Foro del colectivo Desiertos Lejanos.

Lugar de debate de las teorias de conspiración del 11-M.

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#1 30-06-2011 15:51:37

axl
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La miniserie del 11-M

Si sois de esos que aún veis la tele, y aún más, que aún veis telecinco, ya sabréis que la cadena nos tiene preparada una tv-movie sobre el 11-M que promete ofrecernos muchas risas en forma de comentarios exaltados de peones negros indignados porque no se vea a Rubalcaba dejando la mochila falsa o a Manzano llevándose a escondidas los vagones para achatarrarlos.

El estreno está previsto para este lunes, y las víctimas se temían lo peor. Sin embargo, después de verlo parece que todo el mundo está de acuerdo con que la película es respetuosa con las víctimas, aunque sí que hay discrepancias sobre el guión. Esto es lo que dice Pilar Manjón:

Pilar Manjón wrote:

Antes de verla había víctimas que se echaban las manos a la cabeza. No se ve sangre, la serie no va por ahí. Y nos pareció que han hecho un buen trabajo, está basada en los hechos probados, todo lo que se muestra está basado en la sentencia. Y se nota que tanto el director como los protagonistas la han leído de principio a fin

Todo el mundo debería verla, para que deje de haber dudas sobre una posible conspiración. Solo pueden sentirse molestos con la serie son los que defienden todavía la teoría de la conspiración

Por su parte, la asociación conspi por excelencia sigue soltando burradas:

Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M wrote:

La serie está bien construida, es verosímil, el trabajo de los actores es correcto, e incluso han conseguido algo que parecía imposible tratándose de este tema, que es hacerla entretenida. Otra cosa es que tenga que ver con lo que realmente sucedió. Por ejemplo, hay un momento en que se ve a los terroristas preparando el explosivo, y no se corresponde. A día de hoy sabemos que no se utilizó Goma 2-ECO


Está basada en la instrucción llevada a cabo por el juez del Olmo en que se basa la sentencia del Tribunal Supremo. Pero no ha tenido en cuenta las vicisitudes que hemos conocido en los últimos años. A día de hoy no sabemos todavía qué tipo de explosivos utilizaron. No tiene una perspectiva global de lo que ocurrió. Se va a trasladar a la opinión pública la imagen de unos hechos que no tienen nada que ver con lo que realmente sucedió

En fin, yo sigo alucinando con que desde una asociación de víctimas se diga que "sabemos que no se utilizó goma 2-ECO" y se queden tan panchos.

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#2 30-06-2011 16:04:43

Mangeclous
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Re: La miniserie del 11-M

Bueno, es otra excusa para darle vueltas a lo mismo. Reconozco que me da mucha pereza verla, no soy de ésos que mencionas al principio.

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#3 05-07-2011 09:10:06

morenohijazo
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Re: La miniserie del 11-M

Hilarante (precisamente el adjetivo con el que él califica la producción de Telecinco) el comentario de Luis del Pino sobre la serie del 11-M

Una serie respetuosa... con una versión oficial absurda

La serie de Telecinco se inicia con un cartel sobre fondo negro en el que se afirma, con toda solemnidad, que el guión está basado exclusivamente en las sentencias de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo sobre el macrojuicio del 11-M. Y, por supuesto, no es así. El guión ha necesitado, forzosamente, recurrir a la ficción para componer un relato de los hechos coherente.

En principio, no hay nada malo en ese recurso a la ficción, siempre que ésta sea respetuosa con el espíritu de los hechos que se pretenden narrar. Y he de decir que la película es respetuosa, en efecto, con la versión oficial de los atentados. La ficción se lleva en ocasiones hasta extremos innecesarios, para rellenar huecos, y se incurre en ciertas incongruencias con los hechos narrados en las sentencias y en el sumario, pero son incongruencias de carácter menor. La única excepción es la insistencia de la película en vincular los atentados del 11-M con la guerra de Irak, cuando la sentencia de la Audiencia Nacional desvincula expresamente el atentado de esa guerra.

Pero, en conjunto, el guión está muy bien elaborado y se nota que los guionistas han contado con asesoramiento de alguien que ha estudiado a fondo el sumario instruido por el juez Del Olmo. Muy posiblemente, aquellos espectadores que no estén familiarizados con las investigaciones del 11-M hayan encontrado el relato de los hechos confuso, deshilvanado y caótico, pero es que así es la versión oficial de los atentados: confusa, deshilvanada y caótica.

La elección y caracterización de los personajes es también realmente acertada. Especialmente conseguidos están los personajes de Rafá Zouhier y Emilio Suárez Trashorras. Y también la dirección de Daniel Cebrián me parece buena, aunque supongo que alguien con mayores conocimientos de cine que yo podrá juzgar este punto con más criterio.

En resumen: que la película narra, al menos en este primer capítulo, lo que la versión oficial de los atentados sostiene. Y esa es su mayor virtud. Porque, viendo la película, queda clara la estupidez que trataron de vendernos a los españoles con esa versión oficial: que tres yonquis y cuatro pringados muertos de hambre (uno de ellos confidente de la Guardia Civil y otro, confidente de la Policía) montaron con toda tranquilidad el mayor atentado de la historia de Europa, sin contar con infraestructura, sin contar con organización, sin contar con apoyos exteriores y estando infiltrados por varios confidentes de nuestros propios servicios de información. Si eso fuera cierto, querría decir que, en cualquier momento, cualquiera podría organizar un macroatentado en cualquier punto de España y matar a 200 personas, sin que los más de cien mil policías y guardias civiles cuyos sueldos pagamos a escote pudieran evitarlo. Para echarse a temblar.

Hay dos escenas particularmente hilarantes en el relato de los hechos presentado en el primer capítulo. Una de ellas es esa reunión celebrada en una hamburguesería, en la que se supone que se pactó la entrega de los explosivos para la masacre. La película muestra (de acuerdo con el sumario) que en esa reunión estaban presentes tres partes: el marroquí comprador de la mercancía, otro marroquí que actuaba como intermediario y que era colaborador de la Guardia Civil, y el asturiano que suministraba la dinamita y que era colaborador de la Policía.

La pregunta que cualquier persona normal se haría es: ¿cómo es posible que se pudiera llevar a cabo el atentado del 11-M, si de las tres personas presentes en la reunión clave de preparación de ese atentado, dos trabajaban para nuestros propios servicios de información? Si damos por buena la versión oficial, la respuesta es muy sencilla: porque nuestros servicios de información están compuestos por perfectos inútiles o estaban compinchados con los terroristas.

Pero, obviamente, existe otra explicación mucho más lógica: que dicha reunión no existió nunca. Y que esa reunión no es sino una manera de tratar de explicar, dentro de la versión oficial, de dónde salieron los explosivos.

La otra escena memorable de este primer capítulo es la secuencia con la que se abre la serie. En esa escena, Abdelmahid Bouchar (uno de los supuestos terroristas refugiados en el piso de Leganés que saltó por los aires tres semanas después del 11-M) baja a tirar la basura. Al llegar a la calle, observa a dos policías de paisano que están de pie en la acera y a otros dos policías de paisano que están metidos en un coche.

Mosqueado, ese marroquí deja la basura en un contendedor y sale corriendo. ¿Y qué sucede entonces? Lo lógico es que los dos policías del coche persiguieran en coche al supuesto terrorista que trata de huir corriendo, ¿verdad? Pues no. Lo que la película muestra (en consonancia con el sumario instruido por el juez Del Olmo) es que los dos policías que van a pie se dedican a perseguir a pie al terrorista que huye corriendo (con lo que el terrorista acaba escapando), mientras que los dos policías del coche se bajan y se acercan a pie al contenedor de basura, para recoger la bolsa que el terrorista ha tirado, Supongo que sería por si a la bolsa de basura le daba por escaparse corriendo también.

Por supuesto, en la película se omiten muchos detalles que el sumario no recoge, pero que sí que han sido puestos de manifiesto por las investigaciones periodísticas. Detalles que contribuyen a hacer aún más infumable el relato oficial de los hechos. Así, por ejemplo:

- En la película podemos ver cómo los terroristas disparan desde el piso de Leganés a los policías que rodean el piso. Pero se omite que, en realidad, ni en la calle ni en el piso se encontró ningún casquillo de los subfusiles con los que supuestamente disparaban esos terroristas.

- En la película se observa cómo se recibe en el periódico ABC un fax manuscrito en árabe supuestamente enviado desde el piso de Leganés. Pero se olvida el guionista de contar que en el piso de Leganés no apareció ninguna máquina de fax después de la explosión.

- En la película se comenta cómo en el piso contiguo al de Leganés en el que los terroristas estaban refugiados vivía un policía. Pero se omite el pequeño detalle de que no se trataba de un policía cualquiera, sino de uno experto en lucha antiterrorista y con experiencia en escuchas y seguimientos.

- En la película se escenifica el supuesto suicidio de los terroristas de Leganés mediante una escena en que todos se ponen dinamita alrededor de la cintura. Pero se olvida el guionista de mencionar que ninguno de los cadáveres apareció cortado por la cintura, como hubiera sido lo lógico.

En resumen: se trata de una serie respetuosa con la versión oficial, sin ninguna duda. Y que refleja una realidad tan ridícula como la que la propia versión oficial describe.

"no hay nada malo en ese recurso a la ficción"... Luispi lo sabe mejor que nadie

"cuando la sentencia de la Audiencia Nacional desvincula expresamente el atentado de esa guerra"... Pues va a ser que no. La sentencia no entra a valorar consideraciones políticas, como es lógico. Y si bien no puede demostrar que exista en los terroristas esa clara vinculación... ¿cómo podr´çia demostrar que no existió, estando todos los dirigentes muertos?

"aquellos espectadores que no estén familiarizados con las investigaciones del 11-M hayan encontrado el relato de los hechos confuso, deshilvanado y caótico, pero es que así es la versión oficial de los atentados: confusa, deshilvanada y caótica"... Hombre, aún recuerdo el artículo de Luispi demostrando que los teléfonos iniciaban los detonadores... artículo que tuvo que retirar a toda prisa cuando su jefe presentó "pruebas de que no lo hacían. O la demostración de la teoría de la improbabilidad de que las bombas hubieran estallado por teléfonos móviles, tan absurda que ni sus monaguillos la creyeron. O que "El Chino" no existe, pese a que hay miles de testigos en dos continentes de su presencia. Y, en fin, miles de mauladas del mismo jaez

"En la película se comenta cómo en el piso contiguo al de Leganés en el que los terroristas estaban refugiados vivía un policía. Pero se omite el pequeño detalle de que no se trataba de un policía cualquiera, sino de uno experto en lucha antiterrorista y con experiencia en escuchas y seguimientos"... sólo que el policía había trabajado en dicho cometido tiempo atrás y no tuvo, en lo laboral absolutamente nada que ver con el 11-M. Es como si Luispi nos dice que es imposible que ocurra una muerte por infarto de miocardio en la misma casa donde vive un experto cardiólogo.


"se olvida el guionista de mencionar que ninguno de los cadáveres apareció cortado por la cintura, como hubiera sido lo lógico"

¿Lo lógico? Se olvida Luispi de que los cadáveres aparecieron... despedazados


La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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#4 05-07-2011 09:10:10

morenohijazo
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Re: La miniserie del 11-M

Hilarante (precisamente el adjetivo con el que él califica la producción de Telecinco) el comentario de Luis del Pino sobre la serie del 11-M

Una serie respetuosa... con una versión oficial absurda

La serie de Telecinco se inicia con un cartel sobre fondo negro en el que se afirma, con toda solemnidad, que el guión está basado exclusivamente en las sentencias de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo sobre el macrojuicio del 11-M. Y, por supuesto, no es así. El guión ha necesitado, forzosamente, recurrir a la ficción para componer un relato de los hechos coherente.

En principio, no hay nada malo en ese recurso a la ficción, siempre que ésta sea respetuosa con el espíritu de los hechos que se pretenden narrar. Y he de decir que la película es respetuosa, en efecto, con la versión oficial de los atentados. La ficción se lleva en ocasiones hasta extremos innecesarios, para rellenar huecos, y se incurre en ciertas incongruencias con los hechos narrados en las sentencias y en el sumario, pero son incongruencias de carácter menor. La única excepción es la insistencia de la película en vincular los atentados del 11-M con la guerra de Irak, cuando la sentencia de la Audiencia Nacional desvincula expresamente el atentado de esa guerra.

Pero, en conjunto, el guión está muy bien elaborado y se nota que los guionistas han contado con asesoramiento de alguien que ha estudiado a fondo el sumario instruido por el juez Del Olmo. Muy posiblemente, aquellos espectadores que no estén familiarizados con las investigaciones del 11-M hayan encontrado el relato de los hechos confuso, deshilvanado y caótico, pero es que así es la versión oficial de los atentados: confusa, deshilvanada y caótica.

La elección y caracterización de los personajes es también realmente acertada. Especialmente conseguidos están los personajes de Rafá Zouhier y Emilio Suárez Trashorras. Y también la dirección de Daniel Cebrián me parece buena, aunque supongo que alguien con mayores conocimientos de cine que yo podrá juzgar este punto con más criterio.

En resumen: que la película narra, al menos en este primer capítulo, lo que la versión oficial de los atentados sostiene. Y esa es su mayor virtud. Porque, viendo la película, queda clara la estupidez que trataron de vendernos a los españoles con esa versión oficial: que tres yonquis y cuatro pringados muertos de hambre (uno de ellos confidente de la Guardia Civil y otro, confidente de la Policía) montaron con toda tranquilidad el mayor atentado de la historia de Europa, sin contar con infraestructura, sin contar con organización, sin contar con apoyos exteriores y estando infiltrados por varios confidentes de nuestros propios servicios de información. Si eso fuera cierto, querría decir que, en cualquier momento, cualquiera podría organizar un macroatentado en cualquier punto de España y matar a 200 personas, sin que los más de cien mil policías y guardias civiles cuyos sueldos pagamos a escote pudieran evitarlo. Para echarse a temblar.

Hay dos escenas particularmente hilarantes en el relato de los hechos presentado en el primer capítulo. Una de ellas es esa reunión celebrada en una hamburguesería, en la que se supone que se pactó la entrega de los explosivos para la masacre. La película muestra (de acuerdo con el sumario) que en esa reunión estaban presentes tres partes: el marroquí comprador de la mercancía, otro marroquí que actuaba como intermediario y que era colaborador de la Guardia Civil, y el asturiano que suministraba la dinamita y que era colaborador de la Policía.

La pregunta que cualquier persona normal se haría es: ¿cómo es posible que se pudiera llevar a cabo el atentado del 11-M, si de las tres personas presentes en la reunión clave de preparación de ese atentado, dos trabajaban para nuestros propios servicios de información? Si damos por buena la versión oficial, la respuesta es muy sencilla: porque nuestros servicios de información están compuestos por perfectos inútiles o estaban compinchados con los terroristas.

Pero, obviamente, existe otra explicación mucho más lógica: que dicha reunión no existió nunca. Y que esa reunión no es sino una manera de tratar de explicar, dentro de la versión oficial, de dónde salieron los explosivos.

La otra escena memorable de este primer capítulo es la secuencia con la que se abre la serie. En esa escena, Abdelmahid Bouchar (uno de los supuestos terroristas refugiados en el piso de Leganés que saltó por los aires tres semanas después del 11-M) baja a tirar la basura. Al llegar a la calle, observa a dos policías de paisano que están de pie en la acera y a otros dos policías de paisano que están metidos en un coche.

Mosqueado, ese marroquí deja la basura en un contendedor y sale corriendo. ¿Y qué sucede entonces? Lo lógico es que los dos policías del coche persiguieran en coche al supuesto terrorista que trata de huir corriendo, ¿verdad? Pues no. Lo que la película muestra (en consonancia con el sumario instruido por el juez Del Olmo) es que los dos policías que van a pie se dedican a perseguir a pie al terrorista que huye corriendo (con lo que el terrorista acaba escapando), mientras que los dos policías del coche se bajan y se acercan a pie al contenedor de basura, para recoger la bolsa que el terrorista ha tirado, Supongo que sería por si a la bolsa de basura le daba por escaparse corriendo también.

Por supuesto, en la película se omiten muchos detalles que el sumario no recoge, pero que sí que han sido puestos de manifiesto por las investigaciones periodísticas. Detalles que contribuyen a hacer aún más infumable el relato oficial de los hechos. Así, por ejemplo:

- En la película podemos ver cómo los terroristas disparan desde el piso de Leganés a los policías que rodean el piso. Pero se omite que, en realidad, ni en la calle ni en el piso se encontró ningún casquillo de los subfusiles con los que supuestamente disparaban esos terroristas.

- En la película se observa cómo se recibe en el periódico ABC un fax manuscrito en árabe supuestamente enviado desde el piso de Leganés. Pero se olvida el guionista de contar que en el piso de Leganés no apareció ninguna máquina de fax después de la explosión.

- En la película se comenta cómo en el piso contiguo al de Leganés en el que los terroristas estaban refugiados vivía un policía. Pero se omite el pequeño detalle de que no se trataba de un policía cualquiera, sino de uno experto en lucha antiterrorista y con experiencia en escuchas y seguimientos.

- En la película se escenifica el supuesto suicidio de los terroristas de Leganés mediante una escena en que todos se ponen dinamita alrededor de la cintura. Pero se olvida el guionista de mencionar que ninguno de los cadáveres apareció cortado por la cintura, como hubiera sido lo lógico.

En resumen: se trata de una serie respetuosa con la versión oficial, sin ninguna duda. Y que refleja una realidad tan ridícula como la que la propia versión oficial describe.

"no hay nada malo en ese recurso a la ficción"... Luispi lo sabe mejor que nadie

"cuando la sentencia de la Audiencia Nacional desvincula expresamente el atentado de esa guerra"... Pues va a ser que no. La sentencia no entra a valorar consideraciones políticas, como es lógico. Y si bien no puede demostrar que exista en los terroristas esa clara vinculación... ¿cómo podr´çia demostrar que no existió, estando todos los dirigentes muertos?

"aquellos espectadores que no estén familiarizados con las investigaciones del 11-M hayan encontrado el relato de los hechos confuso, deshilvanado y caótico, pero es que así es la versión oficial de los atentados: confusa, deshilvanada y caótica"... Hombre, aún recuerdo el artículo de Luispi demostrando que los teléfonos iniciaban los detonadores... artículo que tuvo que retirar a toda prisa cuando su jefe presentó "pruebas de que no lo hacían. O la demostración de la teoría de la improbabilidad de que las bombas hubieran estallado por teléfonos móviles, tan absurda que ni sus monaguillos la creyeron. O que "El Chino" no existe, pese a que hay miles de testigos en dos continentes de su presencia. Y, en fin, miles de mauladas del mismo jaez

"En la película se comenta cómo en el piso contiguo al de Leganés en el que los terroristas estaban refugiados vivía un policía. Pero se omite el pequeño detalle de que no se trataba de un policía cualquiera, sino de uno experto en lucha antiterrorista y con experiencia en escuchas y seguimientos"... sólo que el policía había trabajado en dicho cometido tiempo atrás y no tuvo, en lo laboral absolutamente nada que ver con el 11-M. Es como si Luispi nos dice que es imposible que ocurra una muerte por infarto de miocardio en la misma casa donde vive un experto cardiólogo.


"se olvida el guionista de mencionar que ninguno de los cadáveres apareció cortado por la cintura, como hubiera sido lo lógico"

¿Lo lógico? Se olvida Luispi de que los cadáveres aparecieron... despedazados


La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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#5 05-07-2011 11:04:21

dosporcuatro
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Re: La miniserie del 11-M

morenohijazo wrote:

¿Lo lógico? Se olvida Luispi de que los cadáveres aparecieron... despedazados



Maldita sea esa costumbre de los defensores de la VO de darle más importancia a lo que ocurrió que a lo que la lógica indica que debería haber ocurrido.

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#6 07-07-2011 10:14:29

morenohijazo
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Re: La miniserie del 11-M

Nuevo artículo de Luispi sobre la Miniserie del 11-M

Manipulaciones de la serie de Telecinco (I): ¿Quién colocó las bombas?

7 de Julio de 2011 - 09:14:16 - Luis del Pino

Si en la primera parte de la serie de Telecinco (véase el hilo anterior) se mantenía un relativo respeto por el contenido de las sentencias de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo, en la segunda mitad el guión se va apartando progresivamente de los hechos probados, a medida que la acción se va acercando a la fecha fatídica del 11M.

Comencemos por lo fundamental: la identidad de quienes montaron y colocaron las bombas en los trenes. En la serie, se presenta como encargados de la colocación y montaje a los siete muertos de Leganés y a otros seis sujetos que no se sabe quiénes son.

¿Fue así, según la versión oficial? Pues resulta que no. La sentencia de la Audiencia Nacional no afirma en ningún momento que ninguno de los muertos de Leganés pusiera ninguna bomba en los trenes; es decir, guarda silencio sobre este punto. El Tribunal Supremo fue aún más lejos, al establecer explícitamente que no se sabe qué participación pudiera haber tenido en el atentado cada uno de los muertos de Leganés y que no se puede asignar ninguna responsabilidad penal individual a ninguno de ellos.

Ese posicionamiento de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo tiene su razón de ser, porque lo cierto es que no hay ningún testigo que sitúe a los muertos de Leganés en los trenes del 11M.

Por el contrario, la serie omite el nombre de la única persona que sí que está condenada por poner una bomba en los trenes: Jamal Zougham.

"¡Un momento!", dirá el lector. "¿La serie evita presentar como colocador de bombas al único que está condenado por colocar una bomba y presenta como colocadores, en su lugar, a los muertos de Leganés, de los que no existe ninguna evidencia judicial que diga que colocaron ninguna bomba?".

Pues sí, así es.

"¿Y, puestos a manipular, no podía la serie haber presentado como colocadores de bombas tanto a Jamal Zougham como a los muertos de Leganés?", se preguntará el lector. "¡Así, sin eliminar a Zougham de la historia, la manipulación habría sido menos evidente!".

Hubiera sido una alternativa, por supuesto. Pero lo que pasa es que, entonces, los guionistas se habrían arriesgado a las posibles consecuencias judiciales. Porque si algo ha quedado establecido claramente en las sentencias de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo es que entre Jamal Zougham y los muertos de Leganés no consta el más mínimo contacto previo (ni posterior) al atentado. No ha podido acreditarse ninguna reunión entre ellos, no ha podido acreditarse ninguna llamada cruzada entre ellos y no ha podido acreditarse la presencia de Jamal Zougham en ninguna de las casas donde se supone que los muertos de Leganés estuvieron antes o después del 11-M.

Es decir, si los guionistas hubieran mencionado el nombre de Jamal Zougham, se habrían visto forzados a presentar escenas con reuniones donde aparecerían simultáneamente tanto los muertos de Leganés como Jamal Zougham: por ejemplo, la reunión en la que se preparan las bombas o la reunión en la que las cogen para ir hacia las estaciones a colocarlas. Y entonces se arriesgarían a que Jamal Zougham les pidiera cuentas, por atribuirle unos contactos con los muertos de Leganés que ni las investigaciones policiales ni las judiciales han podido acreditar.

En consecuencia, los guionistas tenían dos opciones:

1) o presentar a Jamal Zougham como colocador de bombas junto a otros doce desconocidos, y reconocer ante la opinión pública la verdad, que es que, siete años después del atentado, sólo conocemos el nombre de un único colocador de las bombas del 11M.

2) o prescindir de Jamal Zougham y atribuir la colocación de las bombas (falsamente) a los siete muertos de Leganés y a otros seis desconocidos, con lo cual se puede simular ante la opinión pública que sabemos la identidad de bastantes de los que depositaron las bombas.

Obviamente, los guionistas prefirieron la segunda opción. No sólo porque la cruda realidad (que es que la versión oficial ni siquiera identifica a quienes colocaron las bombas en los trenes) resulta demasiado dura de digerir por la opinión pública, sino también por otra razón: imagínense ustedes que los guionistas hubieran optado por la primera solución. ¿A quién presentamos entonces en la serie (además de a Zougham) montando las bombas? ¿A quién presentamos (además de a Zougham) llevándolas hasta las estaciones? ¿Cómo enlazamos esas escenas con el resto de retazos de la versión oficial: Leganés, el transporte de explosivos desde Asturias, etc?

Ése es uno de los principales problemas de la absurda versión oficial del 11-M que nos llevan intentado colar a los españoles desde hace siete años: su total desconexión. O te montas un guión en torno a Jamal Zougham, o te lo montas en torno a los muertos de Leganés. Pero la inexistencia de contactos entre el uno y los otros hace imposible crear un guión unificado.

De todos modos, con ser grave, la de la identidad de los colocadores de las bombas no es la más grave de las manipulaciones efectuadas por los guionistas de la serie. En el siguiente hilo del blog comentaré algunas otras cosas que me resultaron enormemente llamativas, por la implicaciones que tienen.

Luis del Pino continúa con sus invenciones de medio pelo.

El Tribunal Supremo no dijo que no se pudiera demostrar la responsabilidad penal de cada uno de los muertos de Leganés; simplemente, por estar muertos, no se les puede atribuir dicha responsabilidad; por lo tanto, no entra en ello.

Y, por lo mismo, resulta absurdo pensar en posibles demandas judiciales de Zougham por verse relacionado con los muertos de Leganés.

Vamos a ver...


Un condenado en firme por terrorismo podrá poner las querellas que quiera, pero me imagino que tendrá NULAS POSIBILIDADES (0’00000000) de que se le haga caso en una querella interpuesta por aparecer en una serie de televisión como participante en una reunión con otros terroristas.

Porque, resulta, señor Del Pino, que la sentencia sí afirma que eran terroristas, y sí colocaron las bombas, o colaboraron en dicho acto de manera que puede ser considerada como autoría material:

Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet, Jamal Ahmidan, alias El Chino, Mohamed Oulad Akcha, Rachid Oulad Akcha, Abdennabi Kounjaa, Asrih Rifaat Anouar, Allekema Lamari y una octava persona que no ha sido identificada, junto con otras que se dirán, en la mañana del día 11 de marzo de 2004 colocaron, en cuatro trenes de la red de cercanías de Madrid, trece artilugios explosivos de iniciación eléctrica compuestos por dinamita plástica y detonador alimentados y temporizados por un teléfono celular o móvil.

Y el TS añade, en un párrafo que nos dice cómo interpretar la afirmación anterior…

Lo que se declara probado, por el contrario, es que una serie de personas, identificadas por sus nombres, son considerados por el Tribunal autores de esos hechos o vinculados de alguna forma a la ejecución. Aunque luego resulte que hayan fallecido en la explosión del piso de Leganés, no se vincula su condición de autores al hecho de que vivieran en tal residencia como elemento determinante

Como dijo el amigo Isócrates,

Evidentemente, lo que la sentencia indica no es que los terroristas colocasen cada uno físicamente un artefacto explosivo, sino que todos y cada uno de ellos se encuentra vinculado a la ejecución de los atentados. Que todos y cada uno de ellos podría ser considerado autor material.

Tan autores materiales como Zougham; hechos apoyados por una serie de elementos probatorios como los reconocimientos, las huellas, los ADN, las declaraciones de testigos y otros condenados, etc.
¿Por qué Zougham no aparece en las reuniones?

A lo mejor porque no participó en dichas reuniones… ¿No se le ha ocurrido pensar en que ninguno de los presentes en dichas reuniones que sobrevivieron (el feliz matrimonio Trashorras, por ejemplo) cita a Zougham como participante?

A lo mejor estaba en el gimnasio, haciendo pesas… para levantar las mochilas


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#7 07-07-2011 12:08:51

dosporcuatro
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Re: La miniserie del 11-M

morenohijazo wrote:

Nuevo artículo de Luispi sobre la Miniserie del 11-M

Manipulaciones de la serie de Telecinco (I): ¿Quién colocó las bombas?

7 de Julio de 2011 - 09:14:16 - Luis del Pino

Si en la primera parte de la serie de Telecinco (véase el hilo anterior) se mantenía un relativo respeto por el contenido de las sentencias de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo, en la segunda mitad el guión se va apartando progresivamente de los hechos probados, a medida que la acción se va acercando a la fecha fatídica del 11M.

Sin contar con el sútil detalle de que luispi (y el resto de la peo nada) discute la sentencia en una TV-movie y no la discute en los ámbitos en los que se debería rebatir una sentencia judicial. Una miniserie no pretende ser un relato fiel, ajsutado y notarial de los hechos porque prácticamente no hay guión que pueda soportar una narración cronometrica de los hechos (de ningun hecho). Una película es una ficción por más basada en hechos reales que esté. Luispi y la pedo nada se enamoran de los hechos probados cuando de alguna indirectisima manera podria sugerirse que de alguna forma alguien se aparta de ellos (y no olvidemos que es una serie es una recreacion pero no una reconstruccion) pero hasta ahora nadie ha logrado probar que los hechos probados y sentenciados carecieran de valor.
O dicho en otras palabras: le exigen a la ficción televisiva que se ajuste estrictamente a los hechos probados mientras admiten sin reparos la ficción periodistica de "falsedades improbables" como el skoda, la kangoo o los temporizadores lógicos del mismo luispi.

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#8 07-07-2011 16:31:54

Hollowman
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Re: La miniserie del 11-M

Luis del Pino wrote:

Ese posicionamiento de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo tiene su razón de ser, porque lo cierto es que no hay ningún testigo que sitúe a los muertos de Leganés en los trenes del 11M.

Meeec! Mentira, señor Del Pino.

Según el auto, un testigo reconoce "sin ningún género de duda" a Allekema Lamari, junto con otro varón de menor estatura no identificado, como una de las tres personas que vio en la estación madrileña de Alcalá de Henares, en el tren que estalló más tarde en la estación de Santa Eugenia.

http://www.lukor.com/not-esp/terrorismo … 204030.htm

Pero vamos, que Luis del Pino miente no es ninguna novedad.

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