actividad» para que pudieran cobrar dos sueldos, sus sucesores fueron colocados «bajo sospecha».

El Mundo y La COPE, en una actitud aún más vergonzosa, que constituye un auténtico baldón en la conducta de algunos de sus profesionales, los puso bajo su punto de mira, sin tener en cuenta que todos ellos estaban al margen de las grandes operaciones policiales el 11-M.

E1 18 de junio de 1994, el periódico de la calle Pradillo da un salto cualitativo. De acusarles de ocultar pruebas pasa a insinuar que la cúpula policial socialista pudo estar tras la organización de la masacre.

¿Alguien -decía en un artículo- ha tendido una trampa para fomentar la idea de que en torno al 11-M existe una trama policial con ramificaciones en la cúpula del cuerpo? Ésa es una sensación que flota en el ambiente.

El 15 de agosto del año siguiente, en su «carta del director» titulada «¿Y si lo hizo un policía?», Pedro J. agregaba:

Todo sugiere que su señoría siente pánico a enfrentarse con la alta probabilidad de que el cometido clave para la consumación de los atentados fuera desempeñado por un teórico servidor del orden [...] y mi diagnóstico de que el 11-M se engendró muy probablemente en el seno -o por lo menos en el regazo- de los aparatos del Estado adquiriría una creciente virtualidad.

En los dos casos, el periódico insinuaba que había existido un «concierto de voluntades» dentro de las Fuerzas de la Seguridad del Estado para delinquir, para cometer el mayor atentado terrorista de la historia.

Como la mayoría de los agentes estaban seguros de que Ramírez no era Moisés ni se le había aparecido Dios en el monte Sinaí, nadie hizo caso a sus advertencias. Hasta que el «policía honorífico» y amigo de Alfredo Pérez Rubalcaba se salió con la suya.

El sábado 9 de septiembre de 2006 El Mundo publicaba en portada: «Destituida la cúpula policial sospechosa de manipular el 11-M y dar el chivatazo a ETA [sobre su entramado financiero]». Y añadía:

El Gobierno cesa al director general de la Policía, Víctor García Hidalgo. Sustituye al comisario general de Información, Telesforo Rubio -apartado por el juez del sumario del chivatazo a la banda terrorista-. [Y] busca sucesor para Juan Jesús Sánchez Manzano al frente de los Tedax. Joan Mesquida, hasta ahora director de la Guardia Civil, asume el «mando único» que incluye también a la policía.

Se trataba de una burda mentira, pero al periódico de la calle Pradillo le daba lo mismo. Si algunos dirigentes del PSOE habían sacado a relucir que los autores de la masacre eran islamistas el día de reflexión previo a las elecciones generales del 13-M, debió ser porque sus amigos policías se lo dijeron así. «Y sin comerlo ni beberlo, fuera cierto o no, el periodista más sabio de España nos lo hizo pagar y, mientras a unos les daban una medalla, a los nuestros los obligaban a comerse el marrón», afirma el comisario de Moratalaz, Antonio Andrade.

La realidad, sin embargo, iba a ser tozuda.

                                                                  * * *

La vista oral de la causa 20/04 se celebró en el pabellón de la Casa de Campo de Madrid entre el 15 de febrero y e1 31 de junio de 2007. La Sala estaba presidida por el presidente de la sala de lo penal de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez y por los magistrados Félix Alonso Guevara Marcos y Fernando García Nicolás.

En el banquillo de los acusados se sentaban veintinueve imputados 1 . A la mayoría de ellos se les atribuían 192 asesinatos, 1.857 en grado de tentativa, pertenencia o colaboración con organización terrorista, conspiración para el asesinato terrorista, tenencia de armas, suministro o tenencia de explosivos, estragos, falsificación de documentos y otros delitos consumados o en grado de tentativa.

Iniciado el plenario y expuestas global e individualmente las conclusiones provisionales por el ministerio público, las acusaciones particulares y las defensas de los acusados, quienes pidieron la absolución de sus defendidos o la nulidad de las actuaciones, o ambas cosas a la vez, se procedió al interrogatorio de los 29 imputados, de los testigos y a la práctica de las pruebas periciales y documentales.

Tras varios meses de juicio, el tribunal procedió a valorar en conciencia, y según las reglas de la sana crítica, las pruebas practicadas y estableció los siguientes hechos probados:

-Piso de Leganés: «El relato que aparece en el sumario aclara las dudas de que fueron asesinados previamente». No era para menos. «De resultar cierta otra versión, habría que condenar al director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera, a Pedro Díaz Pintado y a los dirigentes de la cúpula policial del PP de un crimen de estado», afirma Rubio.

-Las autopsias: «No es cierto que para ocultar lo ocurrido no se han realizado autopsias, por lo que se desconoce la causa de la muerte de los ocupantes del piso de la calle Martín Gaite quienes serían meras cabezas de turco. Los hechos revelan: el número de individuos es de siete, la muerte responde a una etiología violenta de carácter suicida».

-Bomba de Vallecas: «Nadie ha ofrecido la más mínima prueba de que se tratara de un montaje para orientar la investigación hacia fines espurios. Hay que dar los hechos por buenos mientras no exista prueba en contrario. El tribunal no puede atender a especulaciones, insinuaciones, elucubraciones o hipótesis basadas en hechos negativos que no han sido explícitamente planteados».

-Furgoneta Kangoo: «No está acreditado que los autores de las matanzas utilizaran una furgoneta Renault Kangoo, que aparcaron en la cercanías de la estación de Alcalá de Henares. La furgoneta fue trasladada a la Comisaría de Policía Científica sin que se rompiera la cadena de custodia. Es cierto que el perro no olió explosivos en Alcalá de Henares. Según la experiencia, los perros no son infalibles».

-Goma 2: «Los artefactos desactivados en el parque Azorín, los neutralizados en El Pozo y Atocha son iguales. El detonador de la bomba del parque Azorín y los encontrados en la Renault Kangoo, en la calle Martín Gaite y en la finca de Chinchón tienen idéntica procedencia».

La sentencia desbarata también la tesis de que el explosivo pudiera haber sido suministrado por ETA o que miembros de Euskadi ta Askatasuna hubieran intervenido en su colocación. «La convicción a la que llega el Tribunal es que toda o gran parte de la dinamita de los artefactos que explosionaron en los trenes el día 11 de marzo y toda la que fue detonada en el piso de Leganés, más la hallada en el desescombro posterior, procedía de mina Conchita.»

Por último, la sala condena a cuatro miembros de la trama asturiana y a dieciséis yihadistas a penas de hasta 42.944 años de prisión• 2

                                                                                               * * *

Hecha pública el 31 de octubre de 2007, la sentencia constituyó un varapalo contra El Mundo y la COPE. Los autores de las extravagantes teorías quedaban en ridículo y sufrían el mayor descrédito de los últimos años.

El periódico de la calle Pradillo consiguió, sin embargo, uno de sus objetivos: que la opinión pública se olvidara para siempre de los mandos policiales que no evitaron la matanza, de las responsabilidades del PP, y que sobre muchos de los agentes que se incorporaron a los puestos de mando en junio de 2004 -Miguel Ángel Santano, Rodolfo Ruiz, Telesforo Rubio, Jesús Sánchez Manzano, Víctor García Hidalgo- se sembrara la sombra de la duda, como ha quedado dicho 3.

No sólo pagaron justos por pecadores. Las «culpabilidades» se extendieron también al juez instructor, Juan del Olmo, a la fiscal Olga Sánchez y al tribunal juzgador, del que formaban parte los magistrados Javier Gómez Bermúdez, Félix Alonso Guevara Marcos y Fernando García Nicolás.

En su homilía dominical del 4 de noviembre de 2007, «Y Salomón partió el bebé», Ramírez censuraba al tribunal por dictar una sentencia para contentar a tirios y troyanos:

El tribunal ha sido muy laxo a la hora de dar por hecho que la bomba mal montada estaba en el tren de la estación de El Pozo, a la hora de considerar que puede haber más de 60 objetos en el interior de una furgoneta «vacía» y no digamos nada a la hora de dar por sentado, de forma poco menos que olfativa, que todos los muertos en Leganés pusieran bombas.

Llegados a este punto, cabría preguntarse: ¿la obsesión de Pedro J. de resucitar la teoría de la conspiración se habría desarrollado si el ganador de las elecciones hubiera sido el PP y no hubiera tenido que contentar a los dirigentes del partido de la calle Génova?

«Que los lectores de El Mundo, la gente de la calle se crea el asunto, lo entiendo.

Pero que el PP y sus ministros se dejaran influir por la tesis de la conspiración cuando el atentado les ocurrió a ellos y fue su ministro del Interior el que ordenó la detención de los terroristas árabes es lo más increíble del mundo. Que esos señores, Rajoy, Zaplana, Acebes, Mayor Oreja, hayan sido inducidos a defender comportamientos irracionales es tremendo», cuenta el general Madrigal, del CNI.

Aunque la verdad absoluta de lo que ocurrió el 11 de marzo de 2004, está por descubrirse, al espía no le falta razón. Tras sembrar el odio desde El Mundo y dividir a la sociedad con sus invectivas, muchos españoles se plantean si su director no es un escollo para la democracia.

                                                                                             _____

Nota 1 José Emilio Suárez Trashorras, Antonio Toro Castro, Emilio Llano Álvarez, Raúl González Peláez, Iván Granadas Peña, Javier González Díaz, Carmen María Toro Castro, Sergio Álvarez Sánchez y Antonio Iván Reis Palicio, todos ellos integrantes de la llamada trama asturiana, y los musulmanes de distintas nacionalidades Jamal Zougan, Rafa Zohuier, Basel Ghalyoun, Hamid Ahmidan, Mouhamad Almallah Dabas, Otman el Gnaoui, Rachid Aglif, Abdelilah el Fadoual el Akil, Fouad el Morabit Amghar, Mohamed Bouharrat, Saed el Harrak, Mahmoud Slimane Aoun, Nasreddine Bousbaa, Rabei Osman el Sayed Ahmed, Hassan el Haski, Mohamed Moussatem, Brahim Moussatem, Mohamed Larbi ben Sellam, Abdelmajid Bouchar y Youssef Belhadj.

Nota 2 Condenados: José Emilio Suárez Trashorras, Raúl González Peláez, Antonio Iván Reis Palacio y Sergio Álvarez Sánchez; y los islamistas Jamal a Othman el Gnaoui [sic]; Hassan El Haski, Basel Ghalyoun, Fouad el Morabit Anghar, Mouhamad Almallah Dabas, Sael el Harrak, Mohamed Bouharrat, Youssef Belhadj, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Abdelmajid Bouchar, Hamid Ahmidan, Rafa Zouhier, Abdelilah el Fadoual el Akil, Nasreddine Bousbaa y Mahmoud Sleiman Aoun. Absueltos: Antonio y Carmen Toro Castro, Emilio Llano Álvarez, Mohamed y Brahim Moussaten, Rabei Osman el Sayed Ahmed, Javier González Díaz e Iván Granados Peña.

Nota 3 Véase capítulo 1.


Si alguno de los Peones Negros lee estas líneas, sólo queda devolverle la pregunta que tantas veces han hecho: “¿Por qué, si todo esto es mentira, no demanda Pedro Jota al autor del libro”?


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#383 15-12-2009 23:58:51

viana
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Re: Pedro J. Ese hombre

Según El Mundo, por escrito, Alfonso Vega el jefe de los peritos del 11-M, ha declarado en la instrucción del juicio contra Sánchez Manzano que la presencia de "dibutilftalato no es relevante para determinar el explosivo que estalló, puesto que es componente de multitud de los materiales de los trenes afectados."

El jefe de los análisis del explosivo del 11-M cuestiona ahora su validez
Manuel Marraco | Madrid
Actualizado martes 15/12/2009 23:00 horas

El director de la pericia sobre los explosivos del 11-M ha afirmado este martes ante la juez que propuso al resto de expertos nombrados por el tribunal suspender los análisis de las muestras, ante la convicción de que todo el material estaba contaminado y, por tanto, carecía de valor. Los cuatro peritos designados por las defensas y acusaciones no aceptaron.

Además, el policía Alfonso Vega ha hecho otra afirmación que afecta directamente a las tesis de la sentencia del 11-M sobre los explosivos. El experto de la Policía Científica dijo que la aparición de una sustancia llamada dibutilftalato no es relevante para determinar el explosivo que estalló, puesto que es componente de multitud de los materiales de los trenes afectados.

La sentencia de la Audiencia Nacional esgrimió su detección como un argumento esencial para dar por probado el uso de Goma 2 ECO, de la que forma parte, frente al Titadyn, que no incluye el dibutilftalato en su composición.

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/12/1 … 04854.html

PedroJ llega más lejos: afirma que lo que ha dicho Alfonso Vega es que el dibutilftalato puede formar parte de cualquier explosivo, inclusive del Titadyne. Con un par.

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/12/1 … 07551.html (min -1:25 aprox.)


"Sin lugar a dudas, a estos tíos se les ha ido definitivamente la olla" Luis del Pino - 24.11.2007

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#384 16-12-2009 00:10:35

viana
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Re: Pedro J. Ese hombre

Hasta Belga, el único peón con más de dos neuronas activas, se ha dado cuenta de que PedroJ no se entera de lo que dice:

O Pedro Jota no se entera, o Marraco no se ha coscado. Porque uno dice que Vega  admite que el DBP puede formar parte del titadyne y el otro dice que no, aunque ambos coinciden en que ha afirmado que no es determinante para establecer el explosivo. El fondo puede ser el mismo, pero las cosas claras y el chocolate espeso, por favor.

Enviado por belga197 el día 15 de Diciembre de 2009 a las 23:44 (#370)


"Sin lugar a dudas, a estos tíos se les ha ido definitivamente la olla" Luis del Pino - 24.11.2007

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#385 16-12-2009 01:05:09

Quetza
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Re: Pedro J. Ese hombre

La portada de EM de mañana a 4 columnas:

"El jefe de la pericia refuta ahora la sentencia del 11-M"


La Verdad persigue a los peones, pero ellos son mucho más rápidos

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#386 16-12-2009 01:14:15

morenohijazo
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Re: Pedro J. Ese hombre

Cierto; uno de los peritos conspiracionistas, Romero o Iglesias, en una muestra más de la honestidad y decencia   wink  con que se comportaron estos dos peri...llanes, llegó a citar durante el juicio un comentario privado de Vega, que dijo, al parecer, algo así:

"Yo no aseguraría que se trata de GOMA-2 ECO con el único argumento de que ha aparecido dibutilftalato"

Esto, ciertamente, mostraba en su momento la honradez de Vega, ya que, efectivamente, no es argumento suficiente la aparición de DBF para asegurar que se trata de GOMA -2 ECO.

Imagino que hizo el comentario en la confianza de que no se repetiría fuera de contexto, y en la seguridad (aún no conocía con quién se las traía) de que los peritos de la otra parte serían honestos como él, y no llevarían gafas de madera para cualquier cosa que no fuera "Titadyne". Fijo que ahora no confiaría en ellos ni para que le guardaran un sonajero, viendo cómo han mentido, difamado, y no les ha importado hacerlo incluso afirmando que tenían experiencia con análisis de explosivos... cuando en el juicio por el 11-M no lo dijeron al ser preguntados.

En todo caso, este comentario permite hacer dos reflexiones:

1) La credibilidad de Vega es, o no es; no se puede ir repitiendo como un papagayo una afirmación del Director de la Pericia sacada fuera de contexto para luego afirmar que sus conclusiones son venales, que se ha vendido al poder, etc.

2) Muestra, nuevamente, hasta qué punto la información sobre el juicio está siendo manipulada por Marraco y los redactores de "El Mundo"

Porque es evidente que Vega no se ha retractado. No puede haberse rertractado cuando sus conclusiones triunfaron en toda la línea y no hay dato alguno que permita hacer pensar que estaba equivocado.

Marraco debe haber sudado sangre para encontrar en la declaración de Vega una frase favorable, porque estoy seguro que en conjunto ha sido completamente desfavorable para ellos.

Sólo el sentido del honor de Vega ha ermitido que saquen algo.

Respecto al otro punto, la oferta de suspender la pericia, parece más que lógico.

Debió quedar muy claro para Vega, en cuanto vio que todas las muestras estaban contaminadas o habían podido contaminarse, que la pericia no valía para nada útil en cuanto a determinar el explosivo utilizado.


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#387 16-12-2009 14:07:47

Isocrates
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Re: Pedro J. Ese hombre

Estos romanos están majaretas.

Ni Vega, ni ningún perito oficial, afirmó que pudiera determinarse analíticamente la marca comercial de la dinamita. La Sentencia no pretende llegar a la conclusión de la GOMA 2 ECO a través de un razonamiento científico-analítico, sino a través de una razonamiento lógico sobre la base de los datos analíticos. Evidentemente, es la conclusión del Juzgado; conclusión a la que el Tribunal llega sabiendo que ni Vega ni ninguno de los restantes peritos oficiales  llegan a afirmar que de los resultados pueda deducirse la marca comercial.  Vega a vuelto a decir lo mismo de siempre -no se puede determinar la marca comercial-, aunque haya empleado otras palabras o se lo hayan preguntado de otra manera. Y el Tribunal llegó a su conclusión sabiéndolo.

Por no mencionar que a El Mundo nunca le había importado  que la Sentencia se apartase del criterio de Vega; respecto a la contaminación, por ejemplo.  lol:lol::lol:

En fin...


Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano

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#388 16-12-2009 14:44:40

Hermanita
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Re: Pedro J. Ese hombre

Ya está el Isocrates adelantándose a mis comentarios. Maldita sea.

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#389 16-12-2009 19:53:08

viana
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Re: Pedro J. Ese hombre

Y a todo esto ¿qué pensarán los condenados?

Imagino que algo parecido a lo que dice Isócrates: estos romanos están locos.

Resulta que los que ahora denuncian a S. Manzano pidieron penas de cárcel elevadísimas para todos los condenados (bueno, Gabriel Moris consideró que Zougham no puso las bombas en los trenes y que Trashorras facilitó la dinamita para otra cosa) y ahora remueven Roma con Santiago intentando demostrar que han sido mal condenados.

¿Y por qué ninguno de los condenados se adhiere a estas denuncias de las "acusaciones"?


"Sin lugar a dudas, a estos tíos se les ha ido definitivamente la olla" Luis del Pino - 24.11.2007

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#390 21-12-2009 09:27:09

GAVILAN
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Re: Pedro J. Ese hombre

Es mi opinión, que la débil e incorrecta percepción de terrorismo islamista, como una amenaza para España, por parte de los ciudadanos e instituciones, es RESPONSABILIDAD de Pedro Jeta, que es el inspirador y creador de las teorias sobre la autoria de ETA y la conspiración de las FFCCSE.
Las propagó durante más de 5  años, y las sigue propagando. Es una responsabilidad como creador de opinión publica -así se define él- que debe de soportar y el resto de creadores de opinión deben de recordarlo permanentemente.

Esto, ya dicho otras veces, viene a cuento del interesante artículo en El Pais de ayer.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/ … gpan_1/Tes

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#391 07-01-2010 01:52:16

morenohijazo
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Re: Pedro J. Ese hombre

Bueno.

Si mis cuentas no me fallan, el Proyecto Sherringford ha terminado

Comprobaréis que faltan algunos documentos, que no nos han llegado.

De todos modos, comprobaré que no falte ninguno de los que ya tengo.

Y, por cierto, falta un tercer capítulo de Pedro J. al desnudo reñacionado con el 11-Mque espero poder atacar mañana. y colgarlo a lo largo del fin de semana.


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#392 10-01-2010 16:13:31

morenohijazo
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Re: Pedro J. Ese hombre

Tercera entrada de la mini-serie que dedicamos al libro de José Díaz Herrera "Pedro J. Ramírez al desnudo"

Este es el último capítulo que versa principalemente sobre el 11-M. Por lo tanto, excepto datos sueltos, en principio acabaremos aquí las entradas dedicadas a este libro.

XXXIII-11-M: Cherchez la femme

(A)- La soledad del juzgador... y de su esposa



Si el director de “El Mundo” escribe que la mochila de Vallecas fue un montaje, que en la furgoneta Renault Kangoo no hubo explosivos y que lo que explotó en los trenes fue Titadyne, la Justicia tiene que darle la razón. Y si no es así que se prepare la mujer del juez. Porque el periodista aplica una nueva versión del proverbio «si no puedes con tu enemigo, únete a él»: la de «si no puedes con tu enemigo, véngate en sus parientes». 

A los 20 días de dictar sentencia, la esposa del juez Bermúdez publica un libro en el que lo compara con el piloto [Fernando Alonso] y su habilidad para sortear curvas y ganar carreras sin inmutarse. También con Induráin y con el apóstol Tomás. El momento más duro fue cuando él pudo quedarse sin el primer puesto de salida, sin la presidencia del Tribunal.
Ya nadie podrá repetir que Javier Gómez Bermúdez es el juez que huye de los focos. El doctor House huraño y esquivo de la Judicatura española. Porque se ha dejado alumbrar por el más cegador de todos los fanales. El que titila en manos, ni más ni menos, de su señora esposa. No hay precedentes en la historia procesal española de juez alguno que se haya dejado hagiografiar por su media naranja.

Con los dos párrafos precedentes y bajó el título «Así ganó "mi Fernando Alonso" el "Gran Premio del 11- M", publicaba el 18 de noviembre de 2007 el diario El Mundo el adelanto del libro La soledad del juzgador..

Escrito por la periodista Elisa Beni, jefa de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y esposa del magistrado Javier Gómez Bermúdez, el texto de El Mundo era como una especie de patada en el trasero de la mujer del juez al no haber obrado su marido de acuerdo con las consignas impuestas por el rotativo en el juicio por la matanza del 11 de marzo de 2004.
«Una obra que, con su salida a librerías este 20 de noviembre, inaugura género. Quizá por eso el libro ha salido incluso de talleres sin que una sola filtración anunciara su existencia. No es crónica. No es biografía. Pamasos futuros la recordarán como cielitografía», recogía burlonamente el periódico de la calle Pradillo 42.

«-Cielo, ¿tú te imaginas ocho o nueve horas en sala, un mínimo de tres días a la semana, si además hay que comer fuera de casa y seguir trabajando durante las dos únicas horas de descanso? -me había dicho algunos días antes [del inicio del juicio].»

«En el fondo -continúa Elisa-, el hecho de que el juez prefiera mi comida norteña a cualquier otra cosa me gusta. Para qué negarlo», escribe la amante mitad, que no se corta al reflejar el rostro de su admirado en espejos quizá un tanto excesivos: «Tal vez la gran virtud de Gómez Bermúdez sea la que también tienen otros grandes profesionales en sus campos: hacer fácil lo difícil. Así pasa, por poner un ejemplo, con Fernando Alonso. ¡Qué controlable parece el F-1! ¡Qué poco vértigo da la velocidad!, ¡qué sencillas se hacen las curvas! Aunque todos sabemos que muchos conductores, incluso muy experimentados, no podrían conseguir estos resultados», lirifica Elisa Beni en el epígrafe titulado El roce del cariño.

Escrito en un tono irónico, sarcástico, mordaz y cáustico, el rotativo parecía vengarse así de las ofensas sufridas por la sentencia del 11-M ensañándose, menospreciando y zahiriendo injustamente a la mujer del juez como jamás lo hubiera hecho antes con ningún otro libro. Con lo que se cumplía el proverbio de Alejandro Dumas padre en Los mohicanos de París: como en todos los asuntos turbios hay una mujer, siempre que me traen un informe digo: cherchez la femme [buscad a la mujer]. Continuaba El Mundo:

Y aún con tanta hipérbole, es cierto que la carrera de Bermúdez en el circuito del 11-M ha estado jalonada de baches y hamiltons. El primero, arrancar de meta en el juicio más importante de la Historia de España. Para el que ni siquiera había sede con capacidad para albergar a los 29 acusados, sus abogados, testigos, peritos, parafernalias ... Siguieron los intentos de apartarlo de la presidencia del tribunal, glotonas huelgas de hambre y otras añagazas. Y las dificultades de una vista oral plagada de dificultades. Las presiones mediáticas, judiciales y políticas desde palomas/gaviota o rosas/espina ... Pero Bermúdez, según su hagiógrafa, también se trasmuda en el mítico Induráin cuando hace frente a un intento de reconvención leve desde el CGPJ tras uno de los excesos verbales con los que salpicó el juicio.

-¿Pero se quiere callar de una puñetera vez? -conminó Bermúdez a Rafa Zouhier.

«Fue quizá, desde mi punto de vista -escribe la autora-, una de las únicas palabras reprochables que el juez pronunció [ ... ].»

Item más, el apóstol Tomás: «El juez no habría podido soportar pasar el fin de semana [previo al inicio del juicio] sin estar absolutamente seguro de que todo estará en orden el jueves 15 y, para estas cosas, es como santo Tomás. A primera hora se dirige a meter la mano en la llaga».

Con el maestro chino de! arte de la guerra: «Tengo que reconocer que siempre he admirado e! temple de! juez [ ... ]. El mundo bulle. Más aún, el mundo de la Justicia y de la plaza de la Villa de París anda al rojo vivo. Él, sin embargo, parece un auténtico discípulo de Sun Tzu: «Utilizar el orden para enfrentarse al desorden, utilizar la calma para enfrentarse a los que se agitan, esto es dominar el corazón».

Y hasta lo parangona con José Martínez Ruiz Azorín a la hora de redactar las sentencias: «Tira de diccionario, busca sinónimos para no repetirse y procura que la redacción sea correcta, clara y azoriniana".

                                                                  * * *

El texto precedente fue el inicio de una campaña encaminada a desprestigiar a la autora contratada por la editorial Temas de Hoy para lanzar el que fuera el bestseller de la temporada.

En los días que siguieron a la prepublicación, El Mundo  acusó a la periodista de utilizar información privilegiada para redactar La soledad del juzgador, e incluso de desprestigiar y menoscabar la fama de los otros dos miembros del tribunal, Félix Alonso Guevara Marcos y Fernando García Nicolás, en beneficio de su marido, al que presentaba como un superjuez.

La cizaña acaba prendiendo. «Javier Gómez Bermúdez ha actuado con deslealtad como amigo, como compañero y como presidente», señalaba Félix Alonso Guevara a El Mundo el 23 de noviembre tras leer el libro.

Después de emponzoñar las relaciones entre los miembros de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, la tercera carga de profundidad se produjo al señalar El Mundo que el presidente de la Audiencia Nacional, Carlos Divar, sintió «indignación» cuando tuvo noticia de la aparición de la obra y llamó a Javier Gómez Bermúdez a su despacho para exigirle explicaciones.

Como si no ocurriera nada más en el planeta, el martes 27 de noviembre el diario de Pedro J. seguía con su culebrón al informar del boicot al libro. «Sólo 2 de los 18 magistrados asistieron a la presentación de La soledad del juzgador», informaba.

En un tono airado, el 30 de noviembre el periódico volvía a la carga:

El Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional debatió ayer la posibilidad de pronunciarse sobre el comportamiento de su presidente, Javier Gómez Bermúdez, por la publicación de! libro sobre el 11- M La soledad del juzgador, escrito por su esposa, la periodista Elisa Beni. Pese a lo prolongado de la reunión -que obligó a aplazar e! inicio de dos juicios-, no hubo decisión formal, aunque sí críticas muy duras al magistrado.

En diciembre, el rotativo planteó que la autora debía ser expedientada por la Comisi6n de Comunicación del CGPJ. Según Pedro J, su trabajo como jefa de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Madrid era incompatible con la elaboración de un libro.

Las presiones se hicieron tan palpables que, en enero de 2008, el órgano de gobierno de los jueces la expulsó de su trabajo. Finalmente, a mediados de febrero de 2009, el juzgado de Primera Instancia nº 48 la condenaba a rectificar el contenido de dos capítulos. Lo hacía tras una denuncia de José Luis Abascal, abogado de Jamal Zougan y Basel Ghalyoun.

Según la versión sostenida por El Mundo:

Beni mantenía en su libro que, durante el juicio, Abascal intentó exhibir a la Sala la fotografía de un temporizador de ETA incautado a otro acusado. Su marido lo había impedido porque no formaba parte del sumario.

«Era la trampa [mediante la cual] Abascal pretendía introducir a ETA en la Sala” escribió la autora haciendo una valoración indemostrable sobre las intenciones del letrado.

La información aludida, casualmente, había sido suministrada erróneamente por una agencia de noticias y publicada por varios medios informativos, incluida la página web de El Mundo. Las acciones civiles, como una especie de represalia o lo que fuere, sólo se incoaron contra la mujer del presidente de la Sala.

La crueldad y el ensañamiento con la periodista por el simple hecho de estar casada con el presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional que dictó una sentencia que no gustó a El Mundo no tenían precedentes en los anales de la historia del periodismo español. A pesar de ser una informadora completamente desconocida, bastó que sacara a la luz La soledad del juzgador para que en la primera semana su nombre apareciera 112 veces en la página web de El Mundo, 2 en las páginas escritas de El  País y 5 en la edición nacional del diario ABC.

Conoció a su Fernando Alonso togado [afirmaba el periódico de Pedro J, tomándose el libro a chirigota] en Almería, a finales del siglo pasado -él venía de otro matrimonio con dos hijas-, y contrajeron matrimonio en 2001. Hace un año publicaron conjuntamente Levantando el velo, un brillante y necesario libro destinado a formar a periodistas que se quieran bregar en tribunales.

En definitiva, un cúmulo de problemas y contrariedades que se habría ahorrado si su marido, Gómez Bermúdez, en lugar de enfrascarse en los tomos del sumario, hubiera leído los editoriales del diario del grupo Rizzoli en España y hubiera adecuado la resolución de la Sala a las «pruebas irrefutables» del periódico.

Tras la sentencia, la doctrina de la conspiración, la paranoia de los Illuminati, desapareció momentáneamente y hubo quien hasta pensó que iban a emplear sus «calenturientos cerebros» en redactar una nueve versión de El código Da Vinci.

Pero, como afirma el escritor inglés Richard Baxter, como todo hombre soberbio y vanidoso, acostumbrado a que se hiciera su santa voluntad, Pedro J. era un personaje difícil de contentar y su orgullo herido tenía que salir por alguna parte. Y así ocurriría en mayo de 2009. Antes de abordar el asunto conviene, sin embargo, que aportemos algunos antecedentes.

Last edited by morenohijazo (10-01-2010 16:14:55)


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#393 10-01-2010 17:15:56

morenohijazo
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Re: Pedro J. Ese hombre

Segunda parte del capítulo prometido. Comprobarán que Díaz Herrera comete algunos errores, aunque algunos -como considerar que los cuatro peritos no oficiales fueron propuestos por las defensas-  son casi comprensibles.


XXXIII-11-M: Cherchez la femme

(B)- Tocan campanas de Iglesias

La prueba pericial de los explosivos que estallaron el 11 de marzo de 2004 en los cuatro trenes volados en el corredor del Henares fue la parte más endeble del sumario instruido por el juez Juan del Olmo.

Al iniciarse la vista oral y a la vista de los análisis realizados por la Policía Científica y los Tedax, no quedaba meridianamente claro si la dinamita usada era Goma 2 Eco o Titadyne. El asunto no era esencial para determinar la autoría de un atentado. Cualquier manual terrorista recomienda a sus activistas emplear en sus acciones el material que se tenga más a mano y cuyo uso plantee el menor número de problemas posibles.

Durante la instrucción de la causa, el diario El Mundo y la COPE habían establecido, sin embargo, una curiosa teoría. Si el explosivo empleado era la Goma 2 de Mina Conchita, quedaba acreditado que los autores materiales habían sido los terroristas islamistas. En cambio, si se usó Titadyne, no había vuelta de hoja, tras la masacre del 11-M estaba inevitablemente ETA.

Para salir de la duda y que la sentencia no fuera cuestionada, en pleno desarrollo del plenario, el presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ordenó que se realizaran nuevas pruebas químicas con el escaso material recogido en los focos de las explosiones que aún se conservaba.

Como otro de los asuntos en litigio era la neutralidad de los expertos, el magistrado Gómez Bermúdez, tras consultar al fiscal y a las defensas, creó una comisión paritaria a la que se encargaría la realización de los análisis de los restos de las bombas.

Integrada por ocho químicos, cuatro propuestos por las defensas y los otros cuatro elegidos por las Fuerzas de Seguridad del Estado (dos por la Policía y otros dos por la Guardia Civil), los especialistas se reunieron en la sede de la Comisaría General de Policía Científica, en el complejo policial de Canillas.

Con el fin de dar a las pruebas la mayor fiabilidad, la Sala ordenó que las sesiones le trabajo fueran filmadas y supervisadas por un secretario judicial habilitado al efecto, que se encargaba de precintar y desprecintar el laboratorio durante el tiempo que duraron los trabajos.

Concluidos éstos, los ocho peritos firmaron un informe de más de veinte folios don¬de se recogían sus conclusiones, adoptadas por unanimidad, y el disco duro del ordena¬dor que recogía las grabaciones en vídeo se entregó al tribunal.

                                                               * * *

Los resultados alcanzados fueron expuestos públicamente de viva voz por los ocho intervinientes, con las aclaraciones y matizaciones que cada uno de ellos quiso introducir, en dos sesiones de la vista pública, las correspondientes a los días 27 y 28 de mayo de 2007.

El tribunal permitió tanto al fiscal, Javier Zaragoza, como a los abogados acusadores y defensores realizar todo tipo de preguntas a los peritos con el fin de despejar cualquier duda razonable y acabar con una de las incógnitas del sumario.

Toda la prensa dio por buenas las explicaciones, salvo El Mundo:

[En la vista oral] los peritos sólo se pusieron de acuerdo en una cosa: es imposible determinar qué explosivo asesinó a casi 200 personas. El fracaso del Estado de Derecho no puede ser más flagrante. Uno de los obstáculos es sin duda la escasez de pruebas, que impide hacer un análisis cuantitativo. De ello son responsables la policía y e! propio instructor, que permitió desguazar los trenes apresuradamente.

[ ... ] Lo peor de la sesión de ayer es la constatación de que la negligencia de! policía Manzano, e! juez De! Olmo y la fiscal Oiga Sánchez ocultará quizá para siempre a los ciudadanos cuál fue e! arma del crimen. Y eso, pese al empeño del tribunal, ya nunca tendrá arreglo.

La duda sembrada sobre este asunto sería la llave mediante la cual tratarían, casi dos años después, de que se reabriera el sumario.

                                                                 ***

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense, experto en medio ambiente y en la gestión de materias plásticas, Antonio García Iglesias saca a relucir una nueva teoría a comienzos de mayo de 2009: "En los análisis del 11-M salió el retrato-robot del Titadyne».

La información aparece publicada en el periódico El Mundo coincidiendo con el inicio de las fiestas de San Isidro y forma parte de la campaña periodística para promocionar su libro Titadyne, publicado por la Esfera de los Libros, propiedad del grupo Rizzoli-Corriere della Sera en España.

«El material usado para volar los trenes fue Titadyne, especialmente el empleado en el foco de El Pozo del Tío Raimundo», agrega, con lo cual se podría atribuir la autoría a ETA, como si sólo la banda armada vasca tuviera el copyright de este explosivo.

Iglesias, que formó parte del equipo de ocho expertos encargados de analizar los restos de los explosivos en la Comisaría General de Policía Científica, relata igualmente que la dinamita encontrada en la furgoneta Kangoo hallada en Alcalá de Henares tenía las mismas características que la muestra patrón suministrada por los Tedax, para hacer los análisis. O lo que viene a ser lo mismo, fueron los Tedax o alguien que tenía acceso a sus polvorines los que colocaron el explosivo en la furgoneta el día de la masacre para desviar la atención hacia el terrorismo árabe.

Dotado de una exuberante fantasía, el químico se extraña de que en alguna ocasión se produjeran apagones en los laboratorios de la Comisaría General de Policía Científica y las cámaras dejaran de grabar. No explica, en cambio, que en esos momentos se interrumpían también las pruebas que se estaban realizando y se empezaban de nuevo si se consideraba necesario.

El perito judicial del Colegio de Químicos de Madrid, que trabaja por libre en su propio laboratorio, tampoco expone por qué no contó estos hallazgos -que de ser ciertos hubieran obligado a la Sala a exculpar a la llamada «trama asturiana»- durante su deposición en la vista oral del 11-M y permitió con sus silencios que el tribunal adoptara una decisión errónea en estos aspectos.

Lo más abracadabrante de su teoría es que el «experto» no necesitó realizar nuevos ensayos con los restos de los focos de los trenes en su laboratorio, bastante menos precisos y fiables, por cierto, que los de la Policía Científica, considerados unos de los mejores de España. Se limitó, pura y simplemente, a releer sus notas de hacía dos años, a agitar las neuronas y a reinterpretar el «caldo de cerebro» resultante y a ponerlo sobre el papel.

Lo único esperado de todo este oscuro y escabroso asunto consistió en que los nuevos «descubrimientos» fueron inmediatamente jaleados como dogma de fe por Ramírez y Jiménez Losantos en la cadena COPE y por otros tertulianos adictos a la droga dura. «Doscientas personas masacradas para cambiar el Gobierno de España», señaló Losantos, el «profeta del catastrofismo» y las historias para no dormir en las ondas.

                                              * * *

El 26 de mayo, a las seis y cinco de la mañana, después de ofrecer el pronóstico del tiempo, el oráculo de Orihuela del Tremedal (Teruel) abría su programa La Mañana de la COPE lanzando a los cuatro vientos su soflama:

Un químico de toda solvencia acaba de descubrir que el explosivo que explotó en uno de los focos fue Titadyne. ¿Qué significa eso? La cárcel. Los policías que destruyeron las pruebas, que crearon las falsas -por ejemplo, la Goma 2 Eco, que nunca estuvo-, porque hay constancia científica de que fue Titadyne lo que se halló en uno de los focos de explosión, fue Titadyne lo que explotó. Porque los terroristas no iban a cambiar. Hay ocho focos: pues vamos a poner siete de una clase y uno de Titadyne. Si estalló en uno Titadyne, en los demás sería Titadyne también, como es lógico y natural.

Eso es lo que sabemos ahora y eso explica por qué Gómez Bermúdez dijo «caminito de Jerez». Porque muchos [policías] prevaricaron. Inventaron pruebas falsas porque destruyeron las verdaderas. Eso es un delito gravísimo. Por tanto, a la cárcel.

En la misma emisión, el otro genio, experto en auspicios y presagios, Pedro J., auguraba:

El informe científico del químico Iglesias es una obra de enorme consistencia científica. A ello hay que sumar cincuenta folios de Casimiro García-Abadillo que no tienen desperdicio. Lo que viene en el libro Titadyne, lo que aporta Iglesias, son fórmulas químicas, cuadros, gráficos, documentación de todos los experimentos.

[ ... ] Titadynescos van a ser todos estos próximos días. Este libro es una bola de nieve que se pone a rodar por la pradera. Yo estoy seguro de que cuantas más personas lo vayan conociendo y vayan difundiendo su contenido terminarán creando un movimiento de opinión pública que, si prende en la comunidad científica, pues va a generar una sensación muy desagradable en los poderes públicos en la medida en que será la referencia de que hay una asignatura pendiente.

Al oráculo de El Mundo y parte del extranjero no le iba a faltar razón. Tal vez por eso, Rodríguez Zapatero lo tiene entre sus más finísimos y agudos asesores.

* * *

El 1 de junio de 2009, sin la asistencia de ningún partido político, ni siquiera de Rosa Díez, la editorial La Esfera de los Libros presentaba la obra Titadyne en el Hotel Intercontinental de Madrid.

Allí el periodista Casimiro García-Abadillo y el director de El Mundo sostuvieron que el explosivo empleado por los terroristas era Titadyne, que fue el único que se pudo localizar en el único foco no lavado ni contaminado por los Tedax en su desastrosa investigación.

Y como fue Titadyne, la autora de la masacre, la responsable máxima de las 192 muertes, no fue otra que la banda terrorista ETA, con lo cual toda la investigación realizada por centenares de policías, el juez Juan del Olmo y Javier Gómez Bermúdez tenía que ser radicalmente falsa. Lo afirmaban dos periodistas. Y punto.

A ninguno de ellos se les ocurrió pensar que los sistemas de aprovisionamiento de las armas y explosivos a los que tienen acceso los grupos terroristas suelen ser habitualmente escasos y con frecuencia diversificados, y que suelen mezclados para incrementar su onda expansiva o su potencia calorífica.

Y que es habitual que en un atentado relevante, como la explosión que costó la vida al teniente coronel de la Guardia Real, Guillermo Tevar, y a los sargentos Antonio Nogueira García y Manuel Rodríguez Taboada, en mayo de 1981, o en la matanza de la plaza de la República Dominicana, ocurrida en julio de 1986, los terroristas empleen todo el material que tengan a su alcance.

Fue lo que ocurrió, por poner otro clarificador ejemplo, el 19 de abril de 1995, el día en que el presidente del PP José María Aznar López volvió a nacer cuando explotó a su paso un coche bomba en la esquina de las calles José Silva con Arturo Soria en Madrid.

Según la autocrítica del atentado que hace el terrorista Jesús Arri Pascual (Erandio 1969), ETA usó en la bomba entre 75 y 80 kilos de explosivos de diversos tipos, origen y procedencia: «Empleamos -se afirma textualmente- todo lo que teníamos en Madrid:  amonal, amosal, una garrafa de ocho kilos de amerital, tres pedazos de hexolita, dos paquetes de sigmantel de un kilo y 500 gramos de Goma 2 Eco, como iniciador».

Las autocríticas de ETA a los atentados del 21 de junio de 1993 y del 29 de julio de 1994, realizados respectivamente en la calle López de Hoyo y plaza de Ramales de Madrid, donde mueren un teniente general, cuatro tenientes coroneles del Ejército y un capitán de Fragata, revelan los mismos datos. «[En el primer caso] empleamos amosal, Goma 2 ECO, sigmantel y hexolita. En el del general Francisco Veguilla consumimos toda la hexolita y la Goma 2 ECO para reforzar el amonal y amosal que nos envió la organización.

(Nota 1-En el primer atentado murieron los tenientes coroneles Fidel Dávila, Javier Baro, Juan Romero, José Alberto Carretero, el capitán de Fragata Domingo Olivo y el sargento de la Armada José Manuel Calvo. En el de la plaza de Ramales, el teniente general Francisco Veguilla Elices, el conductor Joaquín Martín y el transeúnte César García. )


Parecidos «cócteles de explosivos» con materiales de distinta naturaleza [multiplicadores (tetralita, exógeno plástico y pentrita), rompedores (TNT, nitroglicerina, ácido pícrico, Goma 2, semtex, C4), iniciadores (Goma 2, fulminato de mercurio), junto con material casero (amonal, amosal y amerital) se han usado en otros atentados terroristas realizados en Madrid.
Tratar de llegar a la autoría de una matanza exclusivamente por el análisis de los restos químicos hallados en los focos de la explosión es un asunto propio de mentes ofuscadas, deslumbradas por sus propias elucubraciones, que se niegan a admitir cualquier otra teoría o hipótesis que no sea la suya.

                                                                * * *

Fue lo que le ocurrió a Pedro J. Ramírez el 1 de junio de 2009. Puesto en pie ante un micrófono, serio y retador, como si fuera Moisés en el momento de recibir las tablas de la Ley en el monte Sinaí, el periodista se transmutó durante un largo cuarto de hora en el escritor Émile Zola, que lanzó su artículo «J'Accuse» en el diario L’Aurore en 1898 para condenar a los poderes públicos de aquella Francia corrupta y defender la inocencia del capitán Alfred Dreyfus.

(Nota 2: El llamado caso Dreyfus tuvo como origen un error judicial, sobre un trasfondo de espionaje y antisemitismo, en el que la víctima fue el capitán de origen judío-alsaciano Alfred Dreyfus (1859-1935), asunto que durante doce años, de 1894 a 1906, conmocionó a la sociedad francesa de la época.)

Tal como ya había hecho en otra ocasión en El Mundo, con voz agria y altisonante, tono melodramático y espíritu retador, tras una breve introducción histórica, el periodista inició su salmodia en los siguientes términos:

Yo acuso al entonces comisario jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, de mantener una línea de conducta supuestamente orientada a la ocultación y manipulación de pruebas con flagrante incumplimiento de sus deberes profesionales, [ ... ] y al proporcionar [al Congreso y a la Justicia] información falsa o gravemente errónea, perjudicando la búsqueda de la verdad de lo ocurrido.

Yo acuso  a la perito químico de los Tedax con carné profesional 17.682 de mantener una línea de conducta supuestamente orientada a la ocultación y manipulación de pruebas [ ... ], al no redactar y entregar a sus superiores un informe por escrito especificando los componentes de la dinamita que identificó en los análisis realizados en el laboratorio de los Tedax durante el mediodía del 11 de marzo de 2004 [ ... J.

Yo acuso al entonces comisario jefe de la Policía Científica, Carlos Corrales, de incumplimiento de sus deberes profesionales al no reclamar de forma fehaciente la entrega de restos de los focos de los trenes para su análisis en su laboratorio tal como era preceptivo.

Yo acuso al entonces subdirector general de la Policía, Pedro Díaz Pintado, y al entonces comisario general de Información, Jesús de la Morena, de incumplimiento de sus deberes profesionales al consentir expresa o tácitamente que el jefe de los Tedax no entregara a la Policía Científica los restos de los focos de los trenes.

Yo acuso al general Félix Hernando de mantener una línea de conducta supuestamente orientada a la ocultación y manipulación de pruebas [ ... ], al transmitir [al Congreso, a la Justicia y al tribunal] información falsa o gravemente errónea sobre la investigación de la trama de explosivos en Asturias [ ... ].

A continuación, el hombre que parece haber heredado todos los poderes del dios Apolo y del oráculo de Delfos, añadió sin pestañear:

Yo no sé lo que ocurrió el 11-M y el trabajo de Antonio Iglesias tampoco lo desvela. Pero sí demuestra que lo que no ocurrió es lo que dice la sentencia, porque en todos restos de los focos se halló dinitrotolueno y en el único que no había sido lavado con agua y acetona se halló nitroglicerina, dos componentes que están en el Titadyne  y no en la Goma 2 ECO.

Es científicamente imposible, químicamente imposible, molecularmente imposible. por mucho que lo afirmen la Audiencia Nacional y el Supremo, que «toda o gran parte de la dinamita [que estalló en los trenes] procedía de Mina Conchita», porque en Mina Conchita había Goma 2 ECO, pero no Titadyne.

Como si fuera Whitney Harris, Benjamin Ferencz o Henrry King, tres de los grandes fiscales del proceso de Nuremberg, continuó con su alegato:

Yo acuso al alférez de la UCO Jaime Trigo de mantener una línea de conducta supuestamente orientada a la ocultación y manipulación de pruebas al dirigirse al entonces segundo jefe de la Comandancia de Oviedo, Francisco Javier Jambrina, y pedirle, según su testimonio judicial, la destrucción de la nota que dejaba en evidencia a su superior Félix Hernando.

Yo acuso al actual comisario jefe de la Policía Científica, Miguel Ángel Santano, y a sus subordinados Pedro Mélida, José Andradas y Francisco Ramírez de mantener una línea de conducta supuestamente orientada a la manipulación y ocultación de pruebas  al «alterar» de «forma inveraz» un informe pericial que podía contradecir la versión oficial de lo ocurrido, dejando patente que existía una consigna política para orientar la investigación en una única dirección.

Yo acuso al mando de la Policía Científica Alfonso Vega, jefe de la pericia ordenada por el tribunal del 11-M, de entorpecer la acción de la Justicia al poner trabas al trabajo de sus compañeros y al alentar en su propio informe al tribunal las más extravagantes teorías para tratar de justificar la aparición en los análisis de componentes químicos que echaban por tierra la versión oficial de los hechos.

Yo acuso al juez Juan del Olmo de grave negligencia e incompetencia profesional al permitir la destrucción de pruebas esenciales como los propios trenes, al no asegurarse de que la Policía hubiera cumplido los protocolos establecidos para el análisis de explosivos, al concluir la instrucción sin tan siquiera contar con una prueba pericial de lo que estalló en los trenes [....]

Yo acuso al juez Javier Gómez Bermúdez de negligencia profesional, al incluir en la sentencia graves errores materiales de carácter fáctico en relación al resultado de la pericia de explosivos; de inconsistencia intelectual, al no reflejar en la sentencia las consecuencias lógicas del resultado de la prueba pericial por él mismo encargada; de incoherencia personal, al defraudar las expectativas por él mismo alentadas cuando comunicó a las víctimas que algunos policías irían «caminito de Jerez»; [...] y posible revelación de secretos, al colaborar en el libro de su esposa [...]

Yo acuso a los jueces Alfonso Guevara y Fernando García Nicolás de negligencia profesional, al suscribir los graves errores materiales de carácter fáctico incluidos en la sentencia, al respaldar las inconsecuencias del ponente en relación al resultado de la pericia de explosivos y al respaldar pasivamente su presentación sesgada, tendenciosa y distorsionada de la sentencia.

Yo acuso a la fiscal del caso, Oiga Sánchez, y a su superior directo, el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, de negligencia profesional e incumplimiento de las obligaciones que se derivan del Estatuto del Ministerio Público al impulsar una investigación unidireccional, ceñida a la conveniencia del Gobierno, y desdeñar el valor probatorio de la evidencia científica mediante expresiones como: «En los trenes estalló Goma 2 ECO y vale ya» o «Da igual el explosivo que se utilizara».

                                                                         * * *

En contra de lo que ocurrió con el asunto del capitán Alfred Dreyfus y el manifiesto de Émile Zola proclamando su inocencia, la sociedad española no se conmocionó por las revelaciones de Ramírez, calificadas como las teorías del mercachifle del periodismo. Por el contrario, el acto de presentación del curioso libro se desarrolló sin la presencia de ni uno solo de los políticos que acompañaron al periodista en su «lucha» en contra del «felipismo» -que al él el socialismo de «Nueva Vía» le atrae- y la cúpula policial elegida por Zapatero al llegar al poder.

La soledad del presentador se hizo más patente en la medida en que los ex ministros del Interior del PP Jaime Mayor Oreja y Ángel Acebes excusaron su asistencia; y el  presidente del partido Mariano Rajoy «no estaba ni se le esperaba», al igual que el ex portavoz en el Congreso de los Diputados Eduardo Zaplana.

Más significativas que las ausencias fueron las presencias. Por ejemplo, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y el miembro del comité ejecutivo nacional y responsable de política internacional de la formación política, Jorge Moragas acudieron «a saludar» y abandonaron el acto poniendo «pies en polvorosa» antes de que empezara, no fuera que los captaran las cámaras de televisión, que tampoco estaban presentes.

Ni siquiera la perspicaz ex parlamentaria del PSOE Rosa Díez, dirigente del non nato partido Unión del Progreso y Democracia (UPyD), estuvo presente en el acto, no fuera que la confundieran con los miembros de la secta de los illuminati.

El agorero y atrabiliario se vengó al día siguiente y, en lugar de ofrecer las fotos de los presuntos terroristas, colocó en la portada de El Mundo los retratos de los jueces y policías a los que hacía responsables indirectos desde su punto de vista del «no esclarecimiento de los atentados del 11-M».

Poner ahora a esas personas en la picota pública no sólo es un acto de justicia  compensatoria, sino que constituye posiblemente la última esperanza de reactivar la maquinaria de las instituciones e intentar limpiar -como escribió Zola- «la mancha de cieno que ensucia nuestra dignidad nacional.

Sólo puedo acusarles ante el tribunal de la opinión pública, pero confío en que todos estos indicios, pruebas y argumentos estimulen a quienes están legitimados para ello a iniciar las acciones pertinentes para que todas o al menos algunas de estas 18 personas deban rendir cuentas de sus actos en el plano profesional, administrativo o eventualmente penal. Sólo procediendo contra ellos podremos ahora recorrer el camino inverso de las piedras de Pulgarcito hacia el origen de los hechos y las fuentes de la verdad.

Con ello el Fernando Jiménez del Oso, el Iker Jiménez de la prensa escrita, dicho sea con todo el respeto hacia los dos anteriores, dio por concluido, antes del verano de 2009, su peculiar y particular búsqueda de la verdad y del más allá.

Lo que nadie le ha recordado, y ya es hora ello, es que si no hubiera utilizado el terrorismo de Estado que el contribuyó a crear más que nadie en contra de González, tal vez no tendría la mala conciencia de sospechar que los socialistas le habían devuelto la pelota con la masacre del 11- M y dormiría a pierna suelta, sin necesidad de inventarse cada día una nueva y cada vez más inverosímil trama.

Last edited by morenohijazo (10-01-2010 17:16:26)


La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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#394 11-01-2010 09:31:08

Rasmo
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Re: Pedro J. Ese hombre

Los pasajes que tan amablemente nos cuelga Moreno, me reafirman en mi opinión acerca de la obra de marras, al menos en lo que atañe a la parte del 11-M: es una chapuza bastante impresentable. Que yo esté de acuerdo en lo deleznable que ha sido y es el comportamiento de El Mundo en general y su director en particular no va a cegarme ante el hecho evidente de que este libro (repito: al menos en materia de 11-M) está muy mal escrito y mal investigado. No se trata de un par de detalles inexactos aquí y allá. Es que está repleto de imprecisiones que cualquiera con un mínimo de diligencia (la misma cuya falta imputo a los medios conspiracionistas) podría y debería solventar. No fueron los días 27 y 28 de mayo, sino 28 y 29 de mayo; el cuarteto de la independencia no fue designado por las defensas, etc, etc. Así no se hace una buena obra.
Pero lo peor no son esas continuas muestras de pereza y desidia documental. Lo que me alucina es que el autor viene a dar por buenos los hallazgos de "Titadyn" y se limita a decir que cualquier terrorista usa lo que puede. Ya, amigo, pero si no hay manera de acreditar que los terroristas tenían acceso al titadyn, seguimos en las mismas. Su argumento no habrá hecho ni estornudar a cualquier peón que se conozca el sumario un poquito mejor que él (lo cual, a juzgar por lo que escribe, no parece muy difícil). Parece que el anticonspiracionismo que se publica no necesita informarse más y me desalienta cómo ha calado el mensaje de que el Sr. Iglesias realmente ha "demostrado" esto o lo otro. Repito, esa no es la vía. No se trata de aceptar que Iglesias y El Mundo han probado tal cosa y ajustar ese hallazgo de alguna manera. NO. Es que "Titadyn" es un fraude. Es que "Titadyn" no demuestra lo que dice demostrar. Eso es lo que hay que argumentar (como hemos hecho aquí sobradamente y algunos seguimos haciendo). Lo demás es filfa y cotorrería y escritura blandengue.
Quizá soy muy duro, pero hago un esfuerzo consciente por se ecuánime al aplicar mis criterios de apreciación. No puedo aceptar en mi "campo" (entiéndase a efectos meramente argumentales) lo que denigro en el oponente.


Wars not make one great

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#395 11-01-2010 13:27:07

pocococo
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Re: Pedro J. Ese hombre

En mi humilde opinión el "j'accuse" de Pedro J. es una estrategia para lograr que le demanden alguno de los "accusados".  Así conseguiría algún pleitecillo por calumnias e injurias o por derecho al honor para intentar reabrir judicialmente (otra vez) el tema del 11 M, solicitando en esos eventuales juicios las más descabaladas diligencias de instruccion y luego airear los resultados, sabiamente distorsionados (como le caracteriza) durante una semana en su Diario. Pienso.

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#396 11-01-2010 14:04:28

pocococo
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Re: Pedro J. Ese hombre

Otro apunte al hilo de la reflexión de Rasmo: En explosivo explosionado NO SE PUEDE DETERMINAR LA MARCA COMERCIAL DEL EXPLOSIVO NUNCA, NUNCA, NUNCA. Lo dijeron por activa y por pasiva en el Juicio del 11 M. La pericia que encargó el tribunal fue para determinar EL TIPO DE EXPLOSIVO, no la marca. Titadyne es una Marca, Dinamita es el Tipo. Se determinó el tipo: dinamita.
Ya el título del libro es una temeridad química y lógica. Podría haberlo llamado "BETADYNE", que tendría la misma fundamentación química y probatoria.

Repito: no se puede determinar la marca en explosivo explosionado, NUNCA,NUNCA, NUNCA.

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#397 11-01-2010 14:43:52

viana
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Re: Pedro J. Ese hombre

pocococo wrote:

En mi humilde opinión el "j'accuse" de Pedro J. es una estrategia para lograr que le demanden alguno de los "accusados".  Así conseguiría algún pleitecillo por calumnias e injurias o por derecho al honor para intentar reabrir judicialmente (otra vez) el tema del 11 M, solicitando en esos eventuales juicios las más descabaladas diligencias de instruccion y luego airear los resultados, sabiamente distorsionados (como le caracteriza) durante una semana en su Diario. Pienso.

Yo creo que no, pocococo. El "j'accuse", la publicación del libro Titadyne y la denuncia de la AAV11M contra Sánchez Manzano y la perito, son las tres patas en las que PedroJ se apoyó para contrarrestar la denuncia que a su vez le puso J.J. Sánchez Manzano por calumnias e injurias.

Una vez conseguida la sentencia favorable y hasta tanto la misma sea firme, no creo que a PedroJ le queden ganas de seguirse jugando su "prestigio" con más juicios.

Aunque todo puede ser con este hombre.


"Sin lugar a dudas, a estos tíos se les ha ido definitivamente la olla" Luis del Pino - 24.11.2007

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#398 11-01-2010 16:02:26

Hollowman
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Re: Pedro J. Ese hombre

pocococo wrote:

Otro apunte al hilo de la reflexión de Rasmo: En explosivo explosionado NO SE PUEDE DETERMINAR LA MARCA COMERCIAL DEL EXPLOSIVO NUNCA, NUNCA, NUNCA. Lo dijeron por activa y por pasiva en el Juicio del 11 M. La pericia que encargó el tribunal fue para determinar EL TIPO DE EXPLOSIVO, no la marca. Titadyne es una Marca, Dinamita es el Tipo. Se determinó el tipo: dinamita.
Ya el título del libro es una temeridad química y lógica. Podría haberlo llamado "BETADYNE", que tendría la misma fundamentación química y probatoria.

Repito: no se puede determinar la marca en explosivo explosionado, NUNCA,NUNCA, NUNCA.

Al hilo de esto, XLuis colgó en el foro militar una serie de partes de un informe policial sobre dos etarras:

j1.jpg

j2.jpg

j3.jpg

j4.jpg

j5.jpg

j6.jpg

Puede leerse "presumiblemente tipo dinamita", "posiblemente tipo Dinamita", "presumiblemente tipo dinamita", "posiblemente tipo dinamita", "no se pudo determinar". En ninguno de ellos se habla de Dinamita Goma 2 ECO, Goma 2 EC o Titadyn, es decir, no se determina la marca comercial. En lógica peonil, no se sabe qué habría explotado y los autores deberían haber sido absueltos. 1042 años de cárcel les cayeron.

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#399 11-01-2010 16:12:20

viana
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Re: Pedro J. Ese hombre

Hollowman wrote:

Puede leerse "presumiblemente tipo dinamita", "posiblemente tipo Dinamita", "presumiblemente tipo dinamita", "posiblemente tipo dinamita", "no se pudo determinar". En ninguno de ellos se habla de Dinamita Goma 2 ECO, Goma 2 EC o Titadyn, es decir, no se determina la marca comercial. En lógica peonil, no se sabe qué habría explotado y los autores deberían haber sido absueltos. 1042 años de cárcel les cayeron.

Y al ciudadano que siguió a los etarras con su coche mientras hablaba con el móvil con la policía, una buena multa por hablar por el móvil mientras conducía y pena de cárcel por falso testimonio y ocultación de las auténticas pruebas.


"Sin lugar a dudas, a estos tíos se les ha ido definitivamente la olla" Luis del Pino - 24.11.2007

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#400 11-01-2010 16:41:44

Hollowman
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Re: Pedro J. Ese hombre

viana wrote:
Hollowman wrote:

Puede leerse "presumiblemente tipo dinamita", "posiblemente tipo Dinamita", "presumiblemente tipo dinamita", "posiblemente tipo dinamita", "no se pudo determinar". En ninguno de ellos se habla de Dinamita Goma 2 ECO, Goma 2 EC o Titadyn, es decir, no se determina la marca comercial. En lógica peonil, no se sabe qué habría explotado y los autores deberían haber sido absueltos. 1042 años de cárcel les cayeron.

Y al ciudadano que siguió a los etarras con su coche mientras hablaba con el móvil con la policía, una buena multa por hablar por el móvil mientras conducía y pena de cárcel por falso testimonio y ocultación de las auténticas pruebas.

Lo triste y aberrante es que si ese episodio hubiera sucedido en el 11M, los peones habrían acusado a ese ciudadano de mentiroso, conspirador, agente del CNI y demás.

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